viernes, 28 de noviembre de 2014

¿Qué relación existe entre el sexo oral y el cáncer de garganta?

El 26,7 por ciento de los cánceres de garganta detectados en España está causado por el virus del papiloma humano

El Actor Michael Douglas nos sorprendía al asegurar que el sexo oral había sido el causante de su cáncer de garganta, descartando otros factores como el alcohol y el tabaco. Por mucho que la afirmación nos pueda parecer extraña, numerosos estudios parecen darle la razón al actor, por lo menos en parte.

Así lo recoge, por ejemplo, la investigación realizada por el Instituto Nacional del Cáncer de EE.UU. publicado en la revista Journal of Clinical Oncology.

La investigación ha estado dirigida por la profesora Maura Gillison junto a un equipo de Universidad Estatal de Ohio, y concluye que la infección con el virus del papiloma humano (VPH), un virus de transmisión sexual, ha superado como causante de cáncer oral al tabaco y el alcohol. En concreto, el virus de papiloma humano puede ser el causante del conocido como cáncer de cabeza y cuello, que en el caso de Michael Douglas, le habría provocado un tumor debajo de la lengua.

Afirma la doctora que «la relación entre el VPH y el cáncer de cabeza y cuello cambia totalmente nuestra idea de quién está en riesgo, cómo tratar el cáncer, su pronóstico y la prevención».

Estudios similares se ha realizado también en España. Y las conclusiones van en el mismo sentido. El 26,7 por ciento de los cánceres de garganta detectados en España está causado por el virus del papiloma humano (VPH) transmitido por vía sexual oral, según un estudio realizado conjuntamente por cuatro hospitales de Madrid, que por primera vez cuantifican la afectación del virus con los tumores de orofaringe.

Según la jefa del Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital La Princesa de Madrid, Laura Cerezo, con los datos extraídos de la investigación realizada sobre 102 pacientes entre el año 2000 y el 2008 en los hospitales La Princesa, Puerta de hierro, Ramón y Cajal y Doce de Octubre, «es relevante analizar la incidencia del cáncer de orofaringe inducido por VPH porque estos tumores, que generalmente se dan en pacientes más jóvenes, de 40 a 55 años, responden mejor a la quimioterapia y radioterapia».

Según la Doctora Cerezo, «hasta fecha reciente el virus del papiloma sólo se relacionaba con los cánceres de cuello uterino y de ano», si bien el resto de casos siguen teniendo como causa principal el tabaco y el alcohol, y el cambio de hábitos sexuales y el mayor número de parejas han influido en esta irrupción.

Aún así, Laura Cerezo insiste en que «es mucho peor el tabaco que el sexo oral, y además, en el caso del actor Michael Douglas, no se puede determinar qué porcentaje de su cáncer es debido al tabaco y qué porcentaje es debido a la práctica del sexo oral». Es más, nos recuerda que en el estudio realizado por los hospitales madrileños «un alto porcentaje de los pacientes eran fumadores».

«Es mucho peor el tabaco que el sexo oral»

El tumor causado por el papiloma afecta más a hombres, porque las mujeres tienen mayor carga viral en sus genitales que los hombres. Como dato más positivo respecto a este tipo de cáncer, la supervivencia es mayor en los tumores causados por el virus del papiloma que los relacionados con el consumo de alcohol o tabaco.

Según el estudio, sobreviven un 67,4% de los pacientes con tumor infectados por el virus del papiloma, frente a un 49,7% de enfermos con el mismo tumor causados por alcohol o tabaquismo.

Tras la introducción en España de la vacuna para prevenir el carcinoma de cuello uterino en niñas de 9 a 14 años, los investigadores confían en que el nivel de la infección disminuya al tiempo que se espera que lo haga también el cáncer, pero estos resultados se verán dentro de 15 ó 20 años.

Tanto es así que los expertos del Grupo Español de Tratamiento de Tumores de Cabeza y Cuello (TTCC) han planteado la posibilidad de extender la vacunación universal contra el virus del papiloma humano también a los niños para erradicar una de las causas de estos tipos de cáncer.

Desde esta asociación, la oncóloga médico del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, la doctora Yolanda Escobar, considera que vacunar a todos los menores «podría disminuir la incidencia de la enfermedad». Además, indica que así, «no sólo quedarían cubiertas las mujeres heterosexuales y homosexuales, sino que también lo harían los hombres homosexuales que pueden infectar a través del sexo anal y el oral».

Desde el Hospital de La Princesa, la Doctora Laura Cerezo también se refiere a la vacunación como una de las recomendaciones «que actualmente se están realizando en Los Estados Unidos, no solo para las chicas, sino también para las chicas». En la actualidad, en España, el calendario de vacunaciones incluye la vacunad el papiloma para las niñas de 14 años, por lo que «también deberíamos pensar si incluir en este calendario a los niños».

Parte de la prevención vendría también ligada a las prácticas sexuales, por lo que es fundamental mantener las precauciones habituales.

Sabiendo ya la importancia del virus del papiloma en este tipo de cáncer, la duda surge ahora a la hora de prevenir, detectar y diagnosticar. La doctora Laura Cerezo nos cuenta que «no existe un test que nos permita saber con antelación si va a haber cáncer o no, por lo que lo fundamental es realizar un diagnóstico precoz». Y para ello, debemos de estar pendientes de determinados síntomas que, cuando hacen acto de presencia, nos deben de llevar a la consulta del médico. Síntomas como «el dolor intenso de garganta, la aparición de sangre en la garganta, o si encontramos algún bulto».


Es peor el tabaco, pero el riesgo no es despreciable
 

jueves, 27 de noviembre de 2014

El laringectomizado y la sociedad

Cuando a una persona se le detecta un cáncer de laringe y el médico se lo comunica la primera impresión es que el mundo entero se le cae encima. Es quizá uno de los traumas más duros que, como pacientes, tenemos que soportar. Cualquier comunicación de que tenemos cáncer es muy dura pero si además de eso te dicen que vas a perder el habla no hay manera de encajarlo sin trauma. No solo el paciente sino todos los que le rodean, empezando por la familia más cercana y terminando por los simplemente conocidos, vecinos y demás.

La reacción posterior a la primera impresión dependerá mucho de cada persona. Pero lo que voy a tratar de explicar es la reacción de las personas que directa o indirectamente tienen relación con el paciente y del paciente hacia ellas. Familiares, parientes, amigos, vecinos, conocidos, etc. etc.

La primera reacción de los más allegados es similar a la del paciente, es decir, un trauma muy difícil de digerir. Cáncer y perdida del habla a la vez es demasiado para tolerar en poco tiempo. Después vienen los comentarios de los que conocen o han conocido a alguien con el mismo problema, alguien que ha sido laringectomizado. Y automáticamente empiezan a dar consejos de tranquilidad al paciente, contándole las experiencias que antes les han contado a ellos. Como si al paciente le sirviesen de consuelo los males ajenos.

La espera entre el aviso de que te van a laringectomizar y la operación en sí suele ser bastante corto. El cáncer de laringe suele estar muy localizado y si se opera pronto las posibilidades de que se reproduzca son escasas, de ahí esa premura. Es una de las pocas cosas positivas con las que contamos. En este corto periodo de tiempo los familiares y amistades más cercanas no dejan de darnos ánimos y tratar de consolarnos. Pero no saben que nos damos cuenta fácilmente de que ellos necesitan tanto o más que nosotros de ese consuelo.

Llega la operación y con resignación mal disimulada todos, paciente y allegados, tratan de que el trauma se note lo menos posible. A partir de los primeros días, cuando el laringectomizado empieza a tener la mínima fuerza moral y física, es cuando empieza el duro camino de aprender a relacionarse con los demás.

Al principio solo hay una opción, la escritura. Hacerse con una libreta, un bolígrafo y a escribir. Con lo poco que escribimos hoy en día enseguida se nos quita la pereza. A partir de la salida del hospital, cuando la relación con los demás empieza a extenderse, tanto en número de personas como en la cantidad de relación, es cuando empiezan a verse las diferencias entre personas a la hora de relacionarse con el enfermo. Me refiero, sobre todo, al modo como cada uno afronta con el laringectomizado. Y es que enseguida el ‘mudo’ empieza a intentar relacionarse no solo con escritura sino también con balbuceos y vocalizaciones, intentando hablar sin voz, pronunciando las palabras sin sonido.

Las reacciones de los demás, ante este modo de expresarse, se pueden diferenciar de dos maneras: los que sin complejos se molestan en intentar interpretar lo que intentas decir y los que poniendo cara de circunstancias miran para otro lado sin ni siquiera poner atención a lo que les intentan decir.

Dentro de los primeros los hay que tienen una tremenda facilidad para entendernos a la primera y en cambio otros lo tienen mucho más difícil. Con el tiempo también estos aprenden a leer los labios. Porque en buena parte se trata de eso, de leer nuestros labios para saber lo que decimos. Este sistema de comunicación se hace, cada día que pasa, más rutinario y ayuda muchísimo al laringectomizado. Con el paso de los meses y con el aprendizaje de la voz esofágica, preferentemente, el entendimiento se hace cada vez más completo.

En cuanto a los segundos, los que parecen desinteresarse por nuestro mal, los hay que incluso nos hablan con señas y vocalizaciones. Como si fuésemos sordos. No se puede decir, ni mucho menos, que lo hagan con mala intención, ni siquiera por falta de interés. Más bien creo que lo hacen por despiste y por miedo a no estar a nuestra altura. Parece como si se pusiesen nerviosos ante una situación anómala y desconocida para ellos. Con el tiempo también se acostumbran a la nueva relación aunque les cueste mucho más.

Para el laringectomizado es bastante duro la integración en una sociedad de la que no ha salido pero que las circunstancias, de algún modo, le han marginado. Este es un punto donde nosotros más tenemos que trabajar para que esta marginación sea mínima e incluso no llegue a existir.

Cuando termina la recuperación física de la operación enseguida vienen las sesiones de radio y a veces de quimio. No da tiempo a empezar una vida normal. Pero una vez terminada la recuperación total debemos hacer todo lo posible por no caer en un estado de languidez que nos aparte de nuestro mundo anterior. No es tarea fácil. Por una parte nos alejamos del trabajo, lo que significa el primer aislamiento con respecto a nuestra anterior vida. Si además de esos dejamos de frecuentar nuestras anteriores costumbres y a nuestros viejos amigos nos veremos avocados al aislamiento psicológico del que debemos huir.

No es tarea fácil. A mi entender es importante que desde el principio tratemos de ser lo más independientes que podamos a la hora de hacer las tareas más corrientes como hacer alguna compra, pasear cerca de casa, etc. Eso no significa que no nos apoyemos en la familia o los amigos pero siempre que ese apoyo no se convierta dependencia.

Otra de las cosas que debemos hacer es ponernos en contacto con la asociación de laringectomizados de nuestra ciudad o provincia. Ellos nos darán los primeros ánimos y consejos. Ver cómo hablan y se desenvuelven será nuestro mejor aliciente para seguir luchando por nuestra adaptación. Una vez que empecemos las clases poco a poco iremos viendo como empiezan a salir sonidos de nuestra boca. Primero muy elementales y con mucha dificultad pero enseguida empezarán a salir palabras que empezarán a tener sentido. Hay otros métodos para empezar a hablar, pero la mayoría aprendemos con voz esofágica. Los otros métodos los comentaré en otro apartado.

Resumiendo, para terminar, pienso que el conseguir seguir siendo los mismos que antes de la laringectomía es la principal o una de las principales tareas que debemos acometer cuanto antes después de la intervención y una vez hayamos pasado los primeros meses de recuperación. Conseguir que los demás nos vean como antes de la operación, con nuestra deficiencia, pero nada más. Y eso solo nosotros podemos conseguirlo.


Hay que seguir siendo el mismo antes y después de la operación

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Respirar y oler la brisa del mar

O la del monte o la de la campiña o la del bosque… Me refiero a la del mar porque es la que tengo cerca, en la ribera del dique de poniente, a pocos metros sobre las rocas que baten las olas, unos días suaves y otras levantiscas y con fuerza. ¡Qué limpio y lenitivo el aire salobre para la tráquea, los bronquios y los pulmones!, y mucho mejor si la respiración es la diafragmática. ¡Y cómo huele la brisa marina y las aromáticas oleadas de hinojo, de matas, y de pino tierno que crece en las breves tierras abruptas del litoral.

Sé que todavía habrá laringectomizados (o si lo preferís: personas laringectomizadas) que abrirán unos ojos como platos al oír que el olfato funciona perfectamente. En cuanto a la respiración, ya habrán notado que no es lo mismo hacerlo en un parque con buena vegetación que en unas calles con abundante circulación. Si se usa filtro MHE, se puede comprobar como en el parque se mantiene limpio y se pone sucio en el andar urbano. Y si se usa un cubre estoma blanco, al respirar en una zona contaminada se formará un círculo oscuro en torno a la entrada de la tráquea.

Y, sin embargo, qué fácil resulta volver a oler normalmente, con su repercusión en el disfrute del gusto. Como he explicado en anteriores artículos, sólo hay que hacer circular aire por la nariz que, siempre, mejor o peor según sea alta o baja la densidad de moléculas olorosas que transporte, activará y regenerará la función del epitelio olfativo que estaba atrofiándose por falta de estímulo.

Con sólo generar un hueco en la cavidad bucal –una depresión– ésta se llenará de aire por la presión atmosférica exterior, y el aire que entre usará la vía nasal. No hay más que ejercitar lo que se conoce como ‘bostezo educado’. Manguitos para conectar la tráquea con la boca y así respirar por la nariz, son útiles para acelerar la reactivación del sistema pituitario, pero no imprescindibles. Y los manómetros sirven para comprobar que se hace la acción correcta, que se manifiesta en el desplazamiento de la columna de líquido.

Para confirmar la eficacia del juego depresión/presión en el circuito buco-nasal, puedo manifestar que quienes vienen a clase de habla esofágica conmigo, están aumentado su capacidad olfativa, y que quienes están siguiendo el método explicado en mis artículos y con los que comentamos realización por internet, me manifiestan su mejoría olfativa.


El olor del hinojo, un placer al alcance de los laringectomizados

martes, 25 de noviembre de 2014

El habla en los laringectomizados

Como la mayoría de nosotros podemos hablar, prestamos poca atención a la naturaleza del habla o cómo se produce. El habla es nuestra forma habitual de comunicación. Con ella somos capaces de transmitir, y sin ella nuestra vida sería más complicada. Al pensar en cómo se produce el habla, la mayoría de la gente piensa inmediatamente en los labios y la lengua, pero participan varios órganos más del cuerpo: centros y vías nerviosas, pulmones, tráquea, laringe (que contiene las cuerdas vocales), faringe, nariz y boca.

La voz se produce cuando el aire, al ser exhalado de los pulmones, hace vibrar las cuerdas vocales. Este sonido es modificado por la lengua, labios, mejillas y paladar. El sistema nervioso central estructura las palabras y el lenguaje.

¿Qué pasa si la laringe sufre alguna alteración?

La laringe puede ser extirpada por diferentes motivos, y una de las causas más frecuentes es por un tumor. La extirpación puede ser total o parcial, pero en ambos casos se suele practicar también una traqueotomía: un orificio practicado en la parte baja y anterior del cuello que comunica la traquea con el exterior. El laringectomizado tiene que respirar de por vida por el traqueostoma, por lo que respira aire que no está ni filtrado, ni calentado, ni humedecido.

Aunque los laringectomizados totales no pueden hablar de forma natural, los parciales sufren una extirpación incompleta que les permite el paso del aire por vías naturales, en mayor o menor grado. En este caso, para hablar suele bastar con poner el dedo sobre el orificio traqueal, aunque sólo pueden hacerlo durante poco tiempo.


Métodos para recuperar el habla

Los laringectomizados recurren a su esófago para inyectar el aire, y así poder hablar. Existen varios métodos para mejorar el habla, desde la voz esofágica hasta los aparatos electrónicos.

Voz esofágica: es el método más antiguo y consiste en la producción de la voz introduciendo aire en el tercio superior del esófago. Es una voz ronca y con muy poco tono, y no es posible gritar. Para hacer esto y para evitar el soplo traqueal, es necesario un proceso de aprendizaje, con la asistencia de un logopeda.

Laringes electrónicas: son aparatos, generalmente tubulares, con control de encendido, volumen y tono, que producen vibraciones gracias a la fuerza de las baterías incorporadas. Al entrar en contacto con la musculatura del cuello, se produce un sonido que es llevado al interior de la boca para producir una articulación normal.

Válvula fonatoria: son unas cánulas que cuentan en su extremo exterior con una membrana oscilante que se desplaza con la respiración y permite hablar sin necesidad de ocluir el traqueoestoma con el dedo. Se consigue una producción de voz similar a la de la esofágica.

La voz esofágica no es melodiosa, aunque algunos laringectomizados consiguen cierta fluidez en sus voces, tras cierta práctica, y con ayuda de un logopeda. Es imprescindible estar motivado para aprender a hablar con voz esofágica, ya que puede resultar un proceso lento en algunos casos. A pesar de que hay personas que aprenden a hablar casi enseguida después de la operación, otros pueden necesitar hasta un año para desarrollar una voz comprensible. De todas formas, si no hay progreso, entonces el uso del laringófono será lo más recomendable.


Consejos para enfrentar una laringectomía

Generalmente, el primer problema es enfrentar el diagnóstico del tumor, por lo que se aconseja intentar conocer la naturaleza de la enfermedad y de los procedimientos quirúrgicos. Es importante hablar sobre lo que se siente, y especialmente, sobre los temores relacionados. El enfermo necesita siempre el apoyo de sus seres queridos. Demuéstrale que le importas.

Cuando comienza el proceso de aprendizaje de la voz esofágica, hay que procurar no interrumpir al larigectomizado, y no intentar hablar por él, para darle la oportunidad de aprender este nuevo habla. Asimismo, el que le cueste hablar no quiere decir que le cuesta oír, por lo que hay que hablarle con intensidad normal. A veces, apoyarse con papel y lápiz puede ser útil, ya que el ver limitada la expresión puede causar frustración. Como método para llamar la atención, el laringectomizado puede aplaudir o tocar un silbato.

Por último, si el afectado se muestra intolerante o se irrita con facilidad, intenta comprender cómo se siente. Es importante mostrarse comprensivo y paciente para permitirle que se exprese.



El enfermo necesita siempre el apoyo de sus seres queridos

lunes, 24 de noviembre de 2014

El estrés irrita el estoma

Uno de los principales problemas, o quizá esté mejor dicho molestias, para los laringectomizados es, a mi entender, los picores que se producen en el estoma, en el interior del estoma. Al principio, durante los primeros meses, los consideramos más o menos normales y aunque no nos adaptemos a ellos los aguantamos con cierta resignación. Cuando creemos que ya han desaparecido, de pronto, cuando menos lo esperamos, se presentan ahí, sin llamar, y las toses correspondientes se hacen molestas. He llegado a pensar que quizá sea una de esas cosas con las que tendremos que convivir durante toda nuestra vida. Cuando esas molestias van a más es imprescindible acudir al médico, al de asistencia primaria o al otorrino, porque es muy probable que sean consecuencia de alguna infección. A mi me ha ocurrido.

Hace tiempo que llevo pensando que muchos de esos picores que vienen y se van sin sentido se deben a nuestro estado psicológico, a momentos de estrés que nos atacan por donde más débil lo tenemos. He llegado a esta conclusión después de analizar algunos de esos momentos que me han atacado. Este fin de semana creo que ha sido uno de esos.

Ayer domingo, por la mañana, tuve uno de esos momentos sumamente molestos. Estaba haciendo cosas con el ordenador, nada especialmente difícil ni comprometido, y sentí esos fuertes picores con las correspondientes toses. Por más que me miraba el estoma e intentaba limpiarlo no vería nada especial, pero las molestias continuaban. Decidí dejarlo todo y marcharme al gimnasio a sudar un poco. Durante el tiempo que estuve haciendo un poco de ejercicio no sentí la menor molestia. Cuando ando en bici siempre me suele pasar lo mismo, todos los males desaparecen. Estuve una hora escasa. Volví a casa, me asee, y volví a lo que estaba haciendo en el ordenador. En pocos minutos empecé a sentir otra vez las molestias. Sin pensarlo dos veces me vestí y salí de casa. No volví a tener molestias en todo el día. Y sigo sin ellas.

No había razones aparentes para las dichosas molestias. Al menos razones médicas o físicas. Sin embargo se ve que mi mente no estaba al 100%, sea por el trabajo que estaba haciendo o por otras cosas que me hubiesen afectado. Lo que estaba haciendo consistía en organizar diversos vídeos que antes tenía en VHS y que los estoy pasando al ordenador para que no se pierdan. Es un trabajo bastante sencillo pero nuevo para mí y exige cierta dosis de concentración para que todo vaya bien. Hay que usar varios programas para adaptarlos y que no ocupen demasiado dentro del ordenador. Ya llevaba unos días haciéndolo y los problemas y contrariedades siempre salen y se ve que el cansancio, que yo no notaba, se iba acumulando.

Se pasó la tarde con tranquilidad, la noche también la he pasado bien, esta mañana he estado en la asociación recibiendo clases para aprender a hablar y todo ha sido normal, sin la menor molestia de los dichosos picores. No soy psicólogo ni nada por el estilo pero la conclusión que saco es que lo que me molestaba era el demasiado estrés que me producía esa atención constante sobre unos temas que en cierto modo quizá me estaban dominando. Como no ha sido la primera vez que me pasa corté a tiempo y el resultado ha sido bueno. Seguiremos aprendiendo. Cuando algo de esto me pasaba estando trabajando, las molestias se me ponían en la espalda, en la parte superior cerca de los hombros. No había duda, en cuanto empezaba a sentir cargazón en esa parte solo tenía que "levantar el pie del acelerador" y todo se solucionaba. No siempre era tan fácil, pero la solución sabía donde estaba. Ahora creo haber encontrado la solución a esto otro. A ver si es verdad. No voy a dejar de hacer lo que me estaba proponiendo, solo que habrá que dejar tiempo para el descanso.


El estrés ataca lo más debilitado que tenemos

viernes, 21 de noviembre de 2014

¿Se puede encontrar los cánceres de laringe y de hipofaringe en sus etapas tempranas?

Las pruebas de detección se realizan para determinar la presencia de enfermedades en personas sin ningún síntoma. Las pruebas de detección pueden encontrar algunos tipos de cáncer en estadios iniciales, cuando el tratamiento puede ser más eficaz.

Sin embargo, por el momento no existe una prueba simple para la detección de los cánceres de laringe y de hipofaringe. A menudo, estos cánceres son difíciles de encontrar y diagnosticar sin la ayuda de pruebas complejas. Debido a que estos cánceres no son comunes, y a que las pruebas requieren de médicos especializados, ni la Sociedad Americana Contra El Cáncer, ni ningún otro grupo, recomienda realizar pruebas en forma rutinaria para la detección de estos cánceres.

Aun así, muchos cánceres de laringe y algunos de hipofaringe se pueden detectar temprano. Por lo general, estos cánceres causan síntomas, como cambios en la voz, los cuales se describen en la sección “Signos y síntomas de los cánceres de laringe y de hipofaringe?”. Consulte con su médico si experimenta cualquiera de los siguientes síntomas. Muchos de los síntomas de los cánceres de laringe y de hipofaringe son causados con más frecuencia por problemas benignos (no cancerosos) menos serios, o incluso otros cánceres. Aun así, resulta importante consultar con un médico para saber qué está causando los síntomas. 

Entre más temprano se encuentre la causa, con más prontitud se puede ofrecer tratamiento, de ser necesario.


En estadios iniciales, el tratamiento es más eficaz

jueves, 20 de noviembre de 2014

Hablar con todo el cuerpo

Verdaderos milagros ocurren cada vez que hablan Dolly y Juan, dos pacientes laringectomizados. Ellos perdieron su laringe y, con ella, sus cuerdas vocales, en la difícil batalla contra el cáncer.

Pero allá están haciendo oír sus voces y convocando, desde el área de Fonoaudiología del Hospital Córdoba, a todos los argentinos que perdieron este órgano, a integrar el flamante Club de los Laringectomizados.

Juntos a ellos, dando sentido al prodigio, un equipo de fonoaudiólogas encabezado por la especialista Silvia Abraham, hace extensivo el llamado a todos los profesionales del país relacionados con esta problemática. Queremos que nuestros colegas, psicólogos, trabajadores sociales, kinesiólogos, médicos, enfermeros, familiares y amigos de quienes han perdido la laringe, se sumen a este espacio de contención, ayuda y prevención.

La extirpación total de la laringe es una de las intervenciones quirúrgicas que más alteran la personalidad de los hablantes seres humanos. Quedarse, de pronto, sin uno de los órganos esenciales de la comunicación oral es perder la más privilegiada facultad de expresión: el habla. Pero también es el desafío que pone a prueba la fuerza de esa vital necesidad de comunicación.

Juan y Dolly hablan con la boca, con la lengua, con los dientes, con el paladar y el esófago. Dicen y cuentan a quienes están bien dispuestos a escucharlos, todo lo que es posible lograr con la propia voluntad, apoyo terapéutico y afecto familiar.

Por eso, testimonian los laringectomizados, es fundamental para la recuperación poner finalmente en marcha el viejo proyecto de las profesionales del Área de Fonoaudiología del Hospital Córdoba. Una iniciativa surgida hace siete años que ahora es reflotada gracias al apoyo de las autoridades del lugar, del Ministerio de Salud, y de la Escuela y del Colegio de Fonoaudiólogos de Córdoba.

Hacerse oír a toda costa

Si bien el Club Argentino de Laringectomizados Córdoba (Calcor) comenzó a dar sus primeros pasos el año pasado, el próximo 1á de julio será su presentación oficial. Por ese motivo, las fonoaudiólogas han lanzado una masiva convocatoria a todos las personas con este problema, a sus familiares, amigos y profesionales, para que se acerquen a participar ese día del encuentro, cuya fecha y lugar de realización será confirmado unas semanas antes.

No es fácil volver a hablar, y, menos aún, cuando tampoco se cuenta con esa parte superior del esófago por donde sale la nueva voz, llamada erigmofónica. Dolly da testimonio de ello porque, desde hace siete años, sus palabras no tienen sonido, pero todo lo que dice se oye claramente, aunque en esa delgada línea fina más cerca del silencio que de la sonoridad.

Sin embargo, en las últimas semanas, no sólo su nieta la ha podido escuchar. Gracias a un pequeño aparato llamado laringófono, el aire que entra por su boca y la articulación de su cavidad bucal sale convertido en voz sonorizada.

En Córdoba, hay muy pocas personas que pueden acceder a un aparato de este tipo por su elevado costo alrededor de unos dos mil pesos y por las dificultades para conseguirlo, ya que es fabricado en Alemania y se vende sólo en Buenos Aires.

Dolly puede tenerlo hoy en su mano porque el Calcor ha podido adquirir, con un subsidio de la Provincia, dos laringófonos que presta a sus integrantes.

Volver a la oralidad

Recuperar la comunicación oral después de procesos traumáticos como son el cáncer, los tratamientos para combatirlo y las extirpaciones, es un logro compartido, principalmente, entre el paciente y el fonoaudiólogo.

Este profesional cumple un rol fundamental en la rehabilitación de las alteraciones vocales. Pero, además, en el proceso de aprender a respirar por un orificio, llamado estoma, abierto en la base del cuello, a través del cual el laringectomizado, respira, tose y estornuda. Aunque hay que aclarar que bebe y come por la boca en forma normal.

Esto ocurre porque al extraerse la laringe se suprime la conexión que hay entre la boca, la nariz y los pulmones.

Los cambios, si bien son importantes después de una intervención quirúrgica, parecen más grandes aun, porque intervienen, nada menos, que ese lugar que miramos cuando hablamos con el otro, y esos espacios boca y nariz por donde entra uno de los elementos esenciales de la vida, el oxígeno.

Pero solo hay una cosa que el laringectomizado no puede hace: zambullirse en el agua. Al no poder cerrarse el estoma, el organismo no tiene forma de impedir que entre agua en los pulmones.

Sin embargo, la sociedad le obstaculiza muchas más cosas que la naturaleza. Después de la extirpación se dificulta la inserción social y laboral porque, erróneamente, se piensa que esa persona no puede seguir realizando la misma vida de antes.

En este sentido, Silvia Abraham es tajante: La experiencia en el hospital nos demuestra que el laringectomizado está totalmente capacitado y facultado para continuar trabajando de la misma forma que antes. Puede, agrega, seguir atendiendo al público, hablando por teléfono y desarrollándose igual que antes de la cirugía.

Finalmente, apunta la profesional, las recuperaciones que pueden llevar entre seis meses y un año, son mejores cuando no se está solo.

La contención familiar y el acompañamiento de los amigos son decisivos para que no caigan los brazos. De la misma forma, es importante el contacto con otras personas con la misma dificultad. Las experiencias de los otros son un sostén y sus logros un impulso para que no se enmudezca la voz.




Las recuperaciones, mejores si no se está solo


martes, 18 de noviembre de 2014

Tipos de voz del laringectomizado

La pérdida del habla es la principal consecuencia de la laringectomía total. Cuando despertamos de la anestesia la primera reacción es intentar hablar. A veces por pura intuición y otras para ver si es cierto que no podemos. Y lo es, de nuestra garganta no saldrá el menos sonido.

Por poca información que tengamos sabemos que las posibilidades de volver a hablar son muchas, casi todas. Hay diversas maneras de conseguirlo. En este artículo haremos un resumen de cada una de ellas y sus características. El primero que nos informará al respecto será el otorrinolaringólogo que nos ha tratado.

Para aprender a hablar, el otorrino puede mandarnos a un logopeda, que son los especialistas en trastornos de voz, o simplemente nos informarán de la existencia de las asociaciones, donde las haya, de laringectomizados. Lo ideal es la combinación de las dos fuentes, es decir, ir a la vez al especialista y a la  asociación. No solo son compatibles sino también complementarios. En cada sitio podremos coger lo que mejor con convenga.

 VOZ ESOFÁGICA O ERIGMOFÓNICA


Este tipo de voz es el más usado y consiste en inyectar aire en el esófago para después soltarlo y producir sonidos. Es un sonido parecido a los eructos. El aprendizaje es un poco laborioso pero los efectos a largo plazo muy ventajosos.

Se empieza con sílabas sencillas para ir pasando a palabras cortas que se van alargando con frases cada vez más largas. Al principio tanto las palabras con las frases se pronuncian a trompicones y con cortes que poco a poco se irán corrigiendo hasta hacer una voz perfectamente inteligible.

La pregunta que siempre se presenta cuándo empezamos el aprendizaje es cuanto tiempo tardaremos a empezar a hablar. Para empezar a practicar es aconsejable esperar a que todo el tratamiento posoperatorio, sobre todo la radioterapia, haya terminado. Respecto al tiempo que tardaremos no es fácil decirlo, depende mucho de cada persona. También influye la edad. Lo mejor que no poner metas ni fijarnos en lo que consiguen otros. Hace falta mucha constancia y no desanimarnos aunque parezca que no avanzamos o lo hacemos demasiado despacio.

Lo positivo de este método es que la voz resultante es muy buena, aunque de poco volumen. No dependeremos de nada para hablar, la voz saldrá sola sin ayuda de nada adicional. Lo negativo es el tiempo y trabajo en conseguirla

VOZ CON PRÓTESIS FONATORIA


Como se puede apreciar en los dibujos, la prótesis es un pequeño dispositivo de silicona que se coloca en la parte interna de la garganta y que permite que el aire pase de los pulmones a la boca pero que impide que la comida pase de la boca a los pulmones.

La respiración se hace a través del estoma y tapando éste el aire pasa a la boca lo que permite hablar. Es un sistema muy práctico porque permite hablar casi desde el primer momento después de la operación, apenas necesita aprendizaje y dispondremos de mucho aire para hacerlo.

Estas son sus principales ventajas. Los inconvenientes son que al ser un elemento extraño puede acumular suciedad y hongos por lo que hay que limpiarlo con frecuencia y normalmente cambiarlo cada pocos meses. Por otra parte para poder hablar tenemos que usar una mano para tapar el estoma. Se suele usar cuando nos podemos hacer voz esofágica o para conseguir más potencia de voz.

LARINGÓFONO O LARINGE ARTIFICIAL


Es otra manera de conseguir poder hablar. Normalmente es el último recurso, cuando ninguno de los anteriores ha funcionado. Consiste en un aparato parecido a un micrófono pequeño que se coloca debajo del cuello, en lo que se puede llamar papada, y que por un sistema electrónico capta las vibraciones de la boca cuando articulamos la voz y esas vibraciones las convierte en palabras.

La voz que emite es monótona y metalizada. Parece a la voz de los robots de las películas. Pero es inteligible y en la mayoría de los casos no ofrece ninguna dificultad para poder usar por cualquier persona.

Lo más negativo es que para usarlo tenemos que tener el aparato en la mano, es decir, una mano ocupada. Hay unos aparatos que acoplan el laringófono al cuello, pero son un poco aparatosos. También su precio, en España puede llegar a costar sobre 1200.00 €, aunque se pueden encontrar más baratos a través de Internet. Por otra parte puede ocurrir que nos acostumbremos a lo sencillo y después nos cueste más hablar con voz esofágica. Lo positivo es que podemos hablar y hacernos entender y casi desde el primer momento.

VOZ DE RANA

En el período posoperatorio el paciente puede llegar de forma espontánea, y sin ayuda, a realizar una voz susurrada, algo particular, resultado de la interacción de los movimientos naturales de los órganos de la articulación del habla (labios, lengua, velo del paladar y mandíbula) y usando el aire de la boca. Gracias a esta voz susurrada, el laringectomizado llega a  hacerse comprender de forma más o menos eficaz por el entorno más cercano. A esa voz se le llama voz de rana.

Tiene muy poca potencia y solo los más cercanos y acostumbrados pueden entenderlo. Por otra parte es bastante perjudicial para cuando empecemos a practicar la voz esofágica.


El laringófono es útil, pero no la mejor opción

lunes, 17 de noviembre de 2014

Salida a Balaguer y Anglesola

El pasado sábado día 15 de noviembre de 2014, la Asociación Barcelonesa de Laringectomizados organizó una salida a Balaguer y Anglesola, en la provincia de Lleida.

Primeramente el destino fue Balaguer, donde los "expedicionarios" tuvieron la ocasión de pasear por el mercado semanal que allí se celebra. Posteriormente, el destino fue Anglesola, donde los amigos que se desplazaron tuvieron la oportunidad de probar las tradicionales caracoladas que se hacen por la zona en esta época del año.

Salida divertida y amena que hizo las delicias de los socios, socias y acompañantes de ABL que allí se desplazaron.








jueves, 13 de noviembre de 2014

Nuestra terapia con Facebook


Este artículo corresponde a un resumen de mi intervención en la Asamblea de Madrid a la vez que una ampliación de la última parte que tuve que acortar por falta de tiempo. 

A lo largo de todas nuestras asambleas siempre sale el tema de la necesidad de una terapia multidisciplinar que ayude a la recuperación total del laringectomizado. En esta terapia intervienen, o deben intervenir, diversos especialistas así como familiares o allegados. El conjunto de puede dividir en cuatro rangos: 

1. Otorrinos, oncólogos, radiólogos
2. Responsable multidisciplinar
3. Psicólogos, foniatras, logopedas, fisioterapeutas
4. Familiares, allegados, asociaciones, redes sociales 

Poco podemos hacer respecto a los tres primeros rangos, al menos directamente. Los médicos funcionan de manera satisfactoria, el responsable multidisciplinar no existe hoy en día y el resto de profesionales ya sabemos que la Seguridad Social no facilita su labor de manera satisfactoria. En cambio si que podemos colaborar directamente en la recuperación de un laringectomizado en la cuarta parte. Tanto la familia como las asociaciones son importantes e imprescindibles y a donde no llegan ellos es a donde puede llegar Internet en general y las redes sociales en particular. 

En Internet se puede encontrar una información que en la mayoría de los casos no nos proporcionan los profesionales de la medicina. Esta información está sobre todo en los Blogs y Webs, donde a la vez que encontramos también podemos colaborar aportando nuestros conocimientos y experiencias. 

Pero es a través de las redes sociales y más concretamente de Facebook donde esa colaboración se puede hacer más intensa y extensa. Y es que los humanos somos seres sociales por naturaleza y la tendencia normal es que nos unamos los que tenemos los mismos o parecidos intereses y necesidades. 

Son muchos los puntos donde portar y recoger aportaciones. Estos son, a mí entender, los principales: 

Información: Quizá sea la principal aportación y a la vez el principal beneficio. Una información directa y personal ante cualquier duda o sugerencia que se plantee. Cualquier pregunta planteada va seguida de respuestas casi siempre satisfactorias. 

Conocimientos: Que podemos acumular y repartir, en la medida en que son necesitados. Y es que conociendo y asimilando estos conocimientos podemos ayudar y ser ayudados.

Experiencia: Este medio social puede convertirse, con su uso frecuente, en una fuente importante e inagotable de experiencias acumuladas a través de vivencias propias y ajenas que podremos aprovechar para nosotros mismos o para ayudar a quien lo necesite.

Apoyo moral: Es maravilloso ver con qué intensidad nos esforzamos en levantar la moral cada vez que alguno de nosotros decae y recae a causa bien de la enfermedad bien por problemas colaterales. En este punto me gustaría animar a ‘solicitar’ este apoyo con más asiduidad, perder la vergüenza de contar esos malos momentos. 

Serenidad: El saber que hay alguien que puede escucharte y ayudarte da una gran tranquilidad para afrontar algo que en principio no conocemos o conocemos mal y que gracias a la aportación del grupo lo podemos afrontar más fácilmente y con mayor garantía de éxito. 

Entretenimiento: También puede servir como lugar de desahogo y entretenimiento. Una manera de pasar muchos ratos viendo y aportando todo tipo de actividades. 

Un punto de encuentro: En buena parte es otra de las principales aportaciones de Facebook a la sociedad en general, saber que detrás de nuestra pantalla hay otros con iguales o parecidos problemas. Un lugar donde exponer nuestras inquietudes y recoger las de los demás. 

Interconexión: Saber que no estamos solos, que siempre hay alguien que está conectado y que va a leer lo que tú escribes y tú puedes leer lo que escriben los demás.

Comunicación: Nos permite transmitir información de modo público o discreto, según deseemos ya que dispone de sistemas para que podemos conectarnos de manera plural, en grupo o personal. 

Protagonismo: A veces la falta de ánimo, esos momentos oscuros, se pueden resolver con un poco de protagonismo que aquí se puede tener y en otros sitios no es tan fácil. El ser escuchado es una de las maneras de sentirnos protagonistas y útiles a la vez que beneficiados. 

Buena cara: Siempre me ha llamado la atención como cambia el aspecto de una persona, laringectomizado o familiar cercano, cuando ve que uno de los suyos, le habla, le sonríe y le ve feliz a pesar de todo y que le dice que todo tiene solución.


CONCLUSIÓN
Facebook se puede convertir, ya lo estamos haciendo, en un manantial de ayuda mutua
Y conseguir que esa tristeza se convierta en alivio si no en alegría, que también
Que la tristeza se quede a un lado sabiendo que hay alguien dispuesto a ayudarte
Que la tristeza se convierta cada día en la mejor de las sonrisas 


El papel beneficioso de Facebook para los laringectomizados

miércoles, 12 de noviembre de 2014

¿Pueden fumar y beber los laringectomizados?

Pura lógica: por fumar o beber, no puede tener otro cáncer de laringe quien ha sido sometido a una laringectomía total. Y tampoco, si fuma, no le puede pasar el humo a los pulmones por la boca. Esta ‘sólida’ argumentación me la dio un laringectomizado. Yo le pude añadir que tampoco corría ningún riesgo de tener pólipos en las cuerdas vocales ni volvería a tener laringitis ni padecería nunca más disfonía.

Y hablando del tabaco, hay que admitir que los fumadores de pipa no se ‘hollinan’ los pulmones como quienes fuman cigarrillos. Aparte de que fumar en pipa es probablemente el modo más placentero de fumar, de aroma más agradable y menos irritante de las vías respiratorias de quienes están próximos al fumador. El fumador de pipa saborea el humo del tabaco y lo devuelve por la boca o por la nariz, pero nunca se lo traga. Y, quizá, el tabaco de pipa es el menos cargado de componentes –aditivos de por sí muy perniciosos– para estimular la ansiedad de fumar. Con la pipa se evita, además, tragarse el humo de la combustión del papel, otro factor dañino. Aún así, tampoco está a salvo del cáncer; el suyo suele ser de lengua.

Otra cosa es que al fumador de pipa el humo, aunque en menor cantidad, le llegue a los pulmones por la respiración como a quienes están cerca de un fumador o en un local con el aire contaminado por el humo; y que a los laringectomizados, el humo de origen propio o ajeno les afecte los bronquios y los pulmones al entrar directamente por el estoma en la tráquea.

Estas consideraciones me han surgido porque, no hace mucho, en una clase de logopedia, un laringectomizado dijo que todas las mañanas se tomaba un carajillo y que el médico le había dicho que podía hacerlo. Y añadió que también fumaba. Magdalena, la logopeda, le advirtió que el tabaco, el alcohol y el reflujo gástrico son los principales inductores del cáncer y su reaparición. Yo, en cambio, le dije que no se preocupara, que, fumando, lo máximo que podía conseguir era un cáncer de lengua y que esto se podía solucionar con la resección parcial o total de la misma y que sólo le afectaría a la capacidad de hablar con la voz esofágica y de comer. También le podría surgir un cáncer en el paladar, en las amígdalas, en suelo de la boca, en el esófago, para sólo citar los puntos más próximos, y hasta con la posibilidad de hacerlo con efectos fatales. Pero en la laringe, ya nunca.

En otra clase de logopedia, también hubo quien dijo que en las comidas bebía vino. «Como se entere la Dra. Rosal...» –le dijo Lali. Y es que la Dra. Rosal no admite ninguna tolerancia con el alcohol y, con buen criterio, es muy severa en la aplicación de todas las medidas para curar el cáncer y prevenir su rebrote.

¿Se puede beber una copa de vino en una comida o alguna cerveza? Pues, sí. Pero una copa puede llevar a otra y más si antes de la operación se bebía en exceso.

Personalmente, nunca he sido bebedor: alguna copa de buen vino en ciertas comidas; y, hace años, esporádicamente, algún whisky o unos sorbos de armañac. Ahora, ni eso. Intenté beber vino en una comida y el primer trago me ardió en el paladar y la faringe, posiblemente por agudización de la sensibilidad debida a la radioterapia. A otros no les produce el mismo efecto.

En tiempos nada lejanos, un porcentaje alto de afectados por el cáncer de laringe respondía al tipo de fumador o bebedor –o ambas cosas– y de baja cultura. Aunque esta tendencia ha cambiado, en incluso el cáncer de laringe se da en personas que no han bebido ni fumado nunca, el alcohol y el tabaco son sus principales factores etiopatogénicos. Así lo confirmó la foniatra Dra. Bueno en el VII Encuentro de Voluntariado de Baleares de la Asociación Española Contra el Cáncer, al dar una clara y precisa explicación de esta afección.

Entonces, habría que pensar, los laringectomizados no fuman ni beben. Pues, no. Después de la ‘oportunidad obligada’ que han tenido de desintoxicarse, algunos, habiendo superado muy bien el postoperatorio y haber alcanzado una excelente recuperación reinciden en el fumar o en la bebida. Y, de verdad, da mucha pena saber el caso extremo de un compañero de logopedia que ha alcanzado una buena voz esofágica y del que esperaba pudiera ser monitor de rehabilitación de voz, que ha reincidido en la embriaguez.



La laringectomía, una oportunidad "obligada" para dejar el vicio

martes, 11 de noviembre de 2014

Rehabilitación psicosocial del paciente con cáncer de laringe

El enfermo de cáncer de laringe enfrenta problemas emocionales comunes a todos los pacientes con neoplasias malignas, a lo que se añade una fuerte alteración de la autoimagen. Estas alteraciones conducen al rechazo de la propia identidad del sujeto y el que proviene del entorno social.

La rehabilitación persigue que el individuo se ajuste a la enfermedad, aprenda como enfrentar su nueva situación, tratando de impedir que este se desvincule del grupo al que pertenece y el contacto con su entorno social. La rehabilitación por tanto debe comenzar desde el momento del diagnóstico de la enfermedad y continuar durante el tratamiento y seguimiento de esta. Sus objetivos son:

  • aprendizaje de técnicas que permitan un adecuado afrontamiento de la nueva situación, para que el enfermo y la familia se adapten a la enfermedad;

  • fomentar la autonomía y la reinserción a la vida social;

  • contribuir con el resto del equipo médico a la rehabilitación de la comunicación oral.

Para el logro de estos objetivos se aplicará una metodología:

  • interactiva, que logre una comunicación eficaz con el paciente, que lo haga participe de su recuperación y no un simple receptor de indicaciones,al que debemos dirigir en todo momento;

  • participativa, que tomen parte en el proceso, no solo el paciente sino tambien las personas de su entorno familiar o social más próximo, que facilitaran el apoyo necesario para afrontar su enfermedad y tratamiento;

  • multidisciplinaria, con la colaboración estrecha de un equipo de especialistas en diferentes áreas del conocimiento médico, todos con el común objetivo de lograr el bienestar del paciente. Entre ellos se incluiran el oncólogo, cirujano, clínico, foniatra, psicólogo, enfermera, voluntarios sociales, pacientes y otros.

Como ya mencionamos la rehabilitación psicosocial de paciente con cancer de laringe debe comenzar desde el momento del diagnóstico por lo cuál todo nuevo paciente debe:

  • ser informado por el equipo de salud de su diagnóstico;

  • ser valorado por un psicólogo, con el objetivo de realizar un diagnóstico psicológicosocial, considerando los factores de riesgo de inadecuada adaptación postquirúrgica. Además se debe considerar el entorno social del individuo y sus redes de apoyo para el enfrentamiento del tratamiento y el seguimiento;

  • valorar la necesidad de psicoterapía específica para disminuir el grado de angustía respecto a lo que le sucederá en el futuro, y controlar las reacciones emocionales, la ansiedad, depresión que le produce el diagnóstico. Todo ello como parte de un estrategia global de preparación para la cirugía, radioterapia o quimioterapía específica.


Posterior al tratamiento quirúrgico, durante su estancia en el hospital, el paciente debe recibir apoyo psicológico por el equipo multidisciplinario con el objetivo de:

  • responder preguntas o dudas del paciente acerca del tratamiento recibido, y otras dudas que pudieran generar incertidumbre, stress u otras reacciones emocionales;

  • contribuir a la aceptación de la autoimagen, adquirida posterior al tratamiento;

  • disminuir, con cualquier método disponible, las reacciones emocionales generadas posterior al tratamiento.

En esta fase del tratamiento es vital la valoración del psicólogo para orientar las estrategías futuras con el paciente:

Posterior al alta el equipo multidisciplinario, al cuál se incorporaran los servicios médicos del nivel primario (médicos, enfermeras, servicios de apoyo social y otros) o los equipos de servicios ambulatorios continuará con la estrategia de tratamiento rehabilitador definida al egresar. Durante la fase posthospitalaria:

  • se debe continuar el manejo para la aceptación de la autoimagen corporal, ya comenzada en la fase hospitalaria, y continuar con la enseñanza y reforzamiento de las estrategias de control del estres;
  • iniciar el aprendizaje de la voz;
  • reincorporar al paciente a la vida social.


La rehabilitación trata de impedir que el enfermo se desvincule de su entorno social

lunes, 10 de noviembre de 2014

Tabaquismo y cáncer de laringe

Se ha estimado que el 83% de las neoplasias de laringe son debidas al consumo de tabaco, constituyendo el principal agente causal de esta patología. El riesgo de padecer esta neoplasia es 10 veces mayor si son fumadores y 8 veces más para las mujeres fumadoras.

España es uno de los países con tasas más elevadas, habiéndose relacionado con el consumo de tabaco negro, debido a que el humo del cigarrillo negro (especialmente sin filtro) tiene un contenido mucho mayor en residuos alcalinos alquitranados, siendo por ello más irritante e inhalándose menos profundamente.

Además, sus partículas micelares, en las que residen los carcinógenos, son de mayor tamaño, por lo que precipitan en planos superiores, haciéndolo principalmente en la supraglotis donde produce el cáncer

Otros datos epidemiológicos en la relación cáncer de laringe/ tabaquismo son la conexión con el número de cigarrillos consumidos, la edad de inicio, la profundidad de la inhalación y el uso de filtros (disminuye el riesgo). Por otro lado los fumadores de pipa y puros tienen igual riesgo que los de cigarrillos, los ex-fumadores tienen menos riesgo, y la disminución del mismo comienza a hacerse patente después de 4 años de abstinencia.

Un dato importante es que la combinación de consumo de cigarrillos y alcohol aumenta el riesgo de cáncer de laringe hasta un 75%, respecto al consumo exclusivo de uno de ellos (alcohol o tabaco), sobre todo en tumores supraglóticos. El alcohol puede actuar como solvente de los carcinógenos del humo o inducir cambios en el metabolismo hepático de los mismos, lo que explicaría el sinergismo entre tabaco y alcohol.

En cuanto a las neoplasias orales y orofaríngeas, pueden localizarse en labios, lengua, encías, mucosa, paladar, velo del paladar, glándulas salivales, suelo de la boca y orofaringe. Aproximadamente el 92% de los tumores en estas localizaciones en hombres y el 61% en mujeres son atribuibles al tabaco. Se ha demostrado que existe un riesgo aumentado para su desarrollo en relación con el consumo moderado y alto de alcohol y alto de tabaco. Hay una interacción positiva entre el uso de alcohol y tabaco, mientras que entre el tabaco y la edad existe una interacción negativa.

En algunos países en desarrollo, sobre todo Asia sudoriental, estos cánceres constituyen un grave problema. Esto se debe a las formas tradicionales de consumo del tabaco, por ejemplo, mascarlo o fumarlo con el extremo de ignición hacia el interior de la boca, las cuales están asociadas al 85 – 90% de los casos en las mujeres.

El cigarrillo, la pipa y el puro también se han relacionado con la agravación del riesgo de cáncer de la cavidad oral. Si a esto se añade el alcohol, combinado con una mala higiene bucal o una dentadura inadecuada, se suman los factores de riesgo. Entre las tasas notificadas de incidencia de cáncer de la cavidad oral, la más alta corresponde a Bangalore, India, donde la enfermedad está más difundida entre las mujeres que entre los hombres.

La tasa de cáncer oral en ex fumadores disminuye conforme aumenta el tiempo de abstinencia, disminuyendo al 50% alrededor de los 3 - 5 años, para igualarse con los no fumadores después de 15 años. 



El 83% de las neoplasias de laringe son debidas al consumo de tabaco

viernes, 7 de noviembre de 2014

¿Cómo puedo retomar mi vida?

Después de la operación siempre hay un periodo de recuperación después del cual hay que planificar el volver a las actividades anteriores si el médico lo autoriza.

El laringectomizado es un mutilado de la voz. La gesticulación, la vocalización o los trazos sobre el papel, apenas permiten interpretar su mensaje, creándose situaciones de incomunicación. Ahora la respiración se realiza por un orificio en el cuello. Este hecho crea una actitud de rechazo social, por eso son importante las medidas higiénicas de la cánula, ya que proporcionan una imagen de pulcritud que soluciona el problema. La adaptación familiar es el primer paso para el laringectomizado. La familia y los amigos juegan un papel muy importante en la rehabilitación y la mejora de calidad de vida del laringectomizado. La persona debe sentir que sigue recibiendo el apoyo, amor y cariño de los que le rodean. Es necesario brindarle apoyo para que inicie su tratamiento logopédico, para volver a conquistar su independiencia personal, para reincorporarse a la sociedad y vivir como lo hacía antes o aún mejor. Las personas que lo rodean deben de tener paciencia, comprender la mudez temporal, el malestar por el tratamiento médico y la depresión que podría acompañar a la persona después de un tratamiento contra el cáncer.

Un segundo paso en la recuperación es el intento de emitir un sonido. En este punto es importante la formación logopédica y pedagógica. La constancia e insistencia es un pilar fundamental para el aprendizaje de la voz esofágica. Habrá una tendencia hacia la estabilidad emocional a medida que la persona pueda comunicarse con su entorno. Lograda la voz esofágica, familia, amigos y compañeros de trabajo influirán en la adaptación y superación de todo complejo, que las limitaciones derivadas de la intervención pueden motivar en el laringectomizado. 

Mientras asiste a sus consultas logopédicas debe pensar en la nueva etapa de su vida a la que ha entrado, la oportunidad que tiene para aprovecharla tanto para provecho suyo como para los que le rodean. Y para conseguirlo, tienen gran repercusión las asociaciones de Laringectomizados, donde puede encontrarse con más personas en su misma situación, que pueden darle la oportunidad de orientarle y compartir sus experiencias. No se trata de volver a la vida de antes de la operación, hay que comprender y aceptar que esa vida es pasado y que espera otra por delante. Es hora de pensar en un trabajo nuevo, en tomar las clases que antes no pudo o hacer el viaje que siempre quiso hacer. Tómese su tiempo y conseguirá adaptarse a su nueva situación.

Las personas sometidas a una laringectomía sufren numerosas preocupaciones, sobre todo porque no tienen la suficiente información para cuándo deben empezar el tratamiento logopédico, si ésto servirá para recuerar la voz... etc. Pues bien, la mayoría de los laringectomizados pueden volver a hablar, y el tiempo que dure el proceso de aprendizaje depende del método que se emplee: puede ir de 15 días a 9 meses. Es todo muy relativo, cada persona es diferente y por lo tanto su voz también. Lo normal es que una vez que el paciente vuelve a alimentarse por la boca, se encuentre en condiciones de comenzar el tratamiento foniátrico. Después de que le hayan retirado los puntos, el médico es quien debe derivar al paciente a una evaluación logopédica, donde se determinará el momento oportuno para que se comience el tratamiento.



Hay que planificar el volver a las actividades anteriores

jueves, 6 de noviembre de 2014

Generalidades sobre la laringectomía

La laringectomía es la eliminación de la laringe y la separación de las vías respiratorias de la boca, la nariz y el esófago. En una laringectomía total se extirpa toda la laringe y en una laringectomía parcial sólo se retira una parte.

Cuándo se realiza

La laringe es una estructura fundamental en el cuello que las rutas aéreas hacia los pulmones y permite que la gente hable.

Este procedimiento se realiza generalmente en los casos de cáncer de laringe. Sin embargo, los médicos por lo general prefieren probar la quimioterapia y la radiación para atacar el cáncer en primer lugar. Si estas medidas no funcionan, la laringectomía puede ser recomendada para quitar el tejido canceroso y prevenir la propagación del cáncer. Esta cirugía también se puede realizar si el paciente ha sufrido un trauma en la laringe.

Debido a que las consecuencias de este procedimiento son enormes, sólo se realiza en situaciones en las que un cirujano piensa que es la única opción de tratamiento, y el cirujano le explicará el procedimiento en detalle antes de ejecutarlo. La excepción a esta regla es en el tratamiento de emergencia, donde un cirujano puede tener que realizar una laringectomía para salvar la vida del paciente, en cuyo caso puede que no haya tiempo para una discusión detallada sobre el procedimiento.

Cómo se realiza

En este procedimiento, el paciente se coloca bajo anestesia general y el cirujano entra a través del cuello, la eliminación de la totalidad o parte de la laringe, dependiendo de la situación del paciente. Cuando se realiza esta operación para el tratamiento del cáncer, como suele ser el caso, el cirujano puede extirpar los ganglios linfáticos también.

Una vez que se retira la laringe, la conexión entre la tráquea y la nariz y la boca se corta, lo que significa que los pulmones del paciente no pueden acceder a aire. Para abordar este problema, el cirujano realiza una traqueotomía, dejando al paciente con un agujero en el cuello conocido como un estoma que permite a los pulmones obtener el aire.

Después de la operación

Después de una laringectomía, el paciente no será capaz de hablar. Hay un número de maneras para recuperar el habla después de una laringectomía, incluyendo el uso de un electrolaringe y la terapia física para enseñar al paciente a utilizar el habla esofágica. Los dispositivos protésicos también pueden ser implantadas durante la cirugía o más tarde para ayudar al paciente hablar. El paciente también tendrá que ajustar a la experiencia de respirar a través de un estoma, el cual puede ser inquietante al principio.

Antes de realizar una laringectomía, los pacientes deben tener la oportunidad de hablar con sus cirujanos. Es posible que quieran preguntar acerca de la duración del tiempo de cicatrización, como cuidar el estoma, y ​​la prontitud con que será capaz de empezar a aprender a hablar. Si los pacientes tienen preocupaciones o miedos, es mejor hablar de ellos antes de tiempo de entrar en la sala de operaciones sentirse nervioso. Los pacientes también pueden querer preguntar si pueden conocer a personas que se han sometido a cirugía de la laringectomía aprender qué esperar de alguien que realmente lo ha experimentado.


Se realiza generalmente en los casos de cáncer de laringe.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Reintegración de un laringectomizado

Alcanzado ya un nivel de voz aceptable, cuando vemos que han desaparecido las mayores dificultades y creemos estar en condiciones de reintegrarnos a nuestras actividades, debemos hacerlo sin reparar demasiado en las limitaciones que nos marca la laringectomía. La decisión de volver a estar nuevamente en activo, intentando demostrar que podemos participar de nuestros compromisos sociales, familiares, profesionales... igual que cualquier persona no laringectomizada, es una decisión a la que no podemos renunciar bajo ningún pretexto, a no ser que haya una causa muy justificada. Si era la carencia del habla lo que nos mantuvo inactivo durante el período de curación de la enfermedad y recuperación posterior, no tiene ninguna explicación que pudiendo hablar mantuviésemos esa misma actitud. Además, comprobaremos que todo el mundo nos prestará la atención necesaria para que no haya ningún problema de comunicación.

Nuestra voz, por bien que hayamos aprendido a articular las palabras, no deja de tener una mediana calidad de tono y un volumen más bien bajo, aunque se nos podrá entender y oír perfectamente. Pero habremos de evitar, en lo posible, ambientes ruidosos para que nuestra voz no quede demasiado menguada y se nos oiga con dificultad, así como advertir a las personas que acostumbran a expresarse en un tono de voz alto, que lo hagan en tono moderado con el fin de que nuestra voz alcance el mayor equilibrio posible entre las demás personas. Cuando los laringectomizados, recuperamos la voz nueva, tendemos a querer hablar mucho, porque creemos que si nos mantenemos largo rato en silencio damos sensación de incapacidad de hablar, o que nuestras posibilidades de hacerlo son bastante limitadas. Y es que durante algún tiempo mantenemos un profundo sentimiento de mudez, debido al trauma que ello nos produjo tras la intervención. Pero también sabemos que a medida que nos vamos acostumbrando a convivir con nuestras limitaciones, nuestro comportamiento se va normalizando conforme a nuestra propia personalidad. Y si al mismo tiempo cuidamos de liberar nuestra imagen de algún deterioro por culpa de la transformación que se ha dado en la parte anterior del cuello, es probable que en muy poco tiempo pasemos desapercibidos entre los no laringectomizados, por lo que todo lo que hagamos para recuperar nuestro modo habitual de vid, se nos reconocerá de manera positiva.

Del afán -a veces desmedido- por querer hablar siempre, debemos controlarnos y escuchar a los otros con la misma atención que se nos presta a nosotros y sin perder la confianza en poder intervenir cuando sea menester. Confianza que será cada día mayor si no abandonamos la práctica diaria, en la forma en que lo vengamos realizando para perfeccionar cada vez más nuestra voz, y sirviéndonos de los mismos ejercicios que nos posibilitaron el aprendizaje.

Psicológicamente, necesitamos que se den circunstancias favorables que nos permitan llegar al convencimiento de que la enfermedad y todo lo referente a ella comienza a ser una etapa felizmente concluida, recordada preferentemente en sus aspectos más optimistas, ya que aún habrá gente que nos siga mirando como a un enfermo. Gente que saldrá de su error cuando compruebe que nuestro comportamiento es el de cualquier otra persona sana aunque con una voz diferente.

Y en lo referente a la importancia de ofrecer una buena imagen, debo decir que es de lo más gratificante ver que la gente nos mira con la misma naturalidad con que se mira a los demás. Incluso hay quien se dirige a nosotros y nos pregunta algo sin saber que somos laringectomizados, pero al oír nuestra voz no disimula su alegría de ver que nos ha entendido perfectamente. De ahí que debe insistir en que si vamos protegidos correctamente, sin que la ropa entorpezca la respiración, podremos usar vestidos de cuello cerrado. Somos muchos los que nos hemos acostumbrado a llevar camisa y corbata o jersey de cuello alto y no tenemos ningún tipo de problema, ni siquiera en verano. Con que al ropa sea la adecuada a cada época del año es suficiente.

Sobre aquellos otros aspectos que debemos cuidar, recordaré y marcaré algunos de los que considero más comunes a cualquier persona pero con una significación añadida para el laringectomizado, como son:

a. Para los que conducimos coche conviene usar cánulas de plástico y no de metal ante lo que pudiera ocurrir en caso de accidente. Llevar el cinturón de seguridad adaptado para que no presione la parte superior del tórax, ya que un simple frenazo realizado con cierta brusquedad podría hacernos mucho daño. Además que el cinturón sobre el traqueostoma, o próximo a él, es un obstáculo para respirar con comodidad.

b. Si vivimos en el campo habitualmente, o participamos de excursiones con grupos de gente más o menos numerosos (a poder ser nunca solos) no resulta nada engorroso llevar en el bolsillo un pequeño silbato, con el fin de llamar la atención en caso de extraviarnos o encontrarnos en situación apurada. Hacer sonar el silbato es fácil y las personas que nos acompañen, advertidas de ello, podrán acudir a nuestra llamada y auxiliarnos si fuese necesario. Para personas que no logran soplar con fuerza suficiente, existen los aparatos de señales y de alarma que se pueden encontrar en tiendas de ortopedia y establecimientos especializados.

c. No es imprescindible, pero sí conveniente, llevar consigo un espejito de bolsillo para vernos bien en caso de tener alguna molestia en la zona protegida del cuello.

d. Por considerar más higiénica la utilización de pañuelitos de papel de un solo uso, conviene ir provisto de ellos para limpiarnos el moco que fluya por el traqueostoma y no tener que utilizar el pañuelo de tela. En el cuarto de baño, en la mesita de noche, en el bolsillo, no debe faltar este detalle.

Respecto al modelo de cánula que le conviene será su médico quien deba decidir cuál de estos materiales es el más adecuado: plata, teflón o silicona.



La práctica diaria da la confianza para comunicarse en cualquier situación

martes, 4 de noviembre de 2014

Ansiedad, estrés y bruxismo

El estrés es uno de los principales factores que desencadenan el dolor en la articulación temporomandibular --la que conecta la mandíbula con el cráneo-- y de la aparición del bruxismo, según ha informado la responsable del servicio de ATM del Hospital Sant Rafael, Lidia Díaz.

Y es que, estar estresado o sufrir ansiedad conlleva a menudo que la persona rechine o apriete los dientes de manera inconsciente. Un hábito que, según ha advertido la experta, puede tener consecuencias negativas en la salud.

"El hecho de bruxar significa que hay una hiperfunción muscular (el músculo trabaja más de la cuenta) y esto puede comportar dolor de cabeza, dificultad para masticar correctamente, dolor o ruidos dentro del oído, además de repercusiones sociales como el aislamiento del individuo, en los casos más graves", ha comentado Díaz, para asegurar que "mucha gente" no es consciente de que también rechina los dientes durante el día.

Ahora bien, a pesar de que la relación entre los factores psicológicos como la ansiedad o el estrés y el bruxismo es patente, la disfunción en la articulación temporomandibular es un problema de origen multifactorial. En este sentido, según la doctora, el dolor que afecta a la región facial puede ser tanto de origen muscular como articular o dental.

Además, Díaz ha informado de que la diversidad de factores predisponentes y desencadenantes de la patología hace necesario que un especialista haga una valoración individualizada de cada caso. Entre estos factores predisponentes se encuentran la laxitud de la articulación (más frecuente en mujeres que en hombres), el patrón muscular (tener más o menos fuerza a nivel de los músculos), la oclusión (la manera como cierran los dientes) o la anatomía de la articulación.

"La función del profesional sanitario es buscar qué factor predisponente predomina y encontrar el desencadenante del trastorno. Para averiguar el diagnóstico es básico que el paciente sea participativo y ayude al profesional a dar respuesta a los interrogantes que se plantea", ha añadido la especialista.

Además, con objeto de paliar los efectos del bruxismo en el desgaste de los dientes, muchas veces los especialistas aconsejan la colocación de una férula de descarga, sobre todo durante la noche. "Las férulas de descarga ayudan pero no solucionan el problema de base. Es esencial que el paciente sea consciente de aquello que le está provocando la disfunción y que comprenda la enfermedad", ha recalcado.

De hecho, el tratamiento de esta patología, igual que su origen, es variado y puede requerir la intervención de profesionales de diferentes disciplinas. Además, tal y como ha explicado Díaz, el ritmo de vida actual y la difícil gestión de las emociones no ayudan a corregir o disminuir los efectos nocivos de este trastorno, que hoy en día sufre mucha gente.


El bruxismo puede tener efectos negativos en la salud