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miércoles, 21 de octubre de 2015

Tráfico, contaminación ambiental y cáncer

"En España se producen cada año más de 26.000 casos nuevos de cáncer de pulmón. Un 80 % son atribuibles al consumo del tabaco, pero del 20 % restante es posible que una parte considerable puedan estar originados por la contaminación del aire que respiramos y mayormente por el tráfico rodado"

El escandaloso fraude de Volkswagen para alterar la medición de emisiones de gases de los motores diésel ha sido calificado como un atentado a la salud pública. En un artículo anterior me he referido a la evidencia que ha permitido clasificar al diésel como seguro cancerígeno para el hombre por la Agencia Internacional de Investigación del Cancer (IARC). En éste artículo mostraremos la evidencia sobre los efectos de la contaminación ambiental sobre el riesgo de cáncer.

En España se producen cada año más de 26.000 casos nuevos de cáncer de pulmón. Un 80 % son atribuibles al consumo del tabaco, pero del 20 % restante (unos 5.200 casos) es posible que una parte considerable puedan estar originados por la contaminación del aire que respiramos y mayormente por el tráfico rodado. Este es un efecto tremendo, que se une al impacto de la polución en las enfermedades respiratorias, cardiovasculares y muertes prematuras. El gobierno español, el gobierno Alemán y la Unión Europea permanecen en un silencio cómplice frente a la poderosa industria automotriz y el escandaloso fraude de Volkswagen que ha tratado de ocultar la contaminación que producen sus motores. Las mediciones de contaminantes del aire en Barcelona y Madrid han mostrado reiteradamente que en múltiples ocasiones se superan los límites de tolerancia. 

Es reconocido que los motores diésel emiten mayor cantidad de dióxidos (NO2) y óxidos de nitrógenos (NOx) y partículas (PM) que los motores de gasolina, mientras que los motores de gasolina emiten mayor cantidad de monóxido (CO) y dióxido de carbono (CO2) que tienen un mayor efecto invernadero. En realidad la contaminación ambiental es una mezcla de múltiples compuestos entre las que se encuentran partículas respirables (PM), NOx, dióxido de sulfuro (SO2), ozono (O3), CO y CO2, así como compuestos orgánicos volátiles, entre los que se encuentran cientos de compuestos químicos, muchos de los cuales son reconocidos cancerígenos, como el benceno y los hidrocarburos policíclicos aromáticos (HPA). Las partículas de menos de 10 µm, especialmente las más finas (menos de 2.5 µm) tienen la capacidad de entrar en el pulmón y por ello comportan un mayor riesgo. Estas partículas contienen compuestos químicos y metales (como el plomo, cadmio y arsénico) que son cancerígenos. El tráfico, mayormente en áreas urbanas es una de las principales fuentes de contaminación, pero se originan también en plantas de energía, industrias e incendios forestales.

Estudios experimentales en ratas han mostrado que cuando son expuestas a la respiración de aire contaminado obtenido de la polución del tráfico se producen múltiples adenomas de pulmón, más numerosos cuanto mayor es la dosis de exposición. Igualmente cuando se inyecta subcutáneamente a ratas con partículas obtenidas de la polución ambiental se generan adenomas, carcinomas pulmonares y fibrosarcomas. Estudios en individuos expuestos a la contaminación ambiental han mostrado diversos efectos genotóxicos (como incremento de aberraciones cromosómicas), cambios en la expresión de diferentes genes, daño en el ADN y alteraciones epigenéticas.

Existe una abundante evidencia proveniente de estudios epidemiológicos mostrando el aumento de riesgo de cáncer de pulmón asociado a la contaminación ambiental. Uno de los más importantes es el estudio ESCAPE, que comprende 17 estudios de cohorte en 9 países de Europa, y evaluó la exposición a la contaminación en más de 300 mil individuos, teniendo en cuenta el lugar de residencia de cada participante y la exposición a contaminantes ambientales medidos en esa área. Se encontró en este estudio un aumento del 50 % del riesgo de cáncer de pulmón por la exposición a las pequeñas partículas respiradas. Se ha estimado que por cada aumento del tráfico rodado de más de 4.000 vehículos diarios, dentro de un radio de 100 ms de residencia, se produce un aumento del 9 % en el riesgo de incidencia de cáncer de pulmón. En otro análisis de 20 estudios realizados en diversas regiones del mundo, que evaluó el efecto de la exposición a dióxido de nitrógeno, se encontró un aumento del riesgo del cáncer de pulmón del 9 % por cada incremento de 10 µg por metro cúbico de aire. El riesgo aumentaba con el volumen del tráfico y con la menor distancia de residencia a rutas de tráfico denso.  En octubre de 2013, 24 expertos de 11 países reunidos en la IARC evaluaron todas las evidencias acumuladas sobre la contaminación ambiental en el riesgo de cáncer. Por unanimidad concluyeron que hay suficientes evidencias de que la contaminación del aire exterior aumenta el riesgo de cáncer de pulmón. Además del diésel, la contaminación del aire se considera causalmente asociado al cáncer de pulmón. Hay otros tumores como son el cáncer de vejiga urinaria, el cáncer de mama y la leucemia mieloide que podrían estar asociados también a la polución, pero aún las evidencias no son definitivas.

¿Pueden las autoridades de Salud Publica permanecer indiferentes ante este grave problema de salud para la población ? Indudablemente que no, el Ayuntamiento de Madrid acaba de anunciar   severas restricciones al tráfico para los episodios de más alta contaminación. Esperemos que otros sigan su camino y se adopten urgentemente medidas de protección y prevención.


Barcelona y Madrid superan los límites de tolerancia

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