martes, 8 de noviembre de 2016

Comunicarse o Languidecer

Para los laringectomizados el tema de la comunicación en general y de la voz en particular se convierte en lo más importante de nuestras vidas una vez superada la recuperación postoperatoria.

Hemos hablando y escrito mucho tanto al respecto que parece que ya está todo dicho, sin embargo creo que eso nunca llegará, nunca terminaremos de comentar los mil y pico detalles que para nosotros significa hablar. Hay un eslogan muy conocido que dice: “Una imagen vale más que mil palabras”. En cambio hay otro que está bien visible en la sede de la Asociación de Laringectomizados de Bilbao que dice así: “Para un laringectomizado una palabra vale más que mil imágenes”. Por eso y muchos detalles más nunca terminaremos de decir cosas nuevas sobre la importancia de la voz y de la comunicación.

He titulado este artículo con la palabra “LANGUIDECER” aunque al principio me vino la de “MORIR”. Quedaría mucho más llamativo pero creo que menos real. Languidecer puede quedar el concepto un poco corto, y es que en las últimas semanas he vivido la depresión de varias personas a causa de no poder hablar que me ha dejado un poco tocado. Gracias a que las ayudas que hemos conseguido para ellos nos ha levantado el ánimo, a nosotros como ayudantes pero sobre todo a ellos por conseguir superar una barrera que parecía infranqueable.

No voy a hablar de esos casos que además de ser particulares solo representan a las personas afectadas y no al colectivo de laringectomizados. Cada persona somos un mundo.

Todos los que estamos metidos en este mundillo de la laringectomía total sabemos perfectamente que hay tres maneras, principales, de conseguir la recuperación de la voz:

     1 - VOZ ESOFÁGICA O ERIGMOFÓNICA

     2 - VOZ CON PRÓTESIS FONATORIA

     3 - VOZ CON LARINGÓFONO O LARINGE ARTIFICIAL

Las pongo en este orden porque es, con mucho, la importancia que solemos dar a cada método o clase de voz. E insisto en “con mucho” porque suele llegar esa importancia a infravalorar e incluso despreciar los métodos 2 y sobre todo el 3. Y la verdad es que no sé porqué. Vuelvo a repetir que lo importante es conseguir comunicarnos y dejar de lado el cómo. Que cada cual lo consiga como pueda y como quiera. Si es que puede elegir, que no siempre se puede.

La experiencia nos dice que lo más cómodo y efectivo es la voz esofágica pero estoy seguro que muchos de los que no lo pueden conseguir y por tanto se tienen que quedar sin voz si podrían hablar si dispusiesen de prótesis fonatoria. Ya sabemos que se puede poner posteriormente a la laringectomía pero eso de pasar de nuevo por quirófano les echa para atrás casi por unanimidad. Prefieren quedarse en silencio. Los otorrinos, al menos en mi tierra, no son partidarios de colocar las prótesis salvo que lo pida el paciente e incluso suelen desaconsejar. Yo creo que deberíamos cambiar esa mala imagen que tenemos de la prótesis y animarlos a colocar, sobre todo en personas de edad avanzada.

Queda el tercer recurso, el uso de Laringófono. He escuchado comentarios de todo tipo contrarios a su uso, incluso comentarios jocosos y despectivos. Bien, no es la mejor voz, monótona y casi mal sonante, pero es voz inteligible y bastante potente. Suficiente incluso para hablar por teléfono. Y ¿por qué vamos a despreciarla? No son económicos, pero creo que por 600.00 € que es lo que más o menos vienen a costar bien merece conseguir hablar. Hace unos días he visto pasar de una mirada triste y desconsolada a una sonrisa de lo más significativa a un señor mayor porque había conseguido hacerse oír gracias a ese aparato.

Este comentario me da lugar a aconsejar que los que tenemos cierta labor educativa entre el colectivo de laringectomizados dejemos de lado los prejuicios sobre las formas de habla y nos centremos más en conseguirla, sea del modo que sea.



Lo importante es comunicarse, el cómo es accesorio

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