jueves, 29 de octubre de 2015

El tabaco es un placer que provoca cáncer

El tabaco es empleado desde hace milenios en diversas tribus amerindias en rituales religiosos, sociales y chamánicos para comunicarse con los espíritus.

  • ¿Cómo llegó el tabaco a Europa?

En 1492 cuando Cristobal Colón desembarcó en las Bahamas y en Cuba una de sus primeras experiencias fue fumar los tobagos con los taínos, unos tubos de hojas de tabaco. Se aficionaron al hábito de aspirar humo por la boca y por la nariz y lo introdujeron en Europa, modificando el sentido espiritual y religioso de los amerindios por uno más recreativo.

  • ¿Cómo se popularizó el consumo?

En Don Juan de Molière encontramos cómo se difundió el consumo de tabaco entre la aristocracia “No hay nada igual al tabaco; es la pasión de la gente honesta, y quien vive sin tabaco no es digno de vivir.

De esta forma pasó de ser una sustancia reservada para ocasiones especiales con cariz espiritual a ser exportada y cultivada mundialmente para consumo diario. Y fue a finales del Siglo XIX cuando con la invención de las máquinas automatizadas que permitía fabricar grandes cantidades de tabaco cuando su consumo se popularizó entre el resto de clases sociales.

  • La nicotina y la dopamina

El cigarrillo actual se aleja bastante del tobago de Cristobal Colón. Es un producto industrial que genera dependencia porque contiene una de las sustancias más adictivas del mundo vegetal, la nicotina.

Si bien cantidades elevadas de nicotina sobreexcitan los circuitos nerviosos y pueden producir la muerte, la nicotina inhalada activa ciertas neuronas del núcleo accumbens, liberándose dopamina, un neurotransmisor que envía una señal de experiencia placentera y, de esa forma, placer y fumar se juntan en un binomio muy peligroso porque genera dependencia.

Esta dependencia no es tanto por la sensación de placer y si por el de carencia. Es decir, la acción de la nicotina es instantánea (llega al cerebro en menos de 10 segundos después de su inhalación) y su efecto desaparece rápidamente. Así, si los consumidores no quieren vivir la sensación de carencia, necesitan fumar de nuevo rápidamente. Por tanto, se necesitan entre 10 y 20 cigarrillos al día.

En definitiva, lo que motiva a las personas a fumar no es lograr un estado de éxtasis, sino evitar el malestar que produce la carencia de nicotina. De ahí la dificultad para lograr la deshabituación tabáquica.

  • El tabaco: un placer que provoca cáncer

La dependencia del tabaco provoca que el consumidor se exponga repetidamente a diversas moléculas cancerígenas: los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) y ciertas nitrosaminas, moléculas estas que se metabolizan a compuestos altamente reactivos que se unen directamente al ADN de las células y pueden causar mutaciones.

Cada paquete de cigarrillos contiene suficientes compuestos cancerígenos para provocar mutaciones en el ADN de las células de los pulmones, acumulándose varios miles de mutaciones, aumentando el riesgo de cáncer.

Esencial recordar que la exposición continúa al tabaco no es exclusivo del consumidor activo, también al consumidor pasivo. Así que si en tu entorno próximo se encuentra una persona consumidora de tabaco, tu aunque no fumes, también estás expuesto/a al cáncer.
  • Cánceres asociados al tabaquismo

Principalmente es el cáncer de pulmón. En menor medida se ve afectado el aparato digestivo superior (boca, laringe, faringe y esófago) y, por último órganos internos como la vejiga.

El tabaquismo, afecta también al sistema respiratorio y cardiovascular. Si consideramos que la primera causa de muerte es por enfermedades cardiovasculares y la segunda por cáncer, nos damos cuenta que las personas que fuman durante su vida adulta mueren una media de diez años antes que los no fumadores.




Su peligrosidad reside en que genera dependencia

No hay comentarios:

Publicar un comentario