Asociación Barcelonesa de Laringectomizados

viernes, 15 de julio de 2016

Tomate, el aliado de la dieta durante el verano

La gran cantidad de agua, su riqueza nutricional y el bajo contenido calórico hacen del tomate un alimento ideal para una época calurosa donde bajamos nuestra actividad física

El tomate es una de las hortalizas más consumidas del mundo y, además de ser muy sabrosa y un ingrediente indispensable en la dieta mediterránea, es un alimento indispensable para las dietas de adelgazamiento. 100 gramos de tomate aportan solo 18 calorías.

“La importante cantidad de agua, su riqueza nutricional y su bajo aporte calórico son un buen reclamo para incluir los tomates en la alimentación durante el verano, época en la que el calor y las vacaciones muchas veces van acompañados de una disminución de la actividad física” recomienda la nutricionista Glòria Tamayo.

Más allá de ser refrescante y ligero, el tomate es un potente antioxidante gracias al licopeno. “El licopeno es quizá el fitonutriente más característico de los tomates. Es un carotenoide, pigmento responsable del color rojo de esta hortaliza (cuanto más rojo, más licopeno) y que no solo protege la salud de la planta, también la nuestra, protegiendo el organismo del estrés oxidativo y ayudando a disminuir el riesgo de enfermedades crónicas como la osteoporosis o las cardiovasculares” explica Tamayo. El consumo regular de tomate ha demostrado que disminuye los niveles de colesterol LDL y los triglicéridos en la sangre.

Un tomate puede aportar alrededor del 40% del requerimiento diario de vitamina C

Tamayo también nos explica que los tomates son ricos en vitamina C, de hecho, es nuestra principal fuente de esta vitamina en verano junto a los pimientos. Un tomate puede aportar alrededor del 40% del requerimiento diario de vitamina C. Esta vitamina es un antioxidante natural que favorece la eliminación de radicales libres causantes del envejecimiento y de muchas enfermedades.

La vitamina A, también presente en el tomate, ayuda a mejorar la visión, la prevención de la ceguera nocturna y la degeneración macular.

El tomate es muy bueno para ayudar en la digestión, al contener sales orgánicas ácidas, concretamente malatos y citratos. Precisamente por esta cuestión, sin embargo, no es recomendable en personas que tengan cálculos renales. Si por ejemplo deseamos aprovechar toda la fibra de los tomates (cuestión que, como sabemos, nos ayuda a mantener un sistema digestivo sano), siempre se debe optar por comernos el tomate con su piel, sin pelarlo.

¿En crudo o cocinado?

Podemos comprar tomates todo el año pero, de hecho, es ahora en verano cuando los tomates, cultivados de forma natural, maduran y están en su punto optimo. Los tomates que a veces encontramos en las tiendas en invierno son recogidos y transportados cuando aún están verdes y para que sean de color rojo antes de ser vendidos se utiliza gas etileno. Este gas actúa en el color pero no en el sabor, por eso estos tomates son insípidos. Un tomate madurado en la rama huele a tomate y sabe a tomate pero por desgracia este olor y sabor solo lo podremos disfrutar durante unos meses.

Seguramente la mayoría de personas pensaría que comer el tomate crudo es mejor que comerlo cocinado. Sin embargo, el estudio Propiedades funcionales y beneficios para la salud del licopeno, publicado en la revista Nutrición Hospitalaria, explica que, con el calor, el licopeno “intensifica su potencial antioxidante en comparación con el tomate crudo en el cual se recomienda, para su mejor aprovechamiento, cocinarlo preferentemente con aceite de oliva”.

Es cierto que la cocción destruye parte de la vitamina C del tomate ya que esta es inestable a partir de 40ºC y se degrada fácilmente con la oxidación, el calor y que además se disuelve en el agua. El mismo estudio de Nutrición Hospitalaria aconseja que si se come crudo es recomendable combinarlo con un aderezo que contenga grasa (aceite de oliva), conservando la piel y las semillas.

Si hablamos de recetas la lista es infinita, el tomate es la hortaliza más consumida en todo el mundo y de las más versátiles. En la dieta mediterránea el tomate es el protagonista de la salsa más famosa, el sofrito. En verano el tomate no puede faltar en cualquier ensalada y siempre podemos disfrutar de recetas tan típicas y frescas como el gazpacho o el salmorejo. 


El tomate, uno de los grandes productos del verano

jueves, 14 de julio de 2016

Oncólogos advierten del peligro de los productos "milagro" contra el cáncer

El riesgo de estos productos radica en que, en ocasiones, impide que el paciente reciba la terapia adecuada y eficaz

La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) ha advertido del peligro que pueden tener las "pseudociencias", sustancias, terapias y productos "milagro" contra el cáncer, de los que sostiene que no hay "ninguna" evidencia preclínica, ni clínica de eficacia.

La SEOM alerta de los riesgos de estas terapias y productos y subraya que para que una estrategia de tratamiento sea eficaz debe pasar unas etapas de desarrollo que "establecen las evidencias científicas, tanto de eficacia como de seguridad, y calidad de vida" que son imprescindibles para su uso en la práctica clínica.

En un comunicado, asegura que el riesgo de estos productos radica en que, en ocasiones, impide que el paciente reciba la terapia adecuada y eficaz para su enfermedad o abandone el tratamiento establecido por su oncólogo médico. Así, recomienda a los pacientes con cáncer que "no tomen ningún tipo de sustancia o producto natural" y no realicen ninguna terapia "sin conocimiento de su oncólogo médico y nunca abandonen su tratamiento oncológico".

Recuerda que el cáncer no es una enfermedad única, sino un conjunto de patologías que tienen diferente biología, tratamiento y pronóstico diverso, y añaden que incluso los tumores originados en un único tejido, como los de mama, son en realidad más de 200 enfermedades causadas por mutaciones completamente diferentes que requieren tratamientos distintos. Además, subraya que los avances en los nuevos fármacos han sido posibles "gracias a la investigación" y que las autoridades sanitarias establecen un marco legal y seguro para los pacientes, al tiempo que los centros sanitarios de excelencia, los investigadores y los grupos cooperativos de investigación clínica realizan los ensayos clínicos que proporcionan la prueba definitiva de la eficacia de los fármacos.

 
Cuidado con los productos milagro contra el cáncer

miércoles, 13 de julio de 2016

El 73% de los españoles aumenta su riesgo de enfermar por sedentarismo

  • La prevalencia de dolencias crónicas como hipertensión y diabetes son entre 2 y 4 veces mayores en personas inactivas
  • La actividad física de las españolas es notablemente menor que la de los hombres.

¿Si le ofrecieran una píldora que reduce su riesgo de sufrir enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión o el cáncer? ¿Y si para tomarla tuviera que esperar media hora cada día? Eso es exactamente lo que sucede con el ejercicio físico: dedicarle más de 30 minutos diarios cinco días a la semana aleja de forma notable el riesgo de sufrir estas enfermedades. Pero los españoles, como en Matrix, han elegido en su mayoría la píldora más peligrosa: la del sofá.

La incidencia de la hipertensión en el tramo de edad de 55 a 64 años pasa del 17% al 31% dependiendo si practican ejercicio o no. En la población de 45 a 64 años la prevalencia de diabetes se triplica en los sedentarios

No es una forma de hablar, ni una suposición: un nuevo estudio realizado entre los españoles muestra de forma abrumadora el salto gigantesco que hay entre la salud de quienes hacen deporte y quienes no. La incidencia de enfermedades "se incrementa notablemente en la población inactiva, cuadruplicándose en algunos casos con respecto a la observada en la población que practica actividad física o deporte". Y añade: "El riesgo estimado de padecer algunas de estas enfermedades se puede llegar a duplicar".

Esa son algunas de las principales conclusiones de un estudio que acaba de publicar el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, que destaca cómo las mujeres y los grupos con menor educación están muy por detrás en este hábito saludable. Y un dato que sorprende, a la luz de la evidencia: el 73% de los españoles están muy por debajo del umbral de actividad física que les ayudaría a alejar el riesgo para su salud.

"Todos sabemos que hacer ejercicio es bueno, pero antes de ver los resultados no nos imaginábamos que las diferencias fueran tan enormes en la prevalencia de enfermedades", asegura Victoria Ley, coordinadora científica de este trabajo que ha realizado la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte.

No es una culpa de las personas que no hacen ejercicio, es una responsabilidad social: España apenas invierte en prevención de enfermedades crónicas

En el estudio, que cruza datos de una encuesta a 22.842 españoles, se observan reducciones importantes en el porcentaje de personas con una percepción de salud negativa, el consumo de medicamentos y la prevalencia de patologías. Por ejemplo, la incidencia de la hipertensión en el tramo de edad de 55 a 64 años pasa del 17% al 31% dependiendo si practican ejercicio o no. En la población de 45 a 64 años la prevalencia de diabetes se triplica en los sedentarios.

Los investigadores también cruzaron los datos de actividad física y el uso de medicamentos en las últimas semanas: el 56% de las personas que no practican apenas actividad física toman medicinas, mientras que este consumo se reduce al 38%-39% en los grupos más deportistas. Un dato que ayuda a suponer el gigantesco ahorro que supondría para el Estado la inversión en conseguir que más gente realice ejercicio.

"Si los españoles se pusieran a hacer deporte, pagaríamos la deuda", bromea Victoria Ley, jefa de Deporte y Salud de la Agencia. Un estudio publicado el año pasado cuantificó el gasto que supone para los países europeos la inactividad física de la población: 80.000 millones anuales para la UE. En el caso concreto de España, este factor carga casi mil millones al año (990) por su incidencia en enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer de colon y de mama. "La inactividad física puede convertirse en un riesgo mayor para la salud pública que fumar", resaltaba ese trabajo. El estudio del Ministerio considera que el coste económico directo del sedentarismo supone aproximadamente el 10% del coste sanitario en España y el Consejo Superior de Deportes cree que se podrán ahorrar 5.000 millones anuales.

El 80% de las españolas está por debajo del umbral de la actividad recomendable, frente al 66% de los hombres

"La dependencia aumenta muchísimo entre quienes no han realizado deporte. El coste social de la inactividad física es dramático", lamenta la investigadora, que ya está trabajando desde su departamento con cursos para que los médicos aprendan a recetar ejercicio físico entre sus pacientes, dado su altísimo valor.

"Numerosos estudios han demostrado que la inactividad física es el cuarto factor de riesgo de mortalidad global, causando el 10% de las muertes en Europa", señala. A la inactividad física se ha atribuido al menos el 10% de enfermedades cardiovasculares, el 7% de las diabetes tipo 2, el 10% del cáncer de mama y cáncer de colon, y el 9% de mortalidad prematura, asegura el informe. El impacto en la esperanza de vida del deporte es de siete años. Los investigadores también han observado una correlación muy clara entre ejercicio físico y menor incidencia problemas de salud mental.

    "Si los españoles se pusieran a hacer deporte, pagaríamos la deuda", bromea Victoria Ley

Por último, pero ni de lejos lo menos importante, la cuestión socioeconómica apuntada al principio: las mujeres y quienes cuentan con peor educación hacen mucho menos ejercicio, por lo que están mucho más expuestos a las consecuencias negativas de esta inactividad. El 80% de las españolas está por debajo del umbral de la actividad recomendable, frente al 66% de los hombres. Y el 83% de los españoles con educación básica es peligrosamente sedentario, frente al 62% de los que cuentan con educación superior.

"Hay que centrar las campañas en estos grupos, trabajar con ellos. Las mujeres dejan de hacer deporte en la adolescencia, pero luego hay numerosos factores que influyen en su menor actividad física", explica Ley. Del mismo modo, la escasa educación influye en la falta de acceso a información sobre la importancia del ejercicio o de la alimentación adecuada, sostiene la experta. No es una culpa individual de las personas que no hacen ejercicio: es una responsabilidad social. Un dato: el gasto sanitario en prevención de enfermedades crónicas no llega al 3% en España, frente al 80% que se dedica a su tratamiento.



martes, 12 de julio de 2016

Para dormir, ni ventanas abiertas ni aires acondicionados

Aunque en verano muchas personas utilizan estos métodos, los expertos aseguran que no permiten que tengamos una buena higiene de sueño

Que en verano se duerme peor es algo que la mayoría de nosotros sabemos. Para confirmarlo, el Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO) ha realizado una encuesta entre 2.400 personas de todas las comunidades autónomas y 3 de cada 4 así lo han afirmado.

Las altas temperaturas y el mayor número de horas de luz alteran los ritmos circadianos del organismo empeorando el sueño, de ahí que muchas personas recurran a dormir con el aire acondicionado, ventiladores o las ventanas abiertas, «pero esas fórmulas tampoco aportan beneficios para una buena higiene del sueño», apunta el doctor Rafael Del Río, jefe de la Unidad de Sueño del Hospital Vithas Nuestra Señora de América y somnólogo acreditado por la European Sleep Research Society (ESRS).

¿Qué hacer?

Los expertos recomiendan ventilar la habitación en las primeras horas del día y mantenerla en una temperatura óptima antes de acostarse, así como llevar una dieta equilibrada, tener una abundante y correcta hidratación, y practicar técnicas de relajación combinadas con la toma de preparados farmacéuticos de plantas medicinales como la pasiflora o la amapola de California.

La temperatura «juega un papel fundamental a la hora de conciliar y mantener el sueño», indica el doctor Del Río. Durante la noche, el organismo no ejerce el mismo control sobre la temperatura corporal, que desciende para facilitar la conciliación, por lo que una situación extrema, tanto de mucho calor como de mucho frío, "puede afectar bastante causando muchos despertares y empeorando su calidad”, explica.

Según este especialista, «las condiciones ideales para dormir son unas temperaturas de entre 18 y 22º y una humedad de entre el 50 y el 70%».

En los meses veraniegos «resulta complicado conseguir estos requisitos, por lo que lo aconsejable es ventilar a primera hora de la mañana durante un corto espacio de tiempo y mantener la habitación en sombra durante el día», comenta.

Lo que no recomienda es dormir con el aire acondicionado, «ya que puede provocar problemas de garganta, resfriados o contracturas musculares».

Por otro lado, el ruido emitido por estos aparatos, al igual que el que procede de la calle al dormir con la ventana abierta, «tampoco es beneficioso ya que se mantiene de forma repetitiva durante la noche, lo que puede provocar una fragmentación del sueño al causar diversos despertares, incluso sin darnos cuenta», añade.

Según datos de INFITO, tres de cada diez españoles tiene aire acondicionado en su dormitorio. «Lo ideal es recurrir a él solo antes de acostarse para conseguir un ambiente fresco que pueda perdurar durante las primeras horas de la noche, que suelen ser las más calurosas», explica.

Otro elemento que puede interferir en el sueño son las horas de luz, que se incrementan en verano y que producen cambios en los ritmos circadianos. «El hecho de que la jornada sea más larga, hace que nos acostemos más tarde y, si además, le sumamos la siesta del mediodía, también frecuente en verano, puede resultar imposible dormir durante la noche», subraya el doctor Del Río.

Y es que es «importante» restringir las siestas y, en todo caso, que estas no superen los 30 minutos, y reducir el tiempo en el que permanecemos despiertos en la cama cada noche. «Por lo general no deberían ser más de siete horas y media, especialmente si se tiende a pasar periodos despierto», indica.

Entre las recomendaciones que ofrece este especialista para conseguir una adecuada conciliación del sueño se encuentran: seguir un ritual basado en una secuencia de actos que nos conducirá a una buena conciliación del sueño, como puede ser dejar pasar un mínimo de dos horas desde la cena para irse a la cama o mantener siempre el mismo horario para acostarse.

También pueden ser útiles las técnicas de relajación, como baños, ejercicios de meditación, o de respiración pausada. Además, «podemos utilizar plantas medicinales de dispensación farmacéutica como la pasiflora o la amapola de California que contribuyen a una relajación psíquica y somática para facilitar el sueño. Su principal ventaja es que no producen efectos secundarios como la adicción», añade.

Plantas medicinales

La pasiflora evita los despertares nocturnos y favorece el sueño reparador, y la amapola de California reduce el nerviosismo asociado al insomnio, apunta el doctor Miguel Martín Almendros, miembro de la Junta Directiva de INFITO. Lo recomendable, «es adquirirlos en la farmacia donde se ofrecen las garantías de calidad, eficacia y seguridad necesarias para su indicación terapéutica», señala el experto.

 En cuanto a la toma de somníferos de síntesis, el doctor Martín Almendros, advierte «que pueden aparecer efectos secundarios no desdeñables a corto plazo como son la adicción y la tolerancia, por lo que al final la dosis recomendada resulta insuficiente para resolver el trastorno del sueño y es necesario incrementarla. Todo esto puede dar lugar a un problema de dependencia a medio o largo plazo».

Decálogo para dormir bien

1. Estar hidratados bebiendo al menos un litro y medio de agua al día.

2. No consumir bebidas con cafeína antes de ir a dormir.

3. Evitar la ingesta de alcohol, sobre todo durante la cena, porque activa el organismo e interrumpe el sueño.

4. Tomar cenas ligeras para facilitar la digestión.

5. No alterar los horarios de las comidas.

6. Restringir la siesta o reducir su duración.

7. Limitar el uso del aire acondicionado ventilando las habitaciones pero sin dejar las ventanas abiertas en las horas de más sol.

8. Darse una ducha fría antes de dormir para combatir el calor.

9. Usar pijamas de algodón para evitar la sudoración excesiva.

10. Tomar preparados de plantas medicinales de dispensación farmacéutica, como Pasiflora y Amapola de California, que alivian la ansiedad y ayudan a dormir sin los efectos secundarios de los somníferos de origen sintético.




Reducir las siestas y beber más agua, son claves.

lunes, 11 de julio de 2016

No vamos a poder pagar los tratamientos contra el cáncer

El oncólogo Miguel Martín, presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica, afirma que médicos, laboratorios, Administración y pacientes tienen que actuar conjuntamente

El jefe de Oncología del hospital Gregorio Marañón de Madrid, Miguel Martín, ha acudido al congreso de la Sociedad Americana de Oncología Médica (ASCO) de Chicago bajo varias etiquetas: como presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), presidente del Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (Geicam) y como científico especialista en esta patología. Y en casi todas ellas tiene buenas noticias. Pero no en todas. Es consciente de que los avances que presencia o en los que participa tienen un problema importante: su coste. “En poco tiempo no vamos a poder pagar los tratamientos”, afirma.

La nueva medicina oncológica se basa en fármacos de origen biológico, ya sean las terapias dirigidas o las inmunoterapias, y estos son muy caros. “La industria tiene que generar ganancias para sus accionistas; estamos en un sistema de capitalismo puro”, admite. Y él solo ve una solución: cambiar la forma de actuar conjuntamente de “los cuatro actores: laboratorios, Administración, pacientes y médicos”, opina, pero no ve una solución a corto plazo.

La sociedad americana, consciente de este problema, ha puesto en marcha un programa de evaluación de los beneficios para intentar establecer unos criterios que fijen el precio. En su caso, la situación es aún peor. Un estudio presentado el lunes que comparaba los precios de 23 tratamientos oncológicos en siete países (EE UU, Reino Unido, Israel, Sudáfrica, Australia, India y China) establecía que en Estados Unidos estos eran el triple que en el resto. Pero, también, que cuando se relaciona el precio con la renta del país, donde el esfuerzo es comparativamente mayor es en China e India. Es decir, aunque los laboratorios aplican distintos precios en función de la renta de los potenciales clientes, la rebaja no alcanza para dejar a los de los países más pobres en igualdad de condiciones con el resto.

Martín admite el problema de desigualdad y sostenibilidad que van a causar los precios. En Reino Unido, por ejemplo, su institución dedicada a las buenas prácticas (NICE, todo un referente mundial) rechaza la financiación pública de muchas de las novedades, indica. “Pero es que medir el valor no basta. Puede ocurrir que un fármaco tenga unos resultados muy buenos, pero que, simplemente, no se pueda pagar. Hay que abrir el debate de qué vamos a pagar y cuánto estamos dispuestos a pagar. Los tratamientos más rentables son los curativos. Evitar una recaída de cáncer de mama ahorra 300.000 euros”.

Precisamente uno de los estudios en que trabaja, y que no duda en considerar “espectacular” tiene que ver con eso. En el ensayo Paloma 2 se ha comparado el tiempo que pasa sin que empeore una mujer con cáncer de mama del tipo que es sensible al tratamiento hormonal en dos casos: cuando se da la terapia estándar, o cuando a esta se le añade palbociclib (Pfizer) este periodo casi se duplica: pasa de 14,5 meses a 24,8. “Es tan revolucionario como fue el trastuzumab (Roche) para los tumores HER2+”, afirma Martín.

EL PAÍS ha acudido al congreso de la ASCO invitado por Roche.


Los medicamentos son cada vez mejores, pero cada vez más caros
 

miércoles, 6 de julio de 2016

Los especialistas aconsejan un buen uso del aire acondicionado para evitar problemas de salud

Afectaciones en las vías altas respiratorias, faringitis, disfonías y resfriados, entre las consecuencias más comunes

Con la llegada del verano y las altas temperaturas es habitual el uso del aire acondicionado en hogares, oficinas, restaurantes y comercios para combatir el calor, pero su mal uso puede provocar problemas graves de salud.

Como explica el doctor Antonio Domingo, especialista de medicina familiar del Hospital Quirónsalud Valencia, "debemos entender que el aire acondicionado no es el problema, sino su deficiente utilización. Nuestro cuerpo no puede adaptarse al contraste artificial de temperatura que hemos creado, lo que provoca la aparición de afecciones en la vías respiratorias altas, faringitis, resfriados, problemas en la piel o contracturas musculares".

Uno de los mecanismos que más nos afecta es el frío que, como agente físico, ocasiona una disminución de la inmunidad locorregional a nivel de la vía área superior, lo que puede ser el origen de infecciones víricas o bacterianas que, "aunque comienzan como cuadros banales de rinofaringitis, se pueden complicar con afectación a los oídos, laringe, tráquea, bronquios e, incluso, neumonía", señala el doctor el doctor Sebastián Moya, especialista del servicio de otorrinolaringología del Hospital Quirónsalud Valencia. Estas patologías entrañan un mayor peligro en pacientes inmunodeprimidos, ancianos y niños.

Otro factor relevante es la disminución de la humedad relativa del aire, culpable de la sequedad de las mucosas, lo que origina epistaxis (sangrado de nariz), rinitis seca, tos pertinaz con picor de garganta, disfonías y picor de oídos y paladar, especialmente en pacientes alérgicos, indica el doctor Moya.

Otro elemento a tener en cuenta es el estado del aparato de aire acondicionado. "Unos filtros sucios, o con un mantenimiento deficiente, puede producir la aparición de cuadros alérgicos, tos irritativa, neumonitis (inflamación del pulmón) o neumonías infecciosas", advierte el especialista.

Para evitar estos problemas de salud descritos se recomienda mantener una temperatura estable entre los 24 y 26 grados, asegurarnos que el mantenimiento del aparato y de sus filtros es el correcto y evitar siempre que el chorro del aire incida directamente sobre nosotros.


El mal uso del aire acondicionado puede dar problemas

martes, 5 de julio de 2016

Los telómeros, o cómo retrasar y combatir el cáncer y el alzhéimer

Graves enfermedades pueden ser combatidas entendiendo un poco mejor el funcionamiento de las células. Estos científicos españoles tienen la clave

La directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), María Blasco, ha declarado ante los medios que las investigaciones sobre los procesos para reducir el envejecimiento de las células permitirán combatir y retrasar esta enfermedad, y también otras como el párkinson y el alzhéimer.

La científica ha afirmado que desde hace años se investiga el proceso por el cual se produce el envejecimiento molecular en las células, asociado al cáncer o al párkinson, y que entendiéndolo se podrían reducir dichas anomalías. "Entendiendo este proceso estamos intentando retrasar estas enfermedades", ha añadido.

Un estudio liderado por Blasco logró inhibir la telomerasa con efectos secundarios más tolerables de lo que se temía, un gran paso en la investigación

Fue el CNIO la institución que evidenció la importancia que pueden tener en esta lucha los telómeros, las estructuras protectoras que están en los extremos de los cromosomas y que facilitan la proliferación de células cancerígenas. El estudio de la propia Blasco, Paula Martínez, María García-Beccaria y Marinela Méndez demostró, experimentando con ratones, que se puede bloquear eficazmente esa reproducción celular descontrolada inhibiendo la telomerasa, una enzima que repara los telómeros, y además hacerlo con efectos secundarios más tolerables de lo que se temía.

El proceso para evitar el envejecimiento molecular, según Blasco, busca destruir los telómeros -los extremos de los cromosomas- de las células del cáncer, "ya que son inmortales", y evitar que se dividan y crezcan y así bloquear los tumores.

Otro hito reciente fue el estudio de la Universidad de Stanford que consiguió alargar los telómeros (los de las células sanas) retrasando nuestro 'reloj interno' en lo que estimaron se podía traducir en diez años más de vida.

Los pacientes tenían menos alzhéimer o menos cáncer, y ahora se ha aprobado un ensayo clínico para personas en riesgo de infarto

"Los cánceres que más matan son los asociados al envejecimiento, como el de pulmón o el de páncreas" y, según dice Blasco, la única manera de conseguir evitar estos tipos de cáncer es "entender este proceso de envejecimiento para bloquearlo".

La idea de que "el envejecimiento molecular" puede ser considerado una enfermedad "es una idea nueva en nuestro país", según indica Blasco, aunque ha afirmado que en EEUU se aprobó a finales del año pasado el primer ensayo clínico para retrasar el envejecimiento con una droga que se llama "metformina".

"Estos pacientes tenían menos alzhéimer o menos cáncer, y ahora se ha aprobado un ensayo clínico para personas que están en riesgo de infarto y que este fármaco va a evitar", ha concluido la científica.


Una esperanzadora técnica para reducir el cáncer y el alzheimer