lunes, 23 de enero de 2017

Tabaco de liar, el nocivo amigo de los jóvenes


Más de 5.000 menores fuman a diario en Aragón; una cifra que no se reduce desde 2014.

Alicia Betrián, zaragozana de 22 años, fuma tabaco de liar desde que tenía 16. "Es mucho más barato y, cuando eres adolescente, piensas que no es tan nocivo porque eres tú quien crea el cigarro", dice.

Se trata, según advierte, de "un pensamiento cada vez más común entre los menores de edad", y los últimos datos conocidos le dan la razón. Un 8,9% de los aragoneses de entre 14 y 18 años fuma a diario, unos 5.100 en total.

Rodrigo Córdoba, delegado de Aragón del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo, mantiene que se trata del mismo porcentaje registrado en 2014 y explica que este dato supone una ruptura con respecto a la caída progresiva en los años anteriores.

"En 2004, el porcentaje de menores fumadores en la Comunidad era del 20%; en 2012, del 12,5%; y en 2014, del 8,9%", apostilla. En los dos últimos años, "la cifra se ha mantenido, en gran parte, por la popularidad del tabaco de liar entre los jóvenes", ya que "lo perciben como barato y poco perjudicial para la salud".

Alfonso Pérez, neumólogo del hospital Clínico de Zaragoza, explica que puede resultar incluso más nocivo. "Cuando una persona fuma este tipo de tabaco, mete menos cantidad y consume de forma más continuada, ya que el grosor del cigarro es inferior".

Por su consulta pasan "un mínimo de dos personas" menores de 30 años cada día. El cáncer y las enfermedades respiratorias, advierte, se dan "cada vez a edades más tempranas" en Aragón.

Más posibilidad de cáncer

Diferentes análisis realizados hasta la fecha indican que también la composición de este tipo de tabaco es más perjudicial. Según publicó el Instituto Nacional de Consumo en su informe ‘Tabaco de liar: una prioridad de salud pública y de consumo’, "algunos estudios comparativos han encontrado en él mayores concentraciones de nicotina, alquitrán y monóxido de carbono".

Unas sustancias, continúa el informe, que suponen un aumento significativo del riesgo de contraer cáncer de boca, laringe, faringe y pulmón con respecto a los cigarrillos convencionales.

Rodrigo Córdoba explica que los aditivos de este tipo de tabaco superan en un 50% a los del tabaco convencional. "Así lo advirtió Nueva Zelanda cuando exigió a las tabacaleras información sobre los componentes de esta sustancia en 2014", comenta.

Alerta, asimismo, de que "el 15% de su peso está compuesto por entre 400 y 600 componentes aditivos que son añadidos de forma artificial en el proceso de fabricación".

Demasiada libertad para actuar

Pérez denuncia la libertad de la que disfrutan las multinacionales del tabaco. "En el paquete de tabaco normal te pone la cantidad y en el de liar, no. El Gobierno no está tan encima de este producto, quizá porque, hasta ahora, era minoritario".

Córdoba va más allá y critica la falta de intervención gubernamental cuando estas empresas infringen la ley. "El grupo Unidad Editorial imparte un máster financiado, entre otros, por la principal empresa de tabaco, Philips Morris, que también cubre las becas de los estudiantes en la Universidad de La Laguna".

"Son actuaciones -dice- que vulneran la ley 28-2005 y el artículo 5.3 del Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaco", que prohíben los patrocinios de estos negocios en productos dirigidos al público joven.

Estas ilegalidades, detalla, demuestran desinterés por controlar sus actuaciones. "La legislación está hecha para proteger a las industrias y no a los ciudadanos". Si no fuese así, "poco le importarían al Estado los secretos industriales a la hora de regular la fabricación del tabaco".

Positividad a largo plazo

De 2004 a 2014, explica Córdoba, "se redujo el consumo de nicotina en todas las edades", y Aragón pasó de tener 300.000 a 270.000 fumadores debido "al cambio en la percepción social y a la aplicación de las leyes de 2006 y 2010".

Según el estudio ‘El gasto en tabaco, alcohol y juego en España 2016’, elaborado por la Escuela de Administración de Empresas, la cantidad de dinero media anual que los aragoneses destinan a la compra de cigarros ha disminuido todos los años desde hace seis –191,7 euros (2010), 190,6 (2011), 174,1 (2012), 166,3 (2013), 158,8 (2014), y 144,5 (2015)–.

El consumo de tabaco, resalta Córdoba, se ha reducido una media de medio punto anual en la Comunidad, de forma que en "un futuro no muy lejano se situará por debajo del 5%". Está seguro de que alcanzaremos esa cifra, ya que "hace 20 años, el porcentaje de fumadores en Aragón era del 34% y ahora es del 25%". 

Pero concluye que es necesario hacer campañas en los medios de comunicación y no limitarse a encarecer el tabaco cada cierto tiempo, como ocurrió hace una semana,  para acelerar un proceso que "países como Australia o Suecia comenzaron 15 años antes".


Los aditivos del tabaco de liar superan en un 50% el de los cigarrillos

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