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lunes, 25 de julio de 2016

Todo lo que debes saber si vas a tomar el sol

Estamos concienciados de la necesidad de protegernos del sol pero aún adoptamos ciertos hábitos que no son del todo correctos. Leonor Prieto, directora científica de La Roche-Posay, nos da las claves para que este verano el sol no sea un problema para tu piel

¿Cuáles son los malos hábitos que adoptamos a la hora de tomar el sol?. Te desvelamos los más comunes para que tomes nota este verano.

1. Pensar que sólo hay que protegerse cuando vamos a la playa o a la nieve: lo ideal sería protegerse todo el año (por ello existen cremas de tratamiento con filtro adaptado a la radiación lumínica cotidiana). También hay que protegerse cuando se va a pasear por la ciudad o el campo, cuando vamos de compras al aire libre, cuando estamos en el jardín de casa, en el parque...Todas estas situaciones se consideran “sol intenso”.

2. No protegerse cuando no hace sol: la radiación UVB se frena casi totalmente a través de nubes y cristales, así como los infrarrojos (responsables de la sensación de calor), pero las radiaciones UVA sí los atraviesan por lo que nos irradian y provocan daños en nuestra piel.

3. Tomar el sol en las horas de máxima intensidad solar: de las 12 h a las 17 h (aprox). Si al pasear vemos que nuestra sombra es más pequeña que nuestra altura, quiere decir que no deberíamos estar expuestos al sol.

4. Pensar que el “fotoprotector”, como tiene un índice alto y es resistente al agua, con una vez al día estamos totalmente protegidos: hay que renovar la aplicación y hacer exposiciones cortas y progresivas. Además del fotoprotector hay que usar sombreros, gafas, camisetas, ponerse debajo de la sombra o la sombrilla...

5. Dejar de usar el fotoprotector cuando estamos morenos: nuestra melanina nos protege escasamente del sol. Aunque no nos quememos, las radiaciones ultravioletas están provocando reacciones “invisibles” al ojo humano, pero acumulativas en nuestro organismo: manchas, envejecimiento, alergias solares, sequedad de la piel, disminución de las defensas de la piel y el organismo (herpes, infecciones...) y pueden ayudar también a largo plazo al desarrollo de cánceres cutáneos.

6. Pensar que aunque te quemes, no pasa nada. La quemadura desaparece y la piel se renueva: los daños del sol son acumulativos a lo largo de la vida. Nuestra piel tiene memoria. De ahí los problemas graves a largo plazo: las quemaduras repetidas en la infancia pasan factura al cabo de 1 ó 2 décadas.


CLAVES PARA ELEGIR TU PROTECTOR SOLAR

1. PROTECCIÓN AMPLIO ESPECTRO: es necesario que cubra todo el espectro solar (desde los rayos UVB hasta los infrarrojos).

2. ÍNDICES EQUILIBRADOS: tiene que haber un equilibrio entre el índice de protección de los rayos UVB y el de los UVA. Cuando esto ocurre, el símbolo UVA aparece dentro de un círculo.

3. FOTOESTABILIDAD: entre aplicación y aplicación debe mantener el índice de protección solar que aparece en el producto.

4. REMANENCIA: es necesario que sea resistente al agua, sudor, fricciones,...

5. SUSTANTIVIDAD: reparto uniforme de la fórmula.

6. TOLERANCIA: que esté testado bajo control dermatológico asegura una máxima tolerancia y seguridad.

7. COSMETICIDAD: diferentes texturas para distintos gustos y tipos de piel.

8. CONSEJO ESPECIALIZADO: el dermatólogo o farmacéutico te podrán recomendar el protector solar que mejor se adapte a tu piel.



Hay que tener mucho cuidado a la exposición solar

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