lunes, 29 de febrero de 2016

Hay muchas evidencias de que los perros detectan el cáncer

La doctora Claire Guest fue diagnosticada después de advertir que su perra olfateaba sin cesar su pecho

La doctora Claire Guest repasa las fotos guardadas en su móvil. De repente encuentra la de una labrador color canela y se detiene. «Esta es mi perra Daisy», muestra orgullosa durante uno de los descansos del congreso Better with Pets, organizado por Purina esta semana en Bruselas. La relación entre Claire y el animal es especial. Un día la perra empezó a olfatear uno de sus pechos repetidamente, algo que no había hecho hasta el momento. Sorprendida por el comportamiento revisó su mama y encontró un pequeño quiste. Fue al médico y, después de varias pruebas, le fue diagnosticado un cáncer de mama. Ahora está totalmente recuperada y cree que la detección precoz por parte de la perra fue fundamental. Le salvó la vida.

Eso ocurrió en el 2009. La doctora Guest llevaba ya tiempo trabajando en el estudio de cómo los perros, con 60 veces más receptores olfativos que los humanos, podían detectar cambios de olor que pueden mostrar un diagnóstico de cáncer. «Todo empezó en torno al 2002. Había leído historias sobre perros que habían olido el melanoma en sus dueños. Pero luego encontré un artículo de un médico en la revista The Lancet que contaba lo mismo. Por eso comencé a pensar en que estos animales podían entrenarse para esa función», explica.

En el 2004 publicó el resultado de su estudio en una revista médica británica. «Era algo pionero y chocó con el escepticismo de muchos médicos, pero ahora hay mucha más evidencia», explica la cofundadora en el 2008 de la organización sin ánimo de lucro Medical Dogs Detection. Ahí entrenan a los perros para detectar patologías como algunos tipos de cáncer o para trabajar como perros de asistencia para acompañar, por ejemplo, a personas diabéticas. «Los perros pueden oler un bajón de azúcar», apunta.

La oenegé ha comenzado a trabajar con el hospital público británico Milton Keynes para detectar el cáncer de próstata. «Es un estudio de tres años donde los perros tratan de detectar falsos positivos derivados de la prueba tradicional para diagnosticar ese tipo de cáncer», apunta.

Los perros pueden oler en muestras de orina las moléculas segregadas por el tumor. La perra Daisy es una de las que trabaja en ello. Durante el 2014 fue galardonada con la Blue Cross for Pets, un distintivo que se otorga en el Reino Unido a animales calificados como héroes. Su hazaña: haber detectado 500 casos de cáncer después de haber realizado 6.500 pruebas de olfato.

No es extraño pues que Claire muestre orgullosa la foto de su perra Daisy o la de otra de las golden, Lucy, que trabaja en Medical Dog Detection. Pero ¿cómo es el entrenamiento de estos perros? La doctora vuelve a recurrir al móvil para explicarlo. Abre la página web de la organización y muestra un vídeo: «Lo que hacemos es poner restos de orina en unos paneles que colocamos en una especie de noria. Cuando el perro nota el olor que desprenden las moléculas cancerígenas permanece sentado ante el panel. El premio es jugar con una pelota pequeña». Tienen 20 perros trabajando, pero están entrenando a otros 40.



En el futuro, los perros pueden ser una gran ayuda contra el cáncer

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