Asociación Barcelonesa de Laringectomizados: Cáncer
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lunes, 20 de marzo de 2023

El doble trauma de enfrentarse al cáncer sin voz

  • En la Región viven en torno a 7.100 personas que se han sometido a una laringectomía a consecuencia de esta patología. La Asociación de Laringectomizados San Blas ayuda a pacientes que han sufrido la extirpación total o parcial de las cuerdas vocales a recuperar el habla y la capacidad de comunicarse

Jesús García toma aire a través de su estoma — el orificio ubicado en su garganta gracias al que respira— y lo suelta enseguida, al tiempo que articula con los labios y la lengua las palabras que toca practicar. Judit Álvarez, su logopeda, corrige su postura y la técnica y él vuelve a intentarlo. Tiene 81 años, hace tres fue sometido a una laringectomía para salvarle de un cáncer y ahora trabaja incansable para recuperar su voz, su «principal conexión con el mundo». Cuando consigue recitar la frase del día, sus compañeros aplauden y él sonríe visiblemente emocionado.

«Nadie me avisó de que al salir de quirófano no podría hablar. Me extirparon las cuerdas vocales y la glotis. Al despertar me vi con tantos cables que pensé 'A ver si me van a mandar con los de la NASA' y al momento me di cuenta de que estaba mudo. Fue un trauma», recuerda Alfonso García (1944), el presidente de la Asociación de Laringectomizados de la Región de Murcia San Blas (Alamur). Esta surgió de su empeño por compartir su conocimiento y evitar que otros pacientes pudieran sentirse tan desamparados como se encontró él tras ser intervenido en 1992.

En torno a 7.100 personas en la Región de Murcia viven la misma situación tras sufrir la extirpación parcial o total de las cuerdas vocales. Este sábado se celebra el Día Mundial Contra el Cáncer, enfermedad que está detrás de esta operación. El viernes, Alfonso se reunió con los usuarios de Alamur por el día de su patrón para celebrar el esfuerzo realizado a diario en su particular lucha para recuperar la comunicación con su entorno. Él todavía recuerda con nitidez los primeros momentos tras la intervención: «Sentí miedo. No podía comunicarme, no tenía voz. Me preguntaba cómo iba a poder defenderme en sociedad. Es muy duro», asegura.

Dos meses para recuperar la voz

Ocho semanas suele ser el tiempo medio que necesitan los pacientes para recuperar el habla tras someterse a la operación. «Hay quienes en dos semanas lo logran y usuarios que han tardado hasta seis meses», detalla la logopeda Judit Álvarez. El paso más complicado es, en palabras de la experta, realizar la primera inyección de aire y emitir sonidos y, después, aguantar la respiración mientras hacen movimientos con la boca. «Trabajar la postura y tratar de que estén relajados es importante para facilitar el paso del aire y que los sonidos sean más naturales», indica.

Al cabo de seis meses, la mayoría de usuarios elevan la complejidad en las sesiones y comienzan a trabajar la entonación, las inflexiones y la musicalidad para diferenciar las preguntas de las afirmaciones.

Durante todo este tiempo, también se trabaja a nivel psicológico: «Perder la voz les obliga a iniciar un proceso de duelo. Tienen que afrontar una nueva vida. Todos tenían un plan y este se trunca al enfrentarse a la laringectomía. En las primeras sesiones llegan con miedo, desorientados, acaban de operarles por un tumor y a eso se suma la incapacidad para expresarse», explica Álvarez. Junto a ella y la psicóloga también trabajan antiguos usuarios que, una vez rehabilitados, ejercen de mentores, demostrando a los recién llegados que es posible recuperar la voz y, con ella, la normalidad.

Uno de estos monitores es Juan Garre que, tras más de una década en la asociación, ayuda a integrar a los nuevos usuarios, trata de levantarles el ánimo cuando llegan alicaídos y entre bromas los empuja a superarse: «Soy el que les mete caña. Pero porque sé que si yo pude ellos también. Somos una familia, pasamos juntos por momentos muy delicados. Muchos llegan sin poder hablar y vivimos su proceso de recuperación con ellos, cómo no vamos a emocionarnos con sus avances», señala.

El apoyo familiar, una pieza fundamental

Durante el proceso de tratamiento y recuperación de un cáncer, el apoyo familiar es imprescindible. En el caso de los cánceres de laringe o hipofaringe en los que el paciente se despide de su voz en el quirófano este sostén adquiere aún mayor relevancia. Los usuarios que acuden a clase para reforzar sus habilidades de comunicación en el polígono de La Paz de Murcia coinciden en que sus familias han sido una «pieza fundamental para no tirar la toalla». «De repente nos quedamos aislados y al principio, cuando pese a los intentos no conseguimos formar ni una sílaba, gana el desánimo. Para muchos de nosotros la motivación para seguir trabajando es nuestra familia. Volver a hablar con ellos, no solo limitarnos a escucharles», reconoce Alfonso García.

Un problema con nombre de varón

Tanto el cáncer de laringe como el de hipofaringe son predominantemente masculinos y su origen se encuentra muy ligado al consumo habitual de tabaco y alcohol. Aunque también hay mujeres entre los nuevos pacientes cada año, el grueso de los casos lo componen varones. Según los datos recogidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE), en la Región de Murcia el pasado año se detectaron 8.073 nuevos casos de cáncer, de estos 83 fueron de laringe (74 hombres y nueve mujeres) y 31 de hipofaringe (29 hombres y dos mujeres).

La prevalencia de estas patologías en varones es el principal motivo, según el presidente de Alamur, de que tan solo haya un par de usuarias en la actualidad frente a unos 350 hombres. Además, alerta de que hay mujeres diagnosticadas que son reacias a someterse a la operación. «Sabemos de casos en los que prefieren no intervenirse por no perder la voz y el desenlace en muchos casos es inevitable», lamenta Alfonso.

«No va a ir a menos. En las últimas dos décadas hemos comprobado que cada vez se detectan más casos», atestigua. Así lo muestran también los datos que maneja la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) recopilados por el INE y las previsiones que elabora la Organización Mundial de la Salud (OMS). En la última década, los nuevos casos detectados de cáncer de laringe han aumentado un 25,7%, mientras que la mortalidad ha descendido un 19%. En el caso de los de hipofaringe, los nuevos pacientes crecieron en un 47,6% y la mortalidad subió un 25% en diez años.

El Observatorio Global del Cáncer de la OMS confirma los peores pronósticos de Alfonso García. Las proyecciones de futuro de este organismo prevén que los casos diagnosticados sigan al alza. Vaticinan que para 2030 los nuevos pacientes de cáncer de laringe al año en la Región asciendan al centenar y los de hipofaringe superen los 35, con una tendencia al crecimiento continuado.

Empezar desde cero y combatir el estigma

El proceso de evolución de los usuarios que llegan a Alamur no es lineal. «Hay baches, mucha frustración al principio cuando no se consigue producir ni una sílaba, pero también cuando se avanza a palabras más complejas. La lucha para integrarnos en sociedad no acaba», insiste Alfonso García. No obstante, con trabajo y apoyo, las dificultades se superan. Es en lo que hace hincapié Jesús García: «Cuando me operaron me dijeron que no iba a poder volver a hablar y pensé que sería un bicho raro, que me quedaría aislado». La pandemia llegó para poner un obstáculo más en su camino, pero cuando la asociación volvió a abrir sus puertas en 2021, acudió a pedir ayuda.
  • 7.100 personas en la Región de Murcia carecen parcial o totalmente de cuerdas vocales
  • 36,6% de la población de entre 15 y 64 años fuma a diario según el Ministerio de Sanidad
  • 8.073 nuevos casos de cáncer diagnosticados en 2022 en la Región
  • 83 fueron de laringe y 21 de faringe
 
Muchos usuarios comparan sus progresos con los realizados por niños al empezar a hablar, pero con la conciencia del valor que supone cada paso. «Cuando empecé a decir las vocales parecía que había descubierto la penicilina y con la mayor ilusión puse toda mi voluntad para conseguir decir nuevas palabras y conversar con otras personas», confiesa Jesús con emoción al recordar la evolución de los últimos meses. Acompañado por su hijo, que lo lleva desde Beniel, no se pierde ni una clase. «Estoy muy contento y agradecido. Mis compañeros me han metido caña, me he ido superando y me han devuelto la esperanza. Ellos y los profesionales tienen mucha paciencia para enseñar a hablar a niños grandes como nosotros», reconoce.

Precisamente apuntan a la falta de paciencia y empatía de la sociedad como los problemas más complejos de afrontar a la hora de recuperar la normalidad en sus vidas. «El estigma está. La gente no siempre entiende que tardamos más en decir lo mismo y que a veces necesitamos parar para coger aire. Nos miran raro y con el tiempo ves que hay quienes hasta dejan de saludarte por no pararse a hablar. A veces nos quedamos fuera del sistema», lamenta Alfonso García, quien reclama ayuda a las administraciones para lograr más visibilidad y fomentar la comprensión entre la sociedad: «Es muy difícil afrontar la enfermedad y la falta de voz sin apoyo».

Isabel Manzano

La solidaridad entre laringectomizados resulta crucial
La solidaridad entre laringectomizados resulta crucial



Fuente: El doble trauma de enfrentarse al cáncer sin voz (La Verdad de Murcia, 2023). Recuperado el 20/03/2023 de https://www.laverdad.es/murcia/doble-trauma-enfrentarse-20230204200702-nt.html   

lunes, 6 de febrero de 2023

Semana de la lucha contra el cáncer.

El día de 4 de Febrero es el Día Mundial Contra el Cáncer, durante toda la semana se han celebrado actos y conferencias para recordar la necesidad de la lucha activa contra está enfermedad que es la segunda que causa más muertes en el mundo.

De entre los actos celebrados los miembros de la Comisión de Relaciones Institucionales de nuestra Asociación (Federico Miñana y yo mismo) hemos asistido a un par de ellas.

Federico asistió a la jornada celebrada el 2 de Febrero en el hospital del Vall d’Hebron, de hecho ya se publico un amplio reportaje gráfico en nuestra página de Facebook (podéis visitarlo aquí).

Jornada contra el Cáncer en Vall d'Hebron
Jornada contra el Cáncer en Vall d'Hebron

El día 4 tuve el honor de asistir en representación de la asociación a la jornada Tots contra el càncer (Todos contra el cáncer) organizado por la Associació contra el Càncer de Barcelona (Asociación contra el cáncer de Barcelona), celebrada en los jardines del Palau Robert.

La jornada empezó con unas breves y emotivas palabras del Dr. Laureano Molins, presidente de la AECC en Barcelona.

Dr. Laureano Molins
Dr. Laureano Molins

A continuación Pilar y Santi, enfermos de cáncer, leyeron el manifiesto donde se expresa la problemática de la enfermedad, la necesidad de invertir más recursos en investigación, así como el objetivo de alcanzar en el 2.030 un 70% de supervivencia.

Lectura del manifiesto
Lectura del manifiesto 

También se alertaba de que 1 de cada 2 mujeres habrá sufrido cáncer a lo largo de su vida y 2 de cada 3 hombres.

La jornada finalizó con la inauguración de un espectacular mapping que de forma gráfica y algo dura (no se puede negar la realidad) la información que se había comentado.

Mapping de la jornada "Tots contra el Càncer"
Mapping de la jornada "Tots contra el Càncer"

A nivel de la asociación tuve la oportunidad y el placer de conocer a la Sra. Mª Angels Ayra, responsable de relaciones institucionales de la AECC en Barcelona.

Esta misma semana, el día 3 de febrero, se ha celebrado la fiesta de San Blas, patrón de los otorrinolaringólogos.

Joan Ballbé i Casas
President de l'ABL

Foto de los participantes en la jornada del Palau Robert
Foto de los participantes en la jornada del Palau Robert


jueves, 2 de febrero de 2023

Jornada del Día Mundial contra el Cáncer (2/2/23)

Reportaje de Federico Miñana de la Jornada del Dia Mundial contra el Cáncer organizada por el Hospital de la Vall d'Hebrón de Barcelona el 2 de febrero de 2023


















 

miércoles, 29 de junio de 2022

Tratamientos del cáncer garganta

El tratamiento del cáncer de laringe varía en función del estadio del tumor en la laringe, de la localización del mismo (glotis, supraglotis o subglotis) y de las preferencias del paciente. 

Si bien el objetivo fundamental de un tratamiento es eliminar el cáncer, preservar la función de los órganos afectados también es muy importante, ya que el tratamiento podría afectar a la calidad de vida de los pacientes. Por ello, es muy importante llevar a cabo un manejo multidisciplinar de esta enfermedad, con la participación de múltiples especialistas.

Existen 3 opciones principales de tratamiento para el cáncer de laringe:

  • Radioterapia 
  • Cirugía
  • Quimioterapia.

Para tratar el cáncer de laringe se puede utilizar una de estas terapias o una combinación de ellas. La cirugía y la radioterapia son los tratamientos más frecuentes. Es posible utilizar quimioterapia antes de la radioterapia y/o cirugía, o durante estas, para aumentar la posibilidad de destruir las células cancerosas.

¿Qué opciones de tratamiento existen?

La cirugía radical de la laringe o  laringectomía total,  tiene como secuela la pérdida permanente del habla así como la respiración a través de un orificio que comunica directamente con la tráquea o traqueostoma.

Una vez planteadas las distintas opciones de tratamiento debe ser el paciente el que debe elegir la mejor opción siempre que esto sea posible.

Cirugía

Aunque es posible que se tenga que realizar la extirpación de la laringe (laringectomía), en la actualidad se realizan con más frecuencia cirugías conservadoras para preservar la voz.

Cuando el cirujano te recomiende este tratamiento, seguramente te explicará con profundidad los detalles del mismo. Este es un buen momento para que preguntes y expreses todas tus dudas. Disponer de la suficiente información evita la aparición de temores infundados. 

Dependiendo de la situación de cada enfermo, existen diferentes opciones y técnicas de tratamiento quirúrgico:

  • Laringectomía total: Se extirpa toda la laringe. Es una cirugía mutilante ya que va asociada a traqueostomía permanente y a pérdida de la voz (se extirpan las cuerdas vocales).
  • Cordectomía: Consiste en la extirpación únicamente de la cuerda vocal afecta. Puede ser abierta o con láser. 
  • Laringectomía supraglótica: Consiste en extirpar la supraglotis. Preserva las cuerdas vocales y puede no necesitar traqueostomía permanente. Tiene la ventaja de que preserva la voz.
  • Linfadenectomía: Es la extirpación de los ganglios linfáticos de la zona del cuello. Dependiendo de la localización del tumor, el riesgo de afectación de los ganglios del cuello puede variar. En los tumores supra y subglóticos es frecuente esta afectación por lo que se suele llevar a cabo la linfedenectomía. Se conoce con el nombre de disección ganglionar cervical. En los cánceres de glotis, no se afectan los ganglios por lo que no es preciso realizar este tipo de cirugía. 
  • Cirugía con láser: En los últimos años la cirugía mediante láser de CO2 se ha convertido en una herramienta muy útil para los tumores pequeños, confinados a las cuerdas vocales, con la ventaja de no necesitar traqueostomía y con una recuperación más precoz tras la cirugía.

Efectos secundarios de la laringectomía

La laringectomía, como ocurre en la mayoría de las intervenciones quirúrgicas, no está exenta de complicaciones y de efectos adversos, los cuales pueden presentarse con mayor o menor frecuencia tras la intervención. Habitualmente, suponen un problema grave para el paciente, afectando su calidad de vida. 

Molestias asociadas a la intervención

  • Dolor en la zona de la intervención: Cuando te despiertes de la anestesia, es normal que sientas dolor en la zona de la intervención. Generalmente, el cirujano dejará pautados fármacos que te aliviarán. Si el dolor no cede es importante que lo comentes con el personal de enfermería o con el médico cuando te visite unas horas después de la cirugía. El dolor, en este caso, no indica problemas de recuperación sino simplemente que hay una herida. 
  • Molestias por sonda nasogástrica: También supone importante fuente de incomodidad el hecho de que el paciente requiera tener puesta una sonda nasogástrica durante un tiempo tras la cirugía. 
  • Traquestomía: En algunas ocasiones la cirugía del cáncer de laringe hace que el enfermo requiera la realización de una traqueostomía, orificio que comunica la tráquea con el exterior, y que se encuentra en la parte inmediatamente superior del esternón. 
  • Afonía y disfonía: Una secuela importante de la laringectomía y de la cirugía conservadora es la pérdida de la voz en el primer caso (afonía) o la alteración de la misma (disfonía) en la segunda. Esta secuela supone una alteración de la calidad de vida de los pacientes, ya que los enfermos que precisan este tipo de cirugía necesitan una posterior rehabilitación funcional. Tienen que aprender, no sólo los cuidados del traqueostoma (así se llama el orificio), sino que también necesitan aprender a comer y a hablar de nuevo (ya que requirieron la extirpación de las cuerdas vocales). 

Cuidados después de una cirugía de laringe

El cirujano te explicará con profundidad los detalles de la cirugía. Este es un buen momento para que preguntes y expreses todas sus dudas. Te indicará los cuidados de fisioterapia que sean precisos en cada caso y las ayudas que puedan necesitar. 

Los efectos secundarios y molestias son las que presentan la mayoría de los procedimientos quirúrgicos. 

Los cuidados para el dolor y la higiene de la herida serán indicados a cada paciente por parte del personal sanitario en el hospital. 

Quizá lo más destacado en estos casos sea la alteración anatómica y estética; así como las infecciones que son muy frecuentes en esa zona.


Radioterapia para el cáncer de laringe

La radioterapia se puede emplear como tratamiento único o en combinación. Se puede administrar antes de la intervención para disminuir su tamaño y facilitar la cirugía, o después de la misma, para consolidar el tratamiento.

Asimismo, se puede administrar con la quimioterapia para potenciar sus efectos (quimioirradiación).

Opciones de radioterapia 

El tratamiento con radioterapia siempre es individualizado, es decir, cada enfermo tendrá su tratamiento específico y distinto al de otro paciente, dependiendo de la localización y extensión de la enfermedad.

Según la finalidad con que se emplee, la radioterapia puede ser curativa o paliativa.

Dependiendo de la localización, y sobre todo de la fase en la que se encuentre la enfermedad, puede ser un tratamiento con finalidad curativa, sobre todo en etapas iniciales. Suele dar buenos resultados para los cánceres localizados en la glotis.

En general, la radioterapia en el cáncer de laringe, tiene distintas aplicaciones:

  • Como único tratamiento en los tumores localizados en una cuerda vocal (T1 y T2) sustituyendo a la cirugía con similares resultados.
  • Como tratamiento complementario de los tumores resecados por completo pero con los márgenes afectados y los ganglios cervicales analizados positivos.
  • Formando parte de un tratamiento combinado con quimioterapia en aquellos tumores en los que no se puede plantear la cirugía como primera opción.
  • Salvo para los tumores de glotis, suele ser necesario casi siempre que el tratamiento comprenda todo el cuello.

El tratamiento de radioterapia suele durar entre dos y siete semanas, dependiendo de la dosis que se administre y del número total de sesiones.

Diariamente, cada sesión dura sólo unos minutos (quince aproximadamente).

Quimioterapia

La quimioterapia es una de las modalidades terapéuticas más empleadas en el tratamiento del cáncer. Su objetivo es destruir, empleando una gran variedad de fármacos, las células que componen el tumor con el fin de lograr la reducción o desaparición de la enfermedad.

Un régimen o programa de quimioterapia, por lo general, consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un período de tiempo determinado. Un paciente puede recibir 1 fármaco por vez o combinaciones de diferentes fármacos al mismo tiempo. Existen múltiples esquemas que se utilizan en esta enfermedad, muchos de ellos utilizando cisplatino como el agente más frecuente.

El uso de estos esquemas de quimioterapia para el cáncer de laringe, se puede usar antes de la cirugía, radioterapia, o ambas, denominándose entonces terapia neoadyuvante.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen de la persona y de la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, náuseas y vómitos, caída de cabello, pérdida del apetito, diarrea, sequedad en la boca, pérdida de la audición y llagas abiertas en la boca que pueden derivar en infecciones.


En los últimos años, se han introducido nuevas alternativas terapéuticas.

La terapia dirigida es un tratamiento que apunta a los genes o a las proteínas específicos del cáncer, o a las condiciones del tejido que contribuyen al crecimiento y a la supervivencia del cáncer. Este tipo de tratamiento bloquea el crecimiento y la diseminación de las células cancerosas y, a la vez, limita el daño a las células sanas. El cetuximab  es un tratamiento dirigido aprobado para el uso combinado con la radioterapia para el cáncer de cabeza y cuello localizado y también está aprobado para el uso con la quimioterapia para el tratamiento de pacientes con cáncer metastásico (vea a continuación).

La inmunoterapia, diseñada para estimular las defensas naturales del cuerpo a fin de combatir el cáncer, también ha demostrado utilidad en esta enfermedad, y la agencia europea del medicamento ha aprobado el uso de nivolumab y pembrolizumab para el tratamiento de pacientes con carcinoma de células escamosas metastásico o recurrente después de que una quimioterapia con un fármaco basado en platino haya dejado de funcionar.

Asociación Española Contra el Cáncer


Existen varias formas de tratar el cáncer de laringe



Fuente: Tratamientos del cáncer de garganta (Asociación Española Contra el Cáncer, 2021). Recuperado el 29/06/2022 de https://www.contraelcancer.es/es/todo-sobre-cancer/tipos-cancer/cancer-laringe/tratamientos

lunes, 26 de octubre de 2020

¿Qué es la sedación paliativa?

Dentro de los cuidados paliativos se aplica la sedación para anular el sufrimiento evitable de un paciente que tiene síntomas que no se pueden controlar con los tratamientos habituales, es lo que conocemos como síntomas refractarios.

El objetivo es conseguir el máximo confort físico, psicológico y espiritual del enfermo. Hay dos tipos:

  • Sedación paliativa: es la administración de fármacos, en las dosis y combinaciones mínimas necesarias para reducir la consciencia del paciente con enfermedad avanzada o en fase terminal, con el fin de  aliviar los síntomas refractarios.
  • Sedación en la agonía: es la aplicación de fármacos que buscan la disminución profunda y previsiblemente irreversible de la conciencia en un enfermo cuya muerte se prevé muy próxima, es decir cuando se encuentra en la fase de agonía. Con esta sedación se pretende evitar el sufrimiento del paciente en los últimos momentos de su vida, y conseguir una muerte confortable, sea en el hospital o el domicilio. 

Siempre que se aplica la sedación hay que diagnosticar claramente la situación en que se encuentra el enfermo, identificando los síntomas refractarios (síntomas que no se pueden controlar con los tratamientos habituales). Pero del mismo modo, es importante conocer las necesidades del paciente y su familia, y facilitarles toda la información que soliciten, así como establecer una comunicación fluida entre sanitarios y familiares.  

Para poder administrar la sedación es preciso un consentimiento explícito, implícito o delegado. También debe seguirse un protocolo definido, tanto en hospitales como en domicilios, por parte de profesionales cualificados (especialistas en cuidados paliativos) o con experiencia y conocimiento de las habilidades técnicas y actitudes éticas requeridas.

En todo este proceso es fundamental la colaboración de profesionales y allegados para proporcionar los cuidados y afecto que el paciente necesite, sobre todo en los últimos momentos de  la vida.

Ni la sedación paliativa ni la de la agonía son una eutanasia encubierta.

La sedación y la eutanasia tienen objetivos terapéuticos diferentes, así como en los procedimientos y resultados obtenidos. La sedación pretende aliviar el sufrimiento del enfermo sin acelerar la muerte, mientras que la eutanasia busca la muerte anticipada del paciente de forma deliberada mediante aplicación de fármacos a dosis letales.

Revisado por el Dr. Álvaro Gándara del Castillo, Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) 

Artículo original publicado en Asociación Española Contra el Cáncer


La última opción para evitar el sufrimiento en los últimos estadios de cáncer
La última opción para evitar el sufrimiento en el estadio final del cáncer

martes, 30 de junio de 2020

Supervivientes del cáncer, una lección de fortaleza

  • Muchos pacientes tienen unas necesidades puntuales: de salud, psicológicas, sociales, laborales, económicas y legales causados directamente por la enfermedad o por los tratamientos recibidos
La Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV) enaltece la figura de miles de personas que combatieron la enfermedad y hoy se erigen como ejemplo de valentía, esperanza y fortaleza para los pacientes oncológicos que actualmente luchan contra esta enfermedad.

De acuerdo con el Grupo Español de Pacientes con Cáncer (Gepac), un superviviente es aquella persona que ha tenido una patología oncológica y ahora está libre de enfermedad. 

En ese camino de sanación y de regreso a sus actividades regulares, el paciente debe atender también unas necesidades específicas como secuelas de su afección, ya que el proceso no se acaba solo cuando termina el cáncer. 

Muchos pacientes tienen unas necesidades puntuales: de salud, psicológicas, sociales, laborales, económicas y legales causados directamente por la enfermedad o por los tratamientos recibidos.

Antes durante y después de la enfermedad

El Gepac indica que existen miedos pasados, presentes y futuros y que estos también son necesarios identificar y atender. Ejemplo de ello es el miedo al diagnóstico, a que el tratamiento no funcione, a las malas noticias, a la recaída, sobre todo en tiempos de pandemia

Durante el tratamiento es común sentir temor y rechazo ante los efectos secundarios y a no saber cómo manejarlos. Dolor, cambios en la apariencia, peligros de contraer infecciones y hasta pérdida del empleo.

Finalmente, persiste el temor de una recaída o a la aparición de otra afección. Por lo que es común la inestabilidad emocional ante cualquier síntoma que recuerde al cáncer y a los propios chequeos médicos posteriores.

Lecciones de vida a través de cuatro supervivientes

Ana Agüero: Educadora venezolana superviviente de cáncer que fue atendida a través del Programa Integral al Paciente Oncológico (AIPO) de la SAV. “Dicen que uno es lo que supera. Superar el cáncer de mama ha sido para mí una inyección de vida. Descubrir lo valiente, lo fuerte y lo vulnerable que puedo ser ante una situación. Además, descubrir cuántas oportunidades puedo tener a lo largo de la vida. Gracias a todas esas maravillosas personas e instituciones que me han acompañado". 

Sonsiréth Rodríguez: “Soy Trofeo Viviente. Fui mastectomizada en 2019 y sigo mi tratamiento hormonal por cinco años, pero no recibí quimioterapia ni radioterapia porque mis ganglios aparecieron sanos. A pesar de que la experiencia es bien dura y bien difícil, sí se puede. Se puede tener fe y esperanza. Gracias a las personas que conocemos en los hospitales, en la SAV y en la Fundación Trofeo Viviente, uno se siente motivado a continuar. Son personas que padecieron cáncer y que están en recuperación. Espero que este mensaje llegue a su corazón y no decaigan, sean valientes que Dios está con nosotros”.

Andreína Gil: “Quiero decirles que sí se puede. Con mucho amor, con mucha fe y sobre todo con prevención. Tócate, visita a tu mastólogo".

Lisbeth Delgado: “Ser sobreviviente del cáncer es volver a nacer, pero con plena consciencia del valor verdadero que tiene la vida”. 



Fuente: Supervivientes del cáncer, una lección de fortaleza. Nota de Prensa (El Universal, 5/6/2020). Recuperado el 30/06/2020 de https://www.eluniversal.com/estilo-de-vida/72605/supervivientes-del-



Ser sobreviviente del cáncer es volver a nacer


jueves, 13 de febrero de 2020

Qué es la inmunoterapia

La inmunoterapia, también denominada terapia biológica, es un tipo de tratamiento para el cáncer que estimula las defensas naturales del cuerpo a fin de combatir el cáncer. Utiliza sustancias producidas por el cuerpo o fabricadas en un laboratorio para mejorar o restaurar la función del sistema inmunitario. La inmunoterapia puede actuar:
  • Al detener o retrasar el crecimiento de las células cancerosas.
  • Al impedir que el cáncer se disemine a otras partes del cuerpo.
  • Al ayudar al sistema inmunitario para que funcione mejor a la hora de destruir las células cancerosas.
Existen varios tipos de inmunoterapia, incluidos los siguientes:
  • Anticuerpos monoclonales y terapias agnósticas del tumor.
  • Inmunoterapias no específicas.
  • Terapia con virus oncolíticos.
  • Terapia con células T.
  • Vacunas contra el cáncer.

Anticuerpos monoclonales y terapias agnósticas del tumor

Cuando el sistema inmunitario del cuerpo detecta algo nocivo, produce anticuerpos. Los anticuerpos son proteínas que combaten las infecciones.
Los anticuerpos monoclonales son un tipo específico de terapia que se fabrica en un laboratorio. Se pueden utilizar de diversas maneras. Por ejemplo, los anticuerpos monoclonales se pueden usar como terapia dirigida para bloquear una proteína anormal en una célula cancerosa.
Los anticuerpos monoclonales también se pueden utilizar como una inmunoterapia. Por ejemplo, algunos anticuerpos monoclonales atacan a proteínas específicas de las células cancerosas. Estos señalan las células para que el sistema inmunitario pueda encontrarlas y destruirlas.
Otros tipos de anticuerpos funcionan liberando los frenos del sistema inmunitario a fin de que este pueda destruir las células cancerosas. Las vías PD-1/PD-L1 y CTLA-4 son cruciales para la capacidad del sistema inmunitario de controlar el crecimiento del cáncer. Estas vías a menudo se denominan puntos de control inmunitarios (inmune checkpoints). Muchos tipos de cáncer utilizan estas vías para evadir el sistema inmunitario. El sistema inmunitario responde al cáncer bloqueando estas vías con anticuerpos específicos denominados inhibidores de los puntos de control inmunitarios. Una vez que el sistema inmunitario es capaz de encontrar el cáncer y responder a este, puede detener o desacelerar el crecimiento del cáncer.
Los siguientes son ejemplos de inhibidores de los puntos de control inmunitario:
  • Ipilimumab (Yervoy).
  • Nivolumab (Opdivo).
  • Pembrolizumab (Keytruda).
  • Atezolizumab (Tecentriq).
  • Avelumab (Bavencio).
  • Durvalumab (Imfinzi).
Una serie de ensayos clínicos de anticuerpos monoclonales se encuentran en curso para diversos tipos de cáncer. Si bien muchos puntos de control inmunitarios están aprobados para cánceres específicos, algunos se usan para tratar tumores en cualquier parte del cuerpo centrándose en un cambio genético específico. Estos se denominan “tratamientos agnósticos del tumor”. Por ejemplo, el pembrolizumab ha sido aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration, FDA) para tratar tumores metastásicos o tumores que no se pueden tratar con cirugía. Estos tumores también deben tener cambios genéticos específicos llamados inestabilidad de microsatélites alta (Microsatellite Instability-High, MSI-H) o deficiencia en la reparación del ADN defectuoso (DNA Mismatch Repair, dMMR). Los tumores que tienen MSI-H o dMMR no reparan muy bien el daño en su ADN. Esto significa que a menudo desarrollan muchas mutaciones o cambios en su ADN. Estos cambios hacen que sea más fácil para las células inmunitarias encontrar y atacar el tumor.
El nivolumab es un fármaco similar que ha sido aprobado para tratar el cáncer colorrectal metastásico con MSI-H o dMMR cuando la quimioterapia no funciona. 

Los efectos secundarios del tratamiento con anticuerpos monoclonales dependen del propósito del fármaco. Por ejemplo, los efectos secundarios de los anticuerpos monoclonales usados para la terapia dirigida son diferentes de los que se usan para la inmunoterapia. Los efectos secundarios de los inhibidores de puntos de control inmunitarios podrían incluir efectos secundarios similares a los de una reacción alérgica.

Inmunoterapias no específicas

Al igual que los anticuerpos monoclonales, las inmunoterapias no específicas también ayudan a que el sistema inmunitario destruya las células cancerosas. La mayoría de las inmunoterapias no específicas se administran después o al mismo tiempo que otros tratamientos para el cáncer, por ejemplo, la quimioterapia o la radioterapia. Sin embargo, algunas inmunoterapias no específicas se administran como el principal tratamiento del cáncer.
Las dos inmunoterapias no específicas que se usan con más frecuencia son las siguientes:
  • Interferones. Los interferones ayudan al sistema inmunitario a combatir el cáncer y pueden desacelerar el crecimiento de las células cancerosas. Un tipo de interferón elaborado en un laboratorio se llama interferón alfa (Roferon-A [2a], Intron A [2b], Alferon [2a]). Este es el tipo de interferón que se usa con más frecuencia en el tratamiento del cáncer. Los efectos secundarios del tratamiento con interferón pueden incluir síntomas similares a los de gripe, un mayor riesgo de infecciones, erupciones cutáneas y cabello fino.
  • Interleuquinas. Las interleuquinas ayudan al sistema inmunitario a producir células para combatir el cáncer. Una interleuquina elaborada en un laboratorio se llama interleuquina-2, IL-2, o aldesleuquina (Proleukin). Se utiliza para tratar el cáncer de riñón y el cáncer de piel (en inglés), incluido el melanoma (en inglés). Los efectos secundarios frecuentes del tratamiento con IL-2 incluyen aumento de peso y presión arterial baja. Algunas personas también pueden experimentar síntomas similares a los de la gripe.

Terapia con virus oncolíticos

La terapia con virus oncolíticos usa virus genéticamente modificados para matar células cancerosas. Primero, el médico inyecta un virus en el tumor. Luego, el virus ingresa en las células cancerosas y se reproduce. Como resultado, las células explotan y mueren. A medida que las células mueren, liberan sustancias específicas denominadas antígenos. Esto provoca que el sistema inmunitario del paciente se dirija a todas las células cancerosas del cuerpo que tengan esos mismos antígenos. El virus no ingresa en las células sanas.
En 2015, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. aprobó la primera terapia con virus oncolíticos para tratar melanomas. El virus usado en el tratamiento se denomina talimogén laherparepvec (Imlygic) o T-VEC. El virus es una versión genéticamente modificada del virus del herpes simple que causa herpes labiales. El médico puede inyectar T-VEC directamente en las áreas de melanoma que un cirujano no puede extirpar. Las personas reciben una serie de inyecciones hasta que no queda ninguna área de melanoma. Los efectos secundarios pueden incluir los siguientes:
  • Fatiga.
  • Fiebre.
  • Escalofríos.
  • Náuseas.
  • Síntomas similares a los de la gripe.
  • Dolor en el lugar de la inyección.
Los investigadores están analizando otros virus oncolíticos para diferentes tipos de cáncer en ensayos clínicos. También están evaluando los virus en combinación con otros tratamientos, como la quimioterapia.

Terapia con células T

Las células T son células inmunitarias que combaten la infección. En la terapia con células T, algunas células T se quitan de la sangre del paciente. Luego, estas células se modifican en un laboratorio para que tengan proteínas específicas denominadas receptores. Los receptores permiten que las células T reconozcan las células cancerosas. Las células T modificadas se cultivan en el laboratorio y se regresan al cuerpo del paciente. Una vez ahí, salen y destruyen las células cancerosas. Este tipo de terapia se denomina terapia con células T con receptores de antígenos quiméricos (Chimeric Antigen Receptor, CAR).
El uso de las células T para terapia con CAR ha sido muy eficaz en el tratamiento de determinados cánceres de la sangre. Los investigadores aún están estudiando esta y otras maneras de modificar las células T para tratar el cáncer.

Vacunas contra el cáncer

Una vacuna contra el cáncer (en inglés) es otro método usado para ayudar al cuerpo a combatir la enfermedad. Una vacuna expone al sistema inmunitario a un antígeno. Esto provoca que el sistema inmunitario reconozca y destruya ese antígeno o los materiales relacionados. Existen 2 tipos de vacunas contra el cáncer: vacunas para prevención y vacunas para tratamiento.
Los ejemplos anteriores no incluyen todos los tipos de tratamientos de inmunoterapia. Los investigadores están estudiando muchos fármacos nuevos. Puede obtener más información sobre la inmunoterapia en cada sección específica de cáncer en Cancer.Net. Consulte las páginas Tipos de tratamiento y Últimas investigaciones. También puede obtener información en inglés sobre las últimas investigaciones sobre inmunoterapia en el blog de Cancer.Net.

Preguntas para hacerle al equipo de atención médica

Hable con su equipo de atención médica sobre si es posible incorporar la inmunoterapia como parte de su plan de tratamiento. Si es así, considere la posibilidad de formular estas preguntas:
  • ¿Qué tipo de inmunoterapia recomienda? ¿Por qué?
  • ¿Cuáles son los objetivos de este tratamiento?
  • ¿Será la inmunoterapia mi único tratamiento? Si no es así, ¿qué otros tratamientos recibiré como parte de mi plan de tratamiento?
  • ¿De qué modo recibiré el tratamiento de inmunoterapia y con qué frecuencia?
  • ¿Cuáles son los efectos secundarios posibles de la inmunoterapia, tanto a corto como a largo plazo?
  • ¿Cómo afectará este tratamiento mi vida cotidiana? ¿Podré trabajar, hacer ejercicio y realizar mis actividades habituales?
  • ¿En qué estudios clínicos sobre la inmunoterapia puedo participar?
  • ¿A quién debo llamar si tengo preguntas o surgen problemas?



    Así funciona la nueva inmunoterapia contra el cáncer

lunes, 10 de febrero de 2020

Protonterapia: lo que debes saber sobre la técnica que combate los tumores más delicados

  • Esta técnica compleja utiliza protones en lugar de fotones y electrones, lo que le permite mayor precisión y contundencia que la radioterapia tradicional en el ataque a tumores cercanos a órganos vitales
  •  Un estudio reciente demuestra que la protonterapia deja menos efectos secundarios

El abordaje del cáncer cada vez cuenta con más alternativas terapéuticas para combatirlo. Según el tipo de tumor y el grado de desarrollo se puede optar por cirugía, tratamiento con quimio o radioterapia, o farmacológico, donde el abanico incluye terapias hormonales, biológicas o inmunoterapia. Sin embargo, todas ellas tienen sus limitaciones, de ahí la importancia del oncólogo a la hora de seleccionar la mejor opción para cada paciente. Por ejemplo, son de sobra conocidas las limitaciones del tratamiento de radioterapia en determinados tumores, principalmente por la dificultad de controlar el impacto de la radiación y, por consiguiente, el riesgo de que la misma afecte a tejidos sanos colindantes con el tumor, cuando no a órganos vitales. Esto hace que en determinados tipos de cáncer la radioterapia o bien se desaconseje o bien se deba aplicar de una forma muy limitada, lo que merma su eficacia.

Precisamente para este tipo de tumores, entre los que destacan los cerebrales, los adyacentes a la columna vertebral, los cercanos a la vía óptica y al ojo, los que afectan a la médula espinal o los tumores de cabeza y cuello, así como los pediátricos, que afectan a bebés o niños muy pequeños, como es el caso del neuroblastoma -responsable del 10% de las muertes por cáncer infantil-, poco a poco se abre paso la terapia radiológica de protones o protonterapia.

Esta, a diferencia de la radioterapia tradicional, utiliza protones en lugar de fotones o electrones para atacar al tumor. Las ventajas de esta técnica son varias. La primera de ellas es que los protones permiten afinar el tiro, es decir precisar el bombardeo de las células tumorales de manera mucho más delimitada de lo que acontece con los haces de fotones y electrones, pues gracias a la energía que conllevan se necesitan muchos menos haces.

La segunda ventaja está directamente relacionada con la primera: dada la gran concentración de energía de los protones, estos pueden atacar con menos cantidad de haces el ADN de las células cancerosas y matarlas. Por otro lado, al tratarse de haces continuos, consiguen penetrar en el tumor con mayor profundidad y por tanto cada haz es más incisivo y logra mejores resultados, respetando a la vez los tejidos sanos adyacentes.

Hay varios estudios que en los últimos años han venido a demostrar la eficacia de la protonterapia. Uno de ellos constata que la protonterapia deja menos efectos secundarios. Dirigido por la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en San Luis y la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos), el estudio es la primera comparación importante de los efectos secundarios relacionados con protonterapia y la radioterapia tradicional.

Incluyó a casi 1.500 pacientes que recibieron quimioterapia y radioterapia combinadas para cánceres de pulmón, cerebro, cabeza y cuello, gastrointestinales y ginecológicos que aún no se habían diseminado a otras partes del cuerpo. Solo el 11,5% de los pacientes que recibieron protonterapia experimentaron un efecto secundario grave en el plazo de noventa días. En el grupo de radioterapia, en cambio, fueron el 27,6% en el mismo periodo.

En un segundo estudio, la protonterapia mostró eficacia y baja toxicidad en niños con neuroblastoma de alto riesgo. Investigadores del Hospital Infantil de Philadelphia y de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania analizaron la población más grande hasta la fecha de pacientes pediátricos con neuroblastoma de alto riesgo tratados con protonterapia. El estudio reveló que esta técnica es efectiva para reducir los tumores y tiene una toxicidad mínima para los órganos circundantes.

Infraestructuras costosas y complejas

A pesar de sus espectaculares resultados, la protonterapia no está presente todavía en nuestro país, dado lo costoso de sus instalaciones y la complejidad de las mismas, así como las medidas de seguridad de que deben proveerse los centros dedicados a ello, que incluyen el visto bueno de los consejos de seguridad nucleares nacionales. Existen solo 59 centros en el mundo y 24 de ellos en Europa; el primero en España se inaugurará este otoño en Madrid de la mano del Grupo Quirón Salud.

Hasta la fecha, los pacientes españoles que requerían un tratamiento con protonterapia tenían que ser tratados en el extranjero, principalmente en Francia y Suiza, países donde sí se cumple la recomendación de que exista un centro por cada diez millones de habitantes que establecen organismos internacionales. Cuando se ponga en marcha el Centro de Protonterapia, que el grupo hospitalario tiene ubicado en Pozuelo de Alarcón, estos casos ya podrán ser tratados en España, dado que está abierto a todo tipo de pacientes, tanto de la sanidad pública como de la privada.



La protonterapia utiliza protones en lugar de fotones y electrones
 

martes, 11 de junio de 2019

Estreñimiento y quimioterapia

¿Qué es el estreñimiento y cuál es su relación con la quimioterapia y otros tratamientos contra el cáncer?
El estreñimiento es la "emisión anormalmente retardada o infrecuente de heces usualmente secas y endurecidas (defecación o evacuación intestinal)".
  • Algunas personas se estriñen debido a que no ingieren suficientes frutas y fibra, no ejercitan o no realizan suficiente actividad física y no beben suficiente líquido (la mayoría de las personas deben tomar diariamente por lo menos 8 vasos de agua u otras bebidas no alcohólicas). 
  • Determinadas enfermedades pueden provocar estreñimiento. Por ejemplo, algunos fármacos de quimioterapia pueden ocasionarlo. Además, muchos analgésicos pueden provocar estreñimiento como efecto secundario. 
  • Hay muchas cosas que los pacientes pueden hacer para prevenir o aliviar el estreñimiento. Además, hay muchos medicamentos que su médico puede recomendarle para el estreñimiento.
¿Cuáles son los síntomas de estreñimiento que deben vigilarse?
  • Evacuaciones intestinales poco frecuentes. No hay una frecuencia "normal" para las evacuaciones intestinales. Debe determinarse si son frecuentes o no de acuerdo con lo que es "normal" para usted. Por ejemplo, si normalmente evacua el intestino una vez al día, podría calificarse "infrecuente" hacerlo cada dos o tres días. Esto debe ser un cambio permanente, no algo que le suceda una vez.
  • Evacuaciones intestinales duras y difíciles. En estos casos, la persona defecará heces pequeñas como canicas, sin que llegue a producir una evacuación completa.
Qué puede hacer para minimizar el estreñimiento provocado por el cáncer o la quimioterapia:
  • Coma alimentos ricos en fibras, como frutas (peras, ciruelas pasas), cereales y vegetales.
  • Beba diariamente de dos a tres litros de líquidos sin alcohol (agua, jugos), a menos que su médico le indique lo contrario.  
  • Haga ejercicio entre veinte y treinta minutos la mayoría de los días de la semana, en la medida que pueda y si su médico se lo permite. Para muchos pacientes caminar es un ejercicio cómodo y fácil de hacer.
  • Si se le ha recetado un "régimen intestinal", asegúrese de cumplirlo estrictamente.
Fármacos que su médico o proveedor de atención médica pueden recetarle:
Su médico puede recomendarle uno o más de los siguientes medicamentos para prevenir o tratar el estreñimiento:
  • Psyllium (Metamucil ®)
  • Sena (Senokot®)
  • Bisacodil (Dulcolax®)
  • Docusato sódico (Colace®)
  • Supositorios de glicerina
  • Citrato de magnesio
  • Hidróxido de magnesio (Milk of Magnesia®)
  • Lactulosa (Chronulac®)
  • Sorbitol y fosfato sódico (Fleet's enema®)
Si cree que experimenta signos de estreñimiento producido por la quimioterapia, las siguientes pautas le servirán de ayuda para saber cuándo llamar a su médico o proveedor de atención médica: 
  • Si tiene dolor de estómago.
  • Si tiene fiebre.
  • Si no puede liberar los gases.
  • Si siente náuseas y tiene vómitos, además del estreñimiento.
  • Si no ha tenido una evacuación intestinal desde hace tres días a pesar de seguir las recomendaciones de su médico o profesional de atención médica.
  • Si su estómago está hinchado o lo siente rígido al tacto.
Nota: Insistimos en recomendarle que hable con su profesional de atención médica acerca de su enfermedad y sus tratamientos específicos. La información incluida en este sitio Web tiene como propósito ser útil e instructiva, y en ningún caso debe considerarse un sustituto del asesoramiento médico.


Hay muchas cosas que los pacientes pueden hacer para prevenir el estreñimiento.

viernes, 24 de mayo de 2019

«El brócoli no te va a curar el cáncer. Solo tu oncólogo»

El dietista-nutricionista, docente y divulgador Julio Basulto (Barcelona, 1971) ha dedicado su último (y científico) libro –Dieta y cáncer, escrito junto a Juanjo Cáceres y editado por Martínez Roca– a investigar qué puede y qué no puede hacer la alimentación por nuestra salud. Que quede claro: la realidad científica respecto al cáncer es que la dieta puede ser preventiva o paliativa, pero no curativa. 

Siempre es recomendable una alimentación saludable. Pero ni las frutas, ni los cereales integrales, ni el brócoli curan el cáncer.

–El cáncer te lo cura, si puede, un oncólogo de bata blanca. El sauce se utiliza en la elaboración de las aspirinas. ¿A que nadie diría que comer sauces quita el dolor de cabeza? Pues lo mismo con el brócoli. Hay un nuevo estudio científico que menciona el brócoli. Bien, vale. Me imagino, en todo caso, que es preliminar porque si no estaría ya en los hospitales. Aunque se demostrara que una sustancia presente en el brócoli y no en las judías verdes se puede usar como terapia médica contra el cáncer, eso no significa que comer brócoli tenga efecto alguno sobre los tumores.

En el libro afirma que «no existe una alimentación específica que nos proteja contra el cáncer». Pero añade: «Una dieta saludable y rica en frutas, hortalizas, legumbres y cereales integrales es útil para reducir el riesgo».

–Un patrón general de alimentación saludable seguido por toda la población disminuye las probabilidades de que esta presente ciertos tipos de cáncer. Ahora bien, ¿qué patrón concreto? ¿Qué tipo de frutas? ¿Qué cantidad? ¿Con qué cocción exacta se deben cocinar las verduras? ¿Tienen que ser frescas, congeladas o de cercanía?

Puedes llevar una dieta saludable y que te diagnostiquen cáncer.

–Por supuesto. Y te puedes hartar a hamburguesas industriales y no tenerlo. En todo caso, los fumadores, tengan o no cáncer, están perjudicando su salud, están poniendo negros sus pulmones.

Una conocida gurú habla de alimentos anticáncer: cúrcuma, semillas de lino, brócoli, frutos rojos, cítricos…

–Es engañoso. Si lo dijera una empresa de alimentación sería ilegal. En Europa, para decir que un determinado producto baja el colesterol, por ejemplo, tiene que tener la aprobación previa de la Agencia de Seguridad Alimentaria. Lo que dice esta gurú es mentira. Y eso genera frustración y culpabilidad, incluso depresión, porque las personas están especialmente vulnerables. Si haces caso a esas voces puedes dejar de lado un tratamiento médico porque piensas que es química y lo otro es natural. En el caso de las semillas de lino, no creo. En el del limón, sí, porque afecta al esmalte y te duele cuando bebes algo frío o caliente. La cúrcuma no tiene efectos preventivos. Es más, puede interaccionar con medicamentos que esté tomando el paciente.

La prensa, que muchas veces publica artículos de titulares golosos y con poco rigor científicos, ¿debería hacer autocrítica?

–Lo que yo creo es que no nos enseñan a ser escépticos. No nos enseñan cómo funciona la evidencia científica. La gurú que acabamos de mencionar es médica. ¿Cómo diferenciar entonces que yo tengo razón y ella no?

Porque su libro es abrumador por sus referencias científicas.

–Pues el libro de la gurú tiene más citas bibliográficas que el mío. En realidad, debería ocurrir como en Francia, donde el colegio de médicos expulsó al creador de la dieta Duncan. Aquí, en España, hay gente que da conferencias diciendo que el agua sin cloro cura el cáncer. Mi libro se vende bien, vamos por la segunda edición, pero no se vende mucho más, ¿por qué? Porque no promete la cura del cáncer.

¿Alguna recomendación científica para los enfermos?

–Desconfiar de cualquier cosa que suene demasiado bonita como para que sea verdad. Pensar que si no te lo está diciendo el oncólogo es que no es importante. Seguir a raja tabla lo que te dice el médico, que es lo que al final te va a salvar la vida. No hacer ayunos porque el pronóstico empeorará. Un enfermo de cáncer necesita calorías, proteínas e hidratos. Y nada de tomar complementos alimenticios.

¿Y consejos para la gente sana?

–Huir del sedentarismo, el alcohol, la lactancia artificial, el tabaquismo, la alimentación malsana y las relaciones dañinas. No comas mejor, deja de comer peor. La dieta no va a mejorar tu estado de salud pero una mala dieta lo va a empeorar.



La dieta puede ser preventiva o paliativa, pero no curativa

lunes, 20 de mayo de 2019

La vida después del cáncer de laringe

Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer. Lo que sí puede cambiar es la manera en que vivirá el resto de su vida al tomar decisiones que le ayuden a mantenerse sano y a sentirse tan bien como pueda. Éste puede ser el momento de revaluar varios aspectos de su vida. Tal vez esté pensando de qué manera puede mejorar su salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan durante el tratamiento.

Tome decisiones más saludables

Para muchas personas, recibir un diagnóstico de cáncer les ayuda a enfocarse en la salud de formas que tal vez no consideraban en el pasado. ¿Qué cosas podría hacer para ser una persona más saludable? Tal vez podría tratar de comer alimentos más sanos o hacer más ejercicio. Quizás podría reducir el consumo de bebidas alcohólicas o dejar el tabaco. Incluso cosas como mantener su nivel de estrés bajo control pueden ayudar. Éste es un buen momento para considerar incorporar cambios que puedan tener efectos positivos durante el resto de su vida. Se sentirá mejor y además, estará más sano.

Usted puede comenzar a ocuparse de los aspectos que más le inquietan. Obtenga ayuda para aquellos que le resulten más difíciles.

Aliméntese mejor

Alimentarse bien puede ser difícil para cualquier persona, pero puede ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Esto es especialmente cierto para los cánceres de cabeza y de cuello, como cáncer de laringe o hipofaringe. Puede que el cáncer o su tratamiento afecte su capacidad de tragar el alimento o causar resequedad en la boca, pérdida de dientes y cambios en el gusto, entre otros problemas. Las náuseas pueden ser un problema a raíz de ciertos tratamientos. Tal vez no tenga apetito y pierda peso involuntariamente.

Si el tratamiento le ocasiona cambios de peso o problemas con la alimentación o el sentido del gusto, coma lo mejor que pueda y recuerde que estos problemas usualmente se alivian con el pasar del tiempo. Puede que encuentre útil comer porciones pequeñas cada 2 o 3 horas hasta que se sienta mejor. Usted puede también preguntar a los especialistas en cáncer que lo atienden sobre consultar los servicios de un nutricionista (un experto en nutrición) que le pueda dar ideas sobre cómo lidiar con estos efectos secundarios de su tratamiento.

Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento del cáncer consiste en adoptar hábitos saludables de alimentación. Puede que a usted le sorprendan los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples, como aumentar la variedad de los alimentos sanos que consume. Lograr y mantener un peso saludable, adoptar una alimentación sana y limitar su consumo de alcohol puede reducir su riesgo de padecer varios tipos de cáncer. Además, esto brinda muchos otros beneficios a la salud.

Descanso, cansancio y ejercicio

El cansancio extremo, también llamado fatiga, es muy común en las personas que reciben tratamiento contra el cáncer. Éste no es un tipo de cansancio normal, sino un agotamiento que no se alivia con el descanso. Para algunas personas, el cansancio permanece durante mucho tiempo después del tratamiento, y puede que les resulte difícil estar activas y realizar otras cosas que deseen llevar a cabo. No obstante, el ejercicio puede ayudar a reducir el cansancio. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un programa de ejercicios adaptado a sus necesidades personales se sienten mejor física y emocionalmente, y pueden sobrellevar mejor su situación.

Si estuvo enfermo y no muy activo durante el tratamiento, es normal que haya perdido algo de su condición física, resistencia y fuerza muscular. Cualquier plan de actividad física debe ajustarse a su situación personal. Una persona de edad más avanzada que nunca se ha ejercitado no podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega tenis dos veces a la semana. Si no ha hecho ejercicios en varios años, usted tendrá que comenzar lentamente. Quizás deba comenzar con caminatas cortas.

Hable con el equipo de profesionales de la salud que le atienden, antes de comenzar. Pregúnteles qué opinan sobre su plan de ejercicios. Luego, trate de conseguir a alguien que le acompañe a hacer ejercicios de manera que no los haga solo. La compañía de familiares o amigos al comenzar un nuevo programa de ejercicios puede aportarle ese estímulo adicional para mantenerlo en marcha cuando la voluntad no sea suficiente.

Si usted siente demasiado cansancio, necesitará balancear la actividad con el descanso. Está bien descansar cuando lo necesite. En ocasiones, a algunas personas les resulta realmente difícil darse el permiso de tomar descansos cuando estaban acostumbradas a trabajar todo el día o a asumir las responsabilidades del hogar. Sin embargo, éste no es el momento de ser muy exigente con usted mismo. Esté atento a lo que su cuerpo desea y descanse cuando sea necesario.

Tenga en cuenta que el ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:
  •     Mejora su condición cardiovascular (corazón y circulación).
  •     Junto con una buena alimentación, le ayudará a lograr y a mantener un peso saludable.
  •     Fortalece sus músculos.
  •     Reduce el cansancio y le ayuda a tener más energía.
  •     Ayuda a disminuir la ansiedad y la depresión.
  •     Le puede hacer sentir más feliz.
  •     Le ayuda a sentirse mejor consigo mismo.

Además, a largo plazo, sabemos que realizar regularmente una actividad física desempeña un papel en ayudar a reducir el riesgo de algunos cánceres. La práctica regular de actividad física también brinda otros beneficios a la salud.

¿Puedo reducir el riesgo de que mi cáncer progrese o regrese?

La mayoría de las personas quieren saber si hay cambios de estilo de vida específicos que puedan adoptar para reducir su riesgo de que el cáncer progrese o regrese. Para muchos de los tipos de cáncer existe poca evidencia sólida que pueda guiar a las personas. Sin embargo, esto no implica que no haya nada que no se pueda hacer, sino que en su mayor parte, esto aún no se ha estudiado bien. En la mayoría de los estudios se analizan los cambios del estilo de vida como una forma de prevenir que aparezca el cáncer en primer lugar, y no tanto para disminuir su progreso o prevenir su regreso.

El consumo de tabaco y alcohol ha sido claramente asociado con cánceres de laringe e hipofaringe. Por lo tanto, no fumar ni consumir alcohol puede ser beneficioso. Si usted fuma es muy importante que deje de hacerlo. Dejar de fumar mejora las probabilidades de que el tratamiento sea exitoso, reduce la probabilidad de que el cáncer regrese, y también podría reducir su probabilidad de desarrollar otros cánceres nuevos (especialmente otros cánceres de cabeza y cuello o pulmón), lo cual constituye un serio problema entre los sobrevivientes de cáncer de laringe y de hipofaringe. Abandonar el hábito también puede ayudar a mejorar su apetito y su estado general de salud. 

Puede que ayude el adoptar comportamientos saludables, tal como una buena alimentación, ejercitarse de forma habitual y mantener un peso saludable, aunque nadie está seguro de esto. Sin embargo, sí sabemos que estos cambios pueden tener efectos positivos en su salud que pueden ser mayores que el riesgo de cáncer.



Mantener hábitos saludables es beneficioso