Asociación Barcelonesa de Laringectomizados: Relajación
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viernes, 26 de octubre de 2018

Tratamientos Alternativos y Cáncer

La medicina alternativa que promueve el empleo de terapias de eficacia no probada científicamente sustituyendo a los tratamientos oncológicos convencionales, puede ser altamente perjudicial para los pacientes de cáncer y, por ello su uso se desaconseja con rotundidad.

Por otro lado, algunas terapias complementarias, utilizadas conjuntamente con el tratamiento oncológico y bajo supervisión y control médico, pueden tener efectos beneficiosos para aliviar síntomas, paliar efectos secundarios de los tratamientos y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Con respecto a la utilidad de estas terapias complementarias para los pacientes de cáncer, la evidencia científica analizada muestra los siguientes resultados e indicaciones:


Sistemas médicos complementarios:
  • Acupuntura: resultados positivos en el control del dolor crónico y tratamiento de náuseas y vómitos debidos a la quimioterapia. Está contraindicada en aquellos pacientes con tratamiento anticoagulante y/o trombocitopenia.

El resto de los tratamientos incluidos en los sistemas médicos (homeopatía, naturopatía, medicina ayurveda, medicina tradicional china) no han mostrado ser efectivos como terapia en ninguna patología oncológica.



Enfoques sobre mente y cuerpo:
  • Terapia psicológica en sus diferentes modalidades: intervención individual, en grupo, técnicas de relajación, hipnosis, imaginación guiada y visualización, han obtenido resultados positivos en la reducción de sintomatología como: estados de ansiedad y/o depresión, control del dolor debido a procedimientos médicos (como punción lumbar, colocación de catéteres, aspiración de médula ósea, endoscopia y biopsias de mama y piel),  dolor neuropático, dolor post-operatorio, dolor crónico, síntomas de la enfermedad y de efectos secundarios de los tratamientos oncológicos.
    
  • Terapias biológicas
    • Hierbas y productos derivados de plantas: presentan un elevado potencial para desencadenar efectos adversos. Se aconseja no utilizarlos durante los tratamientos de quimioterapia, radioterapia o cuando se vaya a realizar una intervención quirúrgica ya que pueden interferir con la medicación prescrita, alterar la coagulación y producir interacciones con los tratamientos oncológicos. Por ejemplo, la hierba de San Juan   (Hypericum perforatum) altera severamente la eficacia de la quimioterapia y otras medicaciones.
    • Suplementos vitamínicos antioxidantes: se aconseja evitar el consumo en exceso de vitamina A y C  así como de otros antioxidantes durante la radioterapia y quimioterapia ya que pueden reducir la eficacia de estos tratamientos. También se ha de evitar tomar vitamina C y E en exceso si se está tomando medicación anticoagulante o va a ser sometido a una intervención quirúrgica. 
        Sobre estos productos y sustancias ten en cuenta que:

                    - "Natural" no significa que no tenga efectos perjudiciales.
                    - Pueden interactuar con los medicamentos causando problemas de salud.
                    - Pueden estar contaminados con otras hierbas, pesticidas, o metales pesados.
                  - Los pacientes que estén tomando preparados a base de plantas desde hace tiempo deberían someterse a seguimiento cuidadoso y control bioquímico regular por su médico.  

        

Métodos de manipulación basados en el cuerpo
  • Masajes: resultados positivos en el manejo del dolor y la ansiedad, así como en el tratamiento del linfedema (drenaje linfático manual). Han de ser utilizados con precaución en pacientes con metástasis óseas debido al riesgo de fracturas, y en aquellos con trombocitopenia o que estén tomando medicación anticoagulante ya que pueden dar lugar a hematomas. Se han de evitar masajes directamente sobre tumores (por riesgo de diseminación), sobre prótesis (por posible desplazamiento), sobre trombos y tejidos dañados  por la cirugía y/o la radioterapia. 
  • Osteopatía: contraindicación absoluta en el caso de tumores óseos primarios o metastásicos.


Terapias sobre la base de la energía


    Ninguna de ellas ha probado su eficacia terapéutica mediante estudios científicos de calidad.




Desaconsejados, pero pueden ser beneficiosos complementos

jueves, 18 de octubre de 2018

El estrés irrita el estoma

Uno de los principales problemas, o quizá esté mejor dicho molestias, para los laringectomizados es, a mi entender, los picores que se producen en el estoma, en el interior del estoma. Al principio, durante los primeros meses, los consideramos más o menos normales y aunque no nos adaptemos a ellos los aguantamos con cierta resignación. Cuando creemos que ya han desaparecido, de pronto, cuando menos lo esperamos, se presentan ahí, sin llamar, y las toses correspondientes se hacen molestas. He llegado a pensar que quizá sea una de esas cosas con las que tendremos que convivir durante toda nuestra vida. Cuando esas molestias van a más es imprescindible acudir al médico, al de asistencia primaria o al otorrino, porque es muy probable que sean consecuencia de alguna infección. A mi me ha ocurrido.

Hace tiempo que llevo pensando que muchos de esos picores que vienen y se van sin sentido se deben a nuestro estado psicológico, a momentos de estrés que nos atacan por donde más débil lo tenemos. He llegado a esta conclusión después de analizar algunos de esos momentos que me han atacado. Este fin de semana creo que ha sido uno de esos.

Ayer domingo, por la mañana, tuve uno de esos momentos sumamente molestos. Estaba haciendo cosas con el ordenador, nada especialmente difícil ni comprometido, y sentí esos fuertes picores con las correspondientes toses. Por más que me miraba el estoma e intentaba limpiarlo no vería nada especial, pero las molestias continuaban. Decidí dejarlo todo y marcharme al gimnasio a sudar un poco. Durante el tiempo que estuve haciendo un poco de ejercicio no sentí la menor molestia. Cuando ando en bici siempre me suele pasar lo mismo, todos los males desaparecen. Estuve una hora escasa. Volví a casa, me asee, y volví a lo que estaba haciendo en el ordenador. En pocos minutos empecé a sentir otra vez las molestias. Sin pensarlo dos veces me vestí y salí de casa. No volví a tener molestias en todo el día. Y sigo sin ellas.

No había razones aparentes para las dichosas molestias. Al menos razones médicas o físicas. Sin embargo se ve que mi mente no estaba al 100%, sea por el trabajo que estaba haciendo o por otras cosas que me hubiesen afectado. Lo que estaba haciendo consistía en organizar diversos vídeos que antes tenía en VHS y que los estoy pasando al ordenador para que no se pierdan. Es un trabajo bastante sencillo pero nuevo para mí y exige cierta dosis de concentración para que todo vaya bien. Hay que usar varios programas para adaptarlos y que no ocupen demasiado dentro del ordenador. Ya llevaba unos días haciéndolo y los problemas y contrariedades siempre salen y se ve que el cansancio, que yo no notaba, se iba acumulando.

Se pasó la tarde con tranquilidad, la noche también la he pasado bien, esta mañana he estado en la asociación recibiendo clases para aprender a hablar y todo ha sido normal, sin la menor molestia de los dichosos picores. No soy psicólogo ni nada por el estilo pero la conclusión que saco es que lo que me molestaba era el demasiado estrés que me producía esa atención constante sobre unos temas que en cierto modo quizá me estaban dominando. Como no ha sido la primera vez que me pasa corté a tiempo y el resultado ha sido bueno. Seguiremos aprendiendo. Cuando algo de esto me pasaba estando trabajando, las molestias se me ponían en la espalda, en la parte superior cerca de los hombros. No había duda, en cuanto empezaba a sentir cargazón en esa parte solo tenía que "levantar el pie del acelerador" y todo se solucionaba. No siempre era tan fácil, pero la solución sabía donde estaba. Ahora creo haber encontrado la solución a esto otro. A ver si es verdad. No voy a dejar de hacer lo que me estaba proponiendo, solo que habrá que dejar tiempo para el descanso.


El estrés ataca lo más debilitado que tenemos

jueves, 18 de enero de 2018

El cáncer, el sexo y el cuerpo del hombre

Cuando descubrió por primera vez que tenía cáncer, usted probablemente se enfocó en los planes de tratamiento y en la supervivencia. Pero después de un tiempo, otras preguntas podrían haber comenzado a surgir. Tal vez se esté preguntando “¿Qué tan ‘normal’ puede ser mi vida incluso si mi cáncer está bajo control?”. O tal vez “¿Cómo afectará el cáncer mi vida sexual?”

Es importante saber que usted puede obtener respuestas a estas preguntas y ayuda si afronta problemas sexuales. El primer paso es hablar sobre el tema de la sexualidad con su doctor o algún integrante de su equipo de atención contra el cáncer. Usted necesita saber cómo su tratamiento afectará su alimentación, cuánto dolor podría llegar a sentir y su capacidad para regresar al trabajo o a otras actividades; también necesita saber cómo su tratamiento podría afectar su vida sexual.

El sexo y la sexualidad son partes importantes de la vida diaria. No obstante, los pacientes y médicos a menudo no hablan sobre los efectos que el tratamiento contra el cáncer ejerce sobre la vida sexual del hombre y de la manera en que éste puede sobrellevar dichos problemas. ¿Por qué? Puede que los proveedores de atención médica y los pacientes se sientan incómodos hablando sobre sexo.

La información aquí contenida es para todos los hombres que tienen y han tenido cáncer, independientemente de cuál sea su orientación sexual. No podemos responder a cada pregunta que pudiera tener, pero buscamos brindarle suficiente información que permita que usted y su pareja puedan hablar abiertamente sobre su intimidad y vida sexual. También compartiremos algunas ideas que le ayuden a abordar el tema con su doctor y con el equipo de atención médica contra el cáncer.

Tenga en cuenta que el tocarse sensual y/o sexualmente es algo que usted y su pareja siempre podrán hacer, sin importar el tipo de cáncer o del tratamiento de cáncer que haya recibido. Esto podría sorprenderle, especialmente si se siente con poco ánimo y no ha tenido contacto ni actividad sexual por algún tiempo. Pero es verdad: su capacidad de sentir placer a través del tacto permanece siempre.

Cómo funciona el cuerpo del hombre

Órganos sexuales masculinos

Los genitales y los órganos sexuales del hombre están en la pelvis (la parte más baja de la barriga) y en la parte de adelante del cuerpo entre las piernas. Aquí se detallan algunos de los órganos en o cerca de la pelvis, incluyendo los órganos sexuales y otros órganos cercanos. El cáncer de cualquiera de estos órganos o el tratamiento del cáncer en esta área puede afectar su vida sexual:

  •   Escroto: el saco o bolsa que cuelga debajo del pene y contiene los testículos y el epidídimo.
  •   Testículos: los dos órganos ovalados en el interior del escroto que producen un suministro constante de hormonas, principalmente testosterona. También producen millones de espermatozoides cada día.
  •   Epidídimo: dos conductos muy delgados y largos en forma de espiral que se encuentran encima y por detrás de cada testículo. El esperma debe viajar a través del epidídimo para madurar.
  •   Conducto deferente: los tubos a ambos lados del cuerpo por los que debe pasar el esperma maduro justo antes de la eyaculación. Cada tubo transporta el esperma desde el epidídimo en el interior hacia la glándula prostática.
  •   Glándula prostática: una glándula con forma de castaña que se encuentra enfrente del recto y por debajo de la vejiga. La próstata rodea a la uretra. Esta glándula es donde el esperma se mezcla con líquidos de la próstata y de las vesículas seminales.  Este líquido blanquecino y rico en proteínas ayuda a fortalecer y nutrir a los espermatozoides para que puedan vivir por algún tiempo luego de haber sido eyaculados.
  •   Vesículas seminales: bolsas anexas a los conductos deferentes que producen parte del líquido que ayuda a sustentar el esperma. Durante el orgasmo esta mezcla del fluido y el esperma, conocida como semen, se desplaza a través de la uretra y es expulsada por la punta del pene.
  •   Uretra: el tubo que pasa por el pene para transportar la orina desde la vejiga y el semen afuera del cuerpo.
  •   Pene: el órgano masculino que se usa para el sexo. Este está lleno de tejidos esponjosos que se llenan con sangre para producir una erección cuando el hombre está excitado.
  •   Vejiga: el órgano hueco en forma de globo que almacena la orina.
  •   Recto: el extremo final de los intestinos que conecta con el exterior del cuerpo.


El papel de la testosterona

La testosterona es la hormona masculina principal. Es la que promueve el desarrollo de los órganos reproductores, así como la que fomenta las erecciones y la conducta sexual. La testosterona también causa características sexuales secundarias durante la pubertad, como el engrosamiento de la voz y el crecimiento del vello corporal y facial. Ésta hormona es producida en su mayor parte por los testículos. Las glándulas suprarrenales, las cuales se ubican por encima de los riñones, también producen pequeñas cantidades de testosterona tanto en hombres como en mujeres.

Los niveles hormonales en el hombre varían ampliamente, pero la mayoría de ellos presentan un recuento de testosterona en la sangre mayor del requerido. Un hombre con un recuento bajo de testosterona puede presentar dificultades en tener o mantener una erección y puede que pierda el interés en el sexo. Los niveles de testosterona tienden a disminuir a medida que el hombre envejece.

El patrón normal de la excitación sexual y de la erección

Una erección comienza cuando el cerebro envía una señal hacia la médula espinal a través de las fibras nerviosas que llegan hacia el área pélvica. Algunos de los nervios importantes que producen una erección se extienden cerca del recto (la última parte del intestino grueso) y hacia ambos lados de la glándula prostática.

Cuando se recibe esta señal, el tejido esponjoso dentro del pene se relaja para que las arterias (vasos sanguíneos) que transportan la sangre hacia el pene se dilaten. A medida que las paredes de estos vasos sanguíneos se estiran, la sangre rápidamente llena los dos tubos esponjosos de tejido que se encuentran dentro del pene. Las venas en el pene, las cuales normalmente drenan la sangre que llega a éste, se contraen haciendo que la sangre permanezca ahí. Esto ocasiona un gran incremento en la presión arterial dentro del pene, lo cual provoca como resultado la rigidez del pene que se da con la erección.

Las terminales nerviosas que permiten al hombre sentir placer cuando el pene es tocado tienen un trayecto distinto que las que controlan el flujo sanguíneo y producen una erección. Incluso cuando hay un nervio dañado o una obstrucción de los vasos sanguíneos que impide la erección, el hombre casi siempre podrá sentir placer al contacto físico del pene. También podrá lograr el orgasmo.

Un tercer conjunto de nervios, el cual termina internándose más en el cuerpo del hombre, controla la eyaculación del semen.
 
Cómo sucede el orgasmo en el hombre

El orgasmo en un hombre tiene dos etapas:

La primera etapa se llama emisión. Es cuando la próstata, las vesículas seminales y el conducto deferente se contraen. Durante la emisión, el semen se deposita cerca del extremo final en la uretra, para que esté listo para ser expulsado al exterior (eyaculado). En este momento, una pequeña válvula en el extremo de este conducto se cierra para impedir que el semen ascienda hacia la vejiga. Un hombre siente la emisión como el “punto sin retorno”, cuando sabe que está por tener un orgasmo. La emisión es controlada por el sistema nervioso simpático o involuntario.

La eyaculación es la segunda etapa del orgasmo, la cual es controlada por los mismos nervios que se encargan de transportar las señales de placer cuando la región genital es acariciada. Estas señales enviadas causan que los músculos alrededor de la base del pene se compriman de forma rítmica, lo cual hace que el semen sea expulsado de la uretra a la punta del pene. Simultáneamente, mensajes de placer son enviados al cerebro y esta sensación es la que se conoce como orgasmo o clímax.

Formas de preservar la vida sexual a pesar del tratamiento contra el cáncer

Asegúrese de hacer a su médico o enfermera estas preguntas sobre si tener sexo durante y después del tratamiento:


  •     ¿Cómo podría afectar el tratamiento mi vida sexual?
  •     ¿Cuándo estará BIEN tener sexo?
  •     ¿Hay algún tipo de sexo que debo evitar?
  •     ¿Qué medidas de seguridad necesito tomar y por cuánto tiempo?

Aquí se detallan algunas cosas que hay que tener en cuenta a medida que continúa su vida sexual durante o después de haber recibido el tratamiento contra el cáncer.

Infórmese tanto como pueda sobre los posibles efectos que su tratamiento contra el cáncer puede tener sobre su vida sexual. Hable con su médico, enfermera o cualquier integrante de su equipo de atención médica contra el cáncer. Cuando sabe lo que puede esperar, puede planear cómo podría manejar dichas situaciones.

Tenga en cuenta que, sin importar el tipo de tratamiento contra el cáncer que esté recibiendo, la mayoría de los hombres aún tienen la capacidad de sentir placer al contacto físico. Pocos tratamientos para cáncer (que no sean aquellos que afectan las regiones del cerebro y la médula espinal) dañan las terminales nerviosas y los músculos involucrados en la sensación de placer al contacto físico y en lograr un orgasmo. Por ejemplo, algunos tipos de tratamiento pueden dañar la capacidad para tener erecciones. La mayoría de los hombres con dificultades para la producción de semen o para tener erecciones aún pueden lograr la sensación del orgasmo con la estimulación táctil correcta.

Procure mantener una mente abierta sobre las formas en que siente placer sexual. Algunas parejas tienen una visión limitada de lo que es normal en el sexo. Si ambas partes en una pareja no pueden lograr el orgasmo a través o durante la penetración, puede que esto les resulte frustrante. Sin embargo, durante y después del tratamiento del cáncer, pueden haber ocasiones en que el tipo de sexo que más le gusta no es posible. Estos momentos pueden ser la oportunidad de aprender nuevas formas de dar y recibir placer sexual. Usted y su pareja pueden ayudarse mutuamente a lograr el orgasmo a través del tacto y de las caricias. A veces, el solo acurrucarse y abrazarse puede resultar placentero. También puede dar continuidad al placer al tocarse usted mismo. Eviten descontinuar la oportunidad de sentir placer solo porque la rutina normal haya cambiado.

Trate de tener conversaciones claras y recíprocas sobre el sexo con su pareja, al igual que con su doctor. Si siente mucha vergüenza de preguntar a su médico sobre si tener actividad sexual está bien, puede que nunca logre saberlo. Hable con su médico y cuéntele a su pareja lo que le haya dicho el médico. Una comunicación adecuada es la clave para adaptarse a su rutina sexual cuando se experimenten los cambios en su cuerpo debido al cáncer. Si siente cansancio o debilidad y quiere que su pareja tenga una participación más activa al tocarle, dígaselo. Si alguna parte de su cuerpo está muy sensible o adolorida, puede guiar la forma en que su pareja le esté tocando para evitar el dolor. Tenga en cuenta que si una de las personas tiene un problema sexual, esto afecta a la pareja.

Refuerce su confianza. Recuérdese sus virtudes. Comer bien y hacer ejercicio puede ayudar a mantener su cuerpo fuerte y con energía. Hable con su médico o equipo de atención médica contra el cáncer sobre el tipo de ejercicio que está contemplando hacer antes de iniciarlo, o solicite que le refieran a un fisioterapeuta. Busque algo que ayude a relajarle, como películas, pasatiempos o hacer actividades al aire libre. Practique técnicas de relajación y busque ayuda profesional si piensa que está deprimido o si está teniendo dificultades.


La normalidad durante el cáncer también pasa por una vida sexual sana

martes, 28 de noviembre de 2017

El estrés dispara hasta un 30% los casos de bruxismo

  • El problema de rechinar o apretar de dientes está creciendo sobre todo entre los chavales preadolescentes
  • La afección aqueja incluso al 10% de los niños de entre cuatro y seis años
Donostia - Cuando el estrés llega también a la boca, los pacientes se dedican de forma involuntaria a apretar o a hacer rechinar sus dientes. Este trastorno del sistema de masticación es una causa importante de desgaste en las piezas, rotura y astillado e incluso puede llegar causar otros dolores. El bruxismo consiste en el hábito inconsciente de apretar y/o rechinar los dientes, un problema que puede producirse a cualquier edad y que se ha disparado entre los preadolescentes. Afecta incluso al 10% de los niños y suele manifestarse de forma particular entre los 4 y los 6 años, según datos del Estudio Sanitas de Salud Bucodental 2016.

Los especialistas se muestran preocupados, ya que han detectado que cada vez hay más casos de bruxismo. “Estamos viendo mucho bruxismo en chavales entre los 10 y 12 años. En la preadolescencia se está incrementando hasta llegar a un 30% e incluso va a más”, explica Manuel Gómez, médico estomatólogo especialista en estética dental e implantes. Detrás de las causas que explican el bruxismo se encuentran los factores psicológicos, los problemas emocionales y el estrés. A los más jóvenes también les afectan los problemas en casa, con los hermanos, una hipotética separación de los padres e incluso el conocido bullying. “Son chavales que repercuten sus problemas emocionales en la mordida, en la oclusión. Entonces, el bruxismo empieza a desgastar sus dientes causando incluso problemas articulares”, explica Gómez.

Para los expertos, “uno de los mayores problemas del bruxismo es que las personas que lo padecen no lo perciben hasta que experimentan síntomas como hipersensibilidad dental, desgaste, tensión muscular, dolor de oído, de cuello y de cabeza, además de dificultad o molestias para masticar, aumento de la movilidad dental e incluso insomnio”.

Una investigación de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), dirigida por Francisco Gómez, señalaba que “apretar los dientes es un hábito oral muy nocivo para el aparato masticatorio (desgaste excesivo de dientes, enfermedad periodontal, mialgias masticatorias y problemas en la articulación de la mandíbula). Por el contrario, la investigación afirmaba que el bruxismo diurno podía ser beneficioso para el organismo “como vía para descargar la tensión emocional y el estrés, y atenuar así sus consecuencias sobre el cerebro”.

Dos veces al año 

Si bien el bruxismo es un problema en alza, son la gingivitis y la periodontitis las dos enfermedades con mayor prevalencia en nuestro entorno. Visitar el dentista dos veces al año podría solucionar estas dolencias ya que acudir a revisiones odontológicas no solo proporciona una salud oral adecuada, sino que también permite la detección temprana de problemas graves.

Los colegios de dentistas reiteran que acudir con regularidad a sus consultas permite la detección temprana de lesiones malignas o premalignas en la boca y nos alerta de un problema de salud grave, como puede ser el cáncer oral. Asimismo, señalan que reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular, ya que los pacientes con algún tipo de enfermedad en las encías tienen entre un 25 y un 50% más de posibilidades de padecerla. A pesar de estas advertencias, solo el 48% de los adultos españoles fueron al dentista en el último año.

Las enfermedades periodontales están causadas por bacterias y afectan a los tejidos que sustentan los dientes. En la fase inicial se produce una inflamación de las encías (gingivitis) que puede degenerar en periodontitis, una patología seria con consecuencias severas a nivel bucal. Si estos gérmenes pasan a la sangre, pueden ocasionar dolencias a nivel cardiovascular, o en el control de la glucemia. De acuerdo con la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA), un 80% de la población adulta en España tiene gingivitis y hasta un 40% puede presentar periodontitis.

Reclamaciones. El 32% de las reclamaciones registradas en los colegios de dentistas del País Vasco entre 2013 y 2015 estuvieron relacionadas con implantes, según los datos del Consejo General de Dentistas de España que ha publicado por primera vez el informe de quejas y reclamaciones.

Franquicias. Las clínicas dentales que son franquicias o de cadenas de marca, que representan al 4% de las existentes en Euskadi, acumularon el 43,3% de las quejas.

Ratios

Sobreoferta. En España hay 35.288 dentistas. Casi un especialista por cada 1.300 personas.

En aumento. De las facultades salen al año 1.750 licenciados, con lo que para el año 2020 el ratio podría bajar a un especialista por cada mil habitantes. Más del triple de lo que recomienda la OMS.



El estrés ha disparado los casos de bruxismo entre los jóvenes

lunes, 9 de octubre de 2017

La ansiedad y la depresión, relacionadas con el cáncer

  • Un estudio de 10 años con más de 160.000 personas relaciona estrés psicosocial y cáncer

La actividad del cerebro controla la fisiología y las respuestas corporales, por lo que influye en el funcionamiento de todo el cuerpo. Este es el origen de las enfermedades psicosomáticas, como, por ejemplo, muchos casos de hipertensión arterial y también de intestino irritable, un trastorno que se caracteriza por malestar abdominal crónico y que puede generar diarreas o estreñimiento.

El investigador David Batty y sus colaboradores, de varias universidades de Inglaterra, Escocia y Australia, han examinado hasta qué punto los estados mentales también pueden ejercer influencia en patologías tan severas como el cáncer. Los resultados, que han publicado en la revista British Medical Journal, evidencian que una mala salud mental incrementa la probabilidad de tener determinados tipos de cáncer, como, por ejemplo, de colon, esófago, páncreas y próstata, así como leucemia.

Enfermedades psicosomáticas

Tradicionalmente, las enfermedades psicosomáticas se han definido como las que presentan síntomas físicos que no pueden ser explicados médicamente como consecuencia directa de una enfermedad física. Se calcula que el 12% de la población manifiesta los síntomas, los más habituales de los cuales son dolor de espalda, mareo y vértigo, dolor en las extremidades y las articulaciones, gases estomacales, dificultad al respirar, palpitaciones y taquicardia, dolor en el pecho y náuseas. Hace tiempo que se conoce que determinados estados mentales de estrés psicosocial, como la ansiedad y la depresión, los cuales son el resultado de la actividad cerebral, repercuten directamente sobre el funcionamiento fisiológico del cuerpo.

Dentro del cerebro, la relación entre estos estados mentales y las manifestaciones somáticas se debe a una estructura nerviosa llamada formación reticular, que se encuentra en el tronco del encéfalo, la parte que une el cerebro a la médula espinal. Esta estructura gestiona las respuestas fisiológicas del cuerpo en función de los estados emocionales, normalmente a través de descargas hormonales. Dicho de otro modo, es la interfaz que relaciona los sistemas cerebrales, que es donde se originan los estados emocionales y todos nuestros pensamientos, con los corporales. Una de las hormonas que genera es el cortisol, la responsable de las manifestaciones fisiológicas asociadas al estrés.

10 años y 163.363 pacientes

En este estudio, Batty y su equipo analizaron si existe alguna relación causal entre los estados emocionales negativos, como el estrés crónico, la ansiedad y la depresión, y la manifestación de procesos cancerosos. El motivo de esta hipotética relación es que un exceso crónico de cortisol afecta negativamente el sistema inmunitario y los sistemas de reparación del material genético. Precisamente los procesos cancerosos se inician como consecuencia del funcionamiento anómalo del material genético, y una de las funciones del sistema inmunitario es detectar e intentar eliminar los focos de cáncer. En este estudio, los investigadores examinaron 163.363 personas mayores de dieciséis años durante un periodo de diez años. Primero les valorar el nivel de estrés psicosocial, básicamente el nivel de ansiedad y de depresión -o de optimismo-, con un cuestionario específico. Pasado este periodo de tiempo, 16.267 de los participantes habían muerto, 4.353 de los cuales por cáncer.

El aislamiento de causas

Una vez eliminados los factores que se sabe que favorecen la generación de procesos cancerosos, como la obesidad y el consumo de tabaco y alcohol, agruparon las personas por edad y por sexo, y también por el nivel de estudios y socioeconómico, dado que son factores que influyen en los hábitos de vida. De este modo, el único factor diferenciador que quedaba era el nivel de estrés psicosocial. Las personas que diez años antes habían mostrado niveles altos o muy altos de estrés psicosocial tenían una tasa mucho más elevada de mortalidad debido a leucemia o cáncer de colon, esófago, páncreas o próstata.

Aunque estos resultados indican que una mala salud mental, como la que causa la ansiedad y la depresión, favorece la aparición de cáncer, los autores advierten que se necesitan estudios más específicos para establecer relaciones directas de causa y efecto que lo expliquen plenamente a nivel fisiológico.

EL RUBOR COMO SÍNTOMA

Uno de los procesos psicosomáticos que se pueden observar con más facilidad y que permiten entender la relación entre los pensamientos, el funcionamiento del cerebro y la fisiología corporal es el rubor. El enrojecimiento de la cara es una respuesta fisiológica que se desencadena como consecuencia de algunas emociones relacionadas con la ansiedad, como la vergüenza, la culpa, el nerviosismo, la modestia, el enamoramiento y el amor.

El proceso se inicia cuando, generalmente debido a procesos de interacción social, en el cerebro se activan los circuitos neurales correspondientes para hacer frente a la interacción de manera adecuada. Esto genera un incremento de actividad metabólica en el cerebro, y este incremento da lugar a un exceso de calor que hay que disipar rápidamente para evitar que disminuya la eficiencia de funcionamiento. Para disipar el exceso de calor se produce un aumento del flujo sanguíneo en los capilares que hay justo debajo de la piel de la cara. En función de la intensidad de la situación, de la reactividad emocional de cada persona y del tono de la piel, el rubor puede llegar a ser muy visible o puede pasar más desapercibido. 


La interacción social mal gestionada puede desencadenar cáncer

miércoles, 4 de octubre de 2017

Presentan una terapia online capaz de mejorar calidad de vida enfermos cáncer

  • La angustia que genera un diagnóstico de cáncer y los efectos adversos que puede tener en la calidad de vida de los pacientes puede verse aliviada con una terapia “online” con la misma eficacia que las realizadas cara a cara.

La importancia del apoyo psicológico a estos enfermos, ya sean los apenas diagnosticados o los que están en un estado avanzado, ha centrado varios de los estudios presentados en la primera jornada de la 53 Reunión Anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), que reunió a más de 30.000 expertos en todo el mundo en Chicago.

Uno de ellos, elaborado por oncólogos del Hospital Universitario de Basilea, constató “una mejora clínicamente significativa” de la calidad de vida de 129 participantes, la mayoría mujeres con cáncer de mama en etapa temprana, aunque también pacientes con cáncer de pulmón, ovario y gastrointestinal, linfoma y melanoma.

Basado en enfoques de comportamiento utilizados en psicoterapia, Stream es un programa de gestión en línea del estrés de ocho semanas de duración, que abarca aspectos como la reacción corporal al mismo, los sentimientos o las interacciones sociales de los pacientes, entre otros aspectos.

En el estudio, los psicólogos revisaron semanalmente el progreso de pacientes de distintos puntos de Austria, Suiza y Alemania y les proporcionaron orientación y apoyo personalizado, mientras ellos a su vez podían escribir a los terapeutas a través del programa.

Usado para ciertos trastornos psicológicos como la ansiedad, este modelo a distancia puede ser tan eficaz como la tradicional terapia “cara a cara”, con la ventaja de que conlleva menos tiempo para el terapeuta y es más conveniente para los pacientes, sobre todo en momentos que tienen que afrontar muchas citas médicas por su enfermedad.

Las nuevas tecnologías abren nuevas oportunidades. Con esta intervención podemos ofrecer apoyo psicológico a los pacientes desde la comodidad de los salones de sus casas”, afirmó Viviane Hess, oncóloga del Hospital Universitario de Basilea.

Alrededor de la mitad de quienes superan un cáncer -un 70 % en el caso de mujeres jóvenes que han padecido un cáncer de mama- tienen un temor entre moderado y alto de recaída, algo que puede llegar a ser tan angustioso que afecta negativamente a su estado de ánimo, relaciones, trabajo o calidad de vida.

Un ensayo clínico aleatorio en fase II, consistente en una intervención psicológica llamada “Conquer Fear” y que de momento está en marcha solo en investigación antes de pasar a la práctica clínica, redujo ese temor a los pacientes inmediatamente después de ser intervenidos y también pasados entre tres y seis meses desde la operación.

En este caso, los terapeutas realizaron cinco sesiones cara a cara individuales de 60 a 90 minutos durante 10 semanas con 222 supervivientes de cáncer de mama, colorrectal o melanoma, con los que trabajaron en la forma de aceptar la incertidumbre inherente al regreso de la patología o en estrategias para controlar la preocupación, entre otros aspectos.

“La reducción del miedo en el grupo de intervención psicológica fue lo suficientemente grande como para mejorar la supervivencia psicológica y emocional “, subrayó Jane Beith, oncóloga médica de la Universidad de Sydney en Australia.

Otro ensayo clínico aleatorio de 305 pacientes con cáncer avanzado de los Institutos Canadienses de Investigación en Salud confirmó que una breve terapia psicológica, llamada Managing Cancer And Living Significativamente (CALM), podría ayudar a los enfermos avanzados y a sus familiares a afrontar la enfermedad.

A los tres meses, el 52 % tuvo una reducción “clínicamente importante” en los síntomas depresivos, frente al 33% de los que recibieron una atención habitual, que también estaban menos preparados para el final de la vida.

Una nueva forma de mejorar la calidad de vida de los pacientes

jueves, 21 de septiembre de 2017

El estrés emocional eleva el riesgo de infarto sin tener problemas coronarios

  • Los afectados por este tipo de ataques cardiacos son más jóvenes y la mitad mujeres
  • El estrés emocional eleva el riesgo de infarto sin tener problemas coronariosMás de 30.000 especialistas, de 140 países, participan en el congreso europeo de cardiología que se está celebrando en Barcelona 
El estrés emocional y las enfermedades psiquiátricas –depresión, ansiedad, etcétera– aumentan el riesgo de sufrir un infarto de miocardio con arterias coronarias normales y, además, empeoran su pronóstico, según un estudio del hospital Universitario de Getafe que se presentó ayer en el congreso europeo de cardiología que se está celebrando en Barcelona. Según explicó en rueda de prensa el responsable del estudio, Joaquín Alonso, aunque la mayoría de ataques al corazón se producen por la obstrucción de las arterias del corazón a causa de un coágulo que se produce sobre un estrechamiento de las vías coronarias, hay otro tipo de infartos –que suponen entre el 5% y el 13% del total– que lo sufren personas sin lesiones obstructivas, y es entre estos pacientes en los que se ha detectado la influencia de la esfera psicológica.
  • Los infartos de miocardio con arterias sin lesiones obstructivas son un 5%-13% del total

El equipo del doctor Alonso ha comparado los aspectos sociales –estado civil, desempleo, trabajo nocturno o por turnos, consumo de drogas, práctica de deportes....– y emocionales –trastornos psiquiátricos, dolor de cabeza crónico, estrés emocional...– de todas las personas ingresadas con diagnóstico de infarto en el hospital de Getafe durante dos años. Y sus conclusiones son que, en el caso de los infartados sin problemas coronarios, el 29% tenía historia psiquiátrica previa y el 80% reconocía una situación de estrés emocional antes del ataque, mientras que entre los infartados con lesiones obstructivas estos porcentajes era el 11% y el 30%. El estudio también detectó que los primeros acostumbran a tener más dolor de cabeza crónico (11% frente al 3,5%), que la edad a la que se producen este tipo de ataques no obstructivos es más baja (61 años de media frente a 66) y que son más habituales entre mujeres (50% frente al 20% con infartos normales). En cambio, los investigadores han visto que los condicionantes sociales –el estado civil, el desempleo, el empleo precario, la práctica deportiva...– no son relevantes, no arrojan diferencias entre unos y otros infartados.

El doctor Alonso explicó que de momento es difícil saber por qué determinadas alteraciones psicológicas pueden hacer a una persona más proclive a sufrir un infarto aún sin tener problemas en las arterias, pero apuntó que una de las teorías podría ser el aumento de los niveles de adrenalina que provoca el estrés emocional, lo que a su vez aumenta el consumo de oxígeno, una disfunción del endotelio (capa interna de las arterias) y favorece la formación de coágulos. “Lo que sí confirmamos es la máxima de mens sana in corpore sano, la influencia de la esfera psicológica en otros órganos del cuerpo y su correcto funcionamiento, y la necesidad de realizar más estudios en este ámbito y de incidir en la prevención mediante la búsqueda de una vida emocional más saludable”, enfatizó.

En este sentido, el equipo de Alonso ha ampliado ahora su trabajo para analizar y cuantificar qué tipo de alteraciones emocionales o enfermedades psiquiátricas, y con qué intensidad, presenta cada paciente.

ELECTROCARDIOGRAMA
Barato y efectivo en jóvenes

El electrocardiograma (ECG) es una herramienta económica y efectiva para detectar enfermedades cardiovasculares y la muerte súbita, por lo que todos los jóvenes deberían someterse a esta prueba y repertirla cada dos años si se hace deporte (anualmente para alta competición). Así lo aseguró el responsable de cardiología del hospital Josep Trueta de Girona, Ramon Brugada, tras comentar los resultados del estudio sobre la eficacia del ECG para cribar la enfermedad cardiovascular que se realiza entre los alumnos de 4.º de ESO de Banyoles desde el 2012.

NUEVO BIOMARCADOR
Predecir infartos en un análisis

Teresa Padró, investigadora del Instituto Catalán de Ciencias Cardiovasculares (ICCC), ha presentado en el congreso de cardiología un nuevo biomarcador que ayudará a predecir los infartos hasta tres años antes de que sucedan. Se trata de medir con un análisis de sangre el nivel de las microvesículas (partículas que se derivan de las células) en el plasma. Según el estudio realizado entre pacientes con hipercolesterolemia familiar, niveles altos de microvesículas circulantes indican más riesgo de infarto al margen de los niveles de colesterol del paciente.

FIBRILACIÓN AURICULAR
Mejor control de los pacientes

Es necesario ampliar el control de los pacientes con fibrilación auricular –la arritmia más frecuente– tratados con anticoagulantes porque tienen un alto riesgo de infarto, insuficiencia cardiaca y muerte cardiovascular, según el estudio realizado por Francisco Marín, del servicio de cardiología del hospital Virgen de la Arrixaca (Murcia). Marín enfatiza que los médicos se centran en prevenir el ictus en estos pacientes pero no se presta suficiente atención a otros factores –como peso, hipertensión, insuficiencia renal...– que disparan el riesgo cardiovascular.


La importancia de tener una vida sin estrés

lunes, 18 de septiembre de 2017

Por si había dudas: sí, el ocio beneficia seriamente la salud

  • ¿Renunciar a las vacaciones? Mejor no
  • Tener tiempo libre es crucial para el bienestar físico y psicológico
"No tengo vida" y «necesito desesperadamente unas vacaciones» son dos de las frases que con más frecuencia tuitean los famosos y los personajes públicos. Pero ojo: no se trata de una queja, sino más bien de un alarde de agenda. Silvia Bellezza, investigadora de la Universidad de Columbia (EEUU), denomina este tuiteo como humblebragging, un término anglosajón acuñado hace poco para aludir a la falsa modestia de las celebrities. Sin embargo, la carencia de tiempo libre se ha convertido en algo de lo que presumir, con independencia de si se es popular o no. «Si alguien nos pregunta '¿cómo estás?', ya es raro que contestemos 'bien, gracias'; solemos responder con un '¡ocupado!'», asegura Bellezza. 

Por eso hace un año inició una investigación junto a la Universidad de Harvard para averiguar si vivir con la agenda tan a rebosar influye positivamente en cómo nos ven los demás. La conclusión fue un rotundo sí. Han quedado atrás los días en los que vivir ocioso, sin nada que hacer excepto disfrutar del tiempo libre, era sinónimo de alto estatus; ahora despiertan admiración las personas superocupadas.

 «En Estados Unidos gozan de más prestigio las personas que trabajan todo el tiempo y no tienen ni un momento de respiro», explica Bellezza. «Cuanto más se asienta la creencia de que el trabajo duro es lo que nos da opciones de prosperar y ascender en el escalafón social, más valoramos a quienes renuncian al tiempo libre y trabajan a todas horas», añade. Según la investigadora, «percibimos que las personas muy ocupadas poseen dos rasgos humanos claves y envidiables: son ambiciosas y competitivas». Y claro está: queremos parecernos a ellas.

La paradoja es que ese ritmo de vida a ful que veneran las sociedades occidentales tiene consecuencias negativas para la salud. No disponer de tiempo libre nos aleja bastante de lo que entendemos por bienestar. Entre otras cosas, porque el corazón se resiente cuando nos hundimos bajo montañas de trabajo.

Un reciente estudio británico basado en más de un millón de trabajadores reveló que las personas que trabajan más de 55 horas semanales tienen un 33% más de riesgo de sufrir un infarto que quienes se limitan a una vida laboral de 35 ó 40 horas a la semana. Además, quienes renuncian a las vacaciones -la última ocurrencia de los trabajólicos- deben saber que el riesgo de sufrir un ataque cardíaco se duplica. En definitiva, llegar a viejo es bastante más difícil si vivimos para trabajar que si trabajamos para vivir. En Japón incluso tienen una palabra para eso: karoshi, que significa muerte por exceso de trabajo.

TRABAJAR MÁS DE 60 HORAS A LA SEMANA TRIPLICA LA APARICIÓN DE TUMORES

A esto hay que sumarle que el cuerpo en forma de manzana, un tipo de obesidad que fomenta la acumulación de grasa alrededor de órganos vitales, también está directamente relacionada con el exceso de curro y con la predisposición a enfermar. A ello se añade que somos más vulnerables a la diabetes, la artritis y el cáncer cuantas más horas pasamos trabajando. 

Dedicar más de 60 horas semanales a lo laboral triplica la incidencia de tumores, algo que los científicos atribuyen a que el exceso de estrés provoca cambios fisiológicos que reducen el número de las denominadas células asesinas o NK (por las siglas inglesas de natural killer). Sin ellas en primera línea de defensa, las células cancerosas lo tienen mucho más fácil para hacer de las suyas.

Desde el punto de vista de la neurociencia, la ausencia de tiempo libre es a todas luces insana. «El exceso de trabajo es un estresor crónico, y sabemos que el estrés continuado produce una elevación a largo plazo de los niveles de cortisol que es tóxica para el cerebro», explica Michael Valenzuela, investigador a la cabeza del Grupo de Neurociencia regenerativa de la Universidad de Sidney (Australia). «En esencia, conduce a la pérdida de neuronas y a fallos en la función cerebral», añade el investigador. De hecho, en su opinión, el equilibrio entre trabajo-ocio no debería considerarse una opción, ni siquiera un estilo de vida, sino un elemento indispensable para la salud cerebral.

ABURRIMIENTO.

 Y no sólo eso. Si pretendemos ser creativos e innovadores, no hay nada más contraproducente que ocupar todo nuestro tiempo. Es más, estudios recientes revelan que para dar rienda suelta a la creatividad es imprescindible aburrirse un poco. Cuando nos invade el hastío, o mientras soñamos despiertos, se activa en la sesera la red neuronal por defecto (RND), un entramado de células nerviosas vinculado con el ingenio y la inventiva. Por el contrario, cuando no tenemos tiempo ni para respirar la actividad de la RND se suprime casi por completo. Eso implica que viviendo para trabajar perdemos la capacidad de conectar experiencias pasadas, proyectar hacia el futuro e imaginar

Que infravaloramos el ocio se nota especialmente cuando, después de una estresante vida carente de tiempo libre, llega el momento de la jubilación. «En ese momento las actividades de ocio son aún más importantes, porque venimos de tener un nivel alto de estímulos sociales, mentales y físicos proporcionados por la actividad laboral», advierte Valenzuela. «Si esos estímulos desaparecen de golpe, nuestra sesera corre un serio peligro», añade. 

Al fin y al cabo, el cerebro, como los músculos, necesita acción y estimulación constantes para no debilitarse. Conociendo como conocemos nuestro órgano pensante, el investigador asegura que debería ser prioritario planificar lo que haremos al dejar de trabajar. Porque, reflexiona, «¿qué sentido tiene disfrutar de 20 ó más años de jubilación si nuestro cerebro deja de funcionar?».


El exceso de trabajo triplica la aparición de tumores cancerígenos

miércoles, 19 de julio de 2017

El estrés emocional crónico puede iniciar el proceso de un cáncer

  • El doctor Pere Gascón ha demostrado que existe una estrecha relación entre la inflamación, el sistema nervioso y el tumor maligno
  • Las personas que se hunden durante meses en una depresión a causa de una muerte cercana están en riesgo
Pere Gascón (Barcelona, 1949), es uno de los máximos exponentes internacionales en la investigación que vincula sistema nervioso –las neuronas, el cerebro– y cáncer. Ejerce en el servicio de Oncología del Hospital Clínic. Fue su responsable hasta el 2015.

Usted ha estudiado la relación entre sistema inmunológico y cáncer.
–Soy inmunólogo tumoral y siempre he investigado el microambiente que rodea al tumor: los linfocitos, los macrófagos... con el fin de atacar al cáncer. Por desgracia, hemos visto que cuando un tumor se ha aposentado bien, las células de su microambiente, que son parte del sistema inmunológico, cambian de chaqueta y se ponen de parte del tumor.

Vaya.
–Sí. Los macrófagos, que estaban para defendernos, se pasan al bando del cáncer. Los fibroblastos, que daban consistencia al tejido conectivo, apoyan al tumor, que las compra y lo favorecen. Así en todos los cánceres.

¿Y en las metástasis? [Diseminación de un cáncer a varios órganos]
–Sabemos que cuando se produce una metástasis existe un nido celular previo que se aprovecha de procesos inflamatorios crónicos asintomáticos, que tenemos en diferentes partes del cuerpo sin saberlo. El cáncer crece en núcleos inflamatorios.

¿Siempre?
-Si. Esto es muy importante. El cáncer siempre surge de un proceso inflamatorio, y crece más en ese ambiente. Es su microambiente.

¿Un ejemplo?
–Fácil: ¿qué hace el tabaco? Causa una inflamación crónica en los pulmones. Fumas e irritas constantemente los bronquios. Eso es un campo abonado –no todos los fumadores lo sufrirán– para que una célula cancerosa anide allí. Para que se produzca una mutación.

¿Qué ocurre en una inflamación?
–Las células del propio tejido inflamado se van multiplicando, con intención de repararlo, hasta que hay un error. La inflamación indica que hay células activadas por un virus, el tabaco, asbestos… No hablo de la inflamación que surge cuando te tuerces un tobillo. Esa no es cancerosa.

¿La solución del cáncer vendrá del propio sistema inmunológico?
–Es uno de los futuros más actuales. Se han identificado las células que impedían actuar al sistema inmunológico que debe defendernos. Esto es una revolución de hace cinco años. Hay fármacos específicos para tratar metástasis por melanoma, cáncer de riñón, y otros. Esas personas, antes morían en pocas semanas y ahora están viviendo hasta cinco años.

"La línea inmunológica puede ser la respuesta al cáncer en la primera mitad del siglo XXI"

¿Es la línea definitiva anticáncer?
–Con el cáncer nunca existirá una línea definitiva. La línea inmunológica, combinada con otras, puede ser la respuesta al cáncer en la primera mitad del siglo XXI. Pero la célula cancerosa se las sabe todas. Se hace resistente. Yo ya no estoy ahí.

¿Y en qué está usted?
–En el desarrollo de algo que identifiqué hace 20 años, cuando trabajaba en EEUU. Descubrí que células del cáncer de mama tenían un receptor [enlace] que es un neurotransmisor [mensajero químico entre neuronas]. Yo siempre he tenido la neurología en la cabeza, y la he estudiado muchísimo. Entonces pensé: si un producto de las neuronas libera una sustancia que se une a un receptor de la célula cancerosa, eso significa que existe una comunicación entre sistema nervioso y cáncer.

¿Lo confirmó?
–Si. Un investigador de Sevilla, Miguel Muñoz, siguió mis publicaciones y demostró que prácticamente en todas las células cancerosas que él estudió existía aquél receptor neuronal que yo encontré. Lo detectó en tumores de colon, próstata, pulmón, cerebro y leucemias.

¿Y qué ocurrió?
–Vimos que esos cánceres también tienen receptores de otro neurotransmisor, la adrenalina. Luego, si en las células cancerosas existen receptores de neurotransmisores, eso significa que el sistema nervioso está dialogando con el cáncer. Y ahora viene lo fuerte.

Adelante.
–Últimamente, hemos demostrado que el sistema nervioso, en general, propicia el crecimiento del cáncer, forma parte de la tumorogénesis, es decir, de la formación y el crecimiento del tumor. Varios investigadores de EEUU han aludido a esa relación en sus publicaciones.

¿Adónde lleva todo esto?
–Hace 20 años que voy detrás de demostrar que existe una conexión entre el sistema nervioso y el cáncer. Y es lógico, porque el sistema nervioso nos regula el rítmo cardiaco, la respiración, el intestino. Todo. La sustancia que yo he estudiado es un neurotransmisor inflamatorio: he observado la conexión entre inflamación, cáncer y sistema nervioso.

¿Esto relaciona al cáncer con los choques emocionales fuertes?
–Por ahí puede ir la cosa. Pero, yo he dicho por activa y por pasiva que las emociones no causan cáncer. El cáncer es consecuencia de un proceso lento, y el organismo tiene una capacidad de regeneración brutal. No es fácil generarlo. Surge de la rotura de muchos sistemas corporales.

"Hay personas de 50 y pocos años que pierden el trabajo y año y medio después les surge un cáncer"

De múltiples coincidencias.
–Si. Cada vez tenemos más evidencias de que cuando una persona sufre estrés crónico, de meses –por la muerte de una persona que te rompe la vida o la pérdida de un hijo–esas emociones conducen a un estrés en el que se liberan citoquinas inflamatorias, sustancias que crean un ambiente proinflamatorio del que no se es consciente. Esto lo hemos visto en personas de 50 y pocos años que pierden el trabajo y año y medio después les surge un cáncer.

¿Si ese parado encuentra otro empleo el proceso maligno se detiene?
–Imposible saberlo. Si el estrés emocional ha durado muchos meses, es posible que el proceso canceroso ya vaya por libre. Lo importante es la cronificación del conflicto.

¿El sistema nervioso potencia las defensas inmunológicas?
–Claro. Cuando el sistema nervioso está equilibrado, las defensas están óptimas. Esto se ha demostrado. Un buen sistema nervioso que permite dormir bien, estar equilibrado y hacer ejercicio físico potencia el sistema de defensas. Y a la inversa, sabemos que los estados estresantes, deprimentes y crónicos, son estados proinflamatorios.

Riesgo de cáncer.
–Lo que causa el cáncer no es la emoción, sino el proceso que conduce a un ambiente celular inflamatorio, que es esa situación personal negativa. El estrés emocional crónico puede poner en marcha el proceso que inicia un cáncer.

¿Qué tipo de estrés es maligno?
–El contínuo, que va ligado a una depresión e impide dormir. Puede tener su origen en el trabajo o en una vida familiar infernal.

¿El control mental de cada persona en esas circunstancias límite es determinante?
– Si.El control mental de cada cual es determinante. Se suma a su predisposisición genética.



La depresión puede determinar el desarrollo de un cáncer

miércoles, 2 de noviembre de 2016

La ‘hipertensión de bata blanca’ podría no ser tan inocua como se pensaba

Las personas que experimentan una subida transitoria de su presión arterial cuando van al médico podían tener en realidad un mayor riesgo cardiovascular. 

Acudir al médico puede ser una experiencia estresante para muchas personas. Y es que hay muchos pacientes que, aun no sintiendo ansiedad, experimentan una subida de su presión sanguínea por el simple hecho de estar en una consulta. Se trata de la denominada ‘hipertensión de bata blanca’, término que define la elevación transitoria de la presión arterial que manifiestan algunas personas en los entornos sanitarios, caso de una visita al médico o de encontrarse en un hospital. Una ‘hipertensión’ que no es tal, dado que las cifras vuelven a normalizarse en cuanto el individuo sale por la puerta de la consulta. Sin embargo, un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de California en Irvine (EE.UU.) muestra que, quizás, esta hipertensión de bata blanca no sea realmente un fenómeno inocuo, sino que podría estar alertando de un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular en algunas personas, especialmente las más mayores.

Como indica Stanley S. Franklin, director de esta investigación publicada en la revista «Journal of the American College of Cardiology», «nuestros resultados sustentan la hipótesis de que un pequeño número de pacientes considerados como ‘hipertensos de bata blanca’ tienen en realidad hipertensión sistólica aislada, una condición común en la que si bien la presión diastólica es normal, la presión sistólica es demasiado alta. Y esta hipertensión sistólica aislada puede ser un indicador de riesgo de una futura enfermedad cardiovascular o de un ictus».

Signo, que no anécdota

Desde que fuera descrita por primera vez en el año 1897 por el médico italiano Scipione Riva-Rocci, la ‘hipertensión de bata blanca’ ha sido objeto de numerosas investigaciones dirigidas a evaluar su presunta inocuidad. Y lo que han mostrado los estudios más recientes es que se trata de un fenómeno más común en la tercera edad, así como que las diferencias entre las lecturas en la presión sanguínea en la consulta del médico y el domicilio van aumentando con el paso de los años. Pero, ¿es en realidad un fenómeno inofensivo o es la ‘tapadera’ de algo más?

Para responder a esta pregunta, los autores siguieron durante cerca de una década la evolución de 653 pacientes con ‘hipertensión de bata blanca’, 92 de los cuales superaban los 60 años, y compararon los resultados con los de 653 personas que, con las mismas edades y un riesgo cardiovascular similar, mostraban las mismas cifras normales de presión arterial tanto en la consulta del médico como en sus casas.

"Es posible que un algunos pacientes con ‘hipertensión de bata blanca’ tengan en realidad hipertensión sistólica aislada" Stanley Franklin

De acuerdo con los resultados, la ‘hipertensión de bata blanca’ es un fenómeno que quizás no resulte tan anecdótico en las personas mayores. De hecho, y comparado frente al grupo de participantes de la misma edad que mantenían unas cifras de presión sanguínea normales, durante el seguimiento se registraron 18 episodios cardiovasculares adicionales en el grupo de personas mayores de 60 años con ‘hipertensión de bata blanca’.

En opinión de los investigadores, esta diferencia podría deberse a una mayor prevalencia entre la población con ‘hipertensión de bata blanca’ de la denominada hipertensión sistólica aislada, esto es, la enfermedad en la que la presión arterial sistólica (PAD) está elevada –es decir, es superior a 140 mmHg– pero la presión arterial diastólica (PAS) es normal –esto es, inferior a 90 mm Hg–. Un aspecto a tener muy en cuenta dado que contrariamente a como sucede con la de bata blanca, está bien demostrado que la asistólica aislada es un tipo de hipertensión asociado con una mayor mortalidad cardiovascular.

¿También en los jóvenes?

Entonces, y dado que podrían tener un mayor riesgo cardiovascular, ¿cómo debe actuar un médico ante un caso de ‘hipertensión de bata blanca’? Pues como indica Stanley Franklin, «es necesario realizar múltiples medidas de la presión arterial, incluyendo lecturas fuera del entorno sanitario, para determinar de una forma precisa el riesgo cardiovascular, especialmente en los pacientes mayores de alto riesgo».

Sin embargo, no debe excluirse la posibilidad de que esta ‘hipertensión de bata blanca’ también sea un signo de un mayor riesgo cardiovascular en la población joven. Como concluyen Giuseppe Mancia y Guido Grassi, de la Universidad de Milán (Italia), en un editorial del mismo número de la revista, «es posible que el estudio no haya contado con una muestra lo suficientemente grande o haya realizado un seguimiento lo suficientemente largo como para identificar el riesgo en los pacientes más jóvenes, por lo que las conclusiones sobre la población joven quizás no sean del todo precisas. Deben realizarse más investigaciones para comprender completamente las complejidades de la ‘hipertensión de bata blanca’».



Un síntoma que afecta a muchos pacientes

viernes, 2 de octubre de 2015

Dificultad para respirar o disnea

La disnea (falta de aliento) es una afección que experimenta entre el 20 % y 90 % de las personas con cáncer avanzado. También se produce en aquellas personas con cánceres en las primeras etapas que tienen otras afecciones del corazón o los pulmones. Por ejemplo, una persona con un coágulo sanguíneo potencialmente mortal u otra urgencia puede experimentar disnea, por lo que es importante informar de inmediato al médico cualquier síntoma repentino o agravado. Entre los síntomas frecuentes de la disnea se pueden mencionar:
  •     Incomodidad al respirar
  •     Dificultad para respirar
  •     Incapacidad para obtener la cantidad de aire suficiente
  •     Sensación de asfixia, ahogo o sofocación

Una persona puede experimentar disnea a pesar de que los niveles de oxígeno estén dentro del rango normal. Es importante comprender que las personas no se sofocan ni mueren a causa de la disnea.

Evaluación

Para saber más sobre sus síntomas, el médico revisará sus antecedentes médicos y le solicitará que describa sus síntomas y toda actividad u otra afección que los agraven. Es posible que el médico también le pida que clasifique los síntomas en una escala.

Un aspecto importante del tratamiento y la atención del cáncer es aliviar los efectos secundarios, lo que también se denomina control de los síntomas, cuidados paliativos o atención médica de apoyo. Hable con su equipo de atención médica sobre cualquier dificultad para respirar que experimente, incluido cualquier síntoma nuevo o un cambio en los síntomas.

Causas

La disnea puede deberse a un tumor u a otra afección relacionada con el cáncer, y muchas de estas causas pueden tratarse. Entre las causas frecuentes de la disnea se pueden mencionar:
  •     Obstrucción de las vías respiratorias (algo, como un tumor, que bloquea las vías respiratorias)
  •     Ansiedad

  •     Broncoespasmo (estrechamiento de las vías respiratorias)
  •     Hipoxemia (disminución del oxígeno en la sangre)
  •     Derrame pleural (líquido en el espacio entre el borde de los pulmones y la pared torácica)

  •     Neumonía
  •     Neumonía relacionada con la radiación (inflamación de los pulmones luego de la radioterapia)
  •     Anemia (recuento bajo de glóbulos rojos)

  •     Estrés

Tratamiento

En el tratamiento de la disnea se trata la causa subyacente, como el tumor, o una afección, como un coágulo sanguíneo. El médico también puede recomendarle lo siguiente para aliviar los síntomas de la disnea:
  •     Recibir oxígeno extra o sentarse frente a un ventilador puede ser tan eficaz como el oxígeno extra
  •     Respirar aire más puro y fresco. Para ello, se debe bajar la temperatura de la sala, abrir una ventana, usar un humidificador o quitar el humo y la caspa de las mascotas
  •     Tener la sensación del espacio abierto. Para ello, abrir las ventanas, ver un paisaje exterior o estar en una sala vacía
  •     Mantener la cabeza levantada. Si está en la cama, levantar la cabeza con almohadas para estar en una posición similar a la de sentado.
  •     Practicar técnicas de distracción y relajación (como meditación)
  •     Tomar medicamentos opioides (analgésicos, como la morfina, que actúan sobre el sistema nervioso central)
  •     Tomar ansiolíticos para controlar el dolor y la ansiedad producidos por la disnea.




Las personas no se sofocan ni mueren a causa de la disnea

jueves, 7 de mayo de 2015

¿Puede el estrés causar cáncer?

Se ha hecho mucha investigación para ver si hay alguna conexión entre la personalidad, el estrés y el cáncer. No hay evidencia científica que demuestre que la personalidad o perspectiva de una persona afecta el riesgo de cáncer.

Existen muchos factores que analizar en la relación entre el cáncer y el estrés. Se sabe que el estrés afecta el sistema inmunológico, como también muchos otros factores pueden afectarlo. A pesar de muchos estudios, la relación entre el estrés psicológico y el cáncer no se ha demostrado. Al analizar los estudios que se han llevado a cabo, parece ser que a veces se contradicen.

Por ejemplo, en un gran estudio danés, las personas que reportaron agentes estresantes de gran magnitud en sus vidas no parecieron tener un riesgo significativamente aumentado para cualquier tipo de cáncer. Otro estudio que analizó a las mujeres con agentes estresantes de gran magnitud en sus vidas, como el divorcio o la muerte de un ser querido, reportó un incremento leve (alrededor de un tercio mayor que el promedio) en el riesgo de cáncer de seno en comparación con las mujeres sin estos agentes de estrés. En el área de los agentes de estrés cotidianos, otro estudio reportó un mayor riesgo de cáncer de seno asociado con el estrés. Y aún otro estudio reportó que las mujeres que reportaron un mayor estrés cotidiano fueron de hecho menos propensas a ser diagnosticadas con cáncer de seno dentro de los próximos 18 años.

Es difícil poder explicar estas diferencias. Puede que algunas estén relacionadas a los grupos que fueron estudiados, mientras que puede ser que otras se deban a la manera en que se realizó el estudio. También puede que el azar haya sido un factor influyente. Todo lo que hasta el momento puede afirmarse es que no se ha encontrado una asociación definitiva entre el estrés y el riesgo de cáncer.


No hay una relación directa demostrada entre estrés y cáncer

martes, 31 de marzo de 2015

Vacaciones de lo más normales

En la situación en que la mayoría de los laringectomizados nos encontramos, sobre todo durante los primeros meses quizá años, cualquier situación distinta a la cotidiana puede convertirse en una aventura, en algo que nos hace cambiar de vida, salir de nuestras rutinas. Y no me estoy refiriendo a situaciones especialmente distintas a lo que antes hacíamos, más bien lo contrario, a situaciones que antes eran normales y que debido a nuestro estado pueden convertirse en especiales.

Voy a comentar una de estas situaciones. Las vacaciones. Nada más agradable y deseable que unas vacaciones. Pues en nuestro estado puede convertirse en un pequeño conflicto interno. No sabemos como vamos a reaccionar ante situaciones distintas a las cotidianas. Tomar una decisión sobre donde ir e incluso si ir o no puede ser todo un cúmulo de incertidumbres. Voy a tratar de ayudar a que esta situación sea lo menos conflictiva posible.

Este comentario que enfoco con las vacaciones como tema puede servir para otras circunstancias tales como reuniones familiares, con amigos, compañeros de empresas, bodas, comuniones, etc. etc.

La primera decisión y la más importante es si ir o no, si asistir o no. Antes que nada creo que conviene dividir nuestra situación en dos partes muy diferenciadas: primero durante las fechas inmediatamente siguientes a la intervención y posterior radio-quimio y segundo cuando ya estamos en fase progresiva de recuperación. Durante la primera fase ni que decir tiene que bastante tenemos con lo nuestro, es decir, con cuidarnos y cumplir con las más elementales obligaciones. Es en la segunda fase cuando ya podemos empezar a hacer cosas fuera de las consideradas normales o elementales. La primera reacción puede ser pensar que mejor quedarnos en casa, mejor no salir de nuestra cómoda rutina diaria. Pensar que adonde vamos a ir sin poder hablar, con miedo a las toses y flemas. La decisión no es fácil pero pienso que por encima de todo debe estar nuestra necesidad de superación y sobre todo de acostumbrarnos a hacer normal lo que siempre lo ha sido. Lo normal habría sido ir de vacaciones o asistir a la reunión o a la boda, por tanto ese concepto es el que debe predominar. Lo demás ya se solucionará sobre la marcha. Y con ayuda no solo de nuestra pareja y familia más cercana sino de todos los demás lo conseguiremos. Debemos, si se da el caso, exponer claramente nuestras limitaciones y pedir comprensión y ayuda. No nos fallará.

En el caso de unas vacaciones hay que pensar donde. Vuelvo a lo mismo, pienso que hay que hacer lo más parecido a lo que antes era normal. Si nos gusta la playa, ¿por qué no?. El problema de la cánula es fácil solucionarlo con un pañuelo o con una braga fina. Yo lo he hecho y se lleva con mucha facilidad. Si no usamos cánula el problema es de mejor solución, solo tiene que trabajar un poco la imaginación. Si por el contrario nos va mejor en zonas rurales o de montaña el problema casi no existe. El calor es sofocante para todos, también para nosotros, pero no mucho más que antes. Si vamos a lugares donde nos vamos a encontrar con personas conocidas de toda la vida solo hay que pensar que tarde o temprano hay que restablecer esa relación y cuanto antes lo hagamos mejor.

Perdonadme que insista, pero creo que el mejor remedio para nuestra reintegración en la sociedad es hacerlo cuanto antes y tal como somos ahora pero sin olvidar lo que antes éramos. "Yo soy yo y mis circunstancias"  que decía José Ortega y Gasset.

 
Es importante hacer normal lo que siempre ha sido normal

jueves, 5 de marzo de 2015

Pautas para el paciente laringectomizado

Tras la intervención, el tipo de respiración ha cambiado, ya no es necesaria la respiración a través de la nariz, sino a través del estoma y  para poder hablar es necesaria la respiración bucal. Siga los consejos de su logopeda para obtener la nueva voz.

Mantenga limpia la cánula diariamente: Mantener la cánula limpia, esto se puede realizar con agua y jabón y, en los casos que se requiera, llevarlo a cabo con agua oxigenada.

Evitar  la obstrucción de la vía respiratoria por exceso de mucosidad, por eso tosa siempre que pueda. Puede utilizar suero fisiológico, aplicarlo de forma directa a través del estoma y toser

Beba  agua abundantemente para mantener correctamente hidratada la mucosa de la garganta.

Mantenga tapado el orificio respiratorio con un pañuelo fino que facilite la respiración y transpiración. Para evitar que entre a través del estoma: Polvo, suciedad… Tenga en cuenta que su interlocutor se situará en frente de usted y no conviene que reciba el aire directo de su respiración

Evite cambios bruscos de temperatura en la medida de lo posible, es decir, lleve tapado el estoma.

No tome alimentos y/o bebidas extremadamente frías o calientes.

Aprenda las nuevas pautas respiratorias, con apoyo abdominal. Asocie la respiración a la relajación. La erigmofonía tiene mejor resultado en el paciente relajado.

Movilice su musculatura bucoarticulatoria haciendo ejercicios para poder apoyar la voz erigmofónica posteriormente.


La erigmofonía tiene mejor resultado en el paciente relajado