Asociación Barcelonesa de Laringectomizados: Radioterapia
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miércoles, 29 de junio de 2022

Tratamientos del cáncer garganta

El tratamiento del cáncer de laringe varía en función del estadio del tumor en la laringe, de la localización del mismo (glotis, supraglotis o subglotis) y de las preferencias del paciente. 

Si bien el objetivo fundamental de un tratamiento es eliminar el cáncer, preservar la función de los órganos afectados también es muy importante, ya que el tratamiento podría afectar a la calidad de vida de los pacientes. Por ello, es muy importante llevar a cabo un manejo multidisciplinar de esta enfermedad, con la participación de múltiples especialistas.

Existen 3 opciones principales de tratamiento para el cáncer de laringe:

  • Radioterapia 
  • Cirugía
  • Quimioterapia.

Para tratar el cáncer de laringe se puede utilizar una de estas terapias o una combinación de ellas. La cirugía y la radioterapia son los tratamientos más frecuentes. Es posible utilizar quimioterapia antes de la radioterapia y/o cirugía, o durante estas, para aumentar la posibilidad de destruir las células cancerosas.

¿Qué opciones de tratamiento existen?

La cirugía radical de la laringe o  laringectomía total,  tiene como secuela la pérdida permanente del habla así como la respiración a través de un orificio que comunica directamente con la tráquea o traqueostoma.

Una vez planteadas las distintas opciones de tratamiento debe ser el paciente el que debe elegir la mejor opción siempre que esto sea posible.

Cirugía

Aunque es posible que se tenga que realizar la extirpación de la laringe (laringectomía), en la actualidad se realizan con más frecuencia cirugías conservadoras para preservar la voz.

Cuando el cirujano te recomiende este tratamiento, seguramente te explicará con profundidad los detalles del mismo. Este es un buen momento para que preguntes y expreses todas tus dudas. Disponer de la suficiente información evita la aparición de temores infundados. 

Dependiendo de la situación de cada enfermo, existen diferentes opciones y técnicas de tratamiento quirúrgico:

  • Laringectomía total: Se extirpa toda la laringe. Es una cirugía mutilante ya que va asociada a traqueostomía permanente y a pérdida de la voz (se extirpan las cuerdas vocales).
  • Cordectomía: Consiste en la extirpación únicamente de la cuerda vocal afecta. Puede ser abierta o con láser. 
  • Laringectomía supraglótica: Consiste en extirpar la supraglotis. Preserva las cuerdas vocales y puede no necesitar traqueostomía permanente. Tiene la ventaja de que preserva la voz.
  • Linfadenectomía: Es la extirpación de los ganglios linfáticos de la zona del cuello. Dependiendo de la localización del tumor, el riesgo de afectación de los ganglios del cuello puede variar. En los tumores supra y subglóticos es frecuente esta afectación por lo que se suele llevar a cabo la linfedenectomía. Se conoce con el nombre de disección ganglionar cervical. En los cánceres de glotis, no se afectan los ganglios por lo que no es preciso realizar este tipo de cirugía. 
  • Cirugía con láser: En los últimos años la cirugía mediante láser de CO2 se ha convertido en una herramienta muy útil para los tumores pequeños, confinados a las cuerdas vocales, con la ventaja de no necesitar traqueostomía y con una recuperación más precoz tras la cirugía.

Efectos secundarios de la laringectomía

La laringectomía, como ocurre en la mayoría de las intervenciones quirúrgicas, no está exenta de complicaciones y de efectos adversos, los cuales pueden presentarse con mayor o menor frecuencia tras la intervención. Habitualmente, suponen un problema grave para el paciente, afectando su calidad de vida. 

Molestias asociadas a la intervención

  • Dolor en la zona de la intervención: Cuando te despiertes de la anestesia, es normal que sientas dolor en la zona de la intervención. Generalmente, el cirujano dejará pautados fármacos que te aliviarán. Si el dolor no cede es importante que lo comentes con el personal de enfermería o con el médico cuando te visite unas horas después de la cirugía. El dolor, en este caso, no indica problemas de recuperación sino simplemente que hay una herida. 
  • Molestias por sonda nasogástrica: También supone importante fuente de incomodidad el hecho de que el paciente requiera tener puesta una sonda nasogástrica durante un tiempo tras la cirugía. 
  • Traquestomía: En algunas ocasiones la cirugía del cáncer de laringe hace que el enfermo requiera la realización de una traqueostomía, orificio que comunica la tráquea con el exterior, y que se encuentra en la parte inmediatamente superior del esternón. 
  • Afonía y disfonía: Una secuela importante de la laringectomía y de la cirugía conservadora es la pérdida de la voz en el primer caso (afonía) o la alteración de la misma (disfonía) en la segunda. Esta secuela supone una alteración de la calidad de vida de los pacientes, ya que los enfermos que precisan este tipo de cirugía necesitan una posterior rehabilitación funcional. Tienen que aprender, no sólo los cuidados del traqueostoma (así se llama el orificio), sino que también necesitan aprender a comer y a hablar de nuevo (ya que requirieron la extirpación de las cuerdas vocales). 

Cuidados después de una cirugía de laringe

El cirujano te explicará con profundidad los detalles de la cirugía. Este es un buen momento para que preguntes y expreses todas sus dudas. Te indicará los cuidados de fisioterapia que sean precisos en cada caso y las ayudas que puedan necesitar. 

Los efectos secundarios y molestias son las que presentan la mayoría de los procedimientos quirúrgicos. 

Los cuidados para el dolor y la higiene de la herida serán indicados a cada paciente por parte del personal sanitario en el hospital. 

Quizá lo más destacado en estos casos sea la alteración anatómica y estética; así como las infecciones que son muy frecuentes en esa zona.


Radioterapia para el cáncer de laringe

La radioterapia se puede emplear como tratamiento único o en combinación. Se puede administrar antes de la intervención para disminuir su tamaño y facilitar la cirugía, o después de la misma, para consolidar el tratamiento.

Asimismo, se puede administrar con la quimioterapia para potenciar sus efectos (quimioirradiación).

Opciones de radioterapia 

El tratamiento con radioterapia siempre es individualizado, es decir, cada enfermo tendrá su tratamiento específico y distinto al de otro paciente, dependiendo de la localización y extensión de la enfermedad.

Según la finalidad con que se emplee, la radioterapia puede ser curativa o paliativa.

Dependiendo de la localización, y sobre todo de la fase en la que se encuentre la enfermedad, puede ser un tratamiento con finalidad curativa, sobre todo en etapas iniciales. Suele dar buenos resultados para los cánceres localizados en la glotis.

En general, la radioterapia en el cáncer de laringe, tiene distintas aplicaciones:

  • Como único tratamiento en los tumores localizados en una cuerda vocal (T1 y T2) sustituyendo a la cirugía con similares resultados.
  • Como tratamiento complementario de los tumores resecados por completo pero con los márgenes afectados y los ganglios cervicales analizados positivos.
  • Formando parte de un tratamiento combinado con quimioterapia en aquellos tumores en los que no se puede plantear la cirugía como primera opción.
  • Salvo para los tumores de glotis, suele ser necesario casi siempre que el tratamiento comprenda todo el cuello.

El tratamiento de radioterapia suele durar entre dos y siete semanas, dependiendo de la dosis que se administre y del número total de sesiones.

Diariamente, cada sesión dura sólo unos minutos (quince aproximadamente).

Quimioterapia

La quimioterapia es una de las modalidades terapéuticas más empleadas en el tratamiento del cáncer. Su objetivo es destruir, empleando una gran variedad de fármacos, las células que componen el tumor con el fin de lograr la reducción o desaparición de la enfermedad.

Un régimen o programa de quimioterapia, por lo general, consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un período de tiempo determinado. Un paciente puede recibir 1 fármaco por vez o combinaciones de diferentes fármacos al mismo tiempo. Existen múltiples esquemas que se utilizan en esta enfermedad, muchos de ellos utilizando cisplatino como el agente más frecuente.

El uso de estos esquemas de quimioterapia para el cáncer de laringe, se puede usar antes de la cirugía, radioterapia, o ambas, denominándose entonces terapia neoadyuvante.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen de la persona y de la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, náuseas y vómitos, caída de cabello, pérdida del apetito, diarrea, sequedad en la boca, pérdida de la audición y llagas abiertas en la boca que pueden derivar en infecciones.


En los últimos años, se han introducido nuevas alternativas terapéuticas.

La terapia dirigida es un tratamiento que apunta a los genes o a las proteínas específicos del cáncer, o a las condiciones del tejido que contribuyen al crecimiento y a la supervivencia del cáncer. Este tipo de tratamiento bloquea el crecimiento y la diseminación de las células cancerosas y, a la vez, limita el daño a las células sanas. El cetuximab  es un tratamiento dirigido aprobado para el uso combinado con la radioterapia para el cáncer de cabeza y cuello localizado y también está aprobado para el uso con la quimioterapia para el tratamiento de pacientes con cáncer metastásico (vea a continuación).

La inmunoterapia, diseñada para estimular las defensas naturales del cuerpo a fin de combatir el cáncer, también ha demostrado utilidad en esta enfermedad, y la agencia europea del medicamento ha aprobado el uso de nivolumab y pembrolizumab para el tratamiento de pacientes con carcinoma de células escamosas metastásico o recurrente después de que una quimioterapia con un fármaco basado en platino haya dejado de funcionar.

Asociación Española Contra el Cáncer


Existen varias formas de tratar el cáncer de laringe



Fuente: Tratamientos del cáncer de garganta (Asociación Española Contra el Cáncer, 2021). Recuperado el 29/06/2022 de https://www.contraelcancer.es/es/todo-sobre-cancer/tipos-cancer/cancer-laringe/tratamientos

miércoles, 20 de febrero de 2019

Cuida tu imagen, te sentirás mejor

Generalmente, cuando nos referimos a las repercusiones físicas del cáncer o sus tratamientos, pensamos en el cansancio y debilidad, malestar gástrico, náuseas, etc.
Los tratamientos oncológicos producen efectos secundarios que pueden afectar a la piel, al pelo y al aspecto general, que si bien no son clínicamente tan importantes, sí lo son para nuestro bienestar general.

La piel 

Cuidarnos la imagen es positivo
Es posible que debido a los tratamientos oncológicos, tu piel sufra algunos cambios. Aunque los efectos secundarios variarán en función del tipo de tratamiento, de forma general pueden aparecer sequedad, manchas o irritaciones cutáneas.
Es importante que tengas presente que éstas alteraciones, en su mayoría, son transitorias, y que pueden mejorar teniendo en cuenta algunos consejos.
Efectos de la quimioterapia
Aunque hay que saber que estos efectos secundarios varían en función del tipo de quimioterapia, y que no tienen por qué aparecer en todos los casos, puede aparecer sequedad en la piel. Si es así, es importante reponer la humedad.
Para la limpieza utiliza diariamente agua templada y jabones suaves (con ph neutro).
Con respecto a la hidratación, conviene intensificarla. Para ello:
  • Bebe mucho agua.
  • Utiliza cremas hidratantes o aceites corporales.
  • Utiliza productos que no contengan alcohol  (precaución con los perfumes).

Durante el tratamiento con quimioterapia la piel está más frágil y se deben tener precauciones especiales
  • Ten cuidado al rascarse o frotarse la piel con las manos, cepillo o esponja.
  • Al secar la piel, es aconsejable no frotarla demasiado.
  • Depilarse con maquinilla eléctrica disminuye el riesgo de irritación y cortes. Conviene evitar los depiladores químicos (por ej. cremas).
  • No es conveniente hacer limpieza de cutis. Si quieres someterse a estos tratamientos, consulta antes con su médico.
  • Está totalmente desaconsejado cualquier tipo de “peeling”, tanto facial como corporal.
  • Si te salen manchas (cuando es debido a la quimioterapia suele afectar a las zonas de roce y los pliegues cutáneos) no debes usar cremas despigmentantes sin hablar antes con el médico.

Para prevenir o reducir las manchas, lo más importante es no exponerse al sol o tener especial precaución, al menos los meses posteriores al tratamiento.
Respecto a las irritaciones en la piel producidas por la quimioterapia, pueden aparecer en cualquier zona del cuerpo, aunque suelen aparecer más frecuentemente en las palmas de las manos o plantas de los pies. La mayoría de las veces desaparecen solas al terminar el tratamiento y no necesitan una atención especial.

Recuerda que la mayoría de estos efectos son temporales y que pasado un tiempo desaparecerán.

Efectos de la radioterapia
Las alteraciones en la piel producidas por la radioterapia se limitan a la zona irradiada.
Este tratamiento puede provocar alteraciones a lo largo del tratamiento muy similares a una quemadura solar. Tras dos o tres semanas de tratamiento, aparece una coloración rojiza (se llama eritema) en la zona donde se reciben las radiaciones.
Las alteraciones en la piel producidas por la radioterapia se limitan a la zona irradiada.
Este tratamiento puede provocar alteraciones a lo largo del tratamiento muy similares a una quemadura solar. Tras dos o tres semanas de tratamiento, aparece una coloración rojiza (se llama eritema) en la zona donde se reciben las radiaciones.
La zona radiada se deberá proteger totalmente del sol al menos durante un año tras el tratamiento.
Evita la depilación en la zona irradiada. Conforme vaya avanzando el tratamiento verás que el vello de esta zona va debilitándose poco a poco hasta llegar a desaparecer. La realización de tatuajes en la zona radiada está contraindicada siempre.

Caída del cabello 

La caída total del cabello es uno de los síntomas que aparecen más frecuentemente (aunque no en todos los casos) como consecuencia del tratamiento oncológico, llegando a provocar en ocasiones un importante malestar psicológico.
En el caso de la quimioterapia la caída del cabello se trata de un proceso reversible, el pelo volverá a crecer tras el tratamiento. Con la radioterapia dependerá de la dosis administrada, pero es habitual que el vello no vuelva a crecer en la zona radiada. Habla con tu médico y pregúntale si en tu caso se te caerá o no el pelo.
En caso de que la caída sea parcial, cuando el pelo se debilita, empieza a cuidarlo. Al igual que ocurre con la piel, la limpieza e hidratación son muy importantes.
Si debido a los tratamientos se te va a caer el pelo, y según la experiencia de otras personas que han pasado por esta situación, lo mejor es cortárselo cuanto antes. Esto evita el impacto de encontrarse el pelo en la almohada o en el peine. 
Las pelucas son la alternativa más habitual ante la caída del cabello, especialmente en las mujeres. Si eliges sutilizar una peluca, piensa que puedes optar entre varias propuestas:

La imagen ayuda a la autoestima
  • Mantener tu imagen de siempre: si esto es lo que quieres, házselo saber a un profesional para que te copie el corte, color, textura del pelo, etc. Esto actualmente es posible gracias a los avances en la confección del material de las pelucas, que dan la completa sensación de estar frente a un pelo natural, aunque no sea así. 
  • Dar un giro a tu imagen: si lo que te estás planteando es un cambio, coméntaselo al profesional adecuado y déjate asesorar por él. Seguramente el resultado puede ser asombroso al verte con una imagen renovada que no podía imaginar.

Debes saber que en la mayoría de las comunidades autónomas, los organismos públicos no financian este gasto, si bien hay una gran variedad de precio, sobre todo dependiendo de si son naturales o sintéticas. El precio de las pelucas sintéticas es de 150 € aproximadamente, sin embargo las pelucas naturales oscilan entre los 150 € y los 900 €.
En el caso de que decidas utilizar una peluca puedes acceder a ellas en las ortopedias, peluquerías y tiendas especializadas.

Pide asesoramiento a las personas que te atienden. 
Además de las pelucas, puedes utilizar gorros o pañuelos, por ejemplo. Por otro lado cada vez son más las mujeres que se sienten más cómodas sin utilizar ninguno de estos accesorios, así que si este es su caso, ¡adelante!

Caída de cejas, pestañas y alteraciones de las uñas 

Normalmente junto con la caída del cabello aparece la caída de las cejas, pestañas y el resto del vello corporal. También pueden producirse alteraciones en las uñas.
  • Cuando el pelo de las cejas se cae, puedes tratar de dibujártelas. 
  • Las pestañas también pueden caerse. Aunque existen pestañas postizas en el mercado, no son aconsejables, porque requieren de unos pegamentos que pueden dañarte el borde del párpado. Es mejor que, una vez más, consultes a un especialista. 
  • Las uñas se pueden debilitar, volverse quebradizas y agrietadas. También pueden aparecer unas líneas o bandas verticales. A veces se oscurecen. Protégelas cuando realices tareas domésticas como limpiar o fregar o cualquier otra actividad en la que las uñas puedan estar en contacto con sustancias que puedan resultar irritantes. No utilices cortacutículas ni otros utensilios que puedan producir cortes en la piel.

Y recuerda, ante cualquier duda, consulta con tu médico.



 
Cuidar la imagen ayuda a sentirse bien

jueves, 20 de septiembre de 2018

Aragón indemniza con 170.000 euros la muerte de un enfermo tras un diagnóstico erróneo de cáncer

El paciente sufría una peritonitis, pero el hospital Miguel Servet de Zaragoza determinó que padecía cáncer de colon

El Gobierno de Aragón ha indemnizado con 170.419 euros el fallecimiento de un paciente por una interpretación errónea de la infección que sufría, ya que fue diagnosticado de cáncer de colon cuando lo que padecía era una peritonitis fecaloidea y absceso intraperitoneal.

El hombre, con las iniciales A.T., de 54 años y vecino de Zaragoza, fue diagnosticado de cáncer de colon, con metástasis en el hígado, en el hospital Miguel Servet de Zaragoza y fue operado en agosto de 2016 para extirparle la parte anterior del recto.

Según explica en un comunicado el abogado de la Asociación Defensor del Paciente en Zaragoza, Ricardo Agóiz, a los pocos días de la intervención el paciente sufrió un fuerte dolor debido, según el diagnóstico del hospital, a un punto de sutura interno suelto que precisaba curas continuadas.

El paciente fue sometido a quimioterapia en diciembre de 2016 y eso afectó a su sistema de defensa frente a infecciones futuras. Aquel mismo mes el enfermo ingresó en el hospital por fuertes dolores, 37.8 grados de fiebre y leucocitosis (aumento de glóbulos blancos en sangre), lo que indicaba un principio de infección, en un paciente inmunodeprimido por la quimioterapia, pero se le diagnosticó hernia.

Como persistía la inflamación del vientre y el dolor, en enero de 2017 fue ingresado y operado por posible hernia ventral incarerada, aunque en el quirófano se identificó como absceso de pared y plastrón ileal (infección), lo que precisó, según dichas fuentes, una nueva intervención y se le apreció peritonitis fecaloidea difusa originada en el colon en gran cantidad. Eso provocó su fallecimiento.

Los familiares del paciente acudieron a la asociación El Defensor del Paciente y su abogado interpuso una reclamación de responsabilidad patrimonial ante el Gobierno de Aragón.

La inspección médica estableció que había existido una pérdida de oportunidad en el tratamiento del paciente, porque se habían interpretado erróneamente los síntomas del inicio de la infección en un paciente inmunodeprimido. Esa infección favoreció las complicaciones de peritonitis fecaloidea y absceso intraperitoneal posteriores, que fueron las causantes del fatal desenlace.

Por ese motivo, se estableció un porcentaje del 58% de oportunidades de haber sobrevivido, con una indemnización de 170.419 euros que ya han sido abonados por la aseguradora del Departamento de Sanidad del Gobierno de Aragón.


Los malos diagnósticos se pagan caros

jueves, 19 de julio de 2018

«La radioterapia moderna permite disminuir los efectos secundarios»

Entrevista al Dr. Leoncio Arribas, jefe de Servicio de Oncología Radioderápica de la Fundación IVO

El 60% de los pacientes con cáncer recibe radioterapia en algún momento de su evolución. Tras la cirugía, la radiación es el tratamiento que más influye en la curación del cáncer. El tratamiento radioterápico consiste en administrar energía en forma de radiación ionizante, capaz de matar las células malignas de los tumores, evitando la irradiación del tejido sano. Hay tres tipos de radiación: en primer lugar, la radioterapia externa -la radiación emitida por el aparato, llamado acelerador lineal-, que va de fuera a dentro del paciente; en segundo lugar, la radioterapia interna o braquiterapia, que introduce la radiación dentro del tumor o de la zona donde estaba el tumor; y, por ultimo, la radioterapia metabólica, en la que se administran fármacos radiactivos que, tras ser ingeridos por el paciente, la radiación se distribuye selectivamente en el órgano que se pretende irradiar. Dependiendo de cada caso, puede ser antes de operar, después de operar o bien sola o junto con tratamiento sistémico, en caso de no necesitar la cirugía. La radioterapia paliativa se utiliza siempre que se vea que pueda ser eficaz en tratar o prevenir un síntoma de un paciente oncológico.

-¿Qué efectos secundarios tiene?


-Distinguimos los efectos durante el tratamiento, principalmente son el cansancio, y la irritación de las mucosas y/o piel de las proximidades del tumor. En función de la localización del tumor, los efectos secundarios serán unos u otros. Los efectos tardíos, meses e incluso años después de haber finalizado la radioterapia La aparición de tratamientos de soporte nuevos, ayudan a que el paciente tolere mejor el tratamiento con radiaciones.

-¿Cuáles son los últimos avances en radioterapia oncológica?


-La incorporación de los nuevos avances tecnológicos del diagnóstico de la imagen y la informática en la planificación de la RT han contribuido a realizar una Radioterapia de alta precisión y personificada. Permitiéndonos realizar tratamientos de Radiocirugía no solo de los tumores cerebrales sino del resto del cuerpo -conocida como Radioterapia Estereotáctica Fraccionada-, con resultados muy satisfactorios, pudiendo ser una alternativa a tratamientos quirúrgicos, en tumores pequeños en los que la cirugía no puede realizarse.

-Imaginamos que para que la terapia sea efectiva, es importante la calidad de la máquina.


-No solo para la efectividad, esta radioterapia moderna nos permite disminuir esos efectos secundarios que antes citaba. Así mismo esa calidad nos permite aumentar el número de técnicas que podemos ofrecer a nuestros pacientes. Todo ello dentro de una cultura de seguridad. Los tratamientos ahora son más seguros y con menos complicaciones.

-¿Cuál es la mejor prevención para disminuir los factores de riesgo de contraer un tumor?

-La prevención se ha convertido en la mejor inversión en salud. Los consejos de hábitos de vida más eficaces en curar el cáncer son el abandono del tabaco, la moderación en el consumo de alcohol, y la realización de ejercicio o practica de deporte, como mínimo andar una o dos horas al día. Debemos seguir insistiendo en la dieta saludable, rica en frutas, legumbres y verduras frescas. Incorporar a nuestro menú semanal el pescado fresco, el aceite de oliva y los frutos secos crudos. Debemos limitar el consumo de la sal, azúcar, carnes procesadas, carne roja así como las bebidas azucaradas. Debemos evitar la obesidad y el sedentarismo, utilizar menos el ascensor e insisto andar al menos una hora al día. Conocido es el efecto perjudicial de una exposición solar prolongada, sobre todo desde las 11 a las 17 horas, favoreciendo tanto el envejecimiento de la piel como la aparición de tumores de la misma. Debemos promover la lactancia materna, no ya como medida protectora de nuestros lactantes, sino como medida profiláctica de la madre contra el cáncer de mama. La vacunación contra el virus del papiloma humano (HPV) en mujeres antes del inicio de las relaciones sexuales está haciendo desaparecer el cáncer de cuello uterino y otros cánceres como de orofaringe. Se ha demostrado la utilidad de la vacunación a los niños en la prevención del cáncer de orofaringe, tumores anogenitales y de pene, provocado por dicho virus. También, la vacunación contra la hepatitis B está disminuyendo la incidencia de un tipo de cáncer de hígado.


Los tratamientos ahora son más seguros y con menos complicaciones.

lunes, 23 de abril de 2018

¿Cómo es una sesión de radioterapia?

La radioterapia es uno de los tratamientos más incisivos en la lucha contra el cáncer y, además, no es tan agresiva como la quimioterapia. Técnicamente hablando, este tratamiento consiste en utilizar partículas u ondas de alta energía, como los rayos X o rayos gamma, entre otros, para eliminar o dañar las células cancerosas.

Además, a diferencia de la quimioterapia que ataca a todo el cuerpo, este tipo de tratamiento localiza su actuación directamente en la zona afectada, evitando posibles efectos nocivos contra el organismo.
 
Tipos de administración y objetivos

La radioterapia se puede aplicar de varias formas buscando siempre la mejor conexión del medicamento contra la enfermedad.
  •     Radiación externa. Una máquina especial dirige rayos de alta energía hacia el tumor. Este tratamiento es recibido durante el transcurso de muchas semanas y se realiza de manera ambulatoria en un centro de tratamiento u hospital.
  •     Radiación interna o braquiterapia. Se coloca una fuente de radiación dentro o cerca del tumor en el cuerpo.
  •     Radiación sistémica. Administración de medicamentos radiactivos por vía oral o por vena. El único problema es que estos medicamentos se expandirán por todo el cuerpo y no solo afectará a la zona afectada.
Este tratamiento no solo busca la erradicación total del cáncer, sino que posee otra serie de objetivos que a continuación se relatan.
  •     Reducir rápidamente el tamaño del posible tumor de etapa temprana
  •     Evitar que el cáncer regrese una vez se ha conseguido erradicarlo
  •     Reducir los síntomas de un cáncer en estado avanzado
Por último, sería acertado responder a dos preguntas que suelen rondar la cabeza del paciente o la familia antes de someterse a este tratamiento que, a pesar de ser menos agresivo que otros, también posee cierto riesgo.

La primera de ellas es si la radioterapia causa cáncer. Bien, el riesgo no es cero, pero la probabilidad es muy baja en comparación con los beneficios que se pueden adquirir a través de su administración. Si el médico la recomienda es por su bajo porcentaje de causa.

La segunda es si el cuerpo humano tratado con este procedimiento emitirá radiación tras el tratamiento. La respuesta es no, ya que el cuerpo no poseerá ninguna fuente de radiación implantada.




Una terapia no exenta de riesgos, pero muy beneficiosa contra el cáncer

viernes, 20 de abril de 2018

El 70% de los equipos de radioterapia en España tendrán más de 10 años en el 2020

  • Ningún centro público tiene aceleradores de protones, los equipos más modernos usados en otros países europeos.
En el año 2020, un 70% de los equipos de radioterapia de los hospitales españoles tendrán más de 10 años, por lo que deberán renovarse, y ningún centro público dispone aún de aceleradores de protones, los equipos más modernos con los que ya se hace radioterapia en otros países europeos.

Así lo han denunciado los responsables de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR), que participan desde hoy en el congreso de la Sociedad Europea de Radioterapia y Oncología (ESTRO), que se celebra en Barcelona hasta el próximo martes con la asistencia de 5.000 especialistas procedentes de 80 países.

Según el expresidente de la SEOR y secretario de la Sociedad de Oncología Clínica (SEOC), Pedro Lara, la situación del equipamiento en radioterapia oncológica en España ha mejorado considerablemente en los últimos años, especialmente gracias a la donación de la Fundación Amancio Ortega, que en el 2017 destinó 310 millones de euros en 290 equipos de última generación para diagnóstico y radioterapia.

Sin embargo, aún queda lejos de países europeos como Dinamarca, Suecia, Noruega, Bélgica y Holanda.

"Necesitamos un cambio de estrategia; para el 2020 el 70% de los equipos tendrán más de 10 años. Tenemos aceleradores que dan radiación, pero necesitamos equipos de alta tecnología y con alta precisión", ha avisado Lara.

"Inequidad según el lugar de residencia"

Este especialista también ha denunciado que existe inequidad en el tratamiento de pacientes según su lugar de residencia, ya que "tres de cada 10 pacientes aún no reciben un tratamiento indicado de radioterapia debido a falta de medios y personal en algunos centros españoles".

Según el presidente de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR), Carlos Ferrer, "la radioterapia está especialmente indicada en pacientes mayores; donde los tratamientos quirúrgicos no son tan recomendables. Teniendo en cuenta que alrededor del 65% de pacientes de cáncer tiene más de 60 años y un tercio más de 70, el tratamiento del cáncer del futuro pasa por la radioterapia".

Por eso, ha dicho, "es necesario que las diferentes administraciones públicas implicadas prevean y den respuesta a los recursos que se van a necesitar y tengan en cuenta que los equipos deben renovarse cada 10/12 años; es una tecnología muy sensible cuyo avance es esencial para el tratamiento del cáncer y que cada vez será más demandada".

La presidenta del Comité de Física en la Sociedad Europea de Radioterapia y Oncología de la ESTRO, Nuria Jornet, ha subrayado que en España aún no hay un acceso público a los aceleradores de protones, un tratamiento que sí existe en otros países europeos.

"Es un tratamiento en el que se emplean unas partículas, protones, que depositan toda su energía al final de su recorrido, quedando frenadas. La profundidad a la que quedan frenadas depende de su energía, lo que permite reducir la dosis de radiación en los tejidos cerca de los tumores, minimizando los efectos secundarios y mejorando la calidad de vida", ha detallado Jornet.

Según la oncóloga, estos tratamientos con protones son adecuados para algunos tumores pediátricos, oculares y de base de cráneo.

Los primeros tratamientos con protones datan de 1990 y los avances tecnológicos han permitido que esta tecnología (menor coste, equipos más compactos) se haya expandido exponencialmente en la última década (en Europa: 21 centros en funcionamiento, 13 en construcción y 9 proyectos aprobados).

Aumentará su uso
En España, existen dos proyectos en centros privados y, junto con Grecia y Portugal, es el único país de nuestro entorno donde no hay equipamiento público.

Según los especialistas, la radioterapia está indicada en la mitad de los tratamientos de cáncer y su uso aumentará un 16% en Europa en el 2025, por lo que los participantes en el congreso europeo de radioterapia abogan por mejorar la accesibilidad e incorporar esta técnica en tratamientos combinados por tratarse de una técnica "segura, precisa y poco invasiva" y que sólo supone el 5% del coste de tratamientos oncológicos.

Los profesionales han pedido una mayor planificación para abordar una creciente demanda de tratamientos en el futuro debido al envejecimiento de la población.

La radioterapia es la tercera pata de los tratamientos oncológicos, junto con la quimioterapia y la cirugía, y por eso "es esencial que la decisión sobre el tratamiento se realice en comités multidisciplinares en los que se evalúe la idoneidad o combinación de la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia", según Josep Maria Borràs, coordinador del Plan del Cáncer de Catalunya.

La radioterapia está indicada en más del 50% de los diagnósticos de cáncer, tiene un impacto moderado sobre la calidad de vida del paciente y se recomienda para las lesiones con un tratamiento local o regional.

Según los participantes en el congreso, la radioterapia permite la conservación de los órganos, especialmente en casos de cáncer de mama y laringe, y es de gran utilidad para tratar tumores avanzados, en metástasis y para ayudar a evitar la cronificación del dolor.


Una tecnología que necesitará renovarse en breve

miércoles, 4 de abril de 2018

Salud emplea por primera vez en La Rioja una técnica que evita la cirugía abierta en tumores de boca y faringe

  • El Servicio de Otorrinolaringología del Hospital San Pedro de Logroño ha llevado a cabo la primera intervención mínimamente invasiva de un tumor en la cavidad oral, concretamente en la amígdala, y cuyo abordaje hasta la fecha era mediante cirugía abierta. La consejera de Salud, María Martín, se ha reunido este miércoles con el equipo de facultativos y enfermeras que realizó la operación. El equipo médico explica a la consejera la intervención 

 El procedimiento, denominado cirugía transoral endoscópica mediante la utilización de ultrasonidos (TOUSS), consiste en la introducción a través de la boca del paciente de un video-endoscopio, para visualizar la lesión, y de un bisturí de ultrasonidos para extirparla. 

Se trata de una cirugía de mínimo abordaje, que permite a los cirujanos extirpar tumores benignos y malignos de la cavidad oral, accediendo a áreas pequeñas, y a menudo difíciles de alcanzar, de la boca y la faringe, lo que resulta una cirugía sin cicatriz en la cabeza o en el cuello. 

Martín ha animado a los profesionales a seguir incorporando al Sistema Público de Salud de La Rioja "técnicas y procedimientos cada vez menos agresivos por el gran beneficio que reporta al paciente, ya que se reducen los riesgos de la cirugía convencional, además de suponer una disminución de los tiempos de recuperación". 

Por su parte, la jefa de sección de Otorrinolaringología, Inmaculada Martínez-Torre, ha asegurado que, al tratarse de cirugía endoscópica, "esta técnica no deja cicatrices externas y evita la morbilidad de las incisiones, reduciendo de manera significativa el sangrado por el empleo del bisturí de ultrasonidos". 

Además, ha detallado que "se logra eliminar exclusivamente el tejido enfermo sin dañar el tejido sano". Para el paciente, el mayor beneficio es pasar un postoperatorio "con mínimas secuelas quirúrgicas", ha explicado. 

Martínez-Torre ha recalcado que "esta cirugía emplea un fibroscopio flexible que permite visualizar cualquier lesión, proporcionando a los facultativos una posición directa de las lesiones tumorales con lo que aumenta la precisión de la cirugía". 

Se estima que inicialmente una veintena de pacientes de La Rioja podrá beneficiarse cada año de esta nueva cirugía mínimamente invasiva. Su indicación depende de la localización del tumor, aunque se prevé que sea una terapia que amplíe indicaciones a otras localizaciones no sólo de la cavidad oral. 

TUMORES DE CABEZA Y CUELLO. 

Los tumores de cabeza y cuello representan un 4,2 % de todos los tumores. Existen algunas variaciones en cuanto a su frecuencia en distintas áreas geográficas, pero en Europa la localización más frecuente es la laringe, seguido de la orofaringe, cavidad oral y nasofaringe, si bien esta frecuencia está cambiando aumentando el cáncer de cavidad oral y orofaringe y disminuyendo el cáncer de laringe

Según el área de epidemiología ambiental y cáncer del Instituto Carlos III, se estima una tasa de incidencia global anual en España de aproximadamente 40 casos nuevos en hombres y aproximadamente 6 casos nuevos en mujeres por cada 100.000 habitantes, lo que implicaría la aparición de aproximadamente 120 casos nuevos de cáncer de cabeza y cuello al año en La Rioja. 

El tratamiento de los tumores de cabeza y cuello precisa habitualmente la utilización de una o la combinación de complejas cirugías, la administración de radioterapia externa o braquiterapia y la utilización de agentes quimioterápicos.


Hospital San Pedro de Logroño

martes, 18 de julio de 2017

Los peores enemigos del cáncer

Los nuevos tratamientos contra el cáncer están cambiando el sino de la batalla contra esta enfermedad, logrando mayores tasas de curación, de supervivencia y de calidad de vida de los pacientes

El cáncer no es una única enfermedad. Bajo este nombre se engloban más de 200 enfermedades. Actualmente es la segunda causa de mortalidad global y, de acuerdo con los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), fue responsable en 2015 de 8,8 millones de muertes. Es decir, cerca de uno de cada seis fallecimientos que se producen en el mundo es causado por el cáncer. Aproximadamente el 77% de los casos de cáncer se diagnostican en personas mayores de 55 años. En España, en ese mismo año se diagnosticaron 247.771 nuevos casos.

Sin embargo, los nuevos tratamientos contra el cáncer han cambiado el escenario: el porcentaje de pacientes con cáncer que sobrevive a día de hoy cinco años tras el diagnóstico es de un 70%, %, aunque las tasas de supervivencia pueden variar según el tipo de cáncer que se aborde. Gracias a la investigación biomédica, la mortalidad asociada a la gran mayoría de tumores y al cáncer en general se ha reducido de forma muy significativa en las últimas décadas. Los avances en el abordaje de las enfermedades oncológicas han posibilitado que en los últimos 30 años se hayan salvado más de cuatro millones de vidas solo en Europa.

Y aunque el número de muertes por cáncer crece cada año como consecuencia del aumento de la población y el progresivo envejecimiento poblacional, el porcentaje de pacientes que desarrollan un tumor y fallecen a causa del mismo es cada vez menor. La razón está directamente relacionada con los avances logrados en el campo de la investigación oncológica.

¿Cómo se trata el cáncer?

Básicamente, los distintos tipos de tratamiento frente al cáncer disponibles en la actualidad son:

Cirugía: la extirpación del tumor en el quirófano por un cirujano continúa siendo la base fundamental del tratamiento de la mayoría de los tumores.

Radioterapia: consiste en la utilización de radiaciones ionizantes para destruir las células malignas y hacer desaparecer el tumor o disminuir su tamaño.

Quimioterapia: consiste en la utilización de una serie de medicamentos que, denominados ‘citostáticos’, tienen la capacidad de inhibir la evolución de los tumores malignos restringiendo ciertos mecanismos bioquímicos específicos de la multiplicación de sus células, dificultando así el proceso de división. Estos fármacos constituyen un grupo heterogéneo de compuestos muy diversos que se utilizan de forma preferente, aunque no exclusiva, en el tratamiento del cáncer.

Terapias personalizadas: los avances en el campo de la biología molecular y el desarrollo de novedosas pruebas diagnósticas ha facilitado el desarrollo en las últimas dos décadas de terapias personalizadas –caso, entre otras, de las terapias biológicas y de las inmunoterapias– para muchos tipos de cáncer que han posibilitado una mejora de la esperanza y la calidad de vida de los pacientes.

El coste del cáncer

El abordaje del cáncer representa en torno al 6% del coste de toda la atención sanitaria en los países europeos. El coste de los fármacos antitumorales supuso en 2014 solo el 23% del gasto total de la asistencia sanitaria dedicada al cáncer en la Unión Europea. Es cierto que este porcentaje resulta ligeramente superior al registrado en 2010 –de un 20%–. Sin embargo, este incremento relativo no obedece a un aumento real en la inversión en medicamentos antitumorales, sino a una moderación del crecimiento e, incluso, a la caída de otros capítulos del gasto vinculado al cáncer, como la reducción del tiempo de hospitalización.

De hecho, y por lo que respecta al caso específico de España, el gasto en medicamentos innovadores contra el cáncer se ha mantenido estable desde 2009 hasta la actualidad en términos relativos –en torno a un 10% del gasto farmacéutico total–. Todo ello a pesar de, por una parte, el aumento de la incidencia de los distintos tipos de enfermedades oncológicas registrado en todos estos años y, por otra, la incorporación al arsenal terapéutico de 33 nuevos fármacos antitumorales en los últimos cuatro años.

Esfuerzo investigador

La incorporación al arsenal terapéutico de nuevos tratamientos antitumorales ha posibilitado que la mortalidad asociada al cáncer se haya reducido en hasta un 22,6% en menos de tres décadas –desde 1990 hasta la actualidad–. El porcentaje de pacientes con cáncer que sobrevive a día de hoy un mínimo de cinco años tras el diagnóstico se establece en un 70% –frente al 57% en el año 1990.

La razón para estos avances se encuentra en el esfuerzo investigador en el cáncer, que ha posibilitado que entre los años 2009 y 2016 se hayan aprobado en España 43 nuevos fármacos oncológicos –33 de ellos en los últimos cuatro años– con más de medio centenar de indicaciones. Además, en el momento actual están en marcha más de 3.000 proyectos de investigación para el tratamiento del cáncer.

    Entre los años 2009 y 2016 se han aprobado en España 43 nuevos fármacos oncológicos –33 de ellos en los últimos cuatro años– con más de medio centenar de indicaciones

Todo ello a pesar de que los procesos de investigación y desarrollo (I+D) de los fármacos antitumorales requieren, frente a los medicamentos para otras enfermedades, una media de 1,5 años adicionales dada la complicada naturaleza de las enfermedades oncológicas. No hay que olvidar que la investigación y desarrollo de un nuevo fármaco cuesta más de 2.400 millones de euros y supone un esfuerzo de entre 12 y 13 años de trabajo.

En España, el 37% de los ensayos clínicos que promueven tanto las entidades públicas como las compañías farmacéuticas se desarrollan en el ámbito de la Oncología –frente al 24% de la media europea–. Además, este porcentaje se eleva hasta el 50% cuanto se atiende en exclusiva a las investigaciones impulsadas directamente por la industria farmacéutica innovadora.


Los avances médicos están ganando la batalla al cáncer

lunes, 10 de julio de 2017

Hallan cómo lograr que los pacientes con cáncer reciban las dosis exactas de quimioterapia

El nuevo método permite una mejor estimación de la función renal, lo que posibilita un mayor ajuste de las dosis de los fármacos para mejorar su eficacia y seguridad

La quimioterapia constituye, junto a la cirugía y la radioterapia –y en espera de un mayor desarrollo de la inmunoterapia–, el tratamiento más comúnmente empleado para combatir el cáncer. Y es que a día de hoy contamos con fármacos muy eficaces para detener la progresión, cuando no directamente curar, distintos tipos de tumores. Pero cuidado: además de eficaces, estos fármacos quimioterápicos son altamente tóxicos para el organismo. De ahí la necesidad de que los tratamientos sean administrados en su justa dosis para cada paciente, sin pecar por exceso ni por defecto. Pero, ¿cómo se calcula esta dosis? Pues entre otras variables, en función de la tasa de filtración glomerular (TFG), esto es, la velocidad a la que los riñones filtran la sangre, lo cual no resulta nada fácil. De ahí la importancia de un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), en el que se muestra un modelo para una estimación mucho más precisa de la función renal –o lo que es lo mismo, de la TFG– en los pacientes oncológicos para, así, ajustar en mayor medida las dosis de los fármacos y mejorar tanto la eficacia como la seguridad de la quimioterapia.

Como explica Tobias Janowitz, director de esta investigación publicada en la revista «Journal of Clinical Oncology», «la función renal, estimada como TFG, se evalúa en prácticamente todos los pacientes oncológicos y su valor influye en muchas de las decisiones terapéuticas. Sin embargo, desconocemos cuál es la mejor manera de medir este valor en los pacientes oncológicos. Dada la importancia de esta medida en la práctica clínica habitual, creemos que es necesario ofrecer un modelo basado en la evidencia para su cálculo en este contexto».

Dosis más precisas

Los riñones llevan a cabo un gran número de funciones vitales para el organismo, caso de la producción de vitamina D, de la regulación de la presión sanguínea y de la filtración de los deshechos y toxinas fuera de la sangre. Pero, ¿por qué es tan importante la determinación de la TFG en los individuos con ciertas patologías, caso de un cáncer? Pues porque la función renal puede indicar cómo está progresando la enfermedad, si el tratamiento está teniendo un efecto pernicioso sobre algunas de las funciones claves del organismo, o si es seguro o no prescribir un fármaco a una dosis concreta. Un aspecto este último que cobra una enorme importancia en el caso de los pacientes con cáncer. El problema es que medir la TFG es ‘técnicamente’ difícil, y muchos médicos utilizan métodos que pueden resultar altamente imprecisos.
  •  Demasiada quimioterapia puede ser tóxica e, incluso, amenazar la vida del paciente, pero una dosis demasiado baja puede ser inefectiva (Edward Williams)
Como indica Edward Williams, co-autor de la investigación, «la exactitud en la dosificación de la quimioterapia es muy importante. Demasiada quimioterapia puede ser tóxica e, incluso, amenazar la vida del paciente. Pero una dosis demasiado baja puede ser inefectiva frente al cáncer. Nuestro modelo ayudará a los médicos a calcular las dosis de quimioterapia de forma más precisa y, por ende, a reducir el riesgo de toxicidad o de fracaso terapéutico».

Concretamente, el nuevo estudio describe un nuevo y mejor método para estimar la TFG. Y para ello, los autores han tenido en cuenta los datos registrados de más de 2.500 pacientes y se han centrado específicamente en la precisión de la dosificación de la quimioterapia, sobre todo el con el fármaco ‘carboplatino’, comúnmente empleado en el tratamiento de diversos tipos de tumores –entre otros, pulmonares, de ovario y de mama.

Y este método de medición de la función renal, ¿realmente funciona? Pues sí, y bastante bien. Como muestran los resultados, el nuevo modelo disminuye notablemente la probabilidad de dosificación incorrecta del carboplatino. Y es que mientras los métodos que se utilizan a día de hoy provocan que más de un 20% de las dosis administradas a los pacientes sean ‘inadecuadas’, el nuevo modelo reduce este riesgo de error a un 11,7%.

Accesible y gratuito

Como refiere Helena Earl, co-autora de la investigación, «creemos que esta herramienta basada en una metodología exigente podría tener un efecto positivo en la atención de un gran número de pacientes con cáncer. Esta es la razón por la que hemos hecho que sea gratuita y fácilmente accesible».

De hecho, el método de evaluación de la TFG, que próximamente será evaluado en pacientes con otras enfermedades no oncológicas, ya se encuentra disponible en internet para su uso clínico.

Como concluye Peter Johnson, director clínico de Cancer Research UK, organismo británico dedicado a la investigación del cáncer y participante en la financiación de este estudio, «los fármacos quimioterápicos son muy potentes, por lo que contar con la dosis correcta supone una enorme diferencia sobre cómo son de efectivos y sobre cómo podemos evitar efectos secundarios innecesarios. Este método para medir cómo están funcionando los riñones del paciente y cómo de rápido dejan el organismo los fármacos como el carboplatino puede ayudar a que los tratamientos sean más precisos y ajustados para cada caso individual».


Un método innovador para ajustar la dosis de quimioterapia

viernes, 9 de junio de 2017

Cómo hacer que el cáncer no sea mortal

  • Los expertos reunidos en el mayor congreso de oncología del mundo creen que las combinaciones de fármacos pueden detener el progreso de la enfermedad
En los años 60, buena parte de la comunidad médica consideraba una aberración tratar a los enfermos de cáncer con quimioterapia. Las combinaciones de productos químicos extremadamente tóxicos basaban su efectividad en una de las diferencias entre las células cancerosas y las sanas. Las primeras se duplican con mayor rapidez y eso las hace más vulnerables a algunos venenos como el cisplatino o el gas mostaza. Cuando aún no se conocía su efectividad, los tremendos efectos secundarios de aquellos tratamientos parecían para muchos solo una forma de hacer más miserables los últimos días de unos enfermos sin esperanza.

Medio siglo después, aquellos cócteles de medicamentos se consideran el primer cambio de paradigma en la búsqueda de una cura para el cáncer. El éxito fue limitado, pero algunos tumores que antes eran una condena a muerte dejaron de serlo. Hoy, muchos de los pacientes de leucemia o linfoma de aquellos años, los primeros tipos de tumor en los que funcionaron las quimioterapias, siguen vivos.

La semana pasada, en la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) en Chicago, se presentaron los resultados de un estudio con 23.600 supervivientes de cáncer infantil que muestran la cara más optimista de la guerra contra el cáncer. En los años 70, con los primeros tratamientos disponibles sobrevivía el 58% de los niños diagnosticados. En la actualidad, cinco años después del diagnóstico el 84% de los pacientes siguen vivos y los efectos secundarios con los nuevos tratamientos son mucho menores.
  • La quimioterapia, las terapias dirigidas y la inmunoterapia son los tres grandes saltos en la lucha contra el cáncer
En la reunión de la ASCO de este año, que ha tenido lugar entre el 2 y el 6 de junio, han participado alrededor de 38.000 personas que trabajan en los distintos frentes de la lucha contra el cáncer. Muchos de ellos coinciden en que en esta edición no se ha presentado ningún avance que vaya a cambiar la forma de afrontar la enfermedad, pero también se respiraba cierto optimismo sobre las posibilidades de convertir muchos tipos de cáncer en enfermedades crónicas. La idea consiste en lograr combinaciones de fármacos que detengan el progreso de la enfermedad, de un modo parecido a lo que se hace con el VIH. Para conseguirlo, se deberán combinar los beneficios de la quimioterapia con los que aportan otros dos tipos de fármacos que supusieron el segundo y el tercer gran salto en los medicamentos contra el cáncer: las terapias dirigidas y las inmunoterapias.

Un ejemplo de los éxitos de las terapias dirigidas es el trastuzumab, un fármaco diseñado para combatir los tumores de mama con la variación HER2, un cuarto del total. El medicamento, como si fuese una pieza de rompecabezas que encaja con la proteína que quiere anular, bloquea la actividad excesiva de este gen, relacionada con el desarrollo de varios tipos de tumores. A diferencia de la quimioterapia, que daña mucho a todas las células aunque un poco más a las cancerosas, este fármaco actúa específicamente contra su objetivo y es mucho menos tóxico.

En uno de los estudios presentados en ASCO, se trató de comparar la efectividad de la combinación de un tratamiento con trastuzumab y quimioterapia, el habitual ahora, con otro que además añadía otro fármaco dirigido, el pertuzumab, como el anterior, comercializado por Roche. En un estudio internacional bautizado como Aphinity, se observó que, después de tres años de seguimiento, el 94,1% de las mujeres tratadas con la combinación que agrega pertuzumab no había sufrido una recaída frente al 93,2% de las que solo tomaron trastuzumab y quimioterapia. Además, según comentaba Josep Baselga, director médico del Memorial Sloan Kettering Cancer Center y líder del trabajo, se aumentó casi un 20% el tiempo en que las mujeres tardan en recaer.
  • En los 70, un 58% de los niños diagnosticados con cáncer sobrevivía al menos cinco años. Hoy la cifra llega al 84%
El porcentaje de incremento en el número de pacientes que no recae en su enfermedad es pequeño, pero según comenta Javier Cortés, investigador del Hospital Universitario Ramón y Cajal, de Madrid, que también ha colaborado en el estudio, esa mejora se produce sin agregar toxicidad. Miguel Martín, presidente del Grupo Español de Investigación del Cáncer de Mama (GEICAM) y de la  Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) añade al valor humano y social el económico. “El coste para el Estado de la recaída de una de estas pacientes puede estar en los 300.000 o los 400.000 euros”, afirma.

El conocimiento sobre la biología del cáncer ha descubierto la diversidad inmensa de esta dolencia. Como recuerda Martín, “el cáncer no es una enfermedad sino muchas”. Ese avance ha compartimentado el tratamiento de la dolencia no solo por órganos , sino por las variantes genéticas que determinan su forma de acción o la posibilidad de atacarla a través del propio sistema inmune del enfermo. “Necesitamos entender qué pacientes se benefician de cada tratamiento y cuáles no”, plantea Cortés. Para lograrlo, uno de los campos en los que se está avanzando es el de los biomarcadores para agrupar a los pacientes por su tipo de cáncer y por sus probabilidades de responder a un tratamiento concreto.

También se quieren llevar los tratamientos que muestran su eficacia en fases más avanzadas de la enfermedad a los momentos en que aún no está tan extendida. La investigación sobre el cáncer se suele centrar en estas últimas etapas porque hay más que ganar y menos que perder. Los fármacos antitumorales tienen efectos secundarios importantes y es arriesgado dárselos a personas en una situación que aún no es desesperada.

Como en los últimos años, en ASCO [al que EL PAÍS acudió invitado por Roche] se presentó una gran cantidad de estudios sobre fármacos de inmunoterapia, el tercer gran cambio de paradigma en los tratamientos oncológicos. Este enfoque trata de ayudar a que el sistema inmune supere los trucos de las células cancerosas para no aparecer en su radar y evitar el ataque de los linfocitos. Algunas de las primeras terapias de ese tipo mostraron una gran efectividad para un pequeño grupo de pacientes en un pequeño grupo de tumores.
  • El precio de los fármacos contra el cáncer hace que ya se hable de toxicidad financiera
“Hace tres años la inmunooncología se veía como una posibilidad para pocos pacientes y pocos tumores, pero estamos ampliando el espectro”, apunta José Cabrera, director médico de la farmacéutica Brystol Myers Squibb, pionera en este campo. “A lo que vamos es hacia la combinación de fármacos inmunooncológicos para que al final el cáncer sea una enfermedad crónica”, añade. Estas combinaciones podrían consistir, por ejemplo, en un fármaco que atraiga a los linfocitos hacia células de cáncer que habían pasado desapercibidas y otro que anule el sistema antilinfocitos que pondría en funcionamiento la célula tumoral al verse atacada.

En el camino hacia la cronificación del cáncer, además de avanzar en la individualización de los tratamientos según la particularidad de cada tipo de tumor, será necesario el desarrollo de marcadores para personalizar los cócteles adecuados para cada caso. Pero estas medicinas, unidas a la cirugía y la radioterapia, pueden no ser suficientes para ganar la guerra contra el cáncer.

La gran cantidad de fármacos personalizados ha mejorado la supervivencia de muchos enfermos, pero también ha supuesto un incremento de los costes que amenaza con volver insostenible los sistemas de salud. En ASCO, la sociedad americana de oncología clínica y la europea, ESMO, presentaron una ponencia conjunta en la que mostraron sus esfuerzos para evaluar qué fármacos merecen el precio que se paga por ellos y cuáles no. Allí se ofrecieron datos que indican que de los medicamentos para tumores sólidos aprobados en EEUU entre 2002 y 2014 solo el 42% alcanzaron los estándares mínimos de eficacia propuestos por la ASCO. Además, en muchas ocasiones no existe una relación entre el precio pagado por un fármaco y su valor para el paciente en forma de supervivencia o bienestar.

Muchos de los asistentes consideraban que este será uno de los grandes debates en torno a los tratamientos contra el cáncer de los próximos años. En EEUU, algunos pacientes se endeudan pagando de su bolsillo los nuevos medicamentos contra el cáncer. En Europa, no sucede lo mismo, pero la carga la asume el Estado. Aunque las nuevas drogas son mucho más seguras que las viejas quimioterapias ya se habla de una nueva toxicidad: la financiera.


La tendencia de los investigadores es conseguir cronificar el cáncer

jueves, 30 de marzo de 2017

Amancio Ortega dona 320 millones de euros para renovar equipos oncológicos en España

  • En 2015, la organización del fundador de Inditex donó 17 millones de euros al Servicio Gallego de Salud (Sergas)

Cada año 6.000 enfermos con cáncer deben recorrer cien kilómetros diarios para recibir el tratamiento de radioterapia que necesitan. Y muchos lo hacen para acceder a un equipo obsoleto que produce más efectos secundarios y no son lo sensibles que deberían ser. La Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR) lleva años denunciando las desigualdades que sufren los enfermos oncológicos por la falta de buenos equipos de radioterapia en los hospitales públicos de algunas comunidades autónomas. Por esta razón, ayer se recibió con entusiasmo el anuncio de la Fundación Amancio Ortega de donar 320 millones de euros a los hospitales públicos de todas las comunidades autónomas para renovar la tecnología utilizada para el diagnóstico y tratamiento del cáncer.

Esa lluvia de millones se destinará a comprar 290 equipos de última generación: mamografías digitales con tomosíntesis, aceleradores lineales avanzados para dar radioterapia o máquinas de radioterapia intraoperatoria. El coste de algunos dispositivos pueden alcanzar los tres millones de euros, pero «salvan vidas», aseguró a ABC el oncólogo Pedro Lara, presidente de la SEOR. «Podemos tratar casos con metástasis que no tienen opción a cirugía y a los que antes solo se les daba una terapia paliativa. Los nuevos equipos permiten hacerlo en menos tiempo y con una dosis dirigida que no daña tejido sano y tratar tumores sobre órganos en movimiento como los pulmones y el hígado», señala el especialista.

La Fundación del dueño de Inditex empezó en Galicia su ayuda a la Sanidad pública. En su comunidad natal donó 17 millones, que se emplearon en adquirir aceleradores lineales y en renovar los aparatos de mamografía. Después, el plan continuó en Andalucía con una inversión de 40 millones y ahora extenderá su ayuda a las 15 comunidades restantes hasta completar los 320 millones presupuestados. Todas las regiones españolas se beneficiarán de la donación y serán los hospitales quienes elijan el equipamiento necesario. La donación es finalista y solo se podrá utilizar el dinero en renovar la tecnología de radioterapia.

La Fundación Amancio Ortega ha elegido el cáncer para su donación por ser uno de los problemas de salud que más preocupan a la sociedad. «Todos tenemos algún caso en la familia o conocemos a alguien cercano que lo ha sufrido. Nos puede tocar a todos. Y la radioterapia es necesaria en el 60 por ciento de los casos», explican desde la fundación.

Ninguna comunidad ha rechazado la ayuda. La parálisis de inversiones en Sanidad durante los peores años de crisis ha afectado a todo el país y hasta las regiones que en su día fueron pioneras se han quedado con aparatos obsoletos. Según datos de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica, actualmente el 42% de los equipos de radioterapia que tiene la Sanidad pública se encuentran obsoletos porque llevan más de diez años de funcionamiento. Además, recuerdan, solo hay 3,8 unidades en los hospitales públicos por cada millón de habitantes, «prácticamente la mitad de los siete deseables» que aconsejan los oncológos.

La donación de Amancio Ortega se ve como un «alivio» para una situación que la SEOR consideraba «crítica». Pero, advierten que no es la solución definitiva. «Necesitamos que las comunidades impulsen planes de inversión estables para mantener este empuje. Dentro de diez años esta tecnología que hoy es puntera ya no lo será».



Una donación de 320 millones de euros para salvar vidas

martes, 28 de marzo de 2017

Un estudio del TTCC consigue preservar la laringe en el 75% de pacientes con este tumor

Un estudio fase II liderado por el Grupo Español de Tratamiento de Tumores de Cabeza y Cuello (TTCC), en el que han participado 92 pacientes de 15 centros españoles, ha logrado preservar la laringe en el 75 por ciento de pacientes con cáncer de laringe en estadios 3 y 4 a partir de un esquema de tratamiento con quimioterapia seguido de radioterapia más cetuximab, el anti-EGFR comercializado por Merck. Hoy día, lo habitual en estos pacientes avanzados es realizar una laringuectomía, que cura la enfermedad en tres de cada cuatro casos.

En el ensayo, se sometió a los pacientes a tres ciclos de quimioterapia y, en los que respondieron, se continuó con radioterapia y cetuximab; en los que no hubo respuesta, se realizó una laringuectomía. Como explica Ricard Mesia, presidente del TTCC, “la quimioterapia sirvió para decidir si mandar al paciente a cirugía o a radioterapia”. A los tres años, la supervivencia con laringe funcionante de los pacientes que sí optaron a radioterapia más cetuximab es del 69,5 por ciento, unos datos que, subraya Mesia, son “muy superiores a los que se encuentran en la literatura”. De hecho, esta técnica ya se ha incorporado a la práctica asistencial en los tres centros del Instituto Catalán de Oncología (ICO).

En cáncer de cabeza y cuello también se presentaron “los mejores datos nunca vistos en segunda línea de tratamiento en enfermedad recurrente y metastásica”, a juicio de Mesia. Incluso sin ser seleccionados según PD-L1, el tratamiento con pembrolizumab, de MSD, logró una reducción del tumor en el 57 por ciento de los pacientes y respuestas parciales y completas en casi un cuarto de ellos (24,8 por ciento).


Los mejores datos nunca vistos

miércoles, 1 de marzo de 2017

Creyó que el cáncer arruinaría su vida pero descubrió una pasión

Hace 6 años, la vida de Marco Solís se llenó de incertidumbre. Un médico le dio un diagnóstico que lo tomó por sorpresa: a él se le detectó un cáncer de laringe.

La enfermedad atacó sus cuerdas vocales, una pieza clave en su desarrollo profesional: Solís laboró como periodista radiofónico, y fue un destacado locutor comercial.

Él tenía una voz privilegiada. Estaba acostumbrado a grabar comerciales y esto le daba estabilidad económica. Pero con la noticia,  el sistema de salud lo obligó a pensionarse por invalidez. Su voz no era la misma… Creyó que lo había perdido todo pero fue entonces cuando descubrió una nueva pasión que le permitió, además, ayudar a los demás: la terapia de lenguaje.

Duro proceso

El proceso del cáncer sacudió a Marco. Además de la pelea contra el mal, en ese momento tuvo enfrentar un extenso proceso judicial por un accidente de tránsito: un conductor bajo los efectos del alcohol chocó de frente contra su vehículo y aunque él resultó ileso tuvo que ir a juicio para cobrar los daños. Al final ganó en tribunales pero eso, sumado a los tratamientos contra el cáncer, fue desgastante.

En medio de todo, el cáncer parecía una mala noticia… Sin embargo él -que no se considera una persona religiosa- entregó todo en manos de Dios e inició la batalla contra el mal. Fueron 40 sesiones de radioterapia, cirugías y un largo periodo de recuperación.

“Yo a las personas les digo que no deben dejarse abatir, el hecho de pensar de que tengo una enfermedad terminal no puede marcarnos, hay que cambiar la mente y yo creo que la mente ayuda a sanar el cuerpo. He aprendido a meditar y a hacer yoga y sé que con un buen contacto con la naturaleza, la vida te da fuerzas”, comenta Solís.

Así fue que este hombre que trabajó en radio Universidad, radio Monumental y el Sinart decidió no rendirse. Marco Solís empezó a ir a unas sesiones de terapia de la voz y la especialista vio que él tenía conocimientos en la materia.

Años atrás, él había estudiado comunicación en Rumania y la doctora le pidió colaboración para dar las terapias grupales. Así descubrió una pasión nueva y comenzó a dar sesiones de terapia de lenguaje. Aquello que inició con un mal se convirtió en una herramienta para ayudar a personas de todas las edades y le ha dado a un nuevo sentido a su vida.


Un final, no. Un principio.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Diseñada una técnica que facilita la eliminación total de los tumores mediante cirugía

La nueva sonda de fibra óptica permite distinguir entre los tejidos sano y tumoral a través de la medición del pH de las células

A día de hoy, la inmensa mayoría de pacientes a los que se les diagnostica un cáncer de órgano sólido deben pasar por el quirófano. No en vano, la cirugía suele, frente a la radioterapia y la quimioterapia, ofrecer las mejores posibilidades para eliminar el mayor volumen tumoral posible. Y si se puede extirpar todo el tumor, mejor que mejor. Sin embargo, esta cirugía no resulta nada fácil. En ocasiones no se elimina toda la masa posible, por lo que el paciente debe volver al quirófano. Y en otras, se extirpa demasiado tejido sano, comprometiendo así la salud, ya de por sí muy mermada, del intervenido. De ahí la importancia de un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Adelaida (Australia), en el que se muestra una nueva técnica que permite distinguir claramente entre los tejidos sano y tumoral y, por tanto, facilita la extirpación total de la masa cancerígena.

Como explica Erik P. Schartner, director de esta investigación publicada en la revista «Cancer Research», «hemos diseñado una sonda de fibra óptica que mide el pH y que tiene una gran sensibilidad a la hora de diferenciar entre los tejidos sanos y cancerosos. Así, y dado que realizar mediciones con nuestro dispositivo resulta mucho más rentable que con la mayoría de tecnologías médicas, creemos que nuestro método puede ser empleado de una forma mucho más amplia en los quirófanos».

Márgenes más precisos

Por lo general, la decisión sobre la cantidad de tejido a extirpar en la operación recae sobre el propio cirujano, que en base a su experiencia sopesa qué volumen de tejido sano en contacto con el tumor debe ser eliminado. Y es que el objetivo debe ser, siempre y cuando sea posible, eliminar la totalidad de las células cancerígenas.

El problema, como indica Erik Schartner, «es que los cirujanos pueden llegar a extirpar demasiado tejido sano. Y por otra parte, en muchos pacientes no se elimina todo el tumor en la primera cirugía, por lo que se requerirán operaciones posteriores para extirpar el tejido tumoral residual. En definitiva, se trata de una situación muy traumática para el paciente y que, además, tiene efectos muy negativos sobre el pronóstico a largo plazo de los afectados».

"Nuestra sonda de fibra óptica mide el pH y tiene una gran sensibilidad a la hora de diferenciar entre los tejidos sanos y cancerosos" Erik Schartner

Entonces, ¿qué se puede hacer? Pues tratar de facilitar la distinción de los tejidos sano y tumoral durante la operación. Y para ello, los autores han diseñado una sonda de fibra óptica que distingue con gran precisión las células de ambos tejidos. Y exactamente, ¿cómo lo hace? Pues mide el pH de las células durante la operación. Así, y dado que las células tumorales tienen un pH más bajo –o lo que es lo mismo, tienen mayor acidez– que las sanas, permite diferenciarlas entre sí.

Más concretamente, la sonda tiene un medidor de pH en su extremo que cuando entra en contacto con el tejido emite una luz cuyo color depende del pH de la zona analizada. Es más; como apunta el director de la investigación, «la sonda está conectada a una fuente de luz que emite fluorescencia que puede ser detectada por el espectrómetro que figura en su otro extremo».

Y este nuevo método de diferenciación tisular, ¿es realmente efectivo? Pues sí, y mucho. De hecho, los autores ya lo han probado en diversas muestras de cáncer de mama y de melanoma, observando que se asocia con una sensibilidad del 88% y una especificidad de 90% a la hora de diferenciar entre el tejido sano y el tumoral. Tal es así que la evaluación patológica posibilitada por la sonda fue utilizada en todos estos casos para determinar los márgenes del tumor.

Cruce de luces

En este contexto, debe tenerse en cuenta que algunas de las células son también capaces de emitir luz –un fenómeno conocido como ‘autofluorescencia’–, con lo que por lo general interfieren, cuando no invalidan, la mayoría de los métodos basados en la detección de la fluorescencia. Sin embargo, el nuevo método utiliza una técnica que los autores han bautizado como ‘levantar y medir’, consistente en que la medición de la luz emitida por la sonda se lleve a cabo una vez se interrumpe el contacto –o dicho de otra manera, la sonda ‘se levanta’– con el tejido, lo que elimina cualquier confusión con la fluorescencia de las células.

Y esta nueva tecnología, ¿cuándo estará disponible? Pues parece que aún habrá que esperar. Como concluye Erik Schartner, «en este momento estamos obteniendo más muestras de tejidos tumorales para ampliar nuestra base de datos, siempre con la mente en la puesta en marcha de ensayos clínicos en un futuro cercano».


Nuevos avances para diferenciar las células sanas de las cancerígenas