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jueves, 14 de enero de 2016

Qué hacer ante el cáncer de laringe

Esta dolencia se asocia al consumo de tabaco, ya que más del 95 por ciento de los enfermos que la padecen son fumadores.

El cáncer de laringe es la aparición de células tumorales en la laringe. Es el más frecuente de los cánceres de cabeza y cuello, representando un 30 o un 40 por ciento de los mismos. Es diez veces más frecuente en varones que en mujeres, lo que se consideraba relacionado con el tabaquismo.

Actualmente, como el hábito de fumar está equilibrado entre hombres y mujeres, se considera que se debe a factores ligados al sexo todavía por determinar. La máxima incidencia se da a partir de los 60 años, aunque últimamente también hay casos de personas jóvenes. El cáncer de laringe se produce cuando la célula sufre una alteración genética, lo que se traduce en unos cambios morfológicos denominados displasias, que son lesiones precancerosas que pueden ser ligeras, moderadas y severas. Tras estas lesiones, se presenta ya un carcinoma.

Estos tumores se asocian claramente al consumo de tabaco, puesto que más del 95 por ciento de los enfermos son fumadores. Además, también influye el número de cigarrillos consumidos; así, hay trabajos publicados en los que se observa un riesgo de 4,4 para los que fuman diez cigarrillos, y se incrementa a 10,4 para los que fuman veinte.

El consumo de alcohol también está claramente relacionado con estos tumores, y además si se es fumador, se potencian los efectos de alcohol y tabaco. Pero aparte de estos, también hay otros factores de riesgo como son la malnutrición (la cual va muchas veces asociada con consumo de alcohol, un déficit de vitaminas A, B y retinoides), ciertos virus como el del papiloma humano, el sexo masculino, la edad (más de la mitad de los pacientes tienen más de 65 años), la procedencia afroamericana, la exposición laboral a sustancias como el asbesto (amianto), los productos químicos en la metalurgia, las pinturas, la madera, los petróleos y los textiles y la enfermedad por reflujo gastroesofágico (la denominada acidez).

También está demostrada una predisposición genética en familiares de primer grado. Las manifestaciones clínicas dependen de la región anatómica laríngea que esté afectada. La laringe la dividimos en una zona media denominada glotis, que es donde se encuentran las cuerdas vocales, otra zona que está por encima (supraglotis) y una inferior (subglotis). Los tumores que afectan a las cuerdas vocales pueden diagnosticarse en fases precoces, ya que producen síntomas tempranos, en este caso disfonía.

Los de las otras zonas son más silentes por lo que el diagnóstico es generalmente más tardío, siendo los síntomas iniciales una irritación de garganta que no se alivia, sensación de cuerpo extraño en garganta, tos crónica, cierta dificultad para tragar, dolor de oído que no cede, cierta dificultad respiratoria, pérdida de peso, afonía de más de dos semanas, presencia de una masa en cuello y mal aliento. Ante la presencia de estos síntomas es aconsejable un estudio por el otorrinolaringólogo. Para el diagnóstico se realiza una exploración incluyendo endoscopia laríngea, teniendo en ocasiones que recurrir al apoyo con técnicas de imagen del TAC o la RM y la realización de toma de biopsia.

El pronóstico resulta favorable si se compara con otros cánceres, pero depende de lo evolucionado que esté, por lo que es de extrema importancia detectarlo lo antes posible. La supervivencia a los cinco años en tumores glóticos en fase inicial es superior al 90 por ciento, bajando a un 50 en los avanzados y menos si presenta ganglios. En los supraglóticos, se coloca en un 80 por ciento en fases iniciales y en un 50 por ciento en avanzadas. En subglóticos, solo un 40 por ciento de los afectados sobrevive. La protección vegetal contra el cáncer de laringe La Sociedad Americana de Cáncer recomienda una variedad de alimentos saludables, enfatizando en aquellos de origen vegetal. La mejor manera de prevenir la enfermedad es dar grandes pasos orientados a la salud.

Por eso comer todos los días algo de fruta, verduras, vegetales, alimentos integrales de origen vegetal —como pueden ser los diferentes tipos de pan, cereales, arroz o fríjoles— puede ser beneficioso a la hora de prevenir un posible cáncer. Cuidado con... Mantener un consumo restringido de carne roja y procesada, como las salchichas, los fiambres y los embutidos, es uno de los pilares en las dietas de prevención del cáncer. Es preferible el pescado, el pollo u otros tipos de carne.


Prevención y exploración son las mejores armas

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