Asociación Barcelonesa de Laringectomizados: Olfato
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martes, 17 de mayo de 2016

El olfato y el gusto en los laringectomizados

Al olfato, el más sensible de nuestros sentidos, le basta que pocas moléculas olorosas lleguen al epitelio olfatorio para que el sistema nervioso transmita a su centro cerebral las señales recibidas y éste pueda distinguir miles de olores. Con los años disminuye la sensibilidad, pero, salvo disfunciones anatómicas o agresiones exteriores irritantes o lesivas –como sucede en determinados oficios–, se mantiene con la capacidad suficiente.

En cuanto al gusto, si bien es independiente del olfato, se ve potenciado por éste ya que la conexión nerviosa que se origina en las papilas de la lengua comparte el mismo centro receptor en el cerebro.

Y así como las papilas reciben las moléculas del sabor por la saliva, el olfato precisa que las moléculas penetren en la nariz por el contacto del aire con los cilios.

La laringectomía total conlleva que, al efectuarse la respiración por el estoma, las vías respiratorias superiores queden inactivas –el aire ya no entra y sale por la nariz– y, también, que la salivación disminuya. Por lo tanto, en el caso del olfato se produce la anosmia o la hiposmia y, en el del gusto, aumentada por la deficiencia olfativa, la ageusia o la hipogeusia. (Pérdida o disminución de la captación de los olores y pérdida o disminución de la facultad de saborear.)

La facultad gustativa no suele perderse, aunque sí se ve disminuida y alterada por la falta del olfato, en especial si se recibe tratamiento de radioterapia y de quimioterapia; con todo, en general se va recuperando bien por el simple hecho de comer. Aún así puede suceder que unos sabores se sientan incrementados y otros disminuidos y este efecto se vaya normalizando con el paso del tiempo. A mí todavía me queda una hipersensibilidad para los sabores salados y picantes, y cuando he probado de beber un sorbo de vino he notado mucho la quemazón del alcohol y poco el propio sabor del vino.

La salivación se recupera bebiendo agua, limitando la ingestión de productos lácteos, masticando y hablando, también pensando en comidas sabrosas y por el estímulo visual que pueden suscitar los alimentos; la captación de olores, reactivando el paso del aire por la nariz. (De hecho, muchos laringectomizados no llegan a la atrofia total del sistema olfatorio y perciben olores cuyas moléculas tengan una alta concentración ambiental.)

No obstante, si no se ejercita algún sistema de inducción del paso del aire por las vías respiratorias superiores que haga llegar las moléculas olorosas al epitelio olfatorio, la atrofia de éste puede ser definitiva.

Normalmente no se presta atención al problema de la anosmia y, lo que es peor, todo hace pensar que se desconoce que su tratamiento es sencillo y eficaz. Y que tendría que formar parte de la rehabilitación de los laringectomizados efectuada por logopedas. Otra cosa es que muchos laringectomizados no sean nunca tratados por un logopeda (que suelen ser mujeres con sensibilidad y dedicación).

Yo inicié la recuperación del sentido del olfato precisamente por la actuación de Eulalia Juan, ya mencionada en estos escritos, la logopeda del Hospital Son Llàtzer, que nos enseñó la técnica del “bostezo educado”, nos hizo comprobar su eficacia con el uso del manómetro y preparó ejercicios para la captación y diferenciación de olores.

Y fue ella la que me indicó donde podía encontrar en Internet exhaustiva información sobre el método para recuperación del olfato que se había iniciado en Holanda.

Desde lo que habíamos experimentado con Eulalia Juan, empecé a hacer mis pruebas, concebí un manómetro sencillo, pensé que, para forzar el paso del aire por la nariz, se podía recurrir a un tubo que uniera la tráquea con la boca y así restablecer puntualmente la respiración a través de la nariz.

Con mi experimentación me he encontrado que, aún desconociendo antecedentes, al plantearse un problema dentro de unas coordenadas semejantes se suele llegar a soluciones parecidas.

Si el sistema pituitario nasal se recupera al llegarle moléculas olorosas, lo que hay que hacer es activar el circuito volátil de la nariz. Es casi imposible hallar un modo de activación permanente, pero es fácil respirar periódicamente con el tubo que conecta la tráquea con la boca. Un tubo que puede ser eso: un simple tubo flexible, o un tubo de silicona con adaptadores específicos para la boca y el estoma. Un elemento que luego he visto que se denomina “by-pass laríngeo” y que incluso se encuentra entre los accesorios clínicos. Y también es posible, y esto en cualquier momento y lugar, realizar el “bostezo educado”. Porque lo que sí es evidente es que no basta ejercitarse esporádicamente, la activación del flujo aéreo por la nariz tiene que ser persistente; y hasta puede ser beneficioso para el habla al estimular la inyección de aire en el esófago.

«El by-pass laríngeo –describe el otorrinolaringólogo José Manuel Morales Puebla– es un tubo que conecta el traqueostoma con la boca del paciente de tal modo que al inspirar el aire entraría por las fosas nasales, de estas pasaría a la boca y de la boca, a través del tubo, a los pulmones. En la espiración, el aire haría el recorrido inverso, de este modo, se genera un flujo aéreo nasal que permite a las partículas olorosas estimular el epitelio olfatorio. La técnica de inducción de flujo aéreo nasal consiste en la generación de presiones negativas y positivas en la cavidad oral mediante movimientos bucales de tal modo que esas presiones se transmitan, a través de la rinofaringe, a las fosas nasales consiguiendo, así, la entrada y la salida de aire de las mismas.

»Durante el entrenamiento inicial, la correcta realización de la técnica era comprobada con un manómetro de agua, basándonos en las propiedades de los vasos comunicantes. Un tubo en forma de ‘U’ con líquido de color en su interior se inserta en un soporte que le da estabilidad. Uno de los extremos del tubo se conecta a una narina y el otro extremo queda libre. La otra narina debe ser ocluida. Al realizar la maniobra de inducción de flujo aéreo nasal, las presiones negativas y positivas generadas en la cavidad oral se transmiten a la nariz y, de esta, al tubo y al manómetro.»

Toda la experimentación efectuada por estas maniobras sencillas y nada invasivas da resultados altamente satisfactorios: lo manifiestan los trabajos realizados y documentados por el doctor Morales y la logopeda Glòria Vich, la detallada literatura difundida en Internet, especialmente la de rehabilitación del olfato, las prácticas que viene orientando la pedagoga y logopeda Juan, y las propios ensayos y ejercicios, que me van incrementando progresivamente y retomando la normalidad en la captación de olores y distinción de aromas.

Glòria Vich, manifiesta: «Normalment, aquesta seqüela no és mencionada ni tractada, encara que l’anòsmia pot causar inseguretats en la vida diària de les persones, com per exemple no olorar el fum si hi ha un incendi, no olorar el gas si hi ha una fuga de gas. No són capaços de detectar aliments o guisats en mal estat, no poden percebre l’olor corporal, així com també es perden les fragàncies agradables com xocolata, cafè, carn, perfums... etc.» (Normalmente, esta secuela no es mencionada ni tratada, si bien la anosmia puede causar inseguridades en la vida diaria de las personas, como por ejemplo no oler el humo si hay un incendio, no oler el gas si hay una fuga. No son capaces de detectar alimentos o guisados en mal estado, no puedes percibir el olor corporal, como también se pierden las fragancias agradables como chocolate, café, carne, perfumes… etc.)

Merece igualmente mención lo que Matilde Otero Losada, del Laboratorio de Investigaciones Sensoriales del Hospital de Clínicas de la UBA e investigadora del CONICET, manifiesta al considerar que el olor se emparenta con las sensaciones y los recuerdos. Dice: «El nervio olfatorio ingresa directamente en el cerebro y envía la información a los bancos de memoria que se encuentran en el hipocampo. Allí se almacenan los datos objetivos, mientras que la amígdala es quien tiene memoria de las emociones». «El olfato tiene una memoria episódica, es decir, un solo olor sintetiza una serie de emociones, sensaciones, personas, situación, lugar, clima.»

Por todo lo expuesto, hay que aseverar la importancia del tratamiento de la anosmia, tan simple y accesible en su realización. No sólo hay que enseñarlo y realizarlo en sesiones de logopedia y en centros de rehabilitación de laringectomizados, sino que conviene instar la realización individual del “bostezo educado” en la vida diaria y utilizar hierbas aromáticas frescas o secas, especias, flores, aromas, agitándolas cerca de la nariz, para estimular los cilios. Tampoco estaría demás contar con un sencillísimo y elemental manómetro o con un “by-pass laríngeo” casero, que puede ser hecho con un tubo de silicona de de unos 30 cm y una tetina de biberón para su adaptación en el traqueostoma. 


Es posible reactivar el olfato en los laringectomizados

jueves, 25 de junio de 2015

El perro que olió un cáncer y salvó la vida de su dueña

La generosidad de las mascotas no tiene límites. Cada poco tiempo conocemos una nueva historia asombrosa sobre algún animal doméstico que demuestra ser mucho más que un compañero y un amigo, convirtiéndose en héroe. A menudo los protagonistas son los perros, capaces de salvar a una persona de un incendio o del ataque de un criminal. Lo que no sabíamos es que quizá puedan también «oler» enfermedades.

En el blog «Tech Times» encontramos el relato de la increíble hazaña de Ted, un border collie propiedad de Josie Conlan, una madre de familia de 46 años residente en Stockton (Inglaterra). El perro era tímido y poco dado a las muestras de afecto, probablemente consecuencia de los malos tratos que sufrió siendo cachorro, antes de que su actual dueña le adoptase. Ella le dio una vida mejor y él le ha devuelto todo ese cariño avisándole de que algo fallaba en su organismo.
 
Los problemas de salud de Josie provocan que de vez en cuando aparezcan pequeños bultos en su pecho. Y por eso no dio mayor importancia al que le salió hace un par de meses, en apariencia idéntico a los anteriores. Lo que le puso en alerta fue la actitud de Ted, que insistía en acercarse a esa zona de su cuerpo olfateando y gimiendo sin parar.

Tal era la preocupación que parecía querer expresar el cánido que la mujer decidió consultar con su médico. Las pruebas desvelaron que sufría un cáncer de pecho, felizmente detectado con margen suficiente para actuar gracias a la intervención de Ted. Con el tratamiento adecuado, Josie podrá superar su problema y continuar con su vida junto a su marido y sus dos hijas, de 26 y 14 años.

«Ted es el mejor regalo que la vida ha podido hacernos. La gente dice que yo le salvé y ahora él me ha salvado a mí. Ha salvado a mi familia», explica emocionada Josie Conlan, agradecida para siempre a su leal amigo. Pero aunque lo parezca, no se trata de un milagro: fundaciones como InSitu se dedican a entrenar a perros para detectar cáncer en seres humanos.


La insospechada capacidad detectora de los perros


lunes, 20 de abril de 2015

Cuando el gusto cambia por el cáncer

La disgeusia (alteración en el sentido del gusto) puede presentarse durante el tratamiento para el cáncer o después. Algunos alimentos pueden tener un sabor diferente, otros pueden no tener demasiado sabor o bien todo puede tener el mismo sabor. Específicamente, es posible que los alimentos amargos, dulces y salados ahora tengan un sabor diferente, y algunas personas sienten un gusto metálico o químico en la boca, en especial después de ingerir carne u otros alimentos con alto contenido proteico. Los cambios en el gusto pueden producir aversión (rechazo) a la comida, pérdida del apetito y pérdida de peso.

Un aspecto importante del tratamiento y la atención del cáncer es aliviar los efectos secundarios, lo que también se denomina control de los síntomas, cuidados paliativos o atención médica de apoyo. Hable con su equipo de atención médica sobre toda alteración en el gusto que experimente, incluido cualquier síntoma nuevo o un cambio en los síntomas.

Causas

Las alteraciones en el gusto son un efecto secundario frecuente de la quimioterapia; cerca de la mitad de las personas que reciben quimioterapia experimentan alteraciones en el gusto. Entre los tipos de quimioterapia que suelen estar asociados a alteraciones en el gusto se encuentran el cisplatino (Platinol), la ciclofosfamida (Cytoxan, Neosar), la doxorrubicina (Adriamycin), el fluorouracilo (5-FU, Adrucil), el paclitaxel (Taxol) y la vincristina (Oncovin, Vincasar PFS). Las alteraciones en el gusto que produce la quimioterapia suelen desaparecer entre tres y cuatro semanas después de finalizado el tratamiento. Algunos otros medicamentos, entre ellos algunos medicamentos opioides (analgésicos como la morfina que actúan en el sistema nervioso central) y antibióticos, también pueden producir alteraciones en el gusto.

La radioterapia en la cabeza y el cuello a menudo causa cambios en el gusto porque daña las papilas gustativas y las glándulas salivares. También puede producir cambios en el sentido del olfato. Como el gusto y el olfato están íntimamente vinculados, los cambios en el sentido del olfato pueden afectar el sabor de los alimentos. Las alteraciones en el gusto producidas por la radioterapia suelen comenzar a mejorar entre tres semanas y dos meses después de finalizado el tratamiento. La mejora puede continuar durante alrededor de un año, pero es posible que el sentido del gusto no vuelva a ser como antes del tratamiento, en especial si las glándulas salivales están dañadas.

Otras causas de alteraciones en el gusto incluyen cirugía en la nariz, la garganta o la boca; terapias biológicas como la interleucina-2 (IL-2, denominada aldesleuquina [Proleukin]); sequedad de boca; daño a los nervios involucrados en el gusto; infecciones en la boca; problemas en los dientes o las encías; y náuseas y vómitos.

Control y tratamiento

En la mayoría de los casos, no hay tratamientos específicos para los problemas en el gusto. Hable sobre cualquier alteración en el gusto con su médico. Un tratamiento recomendado por un dentista lo ayudará a mejorar las alteraciones en el gusto generadas por infecciones en la boca, sequedad de boca o problemas en los dientes o las encías.

Considere los siguientes consejos para sobrellevar las alteraciones en el gusto. Según la causa de las alteraciones en el gusto, es posible que los diferentes consejos funcionen mejor para algunas personas que para otras.
  • Elija alimentos con buen aroma y sabor, aunque no esté familiarizado con ese alimento.
  • Elimine los olores de la cocción: use un extractor, cocine en una parrilla al aire libre o compre alimentos precocinados. Los alimentos fríos o a temperatura ambiente también tienen menos olor.
  • Ingiera alimentos fríos o congelados, que pueden tener un mejor sabor que los calientes, a menos que esté recibiendo una quimioterapia denominada oxaliplatino (Eloxatin), que dificulta ingerir algo frío.
  • Use utensilios de plástico y de vidrio para minimizar el sabor metálico.
  • Consuma goma de mascar de menta y sin azúcar o caramelos duros (de menta, limón o naranja) para quitar el sabor metálico o amargo de la boca.
  • Si la carne roja no tiene buen sabor, pruebe con otras fuentes de proteína, como carne de aves de corral, huevos, pescado, mantequilla de maní, porotos o productos lácteos.
  • Marine las carnes en jugo de frutas, vinos dulces, condimentos para ensaladas u otras salsas.
  • Condimente los alimentos con hierbas, especias, azúcar, limón o salsas.
  • Para evitar la aversión a los alimentos causada por las náuseas y los vómitos, no coma entre una y dos horas antes y hasta tres horas después de la quimioterapia. Además, no consumir alimentos favoritos antes de la quimioterapia ayuda a evitar la aversión a esos alimentos.
  • Enjuagarse con una solución de sal y bicarbonato de sodio (½ cucharadita de té de sal y ½ de bicarbonato de sodio en 1 taza de agua tibia) antes de las comidas puede servir para neutralizar sabores desagradables en la boca.
  • Mantenga una buena limpieza y salud bucal cepillándose con frecuencia y limpiándose con hilo dental todos los días.
  • En algunas personas, los suplementos de sulfato de zinc pueden ayudar a mejorar el gusto. Sin embargo, consulte con el médico antes de tomar cualquier suplemento dietario, en especial durante el tratamiento activo.

Algunos alimentos pueden tener un sabor diferente

domingo, 8 de marzo de 2015

¿Pueden los laringectomizados recuperar olfato y gusto?

El otorrinolaringólogo José Manuel Morales y el logopeda Ángel Francisco Morales han realizado un estudio para demostrar la capacidad de los laringectomizados de recuperar los sentidos del olfato y el gusto, con el fin de que la ciencia médica lo tome en consideración.

Así lo manifestó en declaraciones a Europa Press el presidente de la Confederación Española de Asociaciones de Laringectomizados de España y presidente de la Asociación de Laringectomizados de León (ALLE), Gumersindo Rodríguez, quien precisó que el estudio se realizó durante varios meses con 60 integrantes de la asociación leonesa.

En su opinión, este estudio es un "éxito total", ya que, a través de un sencillo aparato casero y de coste casi nulo se realizaron diferentes ejercicios con los que muchas de las personas participantes pudieron oler "un poco" y tener más sabor. 

El estudio realizado con ALLE se presenta con el objetivo de que la ciencia médica lo tome o no en consideración. "Puedo asegurar que funciona porque lo he visto y comprobado y también puedo decir que hasta ahora todos los laringectomizados habíamos perdido dos sentidos: el olfato y el sabor o gusto y con este 'invento' o lo que sea, muchos de nosotros podemos oler y tenemos más sabor", precisa Gumersindo Rodríguez en la página web de ALLE, www.asociacionalle.com.

Asimismo, señala que el hecho de recuperar algo de olfato y de sabor es "muy importante" ya que se recupera algo de lo que los laringectomizados habían perdido, con la "ilusión" que conlleva y permite "salvar la vida" ante determinadas situaciones como escapes de gas. Además, permite realizar otras tareas que sin estos sentidos resultarían muy complicadas de desarrollar como la cocina.




miércoles, 26 de noviembre de 2014

Respirar y oler la brisa del mar

O la del monte o la de la campiña o la del bosque… Me refiero a la del mar porque es la que tengo cerca, en la ribera del dique de poniente, a pocos metros sobre las rocas que baten las olas, unos días suaves y otras levantiscas y con fuerza. ¡Qué limpio y lenitivo el aire salobre para la tráquea, los bronquios y los pulmones!, y mucho mejor si la respiración es la diafragmática. ¡Y cómo huele la brisa marina y las aromáticas oleadas de hinojo, de matas, y de pino tierno que crece en las breves tierras abruptas del litoral.

Sé que todavía habrá laringectomizados (o si lo preferís: personas laringectomizadas) que abrirán unos ojos como platos al oír que el olfato funciona perfectamente. En cuanto a la respiración, ya habrán notado que no es lo mismo hacerlo en un parque con buena vegetación que en unas calles con abundante circulación. Si se usa filtro MHE, se puede comprobar como en el parque se mantiene limpio y se pone sucio en el andar urbano. Y si se usa un cubre estoma blanco, al respirar en una zona contaminada se formará un círculo oscuro en torno a la entrada de la tráquea.

Y, sin embargo, qué fácil resulta volver a oler normalmente, con su repercusión en el disfrute del gusto. Como he explicado en anteriores artículos, sólo hay que hacer circular aire por la nariz que, siempre, mejor o peor según sea alta o baja la densidad de moléculas olorosas que transporte, activará y regenerará la función del epitelio olfativo que estaba atrofiándose por falta de estímulo.

Con sólo generar un hueco en la cavidad bucal –una depresión– ésta se llenará de aire por la presión atmosférica exterior, y el aire que entre usará la vía nasal. No hay más que ejercitar lo que se conoce como ‘bostezo educado’. Manguitos para conectar la tráquea con la boca y así respirar por la nariz, son útiles para acelerar la reactivación del sistema pituitario, pero no imprescindibles. Y los manómetros sirven para comprobar que se hace la acción correcta, que se manifiesta en el desplazamiento de la columna de líquido.

Para confirmar la eficacia del juego depresión/presión en el circuito buco-nasal, puedo manifestar que quienes vienen a clase de habla esofágica conmigo, están aumentado su capacidad olfativa, y que quienes están siguiendo el método explicado en mis artículos y con los que comentamos realización por internet, me manifiestan su mejoría olfativa.


El olor del hinojo, un placer al alcance de los laringectomizados

lunes, 15 de septiembre de 2014

Recuperación del gusto y el olfato de las personas laringectomizadas

Aunque no de forma directa, tanto el gusto como el olfato también se ven alterados a causa de la laringectomía. Son deficiencias menores pero que no por eso deben dejarse de lado ya que se pueden corregir con bastante facilidad, si no del todo si en buena parte.
 
El olfato no se ve perjudicado para nada con la operación, pero dado que el aire deja de pasar por la nariz que es donde está ubicado el sentido del olfato, este no estimula. A pesar de esto hay olores que se perciben con total nitidez, como el tabaco, la gasolina y alguno más. Eso nos dice que el olfato no lo hemos perdido. 

Para conseguir que con el tiempo no quede atrofiado lo que tenemos que hacer es ejercicios para incitar a que el aire pase por la nariz a la boca y así estimular el olfato. Hay diversos sistemas para estos ejercicios que podrán consultarse en el enlace que está al final de esta página. 

Aquí solo vamos a hablar de uno que es muy sencillo y práctico. Se trata de colocar un espejo bajo las fosas nasales y hacer sonar la nariz, que el aire salga por ella, hasta conseguir que el espejo se empañe con el vaho. Al principio se empañará muy poco o nada pero con el tiempo veremos que es empaña cada vez más. Se puede hacer con las dos fosas nasales a la vez o tapando una y otra alternativamente.
 
El gusto tampoco se ve afectado directamente por la operación, a no ser que esta implique extirpación total o parcial de la lengua. Sin embargo como el olfato y el gusto están muy unidos al no oler el sabor pierde intensidad. Por eso la importancia de no dejar que el olfato se duerma demasiado. 

Por otra parte la mayoría de los laringectomizados recibimos bastantes sesiones de radioterapia precisamente en el cuello y boca y eso sí que afecta directamente al gusto. Al terminar de recibir la radio todo vuelve a recuperarse y el gusto también si no al 100% si en su mayoría. 

También el gusto se puede estimular para que no pierda intensidad. Por ejemplo se pueden probar distintos tipos de comidas o bebidas saboreándolo en la boca como haría un jurado en un concurso gastronómico. 




El gusto no se ve afectado por la operación

 

lunes, 21 de julio de 2014

La respiración del Laringectomizado

Una de las características del laringectomizado, quizá la más significativa, consiste en el cambio por donde se hace la respiración. Antes de la laringectomía respirábamos por la boca y nariz, como todo el mundo,  y después lo hacemos a través del estoma que nos dejan en el cuello. Esto es bien sabido por lo que no es por ahí por donde voy a enfocar este artículo. Y es que hay otras facetas en nuestra respiración que la hacen peculiar y diferente.
 
En más de una ocasión solía decir un amigo y compañero de bicicleta, cuando la cuesta se ponía difícil y le faltaba oxígeno para seguir, que “ojalá tuviese un agujero en el cuello para poder tragar más aire” porque, por lo visto, con la boca y nariz no le era suficiente. Me lo ha recordado no hace mucho. No deja de ser curioso que aquel ‘deseo’ tan disparatado ahora lo tenga uno de sus más fieles compañeros durante años, o sea, yo. Y de paso hemos comentado cómo es la respiración mía, si más fácil que antes o todo lo contrario. Y de eso es, precisamente, de lo que quiero hablar.
 
En principio la respiración es diferente y rara, sobre todo al principio. Pero yo creo que con el tiempo, una vez que nos vamos acostumbrando, no se ve perjudicada, en absoluto, más bien todo lo contrario. El aire entra y sale directamente sin más problemas. Otra cosa es la calidad de ese aire, ya que al respirar sin los filtros naturales que son la boca y la nariz, esa calidad puede verse mermada, pero de ese tema ya hablaremos otro día. Hoy quiero hablar de la cantidad, no de la calidad.
 
Una persona no laringectomizada, sin problemas significativos, en reposo, respira solo o principalmente por la nariz. Sin embargo cuando el cuerpo necesita más oxigeno lo hace también por la boca y si esa necesidad crece lo hace con ansiedad y hasta con la lengua fuera para que ningún obstáculo impida su entrada masiva a los pulmones. En el caso del laringectomizado solo tenemos la opción del estoma, nuestra única manera de respirar es a través del orificio que nos dejaron en el cuello. Si este es estrecho entrará menos aire que si es ancho, si usamos cánula otro tanto de lo mismo y lo mismo pasará si nos ponemos filtros especiales o pañuelos poco porosos. Estando en reposo no notaremos la diferencia pero si hacemos ejercicio, cuanto mayor sea éste más notaremos la falta de oxígeno y la consiguiente necesidad de meter más.
 
Como bien se puede deducir, poco o nada se puede hacer en el caso de estoma estrecho, solo una intervención nos la puede agrandar, y no creo que sea demasiado apetecible, salvo en casos extremos, meternos en el quirófano. Conozco un caso en que se lo tuvieron que hacer, se ve que era más que necesario.
 
Sin embargo en las otras opciones si podemos buscar la manera de ayudar a que esa respiración no nos perjudique o lo haga le menos posible. Antes he mencionado tres supuestos que, en teoría, pueden dificultar la respiración:
  • El uso de cánula
  • Los filtros especiales
  • Los pañuelos poco transpirables
La cánula no es una opción con la que podamos barajar muchas  opciones. Si la llevamos es por prescripción  médica y debemos respetarla. La cánula dificulta mucho la respiración, aunque no lo parezca. Yo diría que al menos un 50 %. Lo sé por experiencia. Cuando la llevaba notaba cómo disminuían mis fuerzas al hacer ejercício, mientras que si me la quitaba se obraba el milagro, dejaba de cansarme y de jadear. Lo hice como experimento, por pocos minutos, hasta que el otorrino me dio permiso para hacerlo por horas. Sin embargo en estado de descanso o haciendo un paseo tranquilo apenas notaremos la diferencia, sobre todo si llevamos tiempo con ella. Si en alguna circunstancio especial notamos que la respiración es excesivamente dificultosa no veo inconveniente en quitarla provisionalmente, siempre y cuando no sea por mucho tiempo.
 
Los filtros especiales son cada vez más usados por los laringectomizados. Yo los llevo usando desde hace unos cuantos años y conozco sus ventajas. Para nosotros es lo más parecido a la nariz, con sus ventajas e inconvenientes. Las ventajas son bien conocidas, la principal es que al aire será más sano. Inconvenientes vienen a la hora de hacer esos ejercicios que nos piden más oxígeno del que puede entrar por la nariz. Como he dicho antes, la persona normal no tiene más que abrir la boca y empezar a tragar aire a marchas forzadas, pero nosotros no podemos hacer lo mismo.  Pero lo que podemos hacer es cambiar de filtros o sencillamente quitárnoslos mientras hacemos esos ejercicios. Hay dos clases de filtros, hablo de los de PROVOX HME system, los más conocidos. Están los normales y los HiFlow.  Estos últimos están preparados para que el aire pase con más facilidad. No los he usado nunca, por lo que no puedo dar una opinión certera. Pero si diré que cuando hago ejercicios un poco fuertes prefiero directamente prescindir de los filtros mientras duran las sesiones. En cambio uso otras maneras de taparme el estoma. Eso es imprescindible. Hace poco me han contado el caso de un aficionado ciclista que no lo llevaba ninguna protección y se le coló un insecto. Tuvieron que intervenirle para sacárselo de los pulmones por vía de urgencia. 
 
Hay dos prendas que yo uso para estas ocasiones. Se tratan de conocido pañuelo-babero, eso sí de tejido de punto fino, que traspire bien. Y las llamadas bragas multiusos, también en tejido fino muy transpirables. Las hay de muchos colores y texturas y son muy cómodas.
 
Los pañuelos son los mismos de los que acabo de hablar, solo que también los hay más ‘elegantes’ de tejidos finos de seda o similares. Visten más, según gustos, pero traspiran peor que los de punto. A veces hacen una especie de ventosa que tapona el estoma en casi su totalidad. Repito que para situaciones de descanso no hay problemas, pero para los casos que comento pueden crear dificultades.
 
Como conclusión diré que la respiración del laringectomizado es otra de las muchas cosas que no nos impide hacer una vida normal. Con más o menos ejercicio, según guste, pero que para nada nos impide salir de casa a pasear y hasta correr si nos apetece.
 
Para terminar voy a contar una anécdota que me pasó al poco tiempo de mi operación, más o menos un mes. Estaba en el monte y me abordó un montañero para preguntarte si me habían operado, etc. No lo conocía de nada, pero le contesté como pude y me entendió suficientemente bien, creo. Y seguido me preguntó si este tipo de operaciones impedía hacer lo que estaba haciendo. Obviamente la respuesta estaba clara, pero seguido me explicó que un amigo suyo, operado como yo, se negaba a salir de casa porque en cuadrilla se sentía mal por no poder hablar y que al monte no podía ir porque respiraba mal. Me preguntó si era ciento y le contesté que sí, pero que hacerse se podía hacer. Solo tenía que verme a mí. No sé si conseguiría ‘arrancarle del sofá’ pero argumentos no le faltaron para intentarlo después de de verme a mí.


El aire entra y sale directamente sin más problemas

jueves, 17 de julio de 2014

Oler es un placer

Hemos hablado varias veces sobre la importancia de poder recuperar el olfato lo más posible. Es bien sabido que al no tener vía de aire por la nariz es muy difícil captar los olores como antes de la laringectomía, pero eso no quiere decir que tengamos que olvidarnos de este sentido que, aunque no sea de los más importantes, también es nuestro y no tenemos porqué dejarlo perder por culpa de no atenderlo suficientemente. Tendemos a no darle importancia, y realmente si lo comparamos con otras necesidades así es, pero cuando esas otras necesidades ya se van cubriendo en algún momento tenemos que ocuparnos de estas menos importantes.
 
Nuestro amigo y colega laringectomizado Pep Mª Miro, ha escrito unos cuantos artículos al respecto que podemos aprovechar para recordar pasando por su blog  (http://bitacora.mirollull.com/). Buscando un poco enseguida los encontrareis. Por eso aquí solo quiero hacer una breve referencia que sirva de recordatorio, a la vez que dar un empuje a la recuperación de este sentido.
 
Voy a hablar de tan solo un ejercicio, muy sencillo pero muy eficaz, para conseguir este objetivo. Lo he acompañado de unas fotos que creo explican muy  bien en qué consisten. Una de ellas es animada, al final, y nos ayudará mucho más a comprender el ejercicio.
 
Básicamente consiste en hacer una especie de fuelle con la boca cerrada moviendo la mandíbula de abajo para arriba y viceversa. Otra manera de entenderlo es haciendo un falso bostezo también con la boca cerrada. El resultado es el mismo. La fuerza de las paletas del fuelle nosotros lo hacemos con el movimiento de la barbilla. Hacia abajo creamos un hueco, un vacío, dentro de la boca que al estar la boca cerrada se llena con el aire que entra por las fosas nasales. Eso hace correr el aire por la zona de las glándulas olfativas e incentivar el sentido del olfato. Así de sencillo.
 
Si queremos hacer el ejercicio más completo se puede conseguir haciendo esto mismo con productos de distintos olores pegados a la nariz, cualquiera puede valer, aunque al principio mejor que sean un poco fuertes y bien definidos. Notaremos perfectamente la diferencia entre unos y otros. Unos más y otros menos, pero con el tiempo podemos aumentar progresivamente la gama de olores percibidos con nitidez.

 

Una manera, también muy sencilla, de completar este ejercicio consiste en acercar un espejo a la nariz mientras hacemos las aspiraciones e espiraciones, mejor tapando una de los agujeros alternativamente, y al salir el aire quedará la señal de vaho sobre el espejo, al principio muy débil, pero que con la práctica se irá haciendo cada vez más grande. También sirve un cristal o un metal reluciente. No ayuda a oler, pero si a darnos cuenta de la fuerza que vamos adquiriendo. A más cerco de vaho mayor fuerza y fluidez de aire pasa por nuestras fosas nasales.
 
Y eso es todo. Como habéis visto muy fácil, sencillo y práctico. Espero que os sea de utilidad



 
Oler es un placer... también al alcance de los laringectomizados
 

jueves, 5 de junio de 2014

Olor a hierba recién cortada

¡Qué placer sentir un olor agradable al salir de casa! 
Un olor natural, el olor a hierba recién cortada


Esto dicho así, sin más, parece una cursilada o algo parecido. Y quizá lo sea, pero ¡qué más da! Lo importante es saber apreciar las pequeñas cosas, es donde dicen que está la felicidad. A tanto no aspiro, me conformo simplemente con sentirlas.

Esta mañana, como tantas otras, al atravesar el parque junto a mi casa, estaban cortando la hierba como tantas veces. Lo cortan muy a menudo, está bien cuidado. Pero algo he sentido que otras veces no lo había notado. O al menos no con esa intensidad.

Enseguida lo cuento, pero antes permitidme hacer un paréntesis para que los que no me conocen bien entiendan mejor este artículo. Estoy laringectomizado, operado de laringe, y una de las consecuencias de estas intervenciones es que el aire deja de pasar de forma habitual por la nariz, lo que ocasiona que el olfato deja de estimularse y puede llegar a perderse. Y desde luego se huele muy poco, con muy poca intensidad.

Normalmente es algo a lo que no le damos demasiada importancia, otros problemas más importantes le quitan protagonismo y lo alejan al último puesto de la cola.

Dicho esto se entenderá mejor el porqué de este artículo. El olor a hierba recién cortada es muy característico y agradable. No es el mismo olor el de nuestros parques urbanos que el de la hierba del campo abierto. Entre otras cosas quizá porque a la hierba de los parques no la dejan crecer ni desarrollarse como pasa e los prados.

Pues a pesar de lo que sea el caso es que esta mañana, creo que por primera vez, he sentido ese olor enaltecido por el frescor y la humedad de la mañana acompañados con un sol aún no demasiado alto. Un olor fresco y suave que me ha gustado, lo he saboreado, me ha alegrado el día.

Me han venido a la memoria algunos recuerdos relacionados con el olor, como la primera vez que sentí uno muy nítido, en los servicios recién aseados Olfato de una estación de tren. Si, aunque parezca mentira. O el agradable olor del vino que salió de una botella recién abierta. Esto referente a los olores agradables. De los desagradables mejor ni hablar.

Me gustaría que este comentario sirviese para que los laringectomizados diésemos más importancia de la recuperación del olfato. Como he dicho, en la mayoría de los casos lo tenemos relegado a última fila, pero no deja de ser un bien que es nuestro y que con muy poco esfuerzo y un poco de constancia se puede recuperar si no del todo si al menos en parte. Y así podremos sentir esos olores tan maravillosos que nos brinda la naturaleza.

No voy a hablar sobre métodos y aparatos para ayudar a recuperar y desarrollar el olfato pero si os dejo un link para poder ver uno de los artículos escritos por Josep María Miró Llull en su blog Aarón Ben Yusef y que a la vez os llevará a otros del mismo blog.


Lo importante es saber apreciar las pequeñas cosas