Asociación Barcelonesa de Laringectomizados: Insomnio
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martes, 26 de septiembre de 2017

Expertos alertan de que se puede morir antes por falta de sueño que de comida

  • Expertos de la Sociedad Española del Sueño (SES) han alertado de que se puede morir antes por falta de sueño que por falta de comida, como consecuencia de todos los procesos biológicos que se originan mientras se duerme
Expertos de la Sociedad Española del Sueño (SES) han alertado de que se puede morir antes por falta de sueño que por falta de comida, como consecuencia de todos los procesos biológicos que se originan mientras se duerme.

«El sueño es el número uno de la salud. No se puede vivir más de seis días durmiendo menos de cuatro horas», ha asegurado el presidente de la SES, Joaquín Terán Santos, con motivo de la celebración, el próximo viernes 17 de marzo, del Día Mundial del Sueño que, precisamente, lleva por lema 'Dormir profundamente, nutre la vida'.

Sin embargo, y pese a la importancia que tiene un buen descanso, se calcula que el 30 por ciento de los españoles duerme menos de siete horas al día. Una falta de sueño que puede aumentar el riesgo cardiovascular, la mortalidad e, incluso, la aparición de algunos tipos de cáncer como, por ejemplo, el de mama.

De hecho, diversos estudios han mostrado que dormir menos de cuatro o cinco horas al día aumenta un 12 por ciento el riesgo de muerte, si bien el porcentaje es similar en los casos en los que se duerme más de 9 o 10 horas.

Aunque las apneas, insomnios o síndromes de piernas inquietas son los responsables de que el 45 por ciento de la población a nivel mundial tenga problemas de sueño, Terán Santos ha alertado de que la falta de sueño suele estar también provocada por la poca conciencia que hay sobre la importancia que tiene para la salud.

«Dormir bien es un derecho que suele estar violentado. El tiempo de sueño se suele atacar, hipotecar y reducir para hacer otras tareas, como por ejemplo trabajar o realizar actividades ociosas, pero al día siguiente se produce un impacto en la salud cardiometabólica y neurocognitiva», ha recalcado el presidente de la SES.

De la misma opinión se ha pronunciado la doctora de la Unidad Multidisciplinar de Medicina del Sueño de la Clínica Vistahermosa de Alicante, Paula Giménez, quien ha avisado de que las consecuencias de la pérdida de sueño «no se recuperan».

Ahora bien, en situaciones normales, el reloj biológico es el que marca las horas de sueño que se necesitan, lo que explica que los niños necesiten dormir muchas más horas que las personas mayores, quienes, además, suelen echarse una siesta para compensar la falta de sueño durante la noche.

En este punto, y en relación a la importancia de las siestas, el doctor del Instituto Universitario Quirón Dexeus y del Hospital General de Catalunya en Barcelona, Francisco Javier Segarra, ha alertado de que, a nivel general, las siestas «nunca» deben ser un mecanismos compensar del sueño que se roba durante la noche. «Las siestas son recomendables siempre y cuando se hagan en el momento adecuado y no se prolonguen mucho», ha enfatizado.

Por ello, y con el objetivo de ayudar a las personas a tener una óptima calidad del sueño, el experto ha aconsejado tener horarios regulares; realizar rutinas previas antes de acostarse; hacer ejercicio físico de forma regular; evitar cenas copiosas y ricas en tirosina y comer alimentos ricos en triptófano; y dormir en silencio, con una oscuridad absoluta y con una temperatura entre los 18 y 21 grados.

Además, el doctor Segarra ha destacado la importancia de no utilizar dispositivos electrónicos antes de dormir porque la luz que emiten puede alterar el sueño. En el caso en el que se utilicen, ha aconsejado utilizar aplicaciones que filtren la luz azul, «la más dañina», y las vuelvan anaranjadas.

Finalmente, y con el objetivo de aumentar la concienciación social sobre la importancia que tiene dormir bien, el presidente de la SES ha solicitado a las autoridades sanitarias aumentar los recursos y la investigación sobre el impacto que tiene el sueño en la calidad de vida de las personas y, por tanto, en la productividad del país.

«La política sanitaria ligada al sueño está en deuda en España. Y es que, por ejemplo, no hay ni un hospital donde se reconozca el derecho al sueño, por lo que es algo sobre lo se necesita mejorar, desarrollar políticas activas y aumentar los recursos», ha zanjado Terán Santos.

El insomnio puede ser un peligro para la salud

jueves, 25 de mayo de 2017

La tensión alta, un peligro para cuatro de cada diez hombres

  • El hospital QuirónSalud de Torrevieja realizó controles gratuitos el día mundial de la hipertensión.
Los hospitales Quirónsalud de Valencia y Torrevieja han realizado controles de tensión gratuitos el pasado miércoles, con motivo del Día Mundial de la Hipertensión, patología que afecta a cuatro de cada diez hombres y a tres de cada diez mujeres en la Comunidad Valenciana.

La tensión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias cuando es bombeada por el corazón, en el caso de padecer hipertensión los vasos sanguíneos soportan una tensión persistentemente alta lo que acaba dañándolos. No existe una causa orgánica para esta patología sino que, como explica la doctora Clara Bonanad, cardióloga de Hospital Quirónsalud Valencia, «en la mayoría de los casos existe una predisposición genética, y factores de riesgo externos como obesidad, estrés y consumo excesivo de alcohol y sal. El 5% restante puede estar causada por enfermedades orgánicas u otros trastornos hormonales».

La hipertensión no tratada puede causar daño en los órganos diana como son: corazón, cerebro, riñones, vasos sanguíneos y a nivel ocular. Además es un factor de riesgo de enfermedad de las arterias coronarias, insuficiencia cardiaca, enfermedad cerebrovascular, enfermedad de las arterias periféricas, insuficiencia renal crónica y arritmias como la fibrilación auricular. «El riesgo de muerte por un infarto o un ictus aumenta progresiva y linealmente conforme aumentan las cifras de tensión arterial», advierte la doctora Bonanad.

La especialista recomienda realizarse controles de tensión habituales a partir de los 40 años en los hombres y a partir de los 50 años en las mujeres, sobre todo tras la menopausia. «En pacientes con alto riesgo cardiovascular, por el hecho de ser diabéticos, o tener insuficiencia renal, o aquellos pacientes que ya han sufrido un evento cardiovascular como un infarto o un ictus, se recomienda control sistemático de las cifras de tensión arterial. También se recomienda screening de hipertensión por ejemplo en determinados grupos poblacionales como las mujeres gestantes», puntualiza la doctora Bonanad.

Cómo varía

Un aspecto menos conocido de esta patología, pero importante, es que la tensión arterial sigue un ritmo circadiano, que se define como la oscilación de una variable biológica, en este caso la tensión arterial, en intervalos regulares de tiempo. Como explica el doctor Rafael Florenciano, jefe del Servicio de Cardiología de hospital Quirónsalud Torrevieja, «la monitorización continua de la tensión arterial ha revelado que ésta sigue un ritmo circadiano característico». Florenciano indica que la tensión es más alta durante el día, cuando alcanza una meseta entre las 6 y las 18 horas. A partir de ese momento, prosigue el doctor, desciende de forma continua durante la noche hasta alcanzar sus valores más bajos hacia medianoche o después de que el individuo vaya a dormir. «Estos valores nocturnos bajos aumentan de nuevo lentamente durante las primeras horas de la madrugada, con frecuencia mientras el paciente permanece dormido, hasta aproximadamente las cinco de la mañana», señala Florenciano, «también se ha comprobado que al despertar y levantarnos, la tensión tiene una subida abrupta».

El conocer este ritmo no es sólo una mera curiosidad, recalcan los expertos, ya que en pacientes hipertensos puede estar alterado y esto tiene implicaciones pronósticas, es decir, su presencia puede indicar más problemas cardiovasculares a largo plazo. Como indica el doctor Florenciano, «entre el 27% y el 62% de pacientes hipertensos no tiene descenso nocturno de la tensión, es lo que se conoce como patrón non-dipper. Este patrón es más frecuente a edades mayores, en individuos con apnea del sueño, insuficiencia cardíaca, hipertensión de origen renal o después de un accidente cerebrovascular. También se asocia a mayor daño a nivel de los órganos vitales como el corazón, el cerebro o el riñón».


Una tensión alta puede esconder otras enfermedades

martes, 12 de julio de 2016

Para dormir, ni ventanas abiertas ni aires acondicionados

Aunque en verano muchas personas utilizan estos métodos, los expertos aseguran que no permiten que tengamos una buena higiene de sueño

Que en verano se duerme peor es algo que la mayoría de nosotros sabemos. Para confirmarlo, el Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO) ha realizado una encuesta entre 2.400 personas de todas las comunidades autónomas y 3 de cada 4 así lo han afirmado.

Las altas temperaturas y el mayor número de horas de luz alteran los ritmos circadianos del organismo empeorando el sueño, de ahí que muchas personas recurran a dormir con el aire acondicionado, ventiladores o las ventanas abiertas, «pero esas fórmulas tampoco aportan beneficios para una buena higiene del sueño», apunta el doctor Rafael Del Río, jefe de la Unidad de Sueño del Hospital Vithas Nuestra Señora de América y somnólogo acreditado por la European Sleep Research Society (ESRS).

¿Qué hacer?

Los expertos recomiendan ventilar la habitación en las primeras horas del día y mantenerla en una temperatura óptima antes de acostarse, así como llevar una dieta equilibrada, tener una abundante y correcta hidratación, y practicar técnicas de relajación combinadas con la toma de preparados farmacéuticos de plantas medicinales como la pasiflora o la amapola de California.

La temperatura «juega un papel fundamental a la hora de conciliar y mantener el sueño», indica el doctor Del Río. Durante la noche, el organismo no ejerce el mismo control sobre la temperatura corporal, que desciende para facilitar la conciliación, por lo que una situación extrema, tanto de mucho calor como de mucho frío, "puede afectar bastante causando muchos despertares y empeorando su calidad”, explica.

Según este especialista, «las condiciones ideales para dormir son unas temperaturas de entre 18 y 22º y una humedad de entre el 50 y el 70%».

En los meses veraniegos «resulta complicado conseguir estos requisitos, por lo que lo aconsejable es ventilar a primera hora de la mañana durante un corto espacio de tiempo y mantener la habitación en sombra durante el día», comenta.

Lo que no recomienda es dormir con el aire acondicionado, «ya que puede provocar problemas de garganta, resfriados o contracturas musculares».

Por otro lado, el ruido emitido por estos aparatos, al igual que el que procede de la calle al dormir con la ventana abierta, «tampoco es beneficioso ya que se mantiene de forma repetitiva durante la noche, lo que puede provocar una fragmentación del sueño al causar diversos despertares, incluso sin darnos cuenta», añade.

Según datos de INFITO, tres de cada diez españoles tiene aire acondicionado en su dormitorio. «Lo ideal es recurrir a él solo antes de acostarse para conseguir un ambiente fresco que pueda perdurar durante las primeras horas de la noche, que suelen ser las más calurosas», explica.

Otro elemento que puede interferir en el sueño son las horas de luz, que se incrementan en verano y que producen cambios en los ritmos circadianos. «El hecho de que la jornada sea más larga, hace que nos acostemos más tarde y, si además, le sumamos la siesta del mediodía, también frecuente en verano, puede resultar imposible dormir durante la noche», subraya el doctor Del Río.

Y es que es «importante» restringir las siestas y, en todo caso, que estas no superen los 30 minutos, y reducir el tiempo en el que permanecemos despiertos en la cama cada noche. «Por lo general no deberían ser más de siete horas y media, especialmente si se tiende a pasar periodos despierto», indica.

Entre las recomendaciones que ofrece este especialista para conseguir una adecuada conciliación del sueño se encuentran: seguir un ritual basado en una secuencia de actos que nos conducirá a una buena conciliación del sueño, como puede ser dejar pasar un mínimo de dos horas desde la cena para irse a la cama o mantener siempre el mismo horario para acostarse.

También pueden ser útiles las técnicas de relajación, como baños, ejercicios de meditación, o de respiración pausada. Además, «podemos utilizar plantas medicinales de dispensación farmacéutica como la pasiflora o la amapola de California que contribuyen a una relajación psíquica y somática para facilitar el sueño. Su principal ventaja es que no producen efectos secundarios como la adicción», añade.

Plantas medicinales

La pasiflora evita los despertares nocturnos y favorece el sueño reparador, y la amapola de California reduce el nerviosismo asociado al insomnio, apunta el doctor Miguel Martín Almendros, miembro de la Junta Directiva de INFITO. Lo recomendable, «es adquirirlos en la farmacia donde se ofrecen las garantías de calidad, eficacia y seguridad necesarias para su indicación terapéutica», señala el experto.

 En cuanto a la toma de somníferos de síntesis, el doctor Martín Almendros, advierte «que pueden aparecer efectos secundarios no desdeñables a corto plazo como son la adicción y la tolerancia, por lo que al final la dosis recomendada resulta insuficiente para resolver el trastorno del sueño y es necesario incrementarla. Todo esto puede dar lugar a un problema de dependencia a medio o largo plazo».

Decálogo para dormir bien

1. Estar hidratados bebiendo al menos un litro y medio de agua al día.

2. No consumir bebidas con cafeína antes de ir a dormir.

3. Evitar la ingesta de alcohol, sobre todo durante la cena, porque activa el organismo e interrumpe el sueño.

4. Tomar cenas ligeras para facilitar la digestión.

5. No alterar los horarios de las comidas.

6. Restringir la siesta o reducir su duración.

7. Limitar el uso del aire acondicionado ventilando las habitaciones pero sin dejar las ventanas abiertas en las horas de más sol.

8. Darse una ducha fría antes de dormir para combatir el calor.

9. Usar pijamas de algodón para evitar la sudoración excesiva.

10. Tomar preparados de plantas medicinales de dispensación farmacéutica, como Pasiflora y Amapola de California, que alivian la ansiedad y ayudan a dormir sin los efectos secundarios de los somníferos de origen sintético.




Reducir las siestas y beber más agua, son claves.

lunes, 23 de marzo de 2015

El insomnio, un mal común entre quienes reciben quimioterapia

  • Un estudio revela que no sólo la preocupación de tener un cáncer altera el sueño
  • Parece que los fármacos administrados contra el tumor potencian la vigilia
No sólo la angustia y el estrés que provoca el cáncer explican los síntomas de insomnio que presentan muchos pacientes oncológicos; los trastornos del sueño forman parte de los efectos indeseados de la quimioterapia y pueden llegar a afectar hasta a un 75% de quienes la reciben, tal y como explica un estudio publicado en la revista 'Journal of Clinical Oncology'.

Según este trabajo, realizado por investigadores del Centro Médico de la Universidad de Rochester (EEUU), no poder conciliar el sueño o desvelarse en mitad de la noche o tiempo antes de que suene el despertador son problemas que afectan a quienes reciben quimioterapia hasta tres veces más que al resto de la población.

Si estas complicaciones no se no se tratan existe el riesgo de que se hagan crónicas, dificultando el completo restablecimiento de los pacientes ya que, según investigaciones recientes los trastornos del sueño y la consiguiente alteración del ritmo circadiano podrían asociarse con una mayor morbilidad cardiaca y psiquiátrica y deterioro del sistema inmune.

Tal y como explica Oxana Palesh, directora del trabajo y especialista en radiación oncológica en el Centro del Cáncer James P. Wilmot, "son cifras muy altas y no pueden ser ignoradas. La buena noticia es que el insomnio es una dolencia tratable y puede ser atajada rápidamente, de forma que no agrave otros síntomas". Además, según aclara la investigadora, uno de los factores que complican el problema es que quienes comienzan a experimentar problemas de insomnio y fatiga empiezan a sestear durante el día y a irse a la cama cada vez más pronto, lo que perpetúa el problema y resulta contraproducente para conseguir un sueño restaurador.

Cáncer de pulmón y de mama


La investigación se basó en una muestra de 823 pacientes a los que se aplicó quimioterapia entre 1997 y 1999 y que respondieron a unos cuestionarios durante los dos primeros ciclos. Las respuestas revelaron que en el séptimo día del primer ciclo de tratamiento el 37% de los pacientes presentaba síntomas de insomnio y otro 43% cumplía los criterios que definen el síndrome de insomnio según la escala de depresión de Hamilton, un sistema diseñado para medir la intensidad o gravedad de este último trastorno. Estos pacientes tenían dificultades para conciliar el sueño o permanecer dormidos al menos tres días por semana.

En el segundo ciclo de quimioterapia los síntomas de insomnio no habían variado en el 60% de los pacientes, lo que redundó en una mayor incidencia de fatiga y depresión entre quienes los padecían.

El insomnio se presentó en una mayor proporción entre aquellos que sufrían cáncer de pulmón y mama y, en contra de lo que sucede en la población sana, entre los pacientes más jóvenes (menores de 50 años), quizás porque, tal y como aventuran los autores, las expectativas de gozar de una buena salud son más altas en ese grupo de edad y verlas truncadas provoca mayor angustia y también porque los tratamientos que reciben son más agresivos. Sin embargo, no existieron diferencias entre hombres y mujeres.

"Dada la alta tasa de insomnio entre los pacientes de cáncer se necesitaría una mayor investigación acerca de su prevalencia en poblaciones específicas con cáncer", señalan los investigadores. "Estudios adicionales pueden descubrir cuáles son los factores específicos del cáncer, fisiológicos, psicológicos y de comportamiento, que contribuyen al desarrollo de insomnio durante la quimioterapia. Futuros estudios deben examinar el insomnio en otras poblaciones que experimentan estrés y problemas de salud importantes (como el infarto de miocardio) para mejorar nuestra comprensión acerca de sus causas. Y lo que es más importante, las intervenciones para prevenir y tratar el insomnio de los pacientes con cáncer deben ser desarrolladas y comprobadas", concluyen.

Alteraciones de los ritmos biológicos


A la hora de esclarecer dónde se encuentra la conexión insomnio-quimioterapia algunos investigadores han apuntado a que este tratamiento podría provocar un desajuste en nuestro reloj biológico, tal y como sostiene un trabajo publicado el pasado mes de septiembre en la revista 'Sleep' que defiende que los ritmos de sueño y vigilia de las pacientes de cáncer se ven afectados durante la administración de la quimioterapia.

Este estudio contó con la participación de 95 mujeres con una media de edad de 50 años y que seguían tratamiento con quimioterapia para tratar cánceres de mama de diferente gravedad. Las participantes portaron en sus muñecas un actígrafo (un dispositivo electrónico que graba y reporta los niveles de actividad, calorías consumidas, movimiento, etc.) 72 horas antes de recibir la quimioterapia y durante las tres primeras semanas del primer y del cuarto ciclo de quimioterapia para medir las variaciones en su ritmo circadiano.

Según los resultados de este estudio, el primer ciclo de quimioterapia estaría asociado con una alteración temporal de los ritmos biológico y circadiano y una administración repetida de quimioterapia contribuiría a un progresivo empeoramiento de la situación y a que los trastornos del sueño fuesen más duraderos.

Sonia Ancoli-Israel, autora de esta investigación y profesora de psiquiatría de la Universidad de California-San Diego (EEUU), considera que la quimioterapia puede afectar a los relojes biológicos humanos. Si en condiciones normales nuestro ritmo circadiano (ciclos de 24 horas) ayuda a nuestros cuerpos a sincronizarse con el entorno parece que pierde esta sincronía, especialmente después del primer ciclo de quimioterapia. En palabras de Ancoli-Israel "el reloj parece regularse por sí mismo tras sólo un ciclo, pero con la repetida administración de quimioterapia al reloj biológico se le hace más difícil reajustarse".


Los fármacos administrados contra el tumor potencian la vigilia