Asociación Barcelonesa de Laringectomizados: Laringectomía
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martes, 15 de noviembre de 2022

Cuidados posteriores que deben seguir los mayores tras una laringectomía total

  • Con la operación se hace un orificio en la garganta que, a partir de ahora, servirá para respirar

La laringectomía total es una intervención quirúrgica que se lleva a cabo en los casos de cáncer avanzado de laringe e hipofaringe, que en el 98% de los casos son consecuencia de la adicción al tabaco. Un procedimiento oncológico con el que se elimina el tumor de la zona afectada por medio de una extirpación que, en la mayoría de los casos, se lleva por delante las cuerdas vocales de los pacientes. Esto hace que les resulte imposible la comunicación verbal como era hasta ahora.

Llegado el momento, y una vez pasado un tiempo prudencial desde la operación, estas personas podrán volver a hablar, pero de otra manera. Hasta lograrlo queda mucho camino por recorrer, en el que es necesario, sobre todo cuando es una persona mayor, seguir a rajatabla una serie de cuidados y recomendaciones para que la recuperación sea todo un éxito.

Cuidados para los cambios en la fisionomía

Los pacientes laringectomizados cuentan con una abertura en su garanta que hace las veces de nariz y les sirve para respirar. Además, con la intervención también se producen cambios no solo en la voz y en la entrada y salida de aire, sino que la deglución y el olfato también se alteran.

Precisamente, la dificultad para hablar al principio de la recuperación hace que algunos afectados se aíslen o se den casos de depresión. Sin embargo, como explican expertos y asociaciones, como es el caso de la Asociación Regional Madrileña de Atención y Rehabilitación de Laringectomizados (@ARMAREL1), las personas pueden seguir con su vida normal, con algunos cambios eso sí. Una calidad de vida en la que resultan esenciales los cuidados posteriores tras una operación de esta envergadura, que incluso puede durar hasta seis horas en un quirófano.

Cuidados posteriores que deben seguir los mayores tras una laringectomía total

Lo primero que estos pacientes deben saber, cuando ya estén en casa, es que la traqueostomía es una herida quirúrgica y, como tal, deben aprender a mantenerla perfectamente limpia. Algo esencial en una zona donde hay mucha secreción, que es importante quitar para que la abertura esté completamente seca y se pueda respirar sin dificultad. 

En este ritual de higiene no puede olvidarse de cuidar el tubo de la traqueotomía, así como de cambiarlo cuando sea necesario para ayudar a prevenir infecciones. Para ello, es necesario tener las manos bien limpias antes de proceder y extraer la cánula del interior de la garganta.

  • Para limpiar este instrumental puede usarse una solución salina normal o agua y jabón.
  • A continuación, hay que hacer lo mismo con la placa del cuello que sirve como soporte para el conducto, así como con la piel de alrededor del cuello. Si hay una gasa entre la misma y la chapa, es hora de quitarla y remplazarla por una nueva. 
  • Por último y si se han ensuciado, es bueno cambiar las ataduras o lazos que sujetan la cánula al cuello.

Tras la operación puede pasar algún tiempo, pueden ser hasta varios meses (especialmente si tras la operación se aplica radioterapia), en el que las personas comen por una sonda puesta en la nariz, un pequeño tubo para alimentarse que los médicos colocaron tras la operación. Por ahí deberán comer hasta que puedan hacerlo por la boca. Eso sí, pasado un tiempo, los pacientes laringectomizados podrán recuperar esta función normal.

Pero hasta entonces y bajo consejo del médico, solo podrá tomar por la boca algo de miel o agua para ir suavizando y curando la garganta. También en este caso el tubo nasal debe estar perfectamente limpio de restos de comida. Y lo mejor para ello es introduciendo agua como si fueses a beber por ahí.

En las primeras semanas es normal que los afectados noten el aire más seco a la hora de respirar por el orificio de la garganta. Esto es debido a que ya no pasa por la nariz húmeda antes de llegar a los pulmones. Una situación molesta que, en algunos casos, viene acompañada de irritación, mocos y tos. Para este tipo de circunstancias, es aconsejable contar con un humidificador en la habitación o agregar unas pequeñas gotas de solución salina en el tubo de la traqueotomía.

Por último, si como parte de la recuperación los profesionales consideran adecuado seguir algunas sesiones de radioterapia es importante cuidar la piel. Además de otros efectos secundarios, como sequedad, llagas o una pérdida del gusto, la zona está más sensible y se irrita con facilidad. Es por ello que se debe aplicar una crema hidratante especial y tener cuidado con las prendas de ropa. Así, las camisas, las camisetas, los jerséis o las bufandas es mejor que sean de algodón para que no roce la dermis. 

Volver a educar el habla

Es una realidad que las personas que cuentan con esta abertura en el cuello pueden volver a hablar, aunque no sea con un sonido muy natural. Es lo de menos. Lo importante es poder recuperar en la medida de lo posible la vida anterior y para eso resulta esencial comunicarse.

Aprender a hablar con voz esofágica es complicado, pero no imposible con este cambio anatómico. Lo único que hace falta es reestructurar la función que hasta ahora tenía la laringe y servirse de una especie de sonidos a partir de unos eructos controlados. Pero para lograrlo antes quedan sesiones de entrenamiento para dominar de manera independiente tanto el aire que va a los pulmones y con el que se respira como el que se toma por la boca para hablar. Además, deben aprender cómo relajar la musculatura facial y escapular y adoptar hábitos posturales correctos.

En este caso resulta esencial contar con el apoyo de los profesionales (logopedas, foniatras y monitores) que trabajan en asociaciones repartidas por todo el país. Una labor que todos ellos hacen, con ayuda de los pacientes, para que el 80% de las personas laringectomizadas pueda terminar hablando mediante una voz erigmofónica.

Victoria Herrero



Fuente: Cuidados posteriores que deben seguir los mayores tras una laringectomía total (65ymas.com, 2020). Recuperado el 11/11/2022 de https://www.65ymas.com/salud/medicina-general/quiero-saber-cuidados-laringectomia-total_12386_102.html

martes, 12 de enero de 2021

Linfedema, inflamación y entumecimiento del cuello después de la radioterapia y la cirugía

Linfedema

Los vasos linfáticos drenan fluido de los tejidos del cuerpo y permiten a las células inmunológicas viajar a través del mismo. El linfedema es una retención localizada de fluido linfático y una inflamación del tejido ocasionada por un sistema linfático comprometido. El linfedema, que es una complicación común de la radioterapia y la cirugía para cáncer de cabeza y cuello, es una acumulación anormal de un fluido rico en proteínas en el espacio entre las células, lo que causa inflamación y fibrosis reactiva en los tejidos afectados.

La radioterapia genera una cicatrización que interfiere con el funcionamiento de los vasos linfáticos. Por lo general, los ganglios linfáticos cervicales son extirpados cuando se realiza la cirugía del cáncer. Cuando los cirujanos extirpan estos ganglios linfáticos, también retiran el sistema de drenaje de los vasos linfáticos y cortan algunos de los nervios sensoriales. Desafortunadamente, la mayor parte de vasos linfáticos y nervios se cortan permanentemente. En consecuencia, lleva más tiempo drenar el área, lo que causa inflamación. De forma similar a una inundación después de una fuerte lluvia, cuando el sistema de drenaje queda dañado, la cirugía genera una acumulación de fluido linfático que no se puede drenar adecuadamente, al igual que un entumecimiento en las áreas de suministro de los nervios cortados (usualmente en el cuello, el mentón y detrás de las orejas). Como resultado, parte del fluido linfático no puede regresar al sistema circulatorio y se acumula en los tejidos.

Los pacientes con cáncer de cabeza y cuello pueden desarrollar dos tipos de linfedema: una inflamación externa y visible de la piel o del tejido suave, y una inflamación interna de la mucosa de la faringe y la laringe. El linfedema generalmente se inicia lentamente, es progresivo, rara vez es doloroso, genera un malestar en forma de una sensación de pesadez y dolor, y puede producir cambios en la piel.

El linfedema tiene varias etapas:

Etapa 0: Estado de latencia: no hay edema visible/palpable.

Etapa 1: Acumulación de edema rico en proteína, presencia de edema con fóvea que se puede reducir mediante elevación.

Etapa 2: Fóvea progresiva, proliferación de tejido conectivo (fibrosis).

Etapa 3: Ausencia de fóvea, presencia de fibrosis, esclerosis y cambios en la piel.

El linfedema de cabeza y cuello puede causar diversas limitaciones funcionales.

Estas incluyen:

  • Dificultad para respirar.
  • Problemas de visión.
  • Limitaciones motoras (movimiento reducido del cuello, rigidez de la mandíbula o trismus, y rigidez en el pecho).
  • Limitaciones sensoriales.
  • Problemas del habla, de la voz y de deglución (incapacidad de usar una laringe electrónica, dificultades en la articulación, babeo e incapacidad para mantener la comida en la boca).
  • Problemas emocionales (depresión, frustración, y vergüenza).

Afortunadamente, con el tiempo, los vasos linfáticos encuentran nuevas formas de drenarse y generalmente la inflamación disminuye. Ciertos especialistas en reducir edemas (usualmente fisioterapeutas) pueden ayudar al paciente a mejorar el drenaje y a reducir el tiempo que tarda la inflamación en disminuir. Esta intervención también puede evitar una inflamación permanente del área o el desarrollo de fibrosis.

El tratamiento para el linfedema incluye:

  • Drenaje linfático manual (cara y cuello, vasos linfáticos profundos, tronco, cavidad oral).
  • Vendajes y prendas de compresión.
  • Ejercicios correctivos.
  • Cuidado de la piel.
  • Banda elástica terapéutica (Kinesi TapeTM).
  • Rehabilitación oncológica.

Por sí solos, los diuréticos, la cirugía (citorreducción), la liposucción, las bombas de compresión y la elevación de la cabeza son tratamientos ineficaces.

Por lo general, la rigidez del cuello y la inflamación causadas por el linfedema mejoran con el tiempo. Dormir con la parte superior del cuerpo en una posición elevada permite que la gravedad acelere el proceso de drenaje del fluido linfático. Un especialista en el tratamiento del linfedema puede llevar a cabo y enseñar al paciente a realizar un drenaje linfático manual que puede ayudar a reducir el edema. El drenaje linfático manual involucra un tipo especial de masaje ligero en la piel que ayuda al fluido linfático acumulado a drenarse adecuadamente al torrente sanguíneo. El movimiento y el ejercicio también contribuyen al drenaje linfático. Un terapeuta de linfedema de cabeza y cuello puede enseñarle al paciente ejercicios específicos para mejorar el rango de movimiento de la cabeza y del cuello.

Un terapeuta de linfedema de cabeza y cuello puede escoger vendajes no elásticos o prendas de compresión para ser usadas en casa. Estos elementos aplican una presión sutil sobre las áreas afectadas para contribuir al movimiento del fluido linfático y evitar que vuelva a acumularse e inflamarse. La aplicación de vendajes debe realizarse según las instrucciones de un especialista. Dependiendo de la ubicación del linfedema, existen diferentes opciones para mejorar la comodidad y evitar complicaciones causadas por la presión en el cuello.

También existen ejercicios que pueden reducir la rigidez del cuello e incrementar su rango de movimiento. Se necesita realizar estos ejercicios durante toda la vida para mantener una buena movilidad del cuello. Este es el caso si la rigidez se debe a la radioterapia. Es muy útil recibir tratamiento con terapeutas físicos experimentados, quienes también pueden deshacer la fibrosis. Cuanto más pronto se realice la intervención, mejor.

También hay disponible una nueva modalidad de tratamiento con láser externo que reduce el linfedema, la fibrosis y la rigidez en los músculos del cuello. Este método utiliza un rayo láser de baja potencia que es administrado por un fisioterapeuta experimentado. El rayo láser penetra en los tejidos, donde es absorbido por las células, alterando sus procesos metabólicos. El rayo es generado por una Unidad Terapéutica Láser Portátil LTU-904. (https://www.stepup-speakout.org/). Este tratamiento puede reducir el linfedema en el cuello y la cara, y mejorar el rango de movimiento de la cabeza. Es un método indoloro en el que se ubica el instrumento láser en varios lugares sobre el cuello por intervalos de 10 segundos.

En la mayoría de comunidades hay fisioterapeutas expertos que se especializan en reducir la inflamación y el edema. Consulte a su cirujano para saber si la fisioterapia es una buena opción terapéutica para el linfedema.

La Red Nacional de Linfedema tiene un sitio web (https://lymphnet.org/) con información relevante.

Puede encontrar una guía de masajes autoadministrados de cara y cuello en: https://ahc.aurorahealthcare.org/fywb/x23169.pdf

Entumecimiento de la piel después de la cirugía

Por lo general, los ganglios linfáticos cervicales se extirpan a la vez que el cáncer primario. Cuando los cirujanos extirpan estos ganglios, también cortan algunos de los nervios que dan sensibilidad a la parte baja de la piel de la cara y al cuello. Esto genera un entumecimiento en las áreas de cobertura de los nervios cortados. Algunas de las áreas entumecidas pueden recuperar la sensibilidad en los meses siguientes a la cirugía, pero otras áreas pueden quedar entumecidas permanentemente.

La mayoría de las personas se acostumbran al entumecimiento y pueden evitar lesiones en la piel causadas por objetos afilados, el calor o el frío. Los hombres aprenden a no lastimar el área afectada mientras se afeitan, cambiándose a una máquina de afeitar eléctrica.

Se debe proteger la piel entumecida de las quemaduras solares aplicándole protector solar y cubriéndola con una prenda. Se pueden prevenir quemaduras por frío cubriendo el área con una bufanda.


El linfedema es debido a la falta de drenaje linfático


miércoles, 21 de octubre de 2020

La rehabilitación del paciente laringectomizado no se garantiza en todas las áreas sanitarias

  • España es el país del mundo con mayor incidencia de cáncer de laringe. 1.200 pacientes son sometidos al año en España a una laringectomía total, según datos de la SEORL. 

La rehabilitación de los pacientes laringectomizados no está cubierta y garantizada en todas las áreas sanitarias lo que dificulta su calidad de vida y la readaptación social, según advierte la Comisión de Cirugía de Cabeza y Cuello y Base de Cráneo de la Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEORL-CCC). Esta Comisión celebra este viernes y sábado en San Sebastián su 2ª Reunión de Primavera y en ella los otorrinolaringólogos especialistas en cirugía, sobre todo de cáncer de laringe, firmarán un consenso sobre las necesidades de la rehabilitación de los pacientes laringectomizados. Se estima que en España 1.200 personas serán sometidas este año a una laringectomía total, lo que implica que, al extirpar la laringe, pierden la voz y, por tanto, su principal herramienta de comunicación, además de ocasionar otras secuelas, como la pérdida de olfato y gusto, y, a menudo, rechazo social.

España es el país del mundo con mayor incidencia de cáncer de laringe, según datos de la Comisión de Cirugía de Cabeza y Cuello y Base de Cráneo de la SEORL. La mayor parte de los pacientes diagnosticados son tratados con técnicas parciales o radioterapia pero hasta un 30% necesitan ser intervenidos finalmente de una laringectomía total. A día de hoy “éste es el tratamiento más eficaz para el cáncer de laringe avanzado”, asegura el doctor Pablo Parente, presidente de la Comisión. Sin embargo, desde esta Comisión denuncian que existen muchas diferencias en cuanto a su rehabilitación en función de la comunidad autónoma o el hospital pues, “hay centros que no disponen de logopedas, rehabilitadores o de los medios técnicos necesarios, por lo que estas personas se tienen que desplazar a otros centros más lejanos o costearlos ellos mismos. De ahí que sea necesario un consenso que establezca las necesidades básicas que deben cubrirse para mejorar su calidad de vida y su vuelta a la vida social”, destaca.

La rehabilitación de un paciente laringectomizado debe basarse en sus características, capacidades y preferencias. “La clave está en el equipo encargado, que debe estar formado por un otorrinolaringólogo y un logopeda, que adecuan los protocolos para optimizar la recuperación, que debe iniciarse cuanto antes para que estas personas pasen el menor tiempo posible sin voz, la principal secuela de la operación. Además, debe estar involucrado todo el equipo: el oncólogo médico, el radioterapeuta, el nutricionista, el psicólogo y el personal de enfermería. Si este equipo está coordinado, los resultados serán mejores”, sugiere el doctor Parente. Por otro lado, señala este especialista, es fundamental que el paciente sepa de antemano cuales van a ser las secuelas y las posibilidades de rehabilitar todas ellas. “También es importante que conozca a quien va a ser el encargado de este proceso y a personas que ya hayan pasado por esta intervención para poder disminuir la ansiedad y ver que no es el final de nada”, afirma.

La rehabilitación deberá ir orientada no sólo a recuperar la voz y la comunicación sino también a superar las dificultades que supone respirar a través de un traqueostoma o a facilitar la deglución o recuperar el olfato. La base de la rehabilitación será el entrenamiento vocal que puede hacerse mediante una prótesis fonatoria o mediante la técnica de la erigmofonía, para conseguir una voz esofágica. “Se trata de un paso importante para el paciente puesto que, no solo requiere la intervención del logopeda, sino la suya propia en su vida diaria pues debe acostumbrarse a los cambios anatómicos y fisiológicos necesarios para la producción de voz”, comenta el doctor Parente.

Impacto psicológico

La laringectomía total supone extirpar la laringe por lo que se separa la vía digestiva de la aérea y se crea un orificio en la base del cuello. “Por eso el paciente pierde su voz y el aire llega de manera directa a los pulmones, lo que supone una alteración importante en su capacidad de comunicarse y relacionarse y en su imagen corporal”, destaca el doctor Parente. Según datos de la SEORL, además de la pérdida inicial del olfato, dos tercios de ellos ven alterado el gusto y hasta un tercio presentan dolor frecuente. Por otro lado, “supone un trastorno psicológico importante, debido también a la pérdida de autoestima y el temor a lo desconocido, lo que se puede traducir en una mayor incidencia de depresión, además de que pueden sufrir rechazo y aislamiento social”, subraya. Por tanto, “una rehabilitación completa que incida sobre todos estos aspectos mejorará de manera notable los resultados de la misma”, explica. Una investigación publicada en la revista Codas concluye que la rehabilitación olfativa mejora la función olfatoria y tiene un impacto positivo en la vida diaria y en la calidad de vida de los pacientes laringectomizados totales.

Debido a todas estas consecuencias, “el otorrinolaringólogo tratará, en la medida de lo posible, la conservación del órgano pero cuando no es posible intentará que las técnicas quirúrgicas empleadas tiendan a facilitar la rehabilitación”, comenta el doctor Parente. En la intervención, suele colocarse una prótesis fonatoria o válvula traqueoesofágica que favorece la recuperación del habla al paciente. Entre las últimas novedades al respecto se encuentra la cirugía endoscópica transoral robótica y la realizada con bisturí ultrasónico, desarrollada por un otorrinolaringólogo español, el doctor Mario Fernández. “Son mínimamente invasivas y, en el caso de la segunda, permite extraer la laringe por la boca, en lugar de tener que hacer una incisión en el cuello para extirparla”, señala. Un estudio publicado en Current Otorhinolaryngology Reports concluye que la microcirugía transoral de rescate conlleva escasas complicaciones, cortos tiempos de hospitalización y resultados funcionales en términos de voz y deglución favorables en comparación con la cirugía abierta, con una tasa de preservación laríngea del 73%.

La actitud, clave en la rehabilitación

Después será necesario el entrenamiento y el aprendizaje de la voz, donde juega un papel clave el logopeda especializado en rehabilitación postlaringectomía. Además, uno de los aspectos fundamentales de la recuperación de estos pacientes es el psicológico. “La actitud con la que te enfrentas a la intervención y la rehabilitación son fundamentales. No hay que pensar en que se ha perdido la voz, sino en que se ha ganado la vida. Simplemente nos enfrentamos a una nueva situación a la que hay que adaptarse”, asegura Jose María Bello, paciente laringectomizado de 64 años, de A Coruña, intervenido en julio de 2012. Este arqueólogo de profesión tuvo una rehabilitación completa y cubierta por la Seguridad Social en el Hospital Universitario de A Coruña con un equipo coordinado del que formaban parte, tanto el cirujano otorrinolaringólogo que le operó en Madrid, como los responsables de la rehabilitación en esta localidad y dos logopedas. “Me colocaron una válvula traqueoesofágica y me enseñaron a producir y practicar una nueva voz con la ayuda de la prótesis traqueoesofáfica, con la que, hasta el momento, he podido dar tres conferencias sobre arqueología, lo cual quiere decir que el grado de recuperación es altísimo”, afirma. No tuvo problemas de deglución y solo tuvo alterado el gusto al principio.

Artículo original publicado en Farmaventas el 5/5/17


La rehabilitación ha de involucrar a todo el equipo médico

miércoles, 11 de diciembre de 2019

El Hospital Clínico 'devuelve' la voz a unos 70 pacientes con una prótesis que imita las cuerdas vocales

  •     Un enfermo recuerda que tras ocho meses mudo le pusieron el dispositivo y pudo volver a hablar
A Alejandro Ruiz le diagnosticaron un cáncer de laringe en 2014. Y tuvieron que extirpársela. Se quedó sin voz. Pasó ocho meses mudo. Hasta que un día de abril de 2015 en el Hospital Clínico le pusieron una prótesis que imita las cuerdas vocales. Y recuperó la voz.

"Cuando me pusieron la prótesis, no paré de hablar", relata. El Clínico fue pionero en Andalucía en esta técnica quirúrgica y actualmente la lidera en toda la comunidad autónoma. Desde que el hospital comenzó a implantar estos dispositivos en los años 90, ya ha devuelto la voz a unos 70 pacientes.

"Antes de tener la prótesis, tenía que comunicarme con una tablet que por cierto tenía voz de chica", recuerda Alejandro con una sonrisa. "Ahora no me imagino la vida sin la prótesis", afirma.

No todos los pacientes son candidatos a portar este tipo de dispositivo de apenas un centímetro que se coloca dentro del orificio de la traqueotomía. Deben tener destreza para la higiene de la prótesis dado que queda dentro del cuerpo. "Yo estaba deseando que me la pusieran porque cuando me quitaron la laringe me quedé mudo", sostiene Alejandro. Los cuidados del dispositivo no son un problema para él. "Es como hacer la cama o lavarme los dientes; es una rutina más de cada día". 
  •     La prótesis hace las funciones de las cuerdas vocales extirpadas al paciente
La prótesis vibra en la garganta y hace las funciones de las cuerdas vocales extirpadas. Los pacientes a los que se les quita la laringe tienen tres formas de comunicarse: usar un laringófono, que da una voz metálica que los estigmatiza; reaprender a hablar como un ventrílocuo, lo que hace que la comunicación sea más lenta; o implantarse esta prótesis.

La ventaja de esta última alternativa "es que tiene la misma naturalidad de la voz y el mismo ritmo", explica el especialista de Oncología de Cabeza y Cuello del Clínico, Óscar Cazorla. El jefe de Otorrinolaringología del hospital, José Pérez, añade: "Con esta técnica, conseguimos que se deje de estigmatizar al paciente".

Alejandro cuenta que casi de inmediato tras la operación recuperó la voz. "Yo hablé nada más salir del hospital", aseguró. La ventaja, además, es que el uso del dispositivo es bastante natural. "Los pacientes se van de alta hablando", coincidió Cazorla.

La incidencia del cáncer de laringe en Andalucía es de 12 casos por 100.000 habitantes frente a 10 por 100.000 de la Unión Europea. Y dentro de España, esta comunidad y Asturias son las que tienen las tasas más elevadas. "Es la incidencia más alta del mundo", precisó Pérez.

La prótesis puede ponerse en la misma operación de la extirpación de la laringe o tiempo después. Luego, debe recambiarse entre una y tres veces al año en función del paciente. Cada prótesis cuesta unos 300 euros

El gerente del Hospital Clínico, José Antonio Medina, mostró su satisfacción por los resultados: “La voz es un arma fundamental y social. Aparte de curar, hemos logrado que los pacientes tengan una comunicación mejor”, indicó. Y concluyó: “Dejar la máxima funcionalidad hace que la calidad de vida sea mayor”.
  • Ante una ronquera persistente hay que acudir al médico
Los especialistas advierten que ante una ronquera que dura más de 15 días se debe acudir al médico. Porque justamente una alteración persistente de la voz, sobre todo en fumadores, es uno de los síntomas de que puede tratarse de un tumor. En caso de detección precoz, la curación puede alcanzar hasta el 97%. Pero la supervivencia baja a la mitad cuando se trata de cánceres avanzados.



El Doctor Cazorla explicando el funcionamiento de la prótesis

miércoles, 20 de marzo de 2019

La musicoterapia en personas laringectomizadas

En cualquier persona, la voz cantada o hablada se produce en la laringe gracias a las cuerdas vocales que conforman el órgano de fonación. Son pequeños pliegues que vibran con el paso del aire. Cuando por alguna enfermedad, como el cáncer, la persona debe someterse a la mutilación de la faringe, pierde la capacidad de comunicarse verbalmente, con la consecuente secuela psicológica y emocional que esto ocasiona.

Los otorrinolaringólogos, foniatras y logopedas son los encargados de realizar los procedimientos terapéuticos para recuperar el habla. En la actualidad existen varias opciones. Una de ellas es utilizando el esófago para emitir el flujo de aire y vocalizar los sonidos. La voz esofágica, aunque posee varias limitaciones expresivas, se obtiene a partir de un arduo entrenamiento con técnicas específicas. La también llamada voz erigmofónica es un sistema de locución diferente a la voz laríngea, y tiene unas características muy particulares, ya que carece de buen volumen y fluidez, es ronca, como si de un eructo se tratara y para que se pueda entender el mensaje, el emisor debe hacer un gran esfuerzo para articular y gesticular las palabras.

La segunda es mediante una laringe electrónica o artificial que tiene la forma de un micrófono; los sonidos son metálicos y monocordes, parecidos al habla de un robot, pero a través de su empleo la comunicación se puede establecer. El resto de opciones son quirúrgicas, y lo que se busca actualmente con este tipo de intervenciones es mejorar la claridad, la fluidez y la potencia sonora, entre otros objetivos.

Desde la musicoterapia realizamos un tratamiento complementario al de otras disciplinas, y buscamos recuperar "la identidad sonora" de la persona que ahora tiene una voz diferente, un timbre que no se asemeja a la voz que utilizó para comunicarse antes de la laringectomía.

Trabajamos todos los aspectos emocionales para la aceptación de su nueva voz, aquella que lo representará de ahora en adelante. El duelo por la pérdida de la voz laríngea y la bienvenida a la esofágica. La voz y la palabra son instrumentos fundamentales que regulan la relación con el entorno familiar y social y permiten la expresión de pensamientos, ideas y emociones. Ahora la persona se enfrenta al aprendizaje de nuevos hábitos comunicativos y al replanteo de sus expectativas de vida. Dependerá también de la personalidad de cada laringectomizado superar dicha pérdida para adaptarse a las nuevas circunstancias; un buen entorno socio-afectivo facilitará el proceso.

La musicoterapia tiene herramientas para trabajar la ansiedad, los sentimientos de vergüenza y las actitudes depresivas que aparecen. Recuperar el "sentirse útil" y neutralizar la tendencia al aislamiento pueden ser importantes aspectos a considerar. La respiración y la relajación serán ahora dos aliadas en el proceso de comunicación oral, con lo cual conviene que el musicoterapeuta enseñe técnicas que colaboren, no sólo con el aprendizaje de la nueva forma de hablar, sino también a mantener un buen estado de salud emocional.


La música puede ayudar a los laringectomizados

jueves, 31 de enero de 2019

Laringectomía: Y después... ¿QUÉ?

Desde que el lenguaje es el acto más característico del ser humano, su pérdida, significa una limitación en la vida de relación con el medio. De ahí, que la rehabilitación del paciente laringectomizado, debe contemplar, no solo el aspecto vocal, sino también, el aspecto psicológico.

Pero... ¿Qué es una laringectomía?

Es el acto quirúrgico que implica la extirpación de la laringe, y de las cuerdas vocales, debido, generalmente, a la presencia de un tumor.

La laringe, que une la boca con la tráquea, se elimina, desapareciendo así la conexión entre la boca y los pulmones, por lo tanto, el paciente respira, estornuda y tose, por la abertura que el cirujano crea en la parte delantera del cuello, debajo de la nuez; aunque sigue comiendo y bebiendo por la boca, de manera normal.

Ya que la función fonatoria no podrá realizarse como hasta ahora, resultará beneficioso que la persona aprenda y utilice la erigmofonación, para retomar el contacto verbal con su ambiente.

El método de la erigmofonación o de inyección esofágica, consiste en realizar, repetidos movimientos de lengua, para lograr la entrada de aire al esófago y facilitar, de ésta manera, la producción de eructos, los que posteriormente se transformarán en los distintos fonemas.

Características acústicas de la voz esofágica.

Según estudios realizados, la intensidad de la voz esofágica osciló entre 60 y 70 db, valores que se encuentran por debajo de la voz laríngea.

En cuanto a la frecuencia, se ha observado, que es más grave, y menos modulada que la voz normal, aunque un entrenamiento metódico, puede posibilitar las variaciones de entonación, en la medida que lo permitan las nuevas condiciones anátomo-fisiológicas.

Es característica, la acentuada borrosidad de la voz, correspondiente a ruidos de roce que provienen del segmento superior del esófago, que reemplaza a las cuerdas vocales.

En cuanto al comienzo de la rehabilitación vocal, debe ser tan temprano como sea posible, a fin de evitar el establecimiento de incorrectos hábitos vocales.

La duración del tratamiento, es variable, dependiendo de la estructura psíquica del paciente, su facilidad para el aprendizaje del método, y el apoyo que pueda brindarle el entorno, fundamental para la recuperación pronta del paciente.


Un entrenamiento metódico, puede posibilitar las variaciones de entonación

martes, 15 de enero de 2019

¿Qué es la laringectomía parcial?

Es la técnica quirúrgica por la cual se reseca parte de la laringe, pero no su totalidad. Está indicada en el cáncer de laringe en estadios tempranos. El objetivo del cirujano es resecar el tumor y a la vez poder conservar las funciones vitales de la laringe, es decir respirar, tragar y hablar.  La mayoría de las veces requiere de la confección de una traqueostomía en forma temporal/provisional. La piel del cuello en general cicatriza sin dejar marcas importantes y la recuperación suele ser rápida y favorable.

En algunos tipos de tumores y en determinados estadios se puede realizar una laringectomía parcial por vía endoscópica, es decir, por dentro de la boca utilizando tecnología de LASER con la ventaja de no producir cicatrices externas ni requerir de una traqueostomía temporaria. Esta técnica no es aplicable a todos los casos.

¿Cuál es la ventaja de la cirugía endoscópica con láser?

La ventaja es que no deja cicatrices externas, no necesita traqueotomía y el posoperatorio es muy rápido. Cuando el tumor es pequeño y la resección es completa la probabilidad de curación completa es alta.

¿La laringectomía parcial siempre necesita de una traqueotomía?

Sí, la laringectomía parcial por vía externa requiere de traqueotomía temporaria. Se realiza con la finalidad de prevenir la obstrucción respiratoria que podría producirse en el posoperatorio. Habitualmente se cierra el orificio en el transcurso de la semana de realizada la cirugía.

¿ Se puede hablar después de una laringectomía parcial ?

Generalmente luego de unos días de la cirugía de laringectomía parcial se puede hablar sin dificultad. Hay que tener en cuenta que la voz del paciente va a ser diferente a la que tenía previamente, debido a que la cirugía se realiza exactamente en el órgano de fonación.

¿ Se puede respirar por la nariz y alimentarse normalmente luego de una laringectomía parcial ?

Luego de un tiempo de aproximadamente una semana a 10 días el paciente vuelve a respirar por la nariz y a alimentarse por la boca. Hay diversos tipos de laringectomías parciales, algunas de ellas implican mayor dificultad para la deglución y facilidad para la fonación y en otros casos es lo contrario.



Se reseca parte de la laringe, pero no su totalidad


miércoles, 9 de enero de 2019

Cuidados tras una laringectomía

En determinados casos, tras un tumor de laringe, es preciso realizar una extirpación total de la misma  (laringectomía total) de tal forma que se independiza la función deglutoria de la respiratoria.
  
A partir de ese momento, la respiración pasa a efectuarse por el orificio que se abre en el cuello denominado traqueostoma o estoma, que carece de capacidad de filtrado y acondicionamiento del aire inhalado, por lo que es aconsejable que esté cubierto para evitar la entrada de cuerpos extraños directamente al pulmón.

La cánula es un tubo que sirve para que la comunicación creada entre la tráquea y la piel no se cierre o se deforme. Pueden ser de distintos materiales como plata, poliuretano o silicona. Las cánulas de plata tienen dos partes: una externa que se introduce directamente en el estoma y se sujeta al cuello para evitar que se salga y una parte interna que entra en la anterior y se fija con una pestaña.

El otorrinolaringólogo será el que te indique el tipo de cánula que precisas en cada momento tras la intervención.

Cura e higiene del estoma 


Material necesario:
  • 2 juegos de cánulas
  • 1 bol o taza grande
  • Cintas de algodón para sujetar la cánula
  • Jabón neutro
  • Escobillones o cepillos del grosor de la cánula
  • Gasas grandes y pequeñas
  • Tijeras
  • Lubricante

Es muy importante que la zona periestomal (alrededor del estoma) se mantenga limpia y seca.

Mientras la piel que rodea el estoma no esté cicatrizada totalmente, se debe realizar limpieza de la zona 4 veces al día y la cánula interna tantas veces como sea necesario para mantenerla libre de secreciones. Una vez que la zona está completamente cicatrizada es suficiente dos veces al día y aprovechar una de ellas para cambiar la cánula completa.

Cómo hacer la limpieza diaria de la piel:
  • Tras retirar la cánula, se debe limpiar la zona con una gasa humedecida con solución jabonosa, empezando en la parte más cercana al orificio hacia el exterior.
  • Es importante insistir en los puntos de sutura, si los hubiera, ya que es muy frecuente que se de el alta médica con los puntos, con una gasa mojada en suero fisiológico, para evitar que se acumule secreciones en ellos.
  • A continuación se debe secar muy bien la zona dando suaves toques sin frotar para evitar que la piel de la zona se irrite.
  • Es habitual que la piel del escote, barba, hombros e incluso espalda necesite un aporte de hidratación extra, pregunta a tu médico o tu enfermera qué crema es la más adecuada.

Cambio de cánula

El lugar más adecuado para limpiar y cambiar la cánula es el baño, ante un espejo y con buena iluminación.  El material con que esté hecha la cánula no afecta a la forma de limpiarla.
  • Reúne el material necesario
  • El cambio de cánula ha de realizarse con unas condiciones mínimas de higiene, por lo que es importante que antes te laves las manos con agua y jabón. 
  • Comprueba que la cánula interna del juego de recambio se desliza sin problemas y prepara la cinta de algodón para sujetarla al cuello.
  • Reitra la cánula externa y la cánula interna usadas y limpia la piel alrededor del estoma, tal como explicamos en el apartado anterior. 
  • Inserta la cinta de algodón e introduce la cánula externa con el extremo lubricado en el estoma. Ata la cinta alrededor dle cuello.
  • Es conveniente que entre la pletina de la cánula y el estroma, se coloque un apósito para proteger la piel de las secreciones.
  • Por último, coloca la cánula interna (esta puede limpiarse tantas veces como sea necesario sin necesidad de repetir toda la operación).

Limpieza de la cánula usada

  • Una vez separadas las piezas de la cánula (parte interna y externa) colócalas en un recipiente con agua y jabón.
  • Limpia la cánula por dentro y por fuera con un cepillo, hasta que quede limpia de secreciones (si la cánula es de plata y se ennegrece, recuperará el brillo propio frotando con bicarbonato sódico).
  • Si la secreciones están muy pegadas a la cánula, déjala en remojo en agua y jabón hasta que se ablanden.
  • A continuación aclárala abundantemente con agua.

Humidificación de las secreciones 

El aire que respiramos a través de las fosas nasales se humidifica y calienta en la boca y la nariz. Al respirar por el estoma el aire entra directamente a los pulmones, por lo que es necesario humidificarlo y templarlo siempre que sea posible.

Recomendaciones:
  • Bebe abundante líquido (agua, zumos, infusiones,…)
  • Utiliza un humidificador ambiental siempre que estés en casa, especialmente en el dormitorio (mantenlo muy limpio para evitar la propagación de bacterias)
  • Realiza instilaciones de solución salina (suero fisiológico) directamente a la tráquea, con el fin de mantener húmeda la vía aérea. Si no sabes cómo hacerlo, pregunta a tu enfermera. 
  • En invierno coloca recipientes de agua junto a los radiadores para mantener un nivel de humedad óptimo en el ambiente.

Consejos generales 

  • Duerme con el tórax y la cabeza elevados por varias almohadas, ya que facilita la respiración.
  • Los accesos de tos repentinos, se alivian tragando saliva y realizando una respiración profunda.
  • La mucosidad se expulsa mejor si expectoras con el torso inclinado hacia delante. 
  • La mucosidad se expulsa más eficazmente con un soplido brusco, en vez de toser. Se incremente la cantidad de aire para el soplido al realizar una inspiración profunda con expansión del diafragma. 
  • Es recomendable que utilices un nebulizador para sustituir las instilaciones y mantener húmedas y limpias las vías respiratorias. Este sistema tiene varias ventajas: su uso es más sencillo y además permite, si es necesarios, la inhalación de medicamentos fluidificadores.
  • Es importante que evites en la medida de lo posible inhalar polvo, humo, perfumes o cualquier otra sustancia irritante
  • El babero de tejido de punto es una buena opción para proteger el estoma ya que calienta y filtra el aire inspirado.
La musculatura y nervios tanto del cuello como de los hombros necesitan recuperarse tras la cirugía y la radioterapia, para ello es recomendable que realices giros, inclinaciones laterales y flexiones hacia delante y atrás de la cabeza de forma suave, para flexibilizar y relajar el cuello.

Para movilizar los hombros, sitúate de cara a una pared y desde la cintura sube las manos trepando con los dedos. Cada movimiento se debe repetir entre cinco y diez veces en cada serie y las series se repetirán con frecuencia durante el día.

Puedes ducharte tranquilamente utilizando la ducha fija, aunque es recomendable que inclines el cuello hacia delante y abajo para evitar la entrada de agua en el estoma; no obstante será más seguro y controlable que utilices la ducha de mano.

Es importante que tengas en cuenta que tu cuerpo ha experimentado un cambio tras la cirugía tanto en la manera de respirar como de hablar y de comer. Es conveniente que aprendas a cuidarte y a desenvolverte por ti mismo en la vida diaria.



martes, 13 de noviembre de 2018

El laringectomizado y la sociedad

Cuando a una persona se le detecta un cáncer de laringe y el médico se lo comunica la primera impresión es que el mundo entero se le cae encima. Es quizá uno de los traumas más duros que, como pacientes, tenemos que soportar. Cualquier comunicación de que tenemos cáncer es muy dura pero si además de eso te dicen que vas a perder el habla no hay manera de encajarlo sin trauma. No solo el paciente sino todos los que le rodean, empezando por la familia más cercana y terminando por los simplemente conocidos, vecinos y demás.

La reacción posterior a la primera impresión dependerá mucho de cada persona. Pero lo que voy a tratar de explicar es la reacción de las personas que directa o indirectamente tienen relación con el paciente y del paciente hacia ellas. Familiares, parientes, amigos, vecinos, conocidos, etc. etc.

La primera reacción de los más allegados es similar a la del paciente, es decir, un trauma muy difícil de digerir. Cáncer y perdida del habla a la vez es demasiado para tolerar en poco tiempo. Después vienen los comentarios de los que conocen o han conocido a alguien con el mismo problema, alguien que ha sido laringectomizado. Y automáticamente empiezan a dar consejos de tranquilidad al paciente, contándole las experiencias que antes les han contado a ellos. Como si al paciente le sirviesen de consuelo los males ajenos.

La espera entre el aviso de que te van a laringectomizar y la operación en sí suele ser bastante corto. El cáncer de laringe suele estar muy localizado y si se opera pronto las posibilidades de que se reproduzca son escasas, de ahí esa premura. Es una de las pocas cosas positivas con las que contamos. En este corto periodo de tiempo los familiares y amistades más cercanas no dejan de darnos ánimos y tratar de consolarnos. Pero no saben que nos damos cuenta fácilmente de que ellos necesitan tanto o más que nosotros de ese consuelo.

Llega la operación y con resignación mal disimulada todos, paciente y allegados, tratan de que el trauma se note lo menos posible. A partir de los primeros días, cuando el laringectomizado empieza a tener la mínima fuerza moral y física, es cuando empieza el duro camino de aprender a relacionarse con los demás.

Al principio solo hay una opción, la escritura. Hacerse con una libreta, un bolígrafo y a escribir. Con lo poco que escribimos hoy en día enseguida se nos quita la pereza. A partir de la salida del hospital, cuando la relación con los demás empieza a extenderse, tanto en número de personas como en la cantidad de relación, es cuando empiezan a verse las diferencias entre personas a la hora de relacionarse con el enfermo. Me refiero, sobre todo, al modo como cada uno afronta con el laringectomizado. Y es que enseguida el ‘mudo’ empieza a intentar relacionarse no solo con escritura sino también con balbuceos y vocalizaciones, intentando hablar sin voz, pronunciando las palabras sin sonido.

Las reacciones de los demás, ante este modo de expresarse, se pueden diferenciar de dos maneras: los que sin complejos se molestan en intentar interpretar lo que intentas decir y los que poniendo cara de circunstancias miran para otro lado sin ni siquiera poner atención a lo que les intentan decir.

Dentro de los primeros los hay que tienen una tremenda facilidad para entendernos a la primera y en cambio otros lo tienen mucho más difícil. Con el tiempo también estos aprenden a leer los labios. Porque en buena parte se trata de eso, de leer nuestros labios para saber lo que decimos. Este sistema de comunicación se hace, cada día que pasa, más rutinario y ayuda muchísimo al laringectomizado. Con el paso de los meses y con el aprendizaje de la voz esofágica, preferentemente, el entendimiento se hace cada vez más completo.

En cuanto a los segundos, los que parecen desinteresarse por nuestro mal, los hay que incluso nos hablan con señas y vocalizaciones. Como si fuésemos sordos. No se puede decir, ni mucho menos, que lo hagan con mala intención, ni siquiera por falta de interés. Más bien creo que lo hacen por despiste y por miedo a no estar a nuestra altura. Parece como si se pusiesen nerviosos ante una situación anómala y desconocida para ellos. Con el tiempo también se acostumbran a la nueva relación aunque les cueste mucho más.

Para el laringectomizado es bastante duro la integración en una sociedad de la que no ha salido pero que las circunstancias, de algún modo, le han marginado. Este es un punto donde nosotros más tenemos que trabajar para que esta marginación sea mínima e incluso no llegue a existir.

Cuando termina la recuperación física de la operación enseguida vienen las sesiones de radio y a veces de quimio. No da tiempo a empezar una vida normal. Pero una vez terminada la recuperación total debemos hacer todo lo posible por no caer en un estado de languidez que nos aparte de nuestro mundo anterior. No es tarea fácil. Por una parte nos alejamos del trabajo, lo que significa el primer aislamiento con respecto a nuestra anterior vida. Si además de esos dejamos de frecuentar nuestras anteriores costumbres y a nuestros viejos amigos nos veremos avocados al aislamiento psicológico del que debemos huir.

No es tarea fácil. A mi entender es importante que desde el principio tratemos de ser lo más independientes que podamos a la hora de hacer las tareas más corrientes como hacer alguna compra, pasear cerca de casa, etc. Eso no significa que no nos apoyemos en la familia o los amigos pero siempre que ese apoyo no se convierta dependencia.

Otra de las cosas que debemos hacer es ponernos en contacto con la asociación de laringectomizados de nuestra ciudad o provincia. Ellos nos darán los primeros ánimos y consejos. Ver cómo hablan y se desenvuelven será nuestro mejor aliciente para seguir luchando por nuestra adaptación. Una vez que empecemos las clases poco a poco iremos viendo como empiezan a salir sonidos de nuestra boca. Primero muy elementales y con mucha dificultad pero enseguida empezarán a salir palabras que empezarán a tener sentido. Hay otros métodos para empezar a hablar, pero la mayoría aprendemos con voz esofágica. Los otros métodos los comentaré en otro apartado.

Resumiendo, para terminar, pienso que el conseguir seguir siendo los mismos que antes de la laringectomía es la principal o una de las principales tareas que debemos acometer cuanto antes después de la intervención y una vez hayamos pasado los primeros meses de recuperación. Conseguir que los demás nos vean como antes de la operación, con nuestra deficiencia, pero nada más. Y eso solo nosotros podemos conseguirlo.


Hay que seguir siendo el mismo antes y después de la operación

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Reintegración de un laringectomizado

Alcanzado ya un nivel de voz aceptable, cuando vemos que han desaparecido las mayores dificultades y creemos estar en condiciones de reintegrarnos a nuestras actividades, debemos hacerlo sin reparar demasiado en las limitaciones que nos marca la laringectomía. La decisión de volver a estar nuevamente en activo, intentando demostrar que podemos participar de nuestros compromisos sociales, familiares, profesionales... igual que cualquier persona no laringectomizada, es una decisión a la que no podemos renunciar bajo ningún pretexto, a no ser que haya una causa muy justificada. Si era la carencia del habla lo que nos mantuvo inactivo durante el período de curación de la enfermedad y recuperación posterior, no tiene ninguna explicación que pudiendo hablar mantuviésemos esa misma actitud. Además, comprobaremos que todo el mundo nos prestará la atención necesaria para que no haya ningún problema de comunicación.

Nuestra voz, por bien que hayamos aprendido a articular las palabras, no deja de tener una mediana calidad de tono y un volumen más bien bajo, aunque se nos podrá entender y oír perfectamente. Pero habremos de evitar, en lo posible, ambientes ruidosos para que nuestra voz no quede demasiado menguada y se nos oiga con dificultad, así como advertir a las personas que acostumbran a expresarse en un tono de voz alto, que lo hagan en tono moderado con el fin de que nuestra voz alcance el mayor equilibrio posible entre las demás personas. Cuando los laringectomizados, recuperamos la voz nueva, tendemos a querer hablar mucho, porque creemos que si nos mantenemos largo rato en silencio damos sensación de incapacidad de hablar, o que nuestras posibilidades de hacerlo son bastante limitadas. Y es que durante algún tiempo mantenemos un profundo sentimiento de mudez, debido al trauma que ello nos produjo tras la intervención. Pero también sabemos que a medida que nos vamos acostumbrando a convivir con nuestras limitaciones, nuestro comportamiento se va normalizando conforme a nuestra propia personalidad. Y si al mismo tiempo cuidamos de liberar nuestra imagen de algún deterioro por culpa de la transformación que se ha dado en la parte anterior del cuello, es probable que en muy poco tiempo pasemos desapercibidos entre los no laringectomizados, por lo que todo lo que hagamos para recuperar nuestro modo habitual de vid, se nos reconocerá de manera positiva.

Del afán -a veces desmedido- por querer hablar siempre, debemos controlarnos y escuchar a los otros con la misma atención que se nos presta a nosotros y sin perder la confianza en poder intervenir cuando sea menester. Confianza que será cada día mayor si no abandonamos la práctica diaria, en la forma en que lo vengamos realizando para perfeccionar cada vez más nuestra voz, y sirviéndonos de los mismos ejercicios que nos posibilitaron el aprendizaje.

Psicológicamente, necesitamos que se den circunstancias favorables que nos permitan llegar al convencimiento de que la enfermedad y todo lo referente a ella comienza a ser una etapa felizmente concluida, recordada preferentemente en sus aspectos más optimistas, ya que aún habrá gente que nos siga mirando como a un enfermo. Gente que saldrá de su error cuando compruebe que nuestro comportamiento es el de cualquier otra persona sana aunque con una voz diferente.

Y en lo referente a la importancia de ofrecer una buena imagen, debo decir que es de lo más gratificante ver que la gente nos mira con la misma naturalidad con que se mira a los demás. Incluso hay quien se dirige a nosotros y nos pregunta algo sin saber que somos laringectomizados, pero al oír nuestra voz no disimula su alegría de ver que nos ha entendido perfectamente. De ahí que debe insistir en que si vamos protegidos correctamente, sin que la ropa entorpezca la respiración, podremos usar vestidos de cuello cerrado. Somos muchos los que nos hemos acostumbrado a llevar camisa y corbata o jersey de cuello alto y no tenemos ningún tipo de problema, ni siquiera en verano. Con que al ropa sea la adecuada a cada época del año es suficiente.

Sobre aquellos otros aspectos que debemos cuidar, recordaré y marcaré algunos de los que considero más comunes a cualquier persona pero con una significación añadida para el laringectomizado, como son:

a. Para los que conducimos coche conviene usar cánulas de plástico y no de metal ante lo que pudiera ocurrir en caso de accidente. Llevar el cinturón de seguridad adaptado para que no presione la parte superior del tórax, ya que un simple frenazo realizado con cierta brusquedad podría hacernos mucho daño. Además que el cinturón sobre el traqueostoma, o próximo a él, es un obstáculo para respirar con comodidad.

b. Si vivimos en el campo habitualmente, o participamos de excursiones con grupos de gente más o menos numerosos (a poder ser nunca solos) no resulta nada engorroso llevar en el bolsillo un pequeño silbato, con el fin de llamar la atención en caso de extraviarnos o encontrarnos en situación apurada. Hacer sonar el silbato es fácil y las personas que nos acompañen, advertidas de ello, podrán acudir a nuestra llamada y auxiliarnos si fuese necesario. Para personas que no logran soplar con fuerza suficiente, existen los aparatos de señales y de alarma que se pueden encontrar en tiendas de ortopedia y establecimientos especializados.

c. No es imprescindible, pero sí conveniente, llevar consigo un espejito de bolsillo para vernos bien en caso de tener alguna molestia en la zona protegida del cuello.

d. Por considerar más higiénica la utilización de pañuelitos de papel de un solo uso, conviene ir provisto de ellos para limpiarnos el moco que fluya por el traqueostoma y no tener que utilizar el pañuelo de tela. En el cuarto de baño, en la mesita de noche, en el bolsillo, no debe faltar este detalle.

Respecto al modelo de cánula que le conviene será su médico quien deba decidir cuál de estos materiales es el más adecuado: plata, teflón o silicona.



La práctica diaria da la confianza para comunicarse en cualquier situación

lunes, 5 de noviembre de 2018

Hablar con todo el cuerpo

Verdaderos milagros ocurren cada vez que hablan Dolly y Juan, dos pacientes laringectomizados. Ellos perdieron su laringe y, con ella, sus cuerdas vocales, en la difícil batalla contra el cáncer.

Pero allá están haciendo oír sus voces y convocando, desde el área de Fonoaudiología del Hospital Córdoba, a todos los argentinos que perdieron este órgano, a integrar el flamante Club de los Laringectomizados.

Juntos a ellos, dando sentido al prodigio, un equipo de fonoaudiólogas encabezado por la especialista Silvia Abraham, hace extensivo el llamado a todos los profesionales del país relacionados con esta problemática. Queremos que nuestros colegas, psicólogos, trabajadores sociales, kinesiólogos, médicos, enfermeros, familiares y amigos de quienes han perdido la laringe, se sumen a este espacio de contención, ayuda y prevención.

La extirpación total de la laringe es una de las intervenciones quirúrgicas que más alteran la personalidad de los hablantes seres humanos. Quedarse, de pronto, sin uno de los órganos esenciales de la comunicación oral es perder la más privilegiada facultad de expresión: el habla. Pero también es el desafío que pone a prueba la fuerza de esa vital necesidad de comunicación.

Juan y Dolly hablan con la boca, con la lengua, con los dientes, con el paladar y el esófago. Dicen y cuentan a quienes están bien dispuestos a escucharlos, todo lo que es posible lograr con la propia voluntad, apoyo terapéutico y afecto familiar.

Por eso, testimonian los laringectomizados, es fundamental para la recuperación poner finalmente en marcha el viejo proyecto de las profesionales del Área de Fonoaudiología del Hospital Córdoba. Una iniciativa surgida hace siete años que ahora es reflotada gracias al apoyo de las autoridades del lugar, del Ministerio de Salud, y de la Escuela y del Colegio de Fonoaudiólogos de Córdoba.

Hacerse oír a toda costa

Si bien el Club Argentino de Laringectomizados Córdoba (Calcor) comenzó a dar sus primeros pasos el año pasado, el próximo 1á de julio será su presentación oficial. Por ese motivo, las fonoaudiólogas han lanzado una masiva convocatoria a todos las personas con este problema, a sus familiares, amigos y profesionales, para que se acerquen a participar ese día del encuentro, cuya fecha y lugar de realización será confirmado unas semanas antes.

No es fácil volver a hablar, y, menos aún, cuando tampoco se cuenta con esa parte superior del esófago por donde sale la nueva voz, llamada erigmofónica. Dolly da testimonio de ello porque, desde hace siete años, sus palabras no tienen sonido, pero todo lo que dice se oye claramente, aunque en esa delgada línea fina más cerca del silencio que de la sonoridad.

Sin embargo, en las últimas semanas, no sólo su nieta la ha podido escuchar. Gracias a un pequeño aparato llamado laringófono, el aire que entra por su boca y la articulación de su cavidad bucal sale convertido en voz sonorizada.

En Córdoba, hay muy pocas personas que pueden acceder a un aparato de este tipo por su elevado costo alrededor de unos dos mil pesos y por las dificultades para conseguirlo, ya que es fabricado en Alemania y se vende sólo en Buenos Aires.

Dolly puede tenerlo hoy en su mano porque el Calcor ha podido adquirir, con un subsidio de la Provincia, dos laringófonos que presta a sus integrantes.

Volver a la oralidad

Recuperar la comunicación oral después de procesos traumáticos como son el cáncer, los tratamientos para combatirlo y las extirpaciones, es un logro compartido, principalmente, entre el paciente y el fonoaudiólogo.

Este profesional cumple un rol fundamental en la rehabilitación de las alteraciones vocales. Pero, además, en el proceso de aprender a respirar por un orificio, llamado estoma, abierto en la base del cuello, a través del cual el laringectomizado, respira, tose y estornuda. Aunque hay que aclarar que bebe y come por la boca en forma normal.

Esto ocurre porque al extraerse la laringe se suprime la conexión que hay entre la boca, la nariz y los pulmones.

Los cambios, si bien son importantes después de una intervención quirúrgica, parecen más grandes aun, porque intervienen, nada menos, que ese lugar que miramos cuando hablamos con el otro, y esos espacios boca y nariz por donde entra uno de los elementos esenciales de la vida, el oxígeno.

Pero solo hay una cosa que el laringectomizado no puede hace: zambullirse en el agua. Al no poder cerrarse el estoma, el organismo no tiene forma de impedir que entre agua en los pulmones.

Sin embargo, la sociedad le obstaculiza muchas más cosas que la naturaleza. Después de la extirpación se dificulta la inserción social y laboral porque, erróneamente, se piensa que esa persona no puede seguir realizando la misma vida de antes.

En este sentido, Silvia Abraham es tajante: La experiencia en el hospital nos demuestra que el laringectomizado está totalmente capacitado y facultado para continuar trabajando de la misma forma que antes. Puede, agrega, seguir atendiendo al público, hablando por teléfono y desarrollándose igual que antes de la cirugía.

Finalmente, apunta la profesional, las recuperaciones que pueden llevar entre seis meses y un año, son mejores cuando no se está solo.

La contención familiar y el acompañamiento de los amigos son decisivos para que no caigan los brazos. De la misma forma, es importante el contacto con otras personas con la misma dificultad. Las experiencias de los otros son un sostén y sus logros un impulso para que no se enmudezca la voz.




Las recuperaciones, mejores si no se está solo

lunes, 29 de octubre de 2018

Seguimiento y revisiones tras una laringectomía

Una vez finalizado el tratamiento es preciso realizar revisiones periódicas. Son necesarias para confirmar que el paciente sigue bien. También sirven para seguimiento y control de los efectos secundarios del tratamiento y para instaurar, en caso necesario, un tratamiento lo más rápidamente posible.

Incluso tras el tratamiento más completo, existe un riesgo de reaparición de la enfermedad. Su diagnóstico precoz permite instaurar, de nuevo, un tratamiento rápido y por tanto puede ser más fácil lograr que desaparezca y por tanto mejorar los síntomas.

El riesgo de reaparición de la enfermedad disminuye con el paso del tiempo. Por ello, durante los 2- 3 primeros años tras el diagnóstico es aconsejable realizar revisiones cada 3-4 meses. Durante los años 4º y 5º las revisiones pueden espaciarse algo más y se realizan cada seis meses. A partir de 5º año las revisiones pueden hacerse anualmente.

Las pruebas que habitualmente se solicitan en las revisiones periódicas tras la realización de una exploración minuciosa del cuello y estoma suelen ser las siguientes:

  • Analítica completa: se determinan parámetros que nos indican el funcionamiento del hígado, del riñón y del resto de órganos.
  • Radiografía torácica: permite observar la zona donde estaba situada el tumor y valorar cómo están los pulmones.
  • Laringoscopia directa o indirecta: se visualiza la zona de origen del tumor para valorar su estado.

Es importante que refieras a tu médico, tanto en las revisiones como en cualquier otro momento, no sólo cambios relacionados con los tratamientos, sino cualquier otro síntoma como pérdida de apetito o peso, dificultad para hablar o tragar, aparición de dolor, cansancio, etc. El médico valorará la necesidad de realizar más pruebas.


Es preciso realizar revisiones periódicas

viernes, 26 de octubre de 2018

Tratamientos Alternativos y Cáncer

La medicina alternativa que promueve el empleo de terapias de eficacia no probada científicamente sustituyendo a los tratamientos oncológicos convencionales, puede ser altamente perjudicial para los pacientes de cáncer y, por ello su uso se desaconseja con rotundidad.

Por otro lado, algunas terapias complementarias, utilizadas conjuntamente con el tratamiento oncológico y bajo supervisión y control médico, pueden tener efectos beneficiosos para aliviar síntomas, paliar efectos secundarios de los tratamientos y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Con respecto a la utilidad de estas terapias complementarias para los pacientes de cáncer, la evidencia científica analizada muestra los siguientes resultados e indicaciones:


Sistemas médicos complementarios:
  • Acupuntura: resultados positivos en el control del dolor crónico y tratamiento de náuseas y vómitos debidos a la quimioterapia. Está contraindicada en aquellos pacientes con tratamiento anticoagulante y/o trombocitopenia.

El resto de los tratamientos incluidos en los sistemas médicos (homeopatía, naturopatía, medicina ayurveda, medicina tradicional china) no han mostrado ser efectivos como terapia en ninguna patología oncológica.



Enfoques sobre mente y cuerpo:
  • Terapia psicológica en sus diferentes modalidades: intervención individual, en grupo, técnicas de relajación, hipnosis, imaginación guiada y visualización, han obtenido resultados positivos en la reducción de sintomatología como: estados de ansiedad y/o depresión, control del dolor debido a procedimientos médicos (como punción lumbar, colocación de catéteres, aspiración de médula ósea, endoscopia y biopsias de mama y piel),  dolor neuropático, dolor post-operatorio, dolor crónico, síntomas de la enfermedad y de efectos secundarios de los tratamientos oncológicos.
    
  • Terapias biológicas
    • Hierbas y productos derivados de plantas: presentan un elevado potencial para desencadenar efectos adversos. Se aconseja no utilizarlos durante los tratamientos de quimioterapia, radioterapia o cuando se vaya a realizar una intervención quirúrgica ya que pueden interferir con la medicación prescrita, alterar la coagulación y producir interacciones con los tratamientos oncológicos. Por ejemplo, la hierba de San Juan   (Hypericum perforatum) altera severamente la eficacia de la quimioterapia y otras medicaciones.
    • Suplementos vitamínicos antioxidantes: se aconseja evitar el consumo en exceso de vitamina A y C  así como de otros antioxidantes durante la radioterapia y quimioterapia ya que pueden reducir la eficacia de estos tratamientos. También se ha de evitar tomar vitamina C y E en exceso si se está tomando medicación anticoagulante o va a ser sometido a una intervención quirúrgica. 
        Sobre estos productos y sustancias ten en cuenta que:

                    - "Natural" no significa que no tenga efectos perjudiciales.
                    - Pueden interactuar con los medicamentos causando problemas de salud.
                    - Pueden estar contaminados con otras hierbas, pesticidas, o metales pesados.
                  - Los pacientes que estén tomando preparados a base de plantas desde hace tiempo deberían someterse a seguimiento cuidadoso y control bioquímico regular por su médico.  

        

Métodos de manipulación basados en el cuerpo
  • Masajes: resultados positivos en el manejo del dolor y la ansiedad, así como en el tratamiento del linfedema (drenaje linfático manual). Han de ser utilizados con precaución en pacientes con metástasis óseas debido al riesgo de fracturas, y en aquellos con trombocitopenia o que estén tomando medicación anticoagulante ya que pueden dar lugar a hematomas. Se han de evitar masajes directamente sobre tumores (por riesgo de diseminación), sobre prótesis (por posible desplazamiento), sobre trombos y tejidos dañados  por la cirugía y/o la radioterapia. 
  • Osteopatía: contraindicación absoluta en el caso de tumores óseos primarios o metastásicos.


Terapias sobre la base de la energía


    Ninguna de ellas ha probado su eficacia terapéutica mediante estudios científicos de calidad.




Desaconsejados, pero pueden ser beneficiosos complementos

martes, 23 de octubre de 2018

Cuidados del paciente laringectomizado

La laringectomía representa para el paciente una agresión importante que altera su aspecto físico, a la vez que repercute en su estado emocional y su relación social, por lo que siempre es fundamental un importante apoyo familiar.

Limpieza de la cánula:

  • Remojo en agua fría y agua oxigenada a partes iguales.
  • Utilización de cepillo.
  • Aclarado con agua abundante.
  • Secar con paño limpio.

Cuidados del estoma:

  • Limpieza diaria.
  • Lavarse las manos antes de tocar la traqueostomía.
  • Limpiar el estoma con un paño limpio y húmedo; no utilizar jabón.
  • Secar por contacto.
  • Si la piel está irritada: toques con povidona yodada.
  • Utilización de apósitos protectores.

Consejos generales:

  • Si hay presencia de tapón mucoso o de secreciones espesas: instilar 1-2 ml de suero fisiológico o mucolítico tópico mediante jeringa (retirando previamente la aguja). Hacer toser enérgicamente. Si no es efectivo, puede repetirse el proceso cada 1/2 - 1 hora.
  • Dieta rica en residuos e hiperproteica. Abundantes líquidos (salvo contraindicación médica).
  • Ducha diaria protegiendo el estoma, evitando la entrada de agua y jabón.
  • Al afeitarse o cortarse el pelo, cubrir el estoma con cubierta protectora o una toalla.
  • Limpiar la boca y los dientes al menos tres veces al día (utilización de colutorios).
  • Llevar una cobertura del estoma para calentar y filtrar el aire inspirado (pañuelos, jerseys de cuello alto, etc.) sin que produzcan obstrucción respiratoria.
  • Evitar el polvo, el humo, los aerosoles, etc.
  • Evitar el contacto con personas que padezcan infecciones del tracto respiratorio.
  • Utilizar humidificación adicional del aire.
  • Realizar ejercicio suave del cuello y hombros.
  • Iniciar rehabilitación de la voz (logopedas, foniatras, asociación de laringectomizados...).

Signos de alarma por los que debe acudir al medico:

- Del estoma:

  • Enrojecimiento
  • Inflamación
  • Dolor
  • Drenaje (supuración)

- De secreciones:

  • Cambios en la cantidad, consistencia y color.

- Signos de distress respiratorio:

  • Disnea creciente
  • Aumento de la frecuencia respiratoria
  • Aumento de la temperatura
  • Cambios en el estado mental
  • Tos persistente



    Una higiene diaria es fundamental para el laringectomizado