jueves, 16 de julio de 2015

Costumbres sexuales, VPH y cáncer oral

En 2013 el actor Michael Douglas manifestó en una entrevista que el cáncer de lengua que había sufrido tres años antes tenía su origen en la práctica de sexo oral. Esta declaración situó en el debate público el papel del virus del papiloma humano (VPH) como agente causal del cáncer oral. Hasta entonces, los cánceres de garganta y boca se habían asociado tradicionalmente al consumo de tabaco y de alcohol. Pero lo cierto es que la literatura científica ya hacía más de una década que analizaba la creciente importancia del VPH como agente causante de estos tipos de cáncer.

Se sabía que el VPH causaba el cáncer de cérvix pero no fue hasta hace unos años cuando también se vio que provocaba un subtipo de cánceres de cabeza y cuello, que es el nombre que reciben aquellos que afectan a la cavidad oral, la faringe y la laringe. El año pasado, la revista Nature publicaba una noticia, «VPH: Sexo, cáncer y un virus», en la que repasaba los trabajos de Maura Gillison, una de las investigadoras que ha aportado mayor evidencia de que el VPH es la causa de unos tipos de tumores, principalmente ubicados en la orofaringe (parte posterior de la cavidad oral).

Más cánceres producidos por el VPH

Alfonso Berrocal, jefe de sección del servicio de oncología del Hospital General de Valencia y miembro de la Junta del Grupo Español de Tratamiento de Tumores de Cabeza y Cuello, explica que efectivamente «se está produciendo un cambio en la epidemiología del cáncer de cabeza y cuello. Está aumentando en una población distinta, que son los pacientes que tienen infección por el virus del papiloma humano. De hecho, clínica y molecularmente posiblemente sea un cáncer diferente al que veíamos hasta ahora en el sentido de que acostumbra a aparecer en gente más joven, de entre 35 y 40 años, y en unas localizaciones más específicas como son las de la orofaringe».

La infección por el VPH no tiene una distribución igual en todos los territorios geográficos. «En los Estados Unidos y el norte de Europa hay un aumento de tumores de orofaringe asociados al VPH. Se estima que cerca de un 60% de los casos, un 80% en el caso de un registro sueco», afirma Alfonso Berrocal. Y continua explicando que en España y, en general en Europa del sur, la incidencia de infección por el VPH es más baja: «la tasa que nosotros tenemos descrita de incidencia del VPH en este tipo de neoplasias es de un 15-20%. Esto posiblemente se pueda atribuir a que el cambio de las conductas sexuales se produjo un poco más tarde».

No tanto el sexo, como el número de parejas

Pero ¿tanto han cambiado nuestras conductas sexuales o es que ahora el análisis del tumor permite conocer mejor las causas? «Posiblemente han pasado varias cosas. Antes no hacíamos serologías para el VPH y ahora sí. Por otra parte, el consumo del tabaco está disminuyendo por lo que encontramos cada vez más proporción de otros casos no relacionados con el tabaco. Y, obviamente, cambio en las conductas sexuales sí que ha habido. Los estudios que hay, hablan de un número importante de parejas. El último que he revisado, el de los suecos, establecen cambios de incidencia entre 1 i 6 parejas, de 6 a 25 y más de 25. El riesgo más elevado estaba por encima de 25 parejas y eso no era tan habitual antes y ahora sí que lo es más. Realmente con lo que tiene que ver es con el aumento de parejas, de saliva compartida. Y en eso, los cambios de conducta han sido importantes» aclara el doctor Berrocal.

Hay que tener en cuenta que no todas las infecciones de VPH causan cáncer. De hecho, la mayor parte de las personas sexualmente activas acaban estando expuestas al virus en algún momento de su vida aunque solo algunos serotipos del VPH son oncogénicos: «En el cáncer de cérvix son el 16 i el 18. En el cáncer de cabeza y cuello, prácticamente el 95% de los casos están asociados al 16. Pero incluso tener una infección por el serotipo 16 tampoco significa que vayas a desarrollar un cáncer. La neoplasia solo la desarrollan algunas personas y puede haber factores adicionales: algún tipo de inmunosupresión o de comorbilidad asociada que favorezca la progresión de la enfermedad», confirma Alfonso Berrocal.

Mayor incidencia en hombres

También se atribuye a las costumbres el hecho de que los cánceres de cabeza y cuello tengan más incidencia entre hombres que mujeres: una mujer por cada cinco hombres en el caso de los producidos por agentes etiológicos como el tabaco y el alcohol, y una por cada tres hombres en los causados por el VPH.

Igualmente, los mecanismos por los que se activa la carcinogénesis son diferentes cuando la etiología es vírica que cuando es un agente cancerígeno como el tabaco. Las mutaciones en la célula tumoral son diferentes y eso hace que los tumores tengan un comportamiento diferente. Se ha visto que los provocados por el VPH presentan mayores índices de curación y por eso ahora se estudia si con tratamientos menos agresivos en estos pacientes se podrían conseguir las mismas tasas de curación.

«Se sabía que el VPH causaba el cáncer de cérvix, pero hace unos años se vio que también provocaba un subtipo de cánceres de cabeza y cuello»

Un cáncer desconocido

El cáncer de cabeza y cuello es el sexto tipo de cáncer más común en Europa. Según la Sociedad Europea de Cáncer de Cabeza y Cuello (EHNS, por sus siglas en inglés) más de 150.000 personas fueron diagnosticadas con estos tipos de cáncer en 2012. Un 60% de estos, más de la mitad, presentaban enfermedad avanzada, cosa que complica el pronóstico y que hace necesario un tratamiento más agresivo. Cuando el paciente se encuentra en fases iniciales, las tasas de curación llegan al 90%. Por eso, hace dos años que esta Sociedad ha iniciado una campaña, «Make Sense Campaign», con el fin de concienciar del problema que suponen estos tipos de cáncer.

A pesar de que algunos famosos como Michael Douglas no han escondido su enfermedad, el cáncer de cabeza y cuello continúa teniendo poca visibilidad pública. «Es un cáncer asociado a actividades como el exceso de consumo de tabaco, al alcohol y ahora, además, al sexo, con lo que son tumores que creo que la gente tiende a esconder. El padre del anterior rey tenía un cáncer de cabeza y cuello [laringe] y eso no contribuyó a una mayor difusión de la enfermedad. De hecho, la impresión de los especialistas es que es una enfermedad aun relativamente desconocida y eso hace que la gente acuda a la consulta muy tarde», confirma Alfonso Berrocal.

De la misma manera opina Marta Camps, odontóloga y que se doctoró bajo la dirección de José Vicente Bagán, jefe de servicio de estomatología del Hospital General de Valencia: «vi mucha odontología hospitalaria y por eso me formé tanto en enfermedades… Ahora ya hace casi veinte años que veo a pacientes en la clínica y aún hay quien me dice: 'ah, pero ¿hay cáncer en la boca?' No se conoce nada».

Síntomas

Las diversas campañas intentan hacer difusión de los síntomas de este tipo de cáncer con el fin de poder hacer un diagnóstico precoz de la enfermedad. Una ronquera, dolor de garganta, molestias al tragar, una llaga en la boca, placas blancas o rojas en la lengua, una disminución de la salivación o un cambio en las mucosas, son algunos de los síntomas ante los que se recomienda visitar al especialista si no han curado en tres semanas. También «una lesión que es dura a la palpación. Un bulto duro en una mucosa que es blanda, es sospechoso» comenta Marta Camps quien insiste en que el diagnóstico precoz es fundamental: «no se puede entretener al paciente tres meses con enjuagues bucales a ver qué tal». Reconoce que ha visto más casos de los que se imaginaba en su vida profesional: «Pensaba que iba a ver uno o dos y últimamente he visto muchos más. En julio, dos en la misma mañana. Estuve todo el verano dándole vueltas y en septiembre, tras las vacaciones, vi otros dos». A pesar de ello, Marta Camps destaca el aspecto positivo: «El cáncer de boca se cura si se diagnostica».

Importancia de la prevención

De momento, los cánceres de cabeza y cuello no disponen de ningún sistema de cribado. Actualmente se investiga con algunas proteínas asociadas a la infección con el fin de poderlas detectar en saliva o en la cavidad oral pero eso aún es a nivel experimental. La mejor prevención continúa siendo la de eliminar los principales factores de riesgo: tabaco y alcohol. Es más «el consumo de tabaco puede potenciar los efectos del VPH, por lo que reducir alcohol y tabaco siempre es positivo» apunta Alfonso Berrocal. Una buena higiene de la cavidad oral también es importante así como adquirir la costumbre de visitar al odontólogo una vez al año y autoexplorarse la boca ante el espejo.



El consumo de tabaco puede potenciar los efectos del VPH
 

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