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viernes, 6 de mayo de 2016

Experiencias aprendiendo a hablar

Todos los que estamos laringectomizados desde hace tiempo somos conscientes de lo difícil que es aprender a hablar de nuevo. Pero para los que van a ser operados o lo han sido hace poco este problema, en muchas ocasiones, se convierte en una obsesión, queriendo saber a toda costa cuando van a poder hablar, aunque sea un poco.

Con este artículo no pretendo contestar a esas preguntas. Lo que pretendo es hacer unos comentarios basados en experiencias que he vivido en el año que llevo aprendiendo. Basadas tanto en mí como en compañeros y algunas que he oído contar. No son más que meras anécdotas sin ningún valor comparativo. Cada uno de nosotros responde de manera muy particular ante este u otros aspectos de la enfermedad.

Hay dos casos similares que ocurrieron al principio cuando empecé en la asociación y me llamaron mucho la atención. Una chica, la única que he conocido, empezó a hablar justo cuando yo entré en el grupo de principiantes. Cuál no sería mi sorpresa cuando el monitor comentó que llevaba un año intentándolo. Pero más me extraño ver lo bien que lo hacía a los pocos días. En unas semanas avanzó lo que en general se tarda un año durante el cual había estado estancada. Ha pasado otro año desde entonces y ya no va a la asociación, habla muy bien. En el mismo grupo estaba otro que llevaba cuatro años operado y uno en la asociación. Se manejaba bastante bien hablando con voz de rana, lo cual le servía para recibir fuertes reprimendas del monitor. A las pocas semana empezó con las primeras palabras y en menos de medio año dejó de asistir por lo bien que hablaba. Ahora tiene una voz muy clara y potente.

En contrapunto de estos recuerdo a uno que desde el primer día empezó a decir palabras muy inteligibles. Acababa de ser operado y estaba a la espera de recibir radioterapia. A los pocos días cambió de grupo y enseguida dejo de asistir. Hablaba muy bien.

Estos son casos muy individuales, muy raros. Lo normal es que poco a poco y con mucho tesón y constancia vayamos sacando primero las sílabas y después las palabras. También he coincidido con varios que ya estaban cuando yo llegué y después de un año aún están en el primer nivel. Ya empiezan a decir palabras pero muy poco. Uno no logró decir nada durante el tiempo que coincidimos. Varios meses. Ahora ya  lo va consiguiendo y está en el segundo nivel.

Otro caso que recuerdo muy bien es el de un señor mayor, unos 75 años. Le cogí cariño porque se sentó junto a mi las primeras semanas y fui testigo de lo mucho que trabajaba y lo poco que conseguía. Volvimos a coincidir en otro nivel pero se estancó de tal manera que prácticamente estaba igual tras varios meses. Aún sigue estancado, pero no falta ni un día.

El caso más problemático es el otro compañero con el que he estado varios meses. Habla bastante bien pero muy débil, apenas se le puede oír. Tiene un problema con la boca del esófago. En la operación se lo han dejado muy pequeña y no puede manejarla bien. Es un experto en aprovechar lo eructos cuando le salen del estómago, entonce si habla fuerte, pero eso no se puede controlar. Lleva cuatro años luchando y dice que seguirá lo que haga falta, pero se le nota un poco cansado.

Como podemos comprobar hay ejemplos para todos los gustos. Lo más normal es que desde el principio, al cabo de pocas semanas, empecemos a notar cómo podemos pronunciar sílabas y después palabras. La impaciencia, junto con los nervios, no son buenos compañeros. Algunos nos ponemos muy nerviosos y eso dificulta mucho, sobre todo al principio. Pero ¿quién domina esos nervios?  Me encuentro entre estos últimos y cuando el monitor o la logopeda me decían algo al respecto contestaba que durante 60 años he convivido con ellos y no es fácil cambiar a un sesentón. Poco a poco hay que hacerlo, no hay más remedio, solo que es bastante más fácil decirlo que llevarlo a la práctica.

Voy a contar, para terminar, otro caso muy singular. Se trata de un señor de unos 60 años y con un grado de cultura bastante elemental. Muy buena persona, mejor compañero y sobre todo muy alegre. Tiene defectos al hablar como por ejemplo decir "semos en vez de somos", "ansi en vez de así" y otras lindezas o separar las palabras que terminan en "mente" como "estupenda-mente". Para el es como si fuesen dos palabras. Los monitores se empeñan en corregir esos errores y casi lo van consiguiendo, pero ¡que culpa tiene el buen hombre si siempre ha hablado así! Pensando en él he llegado a decir que deberíamos aprovechar a aprender a hablar en Inglés, por ejemplo. Ya que te tenemos que empezar de cero, aprovechar a aprender idiomas.

Humor que no falte.
Ánimo a todos los que empiezan. Es duro pero posible.



Cada persona tiene su propio ritmo de aprendizaje en clase

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