martes, 28 de febrero de 2017

La mortalidad por cáncer desciende un 8% en varones y un 3,6% en mujeres desde 2012

Con la excepción del cáncer de páncreas en ambos sexos y del de pulmón en mujeres, las tasas de decesos por los diferentes tipos de cáncer siguen bajando en UE

Las enfermedades oncológicas son, tras las cardiovasculares, la primera causa de muerte en todo el mundo. No en vano, se prevé que a lo largo del presente 2017 fallezcan por los distintos tipos de cáncer hasta 761.000 varones y 611.000 mujeres en la Unión Europea. Unas cifras que, aún desmesuradas, son significativamente inferiores a las registradas en el año 2012. Y es como muestra un estudio dirigido por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Milán (Italia), los avances en la investigación oncológica posibilitarán que la tasa de decesos por cáncer entre los varones se haya reducido en hasta un 8%, en solo cinco años –para un total de 132 fallecimientos por cada 100.000 habitantes–. Una reducción, sin embargo, que será mucho menos acusada entre las mujeres europeas –de un 3,6%, para un total de 84,5 decesos por 100.000 habitantes–, principalmente por el incremento en la tasa de mortalidad asociada al cáncer de pulmón en la población femenina.

Como explica Carlo La Vecchia, director de esta investigación publicada en la revista «Annals of Oncology», «en total, la cifra de decesos por cáncer será menor en las mujeres que en los varones. Pero el hecho de que el descenso en la tasa de mortalidad sea más lento en las mujeres que en los varones refleja las diferentes tendencias relativas al cáncer de pulmón y a otros tumores asociados al tabaco entre ambos sexos. De hecho, la tasa de mortalidad del cáncer de mama en mujeres será mayor que la de 2012. Estimamos que en este año aumentará un 5,1% para una tasa total de 14,5 decesos por 100.000 mujeres, mientras que en varones se reducirá en un 11% para un total de 33 fallecimientos por 100.000 habitantes».

Cuatro millones de vidas salvadas

Las estimaciones recogidas en el estudio muestran que el cáncer de pulmón será, una vez más, el tipo de tumor asociado a una mayor mortalidad en la Unión Europea. De hecho, el cáncer de pulmón será responsable en este 2017 del fallecimiento de 275.000 mujeres y varones europeos –o lo que es lo mismo, causará cerca de un 20% de todas las muertes por cáncer.

El segundo tumor más letal será, sumando ambos sexos, el colorrectal, que como sucede con el resto de tipos de cáncer también verá reducida su mortalidad asociada en el periodo 2012-2017. Sin embargo, hay dos excepciones, es decir, dos tipos de tumores cuya tasa de decesos se verá aumentada a lo largo de este lustro: el primero, el referido cáncer de pulmón en mujeres; y el segundo, el de páncreas, que en este año provocará el deceso de 76.100 varones –10,3 fallecimientos por cada 100.000 habitantes, siendo esta tasa ligeramente superior pero muy similar a la observada en los últimos cinco años– y de 43.800 mujeres –5,6 muertes por 100.000 habitantes, lo que supone un incremento del 3,5%.

"Solo en 2017 se evitarán 253.915 muertes en varones y 107.780 en mujeres por la caída en la tasa de decesos desde 1988" Carlo La Vecchia

Como indica Carlo La Vecchia, «los progresos en la detección, tratamiento y prevención del cáncer de páncreas han sido mínimos, y este tumor supone ya la cuarta causa de muerte por cáncer en ambos sexos. Y si bien el tabaco es el principal factor de riesgo para este tumor, es responsable de solo un 15-20% de los casos de cáncer de páncreas en la mayoría de las poblaciones, por lo que debe haber otros factores. El incremento en la prevalencia de sobrepeso, obesidad y diabetes, muy especialmente en el norte del continente, debe estar afectando negativamente a la tasa de mortalidad por cáncer de páncreas, por lo que los gobiernos y decisores políticos deben hacer más para abordar este problema».

Entonces, y dado que la tasa de mortalidad por cáncer ha disminuido –salvo las dos excepciones citadas– en la Unión en los últimos cinco años, ¿debe esperarse, en comparación con 2012, un menor número de decesos en este 2017 por el conjunto de las enfermedades oncológicas? Pues no. El número de europeos es mayor, por lo que también lo será el de fallecimientos por cáncer. Concretamente, se estima que en este año morirán por cáncer 1.373.500 ciudadanos de la UE, esto es, un 3% más que en 2012 –cuando se registraron 1.333.400 fallecimientos.

Sea como fuere, los avances en la prevención, diagnóstico y tratamiento del cáncer han posibilitado que en las últimas tres décadas se hayan salvado más de cuatro millones de vidas. Como destaca el director de la investigación, «las predicciones indican que solo en 2017 se evitarán 253.915 muertes en varones y 107.780 en mujeres como consecuencia de la caída en la tasa de decesos desde 1988».

No hay que bajar la guardia

En definitiva, y si bien hay aún notables diferencias en la mortalidad por cáncer entre los países de la UE –siendo esta mucho mayor en los países orientales que en los occidentales–, la tasa de decesos causada por las enfermedades oncológicas sigue descendiendo, lo que no deja de ser una muy buena noticia. Pero aún queda mucho por hacer.

Como refiere Fabio Levi, co-autor de la investigación, «el aumento de la mortalidad estimada en las muertes por cáncer de páncreas y por cáncer de pulmón en mujeres confirma la necesidad de medidas efectivas para el control del tabaco entre las mujeres europeas para, así, tal y como ha sucedido en los varones, lograr un descenso de la mortalidad en los cánceres asociados al tabaco en la población femenina».

Y es que en ningún caso se puede bajar la guardia. Como concluye Jean-Charles Soria, editor de la revista, «a pesar de la alentadora tendencia descendente de la tasa de mortalidad entre los varones europeos y, en menor medida, entre las mujeres, se estima que un total de 761.900 varones y 611.600 mujeres fallecerán en 2017 en el continente por culpa de un cáncer. Una cifra que representa más de 1,3 millones de decesos por cáncer en Europa y que refleja la amplitud y brutalidad de esta enfermedad».


No hay que bajar la guardia

jueves, 23 de febrero de 2017

Raúl, cáncer de esófago, estómago y metástasis ósea: De no poder andar a participar en una carrera

En 2012, cuando tenía solo 39 años, Raúl, administrativo en una asesoría de Burgos, fue diagnosticado de un cáncer de esófago y estómago. Todo comenzó cuando participaba en una carrera y notó que se sentía mal, se le hinchaban las piernas y le costaba mucho trabajo poder tragar. “Tras el diagnóstico me operaron, pasé por procesos de quimioterapia y radioterapia y conseguí superarlo. Sin embargo, a los dos años tuve una recaída, que empezó con unos dolores de espalda, por lo que en un principio pensaron que se trataba de una lumbalgia”, explica. Le trataron de esta enfermedad, pero no mejoraba.

Así, tras realizarle un TAC le detectaron metástasis en una vértebra. Comenzó el tratamiento de radioterapia y quimioterapia pero no mejoró, incluso el cáncer se extendió a la pelvis. Fue entonces cuando empezó a tener dificultades para caminar. ”Hubo un momento que no podía andar, iba del sofá a la cama, de la cama al sofá, no podía ni tenerme en pie”, explica.

Llegó a la Clínica Universidad de Navarra en silla de ruedas, donde le ofrecieron un ensayo clínico con inmunoterapia en abril de 2016. “La inmunoterapia es la estrategia que más ha cambiado el panorama actual en la lucha contra el cáncer”, revela el  Dr. José Luis Pérez Gracia, oncólogo y codirector de la Unidad Central de Ensayos Clínicos de la Clínica Universidad de Navarra.

Así, los fármacos inmunoterápicos estimulan el sistema inmune del organismo para que sea más activo contra los tumores. Más concretamente, la inmunoterapia radica en el tratamiento del cáncer, no incidiendo directamente en las células tumorales, sino activando el sistema inmunológico del paciente para que reaccione contra el tumor. “Trabajando sobre esos mecanismos de nuestro sistema inmunitario ayudamos a que el tumor entre en regresión”, indica el especialista.

Raúl, desde que empezó el tratamiento, acude cada semana a este centro hospitalario donde le administran el tratamiento por vía endovenosa. “Las primeras semanas empecé a notar reducción en el dolor y comencé a moverme…”, asegura.  Al principio, tenía que viajar desde Burgos con sus padres, pero hace tiempo que Raúl conduce las dos horas que separan la ciudad castellanoleonesa de Pamplona para recibir el tratamiento. Esto se debe a que una de las principales aportaciones de la inmunoterapia es la baja toxicidad de esta línea de fármacos respecto a las terapias convencionales, “lo que posibilita mantener esa calidad de vida que tenía previamente sin deterioro y en ocasiones durante periodos muy largos”.

“Incluso le planteé al doctor Mariano Ponz, oncólogo de la Clínica, si podía hacer deporte y conseguí nadar 10 metros, era algo milagroso”, explica Raúl. De hecho, en diciembre de 2016 ya pudo participar en la carrera San Silvestre.”La semana pasada me hicieron un TAC y todas las lesiones óseas habían desaparecido. El tumor que tengo en el esófago se ha reducido un 25%. Antes no se me entendía ni hablar por teléfono, de hecho, hace cinco meses, no habría podido hacer esta entrevista”, cuenta.

El doctor explica la capacidad que ha demostrado la inmunoterapia en “prolongar de forma sustancial la supervivencia y cronificar la enfermedad durante muchos meses, incluso años, aspecto que no habíamos visto antes con otros tratamientos oncológicos, ni siquiera con fármacos dirigidos contra algunas alteraciones genéticas concretas”.

Más de 200 ensayos clínicos disponibles contra el cáncer
En este sentido, la Clínica Universidad de Navarra mantiene abiertas más de 200 ensayos clínicos contra distintos tipos de cáncer. Estos estudios son una pieza clave para la investigación biomédica clínica. Permiten a los enfermos beneficiarse de los fármacos antes de su comercialización contribuyendo de forma significativa a la prolongación de la supervivencia, especialmente en el campo oncológico. Gracias a estos ensayos, la supervivencia de los pacientes de cáncer ha aumentado de forma muy importante en la última década.

Además de las investigaciones contra el cáncer, la Clínica desarrolla las técnicas más avanzadas a nivel de imagen molecular para el diagnóstico precoz y la monitorización de la eficacia de los tratamientos del cáncer “para poder hacer realidad nuestro reto: personalizar realmente el tratamiento a las necesidades de cada paciente”, incide el Dr. Jesús San Miguel, director médico. En definitiva, subraya, “para tratar de curar el cáncer -que es nuestro sueño- necesitamos una aproximación multidisciplinar. El oncólogo no puede estar solo. Tiene que trabajar junto a especialistas de otras áreas: quirúrgica, radioterapia, medicina molecular, inmunoterapia,… áreas que van hacer cambiar realmente la perspectiva y lograr ese sueño, el sueño de poder curar el cáncer”.


Curar el cáncer, un objetivo cada vez más cercano

miércoles, 22 de febrero de 2017

¿Es realmente malo el aceite de palma?

  • Su calidad nutricional es baja, pero se utiliza en la industria alimentaria porque resulta muy versátil y barato

Galletas, cremas de cacao, platos preparados, coberturas para postres, bollería, pasteles, patatas fritas, productos de aperitivo, pan de molde, cereales de desayuno, pizzas, helados, salsas... son algunos de los productos donde podemos encontrar el aceite de palma. Esta grasa salió del armario en diciembre de 2014, cuando la normativa europea obligó a la industria alimentaria a especificarlo en la etiqueta. Hasta entonces, se camuflaba en el listado de ingredientes como grasas o aceites vegetales. Pero es que no es lo mismo el de oliva que el de palma. Ni desde el punto de vista nutricional ni económico.

El primero, más caro y rico en ácidos grasos insaturados, ha demostrado su papel cardioprotector. El segundo, el más barato del mercado y fuente de grasas saturadas, es enemigo del corazón. «El aceite de palma, aun siendo de origen vegetal, nos aporta grasas saturadas que, junto a las grasas hidrogenadas, hacen aumentar el riesgo cardiovascular, es decir, existe mayor riesgo de sufrir infarto de miocardio o accidentes cerebro vasculares como embolias, trombosis o hemorragias cerebrales», advierte Mónica Carreira, dietista-nutricionista, experta en nutrición pediátrica.

Es más, una reciente investigación española testó el efecto del ácido palmítico, ácido graso principal del aceite de palma, en la metástasis del cáncer y comprobó que, una vez inoculado en el ratón, ese tumor pasaba de una frecuencia metastática del 50 por ciento al 100 por ciento. Es decir, todos los ratones desarrollaban metástasis.

Muy versátil y barato

Su bajo coste lo hace muy atractivo para la industria. «El aceite de palma es muy productivo. Utilizando el mismo espacio que sería necesario para cultivar por ejemplo girasol produce 10 veces más», apunta Carreira.

Pero no es la única razón de su extendido uso en la elaboración de productos procesados. «Es una grasa untuosa. No puedes hacer una crema de cacao con aceite de oliva porque sería líquida como una salsa. Además, el aceite de palma se enrancia menos. Industrialmente tiene ventajas innegables y es baratísima, pero nutricionalmente no aporta nada», explica a ABC Jesús Román, presidente de la Fundación Alimentación Saludable. El experto recuerda que el aceite de palma no es propio de la dieta mediterránea y que cuanto menos se consuma, mejor. «Siempre que se pueda hay que optar por grasas insaturadas como la de oliva o girasol», recomienda.

Aceite de oliva, la mejor alternativa

Por su parte, Mónica Carreira opina que la industria alimentaria debería ofrecer productos preparados de calidad, «lo más similares posibles a como se prepara en casa». «Las alternativas son el aceite de oliva o el aceite de girasol, y no vale que incluyan un porcentaje pequeño, sino que deberían representar el total de grasa», asegura la experta en nutrición pediátrica a ABC.

La grasa saturada del aceite de palma se podría comparar, a nivel nutricional, con las de origen animal, aunque Jesús Román advierte que, a igualdad de peso, la primera es «más saturada que algunas animales». Otro problema añadido es que el aceite de palma que se utiliza en la industria de occidente está refinado y no aporta más que grasa. «El original, propio de la dieta en Indonesia, tiene un color rojizo, por su contenido en betacarotenos», señala el experto.

Efectos en el medio ambiente

Este aceite se produce principalmente en Indonesia y Malasia, donde se concentra el 85% de la producción mundial, aunque se pueden encontrar cultivos en multitud de países como Papua, Colombia, Tailandia, Camboya, Brasil, etc. «Por desgracia los efectos de la expansión de cultivos intensivos dedicados exclusivamente al aceite de Palma han afectado a la deforestación de los bosques tropicales según datos de la UNEP (Programa medioambiental de Naciones Unidas), apropiación de tierras autóctonas, abusos de derechos humanos y daños a las especies locales como tigres, elefantes y orangutanes», señalan desde la OCU.

La organización de consumidores y usuarios considera que los fabricantes de productos de consumo deberían «vetar el aceite de palma producido de manera no sostenible y garantizar al consumidor el respeto de unos mínimos medioambientales y sociales». Por ello, piden que se indique de forma obligatoria en la etiqueta la procedencia del aceite de palma y si cumple con las exigencias de sostenibilidad.


Una grasa vegetal que mejor tener lejos de nuestras mesas

martes, 21 de febrero de 2017

Descubren cómo los tumores asaltan células sanas para formar metástasis

Unas células aparentemente inocentes son culpables de que los tumores se propaguen y formen metástasis. Taladradoras a la par que locomotoras, los llamados fibroblastos cavan túneles a su alrededor y arrastran por ellos las células cancerosas. Así, engañados, las conducen hacia tejidos sanos que colonizar.

Una investigación del Institut de Bioenginyeria de Catalunya (IBEC) ha revelado la treta que utilizan los tumores para conseguir que los fibroblastos los ayuden a diseminarse. Tal y como publica hoy en portada Nature Cell Biology, las células cancerosas se agarran a los fibroblastos mediante unos ganchos moleculares llamados cadherinas. Esa unión los confunde y los lleva a cavar túneles en el tejido circundante al tumor; a través de ellos se alejan cargando con una ristra de células malignas, con el potencial de generar un nuevo tumor, es decir, una metástasis.

“Son las metástasis, y no el tumor original, lo que mata a los enfermos de cáncer” XAVIER TREPAT

Interferir con este mecanismo podría ayudar a luchar contra las diseminación de los tumores y reducir la mortalidad por esta enfermedad. Y es que son las metástasis, y no el tumor original, lo que mata a los enfermos de cáncer, según ha declarado en rueda de prensa Xavier Trepat, director de la investigación, que ha sido financiada por la Obra Social ‘la Caixa’.


Para Trepat, los tumores son órganos anómalos. Las células cancerosas se rodean de otras células sanas, a las que engañan para que las ayuden a sobrevivir. En este amalgama se encuentran los fibroblastos, que en circunstancias normales se encargan del mantenimiento de los tejidos. Secuestrados dentro de un tumor, participan en su metabolismo y estimulan su crecimiento.

Utilizando células obtenidas de pacientes con cáncer de piel y de pulmón, el grupo de Trepat observó que las células tumorales no son capaces de desplazarse por sí mismas; necesitan que los fibroblastos las guíen. Descubrieron, además, que la guía no es a distancia, como en otros casos, sino que las células tumorales abordan directamente los fibroblastos con sus ganchos, las cadherinas.


Una unión insólita

Las cadherinas son moléculas que unen las células, y que mantienen la integridad de los tejidos. “Son las responsables de que tengamos forma”, apunta Trepat. Hay distintos tipos, pero cada clase suele unirse siempre entre sí, y nunca a cadherinas de otro tipo. Sin embargo, en este caso, la E-cadherina de los tumores se engancha a la N-cadherina de los fibroblastos, algo que prácticamente no estaba descrito.

“Las cadherinas son las responsables de que tengamos forma” XAVIER TREPAT

Por eso, cuando Anna Labernadie, primera autora de la investigación, obtuvo sus resultados por primera vez, lo primero que hizo fue dudar de sí misma. También se mostró escéptico su líder, Trepat. “No nos la creíamos, pero al final nos convenció como se convence a un científico: con datos”.

Diana contra la metástasis

Ya que la interacción de la E-cadherina y la N-cadherina no se ha detectado en ningún otro proceso fisiológico, los investigadores la consideran una posible diana de fármacos contra la metástasis. Así, planean diseñar moléculas que inhiban la interacción; con ese objetivo han creado ya un consorcio con la farmacéutica Ferrer y la empresa bioinformática Mind the Byte.


Un descubrimiento que abre puertas a la lucha contra la metástasis

lunes, 20 de febrero de 2017

«Nunca pierdes el miedo, pero aprendes a disfrutar cada día»

  • Cuatro pacientes comparten su visión de la enfermedad desde un enfoque «positivo y también necesario»

A varios de ellos se les nubla el rostro al recordar el momento en que recibieron su diagnóstico. Otros se emocionan y no pueden contener las lágrimas, a pesar de que han pasado años desde que el cáncer llegara a sus vidas a quedarse para siempre. «Nunca pierdes el miedo, los que tenemos o hemos pasado esta enfermedad vivimos en un estado de alerta constante», reconoce Fernando Vivancos, operado de cáncer de colon a sus 40 años. Él es uno de los que todavía se encuentra en esa etapa que llaman «periodo de riesgo». Apenas hace un año de su intervención, pero Fernando ya es capaz de verle el lado positivo a su experiencia: «He adquirido una perspectiva diferente del mundo y de mi propia existencia, lo veo todo de forma mucho más sencilla, he aprendido a valorar lo que es realmente importante y me ha hecho disfrutar más cada día, porque tienes mucho más presente que la vida es muy efímera», asegura.

La experiencia se repite para Noelia Cánovas. Diagnosticada de cáncer de ovarios con apenas 28 años, esta murciana, fiel defensora de «un enfoque positivo sobre el cáncer, porque es necesario», enarbola su aprendizaje emocional como bandera al ser preguntada por su enfermedad. «Me encontraron el tumor y al mes estaba operada. Me lo quitaron todo, porque se había extendido. Pero el cáncer me ha traído muchas cosas buenas, he conocido a gente maravillosa y me ha unido más a mi familia, a mi pareja, a mis amigos. Además, gracias al cáncer he aprendido a escucharme, a valorarme y a pedir lo que necesito, a reconocer que no soy tan fuerte».

Noelia ha conseguido transformar una experiencia traumática en un viaje de crecimiento y autoconocimiento a través de sus emociones, por eso, cuando piensa en el mensaje que ella le daría a una mujer recién diagnosticada de cáncer, responde sin dudar: «Le diría que se permita expresar y sentir en cada momento lo que de verdad sienta. Cuando esté enfadado, que grite; cuando necesite llorar, que llore».


«Se lucha e investiga mucho en mama, pero no es el único que afecta a las mujeres» 

«Hay que expresar y sentir en cada momento lo que sientes. Si estás enfadado, grita; si necesitas llorar, llora»

De esas emociones sabe mucho Carmen Martínez, que dice haber perdido la cuenta de las veces que fue ingresada e intervenida por su cáncer de faringe. «Yo animaría a cualquier persona recién diagnosticada, pero no me atrevería a decirle cómo es el proceso que tiene que pasar para curarse», sentencia. Carmen no tiene problema en reconocer que su tratamiento «fue tan duro, que hubo momentos en los que no quería curarme. Quería coger el coche para irme a las vías del tren, pero estaba tan débil que no podía sentarme al volante», relata. ¿Y ahora que ya puede conducir, por qué no lo hace? Entonces ríe y celebra su vida: «No, no. ¡Ahora ya, para qué!».

Visibilidad para todos

Noelia y Carmen comparten, además de enfermedad y afán de superación, la sensación de que unos tipos de cáncer son más visibles que otros. «Se lucha y se investiga mucho para el cáncer de mama, que parece que es el único que le afecta a las mujeres, pero nadie dice nada de otros tipos de tumores como los nuestros, y no es justo», lamentan.

La misma percepción tienen José María Bru y Serafín Carrión, ambos operados de laringe, un tipo de cáncer que «parece ser el cáncer de los alcohólicos y del tabaquismo, pero no. Aunque es cierto que son elementos que aumentan las probabilidades de padecer un cáncer, hay personas que también lo sufren y que se salen de ese patrón», recuerda Carlota Iglesias, la logopeda con la que aprenden a hablar de nuevo en la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).

¿Qué consejo darían ellos a un recién diagnosticado de cáncer de laringe? «Que se informe de cómo es la enfermedad, porque los médicos no suelen decirte cómo te vas a quedar», responde Serafín. «Yo incluso pregunté si podían ponerme una laringe nueva, pero me dijeron que no, que todavía no las hacen», bromea. Para José María, la respuesta es automática: «Le diría que no tuviera miedo, que la vida sigue y que no se preocupara más de lo normal».

Vida después del cáncer

Las experiencias vividas dentro del sistema sanitario fueron diferentes para cada uno de estos cinco pacientes, ya expertos en tratamientos contra el cáncer. Entre las críticas, reclaman un mejor reparto de los recursos o una adecuación personalizada de los fármacos más agresivos. Los cinco entrevistados mostraron en todo momento su agradecimiento al personal de Oncología que les atendió durante todo el proceso.

¿Cómo es la vida después de haberse enfrentado a esta enfermedad? La respuesta es parecida para los cinco entrevistados, apenas unos matices cambian en función de la boca que pronuncia las palabras. «Si lo superas, por supuesto que hay vida. ¡Después y durante! Y debe ser mucho más plena. Porque pasar por una experiencia tan dura te hace valorar cada instante». Vivancos titubea unos segundos y añade: «Sí que hay vida, ¡debe haberla!... por favor».

Todos coinciden, sin embargo, en la existencia de dificultades para retomar esa vida después del cáncer o convivir con él. «Soy funcionario y creo que la incorporación al trabajo después de la intervención es demasiado brusca. Yo la haría más paulatina, ir a a ratos o tener la posibilidad de acogerte a una media jornada», razona Fernando Vivancos.

Los cinco valientes protagonistas de esta historia pertenecen a la Asociación Española Contra el Cáncer, a la que 'La Verdad' da las gracias por su colaboración para la realización de este reportaje.



¡Sí que hay vida después del cáncer!

jueves, 16 de febrero de 2017

La vitamina D nos protege frente a los catarros y la gripe

  • Tomar suplementos de vitamina D reduce, y mucho, el riesgo de contraer una infección respiratoria aguda, sobre todo en caso de deficiencia vitamínica
La vitamina D juega un papel vital en el organismo, fundamentalmente a través de la regulación de los niveles de calcio y fósforo. Tal es así que, como muestran infinidad de estudios, la deficiencia en esta vitamina se asocia a un mayor riesgo de distintas enfermedades potencialmente mortales, caso de la diabetes y el cáncer. Y asimismo, de la gripe, las bronquitis, la neumonía o los catarros. Entonces, ¿puede suponerse que los suplementos de vitamina D son eficaces para prevenir, o en su defecto combatir, las infecciones respiratorias? Pues según un nuevo estudio internacional dirigido por investigadores de la Universidad Reina María de Londres (Reino Unido), la respuesta es un rotundo sí.

Como explica Carlos Camargo, co-autor de esta investigación publicada en la revista «The BMJ», «la mayoría de la gente es consciente que la vitamina D es crítica para la salud ósea y muscular. Sin embargo, nuestro análisis también muestra que esta vitamina también ayuda al organismo a combatir las infecciones respiratorias agudas, infecciones que son responsables cada año de la muerte de millones de personas en todo el mundo».

Efecto protector

Distintas investigaciones han demostrado que las personas con niveles deficientes de vitamina D tienen una mayor propensión a padecer infecciones respiratorias agudas. Por ello, numerosos estudios han tratado de establecer si, tal y como cabría esperar, los suplementos que contengan esta vitamina pueden proteger frente a las enfermedades del tracto respiratorio. Sin embargo, los resultados han resultado contradictorios. Y lo mismo ha sucedido con las distintas revisiones –o ‘metanálisis’– de estos trabajos, en los que las evidencias, lejos de resultar homogéneas, han alimentado aún más el debate sobre el supuesto papel protector de estos suplementos.

Así, el objetivo del nuevo metanálisis fue tratar de acabar, de una vez por todas, con las controversias sobre la suplementación con vitamina D en las infecciones respiratorias. Y para ello, los autores revisaron un total de 25 estudios llevados a cabo con más de 11.000 participantes con edades comprendidas entre los 0 y los 95 años.

"La vitamina D ayuda al organismo a combatir las infecciones respiratorias agudas, responsables cada año de millones de muertes" Carlos Camargo

Los resultados mostraron que la toma regular de suplementos de vitamina D es eficaz a la hora de proteger a la población frente a las infecciones respiratorias agudas. De hecho, la suplementación con esta vitamina se asoció con una reducción de hasta un 12% en la tasa de participantes que habían contraído al menos una de estas enfermedades del tracto respiratorio.

Es más; el beneficio de los suplementos fue especialmente notorio en aquellos participantes con niveles deficientes de vitamina D –niveles inferiores a 10 mg/dl–, en los que se observó que su riesgo de padecer una infección respiratoria se redujo a menos de la mitad.

Como destaca Adrian Martineau, director de la investigación, «nuestros resultados refuerzan las evidencias que apoyan la introducción de medidas de salud públicas como la fortificación de alimentos con objeto de mejorar el estatus de vitamina D, muy especialmente en aquellas zonas en las que hay una deficiencia profunda y común de esta vitamina».

No vale de vez en cuando

En definitiva, tomar suplementos de vitamina D nos protege frente a las infecciones respiratorias, desde un catarro común a una neumonía. Sin embargo, se requiere que esta suplementación sea ‘persistente’. Y es que según el nuevo metanálisis, la toma ocasional o esporádica de suplementos con esta vitamina no conllevó ningún tipo de protección frente a este tipo de infecciones. Ni siquiera cuando los suplementos contenían unas cantidades desmesuradas de vitamina.

Pero, ¿no existe un riesgo de que, como consecuencia de la suplementación, los niveles de vitamina D acaben siendo excesivos? Pues según los resultados, no. Como concluyen los autores, «el uso de vitamina D fue seguro. Los efectos adversos potenciales fueron infrecuentes, y el riesgo de padecerlos fue similar entre los participantes que tomaron los suplementos y los que tomaron placebo».


Una forma de prevenir los temibles catarros de los laringectomizados

martes, 14 de febrero de 2017

El tratamiento del cáncer: hacia un mal crónico

  • Los investigadores afirman que algunos tumores serán pronto una dolencia similar al VIH, tratable y no siempre mortal
  • El estudio genético de los tumores detecta que son heterogéneos y cambiantes en un mismo cuerpo enfermo y de una persona a otra


De las 38.500 personas a las que se diagnosticó un cáncer en Catalunya en el 2016, un 53% seguirán vivas dentro de cinco años. La supervivencia media a un cáncer oscila ahora en España entre el 55% y el 57% de los afectados. Esta abstracción estadística incluye tanto a quienes sufren un glioblastoma, el tumor cerebral que permite una supervivencia desde el diagnóstico de unos 14 meses, como a quien sufre un cáncer de pulmón –cinco años después de la detección vive un 18% de los enfermos- o las mujeres con cáncer de mama, de las que un 85% conservan la vida tras cinco años de enfermedad. En el centro se sitúan los afectados por cáncer de colon –el más común sumando ambos sexos- un 58% de los cuales sobreviven pasado un lustro. Estos datos constatan que el cáncer, sujeto a incensantes avances, sigue siendo una enfermedad altamente letal, a la que solo la investigación y el conocimiento pueden poner algo de freno.

Esperanzas no faltan. Por primera vez, los científicos que investigan los mecanismos que conducen a un cáncer han establecido paralelismos entre la incesante variabilidad, en planos simultáneos, que, han visto, experimentan los tumores malignos en su lucha por sobrevivir en un cuerpo enfermo, y las masivas mutaciones que transforman al virus del sida, el VIH, en el riego sanguíneo de un individuo, hasta convertir en una quimera su erradicación. También por primera vez, los investigadores oncológicos se han marcado como uno de sus objetivos más radicales conseguir que, a corto plazo –hablan de unos cinco años- “algunos” cánceres se comporten como una enfermedad crónica que, al igual que la infección del VIH, exigirá tratamiento diario e indefinido a cambio de mantener lejos la amenaza mortal.

UNA REVOLUCIÓN

“Se dan las circunstancias para que, en unos cinco años, sea posible cronificar algunos tumores, lo que supondrá una auténtica revolución en los tratamientos del cáncer”, asegura Joan Seoane, director de las líneas de investigación traslacional [la que combina el estudio de pacientes concretos, vivos, con la ciencia básica de laboratorio] en el Instituto de Investigación Oncológica del Vall d’Hebron (VHIO). Seoane actúa en coordinación con los principales centros de investigación oncológica de Europa y EEUU.

“Vemos muy difícil alcanzar la erradicación del cáncer, una curación general, pero los cambios tecnológicos y la secuenciación del ADN de los tumores conseguidos en los últimos cinco años nos están permitiendo conocer por qué una terapia funciona contra un tumor y no en otro aparentemente del mismo tipo, o la razón por la que un tratamiento va bien a un individuo pero solo durante un tiempo -añade Seoane-. Igual que hace el VIH en el cuerpo de un infectado, el cáncer de un individuo está constantemente cambiando para adaptarse al tratamiento que lo intenta combatir: es un ser vivo que somete a sus células a una enloquecía selección darwiniana por la supervivencia. Las nuevas terapias van a tener en cuenta todo eso, porque ahora podemos conocer lo que ocurre y mantener un control continuo del tumor”.

"Las nuevas terapias van a tener en cuenta las heterogeneidades internas de un mismo tumor en un mismo enfermo"

Informar de que se sufre un cáncer de hígado, mama, próstata, pulmón o cualquier otro tipo es informar de muy poco, coinciden los médicos. La clave imprescindible para definir un diagnóstico oncológico se denomina “heterogeneidad”, un perfilado individual multifacético en el que los científicos se adentran –aún de forma experimental- con el fin de caracterizar las tres peculiaridades que deben conocer si pretenden combatir con éxito un cáncer.

LAS TRES CARACTERÍSTICAS

Todos los tumores son heterogéneos de una persona a otra, distintos entre sí aunque afecten al mismo órgano. Las células de un cáncer que se escapan, viajan por la sangre y anidan en un segundo órgano causando metástasis tienen un perfil tumoral distinto al núcleo original, y no reaccionarán igual si se les aplica el mismo tratamiento que al primero. Y el tipo de lesión que causa en el hígado, el pulmón, la mama u otro órgano un tumor metastásico no coincide con las características del cáncer inicial. “Esas son las tres heterogeneidades que hemos de conocer antes de tratar un cáncer”, sintetiza Seoane. “Ya no solo hemos de personalizar un tratamiento –dice el científico, profesor ICREA-, sino que, en un mismo individuo, hemos de identificar las principales peculiaridades que caracterizan a su tumor. Solo entonces podemos decidir un tratamiento”.           

Esa caracterización debe conducir a terapias específicas, múltiples y combinadas para un mismo paciente –de nuevo, se establece una similitud con los ‘cócteles’ de fármacos que tratan al VIH-, un tratamiento del cáncer radicalmente distinto a la universalización de sustancias que predomina en la quimioterapia convencional.

El diagnóstico que tiene persente las principales peculiaridades de un tumor ya se aplica en algunos pacientes de cáncer de pulmón y mama. Incluso se ensayan tests genéticos dirigidos a obtener un diagnóstico molecular de los tumores. Uno de estos lo experimenta en el Hospital Clínic, de Barcelona, la doctora Noemí Reguart. El test se realiza con una ínfima porción del tumor, y capta si existe alteración en tres genes concretos, unas mutaciones que no serían identificadas si se emplearan técnicas de diagnóstico convencional. “Si se detectan mutaciones en esos genes, el paciente puede ser tratado con un fármaco oral de bajísima toxicidad y un beneficio clínico muy alto”, asegura Reguart. Este recurso viene en ayuda de unos enfermos que con frecuencia son receptores de malas noticias. En un 70% de los casos se diagnostica en estadios muy avanzados.

EL CAMINO INMUNOLÓGICO

La segunda línea de investigación oncológica que mantiene el entusiasmo científico internacional es la que persigue liberar las barreras que los tumores establecen para inactivar a las células del sistema inmunológico que debería acabar con ellas. Los tumores, explican los investigadores, “saben” escapar de la acción inmunológica con que los seres humanos, habitualmente, repelen la invasión de microorganismos que lo visitan a lo largo de la vida. “El sistema inmunológico de las personas está diseñado para combatir virus, bacterias y cualquier elemento que pretenda infectarlo, pero el tumor crea una especie de escudos que lo hacen inaccesible a las células inmunitarias –explica Seoane-. Pues bien: ya se ha encontrado la forma de eliminar esos escudos”.

La potenciación del sistema inmunitario del propio enfermo es uno de los caminos que en estos momentos absorben más inversión económica y esfuerzo humano dirigidos a frenar la progresión del cáncer en el próximo decenio.


En 5 años, algunos tumores serán enfermedades crónicas

lunes, 13 de febrero de 2017

Los adolescentes ‘vapeadores’ tienen un riesgo cuatro veces mayor de convertirse en fumadores

Los e-cigarrillos no solo no ayudan a los adolescentes fumadores a dejar el tabaco, sino que parecen inducir a los ya ex fumadores a volver a fumar

Cada vez contamos con un mayor número de evidencias sobre la eficacia y seguridad de los cigarrillos electrónicos –o ‘e-cigarrillos– como herramienta para dejar de fumar. Así, podemos afirmar que estos productos podrían ayudar a los fumadores a dejar el tabaco y, sobre todo, que son menos tóxicos que los cigarrillos convencionales. Pero no son, ni mucho menos, inocuos. Menos aún en el caso de los adolescentes, en los que pueden resultar muy perjudiciales dado que sus organismos aún no han completado su desarrollo. Tal es así que el gobierno estadounidense publicó recientemente un comunicado para alertar de las consecuencias del consumo de los e-cigarrillos por la población adolescente. Y a todo ello se suma, como muestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Michigan en Ann Arbor (EE.UU.), que los adolescentes que ‘vapean’ tienen una probabilidad hasta cuatro veces mayor de acabar pasándose al tabaco ‘tradicional’ en menos de un año.

Como explica Richard Miech, director de esta investigación publicada en la revista «Tobacco Control», «nuestros resultados contribuyen a la evidencia cada vez mayor que muestra que los adolescentes que usan e-cigarrillos tienen mayor riesgo de empezar a fumar que sus homónimos no vapeadores. Así, los adolescentes que vapean debe ser considerados como personas en alto riesgo de fumar en el futuro».

Puente hacia el tabaquismo

Para llevar a cabo la investigación, los autores analizaron las respuestas a un cuestionario sobre consumo de tabaco y/o e-cigarrillos aportadas por 347 alumnos en su último curso en el instituto –en 2014– y 12 meses después –en 2015.

Los resultados constataron la popularidad de los e-cigarrillos entre la población adolescente, con una prevalencia de consumo en el último mes hasta un 50% mayor que la del tabaco. Y es que como recuerda Richard Miech, «el ‘vapeo’ ha alcanzado una gran popularidad en un corto espacio de tiempo, pasando de una prevalencia prácticamente nula en 2011 a convertirse en una de las formas más comunes de uso de sustancias entre los adolescentes actuales».

"Los adolescentes que consumen e-cigarrillos tienen mayor riesgo de empezar a fumar que sus homónimos no vapeadores" Richard Miech

La razón para este elevado uso de los e-cigarrillos obedece a la percepción, cuando menos entre los adolescentes, de que el vapeo no conlleva ningún riesgo para la salud. Una creencia que, por el contrario, es muy negativa en lo que respecta a los cigarrillos tradicionales: la gran mayoría de los participantes aseguró que el tabaco era perjudicial, y hasta un 80% respondió en ambas encuestas que fumar una cajetilla diaria suponía un ‘gran riesgo’ para la salud.

El problema es que el supuestamente inocuo ‘vapeo’ cuadruplicó el riesgo de que los usuarios acabaran fumando. Y es que de acuerdo con los resultados, el porcentaje de alumnos que habían fumado al menos ‘una o dos veces’ algún cigarrillo durante los 12 meses posteriores fue de un 7% para los no vapeadores y del 31% para los usuarios de e-cigarrillos.

Como refiere el director de la investigación, «los menores que vapean pueden llegar a pensar que fumar no es peligroso si no detectan ningún efecto inmediato sobre su salud derivado de su consumo de e-cigarrillos. Y además, los adolescentes vapeadores también pueden ser más proclives a juntarse con adolescentes fumadores, lo que les pone en una situación de mayor riesgo de acabar fumando».

Recaer en la adicción

Finalmente, el estudio también muestra que los adolescentes que fumaban pero que, afortunadamente, ya lo habían dejado tenían un riesgo más de dos veces superior –un 63% frente a un 27%– de recaer en el tabaco en el plazo de un año en caso de consumir e-cigarrillos. Todo ello a pesar del elevado nivel de concienciación sobre los perjuicios para la salud asociados al tabaquismo. Sea como fuere, indican los autores, «es posible que el vapeo induzca a los adolescentes ex fumadores a volver a fumar».

Pero aún hay más. Los resultados no pudieron demostrar que los cigarrillos electrónicos sean una herramienta eficaz para ayudar a los adolescentes a dejar el tabaco.

Como concluye Richard Miech, «por lo que respecta a los adolescentes participantes que fumaban al inicio del estudio, aquellos que vapearon tuvieron la misma probabilidad de haber seguido fumando durante el siguiente año que los que no vapearon».



Ayudan a quitarse, pero también a "engancharse" al tabaco

miércoles, 8 de febrero de 2017

El humo de tercera mano compromete el sistema inmune

La exposición al humo de tercera mano provoca alteraciones biológicas sobre las células del sistema inmune implicadas en la inflamación y las reacciones alérgicas

Fumar es malo, muy malo para la salud. Y no solo para la de los fumadores, sino también para la de todos aquellos que acaban inhalando los productos del tabaco, ya sea de forma directa –los consabidos fumadores pasivos o ‘fumadores de segunda mano’– o con el paso del tiempo. Se trata de los denominados ‘fumadores de tercera mano’, que acaban contactando con las sustancias tóxicas inicialmente suspendidas en el humo del tabaco y que se adhieren a todo tipo de superficies –desde los muebles hasta las paredes–. De hecho, un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley en Berkeley (EE.UU.) muestra que los residuos dejados por el humo de los cigarrillos pueden provocar efectos sobre el peso y el desarrollo celular que dañan la salud de una forma muy significativa. O así sucede, cuando menos, en los modelos animales –ratones.

Como indica Bo Hang, director de esta investigación publicada en la revista «Scientific Reports», «siempre hemos sospechado que los jóvenes son los más vulnerables debido a la inmadurez de sus sistemas inmunes, pero hasta ahora no contábamos con evidencias contundentes. Y en este caso, hemos observado que el humo de tercera mano parece inhibir la ganancia de peso en ratones recién nacidos, pero no así en los adultos jóvenes».

Enseres ‘ahumados’

Para llevar a cabo el estudio, los autores utilizaron tanto crías de ratones como animales jóvenes a los que expusieron durante tres semanas a distintos objetos rociados con humo de tabaco. Y lo primero que vieron es que los ratones recién nacidos ganaban un peso significativamente inferior al de sus homónimos que crecieron en un entorno más saludable.

La buena noticia es que este efecto negativo sobre el crecimiento es reversible. De hecho, y semanas después de que la exposición a los enseres ahumados finalizara, las crías acabaron alcanzando el mismo peso que sus compañeros ‘control’.

Los bebés se presentan un mayor riesgo porque entran en contacto con las superficies contaminadas mientras gatean o muerden objetos (Bo Hang)

Como alertan los autores, «los bebés humanos presentan incluso un mayor riesgo porque entran en contacto con las superficies contaminadas por el humo mientras gatean o muerden los objetos durante un periodo crítico para el desarrollo del sistema inmune».

En este contexto, debe referirse que un estudio publicado en el año 2010 por los mismos autores ya hizo saltar todas las alarmas al mostrar que la nicotina puede reaccionar con el ozono y el ácido nitroso del aire creando aerosoles orgánicos ultrafinos y compuestos carcinogénicos. Una evidencia a la que se sumaron los resultados de trabajos ulteriores en los que se observó que el humo de tercera mano ocasionaba una inestabilidad genética en cultivos celulares tanto humanos como animales.

Así, y con objeto de analizar los efectos biológicos de la exposición a este humo de tercera mano, los investigadores dispusieron piezas de algodón de cinco centímetros cuadrados y contaminadas por el humo de cigarrillos en las jaulas de los animales.

En este caso, y además de la falta de peso en los animales más jóvenes –hasta un máximo de tres semanas de edad–, los resultados mostraron alteraciones en los recuentos de células sanguíneas de todos los animales –recién nacidos o con una edad de hasta 15 semanas–, entre los que destacan unos mayores niveles de plaquetas y de distintos tipos de glóbulos blancos. Por ejemplo, las crías recién nacidas tenían mayores niveles de eosinófilos, las hembras adultas mostraban mayores niveles de neutrófilos, y los machos adultos tenían mayores concentraciones de basófilos. Y con independencia de su edad, todos los animales experimentaron un incremento de sus linfocitos B.

Como apunta Jian-Hua Mao, «todas estas células son tipos de glóbulos blancos asociados con la inflamación y las reacciones alérgicas. Los efectos sobre el recuento de células sanguíneas permanecieron incluso cuando se detuvo la exposición al humo de tercera mano, y las alteraciones se mantuvieron al menos durante 14 semanas en el caso del grupo neonatal y como poco durante dos semanas en el de los adultos».

Tan malo como el tabaquismo pasivo

En definitiva, los residuos dejados por el humo del tabaco sobre las superficies en los lugares cerrados pueden ser tan perjudiciales, sino más, que el tabaquismo pasivo. Y es que si bien los autores no analizaron las consecuencias para la salud de las alteraciones biológicas detectadas en el estudio, numerosas investigaciones han sugerido que acaban provocando un efecto muy perjudicial.

Como concluye Antoine Snijders, co-autor de la investigación, «el humo de tercera mano es un factor de riesgo para la salud ampliamente menospreciado. Por ello, necesitamos un mayor número de estudios y más grandes, sobre todo con humanos, para que podamos tener evidencias científicas para la toma de decisiones políticas sobre el humo de tercera mano».

 
No somos suficientemente conscientes de lo malo que es el tabaco

lunes, 6 de febrero de 2017

¿Provocan cáncer las tostadas quemadas?

  • La acrilamida es un compuesto tóxico que se crea al calentar alimentos a altas temperaturas

La acrilamida ha vuelto a salir a la palestra. ¿El motivo? Una reciente campaña de la Food Standards Agency (FSA, Agencia de Normas Alimentarias del Reino Unido) para minimizar la exposición a los niveles “potencialmente tóxicos” de acrilamida.

La acrilamida es un compuesto tóxico que se crea al calentar alimentos a altas temperaturas, como es el caso de frituras, horneados, barbacoas o tostados excesivos. Concretamente esta alerta afecta a aquellos productos que son ricos en hidratos de carbono en su composición.

De ahí que entre los alimentos que suponen una mayor ingesta de acrilamida encontremos ejemplos como el pan, la patata, el café o los cereales de desayuno.

¿Qué problemas puede conllevar un exceso en su consumo?

La acrilamida es una sustancia potencialmente cancerígena, que se ha vinculado con la aparición de distintos tipos de cáncer, aunque eso sí, de manera muy controvertida. Mientras que la FSA advierte del potencial carcinogénico de la acrilamida, otras posturas la consideran exagerada, ya que las cantidades a ingerir deberían ser enormes para suponer un riesgo de cáncer. El organismo de referencia británico, el UK Cancer Research, por ejemplo dice que “es muy pronto para afirmar una relación así”.

A día de hoy el evitar un tostado excesivo parece ser una recomendación coherente considerando otros factores

El debate está abierto, mientras que tenemos estudios que vinculan su presencia con la aparición de cáncer, otros trabajos son mucho más prudentes. Tampoco tenemos claro qué cantidad de acrilamida es tolerable para el ser humano.

En cualquier caso, e independientemente del papel que juegue en concreto la acrilamida, a día de hoy el evitar un tostado excesivo parece ser una recomendación coherente considerando otros factores, como la aparición de compuestos perjudiciales o la destrucción de otros nutrientes y compuestos bioactivos.

Recomendaciones para reducir la exposición a la acrilamida:

La campaña “go for the gold” (ve a por el oro/dorado, en inglés) pretende mantener como mucho el estándar “dorado”, sin llegar al tostado. No superar 170-180ºC para evitar la aparición de tonalidades marrones es uno de los consejos que da la FSA.

Independientemente del nivel de tostado, hay alimentos con acrilamida que no son saludables en sí mismos, como es el caso de las frituras

También lo es el seguir las instrucciones de uso de los alimentos, pauta que puede parecer de cajón, pero que pretende minimizar la aparición de acrilamida en el hogar, por calentamiento prolongado por mantener en exceso las frituras sumergidas.

Sentido común: independientemente del nivel de tostado, hay alimentos con acrilamida que no son saludables en sí mismos, como es el caso de las frituras, alimentos ultraprocesados, empanados para freír o patatas congeladas listas para cocinar.

No es necesario esperar a la aparición de estudios que vinculen compuestos concretos con un mayor riesgo de cáncer. La mayoría de los alimentos y preparaciones en los que puede aparecer la acrilamida no suelen ser los que componen la base de una dieta saludable: frutas, verduras, hortalizas…

Dieta que, por cierto, es una de las responsables directas de la aparición o prevención de cáncer. Cuando hablamos de alimentación y cáncer, no podemos obviar el elefante en la habitación, y recordar por último que los principales factores de riesgo son: alcohol, obesidad, carne roja procesada y ausencia de verduras y hortalizas.



Alimentos dorados, si. Alimentos negros, preferiblemente no.

viernes, 3 de febrero de 2017

Miles de firmas por una ley que proteja a los enfermos de cáncer desempleados

  • Las rúbricas han sido entregadas al ministerio de Sanidad junto a las de otras dos propuestas para luchar contra el cáncer
  • Miles de firmas por una ley que proteja a los enfermos de cáncer desempleados Los casos de cáncer aumentan un 15% en cinco años


Beatriz Figueroa afirmaba este jueves en Cadena Ser que cuando le diagnosticaron un cáncer las cifras de desempleo habían batido récords. "La enfermedad no discrimina", asegura. Por esa razón, Figueroa decidió abrir una petición en la plataforma Change,Org —que este 2 de febrero tiene más de 500.000 firmas—  con la intención de recolectar rúbricas por una ley que proteja a las personas en desempleo o en condiciones de trabajo precarias y que, a su vez, padezcan algún tipo de cáncer. Junto a dos peticionarios más, Figueroa entregaban este jueves las firmas en el ministerio de Sanidad.

Figueroa, abogada y periodista, cuenta en la entrada de Change.Org que su situación de desempleo le obliga pagarse un 40% de los medicamentos con un salario de poco más de 400 euros. "Como te imaginas, con ese dinero no hay quien pueda vivir", enfatiza. La abogada pide que se apruebe la propuesta de ley para reformar de la ley de la Seguridad Social, y que ampare a aquellas personas en su situación, o en condiciones de trabajo precario.

Dos personas acompañaban este jueves a Figueroa en la entrega de firmas. Sebastián Martín, que según Change.Org ha recolectado más de un millón de firmas, pide que se financie un proyecto de la Universidad de Granada que, asegura, ha demostrado la eficacia en animales de un fármaco contra los tumores de mama, colon y melanoma. Inocencio Alarcón Peña, por su parte, presentaba este jueves ante el ministerio más de 500.000 firmas para demandar una casilla que apoye la investigación del cáncer en la declaración de la renta. "Se convertiría en un ejemplo a nivel mundial en la lucha contra el cáncer y, al mismo tiempo que salvamos vidas, estaríamos atrayendo talento", afirma Peña en el escrito que acompaña la petición.

Las firmas no han podido entregarse a la ministra de Sanidad, porque estaba participando en un acto organizado por la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Sin embargo, sí podrán entregar sus peticiones al secretario de Sanidad. Según Change.Org, las firmas llegarían a los dos millones.


Lucha por los derechos de los afectados de cáncer

jueves, 2 de febrero de 2017

El cáncer aumenta un 8% en Catalunya en cinco años


  • Salut atribuye a la pérdida de población joven el incremento en el número de tumores
  • Próstata, colon y recto, mama y pulmón son los órganos más afectados

Según cálculos matemáticos elaborados por la Conselleria de Salut (el registro real de casos solo alcanza al 2012), en el 2016 en Catalunya se diagnosticó un cáncer a 38.500 personas, de las que la mayoría -22.562- eran hombres y 15.922, mujeres. Como ocurre en todo Occidente, la incidencia del cáncer mantiene un constante incremento en Catalunya, tendencia que las estadísticas epidemiológicas concretan en un 8% de aumento en los últimos cinco años. En el 2016, se diagnósticó un cáncer a 5.000 personas más que en el 2006, y 8.400 más que en el 2000. La progresión creciente no se detiene.

Desde la perspectiva de los responsables del Pla Director de Oncologia de la Generalitat, no obstante, las cifras del cáncer están “estabilizadas” en Catalunya , con un"leve crecimiento" que se atribuye al envejecimiento de la población provocado por la salida de personas jóvenes hacia otros países europeos o norteamericanos. Lo que se vincula a causas laborales.

MÁS PROBABILIDADES CON LA EDAD

“La pérdida de población joven que ha sufrido Catalunya incrementa indirectamente, de forma muy leve, la incidencia del cáncer, ya que las estimaciones estadísticas responden a cálculos sobre la población residente”, afirma Josep Maria Borrás, director del Pla de Oncologia. El cáncer aumenta a medida que las células humanas envejecen y crece su propensión a sufrir mutaciones genéticas. Los datos de Salut indican que, en el 2025, la expansión del cáncer en la población catalana habrá crecido un 5,5% entre los hombres y un 12% en las mujeres. Borrás destaca que la supervivencia global de los enfermos de cáncer ha crecido un 7% en Catalunya.

Todos los datos relacionados con el cáncer en España y el resto de Europa están influenciados por la mayor supervivencia de los ciudadanos y el descenso de la natalidad, fenómeno este último que encabezan Catalunya.

LA MORTALIDAD DESCIENDE

La tasa de mortalidad atribuida al cáncer se sitúa en la actualidad en Catalunya en 139 defunciones por cada 100.000 ciudadanos. Los tumores malignos más frecuentes entre los hombres son el cáncer de próstata, seguido del de colon y recto y el de pulmón. Entre las mujeres, el más frecuente sigue siendo el de mama, seguido del de colon y recto y, en tercer lugar, el de endometrio. Sumando hombres y mujeres, el cáncer más extendido es el de colon y recto.

Entre las causas de la creciente incidencia del cáncer en Catalunya –primera causa de muerte entre los hombres y segunda en las mujeres- destacan la alimentación, a la que se atribuyen hasta un 30% de todos los cánceres, la contaminación ambiental, causante del 15% de los tumores malignos, y los hábitos personales insanos, entre el de que destaca a gran distancia del resto el consumo de tabaco, seguido del de alcohol. El aumento de peso en todas las edades de la población y la baja práctica de ejercicio físico son destacados como factores "preocupantes" desde la perspectiva del previsto incremento del cáncer a medio plazo en Catalunya. 



El envejecimiento y los malos hábitos hacen crecer los cánceres