jueves, 26 de noviembre de 2015

El cáncer también es de los pobres

Malaria, chagas, dengue, VIH, tuberculosis, meningitis, sarampión o ébola. Son algunas de las enfermedades, la mayoría olvidadas, que tradicionalmente se asocian con los países pobres. Sin embargo, las cifras demuestran que el cáncer también debería estar presente en este recuento, ya que, de los ocho millones de muertes que en 2012 se produjeron por esta enfermedad, 5,5 se concentraron en los países en desarrollo.

Los números desmontan ese mito erróneamente extendido de que el cáncer es una enfermedad occidental exclusiva de los países ricos -de hecho, sabemos que está creciendo en los países en desarrollo- y muestran que miles de personas mueren cada año día sin haber recibido ningún tipo de tratamiento, sin haber tenido acceso a un opiáceo como la morfina que calmase su dolor o sin haber podido siquiera detectar precozmente su tumor.

Es por esto que The Lancet ha publicado una serie de acciones que los países de bajos y medios ingresos deberían incluir en su agenda de salud para luchar contra las muertes prematuras [las que se producen antes de los 70 años] asociadas al cáncer. Para ello, la revista propone varias medidas que, sobre todo a nivel preventivo, pueden marcar la diferencia a la hora de reducir las muertes asociadas a esta grave dolencia.

Reducir las muertes asociadas al tabaco

La primera es mitigar la incidencia de todos los cánceres relacionados con el tabaco [pulmón, tráquea, estómago, laringe, esófago, boca, garganta etc] mediante la subida de impuestos, una de las medidas que se ha mostrado más eficaz para reducir el número de fumadores. Así se conseguirían ganancias rápidas en salud, ya que las personas que dejan de fumar antes de los 40 años pueden evitar más del 90% del riesgo al que se enfrentarían si continuasen fumando.

Vacunar contra la hepatitis B

Igualmente, otra intervención asumible sería atajar los cánceres de hígado y de cuello de útero potenciando la vacunación contra la hepatitis B y el virus del papiloma humano. Actualmente, la mayoría de los países (el 81%) vacunan a los niños contra la hepatitis B, pero en sólo el 26% esta inmunización llega a los recién nacidos, a pesar de ser ésta una inyección esencial para evitar la transmisión entre madre e hijo.

Respecto a la vacuna del papilomavirus, su precio sigue siendo una gran barrera para su acceso: inmunizar a una niña con las tres dosis recomendadas cuesta, dependiendo del lugar, entre cuatro y 13 dólares, un precio muy alto para demasiados países. La Alianza Global para la Vacunas, GAVI, financia esta inmunización, pero sólo en algunos países. Una de las propuestas de The Lancet es intentar que ésta y otras organizaciones continúen renegociando sus precios en más países, y que la cifra que ellos han conseguido [entre 0,55 y 1,10 euros por niña ] pueda seguir extendiéndose.

Intervenciones como éstas, simples y relativamente baratas, podrían dar la vuelta a unas cifras que reflejan impresionantes diferencias en la supervivencia del cáncer en el mundo (en los países en desarrollo menos de un tercio de los enfermos logran superarlo) y que ponen de manifiesto que la pobreza es un factor de riesgo cíclico. Así lo evidencian los datos de la India, uno de los países más desiguales del mundo, que reflejan que las muertes por cáncer en los pacientes de entre 30 y 69 años eran el doble entre los analfabetos respecto a quienes sí habían recibido educación.

No recomiendan el cribado

Los investigadores no han recomendado, sin embargo, medidas de cribado, ya que estas acciones son bastantes caras y requieren de una gran infraestructura. La detección rutinaria del cáncer de mama a través de mamografías o del de próstata mediante el PSA, dice el artículo, "ha generado controversia en los países desarrollados por distintos motivos", como son las dudas respecto a su coste-efectividad en ciertas franjas de edad y los falsos positivos y negativos que generan.

Sí se recomiendan, por las pocas complicaciones que conlleva, el screening frente al cáncer de cuello de útero, que puede realizarse fácilmente en la propia visita al ginecólogo. "En un futuro, el cribado frente a otros tipos de cáncer debería extenderse, pero la prioridad actual en los países de bajos y medios ingresos tiene que ser la de tratar los cánceres ya detectados", señalan los autores.

18.600 millones al año

A pesar de que las intervenciones propuestas no son las más caras, si las sumamos todas, el montante económico no es despreciable: todas juntas supondrían un total de 18.600 millones de euros al año para todos los países. Sin embargo, si la cifra se analiza país por país, no es descabellada: la cantidad necesaria para ofrecer un paquete esencial contra el cáncer supondría un 3% del actual gasto en salud para los países de renta media-alta, y un 5% para los de renta media-baja. En los países de bajos ingresos, este porcentaje, sin embargo, alcanzaría el 13%. Queda todavía margen de mejora, ya que la mayoría de los países en desarrollo invierten menos del 1% de su gasto en salud (a nivel público y privado) en prestaciones frente al cáncer.

De la misma forma que se han sumado esfuerzos internacionales para controlar la tuberculosis, la malaria o el VIH, "se puede hacer lo mismo con el cáncer, subvencionando medicinas de calidad para que éstas puedan llegar a los pacientes, consiguiendo el compromiso de la industria y comprando al por mayor máquinas de radioterapia", concluye el estudio.


El cáncer no es exclusivo de los países desarrollados

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