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martes, 14 de marzo de 2017

Las flemas del laringectomizado

Uno de los problemas que más preocupa a los laringectomizados es el que ocasionan las flemas. No es que sean perjudiciales directamente para la salud pero son muy molestas y difícil de controlar sobre todo cuando se producen de manera muy numerosa y espesa.

Las flemas es un fluido natural segregado por nuestros pulmones con una función de autodefensa contra el ambiente atmosférico adverso, pero a pesar de esa buena función siempre son molestas y a veces incluso perjudiciales. Y mucho más para el laringectomizado, por varias razones, pero sobre todo por ser mucho más difícil regularlas y expulsarlas.

Como he dicho antes es un tema que preocupa mucho a todos los laringectomizados, más aún a los recién operados pero también a los que llevan años. Con el tiempo cada uno se las arregla a su manera para sobrellevarlo aunque a veces no hay manera posible de solucionarlo y el tema aparece con mucha frecuencia en nuestras conversaciones. Suele ocurrir que a la hora de la verdad no tenemos una manera fija de deshacernos de esos molestos mocos y menos cuando atacan fuerte a consecuencia de algún catarro o similar.

A pesar de que no es fácil tratar el tema me he decidido a hacerlo y espero poner un poco de luz para el que lo necesite. Como siempre en estos casos me baso en mi experiencia y en la de otros con los que he intercambiado opiniones. Eso quiere decir que habrá quien tenga otra opinión y seguro que si a él le es eficaz es la mejor de las posibles.

Antes que nada aclarar que estos comentarios van dirigidos a problemas sencillos, que no crean dificultados graves para la respiración. En casos de este tipo mejor llamar a urgencias o ir directamente a un hospital. Tampoco me voy a referir a los problemas ocasionados a los recién operados con estancia aún en hospital, para esos ya están los servicios correspondientes que lo arreglarán rápido y bien.

Para simplificar la explicación voy a dividir en tres grupos las distintas maneras que considero más eficaces y prácticas.
  •     A corto plazo, remedios urgentes y soluciones rápidas.
  •     A medio plazo, pensando en una manera de corregir costumbres.
  •     A largo plazo, consejos que puedan evitar en parte la creación de las flemas.

CORTO PLAZO


La mejor manera de remediar esos mocos que se agolpan en el estoma es por medio de unas gotas de  suero fisiológico, dos son suficientes, o un corto chorro con un espray. Hacedlo con precaución pero sin miedo, en cuanto entre una gota a la vez que disuelve el moco provocará una tos fuerte que expulsará todo. Puede impresionar la primera vez, pero nada más.

Si ya llevamos tiempo operados y el estoma está firme no tengamos reparo en ayudarnos con el dedo, también podemos hacelo con una gasa humedecida con suero o agua. Nunca papel.

Para mocos secos que se pegan a las paredes del estoma se pueden usar unas pinzas con los extremos redondeados y romos, que no tengan filo ninguno, y usar con mucho cuidado mejor con la ayuda de un familiar.

MEDIO PLAZO 


Se trataría de crear las condiciones ambientales que favorezcan unas flemas blandas. Fuera de casa poco podremos hacer al respecto, pero en casa si se pueden mejorar esos ambientes.

Lo primero y principal que recomiendan los médicos para ayudar a la expulsión de las flemas es beber mucha agua. Tiene su lógica ya que si tenemos el cuerpo  bien hidratado también lo están las flemas y por tanto serán más acuosas y fáciles de expulsar.

Crear en casa un ambiente con bastante humedad también es muy favorable, yo diría que con un porcentaje sobre el 50 %. Si vivimos en zonas ya de por sí húmedas, como cerca del mar o de algún río o pantano lo tendremos más fácil que en el centro de la península. Para solucionar esta falta de humedad hay unos aparatos eléctricos llamados humidificadores que son bastante eficaces. Lo mismo, pero en plan sencillo y casero, es calentar agua y colocar recipientes en diversos lugares de la casa.

Un remedio similar y efectos más rápidos es hacer inhalaciones, calentar agua hasta que empiece a evaporarse y colocándonos sobre el recipiente respirar ese vapor. Es muy eficiente.

También podemos aprovechar la ducha dejando que el agua bien caliente cree un vaporcillo muy agradable, tipo sauna.

La cebolla cruda también ayuda, podemos dejar por ejemplo media sobre nuestra mesita de noche. También recomiendan beber el jugo de una cebolla cocida, no lo he probado, dicen que no sabe muy bien pero si es bueno, todo es cuestión de acostumbrarnos.

Usar filtros HNE  es muy beneficioso, ya que humedecen el aire que respiramos, como si de narices suplementarias se tratasen. Al principio, los primeros días de uso, pueden producir el efecto contrario, puede ocurrir que los mocos aumenten,, seguramente debido al efecto autodefensivo a algo nuevo, pero a los pocos días empezaremos a notar los efectos beneficiosos

LARGO PLAZO


El que tengamos mucho o poco de moco o flema suele estar en consonancia a lo que tuviésemos antes de la laringectomía y eso es difícilmente corregible pero quizá algo si se puede hacer.

Ya he hablado en alguna ocasión de los buenos efectos de la miel ya que fortalece los bronquios. Un poco de leche caliente con miel o unas cucharaditas solas cada día nos ayudará a tener menos problemas bronquiales y consecuentemente menos mocos.

Otro remedio eficaz es rociarnos los brazos y las piernas con agua fría después de una ducha bien caliente. Y si lo alargamos al resto del cuerpo tanto mejor. El agua caliente ayuda a que los poros se abran y el agua fría todo lo contrario, los cierra. Primero los limpiamos bien y después los cerramos contra cualquier efecto externo. El cuerpo al contacto del agua caliente primero y después fría reacciona muy favorablemente y nos hace menos vulnerables a catarros y los correspondientes mocos. Es bien conocido que este es uno de los tratamientos más conocidos con que nos obsequian en los mejores Spas.

Como podéis ver son remedios simples y comunes que cualquiera puede elegir y usar según gustos y costumbres.

A modo de colofón decir que quien tenga serios problemas con sus flemas o mocos mejor que  se lo tome con tranquilidad y no espere milagros. Más que remedios lo que debe hacer es cambiar de costumbres para conseguir mejorar a largo plazo, sin esperar remedios milagrosos.

Las flemas, uno de los efectos secundarios más incómodos

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