Asociación Barcelonesa de Laringectomizados

martes, 12 de enero de 2021

Linfedema, inflamación y entumecimiento del cuello después de la radioterapia y la cirugía

Linfedema

Los vasos linfáticos drenan fluido de los tejidos del cuerpo y permiten a las células inmunológicas viajar a través del mismo. El linfedema es una retención localizada de fluido linfático y una inflamación del tejido ocasionada por un sistema linfático comprometido. El linfedema, que es una complicación común de la radioterapia y la cirugía para cáncer de cabeza y cuello, es una acumulación anormal de un fluido rico en proteínas en el espacio entre las células, lo que causa inflamación y fibrosis reactiva en los tejidos afectados.

La radioterapia genera una cicatrización que interfiere con el funcionamiento de los vasos linfáticos. Por lo general, los ganglios linfáticos cervicales son extirpados cuando se realiza la cirugía del cáncer. Cuando los cirujanos extirpan estos ganglios linfáticos, también retiran el sistema de drenaje de los vasos linfáticos y cortan algunos de los nervios sensoriales. Desafortunadamente, la mayor parte de vasos linfáticos y nervios se cortan permanentemente. En consecuencia, lleva más tiempo drenar el área, lo que causa inflamación. De forma similar a una inundación después de una fuerte lluvia, cuando el sistema de drenaje queda dañado, la cirugía genera una acumulación de fluido linfático que no se puede drenar adecuadamente, al igual que un entumecimiento en las áreas de suministro de los nervios cortados (usualmente en el cuello, el mentón y detrás de las orejas). Como resultado, parte del fluido linfático no puede regresar al sistema circulatorio y se acumula en los tejidos.

Los pacientes con cáncer de cabeza y cuello pueden desarrollar dos tipos de linfedema: una inflamación externa y visible de la piel o del tejido suave, y una inflamación interna de la mucosa de la faringe y la laringe. El linfedema generalmente se inicia lentamente, es progresivo, rara vez es doloroso, genera un malestar en forma de una sensación de pesadez y dolor, y puede producir cambios en la piel.

El linfedema tiene varias etapas:

Etapa 0: Estado de latencia: no hay edema visible/palpable.

Etapa 1: Acumulación de edema rico en proteína, presencia de edema con fóvea que se puede reducir mediante elevación.

Etapa 2: Fóvea progresiva, proliferación de tejido conectivo (fibrosis).

Etapa 3: Ausencia de fóvea, presencia de fibrosis, esclerosis y cambios en la piel.

El linfedema de cabeza y cuello puede causar diversas limitaciones funcionales.

Estas incluyen:

  • Dificultad para respirar.
  • Problemas de visión.
  • Limitaciones motoras (movimiento reducido del cuello, rigidez de la mandíbula o trismus, y rigidez en el pecho).
  • Limitaciones sensoriales.
  • Problemas del habla, de la voz y de deglución (incapacidad de usar una laringe electrónica, dificultades en la articulación, babeo e incapacidad para mantener la comida en la boca).
  • Problemas emocionales (depresión, frustración, y vergüenza).

Afortunadamente, con el tiempo, los vasos linfáticos encuentran nuevas formas de drenarse y generalmente la inflamación disminuye. Ciertos especialistas en reducir edemas (usualmente fisioterapeutas) pueden ayudar al paciente a mejorar el drenaje y a reducir el tiempo que tarda la inflamación en disminuir. Esta intervención también puede evitar una inflamación permanente del área o el desarrollo de fibrosis.

El tratamiento para el linfedema incluye:

  • Drenaje linfático manual (cara y cuello, vasos linfáticos profundos, tronco, cavidad oral).
  • Vendajes y prendas de compresión.
  • Ejercicios correctivos.
  • Cuidado de la piel.
  • Banda elástica terapéutica (Kinesi TapeTM).
  • Rehabilitación oncológica.

Por sí solos, los diuréticos, la cirugía (citorreducción), la liposucción, las bombas de compresión y la elevación de la cabeza son tratamientos ineficaces.

Por lo general, la rigidez del cuello y la inflamación causadas por el linfedema mejoran con el tiempo. Dormir con la parte superior del cuerpo en una posición elevada permite que la gravedad acelere el proceso de drenaje del fluido linfático. Un especialista en el tratamiento del linfedema puede llevar a cabo y enseñar al paciente a realizar un drenaje linfático manual que puede ayudar a reducir el edema. El drenaje linfático manual involucra un tipo especial de masaje ligero en la piel que ayuda al fluido linfático acumulado a drenarse adecuadamente al torrente sanguíneo. El movimiento y el ejercicio también contribuyen al drenaje linfático. Un terapeuta de linfedema de cabeza y cuello puede enseñarle al paciente ejercicios específicos para mejorar el rango de movimiento de la cabeza y del cuello.

Un terapeuta de linfedema de cabeza y cuello puede escoger vendajes no elásticos o prendas de compresión para ser usadas en casa. Estos elementos aplican una presión sutil sobre las áreas afectadas para contribuir al movimiento del fluido linfático y evitar que vuelva a acumularse e inflamarse. La aplicación de vendajes debe realizarse según las instrucciones de un especialista. Dependiendo de la ubicación del linfedema, existen diferentes opciones para mejorar la comodidad y evitar complicaciones causadas por la presión en el cuello.

También existen ejercicios que pueden reducir la rigidez del cuello e incrementar su rango de movimiento. Se necesita realizar estos ejercicios durante toda la vida para mantener una buena movilidad del cuello. Este es el caso si la rigidez se debe a la radioterapia. Es muy útil recibir tratamiento con terapeutas físicos experimentados, quienes también pueden deshacer la fibrosis. Cuanto más pronto se realice la intervención, mejor.

También hay disponible una nueva modalidad de tratamiento con láser externo que reduce el linfedema, la fibrosis y la rigidez en los músculos del cuello. Este método utiliza un rayo láser de baja potencia que es administrado por un fisioterapeuta experimentado. El rayo láser penetra en los tejidos, donde es absorbido por las células, alterando sus procesos metabólicos. El rayo es generado por una Unidad Terapéutica Láser Portátil LTU-904. (https://www.stepup-speakout.org/). Este tratamiento puede reducir el linfedema en el cuello y la cara, y mejorar el rango de movimiento de la cabeza. Es un método indoloro en el que se ubica el instrumento láser en varios lugares sobre el cuello por intervalos de 10 segundos.

En la mayoría de comunidades hay fisioterapeutas expertos que se especializan en reducir la inflamación y el edema. Consulte a su cirujano para saber si la fisioterapia es una buena opción terapéutica para el linfedema.

La Red Nacional de Linfedema tiene un sitio web (https://lymphnet.org/) con información relevante.

Puede encontrar una guía de masajes autoadministrados de cara y cuello en: https://ahc.aurorahealthcare.org/fywb/x23169.pdf

Entumecimiento de la piel después de la cirugía

Por lo general, los ganglios linfáticos cervicales se extirpan a la vez que el cáncer primario. Cuando los cirujanos extirpan estos ganglios, también cortan algunos de los nervios que dan sensibilidad a la parte baja de la piel de la cara y al cuello. Esto genera un entumecimiento en las áreas de cobertura de los nervios cortados. Algunas de las áreas entumecidas pueden recuperar la sensibilidad en los meses siguientes a la cirugía, pero otras áreas pueden quedar entumecidas permanentemente.

La mayoría de las personas se acostumbran al entumecimiento y pueden evitar lesiones en la piel causadas por objetos afilados, el calor o el frío. Los hombres aprenden a no lastimar el área afectada mientras se afeitan, cambiándose a una máquina de afeitar eléctrica.

Se debe proteger la piel entumecida de las quemaduras solares aplicándole protector solar y cubriéndola con una prenda. Se pueden prevenir quemaduras por frío cubriendo el área con una bufanda.


El linfedema es debido a la falta de drenaje linfático


miércoles, 16 de diciembre de 2020

Flemas y vapor

Las flemas es uno de los mayores problemas a que nos enfrentamos los laringectomizados. Es un tema del que hablamos mucho entre nosotros pero con soluciones poco eficaces sobre todo a corto plazo.

Me gustaría volver sobre este tema aún a sabiendas de que ya he tratado hace tiempo (ver Las flemas del laringectomizado) pero soy consciente del interés que muestran mis lectores por este contenido y en este artículo voy a simplificar a un par de argumentos, que considero más sencillos y a la vez primordiales.

Se trataría de hacer de la ducha una sauna. Es muy fácil de entender y más aún de hacer. Consiste en dejar que el agua fluya desde la ducha sobre el cuerpo directamente o al lado a una temperatura lo más caliente que se aguante hasta conseguir una nube de vapor que en pocos segundos llena todo es espacio y el vaho que inunda todo es recinto entra en nuestro sistema respiratorio humedeciéndolo y ayudándole a limpiar.

Otro método muy útil consiste en introducir por el estoma unas gotas, muy pocas, de suero fisiológico, bien con un cuenta gotas o un espray.

Hay otras maneras pero pienso que estas son más sencillas y directas. Considero que estos métodos están fuera de todo peligro aunque habrá quien le parezca lo contrario. Yo lo hago siempre que lo considere necesario. Por otra parte los que tengan problemas especialmente embrollados tendrán recurrir a los consejos que relato en el artículo arriba citado.

Juan Toledo


Un truco útil para humedecer el sistema respiratorio


jueves, 10 de diciembre de 2020

Una Navidad diferente

Desde Associació Barcelonesa de Laringectomitzats queremos enviar a todos los socios, familiares, amigos y colaboradores, nuestro mas fuerte deseo de salud, paz y felicidad en estas fechas tan señaladas, en las que más que nunca debemos protegernos tanto nosotros como familiares y amigos.

Asimismo juntarnos en el deseo de que el próximo año, siga dándonos salud y que mejore nuestras posibilidades de relacionarnos con la desaparición o control de esta terrible epidemia actual.

Un fuerte abrazo virtual 

 

Jaume Sort 

Presidente de ABL




martes, 17 de noviembre de 2020

17 de noviembre Día Mundial del Cáncer de Pulmón

Hoy, día 17 de noviembre, desde ABL recordamos a todas aquellas personas afectadas por cáncer de pulmón. Dolencia que, como el cáncer de laringe, se relaciona con el consumo de tabaco, un producto que, debido a su peligrosidad debería ser erradicado de nuestra sociedad.



Avui, dia 17 de novembre, des d'ABL recordem a totes aquelles persones afectades per càncer de pulmó. Malaltia que, com el càncer de laringe, es relaciona amb el consum de tabac, un producte que, per la seva perillositat hauria de ser eradicat de la nostra societat.




martes, 27 de octubre de 2020

AVISO- Cierre temporal de ABL debido a la Covid-19

Ante la progresión de la pandemia del "Covid-19" y después de las recomendaciones efectuadas por sanidad, esta asociación cree oportuno cesar temporalmente su actividad a partir de final de mes y hasta que las condiciones lo permitan.

Lamentamos las molestias que pueda ocasionar, pero buscamos proteger la salud de todos los socios y colaboradores.


La Junta Directiva de 
Asociación Barcelonesa de Laringectomizados




lunes, 26 de octubre de 2020

¿Qué es la sedación paliativa?

Dentro de los cuidados paliativos se aplica la sedación para anular el sufrimiento evitable de un paciente que tiene síntomas que no se pueden controlar con los tratamientos habituales, es lo que conocemos como síntomas refractarios.

El objetivo es conseguir el máximo confort físico, psicológico y espiritual del enfermo. Hay dos tipos:

  • Sedación paliativa: es la administración de fármacos, en las dosis y combinaciones mínimas necesarias para reducir la consciencia del paciente con enfermedad avanzada o en fase terminal, con el fin de  aliviar los síntomas refractarios.
  • Sedación en la agonía: es la aplicación de fármacos que buscan la disminución profunda y previsiblemente irreversible de la conciencia en un enfermo cuya muerte se prevé muy próxima, es decir cuando se encuentra en la fase de agonía. Con esta sedación se pretende evitar el sufrimiento del paciente en los últimos momentos de su vida, y conseguir una muerte confortable, sea en el hospital o el domicilio. 

Siempre que se aplica la sedación hay que diagnosticar claramente la situación en que se encuentra el enfermo, identificando los síntomas refractarios (síntomas que no se pueden controlar con los tratamientos habituales). Pero del mismo modo, es importante conocer las necesidades del paciente y su familia, y facilitarles toda la información que soliciten, así como establecer una comunicación fluida entre sanitarios y familiares.  

Para poder administrar la sedación es preciso un consentimiento explícito, implícito o delegado. También debe seguirse un protocolo definido, tanto en hospitales como en domicilios, por parte de profesionales cualificados (especialistas en cuidados paliativos) o con experiencia y conocimiento de las habilidades técnicas y actitudes éticas requeridas.

En todo este proceso es fundamental la colaboración de profesionales y allegados para proporcionar los cuidados y afecto que el paciente necesite, sobre todo en los últimos momentos de  la vida.

Ni la sedación paliativa ni la de la agonía son una eutanasia encubierta.

La sedación y la eutanasia tienen objetivos terapéuticos diferentes, así como en los procedimientos y resultados obtenidos. La sedación pretende aliviar el sufrimiento del enfermo sin acelerar la muerte, mientras que la eutanasia busca la muerte anticipada del paciente de forma deliberada mediante aplicación de fármacos a dosis letales.

Revisado por el Dr. Álvaro Gándara del Castillo, Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) 

Artículo original publicado en Asociación Española Contra el Cáncer


La última opción para evitar el sufrimiento en los últimos estadios de cáncer
La última opción para evitar el sufrimiento en el estadio final del cáncer

miércoles, 21 de octubre de 2020

La rehabilitación del paciente laringectomizado no se garantiza en todas las áreas sanitarias

  • España es el país del mundo con mayor incidencia de cáncer de laringe. 1.200 pacientes son sometidos al año en España a una laringectomía total, según datos de la SEORL. 

La rehabilitación de los pacientes laringectomizados no está cubierta y garantizada en todas las áreas sanitarias lo que dificulta su calidad de vida y la readaptación social, según advierte la Comisión de Cirugía de Cabeza y Cuello y Base de Cráneo de la Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEORL-CCC). Esta Comisión celebra este viernes y sábado en San Sebastián su 2ª Reunión de Primavera y en ella los otorrinolaringólogos especialistas en cirugía, sobre todo de cáncer de laringe, firmarán un consenso sobre las necesidades de la rehabilitación de los pacientes laringectomizados. Se estima que en España 1.200 personas serán sometidas este año a una laringectomía total, lo que implica que, al extirpar la laringe, pierden la voz y, por tanto, su principal herramienta de comunicación, además de ocasionar otras secuelas, como la pérdida de olfato y gusto, y, a menudo, rechazo social.

España es el país del mundo con mayor incidencia de cáncer de laringe, según datos de la Comisión de Cirugía de Cabeza y Cuello y Base de Cráneo de la SEORL. La mayor parte de los pacientes diagnosticados son tratados con técnicas parciales o radioterapia pero hasta un 30% necesitan ser intervenidos finalmente de una laringectomía total. A día de hoy “éste es el tratamiento más eficaz para el cáncer de laringe avanzado”, asegura el doctor Pablo Parente, presidente de la Comisión. Sin embargo, desde esta Comisión denuncian que existen muchas diferencias en cuanto a su rehabilitación en función de la comunidad autónoma o el hospital pues, “hay centros que no disponen de logopedas, rehabilitadores o de los medios técnicos necesarios, por lo que estas personas se tienen que desplazar a otros centros más lejanos o costearlos ellos mismos. De ahí que sea necesario un consenso que establezca las necesidades básicas que deben cubrirse para mejorar su calidad de vida y su vuelta a la vida social”, destaca.

La rehabilitación de un paciente laringectomizado debe basarse en sus características, capacidades y preferencias. “La clave está en el equipo encargado, que debe estar formado por un otorrinolaringólogo y un logopeda, que adecuan los protocolos para optimizar la recuperación, que debe iniciarse cuanto antes para que estas personas pasen el menor tiempo posible sin voz, la principal secuela de la operación. Además, debe estar involucrado todo el equipo: el oncólogo médico, el radioterapeuta, el nutricionista, el psicólogo y el personal de enfermería. Si este equipo está coordinado, los resultados serán mejores”, sugiere el doctor Parente. Por otro lado, señala este especialista, es fundamental que el paciente sepa de antemano cuales van a ser las secuelas y las posibilidades de rehabilitar todas ellas. “También es importante que conozca a quien va a ser el encargado de este proceso y a personas que ya hayan pasado por esta intervención para poder disminuir la ansiedad y ver que no es el final de nada”, afirma.

La rehabilitación deberá ir orientada no sólo a recuperar la voz y la comunicación sino también a superar las dificultades que supone respirar a través de un traqueostoma o a facilitar la deglución o recuperar el olfato. La base de la rehabilitación será el entrenamiento vocal que puede hacerse mediante una prótesis fonatoria o mediante la técnica de la erigmofonía, para conseguir una voz esofágica. “Se trata de un paso importante para el paciente puesto que, no solo requiere la intervención del logopeda, sino la suya propia en su vida diaria pues debe acostumbrarse a los cambios anatómicos y fisiológicos necesarios para la producción de voz”, comenta el doctor Parente.

Impacto psicológico

La laringectomía total supone extirpar la laringe por lo que se separa la vía digestiva de la aérea y se crea un orificio en la base del cuello. “Por eso el paciente pierde su voz y el aire llega de manera directa a los pulmones, lo que supone una alteración importante en su capacidad de comunicarse y relacionarse y en su imagen corporal”, destaca el doctor Parente. Según datos de la SEORL, además de la pérdida inicial del olfato, dos tercios de ellos ven alterado el gusto y hasta un tercio presentan dolor frecuente. Por otro lado, “supone un trastorno psicológico importante, debido también a la pérdida de autoestima y el temor a lo desconocido, lo que se puede traducir en una mayor incidencia de depresión, además de que pueden sufrir rechazo y aislamiento social”, subraya. Por tanto, “una rehabilitación completa que incida sobre todos estos aspectos mejorará de manera notable los resultados de la misma”, explica. Una investigación publicada en la revista Codas concluye que la rehabilitación olfativa mejora la función olfatoria y tiene un impacto positivo en la vida diaria y en la calidad de vida de los pacientes laringectomizados totales.

Debido a todas estas consecuencias, “el otorrinolaringólogo tratará, en la medida de lo posible, la conservación del órgano pero cuando no es posible intentará que las técnicas quirúrgicas empleadas tiendan a facilitar la rehabilitación”, comenta el doctor Parente. En la intervención, suele colocarse una prótesis fonatoria o válvula traqueoesofágica que favorece la recuperación del habla al paciente. Entre las últimas novedades al respecto se encuentra la cirugía endoscópica transoral robótica y la realizada con bisturí ultrasónico, desarrollada por un otorrinolaringólogo español, el doctor Mario Fernández. “Son mínimamente invasivas y, en el caso de la segunda, permite extraer la laringe por la boca, en lugar de tener que hacer una incisión en el cuello para extirparla”, señala. Un estudio publicado en Current Otorhinolaryngology Reports concluye que la microcirugía transoral de rescate conlleva escasas complicaciones, cortos tiempos de hospitalización y resultados funcionales en términos de voz y deglución favorables en comparación con la cirugía abierta, con una tasa de preservación laríngea del 73%.

La actitud, clave en la rehabilitación

Después será necesario el entrenamiento y el aprendizaje de la voz, donde juega un papel clave el logopeda especializado en rehabilitación postlaringectomía. Además, uno de los aspectos fundamentales de la recuperación de estos pacientes es el psicológico. “La actitud con la que te enfrentas a la intervención y la rehabilitación son fundamentales. No hay que pensar en que se ha perdido la voz, sino en que se ha ganado la vida. Simplemente nos enfrentamos a una nueva situación a la que hay que adaptarse”, asegura Jose María Bello, paciente laringectomizado de 64 años, de A Coruña, intervenido en julio de 2012. Este arqueólogo de profesión tuvo una rehabilitación completa y cubierta por la Seguridad Social en el Hospital Universitario de A Coruña con un equipo coordinado del que formaban parte, tanto el cirujano otorrinolaringólogo que le operó en Madrid, como los responsables de la rehabilitación en esta localidad y dos logopedas. “Me colocaron una válvula traqueoesofágica y me enseñaron a producir y practicar una nueva voz con la ayuda de la prótesis traqueoesofáfica, con la que, hasta el momento, he podido dar tres conferencias sobre arqueología, lo cual quiere decir que el grado de recuperación es altísimo”, afirma. No tuvo problemas de deglución y solo tuvo alterado el gusto al principio.

Artículo original publicado en Farmaventas el 5/5/17


La rehabilitación ha de involucrar a todo el equipo médico