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viernes, 4 de septiembre de 2015

Efectos del tabaco en nuestra salud bucodental

Que fumar es nocivo para la salud, todos lo sabemos. Lo que quizá algunos no tengáis tan claro son las consecuencias que este hábito en concreto tiene sobre nuestra salud bucodental.

¿Queréis saber los 10 efectos más negativos del tabaco en la boca?

El primero, y más grave, es que puede provocar cáncer oral, una enfermedad que mata a cinco millones de personas en el mundo cada año. ¿Encontráis mejor razón que esa para dejar de fumar?

Según algunos estudios, los fumadores tienen 27 veces más probabilidades de padecer cáncer de boca que los no fumadores, 15 veces más posibilidades de desarrollar cáncer de esófago y 53 veces más de sufrir cáncer de laringe.
Además, fumar altera el color del esmalte, genera problemas de encías y halitosis, es decir, mal aliento. También hace que cicatricen peor las heridas de la boca ya que limita el crecimiento de los vasos sanguíneos y que se pierda el soporte óseo de los dientes por lo que empiezan a moverse y acaban cayendo. De hecho, los fumadores tienen el doble de probabilidades de perder sus piezas dentales que los no fumadores debido a la propensión de estos pacientes a los problemas periodontales. La aparición de caries es otra de las consecuencias del tabaco en nuestra salud bucodental.

Los fumadores presentan un mayor número de bacterias agresivas para las encías, más frecuentes en las zonas de cepillado de difícil acceso, por lo que deben extremar la limpieza y usar un cepillo de dientes eficaz que permita eliminar esos cúmulos de placa.

Y, por si esto fuera poco, el tabaco atrofia las papilas gustativas por lo que los fumadores no disfrutan del sentido del gusto. Además, el humo del cigarrillo provoca lesiones en la mucosa oral, cuya evolución puede degenerar en carcinomas.

Si todo esto aún no te ha convencido, tienes que saber que son más fáciles las complicaciones después de cualquier extracción dental, que puedes perder los implantes dentales que tengas y que algunos tratamientos periodontales a los que te sometas no darán resultado.

El tabaco también afecta al paladar. Los fumadores suelen desarrollar un paladar duro, pálido o prácticamente blanco, generalmente con múltiples puntos rojos debido a la constricción de los vasos sanguíneos, algo que suele desaparecer cuando se abandona este hábito.

La única manera de evitar todos estos efectos es dejar de fumar. Y, para ello, lo mejor es marcarse un plan y, si es necesario, recurrir a la ayuda de los especialistas para superar la adicción a la nicotina, que afecta tanto a nivel físico y sensorial como psicológico y de conducta.

Ante cualquier duda, acude a tu dentista de confianza que responderá a tus preguntas y te ofrecerá las mejores opciones.


Fumar es malo, se mire como se mire

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