lunes, 14 de diciembre de 2015

¿Cuáles son los síntomas del cáncer de faringe?

El cáncer de faringe o faríngeo es un tumor maligno que puede afectar y aparecer en cualquier zona de la garganta, incluidas las amígdalas y la laringe. Aunque se desconoce la causa exacta, se ha señalado que una gran parte de cánceres de este tipo están muy vinculados al tabaquismo, y a otros factores como el alcoholismo o determinadas infecciones virales. Es fundamental un diagnóstico prematuro para una evolución favorable de la enfermedad y evitar complicaciones, como pueden ser trastornos graves en la deglución y el sistema respiratorio. 

    La faringe es un pequeño tubo muscular que se ubica en la parte posterior de la cavidad oral y nasal, y que conecta la boca con el esófago. Tiene una doble función, pues por un lado permite el paso del aire hacia la tráquea y, por otro, que los alimentos lleguen al esófago.

    La faringe se divide en tres partes diferenciadas: nasofaringe (zona superior de la garganta detrás de la nariz), orofaringe (parte media de la faringe, cavidad oral) e hipofaringe (zona inferior de la garganta a la altura de la laringe), por lo que en función de donde se encuentre localizado el tumor y de las estructuras adyacentes que haya sido afectadas, se puede distinguir una sintomatología u otra.

    De este modo, en función de la localización del tumor podemos decir que los síntomas del cáncer de faringe que pueden experimentar los pacientes son los siguientes:

  •         Carcinoma en la nasofaringe: obstrucción nasal, hemorragia nasal, inflamación en la parte media del oído, taponamiento de un oído, sangrado en el oído, dolores de cabeza.

  •         Carcinoma en la orofaringe: dolores y molestias al tragar, dolor de garganta, saliva con presencia de sangre, alteración en el sonido de la voz, y en el caso de que el carcinoma se extienda hacia los músculos de la mandíbula, se puede presentar rigidez y dolor en la articulación temporomandibular.

  •         Carcinoma en la hipofaringe: dolor de garganta y al tragar, el cual puede extenderse hasta el oído, ronquera, alteración en el sonido de la voz y dificultad para respirar con normalidad.

    En todos los tipos anteriores, es probable que perciba un bulto o nódulo en el cuello y en consecuencia a los dolores al tragar, los pacientes pueden presentar una importante pérdida de peso involuntaria.

    A pesar de que se desconoce la causa exacta de la mutación celular que da lugar al desarrollo de los tumores, los especialista han señalado que existen determinados factores que pueden incrementar el riesgo de padecer de cáncer de faringe. Entre ellos se encuentran los siguientes:

  •         Tabaquismo: las personas fumadoras son mucho más propensas a desarrollar este tipo de cáncer que las que no tiene el hábito del cigarrillo. En el siguiente artículo damos algunos consejos útiles para dejar de fumar.
  •         Consumo excesivo de bebidas alcohólicas.
  •         Factores ambientales: la exposición continua y frecuente a determinadas sustancias perjudiciales como el amianto, el cromo o el níquel que se encuentran en algunas pinturas es también un importante factor de riesgo del cáncer de faringe.
  •         Infecciones virales: se ha comprobado que hay una relación entre el cáncer de faringe y algunas infecciones virales como el virus del papiloma humano (VPH) o el denominado virus de Epstein Barr (EBV). Además de estos, también se considera un factor de riesgo adicional los defectos del sistema inmunitario.

    Un diagnóstico médico precoz de la enfermedad es clave para la recuperación del paciente y evitar que el tumor llegue a extenderse hacia otras áreas. Por lo general, se lleva a cabo una prueba llamada faringoscopia, que consiste en introducir una especie de tubo con una cámara por la nariz o la boca del paciente para ver la faringe y comprobar si existe un carcinoma. A modo de confirmación, el especialista extraerá un fragmento del tejido anómalo (biopsia) para analizarlo, posteriormente, con un microscopio. También se pueden llevar a cabo pruebas como una tomografía computarizada o una resonancia magnética para comprobar hasta qué punto exacto se ha extendido el cáncer de faringe.

    En base a la situación y el estadio en el que se encuentre el carcinoma, se establecerá un tratamiento u otro, por lo que este será completamente personalizado. Los tratamientos del cáncer de faringe pueden incluir la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia o una alternancia de estos según cada caso. La intervención quirúrgica puede incluir la escisión solo del tumor o también de aquellos tejidos adyacentes que hayan resultado afectados, y la administración de radioterapia o quimioterapia puede ocasionar la aparición de efectos secundarios, tales como cansancio, pérdida de peso o náuseas.

    Cuando el tratamiento del cáncer de faringe haya finalizado, es clave un seguimiento médico regular para detectar a tiempo las posibles recidivas de la enfermedad y evitar complicaciones que puedan poner en riesgo la salud del paciente.

    Este artículo es meramente informativo, en unComo.com no tenemos facultad para recetar ningún tratamiento médico ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a acudir a un médico en el caso de presentar cualquier tipo de condición o malestar.



 
Un diagnóstico precoz es clave

No hay comentarios:

Publicar un comentario