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viernes, 29 de mayo de 2015

Ejercicio físico, el gran aliado contra el cáncer

Un estudio afirma que con solo 150 minutos de actividad física a la semana los pacientes oncológicos pueden lograr grandes beneficios

¿Cómo convencer a los pacientes con cáncer de que el ejercicio puede ayudarles a reducir la fatiga que sienten, si están cansados incluso para realizar las acciones de la vida diaria? Muchos estudios anteriores se han corroborado y se confirma que la práctica de ejercicio físico, más allá de prevenir la enfermedad, aporta beneficios a quienes ya la padecen. El deporte se convierte en un aliado para afrontar mejor el camino que hay que recorrer para superar un cáncer.

Sumar el ejercicio a la quimioterapia y a la radioterapia. Es un nuevo enfoque frente al cáncer, que cada vez gana más adeptos entre los profesionales sanitarios. También es una opción terapéutica para quienes han superado la enfermedad, porque podría reducir a la mitad las probabilidades de recurrencia. Según un informe de la institución británica MacMillan Cancer Suport (bajo el título de "A moverse más"), basta con tan solo 150 minutos semanales para obtener beneficios.

Para llegar a estas conclusiones, se han revisado más de 60 estudios, se ha encuestado a 400 profesionales y se han analizado los resultados de un proyecto piloto en el que la práctica de deporte formó parte del tratamiento para el cáncer. Los resultados confirman que el ejercicio podría ser la "mejor medicina" para tratar la enfermedad, ya que el porcentaje de los beneficios son altos: en el tumor de mama, las probabilidades de morir por la enfermedad se reducen un 40%; en el de vejiga, un 50%; y en el carcinoma de próstata, un 30%.

También en las jornadas "Deporte y enfermedades oncológicas, una alianza en beneficio del paciente", organizadas en Madrid por la Escuela de Estudios Universitarios Real Madrid-Universidad Europea, los expertos españoles recalcaron la importancia de la actividad física frente al cáncer como método para mejorar de manera sustancial la calidad de vida.

Beneficios del entrenamiento

Quince minutos diarios de actividad física reducen el riesgo de muerte un 14% por cualquier causa y aumentan la expectativa de vida en tres años

La disminución en la capacidad funcional que experimentan cerca de un tercio de los pacientes oncológicos puede atribuirse a las condiciones hipocinéticas (falta de movimiento) por una inactividad física prolongada. Esta situación puede reducir la energía habitual para realizar tareas cotidianas o provocar un desequilibrio hormonal y desencadenar en un mal funcionamiento de varios sistemas en el organismo. Con todo, aumenta más la sensación de fatiga. Varios estudios realizados con anterioridad ya habían sugerido el propio entrenamiento para tratar esta pérdida energética.

Los beneficios para el enfermo oncológico son cuatro: mejora las defensas del organismo, contribuye a la recuperación y evita complicaciones clínicas colaterales; mejora la motivación personal y la autoestima; incrementa las relaciones sociales y la empatía; y aumenta el bienestar del afectado. Además, cuando se lleva a cabo junto con quimioterapia o radioterapia (tratamientos invasivos), puede reducir algunos de los efectos secundarios, como fatiga, depresión, osteoporosis o enfermedad cardíaca. También se ha sugerido que disminuiría los coágulos sanguíneos y la pérdida de masa muscular propia de la inactividad física. En resumen, con el ejercicio se pueden afrontar las alteraciones (físicas y psíquicas) asociadas a la enfermedad y a su tratamiento, y alcanzar un estado emocional positivo.

Recomendaciones de los expertos

La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) lanza una serie de consejos antes de incorporar la actividad física en el plan de tratamiento del cáncer. En primer lugar, se recomienda hablar con el oncólogo sobre la posibilidad de realizarla y, sobre todo, seguir sus consejos. Es necesario que el paciente recapacite acerca de qué tipo de entrenamiento le apetece hacer. Si es posible, es mejor acudir a un gimnasio y pedir a un amigo o familiar que sea el acompañante habitual (el apoyo social es importante y puede ayudar a cumplir con el objetivo).

También debe planificar su tiempo y fijar una hora para practicar la actividad elegida. En los días de tratamiento y los posteriores, o en caso de agotamiento, debe reducir tanto la intensidad como el tiempo (a 5 o 10 minutos al día). El ejercicio ayuda a minimizar los síntomas. El objetivo no debe ser acabar agotado, sino lograr los beneficios de una vida activa. Según la AECC, basta con 30 minutos diarios.

Siempre con precaución

Los investigadores que han redactado el informe británico abogan por incluir el ejercicio en el plan de tratamiento de cualquier cáncer. Si bien es evidente que el ritmo y frecuencia debe ser reducido, recomiendan aumentar de forma progresiva los niveles, hasta cumplir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) relacionadas con el deporte en personas sanas. El entrenamiento y su intensidad deben determinarse según el estado de salud del enfermo, del tipo de cáncer que padece, el tratamiento y la edad. Para ser efectiva y segura, la actividad física debe tener en cuenta cinco criterios básicos: estado del individuo, tipo de ejercicio, intensidad, frecuencia y duración.

¿A qué se refieren los expertos cuando indican que es importante determinar el tipo de ejercicio según el tipo de cáncer? Un ejemplo: ante una neoplasia ósea o con riesgo de osteoporosis, se evitarán aquellos que supongan contacto o con demasiado impacto; y ante un importante descenso de glóbulos rojos (hematíes), hay que obviar los de mucha intensidad.

Quince minutos al día

Quince minutos diarios de actividad física disminuyen el riesgo de muerte un 14% por cualquier causa, reducen un 10% las probabilidades de morir a causa de cáncer y aumentan la expectativa de vida en tres años. Así concluye un estudio llevado a cabo por científicos en Taiwán, entre más de 400.000 personas, y publicado en la revista "The Lancet". Otra investigación reciente publicada en la revista "British Journal of Sports Medicine" extrae resultados parecidos, pero desde otra vertiente: ver la televisión una media de seis horas al día puede reducir la esperanza de vida hasta cinco años. En el estudio se ha relacionado el sedentarismo con un alto riesgo de parada cardiaca o derrame cerebral.


El deporte es un gran aliado para superar el cáncer

jueves, 28 de mayo de 2015

Falsos mitos sobre el cáncer

Son numerosos los falsos mitos sobre el cáncer. Unos surgen de la generalización de datos concretos y específicos, otros de la ignorancia y muchos del miedo que tradicionalmente se tiene a esta enfermedad a la que durante mucho tiempo se ha tenido como sinónimo de muerte.

A continuación se aclaran algunos de estos falsos mitos sobre el cáncer:
  
  • El cáncer es siempre mortal: afortunadamente, en la actualidad el cáncer se llega a curar en un 50-60% de los  casos, porcentaje que en algunos casos, como el cáncer de mama, llega al 90%. Hay que entender, no obstante, que el término curación, en relación al cáncer se refiere a que ha transcurrido un tiempo de entre 5 y 10 años (dependiendo del tipo de tumor) sin que haya rastro de la enfermedad (tumor).
 
  • El cáncer es hereditario: sólo en un 5-10% de los casos, cuando se heredan genes que predisponen a desarrollar un determinado tipo de cáncer. Esta predisposición, no obstante, no implica la seguridad de que se llegue a tener la enfermedad.
 
  • El cáncer es contagioso: completamente falso. Sólo unos pocos tipos de cáncer tienen su origen en la presencia de determinados virus en el organismo y en algunos casos existen vacunas para evitar la infección.
 
  • Realizar una biopsia puede hacer que se extienda el cáncer: esto casi nunca ocurre. Los cirujanos usan métodos especiales y toman muchas precauciones para evitar que las células cancerosas se extiendan. En el caso de la cirugía, por otra parte, el tumor se elimina manteniendo a su alrededor un perímetro de tejido libre de células cancerosas.
 
  • La realización de mamografías sucesivas puede causar un cáncer de mama: el riesgo de que esto suceda es muy bajo, dado que la cantidad de radiación que se utilizada para realizarlas es muy pequeña. En todo caso, los beneficios de un diagnóstico precoz y por tanto de la posibilidad de curar el cáncer supera ampliamente el posible riesgo. 

  • Murió de un “cáncer fulminante”: el cáncer tarda años en desarrollarse. El problema es que por lo general no causa síntomas hasta que no se encuentra en una fase muy avanzada y en ocasiones muy poco antes de que el paciente fallezca. En la mayoría de los casos, salvo en aquellos tipos de cáncer para los que existen métodos de diagnóstico precoz, se diagnostican de forma casual al ir al médico por lo que se supone que es otra dolencia.
 
  • Comer poca fruta aumenta el riesgo de sufrir un cáncer: la acción protectora de frutas y verduras existe, pero no es nada si se compara, por ejemplo, con el peligro del tabaquismo, el alcoholismo, la obesidad o la vida sedentaria. Quienes comen mucha fruta suelen llevar también una vida saludable.
 
  • El uso del microondas o del teléfono móvil produce cáncer: no hay ningún estudio, y se han realizado muchos, que demuestre esta afirmación.
 
  • Los postes de alta tensión producen cáncer: tras miles de estudios realizados sobre una posible relación entre la exposición a los campos electromagnéticos y el cáncer, solo se ha podido demostrar que vivir a menos de 100 metros de un poste de alta tensión puede aumentar el riesgo de padecer un determinado tipo de leucemia en los niños, pero no en los adultos.
 
  • Los sujetadores con varilla metálica pueden producir cáncer de mama: tampoco hay ningún estudio que lo demuestre. Es por tanto, lo que cabría calificar como una leyenda urbana.
 
  • Tener una depresión aumenta el riesgo de sufrir un cáncer: no hay ninguna evidencia científica que avale esta afirmación.
 
  • El estrés produce cáncer: no hay que confundir el estrés celular con el estrés psicológico. El primero puede favorecer que una célula se transforme en cancerosa, pero lo que las personas de la calle conocen como estrés, el que se refiere a la vida cotidiana, no produce cáncer, a no ser que se asocie a comportamientos de riesgo (tabaco, consumo excesivo de alcohol, etc.
 
  • Los desodorantes pueden causar cáncer de mama: en la actualidad se está investigando si el aluminio contenido en alguno de estos productos puede causarlo, pero de momento no se ha podido demostrar una relación causa-efecto.
       
Hay muchos otros falsos mitos sobre el cáncer, algunos de ellos fruto de informaciones sesgadas o malinterpretadas. Lo importante, ante la duda, es consultar con su médico.




Ante la duda, siempre consulte con su médico

miércoles, 27 de mayo de 2015

Tipos de radioterapia para el cáncer de laringe

Existen dos tipos principales de radioterapia.

Radioterapia de rayos externos

Este tipo de radioterapia se utiliza con mayor frecuencia para tratar el cáncer de laringe y de hipofaringe. En este procedimiento, una fuente ubicada fuera del cuerpo, emite la radiación y la dirige hacia el cáncer.

Antes de iniciar el tratamiento, el equipo de radiación cuidadosamente tomará medidas para determinar los ángulos correctos para emitir los haces de radiación, y las dosis adecuadas de radiación. La radioterapia es muy similar a la radiografía, pero la radiación es mucho más intensa. El procedimiento en sí no es doloroso. Cada tratamiento dura sólo unos minutos, aunque el tiempo de preparación (colocarle en el lugar correcto para el tratamiento) usualmente toma más tiempo.

Fumar durante el tratamiento con radiación está asociado con peores resultados. Por lo tanto, usted debe dejar de fumar por completo antes de comenzar el tratamiento. Además, fumar aumenta el riesgo de que el cáncer regrese después del tratamiento e incrementa el riesgo de padecer otro cáncer. Dejar de fumar por siempre es la estrategia más eficaz para mejorar la supervivencia.

La radioterapia contra los cánceres laríngeos e hipofaríngeos se suele suministrar en fracciones (dosis) diarias, 5 días a la semana, durante 7 semanas aproximadamente. También se han investigado otros esquemas de dosificación de la radiación:
  •     El hiperfraccionamiento consiste en administrar la dosis total de radiación en un número mayor de dosis (dos dosis menores por día en vez de una dosis mayor, por ejemplo).
  •     El fraccionamiento acelerado significa que el tratamiento con radiación se completa más rápidamente (6 semanas en vez de 7, por ejemplo).

Puede que el hiperfraccionamiento y los esquemas de fraccionamiento acelerado reduzcan el riesgo de que el cáncer de laringe y de hipofaringe regrese en o cerca del lugar donde se originó (recurrencia local), y puede que ayuden a algunos pacientes a vivir por más tiempo. La desventaja consiste en que esta programación de sesiones de radiación también suele ocasionar efectos secundarios más graves.

Las técnicas modernas ayudan a los médicos a enfocar la radiación con más precisión.

Radioterapia de conformación tridimensional (3D-CRT)
: la 3D-CRT utiliza los resultados de estudios por imágenes, tal como el MRI y computadoras especiales para delinear con exactitud la localización del tumor. Varios rayos son configurados y dirigidos hacia el tumor desde distintas direcciones. Cada rayo solo es bastante débil, lo que hace menos probable que cause daño a los tejidos normales. No obstante, los rayos llegan hasta el tumor para administrar allí una dosis más alta de radiación.

Radioterapia de intensidad modulada
:
la radioterapia de intensidad modulada (intensity modulated radiation therapy, IMRT) es una forma avanzada de terapia tridimensional. Esta técnica emplea una máquina controlada por una computadora que de hecho se mueve alrededor del paciente a medida que emite la radiación. Además de dar forma al haz de radiación y de apuntarlo hacia el tumor desde varios ángulos, la intensidad (potencia) del haz de radiación se puede ajustar para limitar la dosis que llega a los tejidos normales más sensibles que están adyacentes. Esto puede permitir al médico administrar una dosis más alta al tumor. Esta es la manera más común de administrar radiación para el cáncer de laringe e hipofaringe.

Braquiterapia

La radioterapia interna, también conocida como braquiterapia, utiliza material radiactivo colocado directamente en el cáncer o en las cercanías. La braquiterapia se puede utilizar sola o en combinación con la radioterapia externa. Rara vez se utiliza para el tratamiento del cáncer de laringe e hipofaringe.




martes, 26 de mayo de 2015

Las complicaciones de la traqueotomía

Una traqueotomía se considera un procedimiento seguro y sencillo, pero como con muchos procedimientos médicos existe un riesgo de complicaciones.

La probabilidad de que se produzcan complicaciones dependerá de su edad y estado de salud general, y la razón por qué necesita la traqueotomía. Por lo general, una traqueotomía planificada conlleva un riesgo menor de complicaciones que una traqueotomía de emergencia, y una traqueotomía percutánea conlleva un riesgo menor que una traqueotomía abierta.

Las complicaciones tempranas

Las complicaciones que pueden ocurrir durante o poco después de una traqueotomía se describen a continuación.

  • Pulmón colapsado

A veces, el aire se recogen alrededor de los pulmones y causar el colapso de los pulmones hacia el interior. Esto se conoce como un neumotórax. En los casos leves esto a menudo se corrige sin la necesidad de tratamiento. En casos más graves, un tubo tendrá que ser implantado quirúrgicamente en el pecho para drenar el aire fuera de los pulmones.

  • Lesión accidental

Los nervios cerca de la tráquea puede ser dañado accidentalmente, tales como aquellos que controlan la laringe o el esófago. Esto puede causar problemas con el habla y la deglución.
  • Infección

La tráquea o tejidos cercanos pueden infectarse con bacterias. Estos por lo general necesitan ser tratados con inyecciones de antibióticos.

Las complicaciones tardías

Las complicaciones que pueden ocurrir días, semanas o incluso meses después de una traqueotomía se describen a continuación.

  • Si no se curan

A veces, la herida no se cura traqueotomía correctamente y comienza a sangrar. Si esto ocurre, el tubo de traqueotomía puede ser necesario retirar temporalmente para que la cirugía puede llevarse a cabo para detener la hemorragia.

  • Tráquea colapsada

A veces, la tráquea se derrumba sobre sí misma debido a que las paredes de la tráquea no son lo suficientemente fuertes para sostenerla. Esto suele ocurrir cuando el tubo de traqueotomía no se ha instalado correctamente, y requiere cirugía adicional.

  • Dificultades para respirar

Cualquier forma de daño accidental de la garganta puede resultar en las vías aéreas cada vez reducido, lo que puede provocar dificultades respiratorias. La cirugía puede ser necesaria para ensanchar las vías respiratorias. Esto puede implicar la implantación de un pequeño tubo llamado stent, para mantener abiertas las vías respiratorias.



Siempre existe un riesgo de complicaciones

viernes, 22 de mayo de 2015

Psicología de los pacientes con cáncer


El enfermo de cáncer está en situación estresante en extremo. Se juega la vida. Los permanentes exámenes médicos, el diagnóstico y las quimioterapias y otros métodos clínicos generan estrés, tanto para quien lo padece como para los familiares, amigos y discípulos. Definitivamente los enfermos oncológicos, y sus familiares necesitan apoyo y tratamiento psicológico. El primer impacto se sufre cuando se determina un cáncer y se le informa al paciente. Ello supone un fuerte golpe emocional. Las primeras reacciones son de miedo, luego incredulidad y después generalmente aparece la depresión o un estado de ansiedad constante, a veces extrema. Los enfermos están conscientes que enfrentan su propia mortalidad. La muerte o la otra vida se hacen presentes en el pensamiento creando nuevas preocupaciones sean estas de orden práctico, como el que pasará -si deja de existir- con la familia, con su trabajo, con sus asuntos; o de orden espiritual o religioso, como el preguntarse qué sucederá después de su fallecimiento en la otra vida.

La intervención psicológica en este momento de la enfermedad es proporcionar la mayor y más creíbles fuentes de información al paciente y orientarlo en cómo resolver los problemas de ansiedad o depresión y los sentimientos de culpa que puedan crearse. En algunos pacientes que desarrollan una profunda rabia como consecuencia de la pregunta ¿Por qué a mí…?, en estos casos hay que ayudarles a superar la ira y promover que adopten una conducta pro lucha por la vida y procurarse el más adecuado tratamiento médico.

El estrés y sus consecuencias

El estrés emocional afecta el curso de la enfermedad por el efecto en la función inmunológica. Las células neoplásicas o cancerígenas se desarrollan claramente distintas del resto. El sistema inmunológico, en la defensa contra el cáncer, sería reconocer estas células anormales y atacarlas. El estrés modifica la dinámica neuroendocrina y, por tanto, puede afectar las condiciones y comportamiento del aparato inmunológico del organismo. Por esto, distintas investigación han determinado que la relajación produce cambios positivos en la inmunocompetencia en grupos de pacientes que reciben quimioterapia. Por el contrario, otros autores han demostrado correlaciones entre el estrés elevado y una menor supervivencia. No es que el estrés sea la causa única del cáncer pero es claro para la psicooncología que influye negativamente en el organismo para luchar con eficacia contra las células cancerosas.

El dolor en el cáncer

El dolor en el paciente con cáncer, es uno de los aspectos más importantes. Afecta psicológicamente al individuo que lo sufre de manera dramática. Bien sea porque le impida llevar una vida como estaba acostumbrado o por la acción de los medicamentos que igualmente provocan alteraciones en la psiquis del paciente y en la forma de encarar sus labores habituales.

Las fases que sigue un paciente de cáncer se resumen en el modelo de Kübler-Ross, quien propone las siguientes etapas:

Negación. Frente al diagnóstico de la enfermedad y ante el pronóstico de muerte, la persona se rehúsa a creer que el asunto tenga algo que ver con ella. La fase de negación suele movilizar a los pacientes a buscar una segunda opinión, pero muy pronto esta fase se desvanece para dar paso a otra.

Negociación. En esta fase, luego de aceptar el diagnóstico, el enfermo intenta alterar de algún modo su condición por la vía de un acuerdo que, generalmente, se establece con Dios. El paciente le promete cambiar, mejorar, de hacer las cosas en lo sucesivo de modo diferente, que parecen ser la alternativa viable hacia su intenso deseo de mejorar. Todo esto como consecuencia que el enfermo supone que hizo algo mal y por esto fue castigado, o porque cree que portándose mejor que antes, Dios lo va a salvar.

Depresión. Ocurre cuando los acuerdos no alteran el panorama y las promesas no funcionan. Simultáneamente, el tiempo se acaba. El paciente suele remitirse entonces a una revisión de las cosas inconclusas del pasado y las que no van a realizarse en el futuro. La traducción de todo esto es la desesperanza y con ella surge la fase depresiva.

En algunos pacientes, luego de la fase de Negación aparece una fase de Rabia: De pronto el paciente se da cuenta de que su situación es realmente seria y entonces se convierte en una persona iracunda, unas veces plena de resentimiento hacia quienes lucen saludables y otras veces estallando en toda clase de recriminaciones y denuestos, echando la culpa de su situación a sí mismo, a la familia, la enfermera, el médico y a casi todo el mundo, Dios incluido.

Aceptación. Cuando el paciente permanece enfermo durante largo tiempo, seguramente logrará alcanzar esta última fase. La depresión deja de ser un problema y el enfrentamiento de la muerte podrá sobrevenir en calma y tranquilidad. El tipo de apoyo familiar ofrecido debe estar orientado hacia la cancelación final de sentimientos negativos y temores.

Igualmente debemos hacer notar que una vez aceptado el diagnostico, el paciente toma un segundo aire y se siente psicológicamente mejor. Comienzan los tratamientos y la esperanza de curarse se hace presente. Todo ello, a pesar de que algunos tratamientos pueden ser traumáticos como es el caso de las quimioterapias. Sin embargo, los tratamientos agresivos provocan una fuente adicional de estrés y malestar. Es recomendable que el paciente requiera transformar su forma de vida. Las ciencias de la salud consideran que somos lo que comemos y lo que hacemos habitualmente. Si cambiamos nuestros hábitos y nuestra comida estamos ayudando a recuperarnos. Puede ser el momento adecuado para abandonar un trabajo estresante y plantearse qué puede hacer para cambiar su forma de ser, de vivir y de alimentarse. Este cambio contribuye a darle un nuevo sentido al vivir y a su lucha por reestablecerse. Incontables personas decidieron dar un giro determinante a sus vidas luego de una enfermedad crítica y lograron superarla.

Los enfermos oncológicos, y sus familiares necesitan apoyo

jueves, 21 de mayo de 2015

Recomendaciones alimenticias para prevenir el cáncer


  • Consumir bebidas alcohólicas con moderación

Es recomendable no superar los 20-30 gr. de alcohol diarios. Los hombres no deberían sobrepasar un máximo de 30 gr. Diarios; en las mujeres, el límite queda en 20 gr. al día. El consumo excesivo de alcohol se ha relacionado con los cánceres de hígado, esófago, intestino delgado y grueso, faringe, laringe, cavidad oral, mama y páncreas.

La ingesta de alcohol en fumadores aumenta el riesgo de contraer cáncer de tracto digestivo alto y vía aérea superior. Como ejemplo 30 gr. de alcohol corresponden a:

    2 cervezas (medianas).
    3 vasos de vino.
    1 copa de licor (combinados, cognac, whisky, otros).
  • Comer un mínimo de 25-30 gr. de fibra al día

La dieta rica en fibra parece proteger al organismo contra los cánceres de colon, estómago, y probablemente, contra el de mama. Añadiendo REGULARMENTE a nuestra comida alguno de los siguientes productos, conseguimos las cantidades recomendadas de fibra:

    Legumbres.
    Cereales: salvado, pan de centeno, harina de trigo integral.
    Verduras: espinacas, berros, cebolla.
    Frutos secos, higos, dátiles, ciruelas.
  • Reducir la ingesta de grasas por debajo del 30% de calorías totales diarias

Hay que aumentar el consumo de grasas insaturadas contenidas en los aceites de origen vegetal (oliva, cacahuate, maíz, girasol y soya) en detrimento de las grasas saturadas, principalmente las de origen animal (carnes, huevos y lácteos).

El ácido graso omega 3, grasa poli insaturada, procedente del pescado, podría ayudar a prevenir los cánceres de mama, ovario, útero y próstata. Una dieta con alto contenido en grasas saturadas puede aumentar el riesgo de contraer cáncer de colon, mama, próstata, ovario, útero y piel.
  • Moderar el consumo de determinadas conservas (ahumados, adobados y salados)

En la superficie de los alimentos ahumados hay unas sustancias llamadas benzopirenos que son potencialmente cancerígenas. El abuso de este tipo de conservas se ha relacionado con los cánceres de nasofaringe, esófago y estómago.
  • Comer regularmente frutas, verduras y hortalizas

Aportan a nuestra dieta agua, vitaminas y minerales, evitando un exceso de grasas y proteínas. Dietas pobres en frutas y verduras se han relacionado con los cánceres de pulmón, laringe, orofaringe, esófago, estómago, colon, recto y páncreas.
  • Elegir carnes magras y pescado en lugar de carnes rojas

Evitar las carnes rojas como res, vaca, cerdo y cordero puesto que parecen estar en relación con el cáncer de colon y recto. Es conveniente sustituirlas por carnes magras, como pollo, conejo, pavo y pescado.
  • Consumir productos ricos en antioxidantes

Los antioxidantes son un grupo de micronutrientes entre los que destacan las vitaminas A, C y E. Se cree que los alimentos que contienen antioxidantes protegen contra los cánceres de orofaringe, laringe, esófago, estómago, colon, pulmón, vejiga, cuello de útero, mama y páncreas. Los alimentos frescos, en general, son ricos en antioxidantes.
  • Seguir métodos de cocción correctos

Si se consumen alimentos fritos, hacerlo de forma moderada y evitando la reutilización excesiva del mismo aceite. Asar a la parrilla, cocer al vapor, hervir y cocinar en microondas nos ayuda a cocinar con poca grasa.



Una alimentación correcta puede prevenir el cáncer

miércoles, 20 de mayo de 2015

Un bocata, por favor

La comida es otro de los temas que más inquietudes crea entre los laringectomizados y que más se comenta en nuestras conversaciones.

“Tú que tal comes esto o aquello, que tal lo otro, como tragas tal cosa, etc.” 

Normalmente la laringectomía no deja secuelas importantes y persistentes, pero la comida es una de las esencias de nuestra vida y que nos toquen en los lugares por donde comemos no deja de ser inquietante y crear cierta alarma.

Hay casos en que si deja secuelas importantes y en que tragar es un grave problema, pero son los menos y esos deben ser tratados por los especialistas y no por un comentarista ignorante en temas médicos como este que es escribe. Como en tantos temas sobre los que escribo mi objetivo es contar mis experiencias y las de otros en mi misma situación.

He estado recordando lo que a mí me pasó y para ello he estado revisando algunas notas que entonces dejé escritas y he comprobado la inquietud y temor que sentí por los posibles problemas con la comida. Hoy están tan superados que hasta me parecen poco menos que pueriles. Pero fueron reales, como lo son para cualquiera que se inicia en este enjambre de problemas que crea una laringectomía total.

Después de operados y pasadas las etapas de adaptación y prevención de posibles fístulas pronto empezamos a comer con una normalidad que nos va viniendo poco a poco. Yo casi no me lo creía cuando me dijeron que en una semana podría comer de todo. “¿de todo, todo?” preguntó mi mujer con la boca y yo con la mirada. “Si, de todo, eso he dicho…!” contestó el “seco” doctor que me lo dijo. Y así fue, a la semana, justo el último día del año con todos sus correspondientes festejos, empecé a comer de todo, con bastante miedo, lo recuerdo perfectamente. Pero nada pasó y comí y cené con normalidad, bueno, casi, porque ese miedo es libre y no me dejó así, a la primera.

Pero no todo fueron glorias y parabienes porque a los pocos días empezaron las sesiones de Radioterapia y ahí sí que empezaron los problemas. Sobre todo a la semana cuando además radio me dieron quimio. Comer se convirtió en un auténtico suplicio.

Todo esto lo cuento a sabiendas de que es lo mismo, más o menos, que nos pasa a todos. Pero es una manera de que los nuevos comprendan que todos o casi todos, pasamos por el mismo calvario.

Sabemos que este mal tiene fin, que nos lo suministran con fecha de caducidad, como me gustaba llamarlo, lo que no nos explican es cuánto dura ni si la recuperación será total o parcial y si es así hasta donde llega esa parcialidad. Me imagino que los facultativos no se quieren pillar con respuestas fijas ya que cada persona responde de muy distinta manera a las mismas circunstancias y/o tratamientos.

Pero lo que sí puedo decir es que más pronto que tarde la normalidad con las comidas llegan a un estado cercano al total. La mejor manera de soportar este tránsito es comer muy despacio, masticando mucho y hacer trozos pequeños sobre todo la carne. 

Poder comer un bocadillo es un hito que parece imposible para muchos de nosotros pero que se convierte en realidad para la mayoría, sino para todos. Aunque a fuer de ser sincero diré que si el bocata es un poco grande al final sobra un poco de pan, cuesta terminarlo, se queda pegado a las encías. Al 100 % yo creo que no llegamos a quedar, pero casi, casi...

Capítulo aparte, pero dentro del mismo paquete, está el sabor de esas comidas. Sabemos que para nada afecta al gusto la operación, pero entre que nos quitan, casi, el olfato y nos machacan el gusto  y la saliva con la radio la verdad es que nos pasamos una buena temporada que la comida y bebida la distinguimos más por la fricción que hace al pasar que por el sabor.

También esto se recupera en buena parte. La verdad es que nos acostumbramos a que todo sepa igual y al final dejamos de valorar los sabores en su justa medida, pero eso ya son cosas de cada cual. El sabor se recupera y no debemos de dejarlo a un lado.

Lo mismo que el olfato, pero de esto ya hemos hablamos no hace mucho.


Comer un bocadillo, un objetivo alcanzable

martes, 19 de mayo de 2015

¿Las tostadas quemadas causan cáncer?

Cuando era chico siempre me decían "no comas las tostadas tan quemadas, son malas". A veces agarraba un cuchillo y las raspaba para sacarle la parte quemada. Otras veces ponía el dulce de leche o la mermelada y las comía así de negras. 

Varias veces me he preguntado: ¿Es malo comer las tostadas quemadas? Hace tiempo que escucho que es peligroso comerlas así. ¿Realmente es así? ¿Es verdad que causan cáncer?

Se ha demostrado que las grasas trans son un fuerte factor de riesgo para las enfermedades cardíacas. Después de difundir el tema de estas grases en Estados Unidos, la FDA, el ente estatal que regula los alimentos y medicamentos, comenzó a concienciar a la población sobre un ingrediente llamado acrilamida, presente en alimentos de origen vegetal como el pan, las patatas, el café, las galletitas y los cereales, entre otros. 

La parte quemada de las tostadas o las patatas fritas quemadas tiene acrilamida. Esta sustancia química descubierta en 2002 se forma al quemarse el alimento cuando es cocinado en el horno o al freírse a altas temperaturas. Está demostrado que esto ocurre, no solamente a nivel comercial en un restaurante, sino que también puede producirse en la cocina de tu casa.

Estudios científicos han demostrado que la acrilamida causa cáncer en animales, específicamente en ratones, ya que son los que se utilizan con mayor frecuencia en las investigaciones. Aunque todavía no se ha comprobado este efecto en los seres humanos, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (en inglés, International Agency for Research on Cancer), que depende de la Organización Mundial de la Salud (OMS), clasifica la acrilamida como "probable cancerígeno humano". 

La FDA ha publicado un documento para ayudar a los productores y a las empresas del sector gastronómico a que puedan disminuir la cantidad de acrilamida en sus alimentos. A su vez, la recomendación para los hogares es evitar cocinar a altas temperaturas por un largo período de tiempo. Cuando uno hierve alimentos de origen vegetal está comprobado que no se produce este compuesto químico. 

De acuerdo al sitio web del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, la acrilamida se forma cuando el alimento se expone a una temperatura de 120°C o más. 

Algunas recomendaciones de la FDA para que, cuando cocines, puedas reducir la formación de acrilamida:
  1. Cuando hagas tostadas, lo ideal es que queden de color marrón. Hay que evitar comer la parte negra (quemada) que tiene acrilamida
  2. Cocinar las patatas fritas hasta un color amarillo y evitar que lleguen al color marrón que contiene más acrilamida. Si son congeladas, hay seguir las instrucciones del tiempo de cocción indicado en la bolsa.
  3. No hay que guardar las patatas en la nevera, ya que cuando están cocinadas aumenta el contenido de acrilamida.
Es muy importante aclarar que, hasta el momento, no está demostrado que la acrilamida cause cáncer en los seres humanos. Aunque también hay que decir que son necesarios más estudios científicos en personas para evaluar dicha asociación. 

Está claro que hay que tener cuidado, ya que los efectos se están evaluando en este momento. Por lo tanto, aunque no hay que alarmarse, es conveniente tener cierta precaución y seguir las recomendaciones mencionadas. 

Al final, las abuelas siempre tienen razón cuando dicen: "No comas las tostadas negras o las patatas fritas quemadas, son malas".


No hay que alarmarse, pero hay que tener cierta precaución

lunes, 18 de mayo de 2015

¿Qué tipos de cáncer causa el consumo de cigarrillos?

  • Pulmón: el cáncer de pulmón es la causa más común de muerte por cáncer en el mundo. Cada año, 1,2 millones de personas lo desarrollan. En las poblaciones en las que se ha fumado tabaco de forma generalizada durante un largo periodo de tiempo (por ejemplo los hombres en los países desarrollados), el tabaquismo es la causa del 90% de los casos de cáncer de pulmón. El riesgo de desarrollar este tipo de cáncer aumenta en proporción a cuánto se fuma y durante cuánto tiempo. Los efectos son parecidos en hombres y mujeres.

Dejar de fumar, sea cual sea la edad, evita que aumente el riesgo de cáncer de pulmón. Cuánto más joven se es al dejar de fumar, mayores son los beneficios.

  • Vías urinarias: el tabaquismo activo es la causa principal de muchos casos de cáncer de las vías urinarias (vejiga, uretra y riñones). El riesgo depende de cuántos cigarrillos se fuman y durante cuánto tiempo. Al igual que para el cáncer de pulmón, dejar de fumar, sea cual sea la edad, evita que aumente el riesgo.
  • Cavidad oral (boca): fumar tabaco causa cáncer de la cavidad oral en hombres y mujeres. El riesgo aumenta cuando se consume tabaco sin humo o cuando se fuma y bebe alcohol. Hay una relación muy fuerte entre el riesgo de cáncer y cuántos cigarrillos se fuman y durante cuánto tiempo. El riesgo tiende a disminuir una vez que se deja de fumar.
  • Cavidad nasal (nariz) y senos paranasales: los casos de cáncer sinonasal han aumentado entre los fumadores de cigarrillos y varios estudios han demostrado que la frecuencia aumenta a medida que se fuma más.
  • Faringe (nasofaringe, orofaringe y laringofaringe): el riesgo de cáncer de faringe aumenta según cuánto se fuma y durante cuánto tiempo. El riesgo disminuye una vez que se deja de fumar.
  • Esófago: fumar tabaco aumenta el riesgo de cáncer de esófago que depende la dosis. Dejar de fumar no resulta en un declive rápido del riesgo. El riesgo aumenta cuando se consume tabaco de fumar junto con otros tipos de tabaco y alcohol.
  •  Laringe: exite tiene una relación de causa-efecto entre el consumo de cigarrillos y el cáncer de laringe. El riesgo aumenta con la dosis. Si el fumador además consume alcohol y empezó a fumar joven, el riesgo aumenta.
  • Páncreas: fumar cigarrillos causa cáncer de páncreas proporcionalmente a lo que se consume.
  • Estómago: Muchos estudios han aportado pruebas del papel del tabaquismo en la aparición de tumores de estómago, tomando en cuenta otros factores de confusión. El riesgo es proporcional a cuántos cigarrillos se fuman y durante cuánto tiempo.
  • Hígado: varios estudios recientes demuestran que el tabaquismo hace aumentar de forma moderada el riesgo de cáncer de hígado, lo que depende de cuánto se fuma y durante cuánto tiempo.
  • Cérvix (cuello uterino): varios estudios han demostrado que el tabaquismo causa un tipo de cáncer de cuello uterino, pero las pruebas no son concluyentes para decir lo mismo de otros tipos de carcinomas cervicales.
  • Médula ósea (leucemia): existe una relación de causa-efecto entre el tabaquismo y la leucemia mieloide de los adultos. No se han encontrando pruebas concluyentes para relacionar el tabaquismo con la leucemia linfoide o los linfomas. 




Cuánto antes se deje de fumar, mejor


jueves, 14 de mayo de 2015

La nutrición en el cáncer avanzado

El cáncer en estadio avanzado se relaciona frecuentemente con caquexia. Las personas diagnosticadas con cáncer pueden presentar efectos secundarios nuevos o que empeoran relacionados con la nutrición a medida que evoluciona el cáncer. Los síntomas que más prevalecen en esta población son los siguientes:

  •     Pérdida de peso.
  •     Saciedad temprana.
  •     Hinchazón.
  •     Anorexia.
  •     Estreñimiento.
  •     Xerostomía.
  •     Cambios en el gusto.
  •     Náuseas.
  •     Vómitos.
  •     Disfagia.

Según lo define en inglés la Organización Mundial de la Salud Notificación de salida, el cuidado paliativo es un enfoque que mejora la calidad de vida de los pacientes y sus familiares que enfrentan los problemas relacionados con enfermedades que ponen la vida en riesgo, mediante la prevención y alivio del sufrimiento a través de la identificación temprana y una evaluación y tratamiento impecables del dolor y otros problemas, físicos, sicosociales y espirituales. La meta de la atención paliativa es aliviar los síntomas que son molestos para el paciente. A pesar de que algunos de los síntomas antes mencionados pueden tratarse eficazmente, la anorexia, si bien es común, es un síntoma que usualmente no se identifica como problemático para la mayoría de los pacientes en estadio terminal pero que preocupa a la mayoría de los miembros de la familia; esta angustia puede variar conforme a los factores culturales. Varios estudios han revelado que los pacientes en estadio terminal no tienen hambre y, en el caso de los que sienten hambre, el síntoma se alivia con cantidades pequeñas de ingestión oral.

El consumo reducido, especialmente de alimentos sólidos, es común con la inminencia de la muerte. Las personas generalmente prefieren y toleran alimentos blandos y humedecidos y líquidos refrescantes (líquidos con cuerpo y claros). Aquellos individuos con dificultad incrementada para tragar tienen menos incidencia de aspiración con líquidos espesos que con líquidos de poco cuerpo.

La restricción alimentaria no es generalmente necesaria, dado que la ingesta de alimentos prohibidos (por ejemplo, dulces en el paciente diabético) no es suficiente para constituir motivo de preocupación. Como siempre, los alimentos deben continuar tratándose y considerándose como una fuente de goce y placer. Comer no debe ser solo sobre calorías, proteínas y otras necesidades de macronutrientes y micronutrientes.

No obstante, las restricciones alimentarias suelen ser adecuadas. Por ejemplo, pacientes con cáncer pancreático, cáncer ginecológico, carcinomatosis abdominal, masas pélvicas o masas de ganglios linfáticos retroperitoneales pueden tener obstrucción intestinal con menos frecuencia cuando se adhieren a un régimen con alimentos blandos de carácter profiláctico (es decir, sin frutas y verduras crudas, sin frutas secas, sin piel, sin semillas). Toda restricción debe considerarse en términos de la calidad de vida y los deseos del paciente.

Las decisiones que se tomen relacionadas con el apoyo nutricional, debe hacerse tomando en cuenta las siguientes consideraciones:

    ¿Mejorará la calidad de vida?
    ¿Pesan más los beneficios potenciales que los riesgos o costos?
    ¿Hay algún documento legal con instrucciones previas?
    ¿Cuáles son los deseos y necesidades de la familia?

Con frecuencia, se debaten los beneficios de la nutrición parentérica en el hogar para pacientes de cáncer avanzado y se carece de datos probatorios con relación a su uso. En aquellos pacientes que todavía cuentan con una buena calidad de vida, pero que tienen impedimentos fisiológicos o psicológicos para lograr una alimentación e hidratación oral adecuada (por ejemplo, cáncer de cabeza y cuello), se puede obtener una supervivencia más prolongada mediante el uso de una nutrición entérica o parentérica. En un estudio cualitativo, 13 pacientes y 11 miembros de la familia, percibieron algunos beneficios con la nutrición parentérica en el hogar. La característica positiva más relevante de la nutrición parentérica en el hogar, fue el sentimiento de alivio y seguridad de que las necesidades de nutrición fueron satisfechas. En este estudio, los pacientes también pudieron obtener nutrición por vía oral y la administración de nutrición parentérica total se describió con frecuencia como un complemento de la ingesta oral del paciente. Esto contradice las indicaciones tradicionales para la NPT, es decir, que su uso se reserve para las ocasiones en que la alimentación por medio de las vías digestivas no es posible. Los pacientes participantes en este estudio también recibieron visitas regulares por parte del personal de atención domiciliaria, lo que pudo haber tenido un impacto positivo en su bienestar físico, social y psicológico.

Si bien la mayoría de los pacientes con cáncer en estadio avanzado no se beneficiarán con la nutrición artificial, para algunos que todavía tienen buena calidad de vida pero que también presentan barreras mecánicas y fisiológicas para lograr alimentación e hidratación oral adecuadas (por ejemplo, cáncer de cabeza y cuello), la supervivencia prolongada se logra con la nutrición entérica o parentérica.
Todas las personas con cáncer y las personas a cargo de su atención tienen el derecho de tomar decisiones informadas. El equipo de atención de la salud, con la orientación del dietista certificado, debe informar a los pacientes y a las personas a cargo de la atención sobre las ventajas y las desventajas de usar el soporte nutricional en la enfermedad en estadio avanzado. A pesar de la falta de un beneficio comprobado, la nutrición artificial al final de la vida seguirá siendo un tema sensible para algunos pacientes y familias. En la mayoría de los casos, las desventajas superan las ventajas. A continuación se enumeran las ventajas y las desventajas del uso de soporte nutricional en la enfermedad de estadio avanzado:

Ventajas y desventajas del apoyo nutricional entérico

    Ventajas:
  •         Puede mejorar el estado de alerta.
  •         Puede suministrar comodidad a la familia.
  •         Puede disminuir las náuseas.
  •         Puede disminuir la sensación de desesperanza y temor al abandono.
    Desventajas:
  •         Puede aumentar las secreciones.
  •         Diarrea/estreñimiento.
  •         Puede aumentar las náuseas.
  •         Cirugía con gastrostomía o yeyunostomía.
  •         Riesgo de aspiración o neumonía.
  •         Riesgo de infección.
  •         Mayor carga para la persona a cargo del cuidado.





Alimentación enfocada a mejorar la calidad de vida del paciente

miércoles, 13 de mayo de 2015

¿Cómo se produce un cáncer de laringe?

Como cualquier otro tipo de tumor maligno, la causa primera no es muy bien conocida. Sin embargo, se sabe que hay varios factores que están relacionados con su aparición. Los factores que predisponen a padecer lesiones precancerosas y cáncer son de dos clases: los factores internos y los factores externos.

Factores internos

  • Los antecedentes familiares de cáncer.
  • El mantenimiento de una inflamación de tipo crónico, que lleva a la laringitis crónica, como las enfermedades infecciosas de vías respiratorias altas y bajas; el abuso y el mal uso de la voz de manera continuada; los ardores de estómago continuados y sin tratar.
  • El estado en que se encuentre el sistema de defensas del organismo.

Factores externos

  • La polución o contaminación del medio ambiente: como algunos ambientes profesionales de industrias muy contaminantes (polvo de madera, productos químicos, carbón, polvo de piedra, mármol), o la vida en ciudades con altos índices de contaminación, debidos a los humos de los automóviles.
  • El tabaco: España tiene el triste récord en cuanto al aumento del consumo de tabaco en Europa, y ocupa el sexto lugar en el mundo en consumo de cigarrillos. Las propiedades cancerígenas del tabaco se deben a los alquitranes que contiene y a las altas temperaturas de éstos durante el consumo de cigarrillos. Hay una relación directa entre el número de cigarrillos que se fuma y el grado de lesiones que se producen en la mucosa de la laringe. Si se deja el tabaco a tiempo, las lesiones precancerosas son reversibles, llegando incluso a desaparecer. El paso de lesiones precancerosas a cáncer es mucho más frecuente en fumadores.
  • El alcohol: las personas que beben de forma habitual y en cantidades considerables pueden tener igualmente lesiones precancerosas y cáncer, en relación con la cantidad ingerida de alcohol.
  • Las radiaciones ionizantes: sufridas por el paciente, debido a enfermedades que fueron tratadas con radioterapia.
  • Infecciones por virus: sobretodo las producidas por el virus del papiloma.
  • La tuberculosis y la sífilis de la laringe.
Estos factores inciden en la mucosa de la laringe, produciendo unas lesiones precancerosas que se transformarán en cáncer de laringe, si estos mismos factores continúan presentes. Las lesiones precancerosas se presentan sobre todo en la cuarta y quinta décadas de la vida.



Hay varios factores que están relacionados con su aparición

martes, 12 de mayo de 2015

Preguntas más frecuentes sobre alimentación y cáncer

El mejor consejo es emplear el sentido común y no modificar la dieta basándose en una información sensacionalista que, generalmente, es breve y no pone en el contexto real los hallazgos de las investigaciones realizadas.  

Aumenta el alcohol el riesgo de cáncer? 

SÍ. El alcohol aumenta el riesgo de padecer cáncer de boca, esófago, laringe, estómago e hígado. Este riesgo se potencia si se asocia al consumo de tabaco.


¿Reducen los antioxidantes el riesgo de padecer cáncer?

SÍ. Los estudios actuales sugieren que aquellas personas que ingieren mayor cantidad de frutas y verduras en su dieta habitual poseen menor riesgo de padecer determinados tipos de cáncer.

Los suplementos de vitaminas no reducen este riesgo.

Pero antes aclaremos qué son los antioxidantes: Como resultado del metabolismo normal se producen una serie de sustancias oxidantes que lesionan los distintos tejidos y que son los responsables del envejecimiento normal de los mismos y, en ocasiones, de las lesiones precursoras del cáncer. 

Los antioxidantes se encuentran contenidos en las frutas y verduras y destruyen los productos derivados de la oxidación, protegiendo los tejidos del daño que pudieran causar los mismos.

Son antioxidantes la vitamina C, la E, el selenio, los carotenoides....


¿Causan cáncer los edulcorantes artificiales?

NO. Los edulcorantes como el aspartamo no aumentan el riesgo de padecer cáncer.

Determinados estudios realizados con sacarina, empleada a grandes dosis, en ratas de laboratorio han puesto en evidencia que puede promover el desarrollo de cánceres vesicales por poseer una acción erosiva sobre la mucosa. Sin embargo, estudios epidemiológicos en humanos no han demostrado aumento de la incidencia de cáncer de vejiga.


¿Los alimentos transgénicos tienen relación con la aparición de cáncer?

NO. Los posibles riesgos para la salud humana están relacionados con cuadros alérgicos y con resistencia a antibióticos. No existen estudios científicos que relacionen los alimentos transgénicos con procesos oncológicos.

Estos alimentos se modifican mediante técnicas de bioingeniería. Contienen genes no propios, es decir, genes provenientes de un organismo donante, que les confieren una característica nueva y mejorada respecto al organismo equivalente no transgénico.


¿Tomar café produce cáncer?

NO. Hace años un estudio científico relacionó la ingesta de café con el aumento del riesgo de padecer cáncer de páncreas; sin embargo múltiples estudios de los últimos años no han encontrado relación alguna con el café y el riesgo de padecer dicho cáncer.


¿El modo de cocinar los alimentos afecta el riesgo de cáncer?

. Es importante evitar alimentos fritos o asados a la parrilla, ya que la fuente calórica alcanza grandes temperaturas y además el alimento está en contacto directo con ella, por lo que los alimentos se queman con mayor facilidad, produciéndose benzopirenos (sustancias cancerígenas)

Asimismo, no se debe de abusar de alimentos preparados con humo (ahumados), salazones, o conservados en vinagre (producción de nitrosaminas).


¿Causan cáncer los floruros?

NO. Los fluoruros se administran como tratamiento preventivo de la caries, bien en la pasta de dientes o añadidos al agua. En investigaciones llevadas a cabo con estas sustancias no se ha observado un aumento del riesgo de padecer cáncer.


Los aditivos...¿pueden causar cáncer?

NO. Los aditivos están presentes en un número muy variado de alimentos pero en cantidades muy pequeñas (según el reglamento existente). Se puede indicar que los aditivos no son perjudiciales para la salud, ya que se emplean a unas dosis en las que no se produce ningún tipo de toxicidad.


¿Son peligrosos los alimentos irradiados?

NO. Se irradian determinados alimentos con el objeto de matar los organismos dañinos que podrían acelerar la destrucción del mismo.  La radiación no permanece en el alimento irradiado tras el tratamiento. No existe evidencia de que el consumo de este tipo de alimento aumente el riesgo de cáncer.

¿La obesidad aumenta el riesgo de cáncer?

. Las personas con sobrepeso tienen un riesgo más elevado de padecer determinados tumores (mama en postmenopáusicas, colon, endometrio y recto) que la población con peso normal.


El té...¿es bueno para prevenir el cáncer?

SE DESCONOCE. El té verde contiene gran cantidad de antioxidantes, motivo por el cual algunos investigadores han propuesto que puede ser beneficioso. Sin embargo, aún no se ha podido demostrar este beneficio en personas.


¿Las plantas pueden ayudarnos a protegernos del cáncer?

Son una amplia variedad de compuestos que se encuentran en las plantas y que pueden protegerlas de determinadas agresiones.

Algunos de estos compuestos pueden ser antioxidantes, y se está estudiando su efecto beneficioso sobre los seres humanos. Hasta el momento se han reconocido como beneficiosos un grupo de compuestos denominados flavonoides (cítricos, cerezas, manzanas, cebollas, grosellas, tomates, uvas...) con un papel antioxidante.

El mejor consejo es emplear el sentido común

lunes, 11 de mayo de 2015

¿Y después? Seguimiento y revisiones

Una vez finalizado el tratamiento es preciso realizar revisiones periódicas. Son necesarias para confirmar que el paciente sigue bien. También sirven para seguimiento y control de los efectos secundarios del tratamiento y para instaurar, en caso necesario, un tratamiento lo más rápidamente posible.

Incluso tras el tratamiento más completo, existe un riesgo de reaparición de la enfermedad. Su diagnóstico precoz permite instaurar, de nuevo, un tratamiento rápido y por tanto puede ser más fácil lograr que desaparezca y por tanto mejorar los síntomas.

El riesgo de reaparición de la enfermedad disminuye con el paso del tiempo. Por ello, durante los 2- 3 primeros años tras el diagnóstico es aconsejable realizar revisiones cada 3-4 meses. Durante los años 4º y 5º las revisiones pueden espaciarse algo más y se realizan cada seis meses. A partir de 5º año las revisiones pueden hacerse anualmente.

Las pruebas que habitualmente se solicitan en las revisiones periódicas tras la realización de una exploración minuciosa del cuello y estoma suelen ser las siguientes:
  • Analítica completa: se determinan parámetros que nos indican el funcionamiento del hígado, del riñón y del resto de órganos.
  • Radiografía torácica: permite observar la zona donde estaba situada el tumor y valorar cómo están los pulmones.
  • Laringoscopia directa o indirecta: se visualiza la zona de origen del tumor para valorar su estado.
Es importante que refieras a tu médico, tanto en las revisiones como en cualquier otro momento, no sólo cambios relacionados con los tratamientos, sino cualquier otro síntoma como pérdida de apetito o peso, dificultad para hablar o tragar, aparición de dolor, cansancio, etc. El médico valorará la necesidad de realizar más pruebas.


Es preciso realizar revisiones periódicas

viernes, 8 de mayo de 2015

Inicio a la voz esofágica

En este vídeo, Josep Maria Miró Llull nos introduce a las técnicas básicas de la voz erigmofónica o esofágica. Es un vídeo muy interesante que enseña tanto a afectados como no afectados que se puede volver a hablar aunque se haya perdido la laringe.


jueves, 7 de mayo de 2015

¿Puede el estrés causar cáncer?

Se ha hecho mucha investigación para ver si hay alguna conexión entre la personalidad, el estrés y el cáncer. No hay evidencia científica que demuestre que la personalidad o perspectiva de una persona afecta el riesgo de cáncer.

Existen muchos factores que analizar en la relación entre el cáncer y el estrés. Se sabe que el estrés afecta el sistema inmunológico, como también muchos otros factores pueden afectarlo. A pesar de muchos estudios, la relación entre el estrés psicológico y el cáncer no se ha demostrado. Al analizar los estudios que se han llevado a cabo, parece ser que a veces se contradicen.

Por ejemplo, en un gran estudio danés, las personas que reportaron agentes estresantes de gran magnitud en sus vidas no parecieron tener un riesgo significativamente aumentado para cualquier tipo de cáncer. Otro estudio que analizó a las mujeres con agentes estresantes de gran magnitud en sus vidas, como el divorcio o la muerte de un ser querido, reportó un incremento leve (alrededor de un tercio mayor que el promedio) en el riesgo de cáncer de seno en comparación con las mujeres sin estos agentes de estrés. En el área de los agentes de estrés cotidianos, otro estudio reportó un mayor riesgo de cáncer de seno asociado con el estrés. Y aún otro estudio reportó que las mujeres que reportaron un mayor estrés cotidiano fueron de hecho menos propensas a ser diagnosticadas con cáncer de seno dentro de los próximos 18 años.

Es difícil poder explicar estas diferencias. Puede que algunas estén relacionadas a los grupos que fueron estudiados, mientras que puede ser que otras se deban a la manera en que se realizó el estudio. También puede que el azar haya sido un factor influyente. Todo lo que hasta el momento puede afirmarse es que no se ha encontrado una asociación definitiva entre el estrés y el riesgo de cáncer.


No hay una relación directa demostrada entre estrés y cáncer

miércoles, 6 de mayo de 2015

Aprender a hablar con la voz esofágica. El método “vocálico”

La mayoría de los afectados por una laringectomía total acuden a una asociación de laringectomizados para que les informen de qué ha ocurrido y qué posibilidades tienen de volver a hablar. Afortunadamente, en las asociaciones hay monitores operados que hablan perfectamente con la voz esofágica, impartiendo las clases de rehabilitación de la voz, algo que supone el primer aliciente para comenzar un camino que estará lleno de altibajos. De igual forma, también se suele contar con la ayuda de psicólogos y logopedas, que guían a los operados en todo el proceso de recuperación física y psicológica.

Según la experiencia que he tenido dando clase de la voz esofágica, considero que el método que se puede denominar “vocálico” es bastante eficaz para conseguir un buen aprendizaje. Esta técnica consiste en aprender a pronunciar con la voz esofágica las cinco vocales del español, pues se trata de fonemas fáciles de emitir al principio de este proceso y, al pronunciarlos bien, se tendrá más facilidad para comenzar a decir palabras, desde monosílabos hasta heptasílabos, y, más tarde, oraciones simples y subordinadas. El primer paso consiste en utilizar el primer sonido que se produce en el esófago, para que, una vez ha llegado a la cavidad oral, se articule como el fonema /a/. Para ello se siguen las siguientes instrucciones:

·   Introducir aire en la boca, cerrar ésta y empujar ese aire con la lengua hasta que llegue al esófago.
·   Impulsar el aire que ha llegado al esófago hacia arriba, para que vibre en la neoglotis y, al llegar a la cavidad oral, se articule como el fonema /a/. Para eso, sólo se necesita colocar los labios igual que cuando se pronuncia la /a/ con la voz laríngea.
·   Repetir este proceso varias veces, descansando entre una y otra, pues, al principio, es muy costoso y hay que mantener la calma. Es difícil producir el sonido en los primeros intentos, pero no hay que dejar de intentarlo hasta que se consiga.
·   Cuando ya se ha conseguido pronunciar la /a/, se recomienda emitirla varias veces, de forma relajada, sin forzar la voz y dejando unos segundos de tiempo entre una emisión y otra. Además, es recomendable beber agua durante todo el tiempo en que se está hablando, pues la boca se reseca mucho, también como consecuencia de la operación, sobre todo si ha habido sesiones de radioterapia.

Después, se realiza el mismo proceso con las demás vocales: /e/, /i/, /o/, /u/, haciendo una pausa entre una y otra. Hay que especificar que las vocales que más cuesta pronunciar son la /i/ y la /u/, al ser  las más cerradas. Aproximadamente, las pausas entre una vocal y otra serán de tres o cuatro segundos, tiempo suficiente para volver a tomar aire y pronunciarlas de forma suave, sin forzar la creación del sonido, pues parte del aire que asciende desde el esófago hasta la cavidad oral puede salirse por el estoma, convirtiéndose en un ruido de fondo que hace perder intensidad a la voz, o incluso, que ésta no se produzca.

Emitir con claridad las cinco vocales, de forma seguida,  dejando tres o cuatro segundos entre una y otra, supone el primer paso para aprender a dosificar el aire en cada “golpe” de voz. Los monitores de la voz esofágica denominan así al número de veces que el hablante necesita para pronunciar una sílaba o palabra. De esta manera, una vocal se pronunciará mediante un golpe de voz: [a], y el conjunto de dos vocales se puede pronunciar con dos golpes de voz: [a], [e], o mediante uno solo: [áe]. También depende de la facilidad de cada hablante para producir el sonido esofágico, y de su esfuerzo diario para volver a hablar.

El segundo paso en el método vocálico es la formación de parejas de vocales, facilitando su entonación al hacer hincapié en la primera de las dos vocales: [áe], [ái], [áo], [áu]; [éa], [éi], [éo], [éu]; [óa], [óe],[ói], [óu]; [úa], [úe], [úi],[úo]. Las pausas ente una pareja de vocales y otra pueden ser un poco más largas, pues cada hablante necesitará un tiempo determinado para hacer este ejercicio.

El tercer paso será hacer hincapié en la segunda vocal del par, alargándola al máximo: [aeee], [aiii], [aooo], [auuu]; [eaaa], [eiii], [eooo], [euuu]; [oaaa], [oeee], [oiii], [ouuu]; [uaaa], [ueee], [uiii],[uooo]. Tal ejercicio supondrá ampliar la capacidad para dosificar el aire y hablar de forma encadenada, evitando el ritmo silábico.

Cuando ya se domina totalmente este método vocálico, se pasa a emitir palabras de diferente extensión, pues el hablante, al haber aprendido a dosificar el aire, ya puede pasar a un nivel más avanzado. Así, continúa su proceso de aprendizaje siguiendo estos pasos:

·    Pronuncia monosílabos y bisílabos como: sol, luz, tú, yo, agua, mío, hola, adiós, mujer, hombre, hijo,… Éste supone un buen ejercicio para comprobar la diferencia entre pronunciar una palabra de una vez, o fraccionarla en  varias sílabas. De esta manera, el hablante producirá una voz con una entonación que se acerca bastante a la de su voz laríngea anterior, evitando hablar de forma silábica. 
·   Después, practica la emisión de palabras de tres y cuatro sílabas como: amigo, familia, futuro, teléfono, periódico, superación, simpatía,... para potenciar la capacidad de retención de aire en el esófago, pues cuanto mayor sea ésta más sílabas se podrán pronunciar.
·    El proceso continúa con la pronunciación de palabras que tienen entre cinco y siete sílabas, para terminar de perfeccionar la dosificación de aire a lo largo de la palabra, evitando que las primeras sílabas se entiendan muy bien y las últimas no.
Para esto hay un pequeño “truco”: comenzar a pronunciar la palabra de forma suave, relajada, e ir subiendo la intensidad de la voz poco a poco, hasta llegar a la última sílaba. Un ejemplo de estas palabras sería: colaboración, posibilidad, hostelería, encarecimiento,  laringectomía, descubrimiento, progresivamente,…
  ·   Después, se trabaja en la pronunciación de oraciones simples y subordinadas, donde el hablante nota que los anteriores ejercicios le han servido para dosificar el aire y controlar la intensidad de la voz desde el principio hasta el final de cada palabra, evitando que se pierda aire por el estoma y la voz suene estridente. Además, es en esta fase donde se empieza a practicar la entonación para darle énfasis a aquellas oraciones exclamativas, interrogativas, desiderativas, con un tono irónico, de enfado, etc.  Un ejemplo de estas oraciones sería: “Tú eres Pepe, ¿verdad?”; “Llamo porque quiero hacer un encargo para este viernes, si es posible”; “No, si a mí no me molesta en absoluto que me avisen a última hora”, “¡No me digas que no te han contado la noticia!“, “Es lo más bonito que he visto en mi vida”, “Si pudiera volver hacia atrás, cambiaría muchas cosas”,...

          Por otro lado, es necesario destacar que se alcanza el nivel más alto dentro de la producción de la voz esofágica, cuando se adquiere suficiente soltura y fluidez para participar en todo tipo de reuniones, debates, monólogos y conversaciones telefónicas. La ventaja de estas últimas es que desaparece la limitación de la intensidad de la voz, pues se incrementa a través del auricular. 

De igual forma, leer textos en voz alta supone también una prueba de que el hablante con voz esofágica domina perfectamente su lenguaje y su capacidad para expresarse, pues tiene que utilizar todo lo que previamente ha aprendido sobre su tipo de voz para conseguir una intensidad, un ritmo y una entonación adecuados, para poder transmitir lo que está leyendo. 

Este proceso de aprendizaje es largo y difícil, en unos casos, y más corto y relativamente sencillo, en otros. Por eso, nunca se puede ofrecer una cifra sobre cuánto tiempo se tarda en volver a hablar, ni qué dificultad tiene. Todo dependerá de cada persona y de las consecuencias de la intervención. No obstante, cada vez hay más personas que consiguen hablar con la voz esofágica en unos pocos meses, y eso se debe, no sólo a su rápida  recuperación hospitalaria, sino a su esfuerzo y entusiasmo durante el aprendizaje.