martes, 30 de mayo de 2017

Las leyes contra el tabaco reducen la mortalidad por infarto y los ingresos hospitalarios

  • Un informe constata los beneficios obtenidos en España tras la prohibición de fumar en el trabajo y en los bares
  • Los especialistas creen que aún se puede mejorar en cuestiones como el precio, la publicidad y el control
La entrada en vigor de las leyes españolas contra el tabaquismo del 2005, que entre otros aspectos prohibía fumar en los lugares de trabajo, y especialmente del 2010, que aumentaba el veto a bares y otras áreas de uso compartido, ha tenido un efecto beneficioso e inmediato sobre la salud: entre otros aspectos, se han reducido en un 15% los ingresos hospitalarios por enfermedad obstructiva crónica, en un 10% el número de niños nacidos con bajo peso y entre un 5% y un 15% la tasa de mortalidad por infartos de miocardio.

Los datos, incluidos en una monografía de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) publicada con motivo del Día Mundial sin Tabaco, que se celebra este miércoles, demuestran que ambas normativas, “recibidas al principio con escepticismo”, han tenido un “efecto claramente beneficioso” sobre la salud, destaca uno de los coordinadores del trabajo, Esteve Fernández, investigador del Institut Català d’Oncologia (ICO) y profesor de la Universitat de Barcelona (UB). Eso sí, añade: "Tenemos que ir más lejos. No podemos dormirnos en los laureles".

MENOS FUMADORES, MENOS CIGARRILLOS

Lógicamente, si los logros en materia sanitaria son una realidad es porque ambas normativas tuvieron un efecto directo sobre el número de personas que fuman. Entre los años 2006 y 2014, el porcentaje de población adulta fumadora se redujo a un ritmo anual del 1%, especialmente en el caso de los varones (ahora son aproximadamente el 25%, frente al 57% de 1987). También se redujo de 17 (1987) a 13 (2014) el número de cigarrillos consumidos diariamente por la población fumadora activa. Es muy destacable finalmente la cantidad de personas que decidieron dejar de fumar y lo lograron a partir de la entrada en vigor de las dos legislaciones.

La monografía, consultable en internet, la ha realizado el Grupo de Trabajo sobre Tabaquismo de la SEE a partir de toda la bibliografía disponible. En líneas generales, dice Fernández, la tendencia es positiva: por ejemplo, en un análisis de las políticas nacionales en prevención del tabaquismo en Europa, que es uno de los estudios citados en la monografía, España se situaba en el 2004 en el puesto número 24 sobre 28 países, mientras que ahora se encuentra en el 8 sobre 35. "La primera ley tenía lagunas, pero se arreglaron en la segunda y ahora estamos bien situados", insiste el especialista en salud pública del ICO y la UB.

Aun así, los especialistas de la SEE recuerdan como aspectos negativos que el porcentaje de la población adulta que fuma, el citado del 25%, es todavía superior a la media de la Unión Europea, o que los jóvenes que se inician en el tabaquismo lo hace a los 13,9 años, también antes que el promedio europeo. La mayoría de los fumadores respetan la prohibición de fumar, si bien todavía un 5% sigue fumando en el trabajo, un 9% en bares y restaurantes, un 4% en discotecas y pubs, un 9,8% en vehículos oficiales y un 2,2% en taxis.

TRATAMIENTOS SIN COBERTURA

Entre las lagunas del sistema español, Fernández cita en primer lugar que los tratamientos farmacológicos para dejar de fumar no están incluidos en la Seguridad Social. También considera que hay margen para subir aún más el precio del tabaco, que obviamente es un factor disuasorio, especialmente en el caso de los jóvenes. "En Gran Bretaña o Irlanda las cajetillas cuestan el doble", pone como ejemplo. LA SEE aboga por regular el uso de los cigarrillos electrónicos en lugares públicos, equiparándolos al tabaco.

Entre los incumplimientos de las leyes en vigor, el investigador del ICO y la UB comenta el caso de jardines y otros espacios exteriores de los hospitales. "No se puede fumar en ellos, pero es fácil encontrar a gente haciéndolo. Debería haber más control y unos perímetros muy definidos. Es que ya no es una cuestión de exposición, sino de conciencia del problema".

En cuanto a las terrazas exteriores de bares y restaurantes, considera que la normativa se incumple a menudo. "La ley establece que no se puede fumar si las terrazas tienen techo, aunque sea de plástico". Además, dice Fernández, es "inconcebible" que se permita fumar en algunas instalaciones deportivas.

"Las campañas de educación sanitaria en los institutos son insuficientes", prosigue. También considera que se debería crear alguna campaña para pedir a los fumadores que no fumen delante de sus hijos y que en casa, por ejemplo, salgan al balcón.

HÁBITO "DESNORMALIZADO"

Finalmente, el especialista recuerda la moda del tabaco de liar, que resulta el doble de barato y "habría que legislar ya sobre ello". "Muchos jóvenes se inician en el tabaquismo de esta manera, a menudo de forma asociada al cannabis, Como algo social. El problema es que, aunque luego dejen los porros, siguen con el tabaco". Fernández, no obstante, considera que el tabaco se ha "desnormalizado", incluso entre los jóvenes. "Antes era algo guay, glamuroso, una forma de hacerse mayor... Pero todo eso ha cambiado".

Políticas restrictivas aceptadas socialmente. El informe de la SEE destaca que las políticas restrictivas en materia de tabaco han tenido, pese a las dificultades iniciales, una amplia aceptación social. Según los datos del Eurobarómetro, una amplia mayoría de los españoles aprueba endurecer aún más los impuestos sobre el tabaco, prohibir la venta de tabaco a través de internet, prohibir los sabores que hacen que los productos de tabaco sean más atractivos y prohibir la publicidad de tabaco en las tiendas y los puntos de venta, entre otros aspectos.

Menos nicotina en el ambiente. El estudio recuerda que la legislación del 2006, que establecía zonas de fumadores en los locales de restauración, tuvo un efecto discreto en la calidad del aire de bares y restaurantes. En cambio, según estudios realizados en Catalunya, Galicia y Madrid, todo cambia cuando se prohíbe totalmente. En un año, del 2010 al 2011, la presencia de nicotina en los lugares de restauración pasa de 5,7 microgramos por metro cúbico de aire a 0,6. Sigue habiendo, eso sí, un 9% de bares y restaurantes en los que la normativa se incumple, aunque sea solo esporádicamente.

Menos jóvenes fumadores. La juventud es el momento clave para iniciarse en el tabaquismo. En este sentido, la SEE recuerda que se ha adelantado la edad de los primeros escarceos con el tabaco, pero que en líneas generales ha descendido el número de fumadores. Según datos del informe Etudes del Plan Nacional sobre Drogas, la población de 14-18 años que fumaba diariamente en 1994 era el 21,6%, mientras que ahora el porcentaje es del 8,9%. Curiosamente, las mujeres jóvenes fuman más que sus compañeros varones, cosa que no sucedía años atrás.

Descenso de las ventas. Las ventas de tabaco aumentaron de 1989 hasta el 2005 (incremento anual de 12 cigarrillos per cápita), pero a partir de entonces el consumo se reduce rápidamente. Hay, no obstante, dos fases: una a partir del 2006, con un retroceso de 124 cigarrillos de media anual per cápita, con una vinculación clara a la crisis económica, y uno más ligero desde el 2010. La SEE, no obstante, advierte del gran incremento del consumo de tabaco de picadura, que representa ya el 9% del total, y también el de puros.



Las leyes antitabaco han demostrado su saludable utilidad

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