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jueves, 13 de octubre de 2016

Deja el tabaco y retoma las riendas de tu salud

Uno de los hábitos que más infelicidad producen a nivel psíquico son las adicciones porque nos quitan control vital; esto ocurre en el 80% de los consumidores de nicotina. Esta es una de las ideas destacadas durante la jornada “Dejar de fumar: un reto de todos. Recursos para promover la deshabituación”, un abordaje multifactorial del tabaquismo con profesionales de diversas sociedades científicas.


Según la Organización Mundial de la Salud, casi 6 millones de personas fallecen al año por causas atribuibles al consumo de tabaco, siendo la primera causa de muerte evitable y una de las mayores amenazas para la salud pública mundial.

El tabaquismo es una enfermedad crónica que pertenece al grupo de las adicciones porque crea dependencia física y psicológica, y es la forma más extendida de abuso de drogas.

María Soledad Casasola, enfermera y jefa del Servicio de Atención al Paciente del Hospital Universitario Ramón y Cajal, afirma: “Cuando se nos presenta un paciente fumador, la Ley nos obliga a informar de la enfermedad que padece”.

Sin embargo, sólo un 10% de los profesionales sanitarios realizan un diagnóstico y tratamiento del tabaquismo en España, según señala José Luis Díaz-Maroto, médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y miembro de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

Estos datos se han puesto sobre la mesa durante la jornada “Dejar de fumar: un reto de todos. Recursos para promover la deshabituación”, celebrada a finales de septiembre en el Espacio Harley (Madrid), una iniciativa de la Fundación Más que ideas con la colaboración de Pfizer.

¿Por qué fumamos?

Cuando una persona prueba el tabaco por primera vez, nunca es una experiencia agradable. Sin embargo, hay una serie de factores sociales -grupos de presión en nuestro entorno- y otros ambientales, como la publicidad y la accesibilidad, que hacen que estemos más predispuestos a iniciarnos en el tabaquismo.

“El 80% de los consumidores de nicotina se hacen adictos y esto no ocurre con otras drogas como la heroína”, informa Eva de Higes, neumóloga del Hospital Universitario Fundación Alcorcón de Madrid y miembro de la SEPAR.

En sólo 9 segundos, la nicotina del cigarrillo ya está haciendo efecto en el cerebro.

Tal y como precisa Pedro Aguilar, psicólogo del Departamento de Prevención y Promoción de la Salud de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), la creencia de que fumar ayuda a manejar el estrés y la ansiedad es falsa porque quien dirige su vida es la persona, no el tabaco.

“No es que la nicotina nos relaje -apunta la experta en Neumología- es que no tomarla nos estresa”.

El cerebro liga una serie de estímulos, como un color o un olor, con las ganas de fumar, lo cual hace que el paciente que está en proceso de abandono del tabaco sea más vulnerable a tener una recaída.

Según Díaz-Maroto, los tres principales motivos de recaída son el síndrome de abstinencia, la aparición de depresión y el aumento de peso.

“Cuando una persona recae se produce una molesta sensación de incoherencia interna y el autorreproche suele producir ansiedad y depresión, dos de los antecedentes mejor conocidos de la adicción”, expone Aguilar.

Cigarrillos electrónicos, ¿sí o no?

Los ponentes también centraron su atención en los efectos nocivos del cigarrillo electrónico.

La OMS prohíbe publicitarlos como una herramienta para dejar de fumar, alegando que contienen otros productos químicos, algunos de ellos tóxicos.

Según Leire Gaztelurrutia, farmacéutica comunitaria y miembro de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC), “no hay estudios que demuestren que sean eficaces ni seguros, de hecho, se han encontrado sustancias nocivas y cancerígenas”.

La SEFAC, junto con otras 36 sociedades científicas, ha exigido que se iguale el uso del cigarrillo electrónico al del tabaco.

El Parlamento Vasco ya aprobó el pasado mes de abril la Ley de Adicciones, siendo la primera comunidad que impide el consumo de cigarrillos electrónicos en los lugares en los que no se permite el tabaco.

Por su parte, el doctor Díaz-Maroto ha afirmado que “muchas patentes de cigarrillos electrónicos ya están compradas por la industria tabaquera”.

“Muchos jóvenes -añade- se inician así en la nicotina y luego pasan al tabaco tradicional”.

Financiación de los fármacos

Uno de los asuntos de actualidad que se abordaron durante la jornada fue la financiación de los tratamientos sustitutivos de la nicotina (TSN), que actualmente son de venta libre.

Los TSN administran nicotina de forma decreciente a través de comprimidos, parches y chicles.

Para el doctor Díaz-Maroto, los medicamentos para dejar de fumar son coste-efectivos y “es un error grave que no estén financiados por el Sistema Nacional de Salud”.

“Nadie duda de que haya que financiar los tratamientos de la hipertensión y la diabetes, pero esto no ocurre en el caso del tabaquismo”, afirma César Minúe, médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y miembro de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SemFyc).

También coincidió con esta idea Regina Dalmau, cardióloga del Hospital Universitario La Paz de Madrid y presidenta del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT).

Colectivos de alto riesgo

Como las intervenciones contra el tabaquismo deben ser lo más individualizadas posibles, al final de la jornada se dedicó un espacio a aquellos colectivos que requieren una atención más específica para dejar de fumar.

El tabaquismo es la principal causa de EPOC, entre un 15% y un 20% de los fumadores pueden desarrollarla a lo largo de su vida”, explica Ángela Ramos, neumóloga del Hospital Fundación de Alcorcón y miembro de la SEPAR.

En cuanto a los pacientes con trastorno mental grave, Manuel Arrojo, psiquiatra en el Complejo Hospitalario de Santiago y vocal de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB), considera que “en las personas con esquizofrenia grave hay una mayor proporción de fumadores y de dependencia que en otros trastornos metales, seguida por el trastorno bipolar”.

Otro colectivo que requiere atención especial son las personas con discapacidad, de las cuales alrededor del 12% son fumadoras.

Blanca María Benito, psicóloga y secretaria de la Sociedad Española de Especialistas en Tabaquismo (SEDET), destaca la necesidad de formar a los profesionales y a las personas con discapacidad con medidas de sensibilización adaptadas.

Por su parte, Raquel Nieto, representante de la Federación Nacional de Asociaciones de Pacientes Alérgicos y con Enfermedades Respiratorias (FENAER), resalta la importancia de las asociaciones de pacientes alegando que “son una parte activa en todos los procesos sanitarios y pueden transmitir un mensaje de manera mucho más cercana”.


La nicotina no relaja, sino que estresa cuando no se fuma

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