Asociación Barcelonesa de Laringectomizados: Deporte
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viernes, 24 de mayo de 2019

«El brócoli no te va a curar el cáncer. Solo tu oncólogo»

El dietista-nutricionista, docente y divulgador Julio Basulto (Barcelona, 1971) ha dedicado su último (y científico) libro –Dieta y cáncer, escrito junto a Juanjo Cáceres y editado por Martínez Roca– a investigar qué puede y qué no puede hacer la alimentación por nuestra salud. Que quede claro: la realidad científica respecto al cáncer es que la dieta puede ser preventiva o paliativa, pero no curativa. 

Siempre es recomendable una alimentación saludable. Pero ni las frutas, ni los cereales integrales, ni el brócoli curan el cáncer.

–El cáncer te lo cura, si puede, un oncólogo de bata blanca. El sauce se utiliza en la elaboración de las aspirinas. ¿A que nadie diría que comer sauces quita el dolor de cabeza? Pues lo mismo con el brócoli. Hay un nuevo estudio científico que menciona el brócoli. Bien, vale. Me imagino, en todo caso, que es preliminar porque si no estaría ya en los hospitales. Aunque se demostrara que una sustancia presente en el brócoli y no en las judías verdes se puede usar como terapia médica contra el cáncer, eso no significa que comer brócoli tenga efecto alguno sobre los tumores.

En el libro afirma que «no existe una alimentación específica que nos proteja contra el cáncer». Pero añade: «Una dieta saludable y rica en frutas, hortalizas, legumbres y cereales integrales es útil para reducir el riesgo».

–Un patrón general de alimentación saludable seguido por toda la población disminuye las probabilidades de que esta presente ciertos tipos de cáncer. Ahora bien, ¿qué patrón concreto? ¿Qué tipo de frutas? ¿Qué cantidad? ¿Con qué cocción exacta se deben cocinar las verduras? ¿Tienen que ser frescas, congeladas o de cercanía?

Puedes llevar una dieta saludable y que te diagnostiquen cáncer.

–Por supuesto. Y te puedes hartar a hamburguesas industriales y no tenerlo. En todo caso, los fumadores, tengan o no cáncer, están perjudicando su salud, están poniendo negros sus pulmones.

Una conocida gurú habla de alimentos anticáncer: cúrcuma, semillas de lino, brócoli, frutos rojos, cítricos…

–Es engañoso. Si lo dijera una empresa de alimentación sería ilegal. En Europa, para decir que un determinado producto baja el colesterol, por ejemplo, tiene que tener la aprobación previa de la Agencia de Seguridad Alimentaria. Lo que dice esta gurú es mentira. Y eso genera frustración y culpabilidad, incluso depresión, porque las personas están especialmente vulnerables. Si haces caso a esas voces puedes dejar de lado un tratamiento médico porque piensas que es química y lo otro es natural. En el caso de las semillas de lino, no creo. En el del limón, sí, porque afecta al esmalte y te duele cuando bebes algo frío o caliente. La cúrcuma no tiene efectos preventivos. Es más, puede interaccionar con medicamentos que esté tomando el paciente.

La prensa, que muchas veces publica artículos de titulares golosos y con poco rigor científicos, ¿debería hacer autocrítica?

–Lo que yo creo es que no nos enseñan a ser escépticos. No nos enseñan cómo funciona la evidencia científica. La gurú que acabamos de mencionar es médica. ¿Cómo diferenciar entonces que yo tengo razón y ella no?

Porque su libro es abrumador por sus referencias científicas.

–Pues el libro de la gurú tiene más citas bibliográficas que el mío. En realidad, debería ocurrir como en Francia, donde el colegio de médicos expulsó al creador de la dieta Duncan. Aquí, en España, hay gente que da conferencias diciendo que el agua sin cloro cura el cáncer. Mi libro se vende bien, vamos por la segunda edición, pero no se vende mucho más, ¿por qué? Porque no promete la cura del cáncer.

¿Alguna recomendación científica para los enfermos?

–Desconfiar de cualquier cosa que suene demasiado bonita como para que sea verdad. Pensar que si no te lo está diciendo el oncólogo es que no es importante. Seguir a raja tabla lo que te dice el médico, que es lo que al final te va a salvar la vida. No hacer ayunos porque el pronóstico empeorará. Un enfermo de cáncer necesita calorías, proteínas e hidratos. Y nada de tomar complementos alimenticios.

¿Y consejos para la gente sana?

–Huir del sedentarismo, el alcohol, la lactancia artificial, el tabaquismo, la alimentación malsana y las relaciones dañinas. No comas mejor, deja de comer peor. La dieta no va a mejorar tu estado de salud pero una mala dieta lo va a empeorar.



La dieta puede ser preventiva o paliativa, pero no curativa

lunes, 20 de mayo de 2019

La vida después del cáncer de laringe

Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer. Lo que sí puede cambiar es la manera en que vivirá el resto de su vida al tomar decisiones que le ayuden a mantenerse sano y a sentirse tan bien como pueda. Éste puede ser el momento de revaluar varios aspectos de su vida. Tal vez esté pensando de qué manera puede mejorar su salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan durante el tratamiento.

Tome decisiones más saludables

Para muchas personas, recibir un diagnóstico de cáncer les ayuda a enfocarse en la salud de formas que tal vez no consideraban en el pasado. ¿Qué cosas podría hacer para ser una persona más saludable? Tal vez podría tratar de comer alimentos más sanos o hacer más ejercicio. Quizás podría reducir el consumo de bebidas alcohólicas o dejar el tabaco. Incluso cosas como mantener su nivel de estrés bajo control pueden ayudar. Éste es un buen momento para considerar incorporar cambios que puedan tener efectos positivos durante el resto de su vida. Se sentirá mejor y además, estará más sano.

Usted puede comenzar a ocuparse de los aspectos que más le inquietan. Obtenga ayuda para aquellos que le resulten más difíciles.

Aliméntese mejor

Alimentarse bien puede ser difícil para cualquier persona, pero puede ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Esto es especialmente cierto para los cánceres de cabeza y de cuello, como cáncer de laringe o hipofaringe. Puede que el cáncer o su tratamiento afecte su capacidad de tragar el alimento o causar resequedad en la boca, pérdida de dientes y cambios en el gusto, entre otros problemas. Las náuseas pueden ser un problema a raíz de ciertos tratamientos. Tal vez no tenga apetito y pierda peso involuntariamente.

Si el tratamiento le ocasiona cambios de peso o problemas con la alimentación o el sentido del gusto, coma lo mejor que pueda y recuerde que estos problemas usualmente se alivian con el pasar del tiempo. Puede que encuentre útil comer porciones pequeñas cada 2 o 3 horas hasta que se sienta mejor. Usted puede también preguntar a los especialistas en cáncer que lo atienden sobre consultar los servicios de un nutricionista (un experto en nutrición) que le pueda dar ideas sobre cómo lidiar con estos efectos secundarios de su tratamiento.

Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento del cáncer consiste en adoptar hábitos saludables de alimentación. Puede que a usted le sorprendan los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples, como aumentar la variedad de los alimentos sanos que consume. Lograr y mantener un peso saludable, adoptar una alimentación sana y limitar su consumo de alcohol puede reducir su riesgo de padecer varios tipos de cáncer. Además, esto brinda muchos otros beneficios a la salud.

Descanso, cansancio y ejercicio

El cansancio extremo, también llamado fatiga, es muy común en las personas que reciben tratamiento contra el cáncer. Éste no es un tipo de cansancio normal, sino un agotamiento que no se alivia con el descanso. Para algunas personas, el cansancio permanece durante mucho tiempo después del tratamiento, y puede que les resulte difícil estar activas y realizar otras cosas que deseen llevar a cabo. No obstante, el ejercicio puede ayudar a reducir el cansancio. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un programa de ejercicios adaptado a sus necesidades personales se sienten mejor física y emocionalmente, y pueden sobrellevar mejor su situación.

Si estuvo enfermo y no muy activo durante el tratamiento, es normal que haya perdido algo de su condición física, resistencia y fuerza muscular. Cualquier plan de actividad física debe ajustarse a su situación personal. Una persona de edad más avanzada que nunca se ha ejercitado no podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega tenis dos veces a la semana. Si no ha hecho ejercicios en varios años, usted tendrá que comenzar lentamente. Quizás deba comenzar con caminatas cortas.

Hable con el equipo de profesionales de la salud que le atienden, antes de comenzar. Pregúnteles qué opinan sobre su plan de ejercicios. Luego, trate de conseguir a alguien que le acompañe a hacer ejercicios de manera que no los haga solo. La compañía de familiares o amigos al comenzar un nuevo programa de ejercicios puede aportarle ese estímulo adicional para mantenerlo en marcha cuando la voluntad no sea suficiente.

Si usted siente demasiado cansancio, necesitará balancear la actividad con el descanso. Está bien descansar cuando lo necesite. En ocasiones, a algunas personas les resulta realmente difícil darse el permiso de tomar descansos cuando estaban acostumbradas a trabajar todo el día o a asumir las responsabilidades del hogar. Sin embargo, éste no es el momento de ser muy exigente con usted mismo. Esté atento a lo que su cuerpo desea y descanse cuando sea necesario.

Tenga en cuenta que el ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:
  •     Mejora su condición cardiovascular (corazón y circulación).
  •     Junto con una buena alimentación, le ayudará a lograr y a mantener un peso saludable.
  •     Fortalece sus músculos.
  •     Reduce el cansancio y le ayuda a tener más energía.
  •     Ayuda a disminuir la ansiedad y la depresión.
  •     Le puede hacer sentir más feliz.
  •     Le ayuda a sentirse mejor consigo mismo.

Además, a largo plazo, sabemos que realizar regularmente una actividad física desempeña un papel en ayudar a reducir el riesgo de algunos cánceres. La práctica regular de actividad física también brinda otros beneficios a la salud.

¿Puedo reducir el riesgo de que mi cáncer progrese o regrese?

La mayoría de las personas quieren saber si hay cambios de estilo de vida específicos que puedan adoptar para reducir su riesgo de que el cáncer progrese o regrese. Para muchos de los tipos de cáncer existe poca evidencia sólida que pueda guiar a las personas. Sin embargo, esto no implica que no haya nada que no se pueda hacer, sino que en su mayor parte, esto aún no se ha estudiado bien. En la mayoría de los estudios se analizan los cambios del estilo de vida como una forma de prevenir que aparezca el cáncer en primer lugar, y no tanto para disminuir su progreso o prevenir su regreso.

El consumo de tabaco y alcohol ha sido claramente asociado con cánceres de laringe e hipofaringe. Por lo tanto, no fumar ni consumir alcohol puede ser beneficioso. Si usted fuma es muy importante que deje de hacerlo. Dejar de fumar mejora las probabilidades de que el tratamiento sea exitoso, reduce la probabilidad de que el cáncer regrese, y también podría reducir su probabilidad de desarrollar otros cánceres nuevos (especialmente otros cánceres de cabeza y cuello o pulmón), lo cual constituye un serio problema entre los sobrevivientes de cáncer de laringe y de hipofaringe. Abandonar el hábito también puede ayudar a mejorar su apetito y su estado general de salud. 

Puede que ayude el adoptar comportamientos saludables, tal como una buena alimentación, ejercitarse de forma habitual y mantener un peso saludable, aunque nadie está seguro de esto. Sin embargo, sí sabemos que estos cambios pueden tener efectos positivos en su salud que pueden ser mayores que el riesgo de cáncer.



Mantener hábitos saludables es beneficioso

jueves, 16 de mayo de 2019

Los vicios evitables

Cada vez son más las personas que apuestan por la vida sana y dejan de lado adicciones cada vez peor vistas como el tabaco o el alcohol.

Ya no es raro entrar a un bar y no oler a cigarrillo o estar en un restaurante y no respirar el olor del plato junto al del humo de tabaco. La denominada ´Ley Antitabaco` que entró en vigor en España hace justo una década -con las restricciones de fumar en estos lugares desde 2010- ha normalizado situaciones como las descritas. O quizá no tanto.

Como muestra un botón: En esta época de verano, donde las protagonistas son las terrazas, bien sea al aire libre o con toldos, en ocasiones provocan que el humo de tabaco no se vaya tan fácilmente. De hecho, casi la mitad de las personas encuestadas en un sondeo de la Sociedad Española de Medicina segura que sigue expuesto a este tabaco sin quererlo, el denominado fumador pasivo. Aunque la normativa es estricta, las denuncias por incumplimiento de la Ley se amontonan también en los tribunales de Castilla y León.

Peor lo tiene la gente que ha reconocido tener que respirar humo de tabaco en su puesto de trabajo -6% según el mismo estudio- o incluso tener que convivir con la nicotina dentro de su casa -14%-. El problema viene cuando se expone a sectores  de riesgo, como los niños, quienes, sin quererlo, inhalan un humo perjudicial en edades ,tan tempranas: “En menores se ha estudiado que el 6,8% de los menores de 4 años están expuestos a ello”- apunta Lidia Sanz, psicóloga de la Asociación Española contra el Cáncer en Castilla y León- “y lo peor es que están siendo dañados, porque en un organismo y unos pulmones en crecimiento, las consecuencias son brutales”.

No es fácil dejarlo, desde luego, pero para ello trabajan desde la AECC con grupos que ayudan a desengancharse a quienes peor lo están pasando. En ese sentido, Sanz asegura que aunque la adicción física a la nicotina se supera en unas dos semanas, la psicológica cuesta más: “Hay que trabajar los hábitos y rutinas porque es lo que más cuesta romper. Socialmente está más aceptada, pero no se puede olvidar que es una adicción”.

EL DETALLE: Mientras que el cigarrillo tradicional ha caído en ventas desde 2008 un 12% el de liar ha subido un 24% y sus ventas suponen un total de 640 millones de euros según la OMS.Malos hábitos, malas consecuencias

Un vicio que, de no tomar conciencia y cartas en el asunto, puede desembocar en enfermedades serias como el cáncer. Como dato, el 30% de los tumores están asociados a fumar cigarrillos y aunque muchos piensen que el único posible es el de pulmón, lo cierto es que también puede derivar en cáncer de laringe, esófago, estómago o hasta vesícula: “Por todos los órganos por los que se filtra esos componentes hay un riesgo añadido de padecerlo” matiza Sanz.

La exposición a estos agentes contaminantes, si bien en otros casos no depende de uno mismo, tiene la particularidad de que sí se puede evitar. Tan solo basta con apagar el cigarrillo, mantenerlo lo más lejos posible y apostar por la vida sana.

Por desgracia la convivencia con la palabra cáncer ya es común y, en ese sentido, uno de los que más se conocen y mejor porcentaje de curación tiene -según el último dato de la AECC el porcentaje de supervivencia está en el 82,8 por ciento- es el de mama. A pesar de ello, aún siguen siendo muchos los meses de pruebas, de quimioterapia, de radioterapia que merman las ganas de hacer algo más a quienes lo sufren una vez se sale de cualquiera de las sesiones. Pero durante el tratamiento es tan importante el cuidado en el centro médico como en el propio hogar.

La alimentación y el ejercicio suponen un tanto por ciento importante para salir más fortalecido de ese duro trance: “Los efectos adversos se van a presentar a todos los niveles por los tratamientos que se realizan, pero con una buena nutrición y ejercicio se pueden paliar en cierta medida sus consecuencias y las pacientes ven que van a poder con su cuerpo”, asegura la oncóloga Rocío Fonseca.

Fonseca, junto a otros especialistas, ha editado una Guía de Nutrición para las pacientes que se encuentran en esta situación en las que se da una serie de pautas, según la fase de la enfermedad en la que estén, para afrontar el trance, desterrando vicios y optando por una alimentación y ejercicio adecuados que revitalicen en una etapa en la que impera la desgana. Aunque no es fácil: “No hay nada efectivo a la primera. La única dieta que tiene un beneficio para prevenir un cáncer de mama es la dieta mediterránea junto a la eliminación del alcohol o el tabaco” puntualiza.

La enfermedad cada vez se conoce más, sí, pero aún hay retos como los que señala la oncóloga que hace autocrítica apuntando a su propio sector. De hecho, reconoce que la mayoría de oncólogos no tienen una “excesiva” formación en nutrición y ejercicio físico para estos pacientes dentro de los temarios que estudian en la facultad de Medicina. Un hándicap que provoca que tengan que especializarse a posteriori con cursos concretos: “En España es necesario que se integren en los planes de tratamiento a estos pacientes, algo que sucede en otros países de Europa y que creo que es fundamental para ayudar en esas fases del tratamiento”. En lo que coinciden ambas especialistas, psicóloga y oncóloga, es en la prevención, que además del chequeo médico rutinario incluye una buena alimentación, un peso correcto y un cuerpo en forma. Tres medidas que están al alcance de nuestra mano.


Los buenos hábitos es la mejor forma de eliminar el riesgo de cáncer

jueves, 11 de octubre de 2018

Así se deteriora tu cuerpo al pasar sentado 8 horas al día

  • Las personas que trabajan en esta postura sufren frecuentemente problemas de espalda y cervicales
Son muchos los trabajos que requieren pasar delante de un ordenador 8 horas o más. Las nuevas tecnologías y la informatización de los empleos han convertido a muchos profesionales en personas que pasan gran parte de su tiempo con la mente a todo trapo pero sin moverse, en la misma posición. Un sedentarismo no elegido que puede provocar que el cuerpo reaccione, y no de buenas maneras.

Según profesionales de la Unidad de Prevención de Riesgos Laborales de la Universidad de Zaragoza, permanecer en una oficina sentado durante toda la jornada laboral tiene sus consecuencias.

"Las personas que trabajan así tendrán el doble de probabilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares porque se sobrecarga al corazón, lo que significa tener alto riesgo de un infarto cardíaco, colesterol elevado e hipertensión arterial", destacan en un informe como una de las peores consecuencias. Las probabilidades de padecer algún tipo de dolencia del corazón suben hasta un 125%, según expertos médicos, por lo que realizar actividad física después de la jornada laboral es algo esencial para acabar con la sombra del sedentarismo y sus resultados.

Pero permanecer quieto tanto tiempo no solo afecta al corazón. Según el informe de UPRL, "como no hay movilidad durante grandes periodos de tiempo se corre el riesgo de generar enfermedades como la diverticulitis, que provoca dolor e infección en el colon, y que también está asociada al cáncer de colon y problemas de constipación (estreñimiento)". Esto es lo que se denomina estitiquez, o lo que es lo mismo, una alteración del intestino debido a la gran retención de agua en el mismo.

No es la única causa del sedentarismo habitual. "Hay una condición médica de resistencia a la insulina que lleva al desarrollo de diabetes, obesidad y problemas con los triglicéridos. Estar quieto impide que la insulina funcione adecuadamente", señalan desde el informe.

Además, existen estudios médicos que asocian el sedentarismo a mayores riesgos de padecer cáncer de colon, mama y endometrio. "La razón no está clara, pero una teoría es que el exceso de insulina estimula el crecimiento celular. Otra es que el movimiento regular aumenta los antioxidantes naturales que matan las células perjudiciales y potencialmente causantes de cáncer, los radicales libres. Por tanto, la falta de ejercicio produce todo lo contrario", aseveran desde UPRL.

Por otro lado, la mala circulación y los problemas de espalda y cervicales son muy frecuentes en las personas que realizan sus tareas diarias sentados. Al igual que tener un trabajo en el que estar de pie es la tónica general, a la hora de permanecer en la misma posición mucho tiempo se corre el riesgo de que aparezcan las tan temidas, dolorosas y antiestéticas varices. Esto es por causa de la acumulación de líquidos. En un caso más extremo, "se puede producir trombosis venosa profunda, ya que la sangre líquida se transforma a estado sólido dentro de las venas y las tapa. La sangre no circula. Por eso se recomienda cambiar de posición, cruzar las piernas y mover los tobillos".

En cuanto a la pérdida muscular, es una de las causas que más se notan cuando se trabaja sentado todo el día. Las zonas más afectadas: los abdominales, los glúteos y las lumbares, haciendo que a la larga se adquieran malas posturas en el escritorio. "Aparte, los músculos del cuello y hombros se ven repercutidos. Se contracturan y se vuelven rígidos, y con el paso del tiempo van perdiendo su flexibilidad provocando, a veces, dolores en cuello y nuca que se puede irradiar a la cabeza y que la persona lo sentirá como una cefalea", desgranan en el informe.
La falta de actividad también produce un ablandamiento de los huesos, principal causa de la osteoporosis, por lo que salir a correr y andar después del trabajo, por mucho que cueste, es primordial.

Pensamiento más lento

En cuanto a la psique y la memoria, también se ven afectados por el sedentarismo. Investigadores de UCLA querían ver cómo el comportamiento sedentario influye en la salud del cerebro, especialmente en las regiones del mismo que son fundamentales para la formación de la memoria.

Así pues, tras realizar una muestra con 35 personas, el sedentarismo puede ser un precursor del deterioro cognitivo y la demencia en adultos de mediana edad y adultos mayores. Esto quiere decir que afecta a la memoria y al funcionamiento adecuado del cerebro. "Cuando los músculos están en movimiento, bombean sangre fresca y oxígeno a todos los órganos. En este intercambio, en el cerebro se liberan todo tipo de productos químicos para mejorar el estado de ánimo y del cerebro pero, en modo sedentario, se ralentizará la función cerebral", concretan desde UPRL.

Consejos para evitar el sedentarismo en la oficina

  •     Caminar durante la jornada laboral: Levantarse del asiento y estirar las piernas es clave, además de dar pequeños paseos por la oficina.
  •     Evitar los ascensores: Subir hasta el centro de trabajo por las escaleras es sumar minutos de ejercicio al cuerpo.
  •     Rebajar la tensión de los hombros: Si se entrelazan los dedos y se elevan los brazos sobre la cabezase rebaja la tensión sobre la espalda. Hay que mantener la postura durante 14 segundos.
  •     Elevar los pies. Mantener las piernas en alto es bueno para que no aparezcan dolores de columna. Tener un reposapiés ayuda.
  •     Estiramientos al empezar y acabar.: Antes de sentarse en el lugar de trabajo y al acabar es idóneo hacer estiramientos para desbloquear los músculos y prepara el cuerpo.
  •     Buena postura: Tener una postura idónea a la hora de estar sentado es algo importante si se quieren evitar contracturas.
  •     Caminar.: En los tiempos muertos, después del trabajo... aprovechar los ratos libres para dar un paseo suma salud a nuestro cuerpo y mente.

El sedentarismo puede pasar una cara factura a nuestro cuerpo

martes, 26 de junio de 2018

Los fumadores españoles lo están dejando: solo dos de cada diez consumen tabaco a diario

  • El número de adictos es el más bajo en 30 años, aunque el descenso es cada vez más lento, sobre todo en las mujeres
Los fumadores españoles están dejando el vicio. Al menos, eso recoge la Encuesta Nacional de Salud 2017, que refleja que solo dos de cada diez (22,1%) ciudadanos consumieron tabaco a diario en el último año; es la cifra más baja en las 30 ediciones del estudio.

Por el contrario, el descenso de fumadores es cada vez más lento, sobre todo en mujeres, según las respuestas de 29.195 personas.

Menos alcohol
Otro dato positivo de la encuesta es el descenso del consumo de alcohol en 12 puntos desde el 48,4% del 2006. Hoy casi cuatro de cada diez adultos (36,5%) bebe de forma habitual --los hombres (49 %) doblan a las mujeres (24,6%)--

Por su parte, uno de cada diez jóvenes con edades que oscilan entre los 15 y los 34 años se expone mensualmente a los riesgos del consumo intensivo y casi uno de cada 20 lo hace semanalmente.

Los hombres, con mejor salud

En la misma línea, los hombres tienen mejor salud, ya que el 77,8% asegura sentirse bien mientras que la cifra en las mujeres baja al 70,4%. Además, ellas hacen más uso de los servicios sanitarios.

No obstante, en lo que se refiere a estilos de vida las mujeres presentan mejores indicadores en ámbitos como el tabaco, alcohol o el sobrepeso, si bien las diferencias se igualan a los 85 años o más. 

Mejor alimentación

Tal vez a la buena salud ayudan las mejoras en la alimentación, un aumento de la lactancia materna y también del consumo de fruta, aunque éste, junto con el de verduras, debe seguir aumentando.

No obstante, según los datos aportados por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, la obesidad en adultos ha aumentado en los últimos 30 años del 10% al 17% y es más frecuente en hombres (18,2%), que en mujeres (16,7%). La cifra en menores se sitúa en el 10%. La obesidad afecta en mayor medida a las clases menores favorecidas, sobre todo en el caso de las mujeres.

Vida sedentaria
Sigue aumentando la prevalencia de factores de riesgo cardiovascular y de otras enfermedades crónicas: hipertensión arterial (19,8%), colesterol elevado (17,9%), obesidad (17,4%) y diabetes (7,8%), de hecho, en muchos casos se ha doblado en las últimas tres décadas. Ha habido un incremento de la participación de la población en la realización de prácticas preventivas: vigilancia de la tensión arterial, colesterol y glucemia, así como detección precoz del cáncer de mama, cuello de útero y colon.

Por otra parte, el 37,8% de la población ocupa el tiempo libre de forma casi completamente sedentaria y en el caso de las mujeres ese sedentarismo es mayor (41,9%) que en hombres (33,5%). 

Uso de los servicios sanitarios

Finalmente, la población con dependencia funcional ha subido cinco puntos con respecto a 2014 y la población mayor de 65 años con dificultad para llevar a cabo las tareas del hogar ha pasado del 47% al 52%.

La utilización de los servicios sanitarios ha evolucionado a lo largo de las últimas dos décadas.

Una dura batalla que parece que se está ganando

jueves, 12 de abril de 2018

El arte de subir y bajar escaleras como vida saludable

Si pensaba que las escaleras son un obstáculo o una barrera, cambie de opinión o percepción, al menos si no tiene problemas de movilidad. La doctora África López-Illescas, colaboradora de “El Bisturí”, explica la conexión entre esta práctica y la vida saludable

Nadie duda del efecto beneficioso para la salud de coger las escaleras frente al ascensor, afirma la doctora López-Illescas.

Se ha visto que su utilización, tanto para subir como para bajar, mejora la energía y la capacidad física; fortalece los glúteos, gemelos y cuádriceps; y eleva, en poco tiempo, el ritmo cardíaco y la capacidad pulmonar.

Además, añade esta experta del Consejo Superior de Deportes, aumenta la coordinación, propiocepción y el equilibrio, lo que influye positivamente en la capacidad cerebral.

Para aprovechar estos beneficios y minimizar riesgos como caídas, tropezones, o lesiones por sobrecarga, África pide atención a los siguientes aspectos en el abordaje de las escaleras.

Toma consciencia del ejercicio de subir o bajar la escalera, el tipo, la inclinación y el tamaño de los escalones, así como su propio calzado.

Presta atención visual a los escalones y el recorrido; y mantén la dirección de los hombros, la cintura pélvica y la punta del pie en sentido del desplazamiento.

Una vez entrenada la habilidad de subir y bajar las escaleras, es entonces cuando se puede aumentar la velocidad para que repercuta en una mejor condición física.

Y por ultimo, añade África López-Illescas: utiliza la barandilla, especialmente en las primeras fases de entrenamiento y siempre en personas mayores o personas lesionadas que se encuentren en la fase última de la rehabilitación.


Las escaleras como forma de beneficiar la salud

martes, 3 de abril de 2018

Huesos fuertes: lo que de verdad necesitas (y es mucho más que calcio)

Veinticinco mil. Es el número de fracturas que provoca la osteoporosis en España cada año. Una enfermedad silenciosa que se estima que afecta a una de cada cuatro mujeres mayores de 50 años. Mujeres que, en muchos casos, toman religiosamente un suplemento de calcio o de vitamina D con la confianza de estar haciendo lo mejor para sus huesos. ¿Pero es esta realmente la mejor estrategia preventiva? Un estudio publicado en la revista de la Asociación Médica Estadounidense (JAMA) lo cuestiona. Este metaanálisis de 33 ensayos distintos, en los que han participado 50.000 personas mayores de 50 años, no ha podido comprobar que dichos suplementos sirvan para reducir el riesgo de sufrir esas fracturas. Un resultado no tan inesperado (en 2015 una revisión de estudios publicada por el 'British Journal' ya apuntaba a lo mismo), pero que, sin duda, rompe los moldes y remueve las aguas. Tanto que la propia Sociedad Americana de Patología Metabólica Ósea ha publicado un documento para matizar sus resultados. En primer lugar, advierten de que en el metaanálisis publicado en JAMA solo se ha tenido en cuenta el uso de suplementos de calcio y vitamina D en gente sana. Entre las filas de los 50.000 participantes no había pacientes con osteoporosis ni personas con riesgo de padecerla y eso marca una gran diferencia.

“Es un buen estudio, está muy bien hecho, pero su recomendación habla a la población general. A la gente que está enferma no le podemos decir 'no tomes suplementos de calcio porque no hacen nada', simplemente porque no es así. Hay que ser cuidadoso con los mensajes”, asegura la Dra. Núria Guañabens Gay, consultora sénior del Servicio de Reumatología del Hospital Clinic de Barcelona y portavoz de la Sociedad Española de Reumatología.

Las fuentes de calcio van mucho más allá de los lácteos: legumbres, crucíferas, frutos secos, sardinas...
Los suplementos sí sirven para algo, pero en casos muy concretos. Por ejemplo, han demostrado eficacia en la prevención de fracturas en población senil, que vive en residencias y sufren un déficit de ingesta de calcio o niveles bajos de vitamina D. “También hay gente que cuando llega a la consulta y valoramos cuánto calcio ingieren, es un porcentaje ínfimo, y como sabemos que es muy difícil que cambien sus hábitos alimentarios, recurrimos a un suplemento. Y otro caso ineludible son aquellas personas que están bajo tratamiento por osteoporosis. A esos pacientes es frecuente que se les dé suplementos de calcio porque los estudios que se hicieron para probar su medicación así lo contemplan; es decir, el fabricante ya indica que el medicamento debe estar asociado a la ingesta de 500 o 1.000 mg de calcio para funcionar”, puntualiza la Dra. Núria Guañabens.

¿Y qué debemos hacer el resto de la población? Pues el resto de nosotros debemos dejar de buscar la vía rápida de las pastillas y empezar a tomar conciencia de qué es bueno y qué no lo es, y así evitar ser candidatos de una esas 25.000 fracturas anuales. Y para lograrlo no debemos ampliar nuestras miras más allá del calcio. “Nos solemos centrar en eso, pero una buena salud ósea es algo más que ingerir lácteos a diario -explica la dietista-nutricionista Lucía Martínez y bloguera en 'Cuerpo Mente'-. Nos olvidamos de que es igual de importante que el estatus de vitamina D sea bueno, que hay que hacer ejercicio físico, que la ingesta de vitamina K y magnesio tiene que ser la adecuada… Todos esos factores son igual de importantes, no debemos estar solo fijándonos en la ingesta concreta de calcio”. Repasamos con ambas expertas lo que sí y lo que no debes hacer para mantener tus huesos sanos.

Lo que tus huesos sí necesitan
  •     Toma calcio

El calcio es el principal componente mineral de nuestros huesos y si no hay ningún riesgo diagnosticado, hay que conseguirlo a través de la dieta. Y aquí los fabricantes de productos lácteos han hecho un gran trabajo, porque es imposible que pensemos en este mineral y no lo asociemos a sus productos en todas sus formas, texturas y sabores. ¿Pero cuánto deberíamos ingerir a diario para proveer a nuestros huesos del que necesitan? “Las necesidades son muy variables. Para un adulto se recomiendan desde los 700 mg/día en Reino Unido a los 1.000-1.200 de Estados Unidos. Es decir, hay hasta un 30% de diferencia entre ambos y eso no tiene sentido”, describe Lucía Martínez. Este vaivén de cifras se debe a múltiples factores. Uno de ellos es, por supuesto, cultural (no se come lo mismo en un país que en otro). Otro que no hay que perder de vista es que tomar calcio y que este esté disponible para nuestro organismo no es lo mismo. Otro más, que cuando comemos poco calcio, el que comemos necesita de suficiente vitamina D para llegar a buen puerto… y el déficit de vitamina D es crónico en nuestra sociedad. Otro es que cada etapa de la vida parece que tiene sus propias necesidades de este mineral… Y así se podría seguir hasta el infinito.

En principio, un adulto sano (y español) debería ingerir 1.000 mg/día de calcio, del que solo es capaz de absorber 300 mg. ¿Llegamos hasta esa cifra? Pues la realidad es que en esto los datos tampoco se ponen de acuerdo. Según la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética en España (ENIDE), la ingesta de calcio de la población española es de 900 mg/día en adultos. Pero el estudio científico ANIBES comprobó que la mayoría de nosotros toma unos 798 mg/día (862 mg/día los más aplicados). ¿Qué podemos hacer para aumentar nuestra ingesta y llegar a esas cifras, para muchos inalcanzables? Echar mano de una buena despensa es la solución. Y ampliar nuestras miras. Mientras que los lácteos son los favoritos de los españoles a la hora de tener unos huesos fuertes, muchos deben aprender que no solo en ellos se esconde este mineral. Leches vegetales como la de soja, si están enriquecidas, poseen la misma fracción absorbible de calcio que la leche de vaca y con la misma cantidad de producto (100 g). De entre las legumbres, las alubias blancas proporcionan 17 mg de calcio dispuesto para ser usado en tan solo 100 g. Las crucíferas como el brócoli (25,8 mg) y la coliflor (18,7 mg) también pueden ser una buena fuente de calcio. Y la lista aumenta si incluimos verduras como las coles, frutos secos como las almendras, semillas como las de sésamo e, incluso, productos como las latas de sardinillas y anchoas. Así que, en resumen, sí, nuestros huesos necesitan que comamos calcio y que no nos guste la leche no es excusa para no dárselo.
  •     Incluye magnesio en tu dieta

Quizá no lo sepas, pero en tus huesos no solo hay calcio, también hay magnesio. Una dieta equilibrada debería proporcionarnos 300 mg de este mineral a diario, de los que el organismo apenas absorbe el 30%. Existen varios factores que pueden modificar esa absorción, como por ejemplo beber alcohol, sufrir una enfermedad hepática, ingerir alimentos que contengan mucha agua o llevar una dieta rica en proteínas.

España es un país con mucha luz, pero el déficit de vitamina D (que se sintetiza al exponer la piel al sol) es un hecho
Según el estudio ANIBES, la población española realiza a diario una ingesta por debajo de la requerida: 222 mg/día. ¿Es imprescindible llegar a esos 300 mg para mantener nuestros huesos intactos? De momento, los estudios no son muy claros al respecto. “Así como del calcio hay un montón de trabajos, el problema es que con otros minerales como el magnesio hay muchos menos y de resultados contradictorios. No está nada claro, por ejemplo, que tomar suplementos de magnesio reduzca el riesgo de fracturas. Incluso existe un estudio, realizado con mujeres, en el que se puedo ver que, efectivamente, las que tenían menor ingesta de magnesio poseían menor cantidad de hueso, pero, paradójicamente, eso no supuso un aumento del número de fracturas”, explica la Dra. Guañabens. Lo que sí parecen apuntar los estudios es que los déficit nutricionales no son buenos y que, ante los escasos resultados que se consiguen con los suplementos, hay que echar mano de lo que encontramos en el supermercado. Según la Universidad de Harvard (EE.UU.) el bulgur es el cereal que más magnesio contiene, seguido de la cebada. Completan el ranking de los campeones del magnesio las espinacas cocidas, las pipas de calabaza, la harina de maíz, los frijoles, la remolacha verde, el halibut, las almendras tostadas y el arroz integral.
  •     Chequea tu vitamina D

Puede que seamos un país de sol y playa, pero nuestro déficit de vitamina D (que se sintetiza al exponer la piel al sol) es un hecho. La ingesta de vitamina D en la población ANIBES se encuentra muy por debajo de las recomendaciones a nivel nacional y europeo y eso que mejoraban los resultados del estudio ANIBE. “Necesitamos tomar el sol 10 minutos al día, hacernos analíticas para chequear los niveles de vitamina D por si necesitáramos un suplemento y llevar una dieta saludable, que incluya alimentos que nos la aporten”, advierte Lucía. El grupo de pescados y mariscos fue la principal fuente de vitamina D, seguido por el de los huevos, el de la leche y los productos lácteos, y el de los cereales y derivados. Con estos cuatro grupos de alimentos ya se suman más del 85% de la ingesta diaria reportada de esta vitamina.
  •     Descubre la vitamina K

Más estudiada que el magnesio existen dos tipos que son las más interesantes para la salud ósea, la vitamina K 1 y la vitamina K2. La vitamina K, en principio, participa en la coagulación y su déficit se ha asociado con el riesgo cardiovascular. ¿Por qué se ha implicado también al hueso? Pues porque en nuestro esqueleto hay una proteína (la osteocalcina) que necesita vitamina K para acoplarse como es debido al tejido óseo. Cuando una enfermedad (por ejemplo,hepática) provoca un déficit de vitamina K, esta proteína no se ajusta bien dentro del hueso y eso se ha comprobado que aumenta el riesgo de sufrir fractura de fémur. ¿Se debería entonces recomendar tomar algún suplemento de vitamina K? Pues más bien, lo que se recomienda es una adecuada ingesta de hortalizas, coliflor, kiwis, aguacates… “No hay suficiente información para recomendar suplementos de vitamina K para prevenir fracturas en osteoporosis”, concluye la Dra. Guañadens.
  •     Haz ejercicio a diario

El hueso, para estar sano, necesita que hagas ejercicios de carga (sí, caminar sirve) y todos aquellos ejercicios de fuerza que se realizan con máquinas y sirven para la potenciación de extensores. “El ejercicio es buenísimo para el hueso y en gente mayor, a la que no le puedes pedir según qué cosas, pues más, porque simplemente caminando todos los días conservan más masa muscular. Otros ejercicios como el tai chi han demostrado que no solo refuerzan mucho la musculatura de la espalda, sino que ayudan a ejercitar el equilibrio, lo que conlleva que se caigan menos”, explica la Dra. Guañadens.


Lo que tus huesos no necesitan
  •     Que bebas alcohol

Consumir tres unidades de alcohol al día es un factor de riesgo para desarrollar fracturas. ¿Y cuánto es una unidad de alcohol? Una unidad de alcohol equivale a 200 ml de cerveza, a 100 ml de vino o a 25 ml de un licor. Si consumes de forma habitual tres cervezas diarias, tres copas de vino o tres chupitos…, a la larga puedes tener problemas en los huesos.

El tabaquismo influye en la predisposición a sufrir osteoporosis y a padecer fracturas por culpa de ella

"Esto es lo que se dice a población general. Capítulo aparte merecen las personas que hacen un consumo excesivo de alcohol. En ellos se ha visto que tienen más fracturas por dos motivos: el primero es porque se caen más y el segundo, porque sufren más osteoporosis porque ese consumo altera de forma importante todo el sistema hormonal y las células que sintetizan el tejido óseo tienen menos actividad porque el alcohol las afecta directamente. Lo bueno es que si dejan de beber, mejoran el hueso”, explica la Dra. Guañabens.
  •     Que abuses de la sal

“En general, consumimos más sal de la recomendada, no tanto por la que añadimos nosotros mismos, sino por la que tomamos al consumir productos ultraprocesados que suelen ser bastante ricos en sal. De ahí que para tener una buena salud ósea se recomiende una dieta sana equilibrada. Se entiende que en este tipo de dieta se consumen menos de estos productos y así se reduce el consumo de sal al tiempo que se incrementa la ingesta de nutrientes”, explica Lucía Martínez. El problema de la sal y el hueso es que si hay demasiada sal en el organismo, esta 'arrastra' el calcio a la orina. “Por eso, si una persona excreta mucho calcio por la orina o sufre cólicos nefríticos por este problema, la primera medida que se le pide es que tome poca sal. Si das mucha sal, lo que puede haber es un aumento de la calciuria y esto puede contribuir a que tengas una pérdida de este mineral”, explica la Dra. del Clinic.
  •     Que fumes

Existen múltiples estudios que apuntan a que el tabaquismo influye en nuestra predisposición a sufrir osteoporosis y a padecer fracturas por culpa de esta enfermedad. El tabaco y sus componentes atacan a los huesos desde muchos frentes. Por ejemplo, interfieren con las hormonas que el hueso necesita para permanecer fuerte. Al mismo tiempo, los fumadores no solo tienen más papeletas para sufrir una fractura (concretamente el doble), sino que cuando esta se produce, sanan peor. Se recuperan peor de las fracturas que sufren.


Unos buenos hábitos ayudarán a tener unos huesos fuertes en la vejez

miércoles, 31 de enero de 2018

Cuatro de cada diez tumores se pueden evitar con hábitos saludables

  • El tabaco es responsable del 33% de los tumores
  • El alcohol está detrás del 12 % de los cánceres y la obesidad provoca uno de cada veinte
El 40% de los cánceres se podrían evitar adoptando hábitos de vida saludables, entre ellos el abandono del tabaco, responsable del 33 % de los tumores, el alcohol, que está detrás del 12 % de los cánceres, o la obesidad, que provoca uno de cada veinte.

Así lo ha asegurado hoy la presidenta de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), Ruth Vera, que ha destacado el aumento de la incidencia del cáncer en España -en 2017 ha habido 228.482 nuevos diagnósticos-, motivado fundamentalmente por el aumento de la esperanza de vida, la segunda más alta de todo el mundo, sólo por detrás de Japón, y por hábitos de vida poco saludables. 

Entre ellos, la presidenta de la SEOM ha advertido de que el tabaco está detrás de 6 millones de muertes anuales en todo el mundo y es responsable de 1 de cada 3 tumores, mientras que el alcohol causa 300.000 fallecimientos -el 12% de los tumores- y la obesidad provoca 1 de cada 20 cánceres.

Además, el 9% de los tumores está asociado a una dieta pobre en fruta, verdura y con exceso de carne roja, de sal o de alimentos procesados.

A pesar de estos datos, España sigue siendo uno de los países de Europa con más altas tasas de tabaquismo, de manera que más de 20 % de la población fuma a diario.

Tampoco son buenos los datos relativos al ejercicio físico. "Estamos a la cola de Europa con más del 47% de la población mayor de 15 años que no realiza ningún tipo de ejercicio. Son cifras alarmantes", ha subrayado.

Por otra parte, el 17% de la población española es obesa y el consumo del alcohol "es alto".

Con estos datos, la SEOM estima en su informe 'Las cifras del cáncer en España 2018' que en el año 2035 habrá 315.413 nuevos casos de cáncer en España, de los que 198.157 serán hombres y 117.256 mujeres.

De hecho, uno de cada dos hombres y una de cada tres mujeres padecerá un cáncer a lo largo de su vida.

El dato positivo es que la supervivencia de los pacientes con cáncer va en aumento hasta alcanzar el 53-55% de curación a los cinco años del diagnóstico, cifras que han mejorado en relación con el pasado, aunque esto se debe esencialmente a los progresos obtenidos en algunos tumores, como el de mama o el de colon, mientras que los de otros tumores continúan siendo similares.

En cuanto al tipo de tumor, el más frecuente continua siendo el colorrectal (34.331 nuevos diagnósticos en 2017), seguido del de próstata (30.076), pulmón (28.645), mama (26.370), vejiga (14.677) y estómago (8.284).

Debido a su alta prevalencia, el cáncer constituye una de las principales causas de ingreso hospitalario en España.

Así, en 2015 los tumores fueron la tercera causa de estancia hospitalaria (3.599.306 estancias), por detrás de las enfermedades del aparato circulatorio (3.886.462 estancias) y respiratorio (3.886.462).

El cáncer fue, sin embargo, la principal causa de muerte en los hospitales españoles (el 24,2% de todos los casos).

La mortalidad por cáncer en 2016 fue la segunda causa de muerte en España, con 112.939 fallecimientos (68.619 casos en varones y 44.320 en mujeres).

Los tumores responsables del mayor número de fallecimientos fueron el cáncer de pulmón (22.187 muertes) y el colorrectal (15.802 muertes), seguidos a una gran distancia del cáncer de páncreas (6.789), cáncer de mama (6.477) y cáncer de próstata (5.752).

Los fallecimientos por cáncer de pulmón se han incrementado en este último año y, en cambio, las muertes por cáncer de próstata han disminuido, mientras que las ocasionadas por cáncer colorrectal, páncreas y mama se mantienen en datos similares.


Los buenos hábitos son un seguro de vida

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Cuatro de cada diez cánceres resultan de factores de riesgo evitables

  • La mayor proporción de afecciones proviene del hábito de fumar
Cuatro de cada diez casos de cáncer y la misma proporción de muertes son provocados en Estados Unidos por factores de riesgo, muchos de los cuales podrían minimizarse con estrategias adecuadas de prevención, según un estudio publicado el martes.

Así, el 42% de todos los tipos de cáncer (659.640 casos de los 1,57 millones diagnosticados) y el 45,1% de las muertes atribuidas a esta enfermedad (265.150 sobre 587.521) podrían ser prevenidos, según determinaron los autores de trabajos basados en cifras de 2014 y publicados en línea en la revista médica CA: A Cancer Journal for Clinicians.

La mayor proporción de afecciones por cáncer proviene del hábito de fumar con 19% del total (298.970 casos), además de 28,8% de la mortalidad por esta enfermedad (169.189 fallecimientos).

El sobrepeso se sitúa en segundo rango, lejos del tabaco, con 7,8% de los casos de cáncer y 6,5% de las muertes, seguido por el consumo de alcohol (5,6% de los casos y el 4% de mortalidad), la exposición a los rayos ultravioletas (4,7 del cáncer y 1,5% de las muertes) y la falta de actividad física (2,9% de los tipos de cáncer y 2,2% de las muertes), precisó el reporte.

Un consumo insuficiente de frutas y verduras también representa el factor de riesgo que lleva al 1,9% de los cánceres y 2,7% de los decesos resultantes, mientras que una infección por el virus del papiloma humano (VPH) está relacionado con 1,8% de los casos y 1,1 de los decesos.

El cáncer del pulmón es el más frecuente, con 184.970 casos y de la misma manera está relacionado con el mayor número de muertes (132.960), seguido por el cáncer colorrectal (76.910 casos y 28.290 muertes).

Entre los cánceres que se deben a un factor de riesgo, los investigadores señalaron que el que tiene la proporción más elevada con 85,8% es de cáncer de pulmón, seguido con 71% por cáncer de hígado, 54,6% colorrectal y 28,7 de cáncer de mama.

El hábito de fumar como factor de riesgo representó el 81,7% del cáncer de pulmón, 73,8% del de laringe, 50% del de esófago y 46,9% del de vesícula.

El sobrepeso y la obesidad están ligados a 60,3% de los cánceres de cuello uterino, a un tercio de los tipos de cáncer de hígado, así como a un 11,3% de los cánceres de mama y un 5,2% colorrectal.

El consumo de alcohol es un factor determinante para casi la mitad de cánceres en la cavidad bucal y orofaringe en los hombres y cerca de una cuarta parte en mujeres.

Cerca del 25% de los cánceres de hígado en los hombres y 11,9% de las mujeres son atribuibles al consumo de alcohol, así como 16,4% de los tumores de mama.

La exposición a los rayos ultravioleta es la causa del 96% de los melanomas, un cáncer agresivo de piel, en los hombres y del 93,7% en las mujeres.

El 45% de las muertes por cáncer podrían ser prevenidas

jueves, 7 de diciembre de 2017

La contaminación de la ciudad anula los beneficios cardiorespiratorios de caminar dos horas

  • Un estudio realizado en Londres advierte que no todas las áreas de una ciudad son recomendables para la práctica del ejercicio y que el perjuicio puede ser mayor que el beneficio

Los profesionales sanitarios de las grandes ciudades van a tener que pensárselo dos veces antes de recomendar la práctica de ejercicio a la población. O si lo hacen , deberán hacer un mapa de las calles saludables y señalar en rojo las que no los son. Un estudio que se publica hoy en «The Lancet», caminar por las calles contaminadas puede anular los beneficios cardiorrespiratorios en las personas, especialmente los mayores de 60 años.

El informe advierte que, incluso periodos cortos -2 horas- la exposición a pequeñas partículas de hollín o polvo que se encuentran en el humo del tráfico de las calles más transitadas frustran los beneficios que tiene caminar sobre el corazón y los pulmones de los mayores de 60 años.

Realizado en la ciudad de Londres, el trabajo ha comparado en 119 adultos mayores de 60 años, los efectos en la salud de caminar a por un calle contaminada por el humo tráfico, como Oxford Street, con hacerlo en un parque como Hyde Park. Y los resultados son desalentadores para los que pasean por las calles de Londres, especialmente para aquellas personas con enfermedades respiratorias existentes.

  • La contaminación del aire es responsable, cada año, de cerca de 5.5 millones de muertes prematuras en todo el mundo

Los datos reflejan un aspecto claro, dice el autor principal, el profesor Fan Chung, del Instituto Nacional del Corazón y los Pulmones del Imperial College de Londres (Reino Unido): «si vas a caminar por la ciudad, mejor hazlo por un parque o una zona poco contaminada. De lo contrario los efectos cardiosaludables de caminar se diluyen entre el humo del tráfico».

La contaminación del aire es responsable, cada año, de cerca de 5.5 millones de muertes prematuras en todo el mundo. Solo en Reino Unido, el aire contaminado contribuye a 40.000 muertes cada año, casi una cuarta parte en Londres. La evidencia científica muestra que la exposición a las partículas finas (con un diámetro de 2,5 micrómetros o menos, PM2.5) procedente de los gases de escape diesel aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular y de muerte, además de que puede reducir la función pulmonar, particularmente en los ancianos y las personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

De los 119 voluntarios, 40 estaba sanos, 40 tenía EPOC estable y 39 cardiopatía isquémica estable. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a pasear durante dos horas por el extremo oeste de la calle Oxford de Londres –área donde está restringido el tráfico de taxis y autobuses- o a través de una zona libre de tráfico de Hyde Park. Entre 3 y 8 semanas después, los participantes hicieron otra caminata. Ninguno de los participantes había fumado desde, al menos, 12 meses y todos mantuvieron sus tratamientos a lo largo del estudio.

  • Las personas más jóvenes también se ven negativamente afectadas por hacer ejercicio en lugares contaminados

Y los resultados fueron muy claros: en los voluntarios sanos, caminar por Hyde Park acarreó una mejora en la capacidad de los pulmones y en la rigidez arterial que se mantuvo durante hasta 26 horas. Por el contrario, caminar por Oxford Street solo mejoró mínimamente la capacidad pulmonar pero produjo un endurecimiento de las arterias. Síntomas como tos, producción de esputos, dificultad para respirar y sibilancias y aumento de la rigidez arterial fueron frecuentes después de caminar por Oxford Street en comparación con Hyde Park. Estos efectos tóxicos se han asociado con la combustión de combustibles fósiles y son particularmente tóxicos para las personas con enfermedades cardiovasculares y pulmonares.

¿Significa esto que las personas que corren o montan en bici por áreas contaminadas podrías sufrir el mismo efecto? Chung responde a ABC que «sería lo más lógico a tenor de nuestros resultados», pero matiza que aunque «las personas más jóvenes también se ven negativamente afectadas por hacer ejercicio en lugares contaminados, tal vez los efectos son menores que en los adultos más mayores».

De acuerdo con el estudio Chung afirman que sería aconsejable hacer ejercicio en los parques de la ciudad, espacios verdes o áreas a una distancia mínima de 50 metros de las carreteras de tráfico. Además, advierte, la exposición prolongada a la contaminación del aire aumenta el riesgo de cáncer de pulmón.

En un comentario que acompaña al informe, George Thurston y Jonathan Newman, de la Escuela de Medicina de Nueva York (EE.UU.) afirman que tanto el cambio en la rigidez arterial y la capacidad pulmonar reportados en el estudio son biológicamente compatibles con la contaminación del aire. Y aunque se necesitan más estudios, los resultados de este y otros estudios recientes marcan como prioridad el control de la contaminación del aire PM2.5 en las ciudades como una medida de salud pública.

En conclusión el estudio proporciona un mensaje claro, aunque nada nuevo: hay que mejorar la calidad del aire.


No todos los sitios son aptos para caminar por la ciudad

martes, 14 de noviembre de 2017

Diabetes y cáncer relacionados

Una vez más las sociedades médicas y los expertos sanitarios han vuelto a dejar de manifiesto la relación directa entre diabetes y cáncer cuyo vínculo más directo tiene nombre y apellidos, la obesidad.

Más de la mitad de las personas con diabetes tipo 2 tiene obesidad y más del 80 por ciento padece hipertensión arterial, según han puesto de manifiesto varios expertos reunidos en el ’54 Congreso de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición’ (SEEN), que se está celebrando estos días en Granada y en el que se ha presentado el estudio ‘di@betes’. Una obesidad a la que cada vez se le atribuyen los desarrollos de algunos tipos de cáncer.

Diabetes y cáncerz

Tanto la diabetes como el cáncer son enfermedades muy frecuentes y ambas están influenciadas por múltiples factores, unos genéticos y otros ambientales, estos últimos actuando durante años, por lo que es difícil estudiar de forma aislada sus relaciones y concretar en qué situaciones esta relación es significativa. “Las hipótesis que se centran en la diabetes como causa del aumento de ciertos tipos de cáncer consideran varios aspectos”, ha añadido López de la Torre.

“Por un lado, el aumento de los niveles plasmáticos de insulina (hiperinsulinemia) que acontece desde años antes de ser diabéticos y en los primeros estadíos de la diabetes tipo 2. Por otro, la insulina y péptidos similares estimularían procesos metabólicos y proliferativos celulares que finalmente colaborarían al desarrollo del cáncer”.

Otras hipótesis atribuyen la predisposición a los niveles elevados de glucosa durante años y otras al mayor grado de inflamación del paciente diabético. Según el Jefe de la Unidad de Endocrinología del Hospital Clínico de Santiago de Compostela, Felipe Casanova, los kilos de más y el sedentarismo se convierten en un factor de riesgo añadido.


El estudio di@betes

En España, según el doctor Martín López de la Torre, coordinador del Grupo de Diabetes de la SEEN, el estudio ‘di@betes’ ha demostrado recientemente que la diabetes es más frecuente de lo que se pensaba con una prevalencia general de diabetes del 13,8 por ciento de la población mayor de 18 años, siendo desconocida para un 6 por ciento de la población, que asumen un riesgo sin ser conscientes de ello.

Este mismo estudio ha detectado también que la asociación con obesidad acontece en más de la mitad de los pacientes y con hipertensión arterial en más del 80 por ciento. Por ello, ha apostado no solo por un adecuado control de la diabetes, sino también el control de la obesidad y de otros factores de riesgo cardiovascular.

Se considera que casi la mitad de los pacientes no tienen controladas sus glucemias, la mayoría de los diabéticos tipo 2 siguen siendo obesos, muchos mantienen su hábito tabáquico, no cambian sus hábitos de vida hacia una dieta adecuada y aumento del ejercicio físico, y que apenas la mitad de ellos mantienen niveles de presión arterial y de lípidos en sangre adecuados”, ha argumentado.

Malos controles de la diabetes

Este experto ha indicado que los datos del estudio di@betes revelan que el 60 por ciento de estos pacientes no alcanza un control óptimo de la enfermedad. “Es decir, en el caso de la diabetes tipo 2, de los 246 millones de personas que la padecen en todo el mundo, en torno a 150 millones tienen un nivel de glucosa en sangre superior al objetivo”, ha agregado por su parte el doctor Javier Salvador, presidente de SEEN, quien ha advertido también destaca que “hasta el 40 por ciento de los años de vida perdidos en personas con diabetes son a consecuencia de los hábitos de vida no saludables causantes de trastornos que merman la salud”.

Respecto al control que aportan los últimos avances terapéuticos en la diabetes tipo 2 , el doctor Pedro Mezquita, coordinador del grupo de trabajo de diabetes mellitas de la SEEN, ha detallado dos nuevas vías de tratamiento en la diabetes tipo 2 “principalmente los tratamientos derivados del sistema incretina y los fármacos glucosúricos”.

“Ambos permiten intensificar el control metabólico, ayudando al paciente a conseguir el objetivo marcado”. Respecto a las diferencias con tratamientos anteriores, el doctor Mezquita afirma sobre los agonistas del receptor GLP-1 que “su riesgo de hipoglucemia, o bajada brusca de glucosa en sangre es muy bajo y que inducen pérdida ponderal de peso y mejoran otros aspectos, como la tensión arterial o los lípidos sanguíneos”.




La diabetes y el cáncer, una relación  más directa de lo que parece

lunes, 26 de junio de 2017

Pasear un perro ayuda a los mayores a cumplir las recomendaciones de ejercicio físico

  • Las personas que, cumplidos los 65, sacan a pasear un perro dedican todos los días una media de 22 minutos adicionales a caminar
Quien tiene un amigo, tiene un tesoro. Y no es necesario que este amigo tenga que ser, obligatoriamente, humano. También puede ser una mascota. Por ejemplo, un perro. Y es que los canes –como otras mascotas– nos ayudan, en la medida de lo posible, a no sentirnos solos. Y además, nos impulsan –o según el caso, nos obligan– a hacer ejercicio. Un aspecto a tener muy en cuenta dado que el sedentarismo es uno de los principales factores de muerte y mortalidad prematura. Pero, el ejercicio que supone sacar al perro, propio o ajeno, de casa, ¿tiene alguna trascendencia a nivel de salud? Pues sí. De hecho, un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Glasgow Caledonia (Reino Unido), muestra que pasear al perro es suficiente para que las personas mayores cumplan con las actuales recomendaciones de actividad física.

Como explica Nancy Gee, co-autora de esta investigación publicada en la revista «BMC Public Health», «nuestros resultados indican que la tenencia de un perro puede jugar un papel muy importante a la hora de alentar a los mayores a caminar más».

¿Mayor longevidad?

Para llevar a cabo el estudio, los autores monitorizaron durante tres semanas la actividad física y el comportamiento sedentario de 86 personas que ya habían cumplido o superado los 65 años, 43 de las cuales eran propietarias de perros. Concretamente, los autores evaluaron el tiempo dedicado por los participantes a caminar, los periodos en los que permanecían sentados y el número de veces en los que se sentaban –y durante cuánto tiempo.

Como indica Philippa Dall, directora de la investigación, «nuestro trabajo muestra que las personas mayores de 64 años que tienen un perro dedican cada día una media de 22 minutos adicionales a caminar, lo que supone un extra de 2.760 pasos diarios frente a los no propietarios de estos animales. Al cabo de una semana, este tiempo adicional dedicado a caminar puede por sí mismo ser suficiente para cumplir con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de realizar al menos 150 minutos de actividad física moderada a vigorosa».

  •     Las personas mayores de 64 años que tienen un perro dedican cada día una media de 22 minutos adicionales a caminar (Philippa Dall)

Es más; los resultados también mostraron que los participantes que sacaban a los perros, propios o ajenos, tenían una menor tendencia a buscar asiento, si bien el tiempo total que pasaban sentados no difería significativamente del de los mayores que no paseaban a estos animales.

Sea como fuere, refiere Nancy Gee, «nuestro estudio ofrece una visión de cómo el hecho de tener una mascota ayuda a la gente mayor a que alcance niveles más altos de actividad física o mantenga sus niveles de ejercicio durante un mayor periodo de tiempo, lo que podría mejorar sus perspectivas de una mejor calidad de vida, mantener o mejorar su capacidad cognitiva y, quizás, aumentar su longevidad».

Propio o compartido

Y exactamente, ¿por qué los mayores propietarios de perros son, como muestra esta investigación, más activos? Pues según apuntan los propios autores, no puede saberse, dado que su estudio es de los denominados ‘observacionales’ y no permite extraer conclusiones del tipo ‘causa y efecto’. Sin embargo, y aunque no cuente con el aval científico del estudio, no parece descabellado sugerir que tener un perro estimula –u ‘obliga’– a sus dueños a tener que salir a caminar junto a sus mascotas.

Tal es así que, como concluyen los investigadores, «los médicos podrían alentar el tener un perro o compartir su cuidado para motivar a las personas mayores a ser físicamente más activas».


Sacar el perro a pasear, una forma de hacer salud

jueves, 15 de junio de 2017

Interrumpir solo dos semanas la práctica de ejercicio aumenta el riesgo de muerte prematura

La práctica de ejercicio físico es buena, muy buena, para la salud. No en vano, infinidad de estudios han demostrado que las personas físicamente activas tienen una mayor esperanza de vida al reducir su riesgo de desarrollo de enfermedades muy graves y potencialmente mortales, caso entre otras de las cardiovasculares o de numerosos tipos de cáncer. Pero cuidado: para que sea beneficioso, no se trata tanto de ser vehemente como de ser constante. Y es que por muy vigoroso que sea, de nada servirá este ejercicio si no se practica con regularidad. De hecho, un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Liverpool (Reino Unido) muestra que los jóvenes completamente sanos que interrumpen su actividad física durante únicamente dos semanas experimentan, además de una pérdida de masa muscular, cambios metabólicos que aumentan, y mucho, la probabilidad de sufrir patologías crónicas –entre otras, enfermedades cardiovasculares y diabetes– y, por ende, de morir prematuramente.

Como explica Dan Cuthbertson, director de esta investigación presentada en el marco del Congreso Europeo de Obesidad 2017 celebrado recientemente en Oporto (Portugal), «nuestro día a día de actividad física es clave para evitar las enfermedades. La gente debería evitar permanecer sentada durante largos periodos de tiempo».

Sobre todo sin pausa

Las evidencias sobre las bondades del ejercicio físico son tan numerosas como contundentes. Y, asimismo, también es bien conocido que la falta de actividad física es un factor de riesgo independiente de obesidad, de una mala salud metabólica y de un deterioro musculoesquelético acelerado. Pero, ¿qué sucede cuando este ejercicio y su ausencia se alternan? Pues la verdad es que poco se sabe al respecto.

Con objeto de responder a esta pregunta, los autores analizaron el efecto que tiene tomarse un ‘descanso’ de 14 días sobre los factores de riesgo asociados a las enfermedades cardiometabólicas. Y para ello, contaron con la participación de 28 adultos sanos que, con una edad promedio de 25 años, sin sobrepeso y físicamente activos –caminaban un mínimo de 10.000 pasos diarios–, se sometieron a distintas pruebas clínicas durante su práctica de ejercicio habitual y tras la suspensión de la misma durante dos semanas.

  •     La gente debería evitar permanecer sentada durante largos periodos de tiempo (Dan Cuthbertson)

Concretamente, se solicitó a los participantes que redujeran en un 80% su actividad física, lo que conllevó una disminución muy significativa del tiempo dedicado al ejercicio –de 161 minutos diarios a tan solo 36– y un incremento igualmente notable del periodo en que permanecían sentados o tumbados –129 minutos diarios más.

Concluido el descanso de 14 días, los resultados mostraron cambios muy significativos en la composición corporal, incluida la pérdida de masa muscular y el aumento de la grasa corporal total. Además, esta grasa tendió a acumularse en la zona abdominal, aumentando así el riesgo de desarrollo de enfermedades crónicas.

Es más; la capacidad cardiorrespiratoria de los participantes se vio notablemente mermada, por lo que no fueron capaces de correr las distancias que recorrían antes de la ‘pausa’; y la función mitocondrial, parámetro que revela la capacidad para regular la energía y recuperarse tras el ejercicio, también decayó.

Como destaca Dan Cuthbertson, «en nuestro grupo de jóvenes sanos físicamente activos y que seguían las recomendaciones sobre ejercicio recogidas en las guías, el incremento de un hábito sedentario durante solo 14 días conllevó pequeñas pero significativas reducciones en su forma física que estuvieron acompañadas de una pérdida de la masa muscular y de una ganancia de grasa corporal. Unos cambios que pueden dar lugar a enfermedades metabólicas crónicas y a una mortalidad prematura».

Mejor a diario

Y estos perjuicios acumulados en tan solo dos semanas, ¿deben atribuirse exclusivamente a la ausencia de actividad física? Pues sí, dado que los autores controlaron estrictamente la dieta de los participantes para asegurar que era totalmente similar a la seguida antes del periodo de descanso.

En definitiva, y en aras de garantizar sus beneficios asociados para nuestra salud, debe practicarse ejercicio todos los días –o casi todos los días.

Como concluye Dan Cuthbertson, «nuestros resultados enfatizan la importancia de mantenerse físicamente activo y llaman la atención sobre las peligrosas consecuencias que derivan de un comportamiento sedentario continuo».



Mantenerse activo es esencial para mantenerse vivo

jueves, 2 de marzo de 2017

El ejercicio físico es más eficaz que los fármacos para paliar la fatiga asociada al cáncer

El ejercicio y los tratamientos psicológicos son las intervenciones más eficaces para reducir una sensación de fatiga que, por el contrario, no se ve mejorada con ningún fármaco

La fatiga es uno de los síntomas más comunes asociados al cáncer. No en vano, el cansancio constituye uno de los principales efectos secundarios de los tratamientos, ciertamente agresivos, que se emplean para combatir el tumor. El resultado es que, por ejemplo, hasta una tercera parte de las supervivientes de cáncer de mama siguen padeciendo una fatiga de grado moderado-severo incluso una década después de haber concluido sus terapias. Y una vez aparece esta sensación de cansancio, ¿qué hacen los pacientes para paliarla? Pues básicamente, tomar unos fármacos que, por lo general, no inducen ningún beneficio. Sin embargo, como muestra un estudio llevado a cabo por investigadores del Centro Médico de la Universidad de Rochester (EE.UU.), hay una intervención para aliviar esta fatiga que, además de eficaz, es muy sencilla y barata: hacer ejercicio.

Como explica Karen Mustian, directora de esta investigación publicada en la revista «JAMA Oncology», «cuando un paciente con cáncer tiene problemas de fatiga, debería considerar darse un paseo de 15 minutos en lugar de tomar más tazas de café, echarse una siesta o buscar una solución farmacológica. Se trata de un concepto muy simple, pero muy difícil de asumir por los pacientes y la comunidad médica porque se trata de una intervención que no ha sido considerada como primordial en el pasado. Pero nuestro estudio ofrece a los médicos un método valioso para aliviar la fatiga asociada al cáncer».

Mejor caminar que medicarse

Para llevar a cabo su revisión o ‘metanálisis’, los autores analizaron los resultados de 113 ensayos clínicos llevados a cabo con más de 11.000 pacientes oncológicos con el objetivo de evaluar el efecto de distintos tratamientos e intervenciones sobre la fatiga asociada al cáncer. La mayoría de los participantes –cerca de la mitad– incluidos en estos trabajos eran mujeres con cáncer de mama, si bien hasta una decena de los mismos se realizaron exclusivamente con varones.

Los resultados mostraron que el ejercicio físico, tanto aeróbico como anaeróbico, se presenta como la intervención más efectiva para reducir la fatiga asociada al cáncer. Y asimismo, que las intervenciones psicológicas, caso de aquellas para cambiar los comportamientos personales o promover la aceptación de la enfermedad, tuvieron una eficacia prácticamente similar a la de la actividad física. Entonces, ¿es posible que la mejor forma para hacer frente a este cansancio sea combinar el ejercicio con las intervenciones psicológicas? Pues sí. Lo que pasa es que no está muy claro cómo hacerlo.

"Los fármacos que se administran para la fatiga, si bien son continuamente prescritos, no funcionan demasiado bien" Karen Mustian

Como indican los autores, «los estudios en los que se combinó la actividad física con las terapias psicológicas ofrecieron unos resultados dispares, por lo que no estamos seguros de cuál es la mejor manera de combinar estas intervenciones para hacerlas más efectivas».

Y en este contexto, ¿qué pasó con los tratamientos farmacológicos? Pues que, simple y llanamente, no funcionaron y los pacientes no vieron reducida su sensación de fatiga. Es el caso, entre otros, del modafinilo, estimulante generalmente utilizado para tratar la narcolepsia, y del metilfenidato, comúnmente empleado en el tratamiento del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

Como refiere Karen Mustian, «los estudios publicados confirman que estos fármacos, si bien son continuamente prescritos, no funcionan demasiado bien. Los pacientes con cáncer ya se ven abocados a tomar un gran número de medicamentos que conllevan riesgos y efectos secundarios. Por tanto, cada vez que se pueda restar un fármaco del conjunto se logrará, por lo general, un beneficio para el paciente».

Supervivencia comprometida

El abordaje de la fatiga debe suponer uno de los principales objetivos del tratamiento de todo paciente oncológico. Y es que como recuerdan los autores, «esta fatiga, que se presenta como el efecto secundario más común durante y tras el tratamiento del cáncer, es muy diferente de sentirse crónicamente cansado. Se trata de una sensación de abatimiento que no se alivia con el descanso y el sueño y que puede persistir durante meses, cuando no años».

De hecho, como concluye Karen Mustian, «la fatiga asociada al cáncer podría ser el resultado de un estado inflamatorio crónico inducido por la enfermedad o por los tratamientos. Y lo que es más preocupante aún, esta fatiga puede reducir las posibilidades de supervivencia de los pacientes al disminuir la probabilidad de que complete sus tratamientos».


El ejercicio es la mejor medicina contra la fatiga