martes, 28 de julio de 2015

El ejercicio físico

Hace unos días, la semana pasada, estuve en una conferencia encuadrada dentro de unos encuentros relacionados con el cáncer celebrados en Bilbao y que me han dado ocasión para reflexionar sobre algunos temas interesantes. Entre otros este relacionado con el ejercicio o actividad física. Concretamente la charla corrió a cargo Natacha Bolaños, antigua bailarina clásica que se ha ‘reciclado’ para hacer de asesora y preparadora de personas que han padecido o padecen cáncer. Dicen que es única en España y lo hace encuadrado en GEPAC (Grupo Español de Pacientes de Cáncer).

Si a esto añadimos que ya llevaba tiempo con ganas de escribir sobre el tema no he dejado escapar la ocasión ni el tiempo para hacerlo, aprovechando el tema aún fresco en mi memora.

Como fácilmente se puede colegir no es mi intención tratar la cuestión pensando en profesionales o con suficiente experiencia en la práctica del deporte como para saber lo que hacen mejor incluso que yo. Más bien trataré en animar y, si puedo, convencer para que lo empiecen a hacer los que poco o nada lo desarrollan ni han desarrollado hasta ahora.

Para empezar explicaré dos conceptos que pueden confundirse:
  • Actividad física
Por actividad física se puede entender la que cualquier persona realiza por el simple hecho de estar vivo. Todo ser vivo se mueve, a no ser por carencias extremas. Por tanto este punto se puede dar por hecho que todos lo realizamos.
  • Ejercicio físico
En cambio ejercicio físico requiere una fuerza de voluntad, una disciplina, una constancia, una progresión, en definitiva hacer algo con otros fines que no sea simplemente una necesidad más de nuestras vidas.

En el ejercicio relacionado con el cáncer hay tres situaciones en que se hace o se puede hacer, muy lógicas como veremos:
  1. Antes del cáncer, es decir, después de saber que lo tenemos pero antes de la extirpación o tratamiento específico.
En este periodo nada determinado hay que hacer, seguir con nuestra vida lo mejor posible con el único aliciente de que la ejecución del ejercicio nos puede servir como solaz y entretenimiento para superar los malos ratos.
  1. Durante el tratamiento, radio o quimio sobre todo.
En este periodo hemos de ser muy cuidadosos con lo que hagamos ya que los procedimientos a los que seamos sometidos pueden llegar a perjudicarnos. Eso no quiere decir que nos quedemos quietos, solo que teniendo cuidado en no hacer algo nuevo o demasiado brusco. La radio y sobre todo la quimio suele dejarlos los cuerpos poco aptos para ejercicios, pero por otra parte hemos de procurar no caer en el sedentarismo y la siesta desproporcionada
  1. Después de superado, en el periodo de recuperación y acceso a la vida normal.
Es en este punto donde podemos empezar a hacer verdadero ejercicio físico en toda su extensión. Bien porque ya lo habíamos hecho y no sería más que una continuidad bien porque consideremos que nos vendrá muy bien.

Tanto en un punto como en el otro nos será muy útil y hasta necesario informarnos sobre lo que podemos hacer y lo que más se acomode a nuestro nuevo estado. Quien tenga experiencia no necesita consejos, por lo menos no míos. Seguro que sabe que hacer.

En el caso de los antes sedentaris sí creo que lo puedo dar unos consejos, muy someros, pero espero que prácticos.
  • Consultar con un profesional que no solo nos asesore sino que nos guie sobre todo en los primeros momentos, no sea que lo hagamos mal y terminemos con lesiones.
  • Medir nuestros ejercicios de modo que no hagamos más de lo conveniente. No solo podemos caer con lesiones sino cansarnos demasiado y que eso nos haga desistir antes de tiempo.
  • Progresar poco a poco pero teniendo siempre pendiente que hemos de ir a más.
  • Disfrutar lo más posible con lo que hagamos, bien solos bien con buena compañía pero procurando que el ejercicio que hagamos nos resulte ameno.
Esto es básicamente lo que nos puede ayudar a que nuestra vida física se haga más saludable. Cada cual que se informe y escoja el ejercicio que mejor le vaya. Pueden ser unas simples caminatas, 60-90 minutos al día, como correr suave o ir a un gimnasio un día a la semana, nadar cada cual como sepa, yoga, pilates, gimnasia en grupo, etc. etc.

Lo que si recomendó encarecidamente la conferenciante fue en la necesidad de que nos atengamos a unos tiempos. Se refería a los que empiezan. Esos tiempos deben ser de modo progresivo.

Voy a poner un ejemplo. Pongamos que no nos conformamos con andar y queremos correr, empezaremos con correr 5 minutos y descansar otros tantos. Y así hasta que esos minutos no nos cansen nada, que los hagamos muy fácilmente. A partir de ahí sería 10 y los mismo, correr, andar, descansar y pasaría a 15, etc. etc.

Y así con cualquier ejercicio que elijamos. Si tenemos monitor mucho mejor. Él nos pondrá las normas y tiempo.

Hay dos razones fundamentales para cumplir estar normas, primera para evitar lesiones y segunda para que no nos hartemos demasiado pronto de ejercicio.

Es un resumen muy somero de lo que escuché pero creo que suficiente.

Solo tres cosas para terminar:
  1. Hacer mover nuestro cuerpo para que nuestra mente esté en forma
  2. Ponernos en manos de un profesional que nos ayude y aconseje
  3. Hacer lo que sea pero con alegría.


Moverse para tener la mente en forma y con alegría

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