Asociación Barcelonesa de Laringectomizados

lunes, 16 de noviembre de 2015

Cómo prevenir el cáncer de garganta

El cáncer de garganta o laringe es un tumor canceroso que se desarrolla en las células de dicha zona. La laringe forma parte del sistema respiratorio y es el tubo que une la tráquea con la garganta y tiene un papel importante en la respiración y el habla.

Es importante estar atentos a los síntomas que presenta el cáncer de laringe, detectarlos a tiempo pueden hacer la diferencia entre la vida y la muerte.

Signos de cáncer de garganta
  •     La mayor parte de los cánceres de laringe comienzan en las cuerdas vocales, por lo que un cambio en la voz es un signo de alerta temprana,  estar ronco por más de tres semanas es señal de consultar con un médico.
  •    Ganglios del cuello aumentados de tamaño, el primer síntoma de que el cáncer se ha diseminado es una protuberancia o bulto en la zona del cuello.
  •     Un dolor de garganta persistente, o la sensación de tener algo pegado en la garganta que no desaparece, aparte de toser debido a la irritación  pueden ser un signo de cáncer de laringe arriba de las cuerdas vocales.
  •     La dificultad para comer o tragar puede ser señal de tumor en la laringe.

Como prevenir el cáncer de garganta
  •     Como en la mayoría de canceres el consumo de tabaco y de alcohol es una de las causas más importantes. Evitar la exposición al tabaco al no fumar o ser fumador pasivo disminuye el riesgo de padecer ésta enfermedad. El consumo excesivo de alcohol es un factor de riesgo por sí solo.
  •    La frecuente exposición de la glándula tiroides o bocio, a las radiaciones nocivas, y la predisposición genética son los responsables de mayores posibilidades de tener cáncer de garganta.
  •     Una mala alimentación y deficiencias vitamínicas se han asociado con el cáncer laríngeo e hipofaríngeo. Instaurar una dieta balanceada y saludable puede que ayude a evitar estos cánceres. Se recomienda comer alimentos saludables, sobre todo aquéllos de fuente vegetal, seleccionar productos integrales, en lugar de granos refinados, así como comer pescado, pollo y evitar las carnes rojas.
  •    Disminuir la exposición al virus del papiloma humano; Las personas que tienen varias parejas sexuales y sexo oral tienen un riesgo superior de infección por el virus en la boca.
  •     Controlar el reflujo gastroesofágico (acidez) es esencial para prevenir este tipo de tumor. La pepsina que contiene el jugo gástrico produce una inflamación crónica de la laringe.
  •     Fortalecer las defensas del cuerpo, las situaciones de inmunodepresión en cualquier tipo de pacientes, incluidos los enfermos de SIDA, pueden desembocar en el desarrollo de tumores.
  •     Las infecciones de garganta crónicas inducidas por un mal uso del aparato fonador (órganos de respiración, de fonación y de articulación) pueden dar lugar a problemas más graves que pueden desembocar en cáncer. Por esta razón, es fundamental que las personas que necesitan usar la voz para desarrollar su trabajo, hagan un uso adecuado de ella.

El pronóstico favorable del cáncer de garganta depende principalmente de la salud general del paciente, la edad, la etapa del cáncer y el grado del tumor. Afortunadamente, hay casos donde las personas han sobrevivido a todas las etapas y todos los grados del tumor. Es por esto que, las tasas de supervivencia también van a  depender de la eficacia del tratamiento utilizado.


Es importante estar atentos a los síntomas

martes, 10 de noviembre de 2015

Cáncer, sexo y sexualidad

Es probable que la primera vez que le informaron que tenía cáncer haya pensando principalmente en sobrevivir. Pero después de un tiempo, puede que otras preguntas hayan comenzado a surgir. Tal vez se esté preguntando “¿Qué tan ‘normal’ puede ser mi vida incluso si mi cáncer está bajo control?” O tal vez “¿Cómo afectará el cáncer mi vida sexual?” Es importante saber que usted puede conseguir ayuda en caso de experimentar problemas de índole sexual tras el tratamiento contra el cáncer. Existen muchos tratamientos adecuados a su disposición.

El sexo y la sexualidad son partes importantes de la vida diaria. La diferencia entre sexo y sexualidad es que el sexo es visto como una actividad, algo que usted hace con su pareja. La sexualidad en cambio, está más asociado con la manera en que usted se siente como mujer, y se relaciona más con su necesidad de cariño, intimidad y contacto físico.

Los sentimientos sobre sexualidad afectan nuestro entusiasmo por vivir, la imagen que tenemos de nosotros mismos y nuestras relaciones con los demás. No obstante, los pacientes y médicos a menudo no hablan sobre los efectos que el tratamiento contra el cáncer ejercen sobre la vida sexual de la mujer y de la manera en que ella puede sobrellevar dichos problemas. ¿Por qué? Puede que una persona se sienta incómoda al hablar de sexo con su doctor, con algún profesional médico e incluso con su pareja sexual. Muchas personas se sienten avergonzadas y expuestas cuando hablan sobre sexo.

La información aquí contenida es para todas las mujeres que tienen y han tenido cáncer, independientemente de cuál sea su orientación sexual. No podemos responder a cada pregunta que pudiera tener, pero buscamos brindarle suficiente información que permita que usted y su pareja puedan hablar abiertamente sobre su intimidad y vida sexual. También compartiremos algunas ideas sobre cómo abordar el tema con su doctor y con el equipo de profesionales médicos que le atienden. Para finalizar, proporcionamos una lista con otros recursos de ayuda en la sección “Para obtener más información”. En ésta, encontrará otras fuentes alternativas de información.

Tenga en cuenta que el tocarse sensual y/o sexualmente entre usted y su pareja es algo que siempre podrán hacer, sin importar el tipo de tratamiento que haya recibido contra el cáncer. Puede que esto le sorprenda, especialmente si se siente con pocos ánimos y no ha tenido contacto ni actividad sexual por algún tiempo. Pero es verdad: su capacidad de sentir placer a través del tacto permanece siempre.

El primer paso es hablar sobre el tema de su vida sexual con su doctor o algún otro integrante de su equipo de atención contra el cáncer. Así como usted requiere saber cómo su tratamiento afectará su alimentación, cuánto dolor podría llegar a sentir y su capacidad para regresar al trabajo, también tiene el derecho a saber cómo su tratamiento podría afectar la función sexual.

¿Qué es una vida sexual normal?

La gente varía mucho en cuanto a sus actitudes y prácticas respecto a la sexualidad, lo cual dificulta definir lo que es “normal”. Algunas parejas gustan de tener sexo diariamente. Para otras, con una vez al mes es suficiente. Muchas personas consideran el sexo oral (el uso de la boca o la lengua) como un componente normal durante el sexo, mientras que otras no lo consideran aceptable. “Normal” entonces es lo que sea que usted y su pareja encuentren placentero. Debe haber un consentimiento mutuo sobre qué es placentero en su vida sexual.

Es común que las personas que están afrontando el cáncer pierdan en ocasiones interés o deseo por la actividad sexual. Los temores y las dudas, junto con el cáncer y los efectos por el tratamiento, pueden hacer que una persona no se sienta en un óptimo estado. A veces, la preocupación sobre su salud puede que sea mucho mayor que su interés por la actividad sexual. Pero a medida que la persona regresa a sus actividades cotidianas, puede que el deseo por la intimidad vuelva a surgir.

El manifestar interés por el sexo durante toda su vida está bien. Existen algunas personas que creen que el sexo es únicamente para las personas jóvenes y que las personas mayores pierden el interés por el sexo, así como su capacidad de tener actividad sexual. Estas creencias son mitos en gran parte. Muchos hombres y mujeres pueden ser y continúan siendo sexualmente activos hasta el final de sus vidas (consulte la sección “Para obtener más información” para más información sobre la edad y el sexo). Es verdad que la respuesta y el desempeño sexual cambian con el transcurso del tiempo. Por ejemplo, más de la mitad de los hombres mayores de 40 años tienen por lo menos alguna dificultad leve de erección. Para algunos de estos hombres, el problema es severo. Muchas mujeres también notan cambios a medida que su edad aumenta, a veces antes de que inicie la menopausia. La reducción del deseo sexual y problemas de sequedad vaginal pueden empeorar durante y después de la menopausia.

A veces, el problema se centra alrededor de la ansiedad, la tensión u otros problemas en la relación. Otras veces, esto puede resultar de una enfermedad y de medicamentos que causan o empeoran los problemas sexuales. Pero la mayoría de los síntomas pueden ser tratados. En la actualidad se cuenta con medicinas, terapia, cirugía y otros tratamientos que pueden ayudar a las personas a tratar la mayoría de los tipos de problemas que puedan tener. Si desea conservar sus niveles de actividad sexual, es probable que pueda hacerlo.

Si está en una relación y uno de ustedes tiene alguna dificultad sexual, ésta afectará a ambos. Si usted está buscando resolver algún problema de tipo sexual, la solución funciona mejor cuando ambas partes en una pareja participan.
¿Qué es exactamente una respuesta sexual sana?

Una respuesta sexual se conforma de cuatro facetas:
  •     Deseo
  •     Excitación
  •     Orgasmo
  •     Resolución

Una persona por lo general pasa por estas facetas en un mismo orden, pero la respuesta sexual puede ser interrumpida en cualquiera de ellas. Por ejemplo, no se tiene que llegar al orgasmo cada vez que tenga el deseo de tener sexo.

El deseo consiste de experimentar un interés por tener actividad sexual. Puede que solamente piense en sexo, sienta atracción por alguien o frustración por la ausencia de actividad sexual. El deseo sexual es una parte natural de la vida a partir de la adolescencia en adelante.

La excitación es la faceta en la que siente estimulación sexual (en la que una persona siente que se “prende” o “enciende”). El contacto físico y las caricias se sienten mucho más placenteros cuando una persona está excitada. La excitación también se da a través de fantasías sexuales y de imágenes, sonidos, olores y sabores sensuales. Físicamente, la excitación implica que:
  •     El corazón late más rápido.
  •     La presión arterial aumenta.
  •     La respiración se hace más profusa.
  •     Una cantidad mayor de sangre circula hacia el área genital, produciendo que los órganos en esta área, incluyendo el clítoris, se dilaten (en un hombre, el aumento de sangre genera una erección, es decir, rigidez en el pene. En una mujer, el flujo de sangre genera una hinchazón del área genital).
  •     La vagina se humedece y aumenta en tamaño, dilatándose como un globo.
  •     La piel de los genitales (“partes privadas”) adquiere un color rojizo más intenso.
  •     Puede que el cuerpo comience a transpirar o que aumente de temperatura.

El orgasmo es el clímax sexual. Tanto en el hombre como en la mujer, el sistema nervioso genera un placer intenso en los genitales. Los músculos alrededor de éstos se contraen rítmicamente, enviando oleadas sensoriales a través del cuerpo. En el hombre el semen es eyaculado (liberado) cuando estos músculos se contraen. La persona siente sensaciones de placer y satisfacción.

La resolución sucede dentro de pocos minutos tras un orgasmo. El cuerpo regresa a su estado no excitado. Hay una desaceleración de la respiración y los latidos, y la sangre adicional deja de concentrarse en la región genital, aminorándose la excitación mental.

Si una persona se excita pero no logra un orgasmo, la resolución aún se lleva a cabo pero más lentamente. No es dañino excitarse sin lograr un orgasmo; aunque en algunos casos, puede que sea causa de frustración. Puede que algunas personas sientan un leve malestar adicional conforme la sangre abandona la región genital.

Periodo refractario. Los hombres tienen una cantidad de tiempo tras el orgasmo cuando físicamente no pueden tener otro orgasmo. Este lapso, conocido como periodo refractario, suele acrecentarse conforme el hombre envejece. Puede que un hombre mayor de 70 años requiera esperar días entre un orgasmo y otro. Las mujeres no tienen un periodo refractario y muchas pueden tener orgasmos múltiples, uno tras otro, sin mucho tiempo entre éstos.


El sexo y la sexualidad son partes importantes de la vida diaria


lunes, 9 de noviembre de 2015

¿Volver a hablar sin laringe?

A mi padre le han operado por un tumor en el cuello y le han tenido que extirpar la laringe. Él es joven tiene 54 años y aunque todavía se encuentra hospitalizado queremos saber cuál es la mejor alternativa para que pueda volver a hablar y empezar con eso cuanto antes, cuál es la más utilizada o fácil de manejar, cuál resulta más cómoda… necesitamos que nos orienten.

Las personas a las que se les ha extirpado la laringe no solo sufren la pérdida de la voz tras la intervención, sino también un cambio de modo respiratorio, entre otros trastornos, ya que la vía respiratoria ha quedado desvinculada del segmento que compartía con la vía digestiva .

Para la rehabilitación de la voz actualmente existen varias fórmulas en función de la situación postquirúrgica del paciente.

Una de las opciones más rápidas es el uso de una electrolaringe, dispositivo electrónico que emite una vibración sonora, el cual, aplicado al cuello del paciente de forma manual, permite articular dicho sonido en la cavidad oral para poder hablar. Sin embargo la voz que se emite es de tipo “robótica”, muy impersonal y sin apenas inflexiones. Además tiene los inconvenientes de cualquier dispositivo electrónico: cuidados, baterías, mantenimiento, alto coste, etc.

Por ello, se suele recomendar el uso de una voz “propia” del sujeto generada por medio de una “neoglotis”, es decir, aprovechando el estrechamiento natural que tiene el inicio del esófago, el cual se denomina esfínter esofágico superior.  Se trata de introducir aire en el esófago para posteriormente hacerlo salir hacia la boca haciendo vibrar dicho esfínter, lo que producirá un sonido que articularemos en forma de palabras en la cavidad oral. Según la forma de proveer de aire al esófago, bien desde la boca (método erigmofónico) o desde los pulmones a través de una comunicación quirúrgica (método traqueoesofágico), el aprendizaje de cada uno de ellos será distinto.

El uso de la voz erigmofónica es el más extendido entre los operados de laringe, pero no está exento de dificultad en su aprendizaje, según los casos. Mediante la inyección voluntaria de aire desde la boca al esófago, es posible la emisión de frases cortas con una voz de intensidad moderada y calidad ronca, pero con “personalidad”. Sin embargo aporta al paciente una notable autonomía en cuanto a que no necesita emplear las manos para hablar, ni necesita ningún tipo de dispositivo externo para producir la voz.

La emisión de la voz traqueoesofágica se asemeja más a la fonación previa a la laringectomía en cuanto a mecánica y duración de la voz.  Pero para su uso es necesario tener previamente implantada una pequeña prótesis que comunique la traquea con el esófago. Requiere también el uso de una mano para obstruir el traqueostoma en el momento de expulsar aire pulmonar para conseguir que éste pase al esófago haciendo vibrar la neoglotis de tal forma que produzca un sonido. A lo anteriormente expuesto hay que sumar que la prótesis hay que sustituirla cada ciertos meses y en algunos casos puede coger holgura con riesgo de fuga de líquidos o desprendimiento de la misma.

Por tanto, en función del estado y necesidades del paciente, el logopeda será el profesional sanitario que oriente al sujeto sobre el método rehabilitador más apropiado en cada caso. La rehabilitación logopédica no sólo debe contemplar la restitución de la función fonatoria, sino también el tratamiento de otros trastornos asociados a la laringectomía (olfatorios, respiratorios, deglutorios…) y la adaptación del sujeto a las actividades de la vida diaria.



Existen varias fórmulas para volver a hablar

viernes, 6 de noviembre de 2015

El exfumador mejora en minutos

A las ocho horas de haberlo dejado notaría mejoría en el olfato, gusto y piel.

El consumo de tabaco necesita un "tiempo de acción" para comenzar a provocar los primeros efectos en la salud de los fumadores, tanto a nivel cardiovascular y pulmonar como de un mayor riesgo de cáncer, pero las consecuencias de dejarlo pueden verse más a corto plazo, ya que los primeros beneficios se notan tras apenas 20 minutos. "Se ha demostrado que 20 minutos después de dejar de fumar ya se normaliza la tensión arterial", ha asegurado a Europa Press la neumóloga Elena Forcén, del MD Anderson Cancer Center de Madrid, con motivo del Día Mundial sin Tabaco que se celebra este sábado 31 de mayo, e insiste en que "cuanto antes se deje de fumar menos tiempo de exposición al tabaco y más tiempo para estar libre de enfermedad". 

De hecho, esta experta ha recordado que a medida que pasa el tiempo desde la última calada el exfumador va percibiendo más beneficios. "A las 8 horas mejora su oxígeno, en unos días comienza a notar mejoría en el olfato, el gusto o la piel; la capacidad pulmonar comienza a mejorar después de una semana y, al mes, tienen menos problemas a la hora de realizar ejercicio físico, se cansan menos", reconoce Forcén. Además, el riesgo de enfermedades cardiovasculares como el infarto se reduce a un 50 por ciento después de un año, y tras cinco años el riesgo de accidente cerebrovascular se iguala a los que no han fumado nunca. 

Probablemente el riesgo que más tarde en disiparse sea el del cáncer, según ha admitido, a pesar de que en los pacientes fumadores los primeros síntomas debutan después de 15 a 20 años consumiendo tabaco. El tumor más asociado a su consumo es el de pulmón, pero después de 10 años sin fumar el riesgo de padecerlo se reduce un 30 por ciento; un 50 por ciento después de 15 años y hasta un 80 por ciento tras 20-25 años sin probar un cigarrillo. "A más años de dejar de fumar, más se aleja el riesgo de cáncer", ha defendido Forcén.

No obstante, el tabaco en realidad afecta a todos los órganos que entran en contacto con el tabaco: cavidad nasal, nasofaringe, boca, laringe, esófago y estómago, además del pulmón, de modo que entre el 80 y 90 por ciento de los pacientes con uno de estos tumores son o han sido fumadores. Esta experta admite que el riesgo cero es complicado para una persona que ya ha fumado, ya que "las células tienen memoria con el tabaco". "De hecho, hay muchos pacientes que han dejado de fumar hace 40 años y aún así desarrollan cáncer", según esta neumóloga, que recuerda que "cuanto antes se deje de fumar, mejor".

"Si dejas de fumar a los 40 años habrás fumado menos y tienes más tiempo para recuperarte", insiste Forcén, para quien "siempre es un buen momento". Además, avisa de que lo importante en caso de intentarlo y acudir a alguna consulta de deshabituación tabáquica es "que el paciente vaya por si mismo y no le mande nadie, que sea él quien tome la decisión".



Siempre es un buen momento

miércoles, 4 de noviembre de 2015

La depresión y el cáncer

Es normal afligirse debido a los cambios que el cáncer ocasiona en la vida de una persona. El futuro, el cual quizás se veía tan seguro, puede parecer incierto ahora. Puede que algunos sueños y planes que se tenían contemplados ya no sean posibles. Pero si una persona ha estado triste durante un gran tiempo o tiene problemas para sobrellevar las actividades cotidianas, puede que tenga depresión clínica. De hecho, hasta una de cada cuatro personas con cáncer presenta depresión clínica.

La depresión clínica causa gran angustia, ineficiencia en el desempeño e incluso puede hacer que la persona con cáncer tenga una menor capacidad de seguir un plan de tratamiento. La buena noticia es que la depresión clínica puede ser tratada.

Si alguien que usted conoce presenta síntomas de depresión clínica, anímele para que busque ayuda. Existen muchas maneras para tratar la depresión clínica incluyendo medicamentos, asesoría o una combinación de ambos. Los tratamientos pueden reducir el sufrimiento y mejorar la calidad de vida.

Síntomas de la depresión clínica
  •     Estado de ánimo triste, resignado o “vacío” de manera persistente durante la mayor parte del día.
  •     Pérdida del interés o del placer para casi toda actividad durante la mayor parte del tiempo.
  •     Pérdida significativa de peso (sin hacer dieta) o un gran incremento en el peso.
  •     Sentirse “apagado” o fatigado y agitado casi todos los días, lo suficiente como para que los demás lo noten.
  •     Cansancio extremo o pérdida de energía.
  •     Dificultad para dormir y despertarse muy temprano, dormir en exceso o no poder conciliar el sueño.
  •     Problemas para concentrarse, recordar o tomar decisiones.
  •     Sentirse culpable, despreciable o indefenso.
  •     Pensamientos frecuentes de muerte o suicidio (no solo temor a morir), así como planes o intentos de suicidarse.

Recuerde que algunos de estos síntomas, tal como cambios en el peso, cansancio, o incluso la mala memoria pueden ser causados por el cáncer y su tratamiento. No obstante, si cinco o más de estos síntomas se presentan casi a diario por dos o más semanas, o si son lo suficientemente graves para interferir con las actividades cotidianas, podría tratarse de depresión. Si éste es el caso, aliente a la persona afectada a que se someta a una revisión por un profesional médico o de salud mental para ver si tiene depresión clínica. Si la persona trata de hacerse daño a sí misma, o tiene planes de hacerlo, se requiere intervenir con ayuda inmediatamente.

Qué hacer
  •     Aliente a la persona deprimida a que continúe su tratamiento hasta que los síntomas mejoren, o a hablar con el médico sobre un tratamiento distinto si no observa mejoría tras 2 ó 3 semanas.
  •     Promueva la actividad física, especialmente el ejercicio moderado como caminar diariamente.
  •     Ayude a concertar las citas para el tratamiento de salud mental de ser necesario.
  •     Apoye con el traslado (transporte) para acudir al tratamiento de ser necesario.
  •     Involucre a la persona en las conversaciones y en actividades gratas.
  •     Recuerde que está bien sentirse triste y lamentar las pérdidas que el cáncer ha traído a su vida y a la de sus seres queridos.
  •     Percátese de que ser pesimista y pensar que no hay esperanzas son síntomas de depresión y debe aliviarse con el tratamiento.
  •     Reconforte a la persona diciéndole que con el tiempo y el tratamiento empezará a sentirse mejor, y aunque en ocasiones es necesario incurrir en cambios en el tratamiento, es importante ser pacientes.

Si usted sospecha que puede estar deprimido, consulte con un médico. Tome tiempo para obtener la ayuda y el apoyo que necesita.

Lo que no debe hacer
  •     Reprimir los sentimientos.
  •     Forzar a alguien a hablar cuando no está preparado para ello.
  •     Culparse a sí mismo(a) o a otra persona por sentir depresión.
  •     Decir a una persona “anímate” cuando se siente deprimida.
  •     Intentar razonar con una persona cuya depresión parece ser severa. En su lugar, hable con el médico sobre medicamentos u otro tipo de ayuda.


La depresión tiene tratamientos eficaces

martes, 3 de noviembre de 2015

¿Qué puede hacer la dieta para prevenir el cáncer?

Los alimentos que comemos, sus proporciones y la forma en que los cocinamos son las bases de una dieta equilibrada, que puede prevenir ciertos tipos de cáncer y mejorar la calidad de vida de los pacientes oncológicos, al combatir los efectos negativos de la obesidad sobre esta patología.

Dentro de los talleres en psicooncología organizados por MD Anderson Cáncer Center Madrid, junto a pacientes y familiares, EFEsalud ha asistido al encuentro sobre la “Prevención de la obesidad en el paciente oncológico”, donde el doctor de la Unidad de Dietética y Nutrición, Pedro José Robledo, ha analizado las pautas para adelantarse y afrontar el cáncer desde la dieta.

Lo que comemos no sólo incide sobre la salud del presente, sino también sobre nuestro estado sanitario en el futuro, debido al valor preventivo de los alimentos, que se encuentra en su capacidad para intervenir en los ciclos de estructuración del ADN, de tal manera que “elementos como los antioxidantes o las vitaminas permiten reparar daños a nivel celular y evitar modificaciones que deriven en una célula mala”, explica el doctor Robledo.

    El 35% de las muertes por cáncer en Estados Unidos podría evitarse con una modificación de la dieta.

Si bien este vínculo entre obesidad y cáncer no es de causa-efecto, ya que pueden intervenir múltiples factores, una alimentación variada reduce las posibilidades de enfermar.

Cuando el diagnóstico oncológico no se puede evitar, la importancia de unos hábitos de vida saludables reside en su capacidad para combatir la desnutrición y el deterioro inmunitario provocados por el tratamiento o la propia enfermedad.

Dos características, prevención y calidad de vida, que sugieren un tratamiento multidisciplinar del cáncer, en el que la actividad física y el estado nutricional se conviertan en parte del tratamiento.

Alimentos y prevención

Llegar a encontrar una dieta variada, en función de la edad y el consumo calórico de cada persona, permite reducir el riesgo oncológico y afrontar mejor la enfermedad.

    “Para saber nuestro exceso de grasa corporal medimos el perímetro abdominal, ya que el peso total también incluye el agua, huesos y masa muscular”, señala el doctor.

En función de la grasa sobrante y el consumo individual de calorías, es posible ajustar alimentos y proporciones para desarrollar una dieta equilibrada que reduzca el peligro de cáncer, debido a que:
  •     El consumo habitual de carne roja aumenta el riesgo de cáncer de colon.
  •     La grasa de los alimentos está relacionada con el cáncer de mama, colon y próstata.
  •     El consumo de alcohol excesivo supone mayores probabilidades de padecer tumores de laringe, páncreas y vías biliares.

Junto a la reducción de alimentos perjudiciales, una dieta adecuada puede incluir nutrientes protectores como la fibra, que previene al organismo contra el cáncer de estómago o mama, y la vitamina D, por su papel protector frente al cáncer de colon.

    “En cuanto a la forma de cocinar, cuanto más sencilla es la elaboración culinaria, más sana es la comida”, indica.

Para conseguir una dieta variada, el doctor Robledo insiste en la necesidad de añadir opciones que nos permitan cumplir los consejos generales de alimentación, por lo que “si no puedo comer un plato de lentejas, pues que la guarnición de una proteína, sea judías verdes”.

Los hábitos de vida después del diagnóstico

Fruto de la patología y el tratamiento, los pacientes oncológicos padecen alteraciones metabólicas, desnutrición y problemas alimentarios, que obligan a tener en cuenta la alimentación para mejorar su calidad de vida.

    “En la actualidad se considera necesario aumentar los nutrientes más deficitarios y compensar las carencias vitamínicas que genera la quimioterapia”, remarca el doctor Robledo.

Junto a estas medidas, en ocasiones, para alcanzar una dieta adecuada a cada persona es necesario evitar ideas arraigadas en los pacientes y sus familias, que relacionan la salud con una alimentación abundante o que abusan de un componente por sus comprobado efectos positivos.

Además de la salud, la manera de cocinar puede tener en cuenta la saborización, es decir, las alteraciones sufridas por los pacientes en cuanto al sabor y olor de los alimentos, lo que permite elaborar un plato que sepa bien, sin la necesidad de añadir un extra de grasa.

“Incorporar orégano y apio a unas lentejas genera un estimulo de sabor que les permite comerlas y evita utilizar chorizo, que les puede parecer demasiado salado”, afirma.

Bajo la idea de que “los alimentos no curan”, Pedro José Robledo insiste en que ello no quiere decir que no aporten los nutrientes necesarios para reducir el riesgo de padecer la enfermedad o mejorar la respuesta al tratamiento.


Los alimentos no curan, pero ayudan a curar

lunes, 2 de noviembre de 2015

Diez razones que te harán dejar el tabaco, de una vez por todas

No habría que esperar a sufrir un infarto para darse cuenta de lo peligroso que es el tabaco para nuestra salud. El Dr. Valentín Fuster, en su libro La ciencia de la salud, nos cuenta que cada día acuden a su consulta pacientes que han fumado durante décadas, a sabiendas de que el tabaco es perjudicial, y que están convencidos de que son inmunes a sus efectos, hasta que un día su corazón grita “basta”.

Existen otros motivos que deberían hacernos abandonar el tabaco antes de llegar a tales extremos. Son numerosos, algunos muy graves, pero hoy te queremos exponer solo diez, para que te convenzas de que con el tabaco, tu salud está en juego.
  •     El tabaco te convierte en un adicto. La nicotina es una droga con un grado de adicción que puede llegar a ser superior a la del alcohol o la cocaína.
  •     El tabaco aumenta, y mucho, las posibilidades de tener cáncer. Sobre todo cáncer de pulmón (hasta 20 veces más), pero también de laringe, faringe, esófago, boca, garganta, vejiga, estómago, páncreas, riñón, etc.
  •     Si fumas, tienes tres veces más posibilidades de sufrir un infarto. La incidencia de la patología coronaria en los fumadores es tres veces mayor a la del resto de la población. Además, el riesgo cardiovascular es proporcional a la cantidad de cigarrillos fumados.
  •     Fumar estando embarazada pone en peligro la vida de tu futuro hijo. El tabaco provoca problemas serios al feto, desde un nacimiento prematuro y con bajo peso, hasta la muerte súbita.
  •     Cuando fumas estás contaminando a quienes tienes a tu alrededor. Los fumadores pasivos también sufren las consecuencias nocivas de esta adicción. Según datos de la OMS, casi la mitad de los niños del mundo respiran aire contaminado por humo de tabaco.
  •     Fumar provoca que percibas menos los olores. Los daños ocasionados por el tabaco en los nervios olfativos reducen significativamente el sentido del olfato y también del gusto, por asociación.
  •     El tabaco hace que envejezcas prematuramente. Sus efectos destruyen el colágeno y aceleran el envejecimiento de la piel, principalmente de la cara, y además causan la típicas arrugas en las comisuras de los labios, que tanto afean el rostro.
  •     Fumar hace que tu organismo pierda defensas. El tabaco afecta negativamente a tu sistema inmune porque la nicotina penetra en el organismo y disminuye así la efectividad de los glóbulos blancos.
  •     Cuando fumas pierdes visión. Otro de los efectos del tabaco es que aumenta los problemas relacionados con la visión como la degeneración macular. Las cataratas también pueden agravarse si eres fumador.
  •     Fumar aumenta la probabilidad de padecer úlceras. El tabaco es uno de los factores que incrementan el riesgo de padecer llagas en el estómago o en el intestino.

Al final, cuando se analiza el impacto global que el tabaco ejerce en la salud, nos encontramos con que la mitad de los fumadores mueren prematuramente por enfermedades relacionadas con el tabaquismo. Según la OMS, el tabaco mata cada año a 6 millones de personas y, si esta situación no mejora, en 15 años, la cifra de muertes anuales alcanzaría los 8 millones de personas.

Recuerda que dejando el tabaco, te alejas de todos estos riesgos y das un gran paso adelante en aras de tu salud.



Dejando el tabaco, te alejas de estos riesgos