Asociación Barcelonesa de Laringectomizados: Quimioterapia
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miércoles, 29 de junio de 2022

Tratamientos del cáncer garganta

El tratamiento del cáncer de laringe varía en función del estadio del tumor en la laringe, de la localización del mismo (glotis, supraglotis o subglotis) y de las preferencias del paciente. 

Si bien el objetivo fundamental de un tratamiento es eliminar el cáncer, preservar la función de los órganos afectados también es muy importante, ya que el tratamiento podría afectar a la calidad de vida de los pacientes. Por ello, es muy importante llevar a cabo un manejo multidisciplinar de esta enfermedad, con la participación de múltiples especialistas.

Existen 3 opciones principales de tratamiento para el cáncer de laringe:

  • Radioterapia 
  • Cirugía
  • Quimioterapia.

Para tratar el cáncer de laringe se puede utilizar una de estas terapias o una combinación de ellas. La cirugía y la radioterapia son los tratamientos más frecuentes. Es posible utilizar quimioterapia antes de la radioterapia y/o cirugía, o durante estas, para aumentar la posibilidad de destruir las células cancerosas.

¿Qué opciones de tratamiento existen?

La cirugía radical de la laringe o  laringectomía total,  tiene como secuela la pérdida permanente del habla así como la respiración a través de un orificio que comunica directamente con la tráquea o traqueostoma.

Una vez planteadas las distintas opciones de tratamiento debe ser el paciente el que debe elegir la mejor opción siempre que esto sea posible.

Cirugía

Aunque es posible que se tenga que realizar la extirpación de la laringe (laringectomía), en la actualidad se realizan con más frecuencia cirugías conservadoras para preservar la voz.

Cuando el cirujano te recomiende este tratamiento, seguramente te explicará con profundidad los detalles del mismo. Este es un buen momento para que preguntes y expreses todas tus dudas. Disponer de la suficiente información evita la aparición de temores infundados. 

Dependiendo de la situación de cada enfermo, existen diferentes opciones y técnicas de tratamiento quirúrgico:

  • Laringectomía total: Se extirpa toda la laringe. Es una cirugía mutilante ya que va asociada a traqueostomía permanente y a pérdida de la voz (se extirpan las cuerdas vocales).
  • Cordectomía: Consiste en la extirpación únicamente de la cuerda vocal afecta. Puede ser abierta o con láser. 
  • Laringectomía supraglótica: Consiste en extirpar la supraglotis. Preserva las cuerdas vocales y puede no necesitar traqueostomía permanente. Tiene la ventaja de que preserva la voz.
  • Linfadenectomía: Es la extirpación de los ganglios linfáticos de la zona del cuello. Dependiendo de la localización del tumor, el riesgo de afectación de los ganglios del cuello puede variar. En los tumores supra y subglóticos es frecuente esta afectación por lo que se suele llevar a cabo la linfedenectomía. Se conoce con el nombre de disección ganglionar cervical. En los cánceres de glotis, no se afectan los ganglios por lo que no es preciso realizar este tipo de cirugía. 
  • Cirugía con láser: En los últimos años la cirugía mediante láser de CO2 se ha convertido en una herramienta muy útil para los tumores pequeños, confinados a las cuerdas vocales, con la ventaja de no necesitar traqueostomía y con una recuperación más precoz tras la cirugía.

Efectos secundarios de la laringectomía

La laringectomía, como ocurre en la mayoría de las intervenciones quirúrgicas, no está exenta de complicaciones y de efectos adversos, los cuales pueden presentarse con mayor o menor frecuencia tras la intervención. Habitualmente, suponen un problema grave para el paciente, afectando su calidad de vida. 

Molestias asociadas a la intervención

  • Dolor en la zona de la intervención: Cuando te despiertes de la anestesia, es normal que sientas dolor en la zona de la intervención. Generalmente, el cirujano dejará pautados fármacos que te aliviarán. Si el dolor no cede es importante que lo comentes con el personal de enfermería o con el médico cuando te visite unas horas después de la cirugía. El dolor, en este caso, no indica problemas de recuperación sino simplemente que hay una herida. 
  • Molestias por sonda nasogástrica: También supone importante fuente de incomodidad el hecho de que el paciente requiera tener puesta una sonda nasogástrica durante un tiempo tras la cirugía. 
  • Traquestomía: En algunas ocasiones la cirugía del cáncer de laringe hace que el enfermo requiera la realización de una traqueostomía, orificio que comunica la tráquea con el exterior, y que se encuentra en la parte inmediatamente superior del esternón. 
  • Afonía y disfonía: Una secuela importante de la laringectomía y de la cirugía conservadora es la pérdida de la voz en el primer caso (afonía) o la alteración de la misma (disfonía) en la segunda. Esta secuela supone una alteración de la calidad de vida de los pacientes, ya que los enfermos que precisan este tipo de cirugía necesitan una posterior rehabilitación funcional. Tienen que aprender, no sólo los cuidados del traqueostoma (así se llama el orificio), sino que también necesitan aprender a comer y a hablar de nuevo (ya que requirieron la extirpación de las cuerdas vocales). 

Cuidados después de una cirugía de laringe

El cirujano te explicará con profundidad los detalles de la cirugía. Este es un buen momento para que preguntes y expreses todas sus dudas. Te indicará los cuidados de fisioterapia que sean precisos en cada caso y las ayudas que puedan necesitar. 

Los efectos secundarios y molestias son las que presentan la mayoría de los procedimientos quirúrgicos. 

Los cuidados para el dolor y la higiene de la herida serán indicados a cada paciente por parte del personal sanitario en el hospital. 

Quizá lo más destacado en estos casos sea la alteración anatómica y estética; así como las infecciones que son muy frecuentes en esa zona.


Radioterapia para el cáncer de laringe

La radioterapia se puede emplear como tratamiento único o en combinación. Se puede administrar antes de la intervención para disminuir su tamaño y facilitar la cirugía, o después de la misma, para consolidar el tratamiento.

Asimismo, se puede administrar con la quimioterapia para potenciar sus efectos (quimioirradiación).

Opciones de radioterapia 

El tratamiento con radioterapia siempre es individualizado, es decir, cada enfermo tendrá su tratamiento específico y distinto al de otro paciente, dependiendo de la localización y extensión de la enfermedad.

Según la finalidad con que se emplee, la radioterapia puede ser curativa o paliativa.

Dependiendo de la localización, y sobre todo de la fase en la que se encuentre la enfermedad, puede ser un tratamiento con finalidad curativa, sobre todo en etapas iniciales. Suele dar buenos resultados para los cánceres localizados en la glotis.

En general, la radioterapia en el cáncer de laringe, tiene distintas aplicaciones:

  • Como único tratamiento en los tumores localizados en una cuerda vocal (T1 y T2) sustituyendo a la cirugía con similares resultados.
  • Como tratamiento complementario de los tumores resecados por completo pero con los márgenes afectados y los ganglios cervicales analizados positivos.
  • Formando parte de un tratamiento combinado con quimioterapia en aquellos tumores en los que no se puede plantear la cirugía como primera opción.
  • Salvo para los tumores de glotis, suele ser necesario casi siempre que el tratamiento comprenda todo el cuello.

El tratamiento de radioterapia suele durar entre dos y siete semanas, dependiendo de la dosis que se administre y del número total de sesiones.

Diariamente, cada sesión dura sólo unos minutos (quince aproximadamente).

Quimioterapia

La quimioterapia es una de las modalidades terapéuticas más empleadas en el tratamiento del cáncer. Su objetivo es destruir, empleando una gran variedad de fármacos, las células que componen el tumor con el fin de lograr la reducción o desaparición de la enfermedad.

Un régimen o programa de quimioterapia, por lo general, consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un período de tiempo determinado. Un paciente puede recibir 1 fármaco por vez o combinaciones de diferentes fármacos al mismo tiempo. Existen múltiples esquemas que se utilizan en esta enfermedad, muchos de ellos utilizando cisplatino como el agente más frecuente.

El uso de estos esquemas de quimioterapia para el cáncer de laringe, se puede usar antes de la cirugía, radioterapia, o ambas, denominándose entonces terapia neoadyuvante.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen de la persona y de la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, náuseas y vómitos, caída de cabello, pérdida del apetito, diarrea, sequedad en la boca, pérdida de la audición y llagas abiertas en la boca que pueden derivar en infecciones.


En los últimos años, se han introducido nuevas alternativas terapéuticas.

La terapia dirigida es un tratamiento que apunta a los genes o a las proteínas específicos del cáncer, o a las condiciones del tejido que contribuyen al crecimiento y a la supervivencia del cáncer. Este tipo de tratamiento bloquea el crecimiento y la diseminación de las células cancerosas y, a la vez, limita el daño a las células sanas. El cetuximab  es un tratamiento dirigido aprobado para el uso combinado con la radioterapia para el cáncer de cabeza y cuello localizado y también está aprobado para el uso con la quimioterapia para el tratamiento de pacientes con cáncer metastásico (vea a continuación).

La inmunoterapia, diseñada para estimular las defensas naturales del cuerpo a fin de combatir el cáncer, también ha demostrado utilidad en esta enfermedad, y la agencia europea del medicamento ha aprobado el uso de nivolumab y pembrolizumab para el tratamiento de pacientes con carcinoma de células escamosas metastásico o recurrente después de que una quimioterapia con un fármaco basado en platino haya dejado de funcionar.

Asociación Española Contra el Cáncer


Existen varias formas de tratar el cáncer de laringe



Fuente: Tratamientos del cáncer de garganta (Asociación Española Contra el Cáncer, 2021). Recuperado el 29/06/2022 de https://www.contraelcancer.es/es/todo-sobre-cancer/tipos-cancer/cancer-laringe/tratamientos

martes, 11 de junio de 2019

Estreñimiento y quimioterapia

¿Qué es el estreñimiento y cuál es su relación con la quimioterapia y otros tratamientos contra el cáncer?
El estreñimiento es la "emisión anormalmente retardada o infrecuente de heces usualmente secas y endurecidas (defecación o evacuación intestinal)".
  • Algunas personas se estriñen debido a que no ingieren suficientes frutas y fibra, no ejercitan o no realizan suficiente actividad física y no beben suficiente líquido (la mayoría de las personas deben tomar diariamente por lo menos 8 vasos de agua u otras bebidas no alcohólicas). 
  • Determinadas enfermedades pueden provocar estreñimiento. Por ejemplo, algunos fármacos de quimioterapia pueden ocasionarlo. Además, muchos analgésicos pueden provocar estreñimiento como efecto secundario. 
  • Hay muchas cosas que los pacientes pueden hacer para prevenir o aliviar el estreñimiento. Además, hay muchos medicamentos que su médico puede recomendarle para el estreñimiento.
¿Cuáles son los síntomas de estreñimiento que deben vigilarse?
  • Evacuaciones intestinales poco frecuentes. No hay una frecuencia "normal" para las evacuaciones intestinales. Debe determinarse si son frecuentes o no de acuerdo con lo que es "normal" para usted. Por ejemplo, si normalmente evacua el intestino una vez al día, podría calificarse "infrecuente" hacerlo cada dos o tres días. Esto debe ser un cambio permanente, no algo que le suceda una vez.
  • Evacuaciones intestinales duras y difíciles. En estos casos, la persona defecará heces pequeñas como canicas, sin que llegue a producir una evacuación completa.
Qué puede hacer para minimizar el estreñimiento provocado por el cáncer o la quimioterapia:
  • Coma alimentos ricos en fibras, como frutas (peras, ciruelas pasas), cereales y vegetales.
  • Beba diariamente de dos a tres litros de líquidos sin alcohol (agua, jugos), a menos que su médico le indique lo contrario.  
  • Haga ejercicio entre veinte y treinta minutos la mayoría de los días de la semana, en la medida que pueda y si su médico se lo permite. Para muchos pacientes caminar es un ejercicio cómodo y fácil de hacer.
  • Si se le ha recetado un "régimen intestinal", asegúrese de cumplirlo estrictamente.
Fármacos que su médico o proveedor de atención médica pueden recetarle:
Su médico puede recomendarle uno o más de los siguientes medicamentos para prevenir o tratar el estreñimiento:
  • Psyllium (Metamucil ®)
  • Sena (Senokot®)
  • Bisacodil (Dulcolax®)
  • Docusato sódico (Colace®)
  • Supositorios de glicerina
  • Citrato de magnesio
  • Hidróxido de magnesio (Milk of Magnesia®)
  • Lactulosa (Chronulac®)
  • Sorbitol y fosfato sódico (Fleet's enema®)
Si cree que experimenta signos de estreñimiento producido por la quimioterapia, las siguientes pautas le servirán de ayuda para saber cuándo llamar a su médico o proveedor de atención médica: 
  • Si tiene dolor de estómago.
  • Si tiene fiebre.
  • Si no puede liberar los gases.
  • Si siente náuseas y tiene vómitos, además del estreñimiento.
  • Si no ha tenido una evacuación intestinal desde hace tres días a pesar de seguir las recomendaciones de su médico o profesional de atención médica.
  • Si su estómago está hinchado o lo siente rígido al tacto.
Nota: Insistimos en recomendarle que hable con su profesional de atención médica acerca de su enfermedad y sus tratamientos específicos. La información incluida en este sitio Web tiene como propósito ser útil e instructiva, y en ningún caso debe considerarse un sustituto del asesoramiento médico.


Hay muchas cosas que los pacientes pueden hacer para prevenir el estreñimiento.

miércoles, 20 de febrero de 2019

Cuida tu imagen, te sentirás mejor

Generalmente, cuando nos referimos a las repercusiones físicas del cáncer o sus tratamientos, pensamos en el cansancio y debilidad, malestar gástrico, náuseas, etc.
Los tratamientos oncológicos producen efectos secundarios que pueden afectar a la piel, al pelo y al aspecto general, que si bien no son clínicamente tan importantes, sí lo son para nuestro bienestar general.

La piel 

Cuidarnos la imagen es positivo
Es posible que debido a los tratamientos oncológicos, tu piel sufra algunos cambios. Aunque los efectos secundarios variarán en función del tipo de tratamiento, de forma general pueden aparecer sequedad, manchas o irritaciones cutáneas.
Es importante que tengas presente que éstas alteraciones, en su mayoría, son transitorias, y que pueden mejorar teniendo en cuenta algunos consejos.
Efectos de la quimioterapia
Aunque hay que saber que estos efectos secundarios varían en función del tipo de quimioterapia, y que no tienen por qué aparecer en todos los casos, puede aparecer sequedad en la piel. Si es así, es importante reponer la humedad.
Para la limpieza utiliza diariamente agua templada y jabones suaves (con ph neutro).
Con respecto a la hidratación, conviene intensificarla. Para ello:
  • Bebe mucho agua.
  • Utiliza cremas hidratantes o aceites corporales.
  • Utiliza productos que no contengan alcohol  (precaución con los perfumes).

Durante el tratamiento con quimioterapia la piel está más frágil y se deben tener precauciones especiales
  • Ten cuidado al rascarse o frotarse la piel con las manos, cepillo o esponja.
  • Al secar la piel, es aconsejable no frotarla demasiado.
  • Depilarse con maquinilla eléctrica disminuye el riesgo de irritación y cortes. Conviene evitar los depiladores químicos (por ej. cremas).
  • No es conveniente hacer limpieza de cutis. Si quieres someterse a estos tratamientos, consulta antes con su médico.
  • Está totalmente desaconsejado cualquier tipo de “peeling”, tanto facial como corporal.
  • Si te salen manchas (cuando es debido a la quimioterapia suele afectar a las zonas de roce y los pliegues cutáneos) no debes usar cremas despigmentantes sin hablar antes con el médico.

Para prevenir o reducir las manchas, lo más importante es no exponerse al sol o tener especial precaución, al menos los meses posteriores al tratamiento.
Respecto a las irritaciones en la piel producidas por la quimioterapia, pueden aparecer en cualquier zona del cuerpo, aunque suelen aparecer más frecuentemente en las palmas de las manos o plantas de los pies. La mayoría de las veces desaparecen solas al terminar el tratamiento y no necesitan una atención especial.

Recuerda que la mayoría de estos efectos son temporales y que pasado un tiempo desaparecerán.

Efectos de la radioterapia
Las alteraciones en la piel producidas por la radioterapia se limitan a la zona irradiada.
Este tratamiento puede provocar alteraciones a lo largo del tratamiento muy similares a una quemadura solar. Tras dos o tres semanas de tratamiento, aparece una coloración rojiza (se llama eritema) en la zona donde se reciben las radiaciones.
Las alteraciones en la piel producidas por la radioterapia se limitan a la zona irradiada.
Este tratamiento puede provocar alteraciones a lo largo del tratamiento muy similares a una quemadura solar. Tras dos o tres semanas de tratamiento, aparece una coloración rojiza (se llama eritema) en la zona donde se reciben las radiaciones.
La zona radiada se deberá proteger totalmente del sol al menos durante un año tras el tratamiento.
Evita la depilación en la zona irradiada. Conforme vaya avanzando el tratamiento verás que el vello de esta zona va debilitándose poco a poco hasta llegar a desaparecer. La realización de tatuajes en la zona radiada está contraindicada siempre.

Caída del cabello 

La caída total del cabello es uno de los síntomas que aparecen más frecuentemente (aunque no en todos los casos) como consecuencia del tratamiento oncológico, llegando a provocar en ocasiones un importante malestar psicológico.
En el caso de la quimioterapia la caída del cabello se trata de un proceso reversible, el pelo volverá a crecer tras el tratamiento. Con la radioterapia dependerá de la dosis administrada, pero es habitual que el vello no vuelva a crecer en la zona radiada. Habla con tu médico y pregúntale si en tu caso se te caerá o no el pelo.
En caso de que la caída sea parcial, cuando el pelo se debilita, empieza a cuidarlo. Al igual que ocurre con la piel, la limpieza e hidratación son muy importantes.
Si debido a los tratamientos se te va a caer el pelo, y según la experiencia de otras personas que han pasado por esta situación, lo mejor es cortárselo cuanto antes. Esto evita el impacto de encontrarse el pelo en la almohada o en el peine. 
Las pelucas son la alternativa más habitual ante la caída del cabello, especialmente en las mujeres. Si eliges sutilizar una peluca, piensa que puedes optar entre varias propuestas:

La imagen ayuda a la autoestima
  • Mantener tu imagen de siempre: si esto es lo que quieres, házselo saber a un profesional para que te copie el corte, color, textura del pelo, etc. Esto actualmente es posible gracias a los avances en la confección del material de las pelucas, que dan la completa sensación de estar frente a un pelo natural, aunque no sea así. 
  • Dar un giro a tu imagen: si lo que te estás planteando es un cambio, coméntaselo al profesional adecuado y déjate asesorar por él. Seguramente el resultado puede ser asombroso al verte con una imagen renovada que no podía imaginar.

Debes saber que en la mayoría de las comunidades autónomas, los organismos públicos no financian este gasto, si bien hay una gran variedad de precio, sobre todo dependiendo de si son naturales o sintéticas. El precio de las pelucas sintéticas es de 150 € aproximadamente, sin embargo las pelucas naturales oscilan entre los 150 € y los 900 €.
En el caso de que decidas utilizar una peluca puedes acceder a ellas en las ortopedias, peluquerías y tiendas especializadas.

Pide asesoramiento a las personas que te atienden. 
Además de las pelucas, puedes utilizar gorros o pañuelos, por ejemplo. Por otro lado cada vez son más las mujeres que se sienten más cómodas sin utilizar ninguno de estos accesorios, así que si este es su caso, ¡adelante!

Caída de cejas, pestañas y alteraciones de las uñas 

Normalmente junto con la caída del cabello aparece la caída de las cejas, pestañas y el resto del vello corporal. También pueden producirse alteraciones en las uñas.
  • Cuando el pelo de las cejas se cae, puedes tratar de dibujártelas. 
  • Las pestañas también pueden caerse. Aunque existen pestañas postizas en el mercado, no son aconsejables, porque requieren de unos pegamentos que pueden dañarte el borde del párpado. Es mejor que, una vez más, consultes a un especialista. 
  • Las uñas se pueden debilitar, volverse quebradizas y agrietadas. También pueden aparecer unas líneas o bandas verticales. A veces se oscurecen. Protégelas cuando realices tareas domésticas como limpiar o fregar o cualquier otra actividad en la que las uñas puedan estar en contacto con sustancias que puedan resultar irritantes. No utilices cortacutículas ni otros utensilios que puedan producir cortes en la piel.

Y recuerda, ante cualquier duda, consulta con tu médico.



 
Cuidar la imagen ayuda a sentirse bien

miércoles, 30 de enero de 2019

Efectos secundarios a corto y largo plazo de la quimioterapia

Al igual que la mayoría de los fármacos, los de quimioterapia tienen efectos secundarios. Los efectos secundarios de la quimioterapia son efectos indeseados que se padecen como resultado directo del fármaco que se recibe. Es fácil confundir los efectos secundarios de un fármaco con los síntomas del cáncer. Los síntomas ocurren como resultado directo del cáncer y no guardan ninguna relación con el fármaco.  

Los distintos fármacos de quimioterapia poseen diferentes efectos secundarios a corto y largo plazo y, definitivamente, no todos los fármacos de quimioterapia provocan todos los efectos secundarios. Por lo general, la quimioterapia daña las células que se están dividiendo, de manera que es probable que la quimioterapia afecte aquellas partes del cuerpo en las que frecuentemente se dividen células normales. La boca, los intestinos, la piel, el cabello, la médula ósea (el material esponjoso que se encuentra en el interior de los huesos y que produce nuevas células sanguíneas) son comúnmente afectados por la quimioterapia. El cabello crece todo el tiempo. La piel se renueva constantemente. Lo mismo sucede con las paredes de la boca y del sistema digestivo. Para ello, todos estos tejidos del cuerpo deben dividirse constantemente para producir un suministro continuo de nuevas células. Y cuando las células están dividiéndose, la quimioterapia puede atacarlas. 

A pesar de que la mayoría de los fármacos anticancerosos poseen efectos secundarios, no todos los pacientes sufren estos efectos. Una persona puede no experimentar los efectos secundarios de la quimioterapia, experimentar sólo algunos efectos secundarios o todos. Si una persona padecerá un efecto secundario en particular, cuándo comenzará y finalizará o su gravedad, son aspectos que depende de muchos factores. Algunos de estos factores son el tiempo que una persona ha estado recibiendo el fármaco, la salud general de una persona, la dosis o cantidad del fármaco, la vía de administración, otros fármacos que pueden administrarse en combinación, etc.

Los siguientes son algunos puntos importantes que deben recordarse en relación con los efectos secundarios a corto y largo plazo de la quimioterapia:
  • Algunos efectos secundarios de la quimioterapia son afecciones médicas graves que necesitan tratamiento.
  • Algunos efectos secundarios son molestos o angustiantes pero no dañan su salud.
  • Hable sobre los efectos secundarios con su equipo de atención médica.
  • Si está preocupado acerca de un efecto secundario, llame a su médico o a la persona de contacto del centro en el cual recibe el tratamiento (asegúrese de tener un número telefónico al cual llamar).
  • La mayoría de los efectos secundarios no provocan daños duraderos y desaparecerán gradualmente cuando finalice el tratamiento.
  • Si no tiene efectos secundarios, esto no significa que el tratamiento no está funcionando.
  • La quimioterapia tiene muy pocos efectos secundarios a largo plazo. La mayoría son a corto plazo.
Los efectos secundarios de la quimioterapia pueden ser desagradables. Sin embargo, puede servirle de ayuda tratar de ver los problemas en relación con los beneficios del tratamiento. La quimioterapia no provoca efectos secundarios en todas las personas. Causa diferentes reacciones dependiendo de cada persona. Recuerde que casi todos los efectos secundarios son temporales. Cuando finalice el tratamiento, desaparecerán lentamente.


Los fármacos de quimioterapia tienen fuertes efectos secundarios

martes, 30 de octubre de 2018

El cansancio relacionado con el cáncer

El cansancio asociado al cáncer o astenia se define como la sensación de agotamiento físico, emocional y mental persistente, pudiendo estar producido por la propia enfermedad o por sus tratamientos. Los pacientes lo describen como una falta de energía que les impide realizar lo que desean, una falta de fuerzas generalizada que no encuentra alivio con el descanso.

Es considerado por los pacientes como uno de los efectos secundarios más molestos, no solo por su dimensión física, sino también psicológica: falta de motivación, desgana, irritabilidad frecuente, abandono de las relaciones sociales…

Es una de las complicaciones más frecuentes, apareciendo hasta en el 90% de los pacientes con cáncer que reciben tratamiento. Puede persistir durante meses o años tras finalizar el tratamiento en más del 50% de los pacientes.

El cansancio es un efecto secundario bien conocido de los quimioterápicos clásicos, pero también aparece en los nuevos tratamientos con agentes antidiana. Se considera unos de los efectos secundarios más frecuentes en los pacientes tratados con Inhibidores de la Tirosin-Kinasa, con una frecuencia de aparición de hasta un 75% en el caso de astenia leve, siendo los casos de astenia severa menores de un 10%. En ocasiones la astenia está relacionada con la aparición de un hipotiroidismo, siendo una causa tratable de astenia (ocurre en más del 50 % de pacientes tratados con Sunitinib).

Por ello, en pacientes que presenten astenia y que además asocien cambios en la piel, cambios en la voz o estreñimiento es obligatorio realizar un adecuado estudio tiroideo.

¿Cómo evaluar el cansancio?

Pese a la alta frecuencia de cansancio en los pacientes, se trata de un síntoma al que en ocasiones no se da demasiada importancia, de ahí la necesidad de informar a su oncólogo de su presencia.

Para evaluar el cansancio la mejor manera es describir el grado de cansancio, para ello se puede utilizar una escala de 0 a 10, de manera, que cero sería ausencia de cansancio y 10 el peor cansancio imaginable (4-6 cansancio moderado, 7-10 cansancio intenso).

Los principales signos del cansancio asociado al cáncer son:
  1. Cansancio que no disminuye pese a descanso.
  2. Presenta cansancio muy intenso tras la actividad física cotidiana
  3. Presenta cansancio sin realizar actividades físicas
  4. El descaso no lo alivia
  5. Presenta dificultad para concentrarse
  6. El cansancio interfiere la vida cotidiana, dificultando las relaciones sociales, el trabajo…
  7. Necesita permanecer en la cama durante más tiempo del necesario.
Es importante recoger el máximo de datos sobre el cansancio, para ello puede ser de ayuda contestar estas preguntas:
  1. ¿Desde cuando presenta cansancio?
  2. ¿Ha aumentado desde el diagnóstico o con los tratamientos?
  3. ¿Mejora o empeora con el descanso? ¿Qué es lo que le alivia?
  4. ¿Cómo afecta a su vida cotidiana?

Factores asociados al cansancio

El cansancio es subjetivo, por lo que cada paciente lo experimenta de una forma. Existen además situaciones concurrentes que pueden influir en la percepción del cansancio como la presencia de anemia, dolor, distrés emocional (depresión y/o ansiedad), insomnio, desnutrición, disminución del nivel de actividad, infecciones, insuficiencia renal, hepática o cardiaca asociada, enfermedad pulmonar, hipotiroidismo,…

Es de máxima importancia identificar estas situaciones al ser potencialmente tratables, ya que su tratamiento adecuado puede hacer disminuir el cansancio.

Tratamiento

Si conocemos la causa del cansancio el tratamiento debe ir enfocado a corregirla. Se recomienda la corrección de los desequilibrios de líquidos y minerales, así como la realización regular de ejerció físico adecuado a la situación de cada paciente.

A- Medidas farmacológicas:
  1. Corticoides: Producen un beneficio rápido pero de corta duración (+/- 4 semanas), asocian sensación de euforia y aumento del apetito. No recomendables para tratamientos prolongados debido a sus efectos secundarios (diabetes corticoidea, atrofia muscular, S. Cushing)
  2. Progestágenos: Acetato de Megestrol. Mejoran el apetito, disminuyendo la sensación de astenia y aumentando el peso. El efecto aparece aproximadamente a la semana del tratamiento y persisten varios meses. Riesgo aumentado de aparición de fenómenos tromboembólicos
  3. Psicoestimulantes: Metilfenidato, dextrofetamina. Proporcionan sensación de bienestar, disminución de la fatiga y aumento de apetito. Son útiles para contrarrestar los efectos secundarios de los opiáceos. Presentan efectos secundarios como la euforia, insomnio, alteraciones emocionales, alucinaciones. Su uso sigue siendo controvertido por la escasez de estudios bien diseñados.
B. Ejercicio:
Aunque la realización de un esfuerzo físico puede suponer un esfuerzo considerable, el aumento de la actividad física puede reducir realmente el cansancio. Los estudios realizados demuestran que los pacientes con cáncer que realizan ejercicio constante (30 minutos diarios o 3-4 horas semanales) presentan menos astenia y duermen mejor que los que no realizan ejercicio. Se recomienda la realización de ejercicios suaves, diarios, siendo los más adecuados los ejercicios aeróbicos ligeros: caminar (paseos al aire libre), bicicleta estática o natación. En función de la situación general, de la edad y de la presencia de otras patologías concomitantes se valorará el ejercicio más apropiado.

C. Control Nutricional adecuado:
Muchos pacientes pierden peso, La ingesta de las calorías necesarias, así como los líquidos, proteínas y otros alimentos ayudan a prevenir la fatiga y a aumentar la energía.

D. Medidas psicosociales:
La carga emocional asociada al cáncer puede agotar. Hay evidencia de que reduciendo la tensión, la ansiedad y la depresión se obtiene un efecto beneficioso sobre la fatiga. La consulta con el equipo de psico-oncólogos puede ayudar a disminuir la tensión acumulada y consecuentemente mejorar el cansancio.

Consejos para pacientes:

La realización de los siguientes consejos pueden ser útiles para disminuir el cansancio:
  1. Es muy importante conservar la energía, emprendiendo solamente las actividades más importantes en los momentos en los que se encuentre con más energía. Hacer una lista de las actividades que desea realizar, estableciendo prioridades.
  2. Sea realista sobre sus limitaciones y no sea duro consigo mismo. No sea demasiado tímido o demasiado orgulloso para solicitar y aceptar ayuda de los demás. Solicite ayuda y comparta o delegue tareas en familiares y amigos
  3. Es muy importante mantener una rutina diaria estructurada. Se recomienda llevar un diario de las actividades cotidianas.
  4. Utilice métodos para reducir el estrés: técnicas de relajación, meditación, oír música, oración, hablar con otras personas….
  5. Mejore la calidad del sueño: reduciendo el consumo de estimulantes (cafeína)
  6. Mantener un equilibrio diario entre actividad física y descanso, limite el tiempo en la cama al del sueño.
  7. Consultar si aparece dolor, depresión, insomnio.
  8. Lleve una dieta equilibrada, con un consumo diario de 2 litros de agua.
  9. Intente llevar una vida lo más normal posible.

El aumento de la actividad física puede reducir realmente el cansancio

miércoles, 24 de octubre de 2018

Control de los efectos secundarios de la quimioterapia

El tratamiento del cáncer puede incluir el uso de quimioterapia, radioterapia, tratamiento biológico, cirugía o alguna combinación de todas estas opciones terapéuticas. Todas estas opciones de tratamiento están dirigidas a matar o erradicar el cáncer que existe en el cuerpo del paciente. Desgraciadamente, la administración de tratamiento para el cáncer, incluida la quimioterapia, a menudo afecta a los órganos y tejidos normales del cuerpo que no están afectados por el cáncer. Las consecuencias indeseadas de dañar a células sanas son una complicación del tratamiento o un efecto secundario. Los efectos secundarios pueden ser agudos (a corto plazo), crónicos (a un plazo más largo) o permanentes. Cuando se evalúan los tratamientos del cáncer, los efectos secundarios se miden y se comunican como parte de la evaluación del tratamiento. Algunos ejemplos de efectos secundarios agudos son las náuseas y los vómitos y las llagas orales (mucositis).

¿Por qué se producen los efectos secundarios?

 Desgraciadamente, la mayoría de los fármacos de quimioterapia no pueden distinguir entre una célula cancerosa y una célula sana. Por tanto, la quimioterapia a menudo afecta a los tejidos y órganos normales del cuerpo, lo que conduce a la complicación de los tratamientos, o efectos secundarios.

Los efectos secundarios producen incomodidad, molestias y ocasionalmente pueden ser mortales. Además, y quizá más importante, los efectos secundarios pueden impedir a los médicos administrar la dosis prescrita de tratamiento en el tiempo y la pauta específicos del plan de tratamiento. Como el resultado esperado del tratamiento se basa en administrar el tratamiento a la dosis y pauta prescritas en el plan de tratamiento, un cambio respecto al plan de tratamiento puede reducir su probabilidad de alcanzar un resultado óptimo. Es muy importante entender esto. En otras palabras, los efectos secundarios no sólo producen malestar y son desagradables, sino que también pueden comprometer su probabilidad de curación al impedir la administración del tratamiento en su dosis y tiempo óptimos.

¿Cuáles son los efectos secundarios más frecuentes?

Toda quimioterapia se asocia a una amplia variedad de efectos secundarios. Sin embargo, algunos efectos secundarios se producen con más frecuencia que otros. El hecho de que experimente efectos secundarios, cuáles y su intensidad depende de diversos factores, como su tipo de cáncer, el tipo de fármaco o régimen de quimioterapia que reciba, su estado físico, su edad y otros factores. Sin embargo, los siguientes efectos secundarios están típicamente asociados a la quimioterapia:
  • Anemia
  • Cansancio
  • Infección/neutropenia
  • Náuseas/vómitos
  • Úlceras orales
  • Pérdida de pelo
  • Estreñimiento
  • Diarrea
  • Dolor
  • Problemas de reproducción y sexualidad
  • Recuento bajo de plaquetas (trombocitopenia)
¿Puede hacerse algo respecto a los efectos secundarios?

 Afortunadamente, en los últimos 20 años ha habido grandes progresos en el desarrollo de tratamientos para ayudar a prevenir y controlar los efectos secundarios del tratamiento del cáncer. Estos avances han:
  • Conducido a grandes mejoras en el tratamiento de los síntomas asociados al tratamiento del cáncer
  • Permitido administrar la quimioterapia con mayor exactitud y constancia,
  • Hecho que muchos tratamientos del cáncer estén disponibles más ampliamente.
Por ejemplo, los fármacos modernos contra los vómitos, denominados antieméticos, han reducido la intensidad de las náuseas y los vómitos con la quimioterapia. Además, ahora se dispone de factores de crecimiento de las células sanguíneas para proteger a los pacientes de la infección, para reducir el cansancio asociado a la anemia y para asegurar que el tratamiento puede administrarse a la dosis y pauta previstas para alcanzar resultados óptimos.

En los últimos años ha habido grandes avances

miércoles, 16 de mayo de 2018

Alimentos que interfieren en los tratamientos contra el cáncer

Durante los tratamientos contra el cáncer el paciente debe ser precavido con su alimentación ya que ciertos alimentos y bebidas pueden interferir con los fármacos de quimioterapia o con otros medicamentos utilizados simultáneamente para los efectos secundarios. Ante todo hay que controlar los productos de herbolario o plantas medicinales con altas concentraciones de ciertas sustancias. Lo aconsejable es consultar al oncólogo

“Hay que ser conscientes de que no todas las plantas son inocuas y que no todas se pueden combinar con los tratamientos contra el cáncer porque muchas veces hacen que éstos sean menos eficaces o potencialmente más tóxicos”, explica en una entrevista con EFE-Salud la doctora Paula Jiménez-Fonseca, oncóloga médico en el Hospital Universitario Central de Asturias, en Oviedo.

Y pone como ejemplo los taxanos, un potente quimioterápico que provoca efectos como la caída del cabello o la irritación de la piel. “Esos taxanos proceden del tejo y el tejo es un árbol…por tanto, que una planta medicinal provenga de la naturaleza no la hace inocua”, indica la especialista.

Así lo cuenta también en su libro “Comer para vencer el cáncer” (Editorial Nobel), escrito al alimón con la química, farmacéutica y experta en nutrición Belén Álvarez, donde incide en que la mayoría de los alimentos consumidos en dietas variadas y equilibradas (frutas, verduras, cereales, legumbres, pescado, aceite de oliva…) no entorpecen las estrategias terapéuticas contra el cáncer.

La doctora advierte de que algunos fármacos tienen un margen terapéutico estrecho lo que significa que “su dosis eficaz está próxima a su dosis tóxica y pequeñas variaciones en las concentraciones en sangre pueden causar severos efectos adversos o ser ineficaces como es el caso de los anticoagulantes (para tratamiento o prevención de la trombosis), antiepilépticos, digoxina (para trastornos cardiacos), litio (empleado en enfermedades psicológicas y mentales) y la levotiroxina (hormona para tratar el hipotiroidismo).

Atención a las plantas medicinales

El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos advierte ante algunas creencias de que tomar infusiones de determinadas plantas o suplementos basados en hierbas ayuda a curar el cáncer cuando en realidad, afirma, no existen estudios científicos que demuestren este poder curativo.

Incluso, subraya, algunos de estos suplementos pueden afectar la eficacia de los medicamentos contra el cáncer y pueden causar efectos secundarios o interferir con la efectividad de las terapias tradicionales.

Estas son algunas de las plantas medicinales que, como infusión o como complemento alimenticio, no es recomendable consumir durante los tratamientos contra el cáncer, según la oncóloga Paula Jiménez-Fonseca:
  •     Castaño de Indias: para problemas circulatorios, entre otros usos, interfiere con antiácidos y antiulcerosos utilizados para contrarrestar algunos efectos secundarios de los tratamientos contra el cáncer.
  •     Hierba de San Juan: utilizada como antidepresivo y asociada con algunos quimioterápicos como la capecitabina oral incrementa mucho la toxicidad de estos.
  •     Ginseng: un aliado contra el cansancio, interfiere en los tratamientos hormonales contra el cáncer.
  •     Aceite de onagra o prímula: usado como regulador del sistema hormonal interactúa con los antiepilépticos.
  •     Productos de herbolario estimulantes o sedantes pueden interactuar con hipnóticos y ansiolíticos.
  •     Productos de herbolario para adelgazar: deben evitarse durante la quimioterapia ante el riesgo de potenciar efectos adversos graves e interferir en el efecto de estos fármacos y de otros utilizados simultáneamente.

Por contra, la doctora Jiménez-Fonseca también cita algunas hierbas con propiedades medicinales que, en general, no interfieren con los tratamientos como el roibos, un tipo de té rojo sin teina, el jengibre o el cardo mariano.

Precaución con antioxidantes, alcohol, soja…
Además de las plantas medicinales, existen otros grupos de alimentos y bebidas que si se toman en cantidades elevadas pueden obstaculizar los tratamientos de los pacientes oncológicos, como recoge el libro “Comer para vencer el cáncer”.
  •     Antioxidantes: aunque son seguros mientras se están en tratamiento de radio o quimioterapia, sí deben evitarse en cantidades excesivas fuera de la prescripción médica ya que podrían reparar el daño inducido en las células cancerosas por dichos tratamientos.
  •     Alimentos ricos en vitamina K: coles, verduras de hoja verde, suplementos con jengibre y aguacate que pueden interponerse en la acción de los anticoagulantes orales y favorecer el sangrado o la trombosis.
  •     Alcohol: interactúa con antidepresivos, sedantes, opiáceos como morfina, además de dificultar la eliminación hepática de determinados medicamentos durante la quimioterapia.
  •     Soja: no consumir suplementos de soja (pastillas), especialmente con taxanos y con hormonoterapia, empleada en el tratamiento de cánceres de mama hormonodependientes. En forma de brotes o en productos enriquecidos (leche, yogur…) parece no interferir.
  •     Alimentos ricos en cafeína: pueden ocasionar efectos adversos con anticoagulantes orales y excitantes.
  •     Zumo de naranja: no consumir con antiácidos que contengan aluminio, ni con antibióticos.
  •     Zumo de uva: consumo moderado con determinados quimioterápicos como paclitaxel o vincristina.
  •     Zumo de pomelo: afecta a la concentración en sangre de ciertos quimioterápicos y su eliminación, por lo que puede aumentar la toxicidad.
  •     Leche y derivados lácteos: interactúa con la absorción de la quimioterapia oral que debe ingerirse con agua templada o fría ya que las bebidas calientes pueden neutralizar el efecto de los fármacos.
  •     Regaliz: puede interferir con los fármacos administrados a tumores hormonodependientes.
  •     Dieta rica en grasas: aumenta el daño renal de determinados antiinflamatorios utilizados contra efectos de los tratamientos oncológicos o del propio cáncer como el dolor, la fiebre o la inflamación.

Consejos de la Sociedad Americana contra el Cáncer


La Sociedad Americana contra el Cáncer advierte a los pacientes oncológicos que toman sin prescripción médica vitaminas, minerales y otros complementos nutritivos con el fin de ayudar a su sistema inmunitario debilitado por el cáncer y sus tratamientos. Incluso hay quienes erróneamente creen que esos suplementos pueden destruir las células cancerosas.

“Algunas de estas sustancias pueden ser perjudiciales, especialmente cuando se toman en grandes dosis. De hecho, algunas vitaminas y minerales puede que hagan que la quimioterapia y radioterapia sean menos efectivas”, señala en su página web.

Por eso, esta sociedad científica aconseja:
  •     Pedir información sobre los complementos nutritivos a su equipo de atención médica contra el cáncer.
  •     Leer las cantidades y concentraciones de los ingredientes activos en las etiquetas informativas de cada producto.
  •     Si aparecen efectos secundarios, como dificultad para respirar, picazón en la piel (comezón), adormecimiento o cosquilleo en las extremidades, suspender el uso del producto y llamar a su equipo de oncología.

En conclusión, es importante consultar al oncólogo el tipo de alimentación más adecuada mientras se sigue un tratamiento tanto contra el propio cáncer, como para paliar los efectos secundarios, en especial el consumo de plantas medicinales. Beber agua de forma regular ayuda a eliminar la toxicidad de fármacos quimioterápicos.


No todos los alimentos naturales son inocuos ante el cáncer

miércoles, 25 de abril de 2018

La inmunoterapia combinada mejora la «quimio» tradicional en cáncer de pulmón

  • Un estudio demuestra, por primera vez, que cuantas más mutaciones tiene un tumor mejor es la respuesta al tratamiento inmuno-oncológico
Que la inmunoterapia es el futuro –y cada vez más el presente– en el tratamiento del cáncer es algo que ya se sabe. Que a mayor número de mutaciones mejor resultados se obtiene con estas terapias era algo que –si bien se sospechaba– acaba de demostrar por vez primera un estudio presentado en la reunión anual de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer (AACR por sus siglas en inglés) celebrado en Chicago (EE UU).

«Tenemos la hipótesis de que los tumores con más mutaciones genéticas son más proclives a responder a la inmunoterapia», explica Luis Paz Ares, jefe del Servicio de Oncología del Hospital 12 de Octubre de Madrid y coordinador del trabajo, en el que han participado 150 centros de 32 países, seis de ellos españoles. Y eso es lo que ha venido a confirmar el ensayo. Bueno, eso y que la combinación de dos tratamiento inmunoterápicos (nivolumab e ipilimumab) en primera línea en pacientes con cáncer de pulmón no microcítico (el más común) avanzado con alta carga mutacional tumoral (TMB por sus siglas en inglés) reduce el riesgo de progresión o muerte en un 42% en comparación con el abordaje clásico, la quimioterapia.

Así, según estos resultados preliminares (que también han sido publicados simultáneamente en la prestigiosa revista «New England Journal of Medicine»), la tasa de respuesta global fue superior con la combinación (45,3%) frente a la quimio (26,9%); el 68% de los pacientes tuvieron respuestas mantenidas a un año (25% con quimioterapia). Además, la tasa de efectos adversos grado 3-4 asociados al tratamiento fue similar: 31% frente a un 36% de la quimioterapia.

Alta carga mutacional

La importancia de este trabajo radica en que de él se extraen dos conclusiones: de una parte, como decíamos al principio, que por primera vez se demuestra que la TMB puede ser un factor predictivo que valide el uso de inmunoterapia. La TMB es un biomarcador cuantitativo que refleja el número total de mutaciones que tienen las células tumorales. En este estudio de los 1.739 pacientes investigados, 299 presentaban una carga mutacional alta. «El tabaco produce mutaciones en el ADN, y cuantas más tiene un tumor más agresivo es. Por eso el melanoma y el cáncer de pulmón son las neoplasias que más mutaciones presentan, porque son tumores que se exponen mucho al carcinógeno», explica el doctor Paz Ares.

La segunda de las conclusiones es que la combinación de dos fármacos inmunoterápicos parece tener más eficacia en términos de tasa de respuesta y de supervivencia libre de progresión, si bien, como apunta Paz Ares, «será interesante ver más adelante la supervivencia global, que es algo que conoceremos seguramente cuando los datos estén más maduros». Por último, otro de los mensajes a tener en cuenta sería que el perfil de efectos secundarios es manejable y del tipo inmunitario, por lo que «es importante que sean manejados por personal experto», concluye Paz Ares.



Las técnicas combinadas se han demostrado eficaces

martes, 17 de abril de 2018

Medicamentos oncológicos: El precio se ha duplicado en 10 años, según informe

La Plataforma “No es sano” ha publicado hoy un informe en el que denuncia que el precio de los medicamentos oncológicos se ha duplicado en diez años alcanzando cifras “inasumibles” para el sistema sanitario y ha lamentado la “falta de transparencia” a la hora de fijar el coste de estos fármacos. Farmaciaindustria ha respondido asegurando que el coste se mantiene estable.

En un comunicado, la plataforma -compuesta por Salud por Derecho, Médicos del Mundo, Organización Médica Colegial, Sespas, OCU, CECU, No Gracias y la asociación acceso justo al medicamento- ha destacado que en España algunas de los medicamentos oncológicos más empleados para tratar el cáncer alcanzan los 100.000 euros por paciente al año.

Se trata de unos precios “inasumibles” para el sistema sanitario, que se unen al hecho de que cada vez es mayor el número de casos de cáncer diagnosticados, y que pasarán de los 247.000 en 2015 a los 315.000 en 2035, casi un 30 por ciento más, según las previsiones.

Esta es la principal conclusión del informe “Los medicamentos para el cáncer: altos precios y desigualdad”, que subraya que esta situación se debe a un sistema de propiedad intelectual “que deja en manos de las compañías farmacéuticas la fijación de los precios de los fármacos” y a un marco regulatorio “poco transparente que beneficia a la industria en detrimento del interés público”.

La Plataforma afirma que el actual sistema de patentes pretende garantizar la recuperación de los recursos invertidos en investigación, “pero la realidad es que no podemos conocer esos costes porque son secretos y los datos que se publicitan no tienen en cuenta la inversión pública”.

Falta de transparencia

“Esta falta de transparencia da lugar a que la industria fije los precios de los fármacos arbitrariamente, en función de la capacidad del mercado de cada país”, ha lamentado.

A esto se suma -continúa- el hecho de que las negociaciones con las administraciones públicas están sujetas a acuerdos de confidencialidad que impiden hacer público cuánto se paga por los medicamentos oncológicos.

En concreto en España -asegura- no es posible acceder a los acuerdos de precios fijados entre el Gobierno y la industria para estos fármacos de uso hospitalario.
  •     Además, señala que, dado que el peso presupuestario recae sobre las comunidades autónomas, los precios son diferentes entre regiones e, incluso, entre hospitales, “poniendo en peligro los recursos finitos del sistema sanitario y obligando a recortar de otras partidas muy necesarias”.
El informe analiza cuatro fármacos en concreto que generan “enormes ingresos” a las compañías que los comercializan y que han contado con una importante inversión pública en su fase de desarrollo.

Uno de ellos es el trastuzumab, para cáncer de mama, cuya investigación fue apoyada en gran parte por filántropos y fundaciones y casi el 50 % de los ensayos clínicos se realizaron con presupuesto de universidades, centros de investigación o fundaciones sin ánimo de lucro.

“Hoy es uno de los productos estrella de Roche y ha generado más de 60.000 millones en ventas desde su comercialización”, apunta.

En los casos de alemtuzumab (Sanofi) y bevacizumab (Roche), otros dos fármacos estudiados, el informe revela que el 70 % y el 50 % de los ensayos clínicos, respectivamente, han sido financiados por universidades, centros de investigación o fundaciones sin ánimo de lucro.
 
Propuesta: Bajar los precios tras conocer su precio real

Ante esto, la Plataforma ha propuesto una bajada en los precios de los medicamentos oncológicos y que estos se fijen a partir de los costes reales de investigación y producción, conocer el precio real de los medicamentos y transparencia en las negociaciones con la industria farmacéutica.

También solicita más control de los precios de los medicamentos en los que se han invertido fondos públicos y regulaciones que controlen y sancionen los abusos de competencia.

Este informe se enmarca en la campaña “Nos la Juegan”, que denuncia que, si sigue creciendo el precio de los medicamentos oncológicos, nuestro sistema de salud no podrá financiarlos y “no nos quedará más remedio que fabricarlos en casa”.

Farmaindustria responde: El coste se mantiene estable
La patronal farmacéutica Farmaindustria ha asegurado hoy que el coste de los medicamentos contra el cáncer supone el 10 % del gasto farmacéutico público y se mantiene estable desde 2009 en términos relativos.

Farmaindustria ha destacado que, a pesar de la creciente incidencia de esta enfermedad en la población española, el uso de medicamentos innovadores está dando resultados muy positivos, y esto se hace “a un coste sostenible”.

El tratamiento del cáncer supone para la sanidad pública en torno al 10 % del gasto farmacéutico total en España, ha asegurado la patronal farmacéutica, la cual ha asegurado que es un coste que se ha mantenido estable desde 2009 en términos relativos.

Según un reciente estudio -ha destacado-, los medicamentos contra el cáncer representan aproximadamente el 35 % del gasto sanitario en oncología, mientras que el restante 65 % corresponde a los costes hospitalarios de la atención al paciente, que incluyen otras intervenciones (cirugía, hospitalización, diagnóstico, radioterapia, etc.) y de atención primaria.

Ante la denuncia de la plataforma “No es sano” de que  el sistema de propiedad intelectual “deja en manos de las compañías farmacéuticas la fijación de los precios de los fármacos” y sus criticas al marco regulatorio “poco transparente que beneficia a la industria en detrimento del interés público”, Farmaindustria replica que España tiene un modelo “regulado, garantista y colegiado” para la fijación de precios de fármacos en el que participan tres ministerios y seis comunidades autónomas.


El tremendo negocio del tratamiento del cáncer para las farmacéuticas

martes, 18 de julio de 2017

Los peores enemigos del cáncer

Los nuevos tratamientos contra el cáncer están cambiando el sino de la batalla contra esta enfermedad, logrando mayores tasas de curación, de supervivencia y de calidad de vida de los pacientes

El cáncer no es una única enfermedad. Bajo este nombre se engloban más de 200 enfermedades. Actualmente es la segunda causa de mortalidad global y, de acuerdo con los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), fue responsable en 2015 de 8,8 millones de muertes. Es decir, cerca de uno de cada seis fallecimientos que se producen en el mundo es causado por el cáncer. Aproximadamente el 77% de los casos de cáncer se diagnostican en personas mayores de 55 años. En España, en ese mismo año se diagnosticaron 247.771 nuevos casos.

Sin embargo, los nuevos tratamientos contra el cáncer han cambiado el escenario: el porcentaje de pacientes con cáncer que sobrevive a día de hoy cinco años tras el diagnóstico es de un 70%, %, aunque las tasas de supervivencia pueden variar según el tipo de cáncer que se aborde. Gracias a la investigación biomédica, la mortalidad asociada a la gran mayoría de tumores y al cáncer en general se ha reducido de forma muy significativa en las últimas décadas. Los avances en el abordaje de las enfermedades oncológicas han posibilitado que en los últimos 30 años se hayan salvado más de cuatro millones de vidas solo en Europa.

Y aunque el número de muertes por cáncer crece cada año como consecuencia del aumento de la población y el progresivo envejecimiento poblacional, el porcentaje de pacientes que desarrollan un tumor y fallecen a causa del mismo es cada vez menor. La razón está directamente relacionada con los avances logrados en el campo de la investigación oncológica.

¿Cómo se trata el cáncer?

Básicamente, los distintos tipos de tratamiento frente al cáncer disponibles en la actualidad son:

Cirugía: la extirpación del tumor en el quirófano por un cirujano continúa siendo la base fundamental del tratamiento de la mayoría de los tumores.

Radioterapia: consiste en la utilización de radiaciones ionizantes para destruir las células malignas y hacer desaparecer el tumor o disminuir su tamaño.

Quimioterapia: consiste en la utilización de una serie de medicamentos que, denominados ‘citostáticos’, tienen la capacidad de inhibir la evolución de los tumores malignos restringiendo ciertos mecanismos bioquímicos específicos de la multiplicación de sus células, dificultando así el proceso de división. Estos fármacos constituyen un grupo heterogéneo de compuestos muy diversos que se utilizan de forma preferente, aunque no exclusiva, en el tratamiento del cáncer.

Terapias personalizadas: los avances en el campo de la biología molecular y el desarrollo de novedosas pruebas diagnósticas ha facilitado el desarrollo en las últimas dos décadas de terapias personalizadas –caso, entre otras, de las terapias biológicas y de las inmunoterapias– para muchos tipos de cáncer que han posibilitado una mejora de la esperanza y la calidad de vida de los pacientes.

El coste del cáncer

El abordaje del cáncer representa en torno al 6% del coste de toda la atención sanitaria en los países europeos. El coste de los fármacos antitumorales supuso en 2014 solo el 23% del gasto total de la asistencia sanitaria dedicada al cáncer en la Unión Europea. Es cierto que este porcentaje resulta ligeramente superior al registrado en 2010 –de un 20%–. Sin embargo, este incremento relativo no obedece a un aumento real en la inversión en medicamentos antitumorales, sino a una moderación del crecimiento e, incluso, a la caída de otros capítulos del gasto vinculado al cáncer, como la reducción del tiempo de hospitalización.

De hecho, y por lo que respecta al caso específico de España, el gasto en medicamentos innovadores contra el cáncer se ha mantenido estable desde 2009 hasta la actualidad en términos relativos –en torno a un 10% del gasto farmacéutico total–. Todo ello a pesar de, por una parte, el aumento de la incidencia de los distintos tipos de enfermedades oncológicas registrado en todos estos años y, por otra, la incorporación al arsenal terapéutico de 33 nuevos fármacos antitumorales en los últimos cuatro años.

Esfuerzo investigador

La incorporación al arsenal terapéutico de nuevos tratamientos antitumorales ha posibilitado que la mortalidad asociada al cáncer se haya reducido en hasta un 22,6% en menos de tres décadas –desde 1990 hasta la actualidad–. El porcentaje de pacientes con cáncer que sobrevive a día de hoy un mínimo de cinco años tras el diagnóstico se establece en un 70% –frente al 57% en el año 1990.

La razón para estos avances se encuentra en el esfuerzo investigador en el cáncer, que ha posibilitado que entre los años 2009 y 2016 se hayan aprobado en España 43 nuevos fármacos oncológicos –33 de ellos en los últimos cuatro años– con más de medio centenar de indicaciones. Además, en el momento actual están en marcha más de 3.000 proyectos de investigación para el tratamiento del cáncer.

    Entre los años 2009 y 2016 se han aprobado en España 43 nuevos fármacos oncológicos –33 de ellos en los últimos cuatro años– con más de medio centenar de indicaciones

Todo ello a pesar de que los procesos de investigación y desarrollo (I+D) de los fármacos antitumorales requieren, frente a los medicamentos para otras enfermedades, una media de 1,5 años adicionales dada la complicada naturaleza de las enfermedades oncológicas. No hay que olvidar que la investigación y desarrollo de un nuevo fármaco cuesta más de 2.400 millones de euros y supone un esfuerzo de entre 12 y 13 años de trabajo.

En España, el 37% de los ensayos clínicos que promueven tanto las entidades públicas como las compañías farmacéuticas se desarrollan en el ámbito de la Oncología –frente al 24% de la media europea–. Además, este porcentaje se eleva hasta el 50% cuanto se atiende en exclusiva a las investigaciones impulsadas directamente por la industria farmacéutica innovadora.


Los avances médicos están ganando la batalla al cáncer

lunes, 10 de julio de 2017

Hallan cómo lograr que los pacientes con cáncer reciban las dosis exactas de quimioterapia

El nuevo método permite una mejor estimación de la función renal, lo que posibilita un mayor ajuste de las dosis de los fármacos para mejorar su eficacia y seguridad

La quimioterapia constituye, junto a la cirugía y la radioterapia –y en espera de un mayor desarrollo de la inmunoterapia–, el tratamiento más comúnmente empleado para combatir el cáncer. Y es que a día de hoy contamos con fármacos muy eficaces para detener la progresión, cuando no directamente curar, distintos tipos de tumores. Pero cuidado: además de eficaces, estos fármacos quimioterápicos son altamente tóxicos para el organismo. De ahí la necesidad de que los tratamientos sean administrados en su justa dosis para cada paciente, sin pecar por exceso ni por defecto. Pero, ¿cómo se calcula esta dosis? Pues entre otras variables, en función de la tasa de filtración glomerular (TFG), esto es, la velocidad a la que los riñones filtran la sangre, lo cual no resulta nada fácil. De ahí la importancia de un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), en el que se muestra un modelo para una estimación mucho más precisa de la función renal –o lo que es lo mismo, de la TFG– en los pacientes oncológicos para, así, ajustar en mayor medida las dosis de los fármacos y mejorar tanto la eficacia como la seguridad de la quimioterapia.

Como explica Tobias Janowitz, director de esta investigación publicada en la revista «Journal of Clinical Oncology», «la función renal, estimada como TFG, se evalúa en prácticamente todos los pacientes oncológicos y su valor influye en muchas de las decisiones terapéuticas. Sin embargo, desconocemos cuál es la mejor manera de medir este valor en los pacientes oncológicos. Dada la importancia de esta medida en la práctica clínica habitual, creemos que es necesario ofrecer un modelo basado en la evidencia para su cálculo en este contexto».

Dosis más precisas

Los riñones llevan a cabo un gran número de funciones vitales para el organismo, caso de la producción de vitamina D, de la regulación de la presión sanguínea y de la filtración de los deshechos y toxinas fuera de la sangre. Pero, ¿por qué es tan importante la determinación de la TFG en los individuos con ciertas patologías, caso de un cáncer? Pues porque la función renal puede indicar cómo está progresando la enfermedad, si el tratamiento está teniendo un efecto pernicioso sobre algunas de las funciones claves del organismo, o si es seguro o no prescribir un fármaco a una dosis concreta. Un aspecto este último que cobra una enorme importancia en el caso de los pacientes con cáncer. El problema es que medir la TFG es ‘técnicamente’ difícil, y muchos médicos utilizan métodos que pueden resultar altamente imprecisos.
  •  Demasiada quimioterapia puede ser tóxica e, incluso, amenazar la vida del paciente, pero una dosis demasiado baja puede ser inefectiva (Edward Williams)
Como indica Edward Williams, co-autor de la investigación, «la exactitud en la dosificación de la quimioterapia es muy importante. Demasiada quimioterapia puede ser tóxica e, incluso, amenazar la vida del paciente. Pero una dosis demasiado baja puede ser inefectiva frente al cáncer. Nuestro modelo ayudará a los médicos a calcular las dosis de quimioterapia de forma más precisa y, por ende, a reducir el riesgo de toxicidad o de fracaso terapéutico».

Concretamente, el nuevo estudio describe un nuevo y mejor método para estimar la TFG. Y para ello, los autores han tenido en cuenta los datos registrados de más de 2.500 pacientes y se han centrado específicamente en la precisión de la dosificación de la quimioterapia, sobre todo el con el fármaco ‘carboplatino’, comúnmente empleado en el tratamiento de diversos tipos de tumores –entre otros, pulmonares, de ovario y de mama.

Y este método de medición de la función renal, ¿realmente funciona? Pues sí, y bastante bien. Como muestran los resultados, el nuevo modelo disminuye notablemente la probabilidad de dosificación incorrecta del carboplatino. Y es que mientras los métodos que se utilizan a día de hoy provocan que más de un 20% de las dosis administradas a los pacientes sean ‘inadecuadas’, el nuevo modelo reduce este riesgo de error a un 11,7%.

Accesible y gratuito

Como refiere Helena Earl, co-autora de la investigación, «creemos que esta herramienta basada en una metodología exigente podría tener un efecto positivo en la atención de un gran número de pacientes con cáncer. Esta es la razón por la que hemos hecho que sea gratuita y fácilmente accesible».

De hecho, el método de evaluación de la TFG, que próximamente será evaluado en pacientes con otras enfermedades no oncológicas, ya se encuentra disponible en internet para su uso clínico.

Como concluye Peter Johnson, director clínico de Cancer Research UK, organismo británico dedicado a la investigación del cáncer y participante en la financiación de este estudio, «los fármacos quimioterápicos son muy potentes, por lo que contar con la dosis correcta supone una enorme diferencia sobre cómo son de efectivos y sobre cómo podemos evitar efectos secundarios innecesarios. Este método para medir cómo están funcionando los riñones del paciente y cómo de rápido dejan el organismo los fármacos como el carboplatino puede ayudar a que los tratamientos sean más precisos y ajustados para cada caso individual».


Un método innovador para ajustar la dosis de quimioterapia

viernes, 9 de junio de 2017

Cómo hacer que el cáncer no sea mortal

  • Los expertos reunidos en el mayor congreso de oncología del mundo creen que las combinaciones de fármacos pueden detener el progreso de la enfermedad
En los años 60, buena parte de la comunidad médica consideraba una aberración tratar a los enfermos de cáncer con quimioterapia. Las combinaciones de productos químicos extremadamente tóxicos basaban su efectividad en una de las diferencias entre las células cancerosas y las sanas. Las primeras se duplican con mayor rapidez y eso las hace más vulnerables a algunos venenos como el cisplatino o el gas mostaza. Cuando aún no se conocía su efectividad, los tremendos efectos secundarios de aquellos tratamientos parecían para muchos solo una forma de hacer más miserables los últimos días de unos enfermos sin esperanza.

Medio siglo después, aquellos cócteles de medicamentos se consideran el primer cambio de paradigma en la búsqueda de una cura para el cáncer. El éxito fue limitado, pero algunos tumores que antes eran una condena a muerte dejaron de serlo. Hoy, muchos de los pacientes de leucemia o linfoma de aquellos años, los primeros tipos de tumor en los que funcionaron las quimioterapias, siguen vivos.

La semana pasada, en la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) en Chicago, se presentaron los resultados de un estudio con 23.600 supervivientes de cáncer infantil que muestran la cara más optimista de la guerra contra el cáncer. En los años 70, con los primeros tratamientos disponibles sobrevivía el 58% de los niños diagnosticados. En la actualidad, cinco años después del diagnóstico el 84% de los pacientes siguen vivos y los efectos secundarios con los nuevos tratamientos son mucho menores.
  • La quimioterapia, las terapias dirigidas y la inmunoterapia son los tres grandes saltos en la lucha contra el cáncer
En la reunión de la ASCO de este año, que ha tenido lugar entre el 2 y el 6 de junio, han participado alrededor de 38.000 personas que trabajan en los distintos frentes de la lucha contra el cáncer. Muchos de ellos coinciden en que en esta edición no se ha presentado ningún avance que vaya a cambiar la forma de afrontar la enfermedad, pero también se respiraba cierto optimismo sobre las posibilidades de convertir muchos tipos de cáncer en enfermedades crónicas. La idea consiste en lograr combinaciones de fármacos que detengan el progreso de la enfermedad, de un modo parecido a lo que se hace con el VIH. Para conseguirlo, se deberán combinar los beneficios de la quimioterapia con los que aportan otros dos tipos de fármacos que supusieron el segundo y el tercer gran salto en los medicamentos contra el cáncer: las terapias dirigidas y las inmunoterapias.

Un ejemplo de los éxitos de las terapias dirigidas es el trastuzumab, un fármaco diseñado para combatir los tumores de mama con la variación HER2, un cuarto del total. El medicamento, como si fuese una pieza de rompecabezas que encaja con la proteína que quiere anular, bloquea la actividad excesiva de este gen, relacionada con el desarrollo de varios tipos de tumores. A diferencia de la quimioterapia, que daña mucho a todas las células aunque un poco más a las cancerosas, este fármaco actúa específicamente contra su objetivo y es mucho menos tóxico.

En uno de los estudios presentados en ASCO, se trató de comparar la efectividad de la combinación de un tratamiento con trastuzumab y quimioterapia, el habitual ahora, con otro que además añadía otro fármaco dirigido, el pertuzumab, como el anterior, comercializado por Roche. En un estudio internacional bautizado como Aphinity, se observó que, después de tres años de seguimiento, el 94,1% de las mujeres tratadas con la combinación que agrega pertuzumab no había sufrido una recaída frente al 93,2% de las que solo tomaron trastuzumab y quimioterapia. Además, según comentaba Josep Baselga, director médico del Memorial Sloan Kettering Cancer Center y líder del trabajo, se aumentó casi un 20% el tiempo en que las mujeres tardan en recaer.
  • En los 70, un 58% de los niños diagnosticados con cáncer sobrevivía al menos cinco años. Hoy la cifra llega al 84%
El porcentaje de incremento en el número de pacientes que no recae en su enfermedad es pequeño, pero según comenta Javier Cortés, investigador del Hospital Universitario Ramón y Cajal, de Madrid, que también ha colaborado en el estudio, esa mejora se produce sin agregar toxicidad. Miguel Martín, presidente del Grupo Español de Investigación del Cáncer de Mama (GEICAM) y de la  Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) añade al valor humano y social el económico. “El coste para el Estado de la recaída de una de estas pacientes puede estar en los 300.000 o los 400.000 euros”, afirma.

El conocimiento sobre la biología del cáncer ha descubierto la diversidad inmensa de esta dolencia. Como recuerda Martín, “el cáncer no es una enfermedad sino muchas”. Ese avance ha compartimentado el tratamiento de la dolencia no solo por órganos , sino por las variantes genéticas que determinan su forma de acción o la posibilidad de atacarla a través del propio sistema inmune del enfermo. “Necesitamos entender qué pacientes se benefician de cada tratamiento y cuáles no”, plantea Cortés. Para lograrlo, uno de los campos en los que se está avanzando es el de los biomarcadores para agrupar a los pacientes por su tipo de cáncer y por sus probabilidades de responder a un tratamiento concreto.

También se quieren llevar los tratamientos que muestran su eficacia en fases más avanzadas de la enfermedad a los momentos en que aún no está tan extendida. La investigación sobre el cáncer se suele centrar en estas últimas etapas porque hay más que ganar y menos que perder. Los fármacos antitumorales tienen efectos secundarios importantes y es arriesgado dárselos a personas en una situación que aún no es desesperada.

Como en los últimos años, en ASCO [al que EL PAÍS acudió invitado por Roche] se presentó una gran cantidad de estudios sobre fármacos de inmunoterapia, el tercer gran cambio de paradigma en los tratamientos oncológicos. Este enfoque trata de ayudar a que el sistema inmune supere los trucos de las células cancerosas para no aparecer en su radar y evitar el ataque de los linfocitos. Algunas de las primeras terapias de ese tipo mostraron una gran efectividad para un pequeño grupo de pacientes en un pequeño grupo de tumores.
  • El precio de los fármacos contra el cáncer hace que ya se hable de toxicidad financiera
“Hace tres años la inmunooncología se veía como una posibilidad para pocos pacientes y pocos tumores, pero estamos ampliando el espectro”, apunta José Cabrera, director médico de la farmacéutica Brystol Myers Squibb, pionera en este campo. “A lo que vamos es hacia la combinación de fármacos inmunooncológicos para que al final el cáncer sea una enfermedad crónica”, añade. Estas combinaciones podrían consistir, por ejemplo, en un fármaco que atraiga a los linfocitos hacia células de cáncer que habían pasado desapercibidas y otro que anule el sistema antilinfocitos que pondría en funcionamiento la célula tumoral al verse atacada.

En el camino hacia la cronificación del cáncer, además de avanzar en la individualización de los tratamientos según la particularidad de cada tipo de tumor, será necesario el desarrollo de marcadores para personalizar los cócteles adecuados para cada caso. Pero estas medicinas, unidas a la cirugía y la radioterapia, pueden no ser suficientes para ganar la guerra contra el cáncer.

La gran cantidad de fármacos personalizados ha mejorado la supervivencia de muchos enfermos, pero también ha supuesto un incremento de los costes que amenaza con volver insostenible los sistemas de salud. En ASCO, la sociedad americana de oncología clínica y la europea, ESMO, presentaron una ponencia conjunta en la que mostraron sus esfuerzos para evaluar qué fármacos merecen el precio que se paga por ellos y cuáles no. Allí se ofrecieron datos que indican que de los medicamentos para tumores sólidos aprobados en EEUU entre 2002 y 2014 solo el 42% alcanzaron los estándares mínimos de eficacia propuestos por la ASCO. Además, en muchas ocasiones no existe una relación entre el precio pagado por un fármaco y su valor para el paciente en forma de supervivencia o bienestar.

Muchos de los asistentes consideraban que este será uno de los grandes debates en torno a los tratamientos contra el cáncer de los próximos años. En EEUU, algunos pacientes se endeudan pagando de su bolsillo los nuevos medicamentos contra el cáncer. En Europa, no sucede lo mismo, pero la carga la asume el Estado. Aunque las nuevas drogas son mucho más seguras que las viejas quimioterapias ya se habla de una nueva toxicidad: la financiera.


La tendencia de los investigadores es conseguir cronificar el cáncer