miércoles, 26 de noviembre de 2014

Respirar y oler la brisa del mar

O la del monte o la de la campiña o la del bosque… Me refiero a la del mar porque es la que tengo cerca, en la ribera del dique de poniente, a pocos metros sobre las rocas que baten las olas, unos días suaves y otras levantiscas y con fuerza. ¡Qué limpio y lenitivo el aire salobre para la tráquea, los bronquios y los pulmones!, y mucho mejor si la respiración es la diafragmática. ¡Y cómo huele la brisa marina y las aromáticas oleadas de hinojo, de matas, y de pino tierno que crece en las breves tierras abruptas del litoral.

Sé que todavía habrá laringectomizados (o si lo preferís: personas laringectomizadas) que abrirán unos ojos como platos al oír que el olfato funciona perfectamente. En cuanto a la respiración, ya habrán notado que no es lo mismo hacerlo en un parque con buena vegetación que en unas calles con abundante circulación. Si se usa filtro MHE, se puede comprobar como en el parque se mantiene limpio y se pone sucio en el andar urbano. Y si se usa un cubre estoma blanco, al respirar en una zona contaminada se formará un círculo oscuro en torno a la entrada de la tráquea.

Y, sin embargo, qué fácil resulta volver a oler normalmente, con su repercusión en el disfrute del gusto. Como he explicado en anteriores artículos, sólo hay que hacer circular aire por la nariz que, siempre, mejor o peor según sea alta o baja la densidad de moléculas olorosas que transporte, activará y regenerará la función del epitelio olfativo que estaba atrofiándose por falta de estímulo.

Con sólo generar un hueco en la cavidad bucal –una depresión– ésta se llenará de aire por la presión atmosférica exterior, y el aire que entre usará la vía nasal. No hay más que ejercitar lo que se conoce como ‘bostezo educado’. Manguitos para conectar la tráquea con la boca y así respirar por la nariz, son útiles para acelerar la reactivación del sistema pituitario, pero no imprescindibles. Y los manómetros sirven para comprobar que se hace la acción correcta, que se manifiesta en el desplazamiento de la columna de líquido.

Para confirmar la eficacia del juego depresión/presión en el circuito buco-nasal, puedo manifestar que quienes vienen a clase de habla esofágica conmigo, están aumentado su capacidad olfativa, y que quienes están siguiendo el método explicado en mis artículos y con los que comentamos realización por internet, me manifiestan su mejoría olfativa.


El olor del hinojo, un placer al alcance de los laringectomizados

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