Asociación Barcelonesa de Laringectomizados: Bruxismo
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martes, 28 de noviembre de 2017

El estrés dispara hasta un 30% los casos de bruxismo

  • El problema de rechinar o apretar de dientes está creciendo sobre todo entre los chavales preadolescentes
  • La afección aqueja incluso al 10% de los niños de entre cuatro y seis años
Donostia - Cuando el estrés llega también a la boca, los pacientes se dedican de forma involuntaria a apretar o a hacer rechinar sus dientes. Este trastorno del sistema de masticación es una causa importante de desgaste en las piezas, rotura y astillado e incluso puede llegar causar otros dolores. El bruxismo consiste en el hábito inconsciente de apretar y/o rechinar los dientes, un problema que puede producirse a cualquier edad y que se ha disparado entre los preadolescentes. Afecta incluso al 10% de los niños y suele manifestarse de forma particular entre los 4 y los 6 años, según datos del Estudio Sanitas de Salud Bucodental 2016.

Los especialistas se muestran preocupados, ya que han detectado que cada vez hay más casos de bruxismo. “Estamos viendo mucho bruxismo en chavales entre los 10 y 12 años. En la preadolescencia se está incrementando hasta llegar a un 30% e incluso va a más”, explica Manuel Gómez, médico estomatólogo especialista en estética dental e implantes. Detrás de las causas que explican el bruxismo se encuentran los factores psicológicos, los problemas emocionales y el estrés. A los más jóvenes también les afectan los problemas en casa, con los hermanos, una hipotética separación de los padres e incluso el conocido bullying. “Son chavales que repercuten sus problemas emocionales en la mordida, en la oclusión. Entonces, el bruxismo empieza a desgastar sus dientes causando incluso problemas articulares”, explica Gómez.

Para los expertos, “uno de los mayores problemas del bruxismo es que las personas que lo padecen no lo perciben hasta que experimentan síntomas como hipersensibilidad dental, desgaste, tensión muscular, dolor de oído, de cuello y de cabeza, además de dificultad o molestias para masticar, aumento de la movilidad dental e incluso insomnio”.

Una investigación de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), dirigida por Francisco Gómez, señalaba que “apretar los dientes es un hábito oral muy nocivo para el aparato masticatorio (desgaste excesivo de dientes, enfermedad periodontal, mialgias masticatorias y problemas en la articulación de la mandíbula). Por el contrario, la investigación afirmaba que el bruxismo diurno podía ser beneficioso para el organismo “como vía para descargar la tensión emocional y el estrés, y atenuar así sus consecuencias sobre el cerebro”.

Dos veces al año 

Si bien el bruxismo es un problema en alza, son la gingivitis y la periodontitis las dos enfermedades con mayor prevalencia en nuestro entorno. Visitar el dentista dos veces al año podría solucionar estas dolencias ya que acudir a revisiones odontológicas no solo proporciona una salud oral adecuada, sino que también permite la detección temprana de problemas graves.

Los colegios de dentistas reiteran que acudir con regularidad a sus consultas permite la detección temprana de lesiones malignas o premalignas en la boca y nos alerta de un problema de salud grave, como puede ser el cáncer oral. Asimismo, señalan que reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular, ya que los pacientes con algún tipo de enfermedad en las encías tienen entre un 25 y un 50% más de posibilidades de padecerla. A pesar de estas advertencias, solo el 48% de los adultos españoles fueron al dentista en el último año.

Las enfermedades periodontales están causadas por bacterias y afectan a los tejidos que sustentan los dientes. En la fase inicial se produce una inflamación de las encías (gingivitis) que puede degenerar en periodontitis, una patología seria con consecuencias severas a nivel bucal. Si estos gérmenes pasan a la sangre, pueden ocasionar dolencias a nivel cardiovascular, o en el control de la glucemia. De acuerdo con la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA), un 80% de la población adulta en España tiene gingivitis y hasta un 40% puede presentar periodontitis.

Reclamaciones. El 32% de las reclamaciones registradas en los colegios de dentistas del País Vasco entre 2013 y 2015 estuvieron relacionadas con implantes, según los datos del Consejo General de Dentistas de España que ha publicado por primera vez el informe de quejas y reclamaciones.

Franquicias. Las clínicas dentales que son franquicias o de cadenas de marca, que representan al 4% de las existentes en Euskadi, acumularon el 43,3% de las quejas.

Ratios

Sobreoferta. En España hay 35.288 dentistas. Casi un especialista por cada 1.300 personas.

En aumento. De las facultades salen al año 1.750 licenciados, con lo que para el año 2020 el ratio podría bajar a un especialista por cada mil habitantes. Más del triple de lo que recomienda la OMS.



El estrés ha disparado los casos de bruxismo entre los jóvenes

viernes, 20 de marzo de 2015

Bruxismo y estrés

Uno de los primeros síntomas de que uno tiene demasiadas preocupaciones, estrés o incluso ansiedad, es el conocido como bruxismo, el hábito involuntario e inconsciente de apretar los dientes o rechinarlos durante el día y/o la noche, de manera que además de dañar la dentadura podemos causarnos otros problemas relacionados con la musculatura de la cara e incluso del cuello.

Los expertos señalan  que uno de cada cinco españoles acabará desarrollando patologías psiquiátricas al menos una vez en la vida, y precisamente la depresión y la ansiedad son las más comunes (en cualquiera de sus formas y estadios). Muchas veces las personas que presentan estas patologías no son conscientes de que las sufren, pero si tenemos bruxismo es una señal de alarma que nos debe llevar a pensar que quizás haya un problema de base mucho más importante.

El bruxismo es un acto normalmente inconsciente que consiste o bien en apretar los dientes fuertemente o bien en rechinarlos, con lo cual estaremos limando la dentadura y desgastando el esmalte de nuestros dientes. Y aunque no se conoce la razón que lo causa, sí hay varios factores que están directamente relacionados con el bruxismo. Los expertos apuntan que una alineación inadecuada de nuestra dentadura, malos hábitos de sueño o la alimentación pueden desencadenarlo.  Sin embargo los principales motivos que llevan a una persona a tener bruxismo son la ansiedad y el estrés.

Y cuando estos episodios de estrés y ansiedad se prolongan en el tiempo, además de los problemas que ello acarrea a nivel psicológico, puede provocarnos un bruxismo crónico que se traduce en constantes dolores de cabeza, dolor en la mandíbula, tensión en los músculos de la cara y el cuello, dolor de oído, insomnio y tensión constante. La solución no es sencilla aunque existen “parches” para hacer más llevadero este problema. El primero de ellos pasa por acudir al odontólogo y descubrir el daño en nuestra dentadura y hacernos con una férula de descarga. La férula, una funda de plástico que se hace a medida de nuestra dentadura, hay que utilizarla todo el tiempo que nos sea posible, ya que evitará el contacto entre la dentadura inferior y superior reduciendo el daño entre los dientes y la tensión muscular en la zona. Y es que hay que tener en cuenta algo muy importante, y es que nuestros dientes, los inferiores y los superiores, sólo entran en contacto cuando estamos masticando. Todo lo demás es bruxismo.

Especialmente indicadas para las horas de sueño, la férula no es la solución, ya que los dolores vuelven en cuanto se deja de usar. El bruxismo hay que atacarlo desde la raíz, descubrir la causa, normalmente psicológica, que nos origina esa ansiedad que nos hace a su vez estar en tensión toda la noche, apretando la mandíbula o rechinando los dientes. La solución, por lo tanto,  nos la dará un psicólogo y en casos crónicos lo más recomendables es acudir a él cuanto antes.

Pero para paliar las molestias que causa el bruxismo, para relajarnos y disminuir el estrés, hay un montón de ejercicios y terapias que podemos hacer, como el yoga o el pilates. Aquí os dejamos siete actividades para reducir la ansiedad. Además, masajear la zona dolorida, hacer respiraciones de relajación, poner paños calientes en la zona afectada, beber mucho agua y no comer chicles (que nos hacen estar masticando todo el día), son algunas de las cosas que nos pueden ayudar a disminuir los efectos del molesto bruxismo.


El estrés del cáncer puede provocar bruxismo

martes, 4 de noviembre de 2014

Ansiedad, estrés y bruxismo

El estrés es uno de los principales factores que desencadenan el dolor en la articulación temporomandibular --la que conecta la mandíbula con el cráneo-- y de la aparición del bruxismo, según ha informado la responsable del servicio de ATM del Hospital Sant Rafael, Lidia Díaz.

Y es que, estar estresado o sufrir ansiedad conlleva a menudo que la persona rechine o apriete los dientes de manera inconsciente. Un hábito que, según ha advertido la experta, puede tener consecuencias negativas en la salud.

"El hecho de bruxar significa que hay una hiperfunción muscular (el músculo trabaja más de la cuenta) y esto puede comportar dolor de cabeza, dificultad para masticar correctamente, dolor o ruidos dentro del oído, además de repercusiones sociales como el aislamiento del individuo, en los casos más graves", ha comentado Díaz, para asegurar que "mucha gente" no es consciente de que también rechina los dientes durante el día.

Ahora bien, a pesar de que la relación entre los factores psicológicos como la ansiedad o el estrés y el bruxismo es patente, la disfunción en la articulación temporomandibular es un problema de origen multifactorial. En este sentido, según la doctora, el dolor que afecta a la región facial puede ser tanto de origen muscular como articular o dental.

Además, Díaz ha informado de que la diversidad de factores predisponentes y desencadenantes de la patología hace necesario que un especialista haga una valoración individualizada de cada caso. Entre estos factores predisponentes se encuentran la laxitud de la articulación (más frecuente en mujeres que en hombres), el patrón muscular (tener más o menos fuerza a nivel de los músculos), la oclusión (la manera como cierran los dientes) o la anatomía de la articulación.

"La función del profesional sanitario es buscar qué factor predisponente predomina y encontrar el desencadenante del trastorno. Para averiguar el diagnóstico es básico que el paciente sea participativo y ayude al profesional a dar respuesta a los interrogantes que se plantea", ha añadido la especialista.

Además, con objeto de paliar los efectos del bruxismo en el desgaste de los dientes, muchas veces los especialistas aconsejan la colocación de una férula de descarga, sobre todo durante la noche. "Las férulas de descarga ayudan pero no solucionan el problema de base. Es esencial que el paciente sea consciente de aquello que le está provocando la disfunción y que comprenda la enfermedad", ha recalcado.

De hecho, el tratamiento de esta patología, igual que su origen, es variado y puede requerir la intervención de profesionales de diferentes disciplinas. Además, tal y como ha explicado Díaz, el ritmo de vida actual y la difícil gestión de las emociones no ayudan a corregir o disminuir los efectos nocivos de este trastorno, que hoy en día sufre mucha gente.


El bruxismo puede tener efectos negativos en la salud

martes, 27 de mayo de 2014

El Bruxismo, una enfermedad ligada a la ansiedad

Tras ser intervenida unas cuantas veces de cáncer de laringe, y luego de haber recibido unas cuarenta o cuarenta y cinco sesiones de radioterapia para mejor destruir las células enfermas siempre creí que era esta la causa del deterioro de mis piezas dentales, por lo cual dejaba pasar el tiempo sin visitar mi odontólogo, pensaba no iría a más la cosa una vez acabado el tratamiento; craso error. Su desgaste seguía avanzando hasta el punto de llegar a perder prácticamente todos los dientes e incluso llegar ya a tocar las encías.

Mi familia, así como mis amistades, no paraban de decirme que debería visitar al dentista, porque sin apenas dientes mi aspecto físico -pese a no sentir dolor- dejaba mucho que desear.

Así hice, acudí a una clínica dental cerca de mi lugar de residencia, pedí cita para ser visitada, me la dieron en unos días, regresé al cabo de los mismos, me hicieron pasar a una sala en donde, en este caso, la doctora me diagnostico: Bruxismo.

Me quedé de una pieza, quieta como un poste sin poder articular palabra alguna porque yo seguía creyendo que cuanto me acontecía acerca de mi boca: rechinar los dientes, apretar fuerte las mandíbulas hasta casi quedar desencajada, así como la tirantez denotada en mi cuello como si de las cuerdas de un violín se tratara se producía únicamente por la acción de la radioterapia. Ella, la doctora, me sacó del error. Me dijo se trataba de una enfermedad y que debería prestar atención a cuanto me sucedía antes de que la cosa fuera a más. No me dio más explicaciones.

Quede en regresar la fecha señalada para dar comienzo al tratamiento o al menos que me relatara algo sobre el bruxismo. No obstante, en cuanto volví a casa empecé a indagar por varios medios con respecto a ese tema, algo para mi desconocido.

Así me enteré que el bruxismo es reflejo de la ansiedad, el estrés. Que es un habito involuntario de apretar o rechinar los dientes -yo lo hago-. Que es una enfermedad muy común que afecta a niños y a adultos -como en mi caso-, y que provoca dolor de mandíbulas, de cabeza, de cuello y de oído, derivadas de la presión que se ejerce sobre los huesos temporomandíbulares al deslizar, frotar o apretar las estructuras dentales superiores e inferiores.

Mª Rosa Delgado

El Bruxismo es el reflejo de la ansiedad y del estrés