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martes, 16 de febrero de 2021

Moco y cuidado respiratorio

La producción de moco es la forma en que el cuerpo protege y mantiene la salud de la tráquea y los pulmones. Sirve para lubricar estas vías respiratorias y mantenerlas húmedas. Después de una laringectomía, la tráquea queda abierta en el estoma y los laringectomizados ya no pueden toser el moco hacia su boca y luego tragarlo ni sonarse la nariz. Aun así, es muy importante toser y limpiar el moco; sin embargo, esto debe hacerse a través del estoma.

Expulsar el moco a través del estoma es la única alternativa que tienen los laringectomizados para mantener su tráquea y sus pulmones libres de polvo, suciedad, organismos y otros contaminantes que entran en las vías respiratorias. Cuando aparece el deseo de toser o estornudar, los laringectomizados deben retirar rápidamente la cubierta del estoma o el HME y usar un pañuelo o pañoleta para cubrir el estoma y atrapar el moco.

La consistencia del moco debe ser clara o casi clara y acuosa. Sin embargo, no es fácil mantener esta consistencia debido a los cambios en el ambiente y el clima. Se pueden seguir algunos pasos regularmente para mantener una producción saludable de moco, como se muestra a continuación.

Producción de moco y aumento de la humedad del aire

Antes de someterse a una laringectomía, el aire que inhala una persona es calentado a la temperatura corporal, humidificado y limpiado de organismos y partículas de polvo en la parte superior del sistema respiratorio. Dado que estas funciones no se pueden llevar a cabo después de una laringectomía, es importante recuperar las funciones previamente desempeñadas por la parte superior del sistema respiratorio.

Después de una laringectomía, el aire inhalado no se humidifica al pasar por la nariz y la boca; como consecuencia, se desarrolla sequedad en la tráquea, irritación y sobreproducción de moco. Afortunadamente, con el tiempo la tráquea se hace más tolerante al aire seco. Sin embargo, cuando el nivel de humedad es muy bajo, la tráquea se puede secar, irritar y generar algo de sangrado. Si hay mucho sangrado o este no mejora al aumentar la humedad, se debe consultar a un médico. También si la cantidad o el color del moco es anormal.

Restaurar la humidificación del aire inhalado reduce la sobreproducción de moco a un nivel adecuado. Esto reduce las posibilidades de toser súbitamente y bloquear el HME. Incrementar la humedad del hogar a una humedad relativa del 40-50% (no más alta) puede ayudar a reducir la producción de moco y evitar que el estoma y la tráquea se sequen, se irriten y sangren. Además de ser dolorosas, estas lesiones también pueden dar paso a infecciones.

Algunos pasos para lograr una mejor humidificación son:

Usar un HME todos los días y a todas horas para mantener bien hidratada la tráquea y conservar el calor dentro de los pulmones.

Mojar la cubierta del estoma para respirar aire húmedo (para quienes usan una cubierta para estoma). Aunque es menos efectivo que un HME, humedecer el filtro de espuma o la cubierta del estoma con agua corriente también puede ayudar a aumentar la humidificación.

Tomar suficiente líquido para mantenerse bien hidratado.

Poner 3-5 cm³ de solución salina en el estoma traqueal al menos dos veces al día.

Tomar una ducha caliente o respirar vapor de agua de un recipiente (a una distancia segura) también puede disminuir la resequedad.

Usar un humidificador en el hogar para alcanzar una humedad del 40-50% y conseguir un higrómetro para monitorizarla. Es importante tener esto en cuenta tanto en el verano, cuando se usa aire acondicionado, como en el invierno, cuando se usa la calefacción.

Respirar el vapor generado por un recipiente con agua hirviendo o una ducha caliente.

Existen dos tipos de humidificadores portátiles: los de vapor y los evaporativos. Un medidor digital de humedad (llamado higrómetro) puede ayudar a controlar los niveles de humedad. Con el tiempo, a medida que las vías respiratorias se adaptan, la necesidad de usar constantemente un humidificador disminuye.

Cuidado de las vías respiratorias y el cuello, especialmente en inviernos fríos y en altitudes elevadas

El invierno y las altitudes elevadas pueden ser difíciles de llevar para las personas laringectomizadas. En altitudes elevadas el aire es más escaso y más frío, y por lo tanto más seco. Antes de una laringectomía, el aire se inhala a través de la nariz, donde se calienta y humedece antes de entrar a los pulmones. Después de una laringectomía, el aire ya no se inhala a través de la nariz y entra a la tráquea directamente por el estoma. El aire frío es más seco y más irritante para la tráquea que el aire caliente. Esto se debe a que el aire frío es menos húmedo y por lo tanto puede resecar la tráquea y causar sangrado.

El moco también puede secarse y taponar la tráquea.

Respirar aire frío puede además tener un efecto irritante sobre la vía respiratoria y causar una contracción del músculo liso que la rodea (broncoespasmo). Esto disminuye el tamaño de las vías respiratorias y dificulta el ingreso y salida del aire pulmonar, haciendo aún más difícil la respiración.

El cuidado de las vías respiratorias incluye todos los pasos previamente descritos al igual que los siguientes:

• Toser o succionar el moco usando una máquina de succión para limpiar las vías respiratorias.

• Evitar el aire frío, seco o sucio.

• Evitar el polvo, los irritantes y alérgenos.

• Al exponerse al aire frío, considere cubrir el estoma con una chaqueta (abrochándola hasta arriba) o una bufanda no muy ajustada, y respirar en el espacio entre la chaqueta y el cuerpo para calentar el aire inhalado.

• Evitar que el agua entre al estoma durante el baño (ver abajo).

Después de una laringectomía con disección de cuello, la mayor parte de las personas desarrollan áreas de entumecimiento en el cuello, la barbilla y detrás de las orejas. Por esta razón, no pueden sentir el aire frío y pueden desarrollar quemaduras por frío en estas áreas. Es por lo tanto importante cubrirlas con una bufanda o una prenda cálida.

Uso de una máquina de succión para taponamientos de moco

A menudo, antes de que el paciente laringectomizado salga del hospital, se le prescribe una máquina de succión para que la use en casa. Esta se puede usar para succionar el moco cuando el paciente es incapaz de toser o expulsar un taponamiento. Cuando el moco se vuelve espeso y pegajoso, se puede presentar un taponamiento que bloquea parte o, en ocasiones, la totalidad de la vía respiratoria.

El taponamiento puede causar una disnea súbita e inexplicable. En estas circunstancias se puede usar una máquina de succión para retirar el taponamiento. Por lo tanto, esta debe estar fácilmente disponible para tratar este tipo de emergencias. Los taponamientos de moco también se pueden expulsar usando una ampolla de suero fisiológico (agua salada estéril al 0,9% en un tubo plástico) o inyectando suero en el estoma., El suero puede soltar el tapón, que luego puede ser expulsado al toser. Esta condición se puede convertir en una emergencia médica y, si no se consigue expulsar el tapón después de varios intentos, llamar a emergencias le puede salvar la vida.

Tos con sangre

Puede aparecer sangre en el moco por varias razones. La más común es una lesión justo dentro del estoma. La lesión puede ser causada por un trauma producido al limpiar el estoma. La sangre es generalmente de un color rojo brillante. Otra razón por la que el laringectomizado puede toser sangre es la irritación de la tráquea por sequedad, algo común durante el invierno. Es aconsejable mantener en el hogar un ambiente con niveles adecuados de humedad (alrededor de un 40-50%) para minimizar la sequedad en la tráquea. Aplicar suero fisiológico en el estoma también puede ser de ayuda

El esputo hemoptoico puede ser también un síntoma de neumonía, tuberculosis, cáncer de pulmón o de otros problemas pulmonares.

Toser sangre constantemente es una condición que debe ser evaluada por un profesional médico. Esto puede ser una urgencia si está asociado a dificultades para respirar y/o dolor.

Rinorrea

Debido a que los laringectomizados y otras personas que respiran a través del cuello ya no pueden hacerlo a través de su nariz, sus secreciones nasales no se secan con el flujo del aire. En consecuencia, cuando se producen grandes cantidades de secreciones, estas gotean por la nariz. Esto es más común al exponerse a ambientes con aire frío y húmedo, o a olores irritantes. Evitar estas condiciones puede evitar la rinorrea.

Limpiar la secreción es la solución más práctica. Los laringectomizados que usan una prótesis de voz pueden lograr sonarse la nariz tapando el traqueostoma y desviando el aire hacia la nariz.

Rehabilitación respiratoria

Después de una laringectomía, el aire inhalado ya no pasa por la parte superior del sistema respiratorio y entra a la tráquea y a los pulmones directamente a través del estoma. Por lo tanto, los laringectomizados pierden la parte del sistema respiratorio que se encarga de filtrar, calentar y humidificar el aire que respiran.

El cambio en la forma de respirar también afecta el esfuerzo respiratorio y las funciones pulmonares. Esta situación requiere adaptación y reentrenamiento. La respiración es de hecho más fácil para los laringectomizados porque hay menor resistencia al flujo del aire cuando este no pasa por la nariz y la boca. Dado que es más fácil llevar el aire a los pulmones, los laringectomizados ya no necesitan inflar y desinflar tanto sus pulmones como lo hacían anteriormente. Por lo tanto, no es raro que la capacidad pulmonar y respiratoria de los pacientes laringectomizados se vea comprometida.

Existen varias alternativas para que los laringectomizados puedan preservar y mejorar su capacidad pulmonar:

Usar un HME puede generar resistencia al intercambio de aire. Esto obliga al individuo a inflar completamente sus pulmones para obtener la cantidad necesaria de oxígeno.

Ejercicio frecuente bajo supervisión y orientación médica. Esto permite que los pulmones se inflen completamente y mejora los índices cardíacos y respiratorios del paciente.

Usar la respiración diafragmática. Este método de respiración permite una mayor utilización de la capacidad pulmonar.



Los laringectomizados han de evitar el aire frío, seco o sucio

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