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miércoles, 13 de julio de 2016

El 73% de los españoles aumenta su riesgo de enfermar por sedentarismo

  • La prevalencia de dolencias crónicas como hipertensión y diabetes son entre 2 y 4 veces mayores en personas inactivas
  • La actividad física de las españolas es notablemente menor que la de los hombres.

¿Si le ofrecieran una píldora que reduce su riesgo de sufrir enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión o el cáncer? ¿Y si para tomarla tuviera que esperar media hora cada día? Eso es exactamente lo que sucede con el ejercicio físico: dedicarle más de 30 minutos diarios cinco días a la semana aleja de forma notable el riesgo de sufrir estas enfermedades. Pero los españoles, como en Matrix, han elegido en su mayoría la píldora más peligrosa: la del sofá.

La incidencia de la hipertensión en el tramo de edad de 55 a 64 años pasa del 17% al 31% dependiendo si practican ejercicio o no. En la población de 45 a 64 años la prevalencia de diabetes se triplica en los sedentarios

No es una forma de hablar, ni una suposición: un nuevo estudio realizado entre los españoles muestra de forma abrumadora el salto gigantesco que hay entre la salud de quienes hacen deporte y quienes no. La incidencia de enfermedades "se incrementa notablemente en la población inactiva, cuadruplicándose en algunos casos con respecto a la observada en la población que practica actividad física o deporte". Y añade: "El riesgo estimado de padecer algunas de estas enfermedades se puede llegar a duplicar".

Esa son algunas de las principales conclusiones de un estudio que acaba de publicar el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, que destaca cómo las mujeres y los grupos con menor educación están muy por detrás en este hábito saludable. Y un dato que sorprende, a la luz de la evidencia: el 73% de los españoles están muy por debajo del umbral de actividad física que les ayudaría a alejar el riesgo para su salud.

"Todos sabemos que hacer ejercicio es bueno, pero antes de ver los resultados no nos imaginábamos que las diferencias fueran tan enormes en la prevalencia de enfermedades", asegura Victoria Ley, coordinadora científica de este trabajo que ha realizado la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte.

No es una culpa de las personas que no hacen ejercicio, es una responsabilidad social: España apenas invierte en prevención de enfermedades crónicas

En el estudio, que cruza datos de una encuesta a 22.842 españoles, se observan reducciones importantes en el porcentaje de personas con una percepción de salud negativa, el consumo de medicamentos y la prevalencia de patologías. Por ejemplo, la incidencia de la hipertensión en el tramo de edad de 55 a 64 años pasa del 17% al 31% dependiendo si practican ejercicio o no. En la población de 45 a 64 años la prevalencia de diabetes se triplica en los sedentarios.

Los investigadores también cruzaron los datos de actividad física y el uso de medicamentos en las últimas semanas: el 56% de las personas que no practican apenas actividad física toman medicinas, mientras que este consumo se reduce al 38%-39% en los grupos más deportistas. Un dato que ayuda a suponer el gigantesco ahorro que supondría para el Estado la inversión en conseguir que más gente realice ejercicio.

"Si los españoles se pusieran a hacer deporte, pagaríamos la deuda", bromea Victoria Ley, jefa de Deporte y Salud de la Agencia. Un estudio publicado el año pasado cuantificó el gasto que supone para los países europeos la inactividad física de la población: 80.000 millones anuales para la UE. En el caso concreto de España, este factor carga casi mil millones al año (990) por su incidencia en enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer de colon y de mama. "La inactividad física puede convertirse en un riesgo mayor para la salud pública que fumar", resaltaba ese trabajo. El estudio del Ministerio considera que el coste económico directo del sedentarismo supone aproximadamente el 10% del coste sanitario en España y el Consejo Superior de Deportes cree que se podrán ahorrar 5.000 millones anuales.

El 80% de las españolas está por debajo del umbral de la actividad recomendable, frente al 66% de los hombres

"La dependencia aumenta muchísimo entre quienes no han realizado deporte. El coste social de la inactividad física es dramático", lamenta la investigadora, que ya está trabajando desde su departamento con cursos para que los médicos aprendan a recetar ejercicio físico entre sus pacientes, dado su altísimo valor.

"Numerosos estudios han demostrado que la inactividad física es el cuarto factor de riesgo de mortalidad global, causando el 10% de las muertes en Europa", señala. A la inactividad física se ha atribuido al menos el 10% de enfermedades cardiovasculares, el 7% de las diabetes tipo 2, el 10% del cáncer de mama y cáncer de colon, y el 9% de mortalidad prematura, asegura el informe. El impacto en la esperanza de vida del deporte es de siete años. Los investigadores también han observado una correlación muy clara entre ejercicio físico y menor incidencia problemas de salud mental.

    "Si los españoles se pusieran a hacer deporte, pagaríamos la deuda", bromea Victoria Ley

Por último, pero ni de lejos lo menos importante, la cuestión socioeconómica apuntada al principio: las mujeres y quienes cuentan con peor educación hacen mucho menos ejercicio, por lo que están mucho más expuestos a las consecuencias negativas de esta inactividad. El 80% de las españolas está por debajo del umbral de la actividad recomendable, frente al 66% de los hombres. Y el 83% de los españoles con educación básica es peligrosamente sedentario, frente al 62% de los que cuentan con educación superior.

"Hay que centrar las campañas en estos grupos, trabajar con ellos. Las mujeres dejan de hacer deporte en la adolescencia, pero luego hay numerosos factores que influyen en su menor actividad física", explica Ley. Del mismo modo, la escasa educación influye en la falta de acceso a información sobre la importancia del ejercicio o de la alimentación adecuada, sostiene la experta. No es una culpa individual de las personas que no hacen ejercicio: es una responsabilidad social. Un dato: el gasto sanitario en prevención de enfermedades crónicas no llega al 3% en España, frente al 80% que se dedica a su tratamiento.



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