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jueves, 9 de julio de 2015

Ampollas y cáncer de piel: cuándo empezar a preocuparse


Es común quemarse debido al exceso de exposición al sol, pero, ¿cuándo se puede considerar grave una quemadura? La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), contesta que si una ampolla causada por el sol dura más de dos días ya se le puede otorgar la cualidad de peligrosa.

    Si una ampolla causada por el sol dura más de dos días ya se le puede otorgar la cualidad de peligrosa

Para prevenir este tipo de problemas, la asociación recomienda evitar la exposición al sol en las horas en las que más incide (sobre todo entre las 12 y las 16 horas); cuidar piel y ojos, para lo que hay que llevar gorra, camiseta y gafas de sol; poner protección solar con un factor superior a 30 y aplicando de nuevo cada 2 horas; prescindir del el uso de cabinas de bronceado.

Los niños necesitan cuidados especiales aunque, al final, lo mejor es protegerlos empleando un protector solar con factor superior a 30 y camiseta y gorra en todo momento para tapar la máxima superficie corporal posible.

EVITAR EL MELANOMA

Si no se siguen estas pautas, la piel sufre el riesgo de desarrollar, no solo quemaduras, sino un cáncer de piel. Aunque el melanoma no es el cáncer cutáneo más frecuente, sí que es uno de los más mortales. Controlar el aspecto de los lunares y las manchas de la piel es esencial para detectar a tiempo un posible riesgo.

Es por ello que los expertos idearon la llamada regla ABCDE. Esta consiste en analizar la asimetría de la mancha, los bordes, el color, el diámetro y la evolución. Si bien estos cinco puntos no son determinantes, son un punto de partida para acudir al dermatólogo en caso de ver algo raro.

DIFERENCIAR UN MELANOMA DE UNA MANCHA BENIGNA

Para descartar un posible cáncer de piel, han de conocerse las características de un lunar común. Normalmente, tiene un tamaño inferior a 5 o 6 mm de ancho y la forma suele ser redonda u ovalada, con un área lisa y borde regular.

Además, el color puede variar entre rosado, tostado o castaño, pero siempre con tonos homogéneos. No obstante, la gente con piel más oscura suele presentar lunares más oscuros, lo que no quiere decir que necesariamente sea un lunar perjudicial.

Entonces, ¿cuándo se puede sospechar de un melanoma? La regla del ABCDE es un viejo truco que permite determinar si hay riesgo o no. El primer punto a tener en cuenta es la asimetría. La forma de un melanoma maligno no es simétrica como lo puede ser una mancha de la piel no peligrosa. Esto quiere decir que si se traza una línea que divide el lunar, las mitades no coinciden.

En segundo lugar, los bordes irregulares y el color desigual. Si la tonalidad cambia dentro del mismo lunar es motivo de alarma. El color puede mostrarse con tonos bronce, marrón o negro. Incluso, a veces es posible que sea blanco, rojo, azul u otro matiz.

Las manchas de la piel peligrosas suelen tener un diámetro superior a 5 o 6 mm, aunque no siempre es así (no se puede excluir un melanoma por ser más pequeño). Como referencia para averiguar si la mancha supera estas dimensiones, se puede pensar en la goma de borrar de un lapicero.

Finalmente, hay que evaluar la evolución. Un buen indicador de posible melanoma es que el lunar haya cambiado de aspecto o revele síntomas de picor, dolor o sangrado.

Teniendo en cuenta esta regla, la AEDV advierte de que no necesariamente todos los melanomas malignos cumplen todos y cada uno de los puntos anteriores. Puede que sólo adquiera alguna de las características mencionadas.





Hay que tener cuidado con el exceso de exposición al sol

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