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jueves, 20 de julio de 2017

Un paso hacia las vacunas del cáncer

Investigadores de EE UU y Alemania desarrollan dos antídotos personalizados que demuestran ser viables y seguros en humanos - Atacan directamente a los tumores

La idea de las vacunas contra el cáncer recobra fuerza. No solo una. Habría un fármaco personalizado para cada cáncer y persona. Esa es la terapia viable y con resultados esperanzadores, que plantea ahora la élite científica, con nuevos datos bajo el brazo.

La revista Nature acaba publicar los resultados de dos estudios iniciales en humanos que muestran las posibilidades de crear vacunas para tipos de cáncer concretos en personas específicas. Esta idea ha sido estudiada de manera independiente por dos equipos de investigación, uno liderado por el hospital oncológico Dana Farber de Boston y la Escuela de Medicina de Harvard, en EE UU, y el otro por la Universidad Johannes Gutenberg de Mainz, en Alemania. Ambos han desarrollado vacunas similares, las han ensayado por primera vez en pacientes y han obtenido resultados parecidos. tanto el equipo de EE.UU. "Nuestro estudio demuestra que las mutaciones individuales pueden ser explotadas, abriendo así un camino a la inmunoterapia personalizada para pacientes con cáncer", aseguran los científicos en el ensayo en Nature. Ambos equipos, tanto el alemán como el norteamericano han creado compañías de biotecnología para desarrollar dichas vacunas.

En el caso del cáncer, las vacunas que se buscan no son preventivas, sino terapéuticas y el objetivo es el tumor. "Están pensadas para enfermos con cáncer avanzado; persiguen lograr que el sistema inmune del individuo reaccione contra las células del cáncer que están presentes", explica la oncóloga gallega y experta en terapias Isabel Lorenzo. "No sabemos a donde llegará este camino. Se han investigado diferentes vacunas para diversos tumores a lo largo de dos décadas: se han probado en cáncer de mama, de próstata, de riñón , melanoma, tumores cerebrales...", relata la doctora. "Estos ensayos muestran la mejora progresiva en todo el proceso de elaboración de estas vacunas, que cada vez son más selectivas y más inmunogénicas", asegura algo escéptica la experta. "Llevamos unos 20 años trabajando en ese mismo sentido en diversos tipos de tumores, si bien cada vez las vacunas conseguidas se perfeccionan más".

Volviendo a los estudios recientes, el primero de ellos, liderado por Catherine Wu en EE UU, creó vacunas con hasta 20 neoantígenos diferentes asociados a las mutaciones en melanomas de seis pacientes. Se llama NeoVax. "El melanoma es un tumor excelente para probar vacunas de este tipo porque reacciona muy bien ante tratamientos inmunológicos de muchos tipos", añade la oncóloga gallega. Y así fue: tras 25 meses de seguimiento, cuatro de los pacientes tratados no habían sufrido una recaída. En dos de ellos, el cáncer había regresado, pero los investigadores lograron hacer retroceder del todo la enfermedad empleando una de las inmunoterapias más convencionales, un fármaco que ataca a las proteínas PD1 con que las células de cáncer se protegen de los linfocitos.

Pero Catherine Wu también está probando en dos pequeños ensayos con pacientes de glioblastoma, el cáncer cerebral más agresivo y difícil de tratar con NeoVax.

En un segundo ensayo alemán, liderado por Ugur Sahin, de la empresa Biopharmaceutical New Technologies (BioNTech), los investigadores crearon vacunas dirigidas a hasta diez mutaciones en 13 pacientes con melanoma. Con una técnica de empaquetamiento de ARN para provocar la respuesta inmune, lograron que ocho de los pacientes permaneciesen libres de tumores tras 23 meses de seguimiento. Cinco de los pacientes sufrieron recaídas antes de comenzar con la vacunación, dos de ellos tuvieron alguna respuesta después de recibirla y uno experimentó una regresión total después de combinar la vacuna con una terapia anti PD1. "La muerte específica de neoantígenos de células tumorales autólogas se mostraron en las metástasis resecadas después de la vacunación de dos pacientes", concluyen los autores del ensayo en fase III:

Los ensayos con vacunas terapéuticas comenzaron en la década de los 80 y usaron diversas formas. Entrenaron en el laboratorio células de defensa que luego se introducían en los pacientes; se probó con fragmentos de proteínas tumorales e incluso con ADN que recogiera información de los tumores y permitiera a las defensas lanzarse contra ellos. Se ensayaron los más variados adyuvantes, sustancias acompañantes que estimulan al sistema inmunitario.

Eso sí, si estas vacunas personalizadas confirman que son eficaces y seguras en próximos ensayos clínicos, el coste podría ser un obstáculo.


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