viernes, 27 de marzo de 2015

Efectos secundarios de la radioterapia

La radioterapia, al mismo tiempo que elimina células enfermas, puede afectar a los tejidos sanos cercanos al área de tratamiento y como consecuencia aparecen efectos secundarios, sólo en la zona que ha recibido el tratamiento.

Los efectos secundarios de la radioterapia son difíciles de prever con exactitud, ya que dependen de múltiples factores como son la zona del organismo donde se realiza el tratamiento, la dosis, el fraccionamiento y la susceptibilidad individual de cada persona. 

En algunas se producen efectos mínimos, mientras que en otras, éstos son más serios y es necesario administrar tratamiento médico para su control.

  • Efectos secundarios generales 
    • Cansancio (astenia)
      Es frecuente que durante el tratamiento radiante, te sientas más cansado de lo habitual. El tratamiento en sí produce poco cansancio, pero puede ser consecuencia de otros tratamientos asociados y del desplazamiento diario al hospital.
      Esta sensación es temporal y desaparece algún tiempo después de finalizar la radioterapia. Aunque algunas personas continúan realizando sus tareas normales, es aconsejable que descanses unas horas tras recibir la sesión de radioterapia. 
    • Reacciones en la piel
      La piel del área tratada puede sufrir alteraciones muy similares a una quemadura solar.
      Tras dos o tres semanas de radioterapia aparece una coloración rojiza (eritema). Según avanza el tratamiento va adquiriendo una coloración más pigmentada y oscura, que desaparecerá en uno o dos meses tras finalizar la terapia. 
    • Caída del pelo (depilación)
      La radioterapia destruye el folículo piloso, por lo que aproximadamente, a las dos o tres semanas de iniciar el tratamiento se aprecia, exclusivamente en la zona irradiada, una caída de pelo.
      En este caso afectará a la zona de la barba del cuello que está siendo tratada. Esta depilación es permanente.
  • Efectos secundarios específicos 
    • La mucosa es altamente susceptible al efecto de la radiación, provocando alteraciones (mucositis) que aunque no son graves, pueden resultar molestas. Estas comienzan a apreciarse tras una o dos semanas de tratamiento. Según avanza el tratamiento van apareciendo pequeñas heridas en la mucosa (aftas), que aunque en la laringe no se ven, provocan dificultad y molestia al respirar, y dificultad para hablar. La afectación de la mucosa de esta zona se llama laringitis
    • Es muy frecuente que, debido a la alteración de la mucosa se produzca una infección por hongos. En el caso que esto ocurra, tu médico te recomendará el tratamiento más adecuado, solucionándose en pocos días. 
    • A esto suele unirse también la aparición de dificultad para tragar (disfagia), y puede asociarse una sensación nauseosa y pérdida del apetito y del gusto, que dificulta más la alimentación del paciente. 
    • Es habitual también que se produzca sequedad de la cavidad orofaríngea (xerostomía). 
    • Si el paciente no se opera y recibe radioterapia exclusiva en la glotis por un tumor pequeño, puede aparecer disfonía o  afonía por inflamación de las cuerdas vocales.

Todas estas alteraciones pueden impedirte que te alimentes correctamente, por ello, es importante que le notifiques, cuanto antes, a tu oncólogo radioterapeuta cualquier alteración que aprecies. Él te indicará las pautas de tratamiento que debes seguir para reducir las molestias.

Recomendaciones
Es importante que antes de iniciar la radioterapia le preguntes a tu oncólogo radioterapeuta, las dudas que tenga sobre cualquier aspecto del tratamiento. Él te podrá responder y asesorar de forma individualizada sobre el mismo.


Los efectos secundarios de la radioterapia son difíciles de prever con exactitud

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