martes, 17 de noviembre de 2015

Una dieta para prevenir el cáncer

Los estilos de vida saludables, incluyendo una alimentación equilibrada, contribuyen a evitar el desarrollo de tumores malignos
La prevención del cáncer contempla muchos aspectos, genéticos, ambientales e incluso hábitos en nuestro estilo de vida. Uno de éstos es la alimentación.

Según establece el Instituto Americano para la Investigación del Cáncer (AICR, por sus siglas en inglés), nuestra dieta puede influir en la prevención del cáncer de manera directa e indirecta.

De acuerdo a pruebas de laboratorio; distintos minerales, vitaminas y fitoquímicos (compuestos químicos en las plantas), han demostrado efectos anti-cancerígenos de forma directa.

Sin embargo, el instituto aclara que, basado en la evidencia, es la sinergia entre las distintas sustancias presentes en los alimentos lo que brinda un mayor efecto protector contra el cáncer.

Asimismo, el AICR señala que el exceso de grasa corporal aumenta el riesgo de diez tipos de cáncer. En este sentido, la dieta puede reducir este riesgo indirectamente.

El consumo de frutas y vegetales —bajos en calorías—, en conjunto con la ingesta de granos integrales y frijoles o menestras —altos en fibra y bajos en calorías—, promueve la manutención de un peso saludable.

Esta relación entre la alimentación y el cáncer formó parte de la Jornada de Nutrición y Cáncer organizada por el Centro Médico Paitilla (CMP) el pasado viernes.

En su charla titulada ‘Alimentación basada en evidencias', Ida Solís, nutricionista y jefe del Departamento de Nutrición y Dietética del CMP, expuso sobre algunas de las más recientes investigaciones en cuanto a la prevención de tumores malignos a través de la dieta.

LA POLÉMICA DE LAS CARNES PROCESADAS
Con relación al reporte publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) la semana pasada, que clasificó a las carnes procesadas como cancerígenas, la doctora María Neira, directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la misma, declaró que el consumo de carne debe ser moderado.

El informe, apoyado en años de investigación y en 800 estudios sobre el tema, estableció que a partir de un consumo de 50 gramos de carne procesada por día el riesgo de cáncer colorrectal aumenta un 18 por ciento, aunque también se encontró una relación con otros tipos de tumores, como de páncreas y próstata.

‘No hay necesidad de alarmismo', manifestó a Efe la doctora. ‘Se puede continuar consumiendo carnes procesadas, siempre y cuando no sea más de dos a tres veces por semana',

Solís destacó en su presentación que uno de los hábitos culinarios que puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer son las barbacoas.

Cuando los alimentos se cocinan directamente sobre el fuego, procedente de la combustión del carbón o leña, se producen en su superficie unos compuestos conocidos como hidrocarburos aromáticos policíclicos, que resultan tóxicos.

ALIMENTOS Y NUTRIENTES ESPECÍFICOS

Por otro lado, la dietista recalcó que las vitaminas A y C, así como los antioxidantes y fibra presentes en vegetales y frutas, ejercen un efecto protector.

En relación a lo anterior, agregó que un consumo diario de frutas y vegetales rojos ayudan a prevenir el cáncer de mama y el de próstata, según un grupo de científicos del Centro Nacional de Cáncer de Singapur (NCCS, por sus siglas en inglés).

Asimismo, la nutricionista reveló que en estudios experimentales se ha observado que el licopeno —un antioxidante presente en los tomates, la sandía y los melones— ha reducido el crecimiento de células de cáncer de próstata.

Los vegetales crucíferos y sus efectos anti-cáncer también han sido bien estudiados. Estos incluyen el brócoli, las coles de bruselas y la coliflor. Componentes como la fibra han demostrado una reducción en el riesgo de cáncer de colon y recto.

Otros compuestos de los crucíferos trabajan inhibiendo las enzimas que activan los carcinógenos (sustancias o agentes que producen cáncer), ayudan a controlar el crecimiento anormal de células, retardan el desarrollo de ciertos tipos de cáncer, y ayudan a mantener un ADN y sistema inmune saludables.

Solís incluyó en su charla el té verde, aduciendo que uno de sus componentes, los polifenoles, reducen la progresión del cáncer de mama, próstata, riñón, piel y la leucemia.

Con respecto a esto, la AICR revela que los polifenoles del té verde han demostrado ser más fuertes como antioxidantes que las vitaminas E y C; sin embargo, a pesar de que estudios a nivel celular y de animales han demostrado que el compuesto inhibe el desarrollo de varios cánceres, las cantidades del polifenol que emplean en ellos son mucho más altos de lo que una persona promedio podría ingerir.

También hizo referencia a los alimentos con omega-3, como el salmón, el atún fresco, las anchoas, la soja y la linaza, señalando que su ingesta lucha contra la inflamación asociada a ciertos tipos de cáncer.

Según el sitio de WebMD , la investigación en esta área no es concluyente, pero algunos expertos consideran que el omega-3 podría proteger contra los cánceres que tienen un aspecto inflamatorio, como los de colon y recto, hígado, pulmón y próstata.

Entre otros alimentos que han demostrado propiedades anticancerígenas, Solís mencionó el ajo y la cebolla, el aceite de oliva, las especies —romero, tomillo, perejil, apio, jengibre—, además de los alimentos a base de soja.

Para concluir, la nutricionista enfatizó la importancia de alimentarse equilibradamente. Entre otras cosas, resaltó el consumir más carnes blancas, incluyendo el pescado de una a dos veces por semana, cinco frutas y vegetales al día, elegir granos enteros sobre los refinados, e ingerir más menestras, frijoles, frutos secos y nueces.

A esto añadió que es primordial ejercitarse, practicar actividades relajantes, mantener un peso saludable y conservar una actitud positiva.


Lo que realmente protege contra el cáncer es la dieta equilibrada

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