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viernes, 30 de octubre de 2015

¿Afecta el tabaco igual a hombres y mujeres?

El tabaco ha sido durante muchos años una droga socialmente aceptada. Se le atribuían propiedades como el control de la ansiedad, pérdida de peso y sobre todo daba un cierto prestigio social y facilitaba las relaciones. Estaba considerado como un símbolo de rebeldía y de madurez. Afortunadamente estas costumbres han empezado a cambiar pues hoy en día se toma en cuenta a los fumadores pasivos y se prohibió en muchos países fumar en locales públicos y cerrados. Por suerte, aquello de fumar ya ha dejado de verse como una cuestión de rebeldía y, en parte, esto ha reducido considerablemente el consumo de tabaco.

La mayoría de los fumadores lo hacen porque son adictos a la nicotina. La adicción se manifiesta por una búsqueda compulsiva de la droga, a pesar de que es consciente que tiene efectos nocivos para su salud. Cada día, más de 35 millones de fumadores tratan de dejar el hábito, pero desgraciadamente más del 85% de los que lo intentan recaen en menos de un mes. Aunque el tabaco es legal, es una de las drogas más adictivas, y las terapias para dejar el tabaco son muy complejas y difíciles de superar para la mayoría de los que ya fuman.

Cuando se intenta dejar de fumar tras haber adquirido el hábito, lo primero que ocurre es que aparece el conocido como “síndrome de abstinencia”. Los síntomas del síndrome de abstinencia se encuentran: la irritabilidad, deseo de la droga, déficit de atención, alteraciones del sueño y aumento del apetito. Además de esa fase en la que todo fumador lo pasa mal, hay toda una serie de elementos nocivos que se incluyen en el tabaco y que van más allá de la nicotina. En el humo del tabaco encontramos más de 7000 sustancias químicas, pero la más adictiva es la nicotina. Un fumador promedio consume entre 1 y 2 mg de nicotina por cigarrillo. Una persona que fuma una cajetilla y media diaria recibe 300 inhalaciones de nicotina diarias.

Los daños del tabaco


El hábito de fumar perjudica a casi todos los órganos del cuerpo. Está muy vinculado con la neumonía y las cataratas. Ocasiona la tercera parte de las muertes causadas por el cáncer en el mundo. La lista de los provocados por el tabaco la encabeza el de pulmón. Pero también se asocia con el cáncer de boca, laringe, faringe, estómago, riñones, etc…

La inhalación pasiva también incrementa el riesgo de contraer enfermedades. Se estima que el humo pasivo causa aproximadamente 3.000 muertes por cáncer pulmonar y más de 35.000 relacionadas con enfermedades cardiovasculares. El humo del tabaco en el hogar es el causante de muchos casos de asma infantil. Además los cigarrillos son una de las causas de incendio en los hogares.

El tabaco en hombres y mujeres

Hombres y mujeres se comportan de forma diferente frente al consumo de tabaco. Las mujeres fuman menos cigarrillos al día, e inhalan el humo menos profundamente que los hombres. Por otro lado, el consumo de tabaco en adolescentes no solo es consecuencia de la influencia de compañeros y amigos, sino que existen razones biológicas que lo explican durante este periodo, especialmente vulnerable. Existen numerosos estudios que prueban que fumar ocasionalmente puede ocasionar adición al tabaco en adolescentes.

Aunque el tabaco no es positivo en ningún sentido -por mucho que las tabacaleras hayan querido demostrarlo- ni para hombres ni para mujeres, algunos estudios no concluyentes han avanzado que podría tener mayores efectos en las mujeres. Sin embargo, algunos médicos sostienen que esto se ve así porque hasta hace pocos años fumar no era un hábito demasiado común en nosotras, sino que quedaba casi restringido al mundo masculino. De todos modos, ninguna investigación ha podido llegar a probar que el tabaco tenga efectos positivos que puedan contrarrestarse de todo el daño que causa a la salud.

Fumar durante el embarazo, duplica el riesgo de que el niño se vuelva adicto al tabaco cuando comience a fumar. También puede producir abortos espontáneos y síndrome de muerte súbita en los bebes. El peso del bebé al nacer está relacionado con la cantidad de tabaco que fuma la madre, cuanto más tabaco fume la madre, menos peso tendrá el bebé. Una mujer fumadora aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares hasta el punto que puede multiplicar por diez las posibilidades de un infarto de miocardio. El tabaco también afecta al metabolismo hormonal sexual y origina menstruaciones dolorosas, reduce las posibilidades de embarazo, e incluso puede provocar infertilidad.

,¿Por qué muchos fumadores y fumadoras pese a saber lo dañino que resulta el tabaco quieren dejar de fumar y no consiguen hacerlo? Los científicos lo atribuyen a la genética, que juega un papel fundamental en la adicción. En el futuro, un análisis genético ayudará a los médicos a adaptar las terapias anti-tabaco al ADN de cada persona.



Las mujeres se ven especialmente afectadas por el tabaquismo

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