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jueves, 21 de enero de 2016

Ni agua ni té verde: cinco hábitos de vida saludable que sí reducen el riesgo de cáncer

Una dieta rica en frutas y verduras contribuye a reducir el riesgo de cáncer

El cáncer es una enfermedad multicausal, asociada a hábitos de vida que pueden ser modificados, lo que la convierte en prevenible. Partiendo de esta realidad, constatada en los últimos 50 años por solventes estudios científicos, un equipo de oncólogos ha elaborado el libro «Nutrición y Cáncer, lo que la ciencia nos enseña», una síntesis del conocimiento científico existente sobre la relación entre la nutrición y el cáncer, y el primer manual de estas características que se ha publicado en legua castellana.

El libro, presentado en Barcelona, concluye que la mejor herramienta para protegernos de esta enfermedad, que se prevé que en 2030 causará 13,2 millones de muertes, es mantener unos hábitos saludables.

«Para reducir el riesgo de cáncer no funciona el consumo de té verde, ni de agua ni de dietas anticáncer de moda», afirma Carlos Alberto González Svatetz, principal autor de la obra y responsable de la Unidad de Nutrición, Ambiente y Cáncer del Instituto Catalán de Oncología (ICO). El experto resume en cinco los consejos para hacerse un buen escudo contra la enfermedad: mantener una dieta saludable (rica en frutas y verduras), evitar el exceso de peso, practicar ejercicio físico de manera regular, no fumar y no beber alcohol.

Ese estilo de vida reduce, según se expone en el libro, el riesgo de padecer diversos tipos de cáncer. En concreto, un 51 por ciento el de estómago, un 37 por ciento el de colon y un 26 por ciento el de mama. «En el mercado hay muchos libros sobre dieta y salud, pero a menudo no tienen el rigor científico necesario, sino que tienden a exagerar los efectos positivos o negativos de ciertos alimentos y a hacer afirmaciones sin tener una evidencia sólida detrás», explica Carlos Alberto González.

Antoni Agudo, otro de los autores del libro, también del ICO, señala que otro aspecto dañino de estas divulgaciones es que «hacen despertar expectativas falsas en la gente, que puede llegar a creer que si come esto o lo otro seguro que nunca tendrá un cáncer» o que curará el que padece.

«El problema es que prometen milagros», lamenta Agudo, quien insiste en que la curación del cáncer incluye la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia. El libro describe y analiza los alimentos, patrones alimentarios, nutrientes y compuestos que pueden ser relevantes en su relación con el cáncer y con la aparición de recidivas, incluidos los potenciales cancerígenos químicos de la dieta.

Describe también las evidencias sobre el papel del consumo de alcohol y de bebidas no alcohólicas, la obesidad y la actividad física en el riesgo de cáncer, y hace recomendaciones alimentarias para prevenirlo. Sobre el efecto cancerígeno de la carne procesada, Agudo y González le restan importancia y señalan que mientras en España se la considera responsable de 3.800 casos de cáncer (1,8 % de los tumores), el tabaco es responsable de 42.000 (20 %) y el alcohol de 23.000 (11 %).

La obesidad es, según los autores del libro, un factor importante de incremento de cánceres. En España son atribuibles a ella el 45,2 por ciento de los cánceres de endometrio, el 42,7 por ciento de los de esófago, el 31,1 por ciento de los renales y el 27,5 por ciento de los de colon en hombres.


La mejor herramienta es mantener hábitos saludables

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