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miércoles, 4 de mayo de 2016

¿Pueden fumar y beber los laringectomizados?

Pura lógica: por fumar o beber, no puede tener otro cáncer de laringe quien ha sido sometido a una laringectomía total. Y tampoco, si fuma, no le puede pasar el humo a los pulmones por la boca. Esta ‘sólida’ argumentación me la dio un laringectomizado. Yo le pude añadir que tampoco corría ningún riesgo de tener pólipos en las cuerdas vocales ni volvería a tener laringitis ni padecería nunca más disfonía.

Y hablando del tabaco, hay que admitir que los fumadores de pipa no se ‘hollinan’ los pulmones como quienes fuman cigarrillos. Aparte de que fumar en pipa es probablemente el modo más placentero de fumar, de aroma más agradable y menos irritante de las vías respiratorias de quienes están próximos al fumador. El fumador de pipa saborea el humo del tabaco y lo devuelve por la boca o por la nariz, pero nunca se lo traga. Y, quizá, el tabaco de pipa es el menos cargado de componentes –aditivos de por sí muy perniciosos– para estimular la ansiedad de fumar. Con la pipa se evita, además, tragarse el humo de la combustión del papel, otro factor dañino. Aún así, tampoco está a salvo del cáncer; el suyo suele ser de lengua.

Otra cosa es que al fumador de pipa el humo, aunque en menor cantidad, le llegue a los pulmones por la respiración como a quienes están cerca de un fumador o en un local con el aire contaminado por el humo; y que a los laringectomizados, el humo de origen propio o ajeno les afecte los bronquios y los pulmones al entrar directamente por el estoma en la tráquea.

Estas consideraciones me han surgido porque, no hace mucho, en una clase de logopedia, un laringectomizado dijo que todas las mañanas se tomaba un carajillo y que el médico le había dicho que podía hacerlo. Y añadió que también fumaba. Magdalena, la logopeda, le advirtió que el tabaco, el alcohol y el reflujo gástrico son los principales inductores del cáncer y su reaparición. Yo, en cambio, le dije que no se preocupara, que, fumando, lo máximo que podía conseguir era un cáncer de lengua y que esto se podía solucionar con la resección parcial o total de la misma y que sólo le afectaría a la capacidad de hablar con la voz esofágica y de comer. También le podría surgir un cáncer en el paladar, en las amígdalas, en suelo de la boca, en el esófago, para sólo citar los puntos más próximos, y hasta con la posibilidad de hacerlo con efectos fatales. Pero en la laringe, ya nunca.

En otra clase de logopedia, también hubo quien dijo que en las comidas bebía vino. «Como se entere la Dra. Rosal...» –le dijo Lali. Y es que la Dra. Rosal no admite ninguna tolerancia con el alcohol y, con buen criterio, es muy severa en la aplicación de todas las medidas para curar el cáncer y prevenir su rebrote.

¿Se puede beber una copa de vino en una comida o alguna cerveza? Pues, sí. Pero una copa puede llevar a otra y más si antes de la operación se bebía en exceso.

Personalmente, nunca he sido bebedor: alguna copa de buen vino en ciertas comidas; y, hace años, esporádicamente, algún whisky o unos sorbos de armañac. Ahora, ni eso. Intenté beber vino en una comida y el primer trago me ardió en el paladar y la faringe, posiblemente por agudización de la sensibilidad debida a la radioterapia. A otros no les produce el mismo efecto.

En tiempos nada lejanos, un porcentaje alto de afectados por el cáncer de laringe respondía al tipo de fumador o bebedor –o ambas cosas– y de baja cultura. Aunque esta tendencia ha cambiado, en incluso el cáncer de laringe se da en personas que no han bebido ni fumado nunca, el alcohol y el tabaco son sus principales factores etiopatogénicos. Así lo confirmó la foniatra Dra. Bueno en el VII Encuentro de Voluntariado de Baleares de la Asociación Española Contra el Cáncer, al dar una clara y precisa explicación de esta afección.

Entonces, habría que pensar, los laringectomizados no fuman ni beben. Pues, no. Después de la ‘oportunidad obligada’ que han tenido de desintoxicarse, algunos, habiendo superado muy bien el postoperatorio y haber alcanzado una excelente recuperación reinciden en el fumar o en la bebida. Y, de verdad, da mucha pena saber el caso extremo de un compañero de logopedia que ha alcanzado una buena voz esofágica y del que esperaba pudiera ser monitor de rehabilitación de voz, que ha reincidido en la embriaguez.



Se puede volver a fumar y beber, pero no es muy buena idea

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