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viernes, 15 de julio de 2016

Tomate, el aliado de la dieta durante el verano

La gran cantidad de agua, su riqueza nutricional y el bajo contenido calórico hacen del tomate un alimento ideal para una época calurosa donde bajamos nuestra actividad física

El tomate es una de las hortalizas más consumidas del mundo y, además de ser muy sabrosa y un ingrediente indispensable en la dieta mediterránea, es un alimento indispensable para las dietas de adelgazamiento. 100 gramos de tomate aportan solo 18 calorías.

“La importante cantidad de agua, su riqueza nutricional y su bajo aporte calórico son un buen reclamo para incluir los tomates en la alimentación durante el verano, época en la que el calor y las vacaciones muchas veces van acompañados de una disminución de la actividad física” recomienda la nutricionista Glòria Tamayo.

Más allá de ser refrescante y ligero, el tomate es un potente antioxidante gracias al licopeno. “El licopeno es quizá el fitonutriente más característico de los tomates. Es un carotenoide, pigmento responsable del color rojo de esta hortaliza (cuanto más rojo, más licopeno) y que no solo protege la salud de la planta, también la nuestra, protegiendo el organismo del estrés oxidativo y ayudando a disminuir el riesgo de enfermedades crónicas como la osteoporosis o las cardiovasculares” explica Tamayo. El consumo regular de tomate ha demostrado que disminuye los niveles de colesterol LDL y los triglicéridos en la sangre.

Un tomate puede aportar alrededor del 40% del requerimiento diario de vitamina C

Tamayo también nos explica que los tomates son ricos en vitamina C, de hecho, es nuestra principal fuente de esta vitamina en verano junto a los pimientos. Un tomate puede aportar alrededor del 40% del requerimiento diario de vitamina C. Esta vitamina es un antioxidante natural que favorece la eliminación de radicales libres causantes del envejecimiento y de muchas enfermedades.

La vitamina A, también presente en el tomate, ayuda a mejorar la visión, la prevención de la ceguera nocturna y la degeneración macular.

El tomate es muy bueno para ayudar en la digestión, al contener sales orgánicas ácidas, concretamente malatos y citratos. Precisamente por esta cuestión, sin embargo, no es recomendable en personas que tengan cálculos renales. Si por ejemplo deseamos aprovechar toda la fibra de los tomates (cuestión que, como sabemos, nos ayuda a mantener un sistema digestivo sano), siempre se debe optar por comernos el tomate con su piel, sin pelarlo.

¿En crudo o cocinado?

Podemos comprar tomates todo el año pero, de hecho, es ahora en verano cuando los tomates, cultivados de forma natural, maduran y están en su punto optimo. Los tomates que a veces encontramos en las tiendas en invierno son recogidos y transportados cuando aún están verdes y para que sean de color rojo antes de ser vendidos se utiliza gas etileno. Este gas actúa en el color pero no en el sabor, por eso estos tomates son insípidos. Un tomate madurado en la rama huele a tomate y sabe a tomate pero por desgracia este olor y sabor solo lo podremos disfrutar durante unos meses.

Seguramente la mayoría de personas pensaría que comer el tomate crudo es mejor que comerlo cocinado. Sin embargo, el estudio Propiedades funcionales y beneficios para la salud del licopeno, publicado en la revista Nutrición Hospitalaria, explica que, con el calor, el licopeno “intensifica su potencial antioxidante en comparación con el tomate crudo en el cual se recomienda, para su mejor aprovechamiento, cocinarlo preferentemente con aceite de oliva”.

Es cierto que la cocción destruye parte de la vitamina C del tomate ya que esta es inestable a partir de 40ºC y se degrada fácilmente con la oxidación, el calor y que además se disuelve en el agua. El mismo estudio de Nutrición Hospitalaria aconseja que si se come crudo es recomendable combinarlo con un aderezo que contenga grasa (aceite de oliva), conservando la piel y las semillas.

Si hablamos de recetas la lista es infinita, el tomate es la hortaliza más consumida en todo el mundo y de las más versátiles. En la dieta mediterránea el tomate es el protagonista de la salsa más famosa, el sofrito. En verano el tomate no puede faltar en cualquier ensalada y siempre podemos disfrutar de recetas tan típicas y frescas como el gazpacho o el salmorejo. 


El tomate, uno de los grandes productos del verano

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