lunes, 13 de junio de 2016

«La mejor decisión de nuestra vida»

  •     «El tabaco es una droga... y no precisamente blanda», coinciden Ignacio Esarte y Enrique de Mata, dos antiguos fumadores
  •     Dos exfumadores cuentan cómo es su vida y cómo se sienten tras dejar el tabaco
Ignacio Esarte (Elizondo, 1941) y Enrique de Mata (Logroño, 1985) tienen mucho en común. No sólo el descafeinado solo que piden al camarero antes de empezar a hablar. Tienen un pasado, digamos, tabaquero. Los dos, pese a la diferencia de edad, han sido grandes fumadores. Más Esarte. Por edad, precocidad e intensidad. «Empecé a fumar a los siete años y al final me fumaba hasta tres paquetes. Subía tres peldaños y me tenía que parar. No podía respirar». De Mata empezó a fumar tarde. Primero fue fumador social; luego 'evolucionó' hasta el paquete, paquete y medio... «o más si era fin de semana». Los dos hablan del tabaco en pasado. Los dos son exfumadores. Los dos celebraron ayer, sin humo, el Día Mundial sin Tabaco.

Para De Mata fue su primer día sin humo. Hace siete meses se fumó su último cigarro. Fue después de asistir a uno de los cursos de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) a los que cada año acuden unas 3.000 personas. «Ya lo había intentado en otras dos ocasiones... aunque no fui sincero del todo», explica De Mata, que achaca a una pérdida familiar una de sus recaídas. Todo falló hasta que acudió a pedir ayuda. «He seguido a rajatabla todo lo que me decían y la verdad es que me ha ido muy bien. He conseguido dejarlo y no tengo ninguna intención de volver a fumar».

Ignacio Esarte ha sido fumador durante 42 años. Y habla de las secuelas como un futbolista hablaría de sus lesiones o de sus títulos: «Una bronquitis crónica, una insuficiencia respiratoria, un poco de aterosclerosis, un infarto... y el cáncer, claro». Dejó de fumar en 1990, 42 años después de su primera calada. Tres años después, cuando estaba trabajando, sufrió un infarto. «El médico me dijo que menos mal que había dejado de fumar, que si no no habría salido». En el 2013 el susto fue más serio... «Tenía un tumor entre la faringe y la laringe. No se si fue por fumar pero...». Una especie de 'duda retórica'.

LAS FRASES

Enrique de Mata Exfumador
  • «El tabaco está socialmente permitido y la gente cree poder dejarlo cuando quiera, pero no es así»
  • «Quien tenga su primer cigarro, que lo piense antes de encenderlo. Si no lo hace, ganará mucho»

Ignacio Esarte Exfumador
  • «Empecé a los 7 años y al final fumaba tres paquetes. Subía tres peldaños y no podía respirar»
  • «Tengo bronquitis crónica, insuficiencia respiratoria, aterosclerosis, sufrí un infarto y un cáncer»

Esarte y De Mata son exfumadores convencidos pero alejados del radicalismo. «¿Prohibir el tabaco? Menuda pregunta». Ninguno contesta, pero los dos saben que es malo, que era malo. Ahora y cuando fumaban. «Claro que sabía que me hacía daño y claro que en casa siempre me decían que cuándo lo iba a dejar...», recuerda Esarte. De Mata va más allá: «El tabaco es una droga... y no precisamente blanda. Está socialmente permitida y la gente dice que puede dejarlo cuando quiera, pero no es así».

Por eso a los dos se les cae el alma a los pies cuando pasean y ven fumar a algún menor . «Me da mucha pena», dice Enrique de Mata mientras Esarte asiente. «Alguna vez les he dicho que no saben lo que les espera, que en algún momento serán exfumadores, pero que es un camino muy duro». «A quien tenga su primer cigarrillo en la mano le diría que se lo piense mucho, que se lo piense dos veces antes de encenderlo. Si no lo hace habrá ganado mucho».

Esarte aún recuerda cuando para entrar a su trabajo tenía que apartar la densa cortina de humo de tabaco que lo inundaba todo. De Mata recuerda las noches en vela al volante acumulando colillas en el cenicero. Por eso aplauden la ley del tabaco que sacó el humo de todos los espacios públicos, pero creen que no vendrían mal más campañas informativas. Sobre todo para los jóvenes. «Casí que tendría que ser una asignatura en la que aprendieran sobre el tabaco y sobre el resto de drogas. Que sepan a qué se exponen».

Dejar el tabaco no es sencillo. Sí satisfactorio. Como todo no hay reglas escritas y cada caso es un mundo. Esarte, por ejemplo, un día se fumó un puro y no volvió a probar el tabaco. De Mata recurrió primero a los chicles de nicotina y después a los de menta. «Ha sido la mejor decisión de nuestra vida», concluyen. 


La mejor decisión de sus vidas

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