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viernes, 20 de septiembre de 2019

Los pólipos y los nódulos, las afecciones más frecuentes en la laringe

La voz se produce por la vibración de las cuerdas vocales. Para que esto ocurra, el aire que procede de los pulmones se transforma en sonido cuando sale a través de la laringe –que es el órgano de fonación del ser humano. Como como consecuencia, mediante la articulación del sonido en las cavidades de resonancia (boca, la cavidad nasal y la faringe) se emiten fonemas y palabras. La voz es el instrumento, por excelencia, de la comunicación en el ser humano, gracias al cual se pueden expresar ideas, sentimientos, pensamientos o emociones. Sin embargo, la laringe puede sufrir alteraciones si se abusa o no se hace un buen uso de la voz. Y no solo eso, también pueden afectar a la voz factores como el tabaco, la contaminación, el alcohol o, incluso, el reflujo gástrico.

Dos de los problemas más comunes con los que se encuentran los otorrinolaringólogos son los pólipos y los nódulos laríngeos, afecciones que, en numerosas ocasiones, tienen un patrón profesional marcado. Así, es muy frecuente que acudan a la consulta por estos motivos los profesores, cantantes, comunicadores y, en general, cualquier persona que utilice la voz como herramienta principal en su trabajo. Sin embargo, no hace falta ser un profesional de estas características para padecerlas, el hecho de tener malos hábitos vocales puede provocar, en el futuro, que aparezcan.

La Sociedad Española de Otorrinolaringología define los pólipos como pseudotumores benignos, similares a las ampollas, que aparecen tras un proceso inflamatorio. Suelen crecer en una sola cuerda vocal, aunque se pueden dar en las dos. Por norma general, es más frecuente entre los 30 y los 50 años, sin existir un claro predominio entre hombres o mujeres. Cuando una persona tiene pólipos, tiene dificultad al hablar, voz entrecortada, sequedad, afonía, molestias o dolor de garganta. En ocasiones, algunos pacientes tienen la sensación de tener un cuerpo extraño en la laringe.

En cambio, los nódulos son engrosamientos localizados de la mucosa situados siempre en el punto nodular, es decir, en el borde libre del repliegue vocal. Se producen a causa de un abuso –como en las profesiones antes mencionadas–, o un mal uso vocal. Son parecidos a un callo y suelen crecer de forma simétrica, uno en cada cuerda vocal. Los nódulos son más frecuentes en las mujeres, debido al tamaño de las cuerdas –más cortas que las de los hombres–, entre los 20 y los 50 años. No obstante, también aparecen en la infancia. Según la SEORL, entre un 37% y un 78% de las disfonías infantiles son atribuibles a los nódulos vocales. Además, provocan una disfonía que se agrava de forma progresiva, y suele afectar más a los agudos. Otros síntomas son sequedad, esfuerzo al hablar o afonía.

Para diagnosticar tanto los pólipos como los nódulos, se utilizan técnicas como la laringoscopia indirecta, el nasofibroendoscopio y el monitor o la videoestroboscopia, con las que se pueden visualizar qué tipo de lesión tiene el paciente.

En cuanto al tratamiento, también hay diferencias. En el caso de los pólipos, se recurre a la fonocirugía, con la que se utiliza anestesia general. Antes de la cirugía se suele hacer terapia logopédica y después de la intervención se requiere reposo vocal durante, al menos, cuatro días. Posteriormente, será necesario reeducar la voz con rehabilitación y la ayuda de logopedas y foniatras. En cuanto a los nódulos, depende del tipo de lesión y de quien la padece. Si es un niño, se trata con reeducación vocal y aprendizaje de una buena técnica vocal. Los adultos, en un principio, deben mantener reposo vocal entre 10 y 15 días y, si el paciente no nota mejoría o si, por su actividad profesional, no puede cumplir al completo ese descanso se acompaña de rehabilitación logipédica. En el caso de no mejorar con el reposo ni con la logopedia, se recurriría a eliminar los nódulos con fonocirugía.


Un exceso de uso de la voz puede provocar la aparición de nódulos 

lunes, 2 de septiembre de 2019

¡Vuelta al cole en ABL!

En la Asociación Barcelonesa de Laringectomizados ya hemos vuelto de nuestras bien merecidas vacaciones. Tiempo que hemos aprovechado recargando fuerzas para empezar una nueva temporada luchando, como hemos hecho desde hace 50 años, por la inclusión social de las personas laringectomizadas y para defender sus derechos ante una sociedad que demasiadas veces les gira la espalda.

Es por ello que, desde nuestras redes sociales, volvemos a informar a partir de hoy de las últimas novedades dentro de la inacabable lucha contra el cáncer de laringe y en pro de los y las laringectomizadas. Asimismo, desde nuestro local social seguiremos desarrollando los cursillos de voz erigmofónica y resto de actividades que habitualmente llevamos a cabo en él.

¡Bienvenidos a la nueva temporada y adelante!

Asociación Barcelonesa de Laringectomizados


Comencemos la nueva temporada

viernes, 26 de julio de 2019

¡Feliz Verano! Bon Estiu!

Al final ha llegado el verano y con él en ABL nos tomamos unos merecidos días de descanso. 

Este año cerramos desde el 26 de julio hasta el 1 de septiembre, ambos inclusive, por lo que seguiremos con nuestra tarea de informar sobre el cáncer y de dar apoyo a tod@s l@s laringectomizad@s a partir del 2 de septiembre.

Esperamos que paséis unas buenas vacaciones.

¡Hasta septiembre! ¡Fins al setembre!


Associació Barcelonesa de Laringectomitzats


Y ahora, a descansar unos días

martes, 11 de junio de 2019

Estreñimiento y quimioterapia

¿Qué es el estreñimiento y cuál es su relación con la quimioterapia y otros tratamientos contra el cáncer?
El estreñimiento es la "emisión anormalmente retardada o infrecuente de heces usualmente secas y endurecidas (defecación o evacuación intestinal)".
  • Algunas personas se estriñen debido a que no ingieren suficientes frutas y fibra, no ejercitan o no realizan suficiente actividad física y no beben suficiente líquido (la mayoría de las personas deben tomar diariamente por lo menos 8 vasos de agua u otras bebidas no alcohólicas). 
  • Determinadas enfermedades pueden provocar estreñimiento. Por ejemplo, algunos fármacos de quimioterapia pueden ocasionarlo. Además, muchos analgésicos pueden provocar estreñimiento como efecto secundario. 
  • Hay muchas cosas que los pacientes pueden hacer para prevenir o aliviar el estreñimiento. Además, hay muchos medicamentos que su médico puede recomendarle para el estreñimiento.
¿Cuáles son los síntomas de estreñimiento que deben vigilarse?
  • Evacuaciones intestinales poco frecuentes. No hay una frecuencia "normal" para las evacuaciones intestinales. Debe determinarse si son frecuentes o no de acuerdo con lo que es "normal" para usted. Por ejemplo, si normalmente evacua el intestino una vez al día, podría calificarse "infrecuente" hacerlo cada dos o tres días. Esto debe ser un cambio permanente, no algo que le suceda una vez.
  • Evacuaciones intestinales duras y difíciles. En estos casos, la persona defecará heces pequeñas como canicas, sin que llegue a producir una evacuación completa.
Qué puede hacer para minimizar el estreñimiento provocado por el cáncer o la quimioterapia:
  • Coma alimentos ricos en fibras, como frutas (peras, ciruelas pasas), cereales y vegetales.
  • Beba diariamente de dos a tres litros de líquidos sin alcohol (agua, jugos), a menos que su médico le indique lo contrario.  
  • Haga ejercicio entre veinte y treinta minutos la mayoría de los días de la semana, en la medida que pueda y si su médico se lo permite. Para muchos pacientes caminar es un ejercicio cómodo y fácil de hacer.
  • Si se le ha recetado un "régimen intestinal", asegúrese de cumplirlo estrictamente.
Fármacos que su médico o proveedor de atención médica pueden recetarle:
Su médico puede recomendarle uno o más de los siguientes medicamentos para prevenir o tratar el estreñimiento:
  • Psyllium (Metamucil ®)
  • Sena (Senokot®)
  • Bisacodil (Dulcolax®)
  • Docusato sódico (Colace®)
  • Supositorios de glicerina
  • Citrato de magnesio
  • Hidróxido de magnesio (Milk of Magnesia®)
  • Lactulosa (Chronulac®)
  • Sorbitol y fosfato sódico (Fleet's enema®)
Si cree que experimenta signos de estreñimiento producido por la quimioterapia, las siguientes pautas le servirán de ayuda para saber cuándo llamar a su médico o proveedor de atención médica: 
  • Si tiene dolor de estómago.
  • Si tiene fiebre.
  • Si no puede liberar los gases.
  • Si siente náuseas y tiene vómitos, además del estreñimiento.
  • Si no ha tenido una evacuación intestinal desde hace tres días a pesar de seguir las recomendaciones de su médico o profesional de atención médica.
  • Si su estómago está hinchado o lo siente rígido al tacto.
Nota: Insistimos en recomendarle que hable con su profesional de atención médica acerca de su enfermedad y sus tratamientos específicos. La información incluida en este sitio Web tiene como propósito ser útil e instructiva, y en ningún caso debe considerarse un sustituto del asesoramiento médico.


Hay muchas cosas que los pacientes pueden hacer para prevenir el estreñimiento.

lunes, 3 de junio de 2019

Medio siglo de ABL ¡Felicidades!

El día 2 de junio de 1969, ayer hizo 50 años, se fundaba en Barcelona la "Asociación Española de Laringectomizados y Mutilados de la Voz", primera asociación del Estado dedicada a dar apoyo, velar por la integración social y por la protección de los derechos de las personas que habían sufrido una laringectomía. 

Ha sido medio siglo de duro esfuerzo en que, la rebautizada posteriormente como "Asociación Barcelonesa de Laringectomizados", ha sido la voz para la sociedad de una gran cantidad de socios y socias afectadas por cáncer de laringe. Una dura tarea que esperamos seguir desempeñando hasta que las ciencias médicas sean capaces de erradicar esta lacra que tanta gente ha padecido.

Hasta entonces, no cabe más que seguir adelante. No cabe más que seguir trabajando.

¡Muchas felicidades!

Medio siglo de ABL. No cabe más que seguir trabajando

viernes, 24 de mayo de 2019

«El brócoli no te va a curar el cáncer. Solo tu oncólogo»

El dietista-nutricionista, docente y divulgador Julio Basulto (Barcelona, 1971) ha dedicado su último (y científico) libro –Dieta y cáncer, escrito junto a Juanjo Cáceres y editado por Martínez Roca– a investigar qué puede y qué no puede hacer la alimentación por nuestra salud. Que quede claro: la realidad científica respecto al cáncer es que la dieta puede ser preventiva o paliativa, pero no curativa. 

Siempre es recomendable una alimentación saludable. Pero ni las frutas, ni los cereales integrales, ni el brócoli curan el cáncer.

–El cáncer te lo cura, si puede, un oncólogo de bata blanca. El sauce se utiliza en la elaboración de las aspirinas. ¿A que nadie diría que comer sauces quita el dolor de cabeza? Pues lo mismo con el brócoli. Hay un nuevo estudio científico que menciona el brócoli. Bien, vale. Me imagino, en todo caso, que es preliminar porque si no estaría ya en los hospitales. Aunque se demostrara que una sustancia presente en el brócoli y no en las judías verdes se puede usar como terapia médica contra el cáncer, eso no significa que comer brócoli tenga efecto alguno sobre los tumores.

En el libro afirma que «no existe una alimentación específica que nos proteja contra el cáncer». Pero añade: «Una dieta saludable y rica en frutas, hortalizas, legumbres y cereales integrales es útil para reducir el riesgo».

–Un patrón general de alimentación saludable seguido por toda la población disminuye las probabilidades de que esta presente ciertos tipos de cáncer. Ahora bien, ¿qué patrón concreto? ¿Qué tipo de frutas? ¿Qué cantidad? ¿Con qué cocción exacta se deben cocinar las verduras? ¿Tienen que ser frescas, congeladas o de cercanía?

Puedes llevar una dieta saludable y que te diagnostiquen cáncer.

–Por supuesto. Y te puedes hartar a hamburguesas industriales y no tenerlo. En todo caso, los fumadores, tengan o no cáncer, están perjudicando su salud, están poniendo negros sus pulmones.

Una conocida gurú habla de alimentos anticáncer: cúrcuma, semillas de lino, brócoli, frutos rojos, cítricos…

–Es engañoso. Si lo dijera una empresa de alimentación sería ilegal. En Europa, para decir que un determinado producto baja el colesterol, por ejemplo, tiene que tener la aprobación previa de la Agencia de Seguridad Alimentaria. Lo que dice esta gurú es mentira. Y eso genera frustración y culpabilidad, incluso depresión, porque las personas están especialmente vulnerables. Si haces caso a esas voces puedes dejar de lado un tratamiento médico porque piensas que es química y lo otro es natural. En el caso de las semillas de lino, no creo. En el del limón, sí, porque afecta al esmalte y te duele cuando bebes algo frío o caliente. La cúrcuma no tiene efectos preventivos. Es más, puede interaccionar con medicamentos que esté tomando el paciente.

La prensa, que muchas veces publica artículos de titulares golosos y con poco rigor científicos, ¿debería hacer autocrítica?

–Lo que yo creo es que no nos enseñan a ser escépticos. No nos enseñan cómo funciona la evidencia científica. La gurú que acabamos de mencionar es médica. ¿Cómo diferenciar entonces que yo tengo razón y ella no?

Porque su libro es abrumador por sus referencias científicas.

–Pues el libro de la gurú tiene más citas bibliográficas que el mío. En realidad, debería ocurrir como en Francia, donde el colegio de médicos expulsó al creador de la dieta Duncan. Aquí, en España, hay gente que da conferencias diciendo que el agua sin cloro cura el cáncer. Mi libro se vende bien, vamos por la segunda edición, pero no se vende mucho más, ¿por qué? Porque no promete la cura del cáncer.

¿Alguna recomendación científica para los enfermos?

–Desconfiar de cualquier cosa que suene demasiado bonita como para que sea verdad. Pensar que si no te lo está diciendo el oncólogo es que no es importante. Seguir a raja tabla lo que te dice el médico, que es lo que al final te va a salvar la vida. No hacer ayunos porque el pronóstico empeorará. Un enfermo de cáncer necesita calorías, proteínas e hidratos. Y nada de tomar complementos alimenticios.

¿Y consejos para la gente sana?

–Huir del sedentarismo, el alcohol, la lactancia artificial, el tabaquismo, la alimentación malsana y las relaciones dañinas. No comas mejor, deja de comer peor. La dieta no va a mejorar tu estado de salud pero una mala dieta lo va a empeorar.



La dieta puede ser preventiva o paliativa, pero no curativa

miércoles, 22 de mayo de 2019

«Al principio me costó aceptar el agujero en el cuello, pero hay que vivir»

  • Pacientes laringectomizados piden apoyo psicológico previo y orientación sobre cómo abordar su recuperación

Cáncer de laringe. Había que extirpar el órgano donde se encuentran las cuerdas vocales, perder la voz y aprender a hablar con el esófago. El diagnóstico supuso un mazazo para Dimas Barbón, gijonés de 63 años. «Me dio un bajón importante y estuve indeciso entre si operarme o no. Me afectaba el aspecto físico, el agujero en el cuello... Porque, en principio, me lo iban a sellar con cirugía, quimioterapia y radioterapia. Pero si me administraban quimioterapia, al tener un by-pass, podía perder la pierna. Me decía: 'que dure lo que tenga que durar'. Pero enseguida decidí pensar en positivo y aceptar la intervención porque hay que vivir».

En marzo se cumplirán dos años de su paso por el quirófano, a la que siguieron una treintena de sesiones de radioterapia. Dimas quiso aportar su testimonio a otros enfermos y familiares en la jornada que esta semana organizó la Asociación Española contra el Cáncer en Gijón sobre los cánceres de cabeza y cuello (fosas nasales, senos paranasales, cavidad oral, faringe, laringe y glándulas salivares), con 300 casos en Asturias por año. Los principales factores de riesgo: el alcohol y el tabaco. Es más frecuente en hombres y la edad media está en los sesenta años.

Cambios hasta en el carácter

No oculta los efectos. Los primeros, los físicos. Los cambios en la imagen personal, aprender a hablar desde el esófago y las secuelas de la radioterapia, porque «el olfato y el olor disminuyen». Pero hay más repercusiones: laborales, sociales y afectivas. «Era transportista, tenía que llamar a clientes y estaba limitado por el habla. Me jubilaron». Cuando sale a tomar algo, le molesta el ruido por lo que le cuesta expresarse. «La verdad es que echas de menos la clase de persona que eras. Reconozco que ahora me enfado más, que discuto y eso también repercute en la pareja. Es una vida con limitaciones, sí, pero no son importantes. Puedes pasear, comer... Hay que aceptar. No nos podemos dar por vencidos. Eso sí, echo mucho de menos bañarme en el mar».

Comparte con Pablo Cabral, de 58 años, las carencias que encuentra en el proceso de recuperación. Pablo -que trabajaba de camarero- lamenta la falta de «apoyo psicológico antes de la intervención para saber de antemano qué camino va a tener uno que seguir». En este sentido, la psicóloga de la delegación asturiana de la Asociación contra el Cáncer, Rocío Toledo, sostiene que, «según los estudios, una cuarta parte de los pacientes acaba por desarrollar problemas psicológicos en alguna de las fases del proceso. Es un aspecto que inicialmente no priorizan. Porque lo primero es salvar la vida y después adaptarse a los cambios funcionales (volver a hablar bien, comer, nutrirse...) y lo mismo les ocurre a sus familiares. La salud mental queda de lado y en ella influye mucho el entorno familiar. Que le cuiden, que le ayuden y le orienten...». Precisamente, orientación es otra de las demandas de los pacientes. Sostienen que, al abandonar el hospital, se encuentran «muy perdidos». «Sales y no sabes ni limpiar la cánula», algo a lo que les enseñan en la Asociación contra el Cáncer, donde imparten talleres sobre disfagia (tragar) y primeros auxilios. Pero, por encima de todo, son optimistas. Froilán Viña, de 51 años y que trabajaba como soldador, sigue con las clases de logopedia. «No tengo ningún complejo. Además, ahora los móviles permiten traducir los mensajes a voz y son de gran ayuda». Sí echa de menos cantar. La misma pasión tiene Héctor Garaot, comercial de 66 años de Trevías, quien asegura sentirse fuerte. Y Miguel Fanjul -el único no laringectomizado, sufrió un carcinoma debajo de la lengua- no pierde el humor, pese a los problemas para «comer porque se me queda la comida debajo de la lengua y entonces no puedo hablar». 


Hay que aceptar. No nos podemos dar por vencidos.