Asociación Barcelonesa de Laringectomizados: Tratamiento
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miércoles, 29 de junio de 2022

Tratamientos del cáncer garganta

El tratamiento del cáncer de laringe varía en función del estadio del tumor en la laringe, de la localización del mismo (glotis, supraglotis o subglotis) y de las preferencias del paciente. 

Si bien el objetivo fundamental de un tratamiento es eliminar el cáncer, preservar la función de los órganos afectados también es muy importante, ya que el tratamiento podría afectar a la calidad de vida de los pacientes. Por ello, es muy importante llevar a cabo un manejo multidisciplinar de esta enfermedad, con la participación de múltiples especialistas.

Existen 3 opciones principales de tratamiento para el cáncer de laringe:

  • Radioterapia 
  • Cirugía
  • Quimioterapia.

Para tratar el cáncer de laringe se puede utilizar una de estas terapias o una combinación de ellas. La cirugía y la radioterapia son los tratamientos más frecuentes. Es posible utilizar quimioterapia antes de la radioterapia y/o cirugía, o durante estas, para aumentar la posibilidad de destruir las células cancerosas.

¿Qué opciones de tratamiento existen?

La cirugía radical de la laringe o  laringectomía total,  tiene como secuela la pérdida permanente del habla así como la respiración a través de un orificio que comunica directamente con la tráquea o traqueostoma.

Una vez planteadas las distintas opciones de tratamiento debe ser el paciente el que debe elegir la mejor opción siempre que esto sea posible.

Cirugía

Aunque es posible que se tenga que realizar la extirpación de la laringe (laringectomía), en la actualidad se realizan con más frecuencia cirugías conservadoras para preservar la voz.

Cuando el cirujano te recomiende este tratamiento, seguramente te explicará con profundidad los detalles del mismo. Este es un buen momento para que preguntes y expreses todas tus dudas. Disponer de la suficiente información evita la aparición de temores infundados. 

Dependiendo de la situación de cada enfermo, existen diferentes opciones y técnicas de tratamiento quirúrgico:

  • Laringectomía total: Se extirpa toda la laringe. Es una cirugía mutilante ya que va asociada a traqueostomía permanente y a pérdida de la voz (se extirpan las cuerdas vocales).
  • Cordectomía: Consiste en la extirpación únicamente de la cuerda vocal afecta. Puede ser abierta o con láser. 
  • Laringectomía supraglótica: Consiste en extirpar la supraglotis. Preserva las cuerdas vocales y puede no necesitar traqueostomía permanente. Tiene la ventaja de que preserva la voz.
  • Linfadenectomía: Es la extirpación de los ganglios linfáticos de la zona del cuello. Dependiendo de la localización del tumor, el riesgo de afectación de los ganglios del cuello puede variar. En los tumores supra y subglóticos es frecuente esta afectación por lo que se suele llevar a cabo la linfedenectomía. Se conoce con el nombre de disección ganglionar cervical. En los cánceres de glotis, no se afectan los ganglios por lo que no es preciso realizar este tipo de cirugía. 
  • Cirugía con láser: En los últimos años la cirugía mediante láser de CO2 se ha convertido en una herramienta muy útil para los tumores pequeños, confinados a las cuerdas vocales, con la ventaja de no necesitar traqueostomía y con una recuperación más precoz tras la cirugía.

Efectos secundarios de la laringectomía

La laringectomía, como ocurre en la mayoría de las intervenciones quirúrgicas, no está exenta de complicaciones y de efectos adversos, los cuales pueden presentarse con mayor o menor frecuencia tras la intervención. Habitualmente, suponen un problema grave para el paciente, afectando su calidad de vida. 

Molestias asociadas a la intervención

  • Dolor en la zona de la intervención: Cuando te despiertes de la anestesia, es normal que sientas dolor en la zona de la intervención. Generalmente, el cirujano dejará pautados fármacos que te aliviarán. Si el dolor no cede es importante que lo comentes con el personal de enfermería o con el médico cuando te visite unas horas después de la cirugía. El dolor, en este caso, no indica problemas de recuperación sino simplemente que hay una herida. 
  • Molestias por sonda nasogástrica: También supone importante fuente de incomodidad el hecho de que el paciente requiera tener puesta una sonda nasogástrica durante un tiempo tras la cirugía. 
  • Traquestomía: En algunas ocasiones la cirugía del cáncer de laringe hace que el enfermo requiera la realización de una traqueostomía, orificio que comunica la tráquea con el exterior, y que se encuentra en la parte inmediatamente superior del esternón. 
  • Afonía y disfonía: Una secuela importante de la laringectomía y de la cirugía conservadora es la pérdida de la voz en el primer caso (afonía) o la alteración de la misma (disfonía) en la segunda. Esta secuela supone una alteración de la calidad de vida de los pacientes, ya que los enfermos que precisan este tipo de cirugía necesitan una posterior rehabilitación funcional. Tienen que aprender, no sólo los cuidados del traqueostoma (así se llama el orificio), sino que también necesitan aprender a comer y a hablar de nuevo (ya que requirieron la extirpación de las cuerdas vocales). 

Cuidados después de una cirugía de laringe

El cirujano te explicará con profundidad los detalles de la cirugía. Este es un buen momento para que preguntes y expreses todas sus dudas. Te indicará los cuidados de fisioterapia que sean precisos en cada caso y las ayudas que puedan necesitar. 

Los efectos secundarios y molestias son las que presentan la mayoría de los procedimientos quirúrgicos. 

Los cuidados para el dolor y la higiene de la herida serán indicados a cada paciente por parte del personal sanitario en el hospital. 

Quizá lo más destacado en estos casos sea la alteración anatómica y estética; así como las infecciones que son muy frecuentes en esa zona.


Radioterapia para el cáncer de laringe

La radioterapia se puede emplear como tratamiento único o en combinación. Se puede administrar antes de la intervención para disminuir su tamaño y facilitar la cirugía, o después de la misma, para consolidar el tratamiento.

Asimismo, se puede administrar con la quimioterapia para potenciar sus efectos (quimioirradiación).

Opciones de radioterapia 

El tratamiento con radioterapia siempre es individualizado, es decir, cada enfermo tendrá su tratamiento específico y distinto al de otro paciente, dependiendo de la localización y extensión de la enfermedad.

Según la finalidad con que se emplee, la radioterapia puede ser curativa o paliativa.

Dependiendo de la localización, y sobre todo de la fase en la que se encuentre la enfermedad, puede ser un tratamiento con finalidad curativa, sobre todo en etapas iniciales. Suele dar buenos resultados para los cánceres localizados en la glotis.

En general, la radioterapia en el cáncer de laringe, tiene distintas aplicaciones:

  • Como único tratamiento en los tumores localizados en una cuerda vocal (T1 y T2) sustituyendo a la cirugía con similares resultados.
  • Como tratamiento complementario de los tumores resecados por completo pero con los márgenes afectados y los ganglios cervicales analizados positivos.
  • Formando parte de un tratamiento combinado con quimioterapia en aquellos tumores en los que no se puede plantear la cirugía como primera opción.
  • Salvo para los tumores de glotis, suele ser necesario casi siempre que el tratamiento comprenda todo el cuello.

El tratamiento de radioterapia suele durar entre dos y siete semanas, dependiendo de la dosis que se administre y del número total de sesiones.

Diariamente, cada sesión dura sólo unos minutos (quince aproximadamente).

Quimioterapia

La quimioterapia es una de las modalidades terapéuticas más empleadas en el tratamiento del cáncer. Su objetivo es destruir, empleando una gran variedad de fármacos, las células que componen el tumor con el fin de lograr la reducción o desaparición de la enfermedad.

Un régimen o programa de quimioterapia, por lo general, consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un período de tiempo determinado. Un paciente puede recibir 1 fármaco por vez o combinaciones de diferentes fármacos al mismo tiempo. Existen múltiples esquemas que se utilizan en esta enfermedad, muchos de ellos utilizando cisplatino como el agente más frecuente.

El uso de estos esquemas de quimioterapia para el cáncer de laringe, se puede usar antes de la cirugía, radioterapia, o ambas, denominándose entonces terapia neoadyuvante.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen de la persona y de la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, náuseas y vómitos, caída de cabello, pérdida del apetito, diarrea, sequedad en la boca, pérdida de la audición y llagas abiertas en la boca que pueden derivar en infecciones.


En los últimos años, se han introducido nuevas alternativas terapéuticas.

La terapia dirigida es un tratamiento que apunta a los genes o a las proteínas específicos del cáncer, o a las condiciones del tejido que contribuyen al crecimiento y a la supervivencia del cáncer. Este tipo de tratamiento bloquea el crecimiento y la diseminación de las células cancerosas y, a la vez, limita el daño a las células sanas. El cetuximab  es un tratamiento dirigido aprobado para el uso combinado con la radioterapia para el cáncer de cabeza y cuello localizado y también está aprobado para el uso con la quimioterapia para el tratamiento de pacientes con cáncer metastásico (vea a continuación).

La inmunoterapia, diseñada para estimular las defensas naturales del cuerpo a fin de combatir el cáncer, también ha demostrado utilidad en esta enfermedad, y la agencia europea del medicamento ha aprobado el uso de nivolumab y pembrolizumab para el tratamiento de pacientes con carcinoma de células escamosas metastásico o recurrente después de que una quimioterapia con un fármaco basado en platino haya dejado de funcionar.

Asociación Española Contra el Cáncer


Existen varias formas de tratar el cáncer de laringe



Fuente: Tratamientos del cáncer de garganta (Asociación Española Contra el Cáncer, 2021). Recuperado el 29/06/2022 de https://www.contraelcancer.es/es/todo-sobre-cancer/tipos-cancer/cancer-laringe/tratamientos

martes, 16 de febrero de 2021

Moco y cuidado respiratorio

La producción de moco es la forma en que el cuerpo protege y mantiene la salud de la tráquea y los pulmones. Sirve para lubricar estas vías respiratorias y mantenerlas húmedas. Después de una laringectomía, la tráquea queda abierta en el estoma y los laringectomizados ya no pueden toser el moco hacia su boca y luego tragarlo ni sonarse la nariz. Aun así, es muy importante toser y limpiar el moco; sin embargo, esto debe hacerse a través del estoma.

Expulsar el moco a través del estoma es la única alternativa que tienen los laringectomizados para mantener su tráquea y sus pulmones libres de polvo, suciedad, organismos y otros contaminantes que entran en las vías respiratorias. Cuando aparece el deseo de toser o estornudar, los laringectomizados deben retirar rápidamente la cubierta del estoma o el HME y usar un pañuelo o pañoleta para cubrir el estoma y atrapar el moco.

La consistencia del moco debe ser clara o casi clara y acuosa. Sin embargo, no es fácil mantener esta consistencia debido a los cambios en el ambiente y el clima. Se pueden seguir algunos pasos regularmente para mantener una producción saludable de moco, como se muestra a continuación.

Producción de moco y aumento de la humedad del aire

Antes de someterse a una laringectomía, el aire que inhala una persona es calentado a la temperatura corporal, humidificado y limpiado de organismos y partículas de polvo en la parte superior del sistema respiratorio. Dado que estas funciones no se pueden llevar a cabo después de una laringectomía, es importante recuperar las funciones previamente desempeñadas por la parte superior del sistema respiratorio.

Después de una laringectomía, el aire inhalado no se humidifica al pasar por la nariz y la boca; como consecuencia, se desarrolla sequedad en la tráquea, irritación y sobreproducción de moco. Afortunadamente, con el tiempo la tráquea se hace más tolerante al aire seco. Sin embargo, cuando el nivel de humedad es muy bajo, la tráquea se puede secar, irritar y generar algo de sangrado. Si hay mucho sangrado o este no mejora al aumentar la humedad, se debe consultar a un médico. También si la cantidad o el color del moco es anormal.

Restaurar la humidificación del aire inhalado reduce la sobreproducción de moco a un nivel adecuado. Esto reduce las posibilidades de toser súbitamente y bloquear el HME. Incrementar la humedad del hogar a una humedad relativa del 40-50% (no más alta) puede ayudar a reducir la producción de moco y evitar que el estoma y la tráquea se sequen, se irriten y sangren. Además de ser dolorosas, estas lesiones también pueden dar paso a infecciones.

Algunos pasos para lograr una mejor humidificación son:

Usar un HME todos los días y a todas horas para mantener bien hidratada la tráquea y conservar el calor dentro de los pulmones.

Mojar la cubierta del estoma para respirar aire húmedo (para quienes usan una cubierta para estoma). Aunque es menos efectivo que un HME, humedecer el filtro de espuma o la cubierta del estoma con agua corriente también puede ayudar a aumentar la humidificación.

Tomar suficiente líquido para mantenerse bien hidratado.

Poner 3-5 cm³ de solución salina en el estoma traqueal al menos dos veces al día.

Tomar una ducha caliente o respirar vapor de agua de un recipiente (a una distancia segura) también puede disminuir la resequedad.

Usar un humidificador en el hogar para alcanzar una humedad del 40-50% y conseguir un higrómetro para monitorizarla. Es importante tener esto en cuenta tanto en el verano, cuando se usa aire acondicionado, como en el invierno, cuando se usa la calefacción.

Respirar el vapor generado por un recipiente con agua hirviendo o una ducha caliente.

Existen dos tipos de humidificadores portátiles: los de vapor y los evaporativos. Un medidor digital de humedad (llamado higrómetro) puede ayudar a controlar los niveles de humedad. Con el tiempo, a medida que las vías respiratorias se adaptan, la necesidad de usar constantemente un humidificador disminuye.

Cuidado de las vías respiratorias y el cuello, especialmente en inviernos fríos y en altitudes elevadas

El invierno y las altitudes elevadas pueden ser difíciles de llevar para las personas laringectomizadas. En altitudes elevadas el aire es más escaso y más frío, y por lo tanto más seco. Antes de una laringectomía, el aire se inhala a través de la nariz, donde se calienta y humedece antes de entrar a los pulmones. Después de una laringectomía, el aire ya no se inhala a través de la nariz y entra a la tráquea directamente por el estoma. El aire frío es más seco y más irritante para la tráquea que el aire caliente. Esto se debe a que el aire frío es menos húmedo y por lo tanto puede resecar la tráquea y causar sangrado.

El moco también puede secarse y taponar la tráquea.

Respirar aire frío puede además tener un efecto irritante sobre la vía respiratoria y causar una contracción del músculo liso que la rodea (broncoespasmo). Esto disminuye el tamaño de las vías respiratorias y dificulta el ingreso y salida del aire pulmonar, haciendo aún más difícil la respiración.

El cuidado de las vías respiratorias incluye todos los pasos previamente descritos al igual que los siguientes:

• Toser o succionar el moco usando una máquina de succión para limpiar las vías respiratorias.

• Evitar el aire frío, seco o sucio.

• Evitar el polvo, los irritantes y alérgenos.

• Al exponerse al aire frío, considere cubrir el estoma con una chaqueta (abrochándola hasta arriba) o una bufanda no muy ajustada, y respirar en el espacio entre la chaqueta y el cuerpo para calentar el aire inhalado.

• Evitar que el agua entre al estoma durante el baño (ver abajo).

Después de una laringectomía con disección de cuello, la mayor parte de las personas desarrollan áreas de entumecimiento en el cuello, la barbilla y detrás de las orejas. Por esta razón, no pueden sentir el aire frío y pueden desarrollar quemaduras por frío en estas áreas. Es por lo tanto importante cubrirlas con una bufanda o una prenda cálida.

Uso de una máquina de succión para taponamientos de moco

A menudo, antes de que el paciente laringectomizado salga del hospital, se le prescribe una máquina de succión para que la use en casa. Esta se puede usar para succionar el moco cuando el paciente es incapaz de toser o expulsar un taponamiento. Cuando el moco se vuelve espeso y pegajoso, se puede presentar un taponamiento que bloquea parte o, en ocasiones, la totalidad de la vía respiratoria.

El taponamiento puede causar una disnea súbita e inexplicable. En estas circunstancias se puede usar una máquina de succión para retirar el taponamiento. Por lo tanto, esta debe estar fácilmente disponible para tratar este tipo de emergencias. Los taponamientos de moco también se pueden expulsar usando una ampolla de suero fisiológico (agua salada estéril al 0,9% en un tubo plástico) o inyectando suero en el estoma., El suero puede soltar el tapón, que luego puede ser expulsado al toser. Esta condición se puede convertir en una emergencia médica y, si no se consigue expulsar el tapón después de varios intentos, llamar a emergencias le puede salvar la vida.

Tos con sangre

Puede aparecer sangre en el moco por varias razones. La más común es una lesión justo dentro del estoma. La lesión puede ser causada por un trauma producido al limpiar el estoma. La sangre es generalmente de un color rojo brillante. Otra razón por la que el laringectomizado puede toser sangre es la irritación de la tráquea por sequedad, algo común durante el invierno. Es aconsejable mantener en el hogar un ambiente con niveles adecuados de humedad (alrededor de un 40-50%) para minimizar la sequedad en la tráquea. Aplicar suero fisiológico en el estoma también puede ser de ayuda

El esputo hemoptoico puede ser también un síntoma de neumonía, tuberculosis, cáncer de pulmón o de otros problemas pulmonares.

Toser sangre constantemente es una condición que debe ser evaluada por un profesional médico. Esto puede ser una urgencia si está asociado a dificultades para respirar y/o dolor.

Rinorrea

Debido a que los laringectomizados y otras personas que respiran a través del cuello ya no pueden hacerlo a través de su nariz, sus secreciones nasales no se secan con el flujo del aire. En consecuencia, cuando se producen grandes cantidades de secreciones, estas gotean por la nariz. Esto es más común al exponerse a ambientes con aire frío y húmedo, o a olores irritantes. Evitar estas condiciones puede evitar la rinorrea.

Limpiar la secreción es la solución más práctica. Los laringectomizados que usan una prótesis de voz pueden lograr sonarse la nariz tapando el traqueostoma y desviando el aire hacia la nariz.

Rehabilitación respiratoria

Después de una laringectomía, el aire inhalado ya no pasa por la parte superior del sistema respiratorio y entra a la tráquea y a los pulmones directamente a través del estoma. Por lo tanto, los laringectomizados pierden la parte del sistema respiratorio que se encarga de filtrar, calentar y humidificar el aire que respiran.

El cambio en la forma de respirar también afecta el esfuerzo respiratorio y las funciones pulmonares. Esta situación requiere adaptación y reentrenamiento. La respiración es de hecho más fácil para los laringectomizados porque hay menor resistencia al flujo del aire cuando este no pasa por la nariz y la boca. Dado que es más fácil llevar el aire a los pulmones, los laringectomizados ya no necesitan inflar y desinflar tanto sus pulmones como lo hacían anteriormente. Por lo tanto, no es raro que la capacidad pulmonar y respiratoria de los pacientes laringectomizados se vea comprometida.

Existen varias alternativas para que los laringectomizados puedan preservar y mejorar su capacidad pulmonar:

Usar un HME puede generar resistencia al intercambio de aire. Esto obliga al individuo a inflar completamente sus pulmones para obtener la cantidad necesaria de oxígeno.

Ejercicio frecuente bajo supervisión y orientación médica. Esto permite que los pulmones se inflen completamente y mejora los índices cardíacos y respiratorios del paciente.

Usar la respiración diafragmática. Este método de respiración permite una mayor utilización de la capacidad pulmonar.



Los laringectomizados han de evitar el aire frío, seco o sucio

lunes, 26 de octubre de 2020

¿Qué es la sedación paliativa?

Dentro de los cuidados paliativos se aplica la sedación para anular el sufrimiento evitable de un paciente que tiene síntomas que no se pueden controlar con los tratamientos habituales, es lo que conocemos como síntomas refractarios.

El objetivo es conseguir el máximo confort físico, psicológico y espiritual del enfermo. Hay dos tipos:

  • Sedación paliativa: es la administración de fármacos, en las dosis y combinaciones mínimas necesarias para reducir la consciencia del paciente con enfermedad avanzada o en fase terminal, con el fin de  aliviar los síntomas refractarios.
  • Sedación en la agonía: es la aplicación de fármacos que buscan la disminución profunda y previsiblemente irreversible de la conciencia en un enfermo cuya muerte se prevé muy próxima, es decir cuando se encuentra en la fase de agonía. Con esta sedación se pretende evitar el sufrimiento del paciente en los últimos momentos de su vida, y conseguir una muerte confortable, sea en el hospital o el domicilio. 

Siempre que se aplica la sedación hay que diagnosticar claramente la situación en que se encuentra el enfermo, identificando los síntomas refractarios (síntomas que no se pueden controlar con los tratamientos habituales). Pero del mismo modo, es importante conocer las necesidades del paciente y su familia, y facilitarles toda la información que soliciten, así como establecer una comunicación fluida entre sanitarios y familiares.  

Para poder administrar la sedación es preciso un consentimiento explícito, implícito o delegado. También debe seguirse un protocolo definido, tanto en hospitales como en domicilios, por parte de profesionales cualificados (especialistas en cuidados paliativos) o con experiencia y conocimiento de las habilidades técnicas y actitudes éticas requeridas.

En todo este proceso es fundamental la colaboración de profesionales y allegados para proporcionar los cuidados y afecto que el paciente necesite, sobre todo en los últimos momentos de  la vida.

Ni la sedación paliativa ni la de la agonía son una eutanasia encubierta.

La sedación y la eutanasia tienen objetivos terapéuticos diferentes, así como en los procedimientos y resultados obtenidos. La sedación pretende aliviar el sufrimiento del enfermo sin acelerar la muerte, mientras que la eutanasia busca la muerte anticipada del paciente de forma deliberada mediante aplicación de fármacos a dosis letales.

Revisado por el Dr. Álvaro Gándara del Castillo, Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) 

Artículo original publicado en Asociación Española Contra el Cáncer


La última opción para evitar el sufrimiento en los últimos estadios de cáncer
La última opción para evitar el sufrimiento en el estadio final del cáncer

viernes, 28 de febrero de 2020

Brote de coronavirus y cómo el laringectomizado puede prevenir contraer la infección:

Ha habido un brote mortal de una nueva cepa de coronavirus en China que ha causado graves enfermedades respiratorias, e incluso algunas muertes. El brote comenzó en Wuhan, China, en diciembre del año pasado. El virus que lo ha causado ha sido identificado y su genoma secuenciado, lo que permitirá la confirmación de casos y el desarrollo de una vacuna, aunque probablemente tardará aún varios meses. A partir de hoy, el CDC (Centro de Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU.) ha recomendado a los viajeros que eviten todos los viajes no esenciales a Wuhan, y varios aeropuertos de EE. UU. que reciben vuelos de Wuhan están revisando a los pasajeros para detectar síntomas. Lo más probable es que el virus se transmita por gotitas. 

Aquellos que viajen a China deben practicar ciertas precauciones de salud, como evitar el contacto con personas con síntomas de enfermedades respiratorias y lavarse las manos cuidadosamente. Usar una máscara quirúrgica es útil, pero es más efectivo cuando lo usan las personas con la enfermedad. Hasta la fecha, 7 estadounidenses presentan síntomas de la infección 2019-nCoV (el nombre de este virus) unos días después de llegar a los EE. UU. provenientes de Wuhan; ellos están bien actualmente.

Los coronavirus humanos se transmiten más comúnmente de una persona infectada a otras personas a través de: 
  •     El aire al toser y estornudar y, rara vez, por contaminación fecal
  •     Contacto personal cercano, como tocar o dar la mano
  •    Tocar un objeto o superficie con el virus, y después tocarse la boca, la nariz o los ojos antes de lavarse las manos
    Los coronavirus generalmente se transmiten de los animales, particularmente los murciélagos, los camellos e incluso las serpientes a los humanos. Los primeros 4 casos fueron todos trabajadores del mercado mayorista de mariscos de Huanan, que vende aves de corral vivas, animales acuáticos, murciélagos y serpientes al público. Desafortunadamente, el virus ha mutado para causar transmisión de humano a humano.

Los síntomas pueden variar desde un resfriado leve hasta dificultad respiratoria severa y muerte. Los primeros signos y síntomas son fiebre, tos e inicialmente dificultad respiratoria leve que a menudo empeora debido al desarrollo de edema pulmonar ("agua en los pulmones"). Todas las muertes hasta la fecha han sido en la ciudad de Wuhan. Los períodos de incubación latentes no son seguros.

Es probable que el virus se propague por todo el mundo debido a los viajes internacionales y que se necesiten precauciones para su implementación en todas partes. El afectado de cáncer de cabeza y cuello puede ser más vulnerable a las infecciones respiratorias y debe tener precaución para evitar infectarse.

A medida que la epidemia del coronavirus se está extendiendo por todo el mundo, es importante que los laringectomizados se protejan. El laringectomizado puede estar en mayor peligro de inhalar el virus directamente a los pulmones.

Pueden protegerse mediante:
  •     Usar HME 24/7, especialmente cuando esté cerca de otras personas. El HME con mayor capacidad de filtrado funcionaría mejor para reducir el riesgo de inhalar el virus (es decir, Provox Micron TM, XtraMoist de Atos Medical)
  •     Usar una máscara quirúrgica sobre el estoma. Se puede modificar una máscara quirúrgica con cuatro cuerdas para que se ajuste sobre el estoma. Una de las cuerdas se puede extender con una cuerda adicional; y el par inferior de cuerdas se puede atar detrás de la espalda. (ver fotos)
  •     Lávese las manos con frecuencia con agua y jabón durante al menos 20 segundos. Use un desinfectante para manos a base de alcohol que contenga al menos 60% de alcohol si no hay agua y jabón disponibles.
  •     Evite tocarse el estoma, los ojos, la nariz y la boca con las manos sin lavar.
  •     Evitar el contacto cercano con personas que están enfermas.
  •     Limpie y desinfecte objetos y superficies que se tocan con frecuencia.
Para evitar la propagación a otras personas, quédese en casa cuando esté enfermo y cubra su tos o estornudos con un pañuelo desechable, después tírelo a la basura.

Técnica para colocar una máscara quirúrgica sobre el estoma en un laringectomizado:




jueves, 13 de febrero de 2020

Qué es la inmunoterapia

La inmunoterapia, también denominada terapia biológica, es un tipo de tratamiento para el cáncer que estimula las defensas naturales del cuerpo a fin de combatir el cáncer. Utiliza sustancias producidas por el cuerpo o fabricadas en un laboratorio para mejorar o restaurar la función del sistema inmunitario. La inmunoterapia puede actuar:
  • Al detener o retrasar el crecimiento de las células cancerosas.
  • Al impedir que el cáncer se disemine a otras partes del cuerpo.
  • Al ayudar al sistema inmunitario para que funcione mejor a la hora de destruir las células cancerosas.
Existen varios tipos de inmunoterapia, incluidos los siguientes:
  • Anticuerpos monoclonales y terapias agnósticas del tumor.
  • Inmunoterapias no específicas.
  • Terapia con virus oncolíticos.
  • Terapia con células T.
  • Vacunas contra el cáncer.

Anticuerpos monoclonales y terapias agnósticas del tumor

Cuando el sistema inmunitario del cuerpo detecta algo nocivo, produce anticuerpos. Los anticuerpos son proteínas que combaten las infecciones.
Los anticuerpos monoclonales son un tipo específico de terapia que se fabrica en un laboratorio. Se pueden utilizar de diversas maneras. Por ejemplo, los anticuerpos monoclonales se pueden usar como terapia dirigida para bloquear una proteína anormal en una célula cancerosa.
Los anticuerpos monoclonales también se pueden utilizar como una inmunoterapia. Por ejemplo, algunos anticuerpos monoclonales atacan a proteínas específicas de las células cancerosas. Estos señalan las células para que el sistema inmunitario pueda encontrarlas y destruirlas.
Otros tipos de anticuerpos funcionan liberando los frenos del sistema inmunitario a fin de que este pueda destruir las células cancerosas. Las vías PD-1/PD-L1 y CTLA-4 son cruciales para la capacidad del sistema inmunitario de controlar el crecimiento del cáncer. Estas vías a menudo se denominan puntos de control inmunitarios (inmune checkpoints). Muchos tipos de cáncer utilizan estas vías para evadir el sistema inmunitario. El sistema inmunitario responde al cáncer bloqueando estas vías con anticuerpos específicos denominados inhibidores de los puntos de control inmunitarios. Una vez que el sistema inmunitario es capaz de encontrar el cáncer y responder a este, puede detener o desacelerar el crecimiento del cáncer.
Los siguientes son ejemplos de inhibidores de los puntos de control inmunitario:
  • Ipilimumab (Yervoy).
  • Nivolumab (Opdivo).
  • Pembrolizumab (Keytruda).
  • Atezolizumab (Tecentriq).
  • Avelumab (Bavencio).
  • Durvalumab (Imfinzi).
Una serie de ensayos clínicos de anticuerpos monoclonales se encuentran en curso para diversos tipos de cáncer. Si bien muchos puntos de control inmunitarios están aprobados para cánceres específicos, algunos se usan para tratar tumores en cualquier parte del cuerpo centrándose en un cambio genético específico. Estos se denominan “tratamientos agnósticos del tumor”. Por ejemplo, el pembrolizumab ha sido aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration, FDA) para tratar tumores metastásicos o tumores que no se pueden tratar con cirugía. Estos tumores también deben tener cambios genéticos específicos llamados inestabilidad de microsatélites alta (Microsatellite Instability-High, MSI-H) o deficiencia en la reparación del ADN defectuoso (DNA Mismatch Repair, dMMR). Los tumores que tienen MSI-H o dMMR no reparan muy bien el daño en su ADN. Esto significa que a menudo desarrollan muchas mutaciones o cambios en su ADN. Estos cambios hacen que sea más fácil para las células inmunitarias encontrar y atacar el tumor.
El nivolumab es un fármaco similar que ha sido aprobado para tratar el cáncer colorrectal metastásico con MSI-H o dMMR cuando la quimioterapia no funciona. 

Los efectos secundarios del tratamiento con anticuerpos monoclonales dependen del propósito del fármaco. Por ejemplo, los efectos secundarios de los anticuerpos monoclonales usados para la terapia dirigida son diferentes de los que se usan para la inmunoterapia. Los efectos secundarios de los inhibidores de puntos de control inmunitarios podrían incluir efectos secundarios similares a los de una reacción alérgica.

Inmunoterapias no específicas

Al igual que los anticuerpos monoclonales, las inmunoterapias no específicas también ayudan a que el sistema inmunitario destruya las células cancerosas. La mayoría de las inmunoterapias no específicas se administran después o al mismo tiempo que otros tratamientos para el cáncer, por ejemplo, la quimioterapia o la radioterapia. Sin embargo, algunas inmunoterapias no específicas se administran como el principal tratamiento del cáncer.
Las dos inmunoterapias no específicas que se usan con más frecuencia son las siguientes:
  • Interferones. Los interferones ayudan al sistema inmunitario a combatir el cáncer y pueden desacelerar el crecimiento de las células cancerosas. Un tipo de interferón elaborado en un laboratorio se llama interferón alfa (Roferon-A [2a], Intron A [2b], Alferon [2a]). Este es el tipo de interferón que se usa con más frecuencia en el tratamiento del cáncer. Los efectos secundarios del tratamiento con interferón pueden incluir síntomas similares a los de gripe, un mayor riesgo de infecciones, erupciones cutáneas y cabello fino.
  • Interleuquinas. Las interleuquinas ayudan al sistema inmunitario a producir células para combatir el cáncer. Una interleuquina elaborada en un laboratorio se llama interleuquina-2, IL-2, o aldesleuquina (Proleukin). Se utiliza para tratar el cáncer de riñón y el cáncer de piel (en inglés), incluido el melanoma (en inglés). Los efectos secundarios frecuentes del tratamiento con IL-2 incluyen aumento de peso y presión arterial baja. Algunas personas también pueden experimentar síntomas similares a los de la gripe.

Terapia con virus oncolíticos

La terapia con virus oncolíticos usa virus genéticamente modificados para matar células cancerosas. Primero, el médico inyecta un virus en el tumor. Luego, el virus ingresa en las células cancerosas y se reproduce. Como resultado, las células explotan y mueren. A medida que las células mueren, liberan sustancias específicas denominadas antígenos. Esto provoca que el sistema inmunitario del paciente se dirija a todas las células cancerosas del cuerpo que tengan esos mismos antígenos. El virus no ingresa en las células sanas.
En 2015, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. aprobó la primera terapia con virus oncolíticos para tratar melanomas. El virus usado en el tratamiento se denomina talimogén laherparepvec (Imlygic) o T-VEC. El virus es una versión genéticamente modificada del virus del herpes simple que causa herpes labiales. El médico puede inyectar T-VEC directamente en las áreas de melanoma que un cirujano no puede extirpar. Las personas reciben una serie de inyecciones hasta que no queda ninguna área de melanoma. Los efectos secundarios pueden incluir los siguientes:
  • Fatiga.
  • Fiebre.
  • Escalofríos.
  • Náuseas.
  • Síntomas similares a los de la gripe.
  • Dolor en el lugar de la inyección.
Los investigadores están analizando otros virus oncolíticos para diferentes tipos de cáncer en ensayos clínicos. También están evaluando los virus en combinación con otros tratamientos, como la quimioterapia.

Terapia con células T

Las células T son células inmunitarias que combaten la infección. En la terapia con células T, algunas células T se quitan de la sangre del paciente. Luego, estas células se modifican en un laboratorio para que tengan proteínas específicas denominadas receptores. Los receptores permiten que las células T reconozcan las células cancerosas. Las células T modificadas se cultivan en el laboratorio y se regresan al cuerpo del paciente. Una vez ahí, salen y destruyen las células cancerosas. Este tipo de terapia se denomina terapia con células T con receptores de antígenos quiméricos (Chimeric Antigen Receptor, CAR).
El uso de las células T para terapia con CAR ha sido muy eficaz en el tratamiento de determinados cánceres de la sangre. Los investigadores aún están estudiando esta y otras maneras de modificar las células T para tratar el cáncer.

Vacunas contra el cáncer

Una vacuna contra el cáncer (en inglés) es otro método usado para ayudar al cuerpo a combatir la enfermedad. Una vacuna expone al sistema inmunitario a un antígeno. Esto provoca que el sistema inmunitario reconozca y destruya ese antígeno o los materiales relacionados. Existen 2 tipos de vacunas contra el cáncer: vacunas para prevención y vacunas para tratamiento.
Los ejemplos anteriores no incluyen todos los tipos de tratamientos de inmunoterapia. Los investigadores están estudiando muchos fármacos nuevos. Puede obtener más información sobre la inmunoterapia en cada sección específica de cáncer en Cancer.Net. Consulte las páginas Tipos de tratamiento y Últimas investigaciones. También puede obtener información en inglés sobre las últimas investigaciones sobre inmunoterapia en el blog de Cancer.Net.

Preguntas para hacerle al equipo de atención médica

Hable con su equipo de atención médica sobre si es posible incorporar la inmunoterapia como parte de su plan de tratamiento. Si es así, considere la posibilidad de formular estas preguntas:
  • ¿Qué tipo de inmunoterapia recomienda? ¿Por qué?
  • ¿Cuáles son los objetivos de este tratamiento?
  • ¿Será la inmunoterapia mi único tratamiento? Si no es así, ¿qué otros tratamientos recibiré como parte de mi plan de tratamiento?
  • ¿De qué modo recibiré el tratamiento de inmunoterapia y con qué frecuencia?
  • ¿Cuáles son los efectos secundarios posibles de la inmunoterapia, tanto a corto como a largo plazo?
  • ¿Cómo afectará este tratamiento mi vida cotidiana? ¿Podré trabajar, hacer ejercicio y realizar mis actividades habituales?
  • ¿En qué estudios clínicos sobre la inmunoterapia puedo participar?
  • ¿A quién debo llamar si tengo preguntas o surgen problemas?



    Así funciona la nueva inmunoterapia contra el cáncer

lunes, 10 de febrero de 2020

Protonterapia: lo que debes saber sobre la técnica que combate los tumores más delicados

  • Esta técnica compleja utiliza protones en lugar de fotones y electrones, lo que le permite mayor precisión y contundencia que la radioterapia tradicional en el ataque a tumores cercanos a órganos vitales
  •  Un estudio reciente demuestra que la protonterapia deja menos efectos secundarios

El abordaje del cáncer cada vez cuenta con más alternativas terapéuticas para combatirlo. Según el tipo de tumor y el grado de desarrollo se puede optar por cirugía, tratamiento con quimio o radioterapia, o farmacológico, donde el abanico incluye terapias hormonales, biológicas o inmunoterapia. Sin embargo, todas ellas tienen sus limitaciones, de ahí la importancia del oncólogo a la hora de seleccionar la mejor opción para cada paciente. Por ejemplo, son de sobra conocidas las limitaciones del tratamiento de radioterapia en determinados tumores, principalmente por la dificultad de controlar el impacto de la radiación y, por consiguiente, el riesgo de que la misma afecte a tejidos sanos colindantes con el tumor, cuando no a órganos vitales. Esto hace que en determinados tipos de cáncer la radioterapia o bien se desaconseje o bien se deba aplicar de una forma muy limitada, lo que merma su eficacia.

Precisamente para este tipo de tumores, entre los que destacan los cerebrales, los adyacentes a la columna vertebral, los cercanos a la vía óptica y al ojo, los que afectan a la médula espinal o los tumores de cabeza y cuello, así como los pediátricos, que afectan a bebés o niños muy pequeños, como es el caso del neuroblastoma -responsable del 10% de las muertes por cáncer infantil-, poco a poco se abre paso la terapia radiológica de protones o protonterapia.

Esta, a diferencia de la radioterapia tradicional, utiliza protones en lugar de fotones o electrones para atacar al tumor. Las ventajas de esta técnica son varias. La primera de ellas es que los protones permiten afinar el tiro, es decir precisar el bombardeo de las células tumorales de manera mucho más delimitada de lo que acontece con los haces de fotones y electrones, pues gracias a la energía que conllevan se necesitan muchos menos haces.

La segunda ventaja está directamente relacionada con la primera: dada la gran concentración de energía de los protones, estos pueden atacar con menos cantidad de haces el ADN de las células cancerosas y matarlas. Por otro lado, al tratarse de haces continuos, consiguen penetrar en el tumor con mayor profundidad y por tanto cada haz es más incisivo y logra mejores resultados, respetando a la vez los tejidos sanos adyacentes.

Hay varios estudios que en los últimos años han venido a demostrar la eficacia de la protonterapia. Uno de ellos constata que la protonterapia deja menos efectos secundarios. Dirigido por la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en San Luis y la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos), el estudio es la primera comparación importante de los efectos secundarios relacionados con protonterapia y la radioterapia tradicional.

Incluyó a casi 1.500 pacientes que recibieron quimioterapia y radioterapia combinadas para cánceres de pulmón, cerebro, cabeza y cuello, gastrointestinales y ginecológicos que aún no se habían diseminado a otras partes del cuerpo. Solo el 11,5% de los pacientes que recibieron protonterapia experimentaron un efecto secundario grave en el plazo de noventa días. En el grupo de radioterapia, en cambio, fueron el 27,6% en el mismo periodo.

En un segundo estudio, la protonterapia mostró eficacia y baja toxicidad en niños con neuroblastoma de alto riesgo. Investigadores del Hospital Infantil de Philadelphia y de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania analizaron la población más grande hasta la fecha de pacientes pediátricos con neuroblastoma de alto riesgo tratados con protonterapia. El estudio reveló que esta técnica es efectiva para reducir los tumores y tiene una toxicidad mínima para los órganos circundantes.

Infraestructuras costosas y complejas

A pesar de sus espectaculares resultados, la protonterapia no está presente todavía en nuestro país, dado lo costoso de sus instalaciones y la complejidad de las mismas, así como las medidas de seguridad de que deben proveerse los centros dedicados a ello, que incluyen el visto bueno de los consejos de seguridad nucleares nacionales. Existen solo 59 centros en el mundo y 24 de ellos en Europa; el primero en España se inaugurará este otoño en Madrid de la mano del Grupo Quirón Salud.

Hasta la fecha, los pacientes españoles que requerían un tratamiento con protonterapia tenían que ser tratados en el extranjero, principalmente en Francia y Suiza, países donde sí se cumple la recomendación de que exista un centro por cada diez millones de habitantes que establecen organismos internacionales. Cuando se ponga en marcha el Centro de Protonterapia, que el grupo hospitalario tiene ubicado en Pozuelo de Alarcón, estos casos ya podrán ser tratados en España, dado que está abierto a todo tipo de pacientes, tanto de la sanidad pública como de la privada.



La protonterapia utiliza protones en lugar de fotones y electrones
 

martes, 11 de junio de 2019

Estreñimiento y quimioterapia

¿Qué es el estreñimiento y cuál es su relación con la quimioterapia y otros tratamientos contra el cáncer?
El estreñimiento es la "emisión anormalmente retardada o infrecuente de heces usualmente secas y endurecidas (defecación o evacuación intestinal)".
  • Algunas personas se estriñen debido a que no ingieren suficientes frutas y fibra, no ejercitan o no realizan suficiente actividad física y no beben suficiente líquido (la mayoría de las personas deben tomar diariamente por lo menos 8 vasos de agua u otras bebidas no alcohólicas). 
  • Determinadas enfermedades pueden provocar estreñimiento. Por ejemplo, algunos fármacos de quimioterapia pueden ocasionarlo. Además, muchos analgésicos pueden provocar estreñimiento como efecto secundario. 
  • Hay muchas cosas que los pacientes pueden hacer para prevenir o aliviar el estreñimiento. Además, hay muchos medicamentos que su médico puede recomendarle para el estreñimiento.
¿Cuáles son los síntomas de estreñimiento que deben vigilarse?
  • Evacuaciones intestinales poco frecuentes. No hay una frecuencia "normal" para las evacuaciones intestinales. Debe determinarse si son frecuentes o no de acuerdo con lo que es "normal" para usted. Por ejemplo, si normalmente evacua el intestino una vez al día, podría calificarse "infrecuente" hacerlo cada dos o tres días. Esto debe ser un cambio permanente, no algo que le suceda una vez.
  • Evacuaciones intestinales duras y difíciles. En estos casos, la persona defecará heces pequeñas como canicas, sin que llegue a producir una evacuación completa.
Qué puede hacer para minimizar el estreñimiento provocado por el cáncer o la quimioterapia:
  • Coma alimentos ricos en fibras, como frutas (peras, ciruelas pasas), cereales y vegetales.
  • Beba diariamente de dos a tres litros de líquidos sin alcohol (agua, jugos), a menos que su médico le indique lo contrario.  
  • Haga ejercicio entre veinte y treinta minutos la mayoría de los días de la semana, en la medida que pueda y si su médico se lo permite. Para muchos pacientes caminar es un ejercicio cómodo y fácil de hacer.
  • Si se le ha recetado un "régimen intestinal", asegúrese de cumplirlo estrictamente.
Fármacos que su médico o proveedor de atención médica pueden recetarle:
Su médico puede recomendarle uno o más de los siguientes medicamentos para prevenir o tratar el estreñimiento:
  • Psyllium (Metamucil ®)
  • Sena (Senokot®)
  • Bisacodil (Dulcolax®)
  • Docusato sódico (Colace®)
  • Supositorios de glicerina
  • Citrato de magnesio
  • Hidróxido de magnesio (Milk of Magnesia®)
  • Lactulosa (Chronulac®)
  • Sorbitol y fosfato sódico (Fleet's enema®)
Si cree que experimenta signos de estreñimiento producido por la quimioterapia, las siguientes pautas le servirán de ayuda para saber cuándo llamar a su médico o proveedor de atención médica: 
  • Si tiene dolor de estómago.
  • Si tiene fiebre.
  • Si no puede liberar los gases.
  • Si siente náuseas y tiene vómitos, además del estreñimiento.
  • Si no ha tenido una evacuación intestinal desde hace tres días a pesar de seguir las recomendaciones de su médico o profesional de atención médica.
  • Si su estómago está hinchado o lo siente rígido al tacto.
Nota: Insistimos en recomendarle que hable con su profesional de atención médica acerca de su enfermedad y sus tratamientos específicos. La información incluida en este sitio Web tiene como propósito ser útil e instructiva, y en ningún caso debe considerarse un sustituto del asesoramiento médico.


Hay muchas cosas que los pacientes pueden hacer para prevenir el estreñimiento.

viernes, 24 de mayo de 2019

«El brócoli no te va a curar el cáncer. Solo tu oncólogo»

El dietista-nutricionista, docente y divulgador Julio Basulto (Barcelona, 1971) ha dedicado su último (y científico) libro –Dieta y cáncer, escrito junto a Juanjo Cáceres y editado por Martínez Roca– a investigar qué puede y qué no puede hacer la alimentación por nuestra salud. Que quede claro: la realidad científica respecto al cáncer es que la dieta puede ser preventiva o paliativa, pero no curativa. 

Siempre es recomendable una alimentación saludable. Pero ni las frutas, ni los cereales integrales, ni el brócoli curan el cáncer.

–El cáncer te lo cura, si puede, un oncólogo de bata blanca. El sauce se utiliza en la elaboración de las aspirinas. ¿A que nadie diría que comer sauces quita el dolor de cabeza? Pues lo mismo con el brócoli. Hay un nuevo estudio científico que menciona el brócoli. Bien, vale. Me imagino, en todo caso, que es preliminar porque si no estaría ya en los hospitales. Aunque se demostrara que una sustancia presente en el brócoli y no en las judías verdes se puede usar como terapia médica contra el cáncer, eso no significa que comer brócoli tenga efecto alguno sobre los tumores.

En el libro afirma que «no existe una alimentación específica que nos proteja contra el cáncer». Pero añade: «Una dieta saludable y rica en frutas, hortalizas, legumbres y cereales integrales es útil para reducir el riesgo».

–Un patrón general de alimentación saludable seguido por toda la población disminuye las probabilidades de que esta presente ciertos tipos de cáncer. Ahora bien, ¿qué patrón concreto? ¿Qué tipo de frutas? ¿Qué cantidad? ¿Con qué cocción exacta se deben cocinar las verduras? ¿Tienen que ser frescas, congeladas o de cercanía?

Puedes llevar una dieta saludable y que te diagnostiquen cáncer.

–Por supuesto. Y te puedes hartar a hamburguesas industriales y no tenerlo. En todo caso, los fumadores, tengan o no cáncer, están perjudicando su salud, están poniendo negros sus pulmones.

Una conocida gurú habla de alimentos anticáncer: cúrcuma, semillas de lino, brócoli, frutos rojos, cítricos…

–Es engañoso. Si lo dijera una empresa de alimentación sería ilegal. En Europa, para decir que un determinado producto baja el colesterol, por ejemplo, tiene que tener la aprobación previa de la Agencia de Seguridad Alimentaria. Lo que dice esta gurú es mentira. Y eso genera frustración y culpabilidad, incluso depresión, porque las personas están especialmente vulnerables. Si haces caso a esas voces puedes dejar de lado un tratamiento médico porque piensas que es química y lo otro es natural. En el caso de las semillas de lino, no creo. En el del limón, sí, porque afecta al esmalte y te duele cuando bebes algo frío o caliente. La cúrcuma no tiene efectos preventivos. Es más, puede interaccionar con medicamentos que esté tomando el paciente.

La prensa, que muchas veces publica artículos de titulares golosos y con poco rigor científicos, ¿debería hacer autocrítica?

–Lo que yo creo es que no nos enseñan a ser escépticos. No nos enseñan cómo funciona la evidencia científica. La gurú que acabamos de mencionar es médica. ¿Cómo diferenciar entonces que yo tengo razón y ella no?

Porque su libro es abrumador por sus referencias científicas.

–Pues el libro de la gurú tiene más citas bibliográficas que el mío. En realidad, debería ocurrir como en Francia, donde el colegio de médicos expulsó al creador de la dieta Duncan. Aquí, en España, hay gente que da conferencias diciendo que el agua sin cloro cura el cáncer. Mi libro se vende bien, vamos por la segunda edición, pero no se vende mucho más, ¿por qué? Porque no promete la cura del cáncer.

¿Alguna recomendación científica para los enfermos?

–Desconfiar de cualquier cosa que suene demasiado bonita como para que sea verdad. Pensar que si no te lo está diciendo el oncólogo es que no es importante. Seguir a raja tabla lo que te dice el médico, que es lo que al final te va a salvar la vida. No hacer ayunos porque el pronóstico empeorará. Un enfermo de cáncer necesita calorías, proteínas e hidratos. Y nada de tomar complementos alimenticios.

¿Y consejos para la gente sana?

–Huir del sedentarismo, el alcohol, la lactancia artificial, el tabaquismo, la alimentación malsana y las relaciones dañinas. No comas mejor, deja de comer peor. La dieta no va a mejorar tu estado de salud pero una mala dieta lo va a empeorar.



La dieta puede ser preventiva o paliativa, pero no curativa

viernes, 3 de mayo de 2019

La nutrición, gran aliada contra el cáncer

  • Verduras, frutas y legumbres reducen el riesgo de sufrir esta enfermedad - La nutricionista Yolanda Albelda apuesta por unidades de apoyo nutricional para los enfermos oncológicos

Una alimentación sana y acabar con el sedentarismo son claves para reducir el riesgo de desarrollar enfermedades como el cáncer y también para luchar contra él, ya que los alimentos pueden favorecer los tratamientos así como minimizar sus efectos secundarios. Es lo que se conoce como nutrición celular activa o nutrición inteligente, que se basa en el poder terapéutico de los alimentos y en su capacidad para proteger frente a la predisposición genética.

Sin embargo, este potencial no se tiene en cuenta en las unidades oncológicas, según la doctora en Farmacia y experta en Nutrición Yolanda Albelda, que mañana impartirá un taller sobre "Nutrición, importancia antes, durante y después del cáncer" en el Hospital la Rosalera de Santiago, dentro del Mes de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama y del Día Mundial del Cáncer de Mama, que se celebra el 19 de octubre. 

"Cada vez hay más estudios científicos que evidencian la relación directa entre el consumo de determinados alimentos y el cáncer. Se considera que un 30% de los casos de cáncer de vías respiratorias y estómago está causado por el tabaco; otro 35% está distribuido entre genética, virus, contaminación ambiental, tóxicos alimenticios y exposición solar; y el otro 35%, a la alimentación", advierte la experta.

La especialista sostiene que las unidades de oncología deberían tener una unidad de apoyo de nutrición. "La mayoría de los pacientes oncológicos desconocen que con una corrección alimentaria y unas pautas suplementarias pueden pueden ayudar a su organismo a combatir las células cancerosas, reducir los efectos secundarios de la quimio y de la radioterapia y prevenir una recidiva. Hay que empezar a prohibir ciertos productos y a potenciar otros", dice.

El consumo de leche animal en edad adulta, especialmente de vaca, comer mucha carne de ternera y el azúcar, así como prescindir de la fruta, la verdura y las legumbres favorece la aparición de cáncer, según Albelda. Pero no solo el tipo de alimento determina la salud. También la forma de ingerirlos, un término sobre el que se tienen que ser especialmente cuidadosos los enfermos oncológicos. Albelda aboga por una alimentación ecológica y por incorporar a la dieta al menos un 35% de alimentos crudos, y en el otro 65% restante, mejor cocido, al vapor o a la plancha que frito, y evitar las altas temperaturas en el horno, a la brasa y a la barbacoa, es decir, que la preparación de los alimentos no supere los 120º. 

En cuanto a la fruta, recomienda comerla entera, no en zumo, ya que los azúcares se asimilan más deprisa cuando se ingiere exprimida, y en el caso de las personas en tratamiento oncológico, recomienda moderar su consumo, ya que el azúcar es una de las cosas que más les gusta a las células cancerosas. Dentro de las frutas, la especialista recomienda a los enfermos de cáncer reducir la ingesta de manzana, melocotón y naranja, y sustituirla por otras como el limón y el pomelo, la sandía, la granada, el níspero, la mandarina, el caqui, la pera, el melón y los frutos rojos como los arándanos.


Una alimentación sana favorece los tratamientos contra el cáncer

miércoles, 30 de enero de 2019

Efectos secundarios a corto y largo plazo de la quimioterapia

Al igual que la mayoría de los fármacos, los de quimioterapia tienen efectos secundarios. Los efectos secundarios de la quimioterapia son efectos indeseados que se padecen como resultado directo del fármaco que se recibe. Es fácil confundir los efectos secundarios de un fármaco con los síntomas del cáncer. Los síntomas ocurren como resultado directo del cáncer y no guardan ninguna relación con el fármaco.  

Los distintos fármacos de quimioterapia poseen diferentes efectos secundarios a corto y largo plazo y, definitivamente, no todos los fármacos de quimioterapia provocan todos los efectos secundarios. Por lo general, la quimioterapia daña las células que se están dividiendo, de manera que es probable que la quimioterapia afecte aquellas partes del cuerpo en las que frecuentemente se dividen células normales. La boca, los intestinos, la piel, el cabello, la médula ósea (el material esponjoso que se encuentra en el interior de los huesos y que produce nuevas células sanguíneas) son comúnmente afectados por la quimioterapia. El cabello crece todo el tiempo. La piel se renueva constantemente. Lo mismo sucede con las paredes de la boca y del sistema digestivo. Para ello, todos estos tejidos del cuerpo deben dividirse constantemente para producir un suministro continuo de nuevas células. Y cuando las células están dividiéndose, la quimioterapia puede atacarlas. 

A pesar de que la mayoría de los fármacos anticancerosos poseen efectos secundarios, no todos los pacientes sufren estos efectos. Una persona puede no experimentar los efectos secundarios de la quimioterapia, experimentar sólo algunos efectos secundarios o todos. Si una persona padecerá un efecto secundario en particular, cuándo comenzará y finalizará o su gravedad, son aspectos que depende de muchos factores. Algunos de estos factores son el tiempo que una persona ha estado recibiendo el fármaco, la salud general de una persona, la dosis o cantidad del fármaco, la vía de administración, otros fármacos que pueden administrarse en combinación, etc.

Los siguientes son algunos puntos importantes que deben recordarse en relación con los efectos secundarios a corto y largo plazo de la quimioterapia:
  • Algunos efectos secundarios de la quimioterapia son afecciones médicas graves que necesitan tratamiento.
  • Algunos efectos secundarios son molestos o angustiantes pero no dañan su salud.
  • Hable sobre los efectos secundarios con su equipo de atención médica.
  • Si está preocupado acerca de un efecto secundario, llame a su médico o a la persona de contacto del centro en el cual recibe el tratamiento (asegúrese de tener un número telefónico al cual llamar).
  • La mayoría de los efectos secundarios no provocan daños duraderos y desaparecerán gradualmente cuando finalice el tratamiento.
  • Si no tiene efectos secundarios, esto no significa que el tratamiento no está funcionando.
  • La quimioterapia tiene muy pocos efectos secundarios a largo plazo. La mayoría son a corto plazo.
Los efectos secundarios de la quimioterapia pueden ser desagradables. Sin embargo, puede servirle de ayuda tratar de ver los problemas en relación con los beneficios del tratamiento. La quimioterapia no provoca efectos secundarios en todas las personas. Causa diferentes reacciones dependiendo de cada persona. Recuerde que casi todos los efectos secundarios son temporales. Cuando finalice el tratamiento, desaparecerán lentamente.


Los fármacos de quimioterapia tienen fuertes efectos secundarios

lunes, 19 de noviembre de 2018

¿Qué es la metástasis?

Cuando el cáncer se propaga desde la parte del cuerpo donde comenzó (sitio primario) a otras partes del cuerpo se le llama metástasis. La metástasis puede ocurrir cuando las células se desprenden de un tumor canceroso y se desplazan a otras áreas del cuerpo a través del torrente sanguíneo o los vasos linfáticos. (Los vasos linfáticos se parecen mucho a los vasos sanguíneos con la diferencia que transportan un líquido claro llamado linfa de regreso al corazón). Las células cancerosas que se trasladan a través de los vasos sanguíneos o linfáticos se pueden propagar a otros órganos o tejidos en partes distantes del cuerpo.

Muchas de las células cancerosas que se desprenden del tumor original mueren sin causar ningún problema. Algunas, sin embargo, se establecen en una nueva área. En este nuevo sitio, pueden continuar creciendo y formar nuevos tumores. Cuando el cáncer se propaga, decimos que se metastatizó. Si existe un solo tumor, a esto se le llama una metástasis o un tumor metastásico. Cuando existen dos o más tumores metastásicos, le llamamos metástasis.

Algunas veces los tumores metastásicos se detectan mediante estudios que se hacen cuando el cáncer primario se diagnostica inicialmente. En otros casos, primero se encuentra la metástasis, lo que hace que el médico busque el lugar donde se originó la enfermedad.

Algunas veces, no se observan metástasis cuando el cáncer se encuentra por primera vez, sino que se encuentran posteriormente, después que el paciente recibió tratamiento y se pensó que ya no tenía cáncer. Cuando un cáncer regresa después del tratamiento, a esto se le llama recurrencia. La recurrencia no es lo mismo que metástasis (puede también ocurrir en o cerca del lugar donde el cáncer se originó). Cuando regresa como metástasis, se le llama recurrencia a distancia. Para que un cáncer recurra como enfermedad metastásica, algunas células cancerosas tuvieron que haberse desprendido del tumor primario y haber sobrevivido el tratamiento inicial. Estas células se desplazaron por el cuerpo y comenzaron a crecer en nuevos sitios.

Los diferentes cánceres tienden a propagarse a distintos sitios, pero los sitios más comunes de recurrencia a distancia incluyen los huesos, el hígado, el cerebro y los pulmones.


Cuando el cáncer se propaga, decimos que se metastatizó

martes, 30 de octubre de 2018

El cansancio relacionado con el cáncer

El cansancio asociado al cáncer o astenia se define como la sensación de agotamiento físico, emocional y mental persistente, pudiendo estar producido por la propia enfermedad o por sus tratamientos. Los pacientes lo describen como una falta de energía que les impide realizar lo que desean, una falta de fuerzas generalizada que no encuentra alivio con el descanso.

Es considerado por los pacientes como uno de los efectos secundarios más molestos, no solo por su dimensión física, sino también psicológica: falta de motivación, desgana, irritabilidad frecuente, abandono de las relaciones sociales…

Es una de las complicaciones más frecuentes, apareciendo hasta en el 90% de los pacientes con cáncer que reciben tratamiento. Puede persistir durante meses o años tras finalizar el tratamiento en más del 50% de los pacientes.

El cansancio es un efecto secundario bien conocido de los quimioterápicos clásicos, pero también aparece en los nuevos tratamientos con agentes antidiana. Se considera unos de los efectos secundarios más frecuentes en los pacientes tratados con Inhibidores de la Tirosin-Kinasa, con una frecuencia de aparición de hasta un 75% en el caso de astenia leve, siendo los casos de astenia severa menores de un 10%. En ocasiones la astenia está relacionada con la aparición de un hipotiroidismo, siendo una causa tratable de astenia (ocurre en más del 50 % de pacientes tratados con Sunitinib).

Por ello, en pacientes que presenten astenia y que además asocien cambios en la piel, cambios en la voz o estreñimiento es obligatorio realizar un adecuado estudio tiroideo.

¿Cómo evaluar el cansancio?

Pese a la alta frecuencia de cansancio en los pacientes, se trata de un síntoma al que en ocasiones no se da demasiada importancia, de ahí la necesidad de informar a su oncólogo de su presencia.

Para evaluar el cansancio la mejor manera es describir el grado de cansancio, para ello se puede utilizar una escala de 0 a 10, de manera, que cero sería ausencia de cansancio y 10 el peor cansancio imaginable (4-6 cansancio moderado, 7-10 cansancio intenso).

Los principales signos del cansancio asociado al cáncer son:
  1. Cansancio que no disminuye pese a descanso.
  2. Presenta cansancio muy intenso tras la actividad física cotidiana
  3. Presenta cansancio sin realizar actividades físicas
  4. El descaso no lo alivia
  5. Presenta dificultad para concentrarse
  6. El cansancio interfiere la vida cotidiana, dificultando las relaciones sociales, el trabajo…
  7. Necesita permanecer en la cama durante más tiempo del necesario.
Es importante recoger el máximo de datos sobre el cansancio, para ello puede ser de ayuda contestar estas preguntas:
  1. ¿Desde cuando presenta cansancio?
  2. ¿Ha aumentado desde el diagnóstico o con los tratamientos?
  3. ¿Mejora o empeora con el descanso? ¿Qué es lo que le alivia?
  4. ¿Cómo afecta a su vida cotidiana?

Factores asociados al cansancio

El cansancio es subjetivo, por lo que cada paciente lo experimenta de una forma. Existen además situaciones concurrentes que pueden influir en la percepción del cansancio como la presencia de anemia, dolor, distrés emocional (depresión y/o ansiedad), insomnio, desnutrición, disminución del nivel de actividad, infecciones, insuficiencia renal, hepática o cardiaca asociada, enfermedad pulmonar, hipotiroidismo,…

Es de máxima importancia identificar estas situaciones al ser potencialmente tratables, ya que su tratamiento adecuado puede hacer disminuir el cansancio.

Tratamiento

Si conocemos la causa del cansancio el tratamiento debe ir enfocado a corregirla. Se recomienda la corrección de los desequilibrios de líquidos y minerales, así como la realización regular de ejerció físico adecuado a la situación de cada paciente.

A- Medidas farmacológicas:
  1. Corticoides: Producen un beneficio rápido pero de corta duración (+/- 4 semanas), asocian sensación de euforia y aumento del apetito. No recomendables para tratamientos prolongados debido a sus efectos secundarios (diabetes corticoidea, atrofia muscular, S. Cushing)
  2. Progestágenos: Acetato de Megestrol. Mejoran el apetito, disminuyendo la sensación de astenia y aumentando el peso. El efecto aparece aproximadamente a la semana del tratamiento y persisten varios meses. Riesgo aumentado de aparición de fenómenos tromboembólicos
  3. Psicoestimulantes: Metilfenidato, dextrofetamina. Proporcionan sensación de bienestar, disminución de la fatiga y aumento de apetito. Son útiles para contrarrestar los efectos secundarios de los opiáceos. Presentan efectos secundarios como la euforia, insomnio, alteraciones emocionales, alucinaciones. Su uso sigue siendo controvertido por la escasez de estudios bien diseñados.
B. Ejercicio:
Aunque la realización de un esfuerzo físico puede suponer un esfuerzo considerable, el aumento de la actividad física puede reducir realmente el cansancio. Los estudios realizados demuestran que los pacientes con cáncer que realizan ejercicio constante (30 minutos diarios o 3-4 horas semanales) presentan menos astenia y duermen mejor que los que no realizan ejercicio. Se recomienda la realización de ejercicios suaves, diarios, siendo los más adecuados los ejercicios aeróbicos ligeros: caminar (paseos al aire libre), bicicleta estática o natación. En función de la situación general, de la edad y de la presencia de otras patologías concomitantes se valorará el ejercicio más apropiado.

C. Control Nutricional adecuado:
Muchos pacientes pierden peso, La ingesta de las calorías necesarias, así como los líquidos, proteínas y otros alimentos ayudan a prevenir la fatiga y a aumentar la energía.

D. Medidas psicosociales:
La carga emocional asociada al cáncer puede agotar. Hay evidencia de que reduciendo la tensión, la ansiedad y la depresión se obtiene un efecto beneficioso sobre la fatiga. La consulta con el equipo de psico-oncólogos puede ayudar a disminuir la tensión acumulada y consecuentemente mejorar el cansancio.

Consejos para pacientes:

La realización de los siguientes consejos pueden ser útiles para disminuir el cansancio:
  1. Es muy importante conservar la energía, emprendiendo solamente las actividades más importantes en los momentos en los que se encuentre con más energía. Hacer una lista de las actividades que desea realizar, estableciendo prioridades.
  2. Sea realista sobre sus limitaciones y no sea duro consigo mismo. No sea demasiado tímido o demasiado orgulloso para solicitar y aceptar ayuda de los demás. Solicite ayuda y comparta o delegue tareas en familiares y amigos
  3. Es muy importante mantener una rutina diaria estructurada. Se recomienda llevar un diario de las actividades cotidianas.
  4. Utilice métodos para reducir el estrés: técnicas de relajación, meditación, oír música, oración, hablar con otras personas….
  5. Mejore la calidad del sueño: reduciendo el consumo de estimulantes (cafeína)
  6. Mantener un equilibrio diario entre actividad física y descanso, limite el tiempo en la cama al del sueño.
  7. Consultar si aparece dolor, depresión, insomnio.
  8. Lleve una dieta equilibrada, con un consumo diario de 2 litros de agua.
  9. Intente llevar una vida lo más normal posible.

El aumento de la actividad física puede reducir realmente el cansancio

jueves, 25 de octubre de 2018

Dificultad para tragar o disfagia

Hay dificultad para tragar, denominada disfagia, cuando una persona tiene problemas para pasar los alimentos o los líquidos por la boca o la garganta. Algunas personas pueden sentir náuseas, tener tos o ahogarse al intentar tragar, mientras que otras pueden tener la sensación de que la comida les queda atascada en la garganta.

Causas

Una de las causas es el cáncer mismo, en especial el cáncer bucal, de garganta o de esófago, que puede hacer que los conductos se limiten o achiquen. También es un efecto secundario frecuente de algunos tratamientos para el cáncer, como radioterapia, cirugía y, con menor frecuencia, quimioterapia. Los efectos secundarios del tratamiento para el cáncer que también pueden causar dificultades para tragar incluyen:
  •     Fibrosis, que es la formación de cicatrices o rigidez en la garganta, el esófago o la boca
  •     Infecciones de la boca o el esófago causadas por la radioterapia o la quimioterapia
  •     Hinchazón o estrechamiento de la garganta o el esófago causados por la radioterapia o la cirugía
  •     Cambios físicos en la boca, la mandíbula, la garganta o el esófago causados por la cirugía
  •     Mucositis, que es molestia, dolor o inflamación en la garganta, el esófago o la boca. El dolor relacionado con la mucositis puede empeorar los problemas para tragar
  •     Xerostomía, comúnmente denominada sequedad en la boca, a causa de la radioterapia o la quimioterapia también puede empeorar los problemas para tragar

Control

Un aspecto importante del tratamiento y la atención del cáncer es aliviar los efectos secundarios, lo que también se denomina control de los síntomas, cuidados paliativos o atención médica de apoyo. Hable con su equipo de atención médica sobre cualquier síntoma que experimente, incluido cualquier síntoma nuevo o un cambio en los síntomas. Para controlar mejor los problemas para tragar, es importante distinguir entre sentir que los alimentos se atoran en la garganta o que van por el camino equivocado, y el dolor al tragar.

Su médico puede derivarlo a un patólogo del habla para que le enseñe cómo tragar más fácilmente y evitar ahogarse y tener arcadas al comer y beber. Un patólogo del habla es un profesional que se especializa en ayudar a las personas a usar los músculos de la boca y la garganta. Los patólogos del habla con formación avanzada en deglución pueden ser identificados porque cuentan con un certificado de especialidad en deglución y trastornos de la deglución (Board Certification in Swallowing and Swallowing Disorders, BCS-S). En lugar de esperar a que comiencen los problemas para tragar, en general es mejor para muchos pacientes, especialmente aquellos con cáncer que afecta la garganta, consultar a un patólogo del habla para comenzar la terapia de la deglución antes de comenzar el tratamiento para el cáncer.

Si experimenta dolor al tragar, denominado odinofagia, su médico puede recetarle medicamentos para disminuir la inflamación y el dolor. Algunos analgésicos son enjuagues bucales que se utilizan directamente antes de comer. Es posible que a las personas que tienen una infección en la boca o la garganta, por ejemplo, una infección producida por hongos, como la candidiasis bucal, se les receten medicamentos para tratar la infección.

Si los problemas para tragar dificultan el consumo de una dieta nutritiva, quizá sea necesario que se administren los alimentos o los líquidos mediante una sonda que pasa a través de la nariz o la pared del intestino hacia el estómago hasta que la deglución sea más fácil.

Consejos sobre alimentación para personas con dificultades para tragar

Es posible que determinados métodos funcionen mejor para algunas personas que para otras, según la gravedad y la causa de los problemas para tragar. Pruebe tipos diferentes de alimentos y maneras de ingerir hasta que encuentre lo que sea mejor para usted. Recuerde siempre que la meta es llevar una dieta nutritiva con las suficientes calorías, proteínas y vitaminas y minerales. A continuación se incluyen algunos consejos adicionales.
  •     Ingiera alimentos blandos y suaves como yogur, budín o helado.
  •     Triture o procese los alimentos o hidrate los alimentos secos con caldo, salsa, mantequilla o leche.
  •     Pruebe espesar los líquidos agregando gelatina, tapioca, cereal de arroz para bebés o productos para espesar líquidos de venta en comercios. Los líquidos más espesos son más fáciles de tragar.
  •     Use una pajilla para beber líquidos y alimentos blandos.
  •     Ingiera alimentos fríos para ayudar a adormecer el dolor, o a temperatura ambiente.
  •     Introduzca en la boca bocados pequeños y mastique lenta y minuciosamente.
  •     Cuando coma o beba, siéntese derecho.
  •     Si pierde peso, ingiera comidas pequeñas y frecuentes, y elija alimentos que tengan alto contenido de proteínas y calorías, como huevos, batidos de leche, cazuelas y batidos nutricionales.
  •     Evite los alimentos secos, ásperos o duros, y los alimentos que deban masticarse mucho.
  •     Consulte a un patólogo del habla para aprender acerca de los alimentos y las formas para prepararlos, que le pueden resultar más fáciles o más seguros para tragar.
  •     Pida una derivación para consultar a un dietista matriculado para obtener asesoramiento adicional sobre cómo tener una dieta equilibrada.


La disfagia es uno de los efectos secundarios del cáncer