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lunes, 12 de enero de 2015

La problemática familiar del laringectomizado

La familia es el medio más cercano a la persona operada, por lo que su intervención influye en su estabilidad afectivo-emocional. Con el laringectomizado se pone a prueba su equilibrio. Las familias deben poseer información sobre la nueva situación y cómo adaptarse a ella. El conseguir que esa familia se sienta apoyada es importante para que no tienda a segregarse.

En las distintas fases deberá adoptar diferentes formas de conducta. La familia se encuentra abocada a un cambio en los papeles asignados a cada uno de sus miembros que comporta actitudes de sobreprotección o de rechazo. La práctica clínica muestra que debe considerarse a la familia como un enfermo satélite. Se defiende su participación en la toma de decisiones como medio indirecto de terapia.

La mujer del laringectomizado sufre un acúmulo de estrés a lo largo del proceso. El estado premórbido de la relación de pareja, condicionará la evolución posterior. No se ha de olvidar la asociación del cáncer de laringe con tabaquismo y enolismo. El alcoholismo se encuentra como causa posible de desestabilización en las relaciones.

La modificación del comportamiento sexual en el paciente oncológico ha sido estudiada en relación a distintas localizaciones tumorales. En el laringectomizado se altera el interés sexual, por el sentimiento de una mala imagen corporal, en el ámbito de la pérdida de autoestima, además, los derivados del traqueostoma pueden provocar el rechazo en la realización del acto. Para valorar como la laringectomía afecta el equilibrio sexual del paciente es preciso evaluar su autoestima y a la vez la importancia que concede al aspecto personal y a las relaciones sexuales.

Actualmente, las asociaciones son las que actúan en la esfera familiar, especialmente con la mujer del laringectomizado, ofreciendo información a ambos cónyuges sobre los cambios a adoptar en el terreno sexual. En algunas asociaciones se favorece la reunión de las esposas de los afectados cuando estos inician la rehabilitación.

El laringectomizado forma parte de un colectivo cada vez más numeroso, en el cual se van incorporando tanto hombres menores de 50 años como mujeres, resultantes estas últimas de la equiparación femenina a los hábitos tóxicos masculinos. A diferencia de otros países, en España se observa un aumento de la incidencia de neoplasias de laringe, pues no existe ningún programa preventivo contra sus causas principales.


Debe considerarse a la familia como un enfermo satélite


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