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jueves, 15 de enero de 2015

Consejos para laringectomizados y futuros laringectomizados

A ti que estás recién o vas a ser laringectomizado, están dedicadas estas líneas, a ti que tienes que vivir y a tu familia que debe acompañarte.

Te contaremos nuestras experiencias, sacaremos algo de las de los demás  y con ello trataremos de entregarte la experiencia suficiente para que, agregando la tuya, puedas volver a vivir con la mayor normalidad posible.

Operado, quimioterapia, radioterapia, respiración por estoma abierto en el cuello, mudez. Todo esto trae consigo una serie de otros trastornos que desembocan en desesperación e ira contenida que explota a la primera de cambio o que deprime y con ello bajan tus defensas y llega la muerte.

Pero AHORA TIENES QUE VIVIR y para eso estamos intentando darte los medios.

1. Ubica una Asociación, Corporación o Federación de laringectomizados, únete a ella y exige los beneficios que necesitas.

2. Convive con otras personas laringectomizadas, aprende de ellas lo positivo que les anima, no te dejes llevar por lo negativo.

3. Habla con tu familia, como sea, con la boca o con la pluma, para que comprendan tu  necesidad de silencio cuando quieras decir algo.

4. Sigue las instrucciones de los profesionales o monitores que te atienden.  Tu operación costó muy cara al Estado o los tuyos para desperdiciarla, aprovecha la nueva oportunidad que tu Dios y/o la ciencia te brindan.

5. Poco a poco irás solucionando los problemas que se te han presentado, desde como toser y botar la secreción de tu tráquea hasta como sobreponerte a la sensación que produce hacer el amor con tu pareja sintiendo que la respiración sopla desde tu cuello, pasando por dormir, ducharte y comunicarte.

6. Lo que tienes, te lo decimos por experiencia de muchos, no es broma, claro, la enfermedad que tuviste fue cáncer, pero ya no la tienes ni la volverás a tener, la sacaron los médicos y ahora depende de ti el no recuperarla.

Hay varias cosas que vas a tener que aprender a hacer de nuevo, tendrás que modificar algunos hábitos o costumbres.  Tu vida ha cambiado, pero nunca tanto que no puedas adaptarte.  Lo único válido ahora es tu voluntad de querer hacerlo, pero no pretendas recobrar exactamente tu vida anterior; empieza a vivir de nuevo.


¡AHORA TIENES QUE VIVIR!

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