Asociación Barcelonesa de Laringectomizados

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miércoles, 11 de julio de 2018

Cómo cocinar la carne para evitar el riesgo de cáncer

Un estudio revela que no solo la cantidad de carne roja consumida es peligrosa para desarrollar cáncer, sino también el tipo de cocinado y el tiempo de cocción. Los datos indican que es más sano comerla poco hecha y evitar los embutidos

Hace unos años, la OMS incluyó a la carne roja y especialmente la procesada como un potencial riesgo para desarrollar cáncer. Nuevos estudios están demostrando que su consumo no solo se asocia a la cantidad, sino al tipo de cocinado y al propio tiempo de cocción. La evidencia científica de los estudios que se han publicado desde 2015 "señalan el consumo de carne roja como un claro factor de riesgo para diferentes tipos de cáncer, como son el de colon, el de estómago y el de páncreas", explica a Alimente la experta Elena Boldo, que ha llevado junto a Marina Pollán, ambas del Centro de Epidemiología del Instituto Carlos III, entre otros investigadores, un nuevo estudio, este año sobre la incidencia del consumo de carne roja y el cáncer de mama: 'Meat intake, methods and degrees of cooking and breast cancer risk in the MCC-Spain study' a partir de datos recopilados por el MCC sobre casos de cáncer colorrectal, cáncer de mama, cáncer gástrico, cáncer de próstata y leucemia linfática crónica (LLC) con un grupo de control.

"Cada cáncer es un mundo, por eso hacen falta más estudios ya que son prácticamente enfermedades diferentes que hay que estudiar una por una. Nosotros incluimos además de los factores ambientales y otros riesgos documentados, como el sobrepeso, la obesidad, el sedentarismo o el consumo de tabaco, la dieta y encontramos que había una correlación significativa en cuanto al consumo de carne roja y el cáncer de mama", aclara la coautora del estudio.

Un aspecto de este estudio estaba relacionado no solo con la cantidad ingerida de carne roja, sino con el tipo de cocinado y el tiempo de cocción

Un aspecto crucial de este estudio estaba relacionado no solo con la cantidad ingerida de carne roja, sino con el tipo de cocinado y el tiempo de cocción. De hecho, el Instituto Nacional del Cáncer ya ha alertado de que existen mutógenos -sustancias cancerígenas- que se forman en la combustión de la leña o al calentar el aceite en una sartén y que se pueden impregnar en la carne, como son las aminas heterocíclicas y los hidrocarburos aromáticos policíclicos.

Elena especifica "que no solo se producen por la combustión, sino que están presentes también en la carne y se forman con más facilidad cuando está más cocinada". Es decir, que cuanto más hacemos la carne, más riesgo hay de que estas sustancias potencialmente cancerígenas nos afecten. A priori, existe más riesgo con las barbacoas, las carnes a las plancha y en la sartén.

Los guisos, más peligrosos

En su estudio sobre la incidencia de la carne roja en el cáncer de mama, la experta señala que identificaron un mayor riesgo en el caso de los guisos "probablemente porque el estudio se ha realizado en España y la barbacoa es menos habitual en nuestro país que en otros lugares, como EEUU, por ejemplo". Según sus hallazgos, las mujeres que consumen carne roja muy hecha tienen casi el doble de riesgo de desarrollar cáncer de mama que las que la consumen poco hecha. "Hace falta más estudios y evidencias sobre este aspecto, pero existe una relación clara".

Los consejos son muy contundentes: cuanto menos carne roja se consuma, mejor. Si se hace, que sea poco hecha y cuidado con los guisos. Además, el estudio remarca que los alimentos procesados de carne como los embutidos, las salchichas o los ahumados son también potencialmente peligrosos, por lo que conviene reducir su consumo. Y no hay grandes diferencias entre la carne de vaca, de cerdo o de cordero.

En las carnes blancas no encontraron riesgos, pero sí indicios de que son peores empanadas y con aceites reutilizados

En cuanto a las carnes blancas, como el pollo o el pavo, las investigadoras no encontraron una relación directa en cuanto a su consumo y la cocción, pero sí varios indicios respecto al tipo de cocinado. Concretamente cuando son empanadas o rebozadas y se ha reutilizado el aceite. Remarcan que es solo una hipótesis, pero que asocian a las frituras con estos aceites que acumulan sustancias cancerígenas. El empanado las hace más propensas a que los mutógenos se adhieran con mayor facilidad ya que se impregnan de más aceite. "No podemos afirmar todavía nada porque es solo una hipótesis, hacen falta más estudios". Respecto al cáncer de mama, las investigadoras no hallaron datos que supusieran un mayor riesgo.

Un dato revelador en este sentido es que se encontró una mayor relación con la carne guisada que con la carne a la barbacoa, a la plancha o en contacto con el fuego a altas temperaturas. En este sentido, Elena Boldo matiza que la investigación estaba circunscrita a España y aquí hay una menor cultura de barbacoa que en otros países como EEUU, y en cambio un mayor consumo de embutidos, que son también un importante factor de riesgo. Sus recomendaciones son claras: consumir menos carne roja, si se hace que sea poco hecha y en cualquier caso hacer ejercicio, un aspecto que no se explica suficientemente lo importante que es para una buena salud, concluye la experta.


Cuanto menos carne roja se consuma, mejor


martes, 10 de julio de 2018

Cuatro claves de nutrición para un verano más fresco y equilibrado

El calor del verano hace más apetecibles los alimentos frescos, aunque algunos consumidos en momentos de ocio (helados, gelatinas…) no son recomendables. En el consultorio del mes de junio, la nutricionista de “El Bisturí”, Laura González, anima a hacer de nuestras ensaladas platos completos e insiste en disminuir el consumo de bebidas azucaradas y carnes grasas en las barbacoas
  • Las bebidas frescas e hidratantes son más apetecibles en verano, aunque siempre es preferible el consumo de agua
En verano aumentan los momentos de ocio en los que son frecuentes las salidas con amigos y familiares. Laura González, responsable de Salud y  Nutrición de Nestlé, responde a las preguntas del consultorio de junio para que este verano nuestras comidas y bebidas sean ocasiones en las que disfrutar de manera saludable y equilibrada.

¿Se pueden beber más refrescos en verano?

“En nuestra alimentación habitual debemos evitar todas aquellas bebidas que tiendan a sustituir el agua como bebida habitual (bebidas azucaradas o edulcoradas, néctares, lácteos azucarados, aguas aromatizadas, bebidas energéticas, etc.)”. Esta recomendación que recalca Laura González en el consultorio parece olvidarse en los momentos de recreo. Sin embargo, es importante recordar que la salud no se va de vacaciones.

“El aporte nutritivo de estas bebidas es muy limitado, y además tienen mucho azúcar”. Por ejemplo, una lata de refresco contiene entre 50 y 55 gramos de azúcar, y puede llegar a superar los 80 gramos en las bebidas de medio litro. La especialista explica cómo esta ingesta excesiva de azúcar eleva el riesgo de sobrepeso y obesidad ligado a enfermedades crónicas como la diabetes o las enfermedades cardiovasculares.

Además, el calor no sólo puede animar al consumo de refrescos, sino  también al de otros alimentos ligados a estos momentos de ocio, tales como los helados, la bollería o la comida rápida. “No es cuestión de rechazarlos sistemáticamente, pero no deben formar parte de nuestra alimentación diaria”, aclara la nutricionista.

¿Qué diferencia hay entre las gelatinas y las aguas gelificadas?

La correcta hidratación es importante en todas las edades, pero existen grupos de personas especialmente vulnerables. “En el caso de los ancianos con disfagia, es decir, con dificultad para ingerir líquidos, tenemos que utilizar productos que sean más viscosos para garantizar la seguridad en su deglución”, informa.
  • Los alimentos frescos apetecibles en momentos de ocio no siempre son saludables, y no deben formar parte de nuestro consumo diario en verano
“Las gelatinas comerciales no son una buena opción, aunque la gente piense que sí”, afirma Laura González. Según la especialista, para conservar su textura tipo gel deben conservarse en frío. “Si se rompe la cadena de frío, la gelatina pierde la homogeneidad y presenta agua sobrenadante, lo que puede hacer que peligre la salud del paciente”.

Por otro lado, debido a que esta textura gel se deshace a una temperatura similar a la del cuerpo humano (unos 37ºC), cuando la gelatina se introduce en la boca, se funde y se pone de nuevo en riesgo la salud del paciente. “Esto es todavía es más grave en pacientes con patología neurológica, ya que tienden a retener la comida en la boca y tardan mucho en tragar, lo que puede provocar una licuación total de la gelatina”, apunta la especialista.

Si el paciente requiere de modificación de la textura de los líquidos, Laura González recomienda utilizar aguas gelificadas. “Las aguas gelificadas son bebidas elaboradas principalmente con gomas que en agua poseen la capacidad de aumentar la viscosidad y formar geles”.

De acuerdo con la nutricionista, estas aguas gelificadas, a diferencia de las gelatinas, sí garantizan una estabilidad en esta textura viscosa a altas temperaturas y en contacto con la boca, por lo que son opciones buenas y seguras para hidratar a pacientes que no pueden ingerir líquidos.  

¿Hay que tomar más ensaladas en verano?

“Aunque las ensaladas no son exclusivas del verano, cuando el calor aprieta nos apetecen más, y es especialmente recomendable incluirlas en nuestra dieta habitual”. Según explica la colaboradora de El Bisturí, en verano aumentan las necesidades de agua y necesitamos aportarla en muchos momentos del día, también en forma de alimentos frescos.

La ensalada ofrece una amplia variedad de combinaciones que hacen de ella la reina de la cocina en verano. Laura González sugiere elegir una base de hortalizas frescas, pasta, patata, arroz o legumbres, e ir añadiendo otros complementos (frutas variadas, huevo cocido, encurtidos, frutos secos y semillas, pescados y mariscos en conserva, queso, fiambres, pan, etc.). “La mejor combinación final se alcanza cuando los vegetales frescos combinan su color, textura y sabores, y se riegan preferiblemente con un aceite de oliva virgen extra”, afirma.

En esta época del año, las ensalada pueden ser un plato completo a la vez que ligero, saciante y, sobre todo, apetecible. Sin embargo, debemos tener siempre cuidado con el aceite y las salsas. “Si abusamos de estos ingredientes una ensalada puede pasar de ser un plato equilibrado y ligero a un plato con muchas calorías”, explica.

¿Cuántas barbacoas se pueden hacer al mes?

Las barbacoas parecen una inocente actividad, pero la recomendación es siempre limitar su consumo. “Se ha demostrado que cocinar alimentos sobre las brasas, especialmente los ricos en grasas y sal como las carnes rojas o los embutidos que habitualmente se utilizan en este tipo de preparaciones, genera compuestos potencialmente tóxicos”, expone Laura.

“Dependiendo de los alimentos que escojamos y de cómo los preparemos dependerá el número que podamos hacer al mes”, sostiene. De acuerdo con los consejos de la especialista, son preferibles las carnes magras, los pescados y las verduras de temporada. “Por ejemplo, podemos hacer brochetas de verdura con pollo”, recomienda.

Además, debemos tener algunas precauciones, como mantener el alimento a cierta distancia del fuego, retirar la grasa visible, realizar pequeños cortes para que el alimento esté menos tiempo en contacto con la parrilla o evitar chamuscar los alimentos. “De esta manera minimizaremos la aparición de los compuestos tóxicos y nuestras barbacoas serás más saludables, menos calóricas”, indica.

Con estos consejos, podremos consumir barbacoas con más frecuencia y mantener una mejor hidratación durante este verano.


Las ensaladas, base de una dieta fresca de verano

lunes, 9 de julio de 2018

El 90% de los españoles considera que la salud de su boca afecta a su salud general

Lesiones musculares, diabetes o enfermedades cardiovasculares son algunas de las patologías relacionadas con la salud de la boca

La boca es la parte del cuerpo en la que se acumula un mayor número de bacterias. En ella conviven unos 600 tipos de gérmenes diferentes y sólo en un mililitro de saliva puede haber alrededor de un millón de microorganismos que son perjudiciales para la salud en general.

Además de producir las enfermedades propias de la boca como caries, gingivitis o periodontitis, estas bacterias son capaces de recorrer el organismo y ocasionar enfermedades cardiovasculares, diabetes, lesiones musculares o incluso cáncer. Según un estudio realizado por la clínica Curull sobre los hábitos en la higiene bucal de los españoles, el 90% de los encuestados considera que la salud de su boca afecta a su salud general.

"Una mala salud bucodental no sólo conlleva patologías relacionados con la boca, sino que supone un mayor riesgo de desarrollo de graves enfermedades relacionadas con nuestra salud y bienestar en general", asegura la Dra. Conchita Curull, directora médica del centro de odontología avanzada Clínica Curull, quien, además, explica algunos de los factores de riesgo que pueden acarrear estas enfermedades.

Enfermedades cardiovasculares: Las infecciones graves en las encías son consideradas como un factor de riesgo a la hora de padecer un problema cardiovascular, igual que el tabaco, la dieta o el sedentarismo. Según Conchita Curull esto se debe a que, "a través del torrente sanguíneo, las bacterias causantes de la periodontitis, que es la infección y el sangrado de las encías, pasan a las placas de ateroma, que son las que forman el coágulo que posteriormente podría llegar a taponar una arteria". De ahí el aumento del riesgo de tener un infarto.

Problemas durante el embarazo: "Si una embarazada tiene un problema gingival, sobre todo si se trata de periodontitis, existe un mayor riesgo de tener un parto prematuro. Si, además, lo asociamos con el tabaco, el riesgo todavía es mayor", declara la doctora Curull. En este punto, subraya la importancia de cuidarse la boca durante el embarazo, puesto que "los cambios hormonales del embarazo hacen que aumente la tendencia a la gingivitis, es decir, a la inflamación de las encías, o a tener caries".

Diabetes: La diabetes y las enfermedades de las encías tienen una relación bidireccional. Un diabético mal controlado tendrá la boca mal porque aumentará el riesgo de padecer infecciones orales. Y al revés, si esta persona tiene una mala salud bucodental, le va a costar mucho controlar el nivel de azúcar en sangre. "Extremar la higiene bucal es clave para los que padezcan esta dolencia", afirma la doctora.

Lesiones musculares: Tener una mala salud oral repercute en el rendimiento deportivo. Una inflamación gingival o una muela del juicio mal colocada pueden provocar inflamación en otras partes del cuerpo como ligamentos, tendones y músculos. A este respecto, Conchita Curull añade que "quienes tiene problemas bucales, se lesionan más a menudo y esas lesiones no se terminan de curar". Otra cuestión que resulta vital en los deportistas es la oclusión dental -el correcto cierre de la boca- porque un mal engranaje de los dientes puede generar problemas a nivel de la articulación temporomandibular, y provocar dolores de espalda y de cabeza.

Cáncer oral: "Si no tienes una buena salud oral, y además consumes tabaco y alcohol, cuentas con algún diente que se ha roto o una prótesis que roza las mucosas, tienes más posibilidades de tener un cancel oral", ha declarado la Doctora. Puede afectar a los labios, el hueso maxilar superior o inferior, la lengua, las encías, las mejillas o la garganta. Al igual que en todos los tumores, la detección precoz es clave. La Dra. Curull apunta que además que "muchas veces es el dentista el primero que lo detecta en una exploración rutinaria, pues suele manifestarse a través de una pequeña herida, una llaga o un bulto de color rojo y/o blanco que no se termina de curar".

La Dra. Curull insiste en la importancia de prestar atención a su salud bucodental y ofrece una serie de recomendaciones como: evaluar la salud de las encías y hacerse una limpieza profesional de dientes y encías al menos dos veces al año. También ha aconsejado consultar con un especialista ante cualquier cambio en la boca y tener unos hábitos saludables de vida, porque, en opinión de la odontóloga, "la prevención es el mejor tratamiento".


El cáncer oral se puede ver favorecido por una mala salud dental

jueves, 5 de julio de 2018

Informativo SEOM: prevención del cáncer en verano

Si el sol brilla gran parte del día, allí en lo alto, y no proteges tu piel desnuda; si tus barbacoas rebosan con la vistosidad de las grasas saturadas; si tus copas se llenan con frecuencia de bebidas alcohólicas o azucaradas; si no perdonas el postre con crema de helado industrial; si tu sillón y tú, o la cama, sois amigos muy íntimos; si los deportes televisados colman tus ansias de hacer ejercicio físico; y si practicas sexo no seguro, más aún sin preservativo, necesitas escuchar algunos consejos médicos para no “abrir la puerta” al cáncer.

La doctora Aitana Calvo Ferrándiz, secretaria científica de la Sociedad Española de Oncología Médica, oncóloga médica del Hospital Universitario Gregorio Marañón, y el doctor Guillermo de Velasco Oria, secretario científico de la Sociedad Española de Oncología Médica, oncólogo médico del Hospital Universitario 12 de Octubre, ambos en la ciudad de Madrid, nos ofrecen una serie de recomendaciones para prevenir los tumores malignos, sobre todo dermatológicos, de cabeza y cuello, de esófago, de colon y recto, de mama, de endometrio, de riñón, de hígado y de páncreas.

Prevenir el cáncer en la piel
  •    Los niños reciben tres veces más radiación ultravioleta que los adultos. El 80% de la radiación solar que llega a nuestra piel se recibe antes de los 18 años.
  •     La finalidad del fotoprotector no debe ser nunca la prolongación del tiempo de exposición.
  •     La mayoría de protectores solares no aguantan de un año para otro.
  •    Se recomienda una protección solar de factor 30 durante todo el año y de 50 en verano en países como España.
  •     Protege de forma especial tus labios, zona orbital de los ojos y párpados, nariz, orejas, cuello antes de la espalda, áreas calvas de tu cabeza y las manos.
  •    La crema de protección solar se aplicará 30 minutos antes de ir a la playa, piscina, río, lago o montaña.
  •     Después del baño aplica más crema a tu piel, aunque sea crema resistente al agua.
  •   Hay que extremar los cuidados en bebés, niños y niñas; sin confianza alguna ante un sol abrasador.
  •    El uso de sombreros o gorras debería implantarse en todos los ámbitos: laboral, recreativo y escolar.
  •    Tener una piel muy blanca, más de 50 lunares, antecedentes personales o familiares de cáncer de piel o estar inmunodeprimido son factores de riesgo para desarrollar un cáncer de piel.
  •    El daño producido por la exposición al sol es acumulativo. Si se quiere llegar a una vejez sin manchas y con menos arrugas, hay que protegerse del sol.
  •     Las frutas y vegetales rojos, ricos en vitamina C, son antioxidantes y ayudan a paliar los efectos negativos del sol.

Prevenir el cáncer con una dieta sana y saludable
  •    La Organización Mundial de la Salud advierte de que las carnes rojas y procesadas aumentan el riesgo de padecer cáncer.
  •    Disfruta de las barbacoas solo de vez en cuando y retira los trozos de carne quemados y los colgajos de grasas. El pescado y las verduras a la brasa están para chuparse los dedos.
  •    Las grasas deben constituir entre un 20% y un 35% de las calorías que ingiera un adulto: más grasas insaturadas (aceite de oliva, pescado azul, frutos secos), menos saturadas y suprimir las grasas trans.
  •    Limita o evita alimentos de alta densidad energética -que exceden los 225 a 275 kcalorías por cada 100 gramos- como la comida rápida (hamburguesas, pizzas, etc.), productos precocinados, muy comercializados y fáciles de preparar.
  •    Elige una dieta de orientación mediterránea, rica en verduras, frutas y legumbres.
  •   Consume productos de temporada, mejor si son de tu zona agrícola (600 gramos diarios): sandía, melón, nectarina, paraguaya, pera, mango, melocotón, ciruela, plátano, zanahoria, lechuga, nabo, judías verdes, remolacha, tomate, rábano, berenjena, calabaza y calabacín.
  •   Los helados, mejor naturales y caseros. Las limonadas y naranjadas, ídem. Nada, o casi nada, de refrescos azucarados.
  •   El azúcar propicia la diabetes y la obesidad, que sí aumentan el riesgo de padecer cáncer de mama, colon y útero.
  •   Si consume bebidas alcohólicas, no beba más de dos unidades diarias si es varón y no más de una si es mujer. Descarta la alta graduación y prueba la cerveza sin alcohol, por ejemplo.

Prevenir el cáncer con deporte y ejercicio físico
  •   Las encuestas nos indican que cerca del 36% de los hombres y el 47% de las mujeres son sedentarios y sedentarias.
  •   Caminar a paso ligero cinco veces a la semana, durante al menos 30 minutos, puede alargar la esperanza de vida hasta tres años y reducir el riesgo cardiovascular hasta un 11% en la población en general.
  •   Las personas que hacen actividad física regularmente tienen entre un 40% y un 50% menos de riesgo de cáncer de colon.
  •   Las mujeres que hacen actividad física durante más de 3 horas a la semana tienen entre un 30% y un 40% menos de riesgo de cáncer de mama.
  •   Tenemos que reducir el tiempo dedicado a la televisión, a los videojuegos o al uso de dispositivos informáticos y electrónicos. En la escuela y en el barrio, niñas y niños tienen que jugar sin la mediación del teléfono móvil y las redes sociales.
  •   Además, el ejercicio y el deporte aumentan la autoestima y la autoconfianza. Mejora la memoria. Nos da mayor estabilidad emocional, un mejor funcionamiento intelectual y mayor independencia.

Prevenir el cáncer con sexo libre, sano y seguro
  •   La infección por el virus del papiloma (VPH) es el factor decisivo para que se pueda desarrollar un cáncer de cuello de útero o cérvix, ya que se detecta como desencadenante hasta en el 100% de los casos.
  •   La gente se besa, se toca y no se pone el preservativo hasta el momento de la penetración; ahí es cuando se contagia el virus del papiloma humano.
  •   Las vacunas, la detección precoz y los preservativos para ellas y ellos, quienes pueden desarrollar, a su vez, cáncer de pene, de ano y de orofaringe, son imprescindibles para dar un portazo a las infecciones de transmisión sexual (ITS).
  •    El virus del papiloma permanece latente y se desarrolla más tarde, incluso pueden pasar años sin dar la cara.
  •    El VPH no solo causa cáncer de cuello de útero, también de vagina, vulva y ano en las mujeres. Aparece en la edad adulta, a partir de los 35 años.
  •    La vacuna contra el papilomavirus es una de las más seguras. La Organización Mundial de la Salud descartó que tuviera relación con algunas de las enfermedades o efectos secundarios con las que se las ha relacionado.

Consejos médicos para evitar el cáncer durante el verano

miércoles, 4 de julio de 2018

Razones por las que deberías evitar el alcohol

La OMS y varias revistas y organizaciones científicas han alertado del riesgo que supone para la salud

¿Cuánto alcohol debemos consumir? La respuesta a esta pregunta no tiene nada que ver con hacer el ridículo (ese sería otro tema), o con esos alardes grandilocuentes de desinhibición que algunos han vivido de forma descontrolada en algún momento de subidón etílico. La técnica superior en dietética y coach nutricional Susana León lo dice claro: “el alcohol es tóxico”, sentencia. “Incluso en pequeñas cantidades empieza a liberar etanol y acetaldehído”, este último el carcinógeno más común del mundo, con presencia en numerosos alimentos fermentados y principal responsable, además, de ese conjunto de síntomas que conocemos comúnmente como resaca.

De hecho, el Fondo Mundial de Investigación contra el Cáncer alertó en 2016 de que una simple copa al día puede tener relación directa con el desarrollo de siete tipos de cáncer: cavidad oral, colon, hígado, mama, faringe y laringe, esófago y estómago. En un estudio publicado en la revista Journal of Clinical Oncology, este organismo alertaba de que una sola bebida alcohólica al día podría aumentar el riesgo de sufrir cáncer de mama en un 5%, alcanzando un 17% en el caso del cáncer de orofaringe y el 30% en el de esófago.

  • El alcohol es tóxico. Incluso en pequeñas cantidades empieza a liberar etanol y acetaldehído”

“La teoría de que un vasito de vino al día es positivo está totalmente demolida por numerosos estudios”, afirma León, quien recuerda que incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmaba en su completo informe Alcohol in the European Union. Consumption, harm and policy approaches, del año 2012, que el consumo de alcohol tiene relación directa con más de 60 tipos de enfermedades.

La organización alertaba de que cerca del 16% de personas que beben alcohol ingiere ocasionalmente grandes cantidades, lo que se conoce como “atracón de alcohol”, un hábito muy perjudicial para la salud, e instó a los gobiernos a tomar medidas para luchar contra el consumo excesivo de alcohol dadas las “estadísticas alarmantes”, especialmente en Europa.

  • Un informe de la OMS de 2012 alertaba de que el alcohol tiene relación directa con más de 60 tipos de enfermedades

Por otra parte, un estudio de la Universidad de Oxford (Reino Unido), publicado en la revista The British Medical Journal, establecía el “consumo moderado” en unos cinco vasos de vino a la semana, y alertaba de que incluso esta ingesta afecta a la función cerebral. El alcohol tiene, además, “calorías vacías y ningún beneficio nutricional destacable”, alerta León, de manera que sería un error prescribirlo en una dieta saludable. “Su consumo debería ser muy esporádico”, recomienda.

El jefe de la unidad de Hepatología del hospital Vall d’Hebron de Barcelona y catedrático en Medicina Interna de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), Joan Genescà, matiza. “Siempre hemos oído que el consumo de alcohol debería ser moderado. Yo diría que tiene que ser bajo”, aunque asegura que es un tema complicado, “que actualmente se encuentra en revisión, ya que la tendencia en los últimos años ha sido aumentar el nivel de seguridad y reducir las dosis que se habían recomendado tradicionalmente”.

  • Siempre hemos oído que el consumo de alcohol debería ser moderado. Yo diría que tiene que ser bajo”

Genescà se queda con la recomendación de la OMS: no superar los 20 gramos de alcohol al día para las mujeres y 30 gramos para los hombres, lo que equivaldría aproximadamente a una copa diaria. Una cifra muy alejada de lo que se ha considerado tradicionalmente “consumo moderado”, cuando se hablaba de tres e incluso cuatro copas diarias y se prescribían como beneficiosas para la salud, una recomendación que, según León, “ha sido tumbada por la ciencia desde diversos frentes”.

Genescà insiste en que es complicado establecer una cantidad de alcohol recomendada, no solo porque es un tema en revisión, sino porque depende en gran medida de factores individuales, aunque “numerosos estudios demuestran que un consumo bajo está asociado a la disminución del riesgo de enfermedad cardiovascular, siempre que no se superen esos 100 g semanales que recomienda la OMS”.

La nutricionista y sumiller de La Gastronòmica, Clara Antúnez, coincide. “Está claro que existen evidentes efectos perjudiciales del alcohol, pero también beneficiosos, pues no olvidemos que la cerveza es una fuente de vitamina B e hidratos de carbono, mientras que el vino contiene antioxidantes, y los clásicos polifenoles que favorecen el funcionamiento del sistema cardiovascular”. El reto ahora es dilucidar, asegura Antúnez, “en qué cantidades disfrutamos de sus beneficios y evitamos sus posibles efectos adversos”. La sumiller coincide con Genescà en recomendar una copa diaria, quedando los destilados de alta graduación totalmente fuera de la lista.

Para Antúnez, la cerveza y el vino no solo tienen una graduación alcohólica menor, y por lo tanto son más asimilables para el hígado, sino que “proceden de un producto natural del que vamos a aprovechar algunas de sus propiedades”. Conviene recordar, asimismo, que existe una predisposición genética a la metabolización del alcohol, explica Antúnez. “Los países mediterráneos y europeos en general tendemos a metabolizar mejor el alcohol que los asiáticos”, los cuales registran mayores concentraciones de la enzima ADH, responsable de la metabolización del alcohol.

  • Los países mediterráneos y europeos en general tendemos a metabolizar mejor el alcohol que los asiáticos”

Genescà alerta, asimismo, de los efectos sobre el hígado del consumo de alcohol en grandes cantidades. “Desde la enfermedad hepática crónica, ya que el hígado se convierte en un depósito de grasa, a la cirrosis o el tumor hepático”, sin olvidar las consecuencias psicosociales, en muchas ocasiones dramáticas, que se traducen en un “mayor riesgo de sufrir accidentes laborales o de tráfico, dependencia, alteración del carácter o irritabilidad”, asegura. No es posible, sin embargo, aislar el alcohol de otra serie de factores que influyen también en el riesgo de padecer determinadas patologías, “como son obesidad, llevar una vida sedentaria o la diabetes”, explica.

Para explicar de forma simple cómo reacciona el hígado a un consumo excesivo de alcohol, Antúnez utiliza la metáfora de una depuradora. “En los pueblos pequeños, las depuradoras que normalmente son capaces de filtrar los residuos que general los habitantes del pueblo, se ven totalmente desbordadas cuando llega el verano y con él los turistas, y no tienen capacidad para absorber toneladas de material”, afirma. Por este motivo, Antúnez recuerda a todos los bebedores compulsivos de fin de semana, que en un solo día son capaces de consumir lo que la OMS recomienda para toda una semana, que siempre es preferible beber un poco cada día que someter al hígado a ese sobreesfuerzo una o dos veces por semana.

Genescà coincide en que “la mayoría de la población no consume alcohol a diario, lo hace esporádicamente pero en grandes cantidades”, y alerta sobre los peligros del llamado binge drinking, muy habitual entre los jóvenes, un termino que se refiere al consumo rápido e intensivo de alcohol el periodos cortos de tiempo, un patrón muy habitual en los países nórdicos “que podría dar lugar a daños cerebrales a medio plazo”. Un patrón de consumo que, según el catedrático, “está comenzando a copiarse en España”, pese a que los últimos estudios afirman que la mortalidad por enfermedad hepática en los países del sur de Europa se ha reducido considerablemente, mientras que sigue aumentando en los países nórdicos y el Reino Unido. “En algo tenemos que ir por delante”, bromea.


La ingesta de alcohol, no ha de ser moderado, sino bajo

martes, 3 de julio de 2018

Las imágenes de las cajetillas de tabaco no son lo suficientemente desagradables

Muchas son las iniciativas para reducir el consumo de tabaco, como la inclusión de imágenes en las cajetillas. Sin embargo, expertos de la Universidad de Granada sostienen que no tienen el impacto deseado en los fumadores, porque solo a una parte de ellos les parecen realmente desagradables.

Las imágenes preventivas que Bruselas propone para incluir en las cajetillas de tabaco y reducir así su consumo no tienen el impacto deseado en los fumadores, porque sólo a una parte de ellos les parecen realmente desagradables. Por lo tanto, si la Comisión Europea quiere mejorar la eficacia de sus campañas para combatir el tabaquismo, debería generar una nueva batería de imágenes que resulten más impactantes a nivel emocional.

Estas son algunas de las conclusiones de una investigación realizada en el departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada, en la que se ha evaluado el impacto emocional que tienen en las personas las imágenes preventivas de las cajetillas de tabaco.

Para ello, los científicos realizaron dos estudios complementarios sobre el mismo tema. En el primero de ellos, publicado en la revista Tobacco Control, recopilaron la opinión subjetiva de 597 participantes, distribuidos en seis grupos de edad, a quienes se presentó una batería formada por 35 imágenes preventivas relacionadas con el tabaco propuestas por la Comisión Europea (Decisión 2003/641/CE del 5/09/ 2003).

Medir el impacto con pruebas fisiológicas

En el segundo estudio, presentado recientemente en el "I Congreso Ibérico de Psicología Clínica de la Salud y el Deporte", los científicos midieron mediante pruebas fisiológicas, esto es, objetivas, la efectividad de estas imágenes. De este modo, en una muestra formada por 50 sujetos de entre 19 y 23 años, analizaron variables como la sudoración, el movimiento del músculo cigomático (que provoca la sonrisa) o del músculo corrugador (ubicado en el entrecejo).

También estudiaron el movimiento de la cabeza del sujeto ante la visión de estas imágenes. "Cuando este se produce hacia atrás, significa que hay una respuesta de evitación, es decir, la persona se aparta porque la imagen le resulta desagradable", apunta Miguel Ángel Muñoz, investigador principal. Si la cabeza se mueve hacia delante, quiere decir que percibimos la imagen como algo agradable. La medición de todos estos movimientos se realizó con un polígrafo, un aparato capaz de detectar pequeñas tensiones en el cuerpo.

Los investigadores proponen revisar las imágenes preventivas relacionadas con el tabaco

Los resultados de este segundo estudio corroboraron los obtenidos en el primero: las imágenes antitabaco propuestas por Bruselas no son lo suficientemente impactantes como para provocar una respuesta de evitación en el sujeto que le haga alejarse del estímulo, en este caso, la cajetilla de tabaco. "La mayoría de las fotos son percibidas como desagradables, pero no tienen el impacto suficiente en el sujeto", destaca Muñoz.

Es más: algunas de estas imágenes no solo no son percibidas como negativas por la gente, "sino que les resultan positivas, por lo que podrían provocar el efecto contrario: un acercamiento al estímulo, es decir, al tabaco". Es el caso de una fotografía en la que aparecen las manos entrelazadas de una anciana u otra en la que se ve una ecografía con un feto.

Fotos menos explícitas

El profesor Miguel Ángel Muñoz afirma que una posible solución a este problema, que ya se aplica en algunos países de la UE, "sería incluir en los paquetes de tabaco fotos menos explícitas, que incluso no tengan nada que ver con el tabaquismo, pero sí estén relacionadas con las sensaciones que queremos provocar en la gente". Así, si buscamos transmitir asfixia, "podemos ilustrar esta idea con una persona con una bolsa en la cabeza, y si queremos dar sensación de asco, podemos incluir una foto de insectos, por ejemplo".

A la luz de los resultados de ambos estudios, los investigadores de la Universidad de Granada proponen "revisar las imágenes preventivas relacionadas con el tabaco propuestas por la Comisión Europea, porque no tienen el impacto deseado en la población y, además, se aprobaron en el año 2003. El hecho de que desde entonces se hayan venido empleando y que no se renueven hace que la gente se haya habituado a ellas, y esto también contribuye a que no tengan el impacto deseado", concluye Muñoz.



El vicio puede más que las imágenes desagradables

lunes, 2 de julio de 2018

La nutrición, parte esencial en el tratamiento contra el cáncer

  • Zaragoza acoge un encuentro multidisciplinar sobre prevención, diagnóstico y tratamiento oncológico.
Zaragoza ha reunido a médicos, pacientes, profesionales de la nutrición y oncólogos para exponer sus conocimientos basados en su experiencia con el cáncer, una de las enfermedades más importantes de nuestro entorno debido tanto a su prevalencia como a sus consecuencias, y la segunda causa de muerte en los países desarrollados, según datos de la Asociación Española Contra el Cáncer, AECC. De ahí la necesidad de abordar de forma multidisciplinar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad.

Juan Antonio Pérez Vela, periodista y moderador del evento, ha puesto de manifiesto cómo, según datos recientes, la longevidad de la población y la exposición a múltiples carcinógenos a lo largo de la vida son responsables del aumento de las cifras del cáncer en nuestro país, aunque hay que señalar que la tasa de curación y supervivencia cada año es mayor gracias a los múltiples avances científicos y terapéuticos, así como la incidencia en la prevención.

La nutrición cobra una gran importancia tanto en la prevención de la enfermedad como en el transcurso de su tratamiento, incluso después, una vez superado el proceso tumoral y sus consecuencias, cuando de lo que se trata es de recuperar una vida normal y evitar recaídas. La incidencia de desnutrición, del 15 por ciento al 40 por ciento en el momento del diagnóstico de cáncer, llega a alcanzar un 80 por ciento en enfermedad avanzada.

Julio Lambea Sorrosal, del Servicio de Oncología Médica del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa Zaragoza, especialista en un subtipo de tumores en cabeza y cuello, el tercero en prevalencia y la cuarta causa de muerte en el varón, confirma la gran importancia que tiene “la nutrición de nuestros pacientes. Es un tumor que se asocia a un grado de desnutrición, un 30-50 por ciento de los pacientes de cabeza y cuello presentan en algún momento de su evolución desnutrición. Esto tiene un impacto pronóstico en la enfermedad, genera una menor calidad de vida, conlleva una pérdida funcional, prolonga la estancia hospitalaria -los pacientes oncológicos en riesgo nutricional presentan 3,5 días más de hospitalización respecto a los correctamente nutridos-, las complicaciones, las infecciones, la toxicidad del tratamiento que, al no poder hacerse adecuadamente, en algunos casos hay que pararlo, lo que influye mucho en el resultado final. Nos tenemos que empezar a preocupar de la nutrición de los pacientes desde el minuto cero”.

Sabemos que la supervivencia en casos de cáncer ha mejorado en los últimos años gracias, entre otros, al trabajo en equipo de especialistas, patólogos, etc. “Sería ideal además contar con especialistas de nutrición en nuestro comité porque nosotros no estamos formados para valorar y pautar los suplementos necesarios y conductas alimentarias que requieren los pacientes”.

Es muy importante valorar una intervención nutricional a la vez que se plantea el tratamiento oncológico. “Partimos de una situación de desnutrición en muchos casos que vamos a empeorar con nuestros tratamientos; un buen soporte nutricional, con consejos nutricionales y si hace falta suplementos, mejorarán muchos parámetros: inmunes, cicatrización si hay cirugía, se reducirán las complicaciones y mantendremos la intensidad necesaria del tratamiento” apunta Lambea. Solo un tercio de los pacientes en riesgo de desnutrición reciben soporte nutricional.

Estudio Predyces

Recientemente se han publicado los resultados del subanálisis del estudio Predyces en pacientes oncológicos. Realizado en 31 hospitales del ámbito nacional, evaluó la presencia de desnutrición hospitalaria al ingreso y al alta en 1.597 pacientes. El Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa fue el representante de la comunidad de Aragón. El resultado concluyó que 34 por ciento de pacientes en el ingreso hospitalario ya se encontraban en situación de riesgo nutricional, esta cifra alcanza el 36 por ciento cuando reciben el alta hospitalaria, y solo un tercio de los pacientes en riesgo de desnutrición en el momento del alta habían recibido algún tipo de soporte nutricional. La desnutrición en el paciente oncológico se asocia con un aumento de la mortalidad, de reingresos y recaídas, generando un aumento de los costes sanitarios.

Julia Ocón Bretón, del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa Zaragoza, ha aclarado que “los síntomas asociados a la desnutrición están relacionados con la respuesta inflamatoria crónica sistémica que tienen estos enfermos” y como tal hay que tratarla. Incluye pérdida de masa muscular y grasa, aumentando el gasto energético. “El objetivo de la terapia metabólica nutricional es mantener la masa muscular. Porque está demostrado que su falta se asocia con menor capacidad funcional, aumento del cansancio, mayor riesgo de complicaciones infecciosas, quirúrgicas y postquirúrgicas, etc. Hay estudios que demuestran que los pacientes con una menor masa muscular tienen una supervivencia menor”.

En estos casos, la alimentación convencional no es suficiente, son necesarios apoyos exteriores. “Es fundamental realizar un cribado nutricional, con herramientas rápidas y sencillas en el momento del diagnóstico, cada vez que un enfermo entra en el hospital o cada vez que se inicia algún tipo de tratamiento relacionado. Los parámetros que debe incluir son el IMC, índice de masa corporal, la pérdida de peso y la reducción de la ingesta nutricional. También hay que valorar el grado de respuesta inflamatoria que tienen los enfermos”.

El abordaje nutricional tiene que estar basado en tres pilares: aumentar la ingesta nutricional, frenar la inflamación y preservar la masa muscular. Las modificaciones de la dieta junto con el empleo de suplementos y el tratamiento de los síntomas, ha demostrado sus beneficios tanto en la mejora de la desnutrición como en la calidad de vida. La eficacia del tratamiento puede verse mejorada con el empleo sinérgico del ejercicio físico y el empleo de antiinflamatorios. Los objetivos son mantener la masa muscular, evitar la desnutrición, mejorar la tolerancia al tratamiento oncológico y favorecer la capacidad funcional y la calidad de vida del enfermo.

Tratamiento nutricional individualizado

Tanto los pacientes como los médicos reconocen la falta de formación en nutrición e información en desnutrición. María Concepción Morera Pérez, paciente oncológica con problemas de masticación, llegó a perder algunas semanas hasta 5 kilos durante los primeros seis meses de enfermedad después del diagnóstico. “Yo me podía haber muerto más por la desnutrición que por el propio cáncer”. Le tuvieron que hacer una gastrostomía. No todos los profesionales son conscientes de la importancia de la nutrición y sus consecuencias, y tampoco todos los pacientes tienen las mismas necesidades “El tratamiento nutricional de cada paciente debe ser individualizado”, dice Ocón, que añade “Falta esa concienciación y esa sensibilización de la importancia de la nutrición y estamos luchando desde nuestra sociedad, SENPE Y SEEN, para concienciar a todo el mundo, elaborando guías y trabajando estrechamente en todo lo que esté relacionado con la nutrición y el cáncer”.

Cómo incluir el suplemento

Julia Ocón recomienda que se tome cuando tengan apetito, ganas de beber o aprovechando la ingesta de una pastilla. Nunca suple una comida. “Hay que hacerlo atractivo variando los sabores, la temperatura, para que no les cueste incluirlo en la dieta”. Sin olvidar el seguimiento, “el enfermo a lo largo de su evolución va variando sus requerimientos nutricionales”. Lambea asegura que a nivel emocional “al paciente le genera una sensación de bienestar. La suplementación con proteína lo ayuda a sentirse mejor; al verse con más peso, lo interpreta como salud. Es clave en el éxito del tratamiento y en la recuperación, así como en la disminución de las secuelas una vez que termina el tratamiento”. Como conclusión, todos los ponentes estuvieron de acuerdo en que “la nutrición es parte del tratamiento contra cáncer”.

La nutrición, parte esencial en el tratamiento contra el cáncer