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viernes, 22 de marzo de 2019

¿Cómo puedo retomar mi vida?

Después de la operación siempre hay un periodo de recuperación después del cual hay que planificar el volver a las actividades anteriores si el médico lo autoriza.

El laringectomizado es un mutilado de la voz. La gesticulación, la vocalización o los trazos sobre el papel, apenas permiten interpretar su mensaje, creándose situaciones de incomunicación. Ahora la respiración se realiza por un orificio en el cuello. Este hecho crea una actitud de rechazo social, por eso son importante las medidas higiénicas de la cánula, ya que proporcionan una imagen de pulcritud que soluciona el problema. La adaptación familiar es el primer paso para el laringectomizado. La familia y los amigos juegan un papel muy importante en la rehabilitación y la mejora de calidad de vida del laringectomizado. La persona debe sentir que sigue recibiendo el apoyo, amor y cariño de los que le rodean. Es necesario brindarle apoyo para que inicie su tratamiento logopédico, para volver a conquistar su independiencia personal, para reincorporarse a la sociedad y vivir como lo hacía antes o aún mejor. Las personas que lo rodean deben de tener paciencia, comprender la mudez temporal, el malestar por el tratamiento médico y la depresión que podría acompañar a la persona después de un tratamiento contra el cáncer.

Un segundo paso en la recuperación es el intento de emitir un sonido. En este punto es importante la formación logopédica y pedagógica. La constancia e insistencia es un pilar fundamental para el aprendizaje de la voz esofágica. Habrá una tendencia hacia la estabilidad emocional a medida que la persona pueda comunicarse con su entorno. Lograda la voz esofágica, familia, amigos y compañeros de trabajo influirán en la adaptación y superación de todo complejo, que las limitaciones derivadas de la intervención pueden motivar en el laringectomizado. 

Mientras asiste a sus consultas logopédicas debe pensar en la nueva etapa de su vida a la que ha entrado, la oportunidad que tiene para aprovecharla tanto para provecho suyo como para los que le rodean. Y para conseguirlo, tienen gran repercusión las asociaciones de Laringectomizados, donde puede encontrarse con más personas en su misma situación, que pueden darle la oportunidad de orientarle y compartir sus experiencias. No se trata de volver a la vida de antes de la operación, hay que comprender y aceptar que esa vida es pasado y que espera otra por delante. Es hora de pensar en un trabajo nuevo, en tomar las clases que antes no pudo o hacer el viaje que siempre quiso hacer. Tómese su tiempo y conseguirá adaptarse a su nueva situación.

Las personas sometidas a una laringectomía sufren numerosas preocupaciones, sobre todo porque no tienen la suficiente información para cuándo deben empezar el tratamiento logopédico, si ésto servirá para recuerar la voz... etc. Pues bien, la mayoría de los laringectomizados pueden volver a hablar, y el tiempo que dure el proceso de aprendizaje depende del método que se emplee: puede ir de 15 días a 9 meses. Es todo muy relativo, cada persona es diferente y por lo tanto su voz también. Lo normal es que una vez que el paciente vuelve a alimentarse por la boca, se encuentre en condiciones de comenzar el tratamiento foniátrico. Después de que le hayan retirado los puntos, el médico es quien debe derivar al paciente a una evaluación logopédica, donde se determinará el momento oportuno para que se comience el tratamiento.



Hay que planificar el volver a las actividades anteriores

miércoles, 20 de marzo de 2019

La musicoterapia en personas laringectomizadas

En cualquier persona, la voz cantada o hablada se produce en la laringe gracias a las cuerdas vocales que conforman el órgano de fonación. Son pequeños pliegues que vibran con el paso del aire. Cuando por alguna enfermedad, como el cáncer, la persona debe someterse a la mutilación de la faringe, pierde la capacidad de comunicarse verbalmente, con la consecuente secuela psicológica y emocional que esto ocasiona.

Los otorrinolaringólogos, foniatras y logopedas son los encargados de realizar los procedimientos terapéuticos para recuperar el habla. En la actualidad existen varias opciones. Una de ellas es utilizando el esófago para emitir el flujo de aire y vocalizar los sonidos. La voz esofágica, aunque posee varias limitaciones expresivas, se obtiene a partir de un arduo entrenamiento con técnicas específicas. La también llamada voz erigmofónica es un sistema de locución diferente a la voz laríngea, y tiene unas características muy particulares, ya que carece de buen volumen y fluidez, es ronca, como si de un eructo se tratara y para que se pueda entender el mensaje, el emisor debe hacer un gran esfuerzo para articular y gesticular las palabras.

La segunda es mediante una laringe electrónica o artificial que tiene la forma de un micrófono; los sonidos son metálicos y monocordes, parecidos al habla de un robot, pero a través de su empleo la comunicación se puede establecer. El resto de opciones son quirúrgicas, y lo que se busca actualmente con este tipo de intervenciones es mejorar la claridad, la fluidez y la potencia sonora, entre otros objetivos.

Desde la musicoterapia realizamos un tratamiento complementario al de otras disciplinas, y buscamos recuperar "la identidad sonora" de la persona que ahora tiene una voz diferente, un timbre que no se asemeja a la voz que utilizó para comunicarse antes de la laringectomía.

Trabajamos todos los aspectos emocionales para la aceptación de su nueva voz, aquella que lo representará de ahora en adelante. El duelo por la pérdida de la voz laríngea y la bienvenida a la esofágica. La voz y la palabra son instrumentos fundamentales que regulan la relación con el entorno familiar y social y permiten la expresión de pensamientos, ideas y emociones. Ahora la persona se enfrenta al aprendizaje de nuevos hábitos comunicativos y al replanteo de sus expectativas de vida. Dependerá también de la personalidad de cada laringectomizado superar dicha pérdida para adaptarse a las nuevas circunstancias; un buen entorno socio-afectivo facilitará el proceso.

La musicoterapia tiene herramientas para trabajar la ansiedad, los sentimientos de vergüenza y las actitudes depresivas que aparecen. Recuperar el "sentirse útil" y neutralizar la tendencia al aislamiento pueden ser importantes aspectos a considerar. La respiración y la relajación serán ahora dos aliadas en el proceso de comunicación oral, con lo cual conviene que el musicoterapeuta enseñe técnicas que colaboren, no sólo con el aprendizaje de la nueva forma de hablar, sino también a mantener un buen estado de salud emocional.


La música puede ayudar a los laringectomizados

viernes, 1 de marzo de 2019

1 de Marzo, Día Nacional del Cáncer de Laringe

El cáncer de laringe es uno de los cánceres que más afectan tanto física como psicológicamente a las personas que lo padecen. El afectar directamente a la capacidad de hablar de las personas, convierte a estos pacientes en un colectivo que pasa inadvertido al conjunto de la sociedad, a pesar del gran número de afectados y afectadas que cada año se ven obligados a perder la voz de forma traumática.

Es por ello que, tal día como hoy, 1 de marzo y desde hace 7 años, las asociaciones que nos dedicamos a dar voz y apoyo a los afectados de cáncer de laringe y cuello, celebran el Día Nacional del Cáncer de Laringe.

En un intento de dar voz a quien la ha perdido, las asociaciones de apoyo a las personas laringectomizadas dan publicidad a su ingente trabajo en beneficio de la integración social y rehabilitación de los afectados, mediante todo tipo de actividades encaminadas a no pasar de puntillas entre la sociedad.

Esperemos que, con el ingente esfuerzo de las asociaciones, los avances médicos y la concienciación de la sociedad ante los comportamientos de riesgo, haya un día que se pueda dejar de conmemorar el Día del Laringectomizado.

Hasta entonces, seguiremos trabajando por la visibilidad y la reparación en la medida de lo posible de este mal, silencioso como pocos, pero duro y cruel con quien lo padece.

Associació Barcelonesa de Laringectomitzats


Ojalá llegue el día en que no tengamos que celebrarlo