Asociación Barcelonesa de Laringectomizados

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miércoles, 9 de septiembre de 2015

Dejar de fumar con deporte

Dejar de fumar no es fácil, pero hacer deporte te ayudará a conseguirlo, aunque al principio no seas capaz de moverte sin echar los pulmones en el intento

¿Sabías que el tabaco es responsable de aproximadamente el 30% de las muertes por cáncer, del 20 % de las producidas por enfermedades cardiovasculares, y del 80 % de las enfermedades pulmonares obstructivas crónicas (EPOC)? Pues estos datos son ciertos, piensa un poco si aún fumas. Aunque pienses que es imposible que puedas hacer deporte con los pulmones llenos de humo, no es incompatible. Cuanto antes empieces a moverte, antes te liberarás del mal hábito. Empiezo fuerte, pero no podemos obviar el daño que provoca el consumo de tabaco: el 50% de las personas que fuman regularmente morirán a causa del tabaco.

En  España el número de muertes anuales atribuibles al consumo de tabaco se sitúa en 50.000.

Y este daño no afecta sólo a las personas fumadoras, también a los que te rodean. La exposición al humo ambiental de tabaco afecta a las personas que más quieres. Aumenta el riesgo de padecer cáncer de pulmón, enfermedades coronarias y respiratorias, y en edad infantil, de síndrome de la muerte súbita del lactante.

¿Qué te pasa cuando fumas?

Ceguera, pérdida del sentido del gusto y del olfato, mal aliento, arrugas y pérdida de elasticidad en la piel, cabello frágil,  calvicie, acné,  dientes amarillos, enfermedades cardiovasculares, bloqueos de arterias y derrames cerebrales, úlcera de estómago, acumulación de grasa en el abdomen, cáncer (boca, labios, gástrico, garganta, laringe, faringe, esófago, tráquea, pulmón, vejiga, cervical, de colon y pancreático), EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica), asma, menopausia precoz, fragilidad ósea, infertilidad, impotencia, ansiedad, estrés y nerviosismo

¿Qué te pasa cuando dejas de fumar?

- A los 20 minutos: la presión sanguínea y el ritmo cardiaco se han normalizado

- En 8 horas: se elimina el exceso de CO de tu organismo y recuperas niveles de O2 normales

- En 5 días: la nicotina va saliendo de tu cuerpo

- En una semana: empieza a mejorar el sentido del gusto y del olfato y el aspecto de piel y pelo

- En 12 semanas: los pulmones recuperan la capacidad de limpiarse

- En 3 meses: recuperas un 30% de la función pulmonar perdida

- En 6 meses: mejora tu rendimiento deportivo y empiezas a ver mejoras y placer en el ejercicio

- En 9 meses: respiras mejor y toses menos

- En 12 meses: el riesgo de enfermedades cardiacas se  reduce a la mitad

- En más de un año: has recuperado la posibilidad de vivir 20 o 25 años más que habías perdido al fumar.

- Después de 5 años: has reducido a la mitad el riesgo de cáncer de boca, garganta, esófago y vejiga.

- Después de 10 años: Tienes la mitad de probabilidad de morir por cáncer de pulmón y has reducido el riesgo de sufrir tumores relacionados con el tabaco

- Después de 15 años: Tienes el mismo riesgo de vivir o morir que una persona no fumadora


Mitos sobre el tabaco

Fuente: AECC

Los mitos son creencias que no se corresponden con la realidad, y que a veces dan lugar a actitudes y comportamientos nocivos, como es el caso del consumo de tabaco.

Conozco personas muy mayores que fuman mucho y están muy bien. FALSO: No olvides que sólo vemos a los que llegan, a los que han muerto a causa del tabaco no los vemos envejecer.

Se pasa muy mal cuando se deja, es peor el remedio que la enfermedad. FALSO: A veces no es fácil dejarlo, pero son tantos los beneficios que merece la pena el esfuerzo. Además hoy día existen métodos eficaces que facilitan el abandono.

No noto que me haga tanto daño como dicen. FALSO: Aunque durante un tiempo el fumador no note los efectos nocivos del tabaco, el daño está hecho y la salud se deteriora. La sola acción de fumar un cigarrillo produce aumento de la tensión arterial y una elevación de la frecuencia cardiaca de 10 a 15 latidos por minuto.

Hay muchas cosas peores que el tabaco. FALSO: El tabaco es la primera causa de muerte evitable en los países industrializados (aproximadamente uno de cada dos fumadores fallece por enfermedades relacionadas con el tabaco). En el mundo mueren más de cinco millones de personas al año por causa del tabaco. El promedio es de una persona que muere por el tabaco cada seis segundos (UICC).

Fumar poco en una mujer embarazada no daña al feto. FALSO: Siempre que se fuma se producen alteraciones en el feto, ya que los componentes del tabaco atraviesan la barrera placentaria.

El humo del tabaco sólo afecta a los ojos y a la garganta del fumador pasivo. FALSO: El fumador pasivo tiene mayor riesgo de padecer todas las enfermedades producidas por el tabaco, agravándose esta situación en el caso de los niños. En el 2004, el humo ambiental del tabaco fue responsable de 600.000 muertes prematuras en todo el mundo. El 28% eran niños (UICC).

Una persona que fuma menos de 5 cigarrillos diarios no es fumadora. FALSO: Con tan sólo un cigarrillo al día, una persona debe considerarse fumadora, ya que existe una dependencia.

El tabaco rubio no es tan malo como el negro. FALSO: Las dos variedades de tabaco tienen el mismo tipo de componentes nocivos, aunque la distribución de las cantidades varíe.

Los cigarrillos "light" no hacen daño. FALSO: Los cigarrillos bajos en nicotina y alquitrán tienen el resto de los componentes iguales que los cigarrillos convencionales, y también son cancerígenos.

Por qué voy a privarme de fumar si la polución ambiental es mucho más contaminante que el humo del cigarrillo. FALSO: El tabaco es causante del 30% de todos los cánceres, frente a un escaso 2% producido por la contaminación ambiental.

El tabaco no es una droga. FALSO: Una droga se define como una sustancia que provoca adicción física y psicológica, y su retirada provoca síndrome de abstinencia. El tabaco cumple todos estos requisitos.

Yo no dependo del tabaco, puedo dejar de fumar cuando quiera. FALSO: Esto suele ser una excusa para continuar fumando. Todo fumador es dependiente física y psicológicamente del tabaco aunque fume poco.

Cuando estoy nervioso o necesito concentrarme, lo único que me ayuda es fumar. FALSO: En realidad la nicotina es una sustancia estimulante, no relajante. Es posible que en el momento el fumador note alivio, quizás porque reduzca la sensación de abstinencia pero, a medio plazo, al fumar está aumentando la tensión del organismo. Además, los no fumadores desarrollan otro tipo de estrategias para hacer frente a situaciones de tensión. 

Ya es tarde para dejarlo. FALSO: Nunca es tarde para dejarlo. Por mucho tiempo que se lleve fumando, siempre se van a experimentar cambios positivos en cuanto a salud, bienestar físico y psíquico, economía y estética.



El deporte ayuda a dejar el tabaco. Todo es proponérselo

martes, 8 de septiembre de 2015

Al menos un tercio de todos los casos de cáncer pueden prevenirse

Al menos un tercio de todos los casos de cáncer pueden prevenirse. La prevención constituye la estrategia a largo plazo más costoeficaz para el control del cáncer.

Factores de Riesgo:

  • Tabaco
El tabaquismo es el factor de riesgo evitable que por sí solo provoca más muertes por cáncer en todo el mundo, ya que provoca aproximadamente el 22% de las muertes anuales por esa causa. En 2004 se atribuyeron al tabaquismo 1,6 millones de los 7,4 millones de muertes por cáncer.

El humo de tabaco provoca muchos tipos de cáncer distintos, como los de pulmón, esófago, laringe (cuerdas vocales), boca, garganta, riñón, vejiga, páncreas, estómago y cuello del útero. Alrededor del 70% de la carga de cáncer de pulmón puede achacarse al tabaquismo como única causa. Se ha demostrado que el humo ajeno, también llamado «humo ambiental», causa cáncer de pulmón en adultos no fumadores. El tabaco sin humo (en forma de productos de tabaco orales, tabaco de mascar o en polvo) provoca cáncer de boca, esófago y páncreas.

 
  • Falta de actividad física, factores alimentarios, obesidad y sobrepeso

Otro modo importante de afrontar la lucha contra el cáncer consiste en modificar la alimentación. Existe un nexo entre el sobrepeso y la obesidad, por un lado, y muchos tipos de cáncer, como el de esófago, colon y recto, mama, endometrio y riñón, por el otro. Las dietas ricas en frutas y hortalizas pueden tener un efecto de protección contra muchos tipos de cáncer.

Por el contrario, el consumo excesivo de carnes rojas y en conserva puede estar asociado a un mayor riesgo de contraer cáncer colorrectal. Además, unos hábitos alimentarios saludables que previenen el desarrollo de tipos de cáncer asociados al régimen alimentario contribuyen también a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Una actividad física regular y el mantenimiento de un peso corporal saludable, junto a una dieta sana, reducirán considerablemente el riesgo de contraer cáncer. Deberían ponerse en práctica políticas y programas nacionales para promover una mayor conciencia y reducir la exposición a los factores de riesgo, y para asegurarse de que las personas reciban la información y el apoyo que necesitan para adoptar estilos de vida saludables.
  • Consumo de alcohol

El consumo de alcohol es un factor de riesgo para muchos tipos de cáncer, como los de boca, faringe, laringe, esófago, hígado, colon y recto, y mama. El riesgo de cáncer aumenta con la cantidad de alcohol consumida. El riesgo que supone beber en exceso para varios tipos de cáncer (como los de la cavidad bucal, faringe, laringe y esófago) aumenta notablemente si el bebedor también es un fumador empedernido.

La fracción atribuible al alcohol en el caso de determinados tipos de cáncer relacionados con su consumo varía según se trate de hombres o mujeres, sobre todo por las diferencias en el nivel medio de consumo. Por ejemplo, el 22% de los casos de cáncer de boca y orofaringe en los hombres son atribuibles al alcohol, mientras que en las mujeres la carga de morbilidad atribuible a esa causa se reduce al 9%. En el cáncer de esófago e hígado se registra una diferencia parecida basada en el sexo (Rehm et al., 2004).
  • Infecciones

Los agentes infecciosos son la causa de casi el 22% de las muertes por cáncer en los países en desarrollo y el 6% en los países industrializados. Las hepatitis virales B y C provocan cáncer de hígado y la infección por el virus del papiloma humano, cáncer del cuello del útero; la bacteria Helicobacter pylori aumenta el riesgo de cáncer de estómago.

En algunos países, la esquistosomiasis parasitaria aumenta el riesgo de contraer cáncer de vejiga; en otros, el trematodo del hígado aumenta el riesgo de colangiocarcinoma de las vías biliares. Entre las medidas preventivas destacan la vacunación y la prevención de infecciones e infestaciones.
  • Contaminación ambiental

La contaminación ambiental del aire, el agua y el suelo por productos químicos carcinógenos causa entre el 1% y el 4% de todos los casos de cáncer (CIIC/OMS, 2003). La exposición a productos químicos carcinógenos presentes en el ambiente puede producirse a través del consumo de agua o de la contaminación ambiental y en espacios cerrados. En Bangladesh, entre el 5% y el 10% de las muertes por cáncer en una región contaminada por arsénico fueron atribuibles a la exposición a esa sustancia (Smith, Lingas y Rahman, 2000).

La exposición a agentes carcinógenos también puede producirse a través de alimentos contaminados por sustancias químicas, como las aflatoxinas o las dioxinas. La contaminación del aire de interiores causada por fuegos de carbón duplica el riesgo de cáncer de pulmón, especialmente entre las mujeres no fumadoras (Smith, Mehta y Feuz, 2004). En todo el mundo, la contaminación del aire de interiores por fuegos de carbón domésticos causa aproximadamente el 1,5% de todas las muertes por cáncer. El uso del carbón en los hogares está especialmente extendido en Asia.
  • Carcinógenos ocupacionales

Más de 40 agentes, mezclas y circunstancias de exposición en el ambiente laboral son cancerígenos para el hombre y están clasificados como carcinógenos ocupacionales (Siemiatycki et al., 2004). La relación causal entre los carcinógenos ocupacionales y el cáncer de pulmón, vejiga, laringe y piel, la leucemia y el cáncer nasofaríngeo está bien documentada. El mesotelioma (cáncer del revestimiento exterior del pulmón o de la cavidad torácica) está determinado en gran medida por la exposición al amianto por razones laborales.

Los cánceres de origen laboral se concentran en determinados grupos de la población activa, para los que el riesgo de desarrollar una forma particular de cáncer puede ser mucho mayor que para el resto de la población. Aproximadamente entre el 20% y el 30% de los hombres y entre el 5% y el 20% de las mujeres en edad de trabajar (es decir, de 15 a 64 años) pueden haber estado expuestos a carcinógenos pulmonares durante su vida laboral, lo que representa alrededor del 10% de los casos de cáncer de pulmón en todo el mundo. En torno al 2% de los casos de leucemia en todo el mundo pueden atribuirse a la exposición en el lugar de trabajo.
  • Radiaciones

Las radiaciones ionizantes son carcinogénicas para el hombre. Los conocimientos disponibles sobre los riesgos que comportan las radiaciones proceden principalmente de estudios epidemiológicos sobre los sobrevivientes japoneses a la bomba atómica, así como de estudios de cohortes expuestas a radiaciones médicas y en el ambiente de trabajo. Las radiaciones ionizantes pueden provocar leucemia y varios tumores sólidos, y los riesgos son mayores cuanto más joven es la persona expuesta.

Se calcula que la exposición residencial al gas radón que emana del suelo y de los materiales de construcción causa entre el 3% y el 14% de todos los casos de cáncer de pulmón, lo que la convierte en la segunda causa más importante de ese tipo de cáncer después del humo del tabaco. Los niveles de radón en el hogar pueden reducirse mejorando la ventilación y sellando los pisos y paredes. Las radiaciones ionizantes son un instrumento indispensable de diagnóstico y terapia. Para garantizar que los efectos benéficos de las radiaciones superen los posibles riesgos, los procedimientos radiológicos médicos deben prescribirse en los casos oportunos y realizarse correctamente, para reducir dosis de radiación innecesarias, especialmente en los niños.

Las radiaciones ultravioleta, y en particular las solares, son carcinógenas para el ser humano y provocan todos los principales tipos de cáncer de piel, como el carcinoma basocelular, el carcinoma espinocelular y el melanoma. En 2000 se diagnosticaron en el mundo más de 200.000 casos de melanoma y se produjeron 65.000 muertes asociadas a este tipo de cáncer. Evitar la exposición excesiva y utilizar filtro solar y ropa de protección son medidas preventivas eficaces. Actualmente los aparatos de bronceado que emiten rayos ultravioleta están clasificados como carcinógenos para el ser humano por su asociación con los cánceres oculares y de piel melanocíticos.


Hábitos de vida sana, ayudan a prevenir el cáncer

lunes, 7 de septiembre de 2015

El virus del papiloma humano también afecta a los hombres y puede causar lesiones genitales

Los expertos creen que la vacuna contra el virus del papiloma humano se debería extender a los niños

El Virus del Papiloma Humano (VPH) no solo afecta a las mujeres y niñas, sino que los varones también se pueden contagiar y desarollar lesiones genitales externas o cáncer.

El virus del papiloma humano puede propiciar la aparición de condilomas, verrugas genitales o neoplasia intraepitelial perineal, un problema que aparece principalmente en los hombres mayores de 45 años. Otras consecuencias más graves son el cáncer anal, el cáncer de pene o el cáncer de orofaringe.

En la mayoría de los casos, los hombres desarrollan verrugas genitales o condilomas. Según un estudio, el 16% de los afectados por el virus del papiloma humano del tipo 6 desarrollaron verrugas genitales, la misma lesión genital que afecta al 22% de los infectados por el tipo 11.

Las campañas de vacunación, dirigidas principalmente a mujeres y niñas, refuerzan la creencia de que este virus solo afecta a las mujeres, una confusión que puede favorecer la desinformación sobre el virus del papiloma humano. De hecho, los expertos han defendido en numerosas ocasiones la inclusión de esta vacuna contra el virus del papiloma humano para hombres.

Una vacuna eficaz y segura

La vacuna del virus del papiloma humano ha demostrado seguridad y eficacia en mujeres adultas y, por ello, la Comunidad de Madrid, las Islas Canarias y Murcia la incluyen en el calendario de vacunación adulto. Aunque solo está financiada para niñas entre los 12 y los 14 años, la vacuna también está recomendada para mujeres de hasta 45 años que han recibido tratamiento quirúrgico en los últimos 3 años por neoplasia cervical intraepitelial de alto grado CIN 2 o superior.

La Comunidad de Madrid, la Comunidad Valenciana, Islas Baleares, Extremadura, Melilla, Canarias, Cantabria y La Rioja han decidido rebajar la edad de vacunación frente al virus del papiloma humano de los 14 a los 12 años, tras observar la alta efectividad de los programas de vacunación frente al virus del papiloma humano en adolescentes. En otras comunidades como Castilla y León, Asturias, Navarra, País Vasco, Ceuta, Cataluña y Murcia la edad está establecida entre los 11 y los 13 años.

El Comité Asesor Mundial de Seguridad de Vacunas de la Organización Mundial de la Salud (GACVS) afirmó que la vacuna frente al virus del papiloma humano es segura, tras la última revisión en septiembre de 2014. En el mundo hay más de 68 países que incluyen esta vacuna, entre ellos, Canadá, Estados Unidos, Austria, Australia o Noruega.



También afecta a los hombres

viernes, 4 de septiembre de 2015

Efectos del tabaco en nuestra salud bucodental

Que fumar es nocivo para la salud, todos lo sabemos. Lo que quizá algunos no tengáis tan claro son las consecuencias que este hábito en concreto tiene sobre nuestra salud bucodental.

¿Queréis saber los 10 efectos más negativos del tabaco en la boca?

El primero, y más grave, es que puede provocar cáncer oral, una enfermedad que mata a cinco millones de personas en el mundo cada año. ¿Encontráis mejor razón que esa para dejar de fumar?

Según algunos estudios, los fumadores tienen 27 veces más probabilidades de padecer cáncer de boca que los no fumadores, 15 veces más posibilidades de desarrollar cáncer de esófago y 53 veces más de sufrir cáncer de laringe.
Además, fumar altera el color del esmalte, genera problemas de encías y halitosis, es decir, mal aliento. También hace que cicatricen peor las heridas de la boca ya que limita el crecimiento de los vasos sanguíneos y que se pierda el soporte óseo de los dientes por lo que empiezan a moverse y acaban cayendo. De hecho, los fumadores tienen el doble de probabilidades de perder sus piezas dentales que los no fumadores debido a la propensión de estos pacientes a los problemas periodontales. La aparición de caries es otra de las consecuencias del tabaco en nuestra salud bucodental.

Los fumadores presentan un mayor número de bacterias agresivas para las encías, más frecuentes en las zonas de cepillado de difícil acceso, por lo que deben extremar la limpieza y usar un cepillo de dientes eficaz que permita eliminar esos cúmulos de placa.

Y, por si esto fuera poco, el tabaco atrofia las papilas gustativas por lo que los fumadores no disfrutan del sentido del gusto. Además, el humo del cigarrillo provoca lesiones en la mucosa oral, cuya evolución puede degenerar en carcinomas.

Si todo esto aún no te ha convencido, tienes que saber que son más fáciles las complicaciones después de cualquier extracción dental, que puedes perder los implantes dentales que tengas y que algunos tratamientos periodontales a los que te sometas no darán resultado.

El tabaco también afecta al paladar. Los fumadores suelen desarrollar un paladar duro, pálido o prácticamente blanco, generalmente con múltiples puntos rojos debido a la constricción de los vasos sanguíneos, algo que suele desaparecer cuando se abandona este hábito.

La única manera de evitar todos estos efectos es dejar de fumar. Y, para ello, lo mejor es marcarse un plan y, si es necesario, recurrir a la ayuda de los especialistas para superar la adicción a la nicotina, que afecta tanto a nivel físico y sensorial como psicológico y de conducta.

Ante cualquier duda, acude a tu dentista de confianza que responderá a tus preguntas y te ofrecerá las mejores opciones.


Fumar es malo, se mire como se mire

jueves, 3 de septiembre de 2015

¿Qué elementos tóxicos encontramos en la industria alimentaria y cosmética?

  1. Compuestos N-nitrosos (nitratos, nitritos, nitrosamidas, nitrosaminas): los encontramos en fertilizantes que contaminan la tierra y las aguas subterráneas (agua potable, fruta y vegetales, especialmente espinacas); también en alimentos adobados, ahumados, curados, embutidos, leche y quesos, cerveza negra, whisky y algunas infusiones de hierbas. La industria alimentaria los etiqueta con la nomenclatura E-249, E-250, E-251, E-252. El antídoto que ayuda a contrarrestar estos tóxicos es la vitamina C.
  2. Aminas aromáticas (en carnes y pescados a la brasa o alimentos cocinados a altas temperaturas).
  3. Benzopireno y PAH (en alimentos cocinados a altas temperaturas, café torrefacto, beicon ahumado, aceite de girasol o oliva calentado en fuego fuerte; presentes en cultivos vegetales próximos a autopistas).
  4. Dioxinas (en la grasa de carnes y pescados, o en la parte grasa de quesos, leche y huevos; también en el plástico film. Proceden de la contaminación de los ríos o de los piensos utilizados para alimentar ganado).
  5. Bisfenol A (BFA): aditivo presente en plásticos, latas de conserva, barnices, tintes y papel reciclado. Ojo con calentar biberones con bisfenol A, porque el tóxico se impregna aún más en el alimento.
  6. Ftalatos: disolventes y suavizantes presentes en esmalte de uñas y cremas cosméticas, perfumes y desodorantes. Los más tóxicos son DEHP, DBP, BBP, DINP, DIDP, DNOP. Consejo: evitar la colonia a diario y dejar este hábito solo para ocasiones especiales.
  7. Pesticidas: DDT, HCB, endosulfán, aldrin, dieldrina, lindán, endrina, mirex, pentaclorofenol, entre otros. Se acumulan en la tierra y en la grasa de animales y humanos. El antídoto para eliminar los tóxicos que hayamos podido ingerir en el pasado es hacer una dieta rica en plantas crucíferas sin pesticidas, cúrcuma y productos fermentados, que nos pueden ayudar a excretarlos.
  8. Parabenos (conservantes alimentarios y cosméticos): E-214, E-215, E-216, E-217, E-218 y E-219.
  9. Plásticos (contienen bisfenol A, estireno y cloruro de polivinilo). El antídoto: evitar comprar comida envasado.
  10. Metales pesados: plomo, arsénico, mercurio y cadmio (presentes en cosméticos y pesticidas). Se relacionan con la aparición de cáncer de colon, pulmón, piel, vejiga.
Consejos útiles: Comprar alimentos frescos sin envasar; evitar los protectores solares con absorbentes de radiación ultravioleta y, en lugar de eso, utilizar cremas solares con pantalla mineral; evitar calentar alimentos en recipientes de plástico; no utilizar perfumes ni fragancias artificiales; reducir las latas de conservas y refrescos (pueden contener bisfenol A); optar por cosmética sin parabenos y con certificación ecológica, y evitar productos de limpieza que contengan alquifelones.

Fuente: Alimentación y vida anticáncer, Odile Fernández Martínez (Ed. Urano, 2013).


miércoles, 2 de septiembre de 2015

¿Qué vínculo hay entre los tóxicos ambientales y el cáncer?

Plomo, arsénico, mercurio, DDT, glifosato, hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH)… Éstos son solo algunos de los tóxicos ambientales con los que estamos en contacto habitualmente.

“Los contaminantes en los organismos vivos actúan como disruptores, es decir, interfieren en el funcionamiento correcto de la química corporal. Algunos se pueden acumular tanto tiempo que pueden pasar de generación en generación”, explica la oncóloga Natàlia Eres. “No solo los agentes químicos pueden tener efectos adversos a la hora de potenciar el cáncer; también la radiación que se aplica a algunos alimentos para esterilizarlos y algunos campos electromagnéticos, como los derivados de la telefonía móvil, pueden ser peligrosos”, añade el doctor Joan Vidal-Jové. 

¿Cómo podemos minimizar el contacto con los agentes tóxicos?


Los agentes tóxicos no solo son sustancias químicas fabricadas por el hombre: algunos proceden de la naturaleza, como el plomo, el arsénico, el mercurio, entre otros. “El cuerpo acumula estos tóxicos si tiene poco poder desintoxicador o si hay una sobrecarga en el ambiente donde vive”, cuenta Vidal-Jové. “Desde la Revolución Industrial cada vez estamos expuestos a más tóxicos y contaminantes sintéticos, provenientes de los derivados del petróleo. Hablamos de los policarburos, como el teflón –utilizado para hacer utensilios de cocina– o los conservantes en cremas y jabones, o en plásticos que sirven para envasar alimentos o bebidas”, indica Eres.

“También en el aire hay hidrocarburos aromáticos policíclicos (policycle aromatic hidrocarbure, PAH), que son partículas procedentes del carbón derivadas de algunos procesos industriales. En las casas y espacios cerrados en los que se fuma, el ambiente contiene benceno, formaldehído y 1-3 butadieno. Respirar todos estos PAH se ha relacionado con la aparición de cáncer de pulmón, si estamos expuestos de forma prolongada”, escribe la doctora Odile Fernández Martínez en su libro Alimentación y vida anticáncer. Mis recetas anticáncer (Ed. Urano, 2013), que añade que “la contaminación por PAH de una ciudad a otra es muy diferente; por cada 1% de aumento de la contaminación, el cáncer de pulmón aumenta en una proporción del 14%. El humo que sale de los tubos de escape de coches y motos se ha relacionado con la leucemia infantil, ya que los bebés que pasean en carrito van la misma altura”.

El impacto de los agentes tóxicos en los más pequeños

Soledad Román, directora de la Fundación Roger Torné –que trabaja para la protección de la salud de los niños– recuerda que “los contaminantes forman parte de nuestra vida. Desde que nacemos estamos en contacto con ellos, y en el caso de los niños el impacto es mayor porque son más vulnerables que los adultos, ya que tienen todos los sistemas en pleno desarrollo”. Esta fundación medioambiental editó la guía para padres y madres Salud Infantil y Medio Ambiente: una relación de por vida. “La guía trata diferentes situaciones de exposición ambiental y muestra, por ejemplo, que la contaminación atmosférica no afecta igual a los niños que a los adultos, y que la edad también influye. No es lo mismo la exposición a la contaminación atmosférica o del humo del tabaco en un bebé de tres meses que en un niño de ocho años, por ejemplo; o la contaminación por mercurio en el caso de las embarazadas. De forma que lo que la investigación epidemiológica ha puesto de manifiesto es que la contaminación ambiental afecta al desarrollo neuroconductual, inmunitario y sexual de los niños, pero no hay una única causa atribuible”, expone Román.
La Organización Mundial de la Salud reconoce que, a pesar de que el origen del cáncer infantil aún es desconocido en gran medida, los factores ambientales como la radiación, el tabaquismo pasivo, las aflatoxinas, la luz ultravioleta A y B, la contaminación atmosférica y algunos plaguicidas están involucrados en él.
“Todo eso pone de manifiesto hasta qué punto las conductos del entorno familiar y social del niño son decisivas por lo que respecta al cáncer –y también otras enfermedades–, y no solo para garantizar su salud actual, sino también para la futura”, remarca Román.
“En población infantil, algunos estudios basados en el grado de exposición a contaminantes atmosféricos procedentes de carreteras de alta densidad de tránsito y gasolineras ubicadas cerca del lugar de residencia sugieren un incremento del riesgo de leucemias, linfoma de Hodgkin y otros tumores, pero hay un grado importante de incertidumbre. Se sospecha, incluso, que la información disponible actualmente se publica sesgada”, advierte la directora de la fundación. “Por lo que respecta al tabaquismo, que es fuente de exposición ambiental de interior, algunos estudios relacionan el hecho de que los padres fumen con mayor riesgo leucemias agudas infantiles, mientras que otros estudios señalan que no hay resultados concluyentes, seguramente por las susceptibilidades genéticas. El principio de precaución nunca debería faltar para no exponer los niños al tabaquismo pasivo”.

¿Cómo eliminamos los tóxicos?

El hígado y los riñones son los órganos que debemos proteger más, si queremos eliminar bien los tóxicos. “Hay que saber que hay organismos más eficientes que otros a la hora de eliminar tóxicos ambientales, lo que tiene relación sobre todo con la capacidad del hígado para neutralizarlos. Gracias a la sulfatación y la glucuronidación, el hígado puede expulsar estos tóxicos”, avanza Vidal-Jové. Pero no a todos nos funcionan de la misma forma ni al mismo ritmo. “Hay quien elimina más despacio”, indica Eres.
“Por cada 1% de aumento de la contaminación de partículas PAH suspendidas en el aire en una ciudad, el cáncer de pulmón aumenta en una proporción del 14%”
“La salud del intestino puede ayudar al hígado en estas funciones excretoras y, también, el hecho de tener un cuerpo sano con un buen equilibrio corporal músculo-grasa. Si una persona tiende a la obesidad y acumula demasiado tejido adiposo, tendrá más números para acumular tóxicos, porque se almacenan en la parte grasa del cuerpo”, dice Vidal-Jové. Sería clave concienciarnos de las fuentes de tóxicos y minimizarlas activamente (cambiando hábitos de vida e intentando hacer una vida más sana) y también reducir el exceso de grasa.
También es importante cuidar la microbiota intestinal. “Desdichadamente, la esterilización masiva y el tratamiento antibiótico que recibe lo que comemos y nosotros mismos (abuso de tratamientos antibióticos, uso de jabones y cosmética industrial) ha acabado con la carga probiótica promotora de salud que aparece de forma natural en los alimentos y en el cuerpo. Algunas bacterias –como las del intestino– tienen un papel esencial a la hora de neutralizar los tóxicos”, añade Eres. “Un estudio científico publicado hace poco en la revista científica Oncotarget ha demostrado que hay bacterias en todo el cuerpo que neutralizan la producción de tumores, y que, si las matamos con antibióticos, nos hacemos más vulnerable al cáncer”, remarca.
“Los estándares de política ambiental en algunos casos se resisten asumir el peligro que suponen algunos tóxicos por lo que respecta al cáncer y no regulan su exposición. Eso pasa con el mercurio, por ejemplo, que encontramos en las amalgamas dentales y en pescados azules grandes de mares contaminados. A lo largo del tiempo –como demostró un estudio realizado en mineros, promocionado curiosamente por el Ministerio de Sanidad y Consumo español– la exposición al mercurio aumenta el riesgo de varios tipo de cánceres”, apunta Vidal-Jové.


La exposición a los tóxicos ambientales, un riesgo de cáncer

martes, 1 de septiembre de 2015

¿Qué hacer ante el cáncer de laringe?

Esta dolencia se asocia al consumo de tabaco, ya que más del 95 por ciento de los enfermos que la padecen son fumadores.

El cáncer de laringe es la aparición de células tumorales en la laringe. Es el más frecuente de los cánceres de cabeza y cuello, representando un 30 o un 40 por ciento de los mismos. Es diez veces más frecuente en varones que en mujeres, lo que se consideraba relacionado con el tabaquismo.

Actualmente, como el hábito de fumar está equilibrado entre hombres y mujeres, se considera que se debe a factores ligados al sexo todavía por determinar. La máxima incidencia se da a partir de los 60 años, aunque últimamente también hay casos de personas jóvenes. El cáncer de laringe se produce cuando la célula sufre una alteración genética, lo que se traduce en unos cambios morfológicos denominados displasias, que son lesiones precancerosas que pueden ser ligeras, moderadas y severas. Tras estas lesiones, se presenta ya un carcinoma.

Estos tumores se asocian claramente al consumo de tabaco, puesto que más del 95 por ciento de los enfermos son fumadores. Además, también influye el número de cigarrillos consumidos; así, hay trabajos publicados en los que se observa un riesgo de 4,4 para los que fuman diez cigarrillos, y se incrementa a 10,4 para los que fuman veinte.

El consumo de alcohol también está claramente relacionado con estos tumores, y además si se es fumador, se potencian los efectos de alcohol y tabaco. Pero aparte de estos, también hay otros factores de riesgo como son la malnutrición (la cual va muchas veces asociada con consumo de alcohol, un déficit de vitaminas A, B y retinoides), ciertos virus como el del papiloma humano, el sexo masculino, la edad (más de la mitad de los pacientes tienen más de 65 años), la procedencia afroamericana, la exposición laboral a sustancias como el asbesto, los productos químicos en la metalurgia, las pinturas, la madera, los petróleos y los textiles y la enfermedad por reflujo gastroesofágico (la denominada acidez).


También está demostrada una predisposición genética en familiares de primer grado. Las manifestaciones clínicas dependen de la región anatómica laríngea que esté afectada. La laringe la dividimos en una zona media denominada glotis, que es donde se encuentran las cuerdas vocales, otra zona que está por encima (supraglotis) y una inferior (subglotis). Los tumores que afectan a las cuerdas vocales pueden diagnosticarse en fases precoces, ya que producen síntomas tempranos, en este caso disfonía.

Los de las otras zonas son más silentes por lo que el diagnóstico es generalmente más tardío, siendo los síntomas iniciales una irritación de garganta que no se alivia, sensación de cuerpo extraño en garganta, tos crónica, cierta dificultad para tragar, dolor de oído que no cede, cierta dificultad respiratoria, pérdida de peso, afonía de más de dos semanas, presencia de una masa en cuello y mal aliento. Ante la presencia de estos síntomas es aconsejable un estudio por el otorrinolaringólogo. Para el diagnóstico se realiza una exploración incluyendo endoscopia laríngea, teniendo en ocasiones que recurrir al apoyo con técnicas de imagen del TAC o la RM y la realización de toma de biopsia.

El pronóstico resulta favorable si se compara con otros cánceres, pero depende de lo evolucionado que esté, por lo que es de extrema importancia detectarlo lo antes posible. La supervivencia a los cinco años en tumores glóticos en fase inicial es superior al 90 por ciento, bajando a un 50 en los avanzados y menos si presenta ganglios. En los supraglóticos, se coloca en un 80 por ciento en fases iniciales y en un 50 por ciento en avanzadas. En subglóticos, solo un 40 por ciento de los afectados sobrevive. La protección vegetal contra el cáncer de laringe La Sociedad Americana de Cáncer recomienda una variedad de alimentos saludables, enfatizando en aquellos de origen vegetal.La mejor manera de prevenir la enfermedad es dar grandes pasos orientados a la salud.

Por eso comer todos los días algo de fruta, verduras, vegetales, alimentos integrales de origen vegetal —como pueden ser los diferentes tipos de pan, cereales, arroz o fríjoles— puede ser beneficioso a la hora de prevenir un posible cáncer. Cuidado con... Mantener un consumo restringido de carne roja y procesada, como las salchichas, los fiambres y los embutidos, es uno de los pilares en las dietas de prevención del cáncer. Es preferible el pescado, el pollo u otros tipos de carne.

Esta dolencia se asocia al consumo de tabaco